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EL FINAL DE LOS REINOS DE AL-ANDALUS

LA CONQUISTA DE GRANADA. EL FINAL DE LOS REINOS DE AL-ANDALUS La rendición de Granada supuso el fin del dominio árabe en la Península Ibérica. Las fuerzas que se enfrentaron, en una guerra que duró más de diez años (1.482-1.492), parecían recorrer trayectorias históricas opuestas. Por una parte estaban los reinos católicos, que unían sus intereses en alianzas, consolidadas a través de vínculos matrimoniales. Tal es el caso de las coronas de Castilla y Aragón, firmada con el matrimonio de sus monarcas, Isabel I y Fernando V.

Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón, conocidos como los Reyes Católicos

Los reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón.

Por otra, encontramos la corrosiva división y constantes intrigas palaciegas de las monarquías árabes, entregadas a luchas fratricidas y conspiraciones sangrientas entre diferentes dinastías. Padres e hijos rivalizan por el trono. Así sucedió con sus últimos monarcas, Muley Hasan y su hijo Muhammad XII, Boabdil.

Cuando las primeras oleadas norteafricanas llegan al territorio de la actual ciudad de Granada, ya existían en él asentamientos cuyos orígenes se remontan a la Prehistoria. En el actual barrio del Albaycín existía un importante núcleo de población tardo-romana y judía. En el año 1013, el caudillo fundador de la dinastía zirí norteafricana, Zawi ben Ziri, conquista la ciudad y la declara independiente. Hacia el año 1090 pasa a ser controlada por los almorávides, a quienes sucederán los almohades (1146). Estos últimos acudieron como aliados de los diferentes bandos que en ese momento luchaban por alzarse con el control político y militar. Terminaran por quedarse y consolidarse como los nuevos señores de la provincia.

Será en 1238 cuando llega a Granada Mohámed ben Yúsuf ben Nasri, llamado Alhamar El Rojo por el color de su barba. Crea la dinastía nazarí y reorganiza la taifa, de tal suerte, que es para algunos historiadores el verdadero artífice de lo que llegará a ser el Reino de Granada. De origen árabe, se someten a su sultanato (1232) las villas de Baza, Guadix, Jaén, Almería y Málaga, rindiendo él vasallaje a la ciudad de Córdoba. Durante el reinado de Muhammad V (1354) se produce un prolongado periodo de paz en el que las relaciones con Pedro I de Castilla eran fluidas y cordiales y así se mantendrán cuando sube al trono su hijo Yusuf II (1391).

A Pedro I le sucede su hijo Enrique III el Doliente, y a éste su primogénito Juan II. Hasta la mayoría de edad de Juan II asumió la regencia el hermano de Enrique III, el infante Fernando de Trastamara, también conocido como Fernando I el Humano. Durante su gobierno, las cortes plantearon la necesidad de reanudar las guerras con el reino de Granada, contando con el apoyo y la ayuda económica de los nobles. Fernando I tomará las plazas de Zahara de la Sirra y Pruna, siendo derrotado en Setenil quedando obligado a firmar una tregua con Yusuf III, heredero de Muhammad VII.

La conquista de la ciudad de Antequera dejó al descubierto la vulnerabilidad de la monarquía musulmana. Con Muhammad VII y su sucesor, Muhammad VIII se agudizan y perpetúan las luchas intestinas entre las dinastías hegemónicas de la aristocracia árabe en al-Andalus. En estas guerras civiles islámicas tendrán mucho que ver la familia de los abencerrajes. Sobre la forma en la que se acabó esta influencia devastadora ha quedado la leyenda de su masacre en las estancias próximas al patio de los leones de la Alhambra de Granada.

Matanza de nobles granadinos.

Durante el periodo del sultán Muley Hassan ( Abu-I-Hasan Ali ), se viven graves problemas de desequilibrio en el poder entre los grupos que gobiernan el territorio nazarí. Ascendió al trono en el año 1464 y fue determinante su férrea manera de ostentar el poder para conseguir estabilizar los pilares de su reino. Los abencerrajes sublevados en Málaga fueron derrotados y duramente reprimidos. Mantuvo los límites de sus fronteras y llegó a desafiar a los ejércitos cristianos llegando a adentrarse en sus tierras. En el año 1481 se conquista el castillo de Zahara, año en el que tenía que renegociar el tributo a pagar a los cristianos. Por su parte, los reinos de Aragón y Castilla preparaban con determinación el final de las guerras contra los moros. Ese proyecto ya estaba en la mente Isabel y Fernando desde el mismo momento en el que consolidaron la alianza de sus reinos a través del matrimonio. El enlace tiene lugar en el año 1469, tras vencer los impedimentos eclesiásticos falsificando la necesaria bula papal, ya que eran primos carnales.

A pasar de las luchas dinásticas en las que se verá envuelta la corona de Castilla, la tendencia de los reinos cristianos será unificadora, todo lo contrario de lo que sucede entre a nobleza árabe, que aparece enfrentada entre sí en su empeño por conseguir su ascenso al poder. Cuando por el tratado de Alcobendas (1479) se afianza Isabel I en el trono el principal objetivo de los Reyes Católicos será la conquista de Granada y el absoluto sometimiento de los musulmanes en la península. Un año después de haber perdido la plaza de Zahara toman Alhama iniciando así una serie de campañas militares que culminarían con la toma de la capital nazarí en 1492. Las cabalgadas desde los campamentos cristianos en la vega granadina devastaban los recursos psicológicos y económicos de los musulmanes, con el consiguiente empobrecimiento de la población.

Boadbil declara la guerra a los Reyes Católicos. José Segrelles

Ante esta situación el rey nazarita se vio obligado a subir los impuestos, lo que suscitó el descontento de sus súbditos. La ocasión la aprovecharon sus enemigos. Mientras combatía para recuperar Alhama, su esposa principal, Aïsha bin Muhammad ibn al-Ahmar, conocida como Aïsha al-Hurra (Aixa, la Honrada), también llamada Fátima por los musulmanes, encabeza una conspiración para destronarlo en favor de su hijo Boabdil. Desplazada en la corte por su rival Isabel de Solís (Zoraida), también desposada con Hassan, empleará todas su fuerza e influencia para que su hijo Boabdil ocupe el trono que su padre compartía con la cristiana. Será ayudada en su empeño por las poderosas familias abencerrajes. Abu ‘Abd Allāh Muhammad o Muhammad XII, nombrado Boabdil El Chico y también conocido como El Desdichado (Al – Zugabi), llega al poder tras la rebelión de los habitantes del Albaycín, bajo la hegemonía y la influencia de las familias abencerrajes, que le eran fieles. Se enfrentarán a los clanes zegríes, seguidores de
su padre, Abu Hassan. La causa se justificó por lo que entendieron como una subida desmesurada de los impuestos.

Las intrigas palaciegas y las luchas intestinas en los reinos árabes, cotribuyeron a su destrucción.

La reina Aixa, esposa de Muley Hassan, es informada del cautiverio de su hijo Boabdil.

Derrotado, Hassan tiene que huir al castillo de Mondújar, seguido de su hermano Abu Abd Allah Mamad (apodado El Zagal, que según algunas traducciones árabes significa El Valiente) , pero consigue derrotar a los usurpadores en la batalla de la Axarquía (1483). Sin embargo, el triunfo final será para Fátima y Boabdil, gracias a la ayuda que le prestan los Reyes Católicos. A cambio, el Rey Chico jurará vasallaje a los monarcas cristianos. Juramento que, por supuesto, incumpliría posteriormente.

Cuando Muley Hassan murió, el Reino se divide entre su hermano El Zagal (Región oriental) y su hijo Boabdil (Región occidental). Por su parte, los Reyes Católicos avanzan sus ejércitos por Málaga y Ronda. Abu Abd Allah Mamad, El Zagal, se rinde a ellos, prometiendo vasallaje y apoyo para la toma de Granada, a cambio de conservar sus tierras.

En la defensa de Loja, Boabdil será apresado y liberado posteriormente a cambio de rendir la capital y declararla tributaria de Castilla por el Tratado de Cordoba. Era esta una estrategia de los reyes cristianos para provocar la continuidad de las guerras fraticidas entre musulmanes. Boabdil nunca rendirá Granada, por lo que las tropas cristianas forman un campamento frente a la ciudad, al que pondrán el nombre de Santa Fe (1489). Desde allí, los reyes cristianos sitian Granada, que caerá finalmente en 1492.

Patio de los Leones de la Alhambra de Granada. Época nazarí.

Retrato de Boabdil y dibujo del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada.

Durante el periodo de guerras entre padre e hijo, tío y sobrino, leoneses y castellanos aprovechan esta circunstancia, ayudando a unos y otros en función de sus propios intereses. Eso fue debilitando, poco a poco, el poder del ya agonizante mundo islámico peninsular. En el año 1486 la alianza de los reinos cristianos daba por terminada la conquista de la región occidental. Unos años después (1489) también la oriental, quedando sólo el reducto de la ciudad de Granada y la región montañosa de Las Alpujarras. El día 2 de Enero de 1942 el último rey nazarí entregará las llaves de la ciudad a los monarcas vencedores. Así describieron los cronistas el evento:

Al año siguiente, 1483, fue derrotado cerca de Lucena por las tropas castellanas del rey Fernando II el Católico, al mando de Diego III Fernández de Córdob»Fernando el Católico» pintado por Juan Antonio Moralesa, Alcaide de los Donceles, 2º Conde de Cabra, Señor de Lucena y, posteriormente, Marqués de Comares,»Isabel la Católica» pintada por Juan Antonio Morales recibiendo igualmente este último el privilegio de ostentar en su escudo la cabeza encadenada de un moro y las 22 banderas árabes capturadas.

En la batalla del arroyo Martín González, en los llanos de Campo de Aras, el regidor lucentino Martín Hurtado lo aprehendió entre sus zarzas. Boabdil fue capturado y estuvo preso, entre otros lugares, en el castillo de Lucena, en su torre octogonal del Moral. Mientras tanto, el trono de Granada fue ocupado de nuevo por su padre.

En 1486 Boabdil aceptó gobernar Granada como reino tributario de Castilla, sometiéndose a su vasallaje, por lo que Fernando el Católico le devolvió la libertad y restauró en el trono. Tuvo que firmar para ello el humillante pacto de Córdoba, por el cual se comprometía a entregar a Castilla la parte del territorio granadino en poder de Muley-Hacén.

Se vio obligado, asimismo, a luchar contra otro rival, su tío Abu Abd Allah Mamad (el Zagal) y contra los zegríes. Estas guerras civiles favorecieron el avance de los cristianos, que, tras diez años de acciones militares y diplomáticas, pusieron sitio a Granada en la primavera de 1491. A pesar de la defensa que de ella hicieron los musulmanes, Granada cayó el 2 de enero de 1492, víctima del empuje de las armas castellanas y la habilidad de Fernando el Católico para sembrar la discordia y las rivalidades en el reino granadino.

La ciudad estaba profundamente dividida sobre si debía o no rendirse, por lo que antes de la capitulación entraron en la ciudad tropas castellanas para evitar posibles revueltas. La capitulación se produjo, ante los Reyes Católicos, el 6 de enero del mismo año y significó el fin de la denominada Reconquista española, que había durado ocho siglos. Se permitió que Boabdil se retirase a la comarca granadina de las Alpujarras, siendo recompensado con el señorío de estas tierras, pero más tarde se trasladó a Fez (Marruecos), hasta su muerte.

Corona de la reina Isabel la Católica. Catedral de Granada.

Corona de Isabel la Católica conservada en la Capilla Real de Granada.

Detalle de las granadas.

Detalle de la empuñadura de la espada de Boabdil

Espada de Boabdil, último rey de Granada. Museo del Ejército.Madrid.

Empuñaduras de dos espadas de Boabdil.

(…)» El rey e la reina, vista la carta e enbaxada del rey Babdili, aderesçaronde ir a tomar el Alhambra; e partieron del real, lunes, dos días de henero, con grand hueste, muy ordenadas sus batallas; e llegando a cerca del Alhambra, salió el rey moro Muley Babdili, acompañado de muchos cavalleros moros, con las llaves en las manos, encima de un cavallo. E quísose apear a besar la mano del rey, e el rey no se lo consentió descavalgar del cavallo ni le quiso dar la mano; e el rey moro le besó en el braço, e le dió las llaves e dixo:

– Tomá, señor, las llaves de tu cibdad; que yo e los que estamos dentro somos tuyos.

E el rey don Fernando recibió las llaves e diólas a la reina, e la reina las dió al príncipe, e el príncipe las dió al conde de Tendilla; el cual, con el duque de Escalona marqués de Villena, e con otros muchos cavalleros, con tres mill de cavallo e dos mill espingarderos, enbió entrar en el Alhambra e se apoderar de ella. (…)

«The Farewell of King Boabdil» pintado por Alfred Dehodencq
La retirada del rey Boabdil de Granada.
Pintura de Alfred Dehodencq

E el rey moro Muley Babdili, con los cavalleros mayores de Granada e con otros muchos moros, salieron de la cibdad e se fueron, segund las condiciones del partido; muchos se fueron allende e otros lugares de los moros mudéjares ya ganados.

E el rey Muley Babdili se fué a vevir e reinar al Val de Purchena, ques en las tierras que el rey avía ganado cuando ganó a Vera, que era todo de mudéjares, donde el rey le dió señorío e renta en que viniesse e muchos vasallos, e le alçó la prisión que de antes le devía, e le dió sus rehenes, que le tenía desque le soltó sobre rehenes quando fué preso.»

REYES CATOLICOS REZANDO

La entrega simbólica de las llaves de Granada se produjo el día 2 de enero de 1492 en la Torre de Comares. Fueron dadas al Gran Comendador de León, Don Gutierre de Cárdenas. Acto seguido, las tropas cristianas entraron el la ciudad al mando del Conde de Tendilla. Los Reyes Católicos harán su entrada oficial en Granada el día 6 de enero de ese mismo año. Boabdil abandonó su reino de forma casi clandestina con rumbo a la Alpujarra, donde los monarcas vencedores le permitieron conservar un señorío. Finalmente será desterrado, obligado a cruzar a África, donde morirá después de pasar por tristes vicisitudes.

La guerra de Granada adquirió connotaciones internacionales, ya que todos los reinos del continente estaban pendiente de su desenlace. Así queda demostrado por las distintas crónicas de la época que encontramos en diferentes países. Participaron en el bando católico mil mercenarios de la infantería suiza, la mejor del momento; también voluntarios franceses, ingleses y alemanes, amén de aquellos cristianos que quisieron beneficiarse de la bula papal concedida a todo aquel que luchara contra los sarracenos, ya que Alejandro VI la había declarado como una cruzada contras los infieles. Cuando finalmente se obtuvo la victoria, toda la cristiandad lo celebró con júbilo ya que suponía una compensación por la pérdida de la ciudad de Constantinopla (1453) y un freno al avance del mundo islámico. El Papa, como reconocimiento a su defensa de la fe, concedió a Isabel y Fernando el título de Reyes Católicos, con el que serán conocidos en la posteridad.

Durante su último medio siglo de existencia, las monarquías árabes hispanas vivieron aisladas del resto de los estados musulmanes del norte de África, mientras que las cristianas se hacían fuertes con alianzas matrimoniales y pactos económicos. Podría decirse que el mundo islámico permaneció anclado en estrategias bélicas medievales mientras que el cristiano evolucionaba hacia las que serían utilizadas durante el Renacimiento. En esta contienda se forjará la idea de un ejército español que en tiempos del Imperio se consolidará como el mejor preparado de Europa. Por primera vez participan unidades de intendencia y sanitarias, creándose almacenes y hospitales en la retaguadia. Acompañan a los soldados artesanos armeros, carpinteros y de otros oficios afines a la guerra. La artillería y los animales de tiro para trasladar armamento y suministros fueron decisivos en la victoria. En muchas ocasiones se hizo necesario la construcción de caminos y calzadas para movilizar las pesadas piezas.

¿Qué es una mezquita?

mezquitas relax La palabra mezquita procede de la palabra árabe masyid que significa: el lugar de postración. La postración es la forma más evidente de sometimiento al Creador del Universo. El musulmán se postra cinco veces al día: al amanecer, a mediodía, a media tarde, al ponerse el sol y cuando la oscuridad de la noche cubre el cielo.

La tierra entera, cualquier sitio que no sea impuro o sucio, es una lugar de adoración y postración. No obstante, desde los primeros días de Islam, la comunidad musulmana ha creado espacios reservados, limpios y protegidos en el centro de las ciudades para establecer en ellos la oración en congregación. Eso son las mezquitas.

La mezquita es el corazón de la comunidad musulmana. No solo sirve como lugar de oración. Es también un lugar de conocimiento y estudio. Alguna mezquitas fueron escuelas y universidades. Las primeras mezquitas eran también municipio y parlamento; lugares de reunión y encuentro para decidir y solucionar asuntos de la comunidad.

Las grandes mezquitas tiene habitualmente anexas o en su proximidad otras instituciones de carácter gratuito y benéfico como hospitales, albergues para viajeros, comedores para los pobres, hospicios para los huérfanos escuelas, baños públicos y a menudo un mercado de libre acceso y sin plazas reservadas.

Estas instituciones de beneficencia y una mercado libre con moneda de oro y plata entorno a la mezquita forman la célula primaria de una sociedad compasiva y generosa

El Rol de las Mezquitas

1.- Mandato Divino:

El Corán exhorta de manera recurrente a los fieles a adquirir el conocimiento, el conocimiento que los acercará a Allah y a su creación. Muchos versos del libro sagrado ordenan este acto, por ejemplo:

Entonces «Di [a ellos, ¡Oh Muhammad]: Pueden aquellos que saben y los que no saben ser considerados iguales?. Sólo se dejan amonestar los dotados de intelecto» (Corán 39: 9).

«Y ha sujetado a vuestro servicio lo que está en los cielos y en la tierra. Todo procede de Él. Ciertamente, hay en ello signos para gente que reflexiona » (Corán 45: 13).

El Corán utiliza la repetición para incrustar ciertos conceptos claves en la conciencia de sus lectores (1). Allah (Dios) y Rab (el Sustentador) se repiten 2.800 y 950 veces, respectivamente, en el texto sagrado; Ilm (conocimiento) ocupa el tercer lugar, con 750 repeticiones (2) . El Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) ordenó a todos los musulmanes a buscar el conocimiento.

A la luz de estos versículos del Corán y las tradiciones proféticas, los gobernantes musulmanes dieron un apoyo considerable a la educación y a sus instituciones, insistiendo en que todos los niños musulmanes tuvieran acceso a ella. Por lo tanto, la educación primaria se hizo casi universal entre los musulmanes. Wilds dice: «Fue esta gran liberalidad que se mostró en la educación de sus pueblos en las escuelas, uno de los factores más potentes en el crecimiento brillante y rápida de su civilización. La educación fue difundido de manera tan universal, que se decía que era difícil encontrar un musulmán que no supiera leer ni escribir «. (3)

En la España musulmana, no había un pueblo donde «las bendiciones de la educación» no podían ser disfrutados por los hijos de los campesinos más indigentes, y en Córdoba, hubo ochocientos colegios públicos frecuentados por musulmanes, cristianos y Judíos por igual (4). Y en la gran Universidad de Córdoba, musulmanes, judíos y cristianos se distinguieron como reconocidos profesores (5). En tan alta estima tenían a dicha universidad, que tanto los profesores como los alumnos eran respetados en gran medida por la masa de la población, y las grandes bibliotecas patrocinadas por los ricos terratenientes y comerciantes mostraban que el aprendizaje – como en el Renacimiento italiano (600 años después) – era una de las marcas de un caballero (6). Pedersen dice que: «En casi ninguna otra cultura, la vida literaria desempeñado un papel como en el Islam. El conocimiento (ilm), que se extendió a todo el mundo de la intelectualidad, hizo frente a los intereses de los musulmanes más que cualquier otra cosa … La vida que se desarrolló en las mezquitas se extendió hacia afuera para poner su marca en los círculos influyentes de todo el mundo». (7)

Todas las instituciones públicas, las mezquitas y madrasas a los hospitales y los observatorios, eran lugares de aprendizaje. Los estudiosos también organizaban reuniones en sus propias casas. Al-Ghazali, Al-Farabi y Ibn Sina (Avicena), entre muchos otros, después de enseñar en las escuelas públicas, se retiraron a sus bibliotecas privadas y a sus estudios, pero continuaron enseñando a quienes tenian la suerte de ser invitados. (8)

Esta universalidad, la sed, y el impulso a la educación, ni siquiera han sido igualados hoy (9) , fue una marca distintiva de este período, cuando el Islam estaba en su apogeo, tanto como religión y como civilización. Se examinará el papel y el lugar del conocimiento en esa época (si Allah lo quiere) en obras posteriores. El papel de la madraza, otro tema muy largo, también se cubrirá posteriormente. En este caso, se hará hincapié en la organización de la educación, sus objetivos, y las formas en que se impartía, y sobre todo el papel de la mezquita.

2.- La mezquita como una institución educativa

La mezquita jugó un papel importante en la difusión de la educación en el mundo musulmán, y la asociación de la mezquita con la educación sigue siendo una de sus principales características a lo largo de la historia (10), y, la escuela se convirtió en un apéndice indispensable a la mezquita (11) . Desde los primeros tiempos del Islam, la mezquita fue el centro de la comunidad musulmana, un lugar para la oración, la meditación, la instrucción religiosa, la discusión política, y una escuela. Y a todo lugar donde llego el Islam, se establecieron mezquitas, y se inicio la instrucción religiosa y educativa básica. Una vez establecidas, las mezquitas se desarrollaron en lugares bien conocidos de aprendizaje, muchas veces con cientos, incluso miles, de estudiantes, y con frecuencia conteniendo importantes bibliotecas (12) .

La primera escuela conectada a una mezquita fue establecido en Medina en el año 653, y en el 900. casi todas las mezquitas tenían una escuela primaria para la educación de los niños y las niñas (13). Los niños por lo general se iniciaban en la escuela a las cinco años, una de las primeras lecciones que aprendían era cómo escribir los noventa y nueve nombres más bellos de Allah y los versos sencillos del Corán (14) . Después de que dominar los rudimentos de la lectura y la escritura, el Corán era estudiado a fondo, y la aritmética se introdujo con posterioridad. Para aquellos que querían seguir estudiando, las mezquitas más grandes, donde la educación era más avanzado, ofrecían instrucción en gramática árabe y la poesía, la lógica, álgebra, biología, historia, derecho y teología (15). Aunque la enseñanza avanzada a menudo se llevaba a cabo en las madrasas, los hospitales, los observatorios y las casas de los estudiosos, en España, la enseñanza se llevaba a cabo en su mayoría en las mezquitas, a partir de la mezquita de Córdoba en el siglo VIII (16) .

El formato básico en el que la educación se llevó a cabo en la mezquita era el círculo de estudio, más conocido en el mundo musulmán como «Halaqat al-‘Ilm» , o Halaqa para abreviar. Una Halaqa se define literalmente como «una reunión de personas sentadas en un círculo» o «una reunión de estudiantes en torno a un maestro» (17). A los académicos invitados se les permitía sentarse junto a los profesores como una señal de respeto, y en muchos Halaqas una sección especial siempre estaba reservada para los visitantes (18). Aunque los profesores estaban a cargo de los Halaqas, a los estudiantes se les permitía – de hecho, se les animaba – a desafiar y corregir al profesor, a menudo en acalorados intercambios (19). Disputas, sin restricciones, en todos los campos del conocimiento tuvieron lugar los viernes en los círculos de estudio celebrados en torno a las mezquitas (20) , y no fueron excluidos (21).

Al-Bahluli (d.930) un magistrado de una ciudad en Irak fue a Bagdad, en compañía de su hermano, para hacer una ronda en tales círculos de estudio. Los dos llegaron donde un erudito con una «llameante con inteligencia» estaba aceptando a todos los interesados ​​en diferentes campos de conocimiento (22). Ibn Battuta registraron que más de quinientos estudiantes asistieron a los Halaqas de la mezquita omeya (23) . La Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas en El Cairo tenía más de cuarenta Halaqas en un momento dado (24), mientras que en la mezquita más importante del Cairo había ciento veinte (25) . El viajero y geógrafo Al-Muqaddasi informa que entre las dos oraciones principales de la noche, mientras él y sus amigos se sentaron a hablar en la Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas, oyó un grito: «Vuelvan sus rostros a la clase! » y se dio cuenta que estaba sentado entre dos halaqas; la mezquita estaba llena de clases en la ley, el Corán, la literatura, la filosofía y la ética (26).

En la mayoría de las mezquitas más grandes, la enseñanza y el estudio se convirtieron en una profesión de pleno derecho y la escuela mezquita asumió la apariencia de una academia o incluso llego a convertirse en una universidad en el futuro. De esta manera, los centros importantes de la educación superior llegaron a existir. Llegando a ser bien reconocidos y atrajeron a un gran número de estudiantes y académicos, incluidos los nombres más ilustres de la erudición musulmana. En Basora, en Irak, Al-Jalil ibn Ahmad fue profesor de filosofía en una mezquita y uno de sus estudiantes era Sibawayh, quien más tarde se convirtió en uno de los más grandes gramáticos árabes de todos los tiempos. Las universidades de la España musulmana, en particular las de Granada, Sevilla y Córdoba, que se originaron desde las mezquitas, estuvieron en alta estima en todo el mundo. Entre sus graduados figuran a Ibn Rushd (Averroes) e Ibn Bajja. En la Universidad de Córdoba en el siglo IX, cuatro mil estudiantes fueron matriculados solo en el departamento de teología, y el número total de estudiantes que asistieron a la universidad era de casi once mil alumnos .Muchos de los centros musulmanes de aprendizaje todavía existen, y son considerados como las universidades más antiguas del mundo. Entre ellas se encuentran Al-Qayrawan y Al-Zaytuna en Túnez, Al-Azhar en Egipto y Al-Qarawiyin en Fez, Marruecos.

La «gloria» de Al-Qarawiyin, que fue establecido en el siglo IX, era su cuerpo de académicos, los ulemas. Entre los académicos que estudiaron y enseñaron sobresalen Ibn Jaldún, Ibn Al-Jatib, Al-Bitruji, Ibn Harazim, Ibn Maimun, e Ibn Wazzan. Al-Qarawiyin atrajo a un gran número de estudiantes de todo el norte de África, España y del Sahara. En general, fueron alojados por las dinastías marroquíes y la gente común de Fez.

Los estudiosos de Al-Azhar, que es probablemente la más famosa universidad islámica de hoy, incluyen a Ibn al-Haytham, quien vivió allí durante un largo período, Al-Baghdadi, quien enseñó la medicina allí a finales del siglo XII, y Ibn Jaldun, que enseñado allí hacia el final del siglo XIV, después de mudarse de Al-Qarawiyin. En la víspera de la ocupación británica de Egipto en 1881, había 7.600 estudiantes y 230 profesores de Al-Azhar. En los primeros días del Islam, las mezquitas enseñaban una o más de las ciencias islámicas, pero después de la mitad del siglo IX, se dedicaron cada vez más a temas jurídicos (27). Asignaturas científicas también eran impartidas, las que incluían la astronomía, la ingeniería y la medicina en Al-Azhar (28). Este último también se enseñaba en la mezquita de Ibn Tulun en Egipto (29) .

En Irak, la farmacología, la ingeniería, la astronomía y otras materias se enseñaban en las mezquitas de Bagdad, y los estudiantes provenían de Siria, Persia y la India (30). Mientras que en la Mezquita Qarawiyin, había cursos de gramática, retórica, lógica, matemáticas y astronomía (31), y, posiblemente, de historia, geografía y de química (32). Al Qayrawan y Zaytuna en Túnez, enseñaban gramática, matemáticas, astronomía y la medicina junto con el Corán y la jurisprudencia islámica (33). En Qayrawan, Ziad impartió clases de medicina. Ibn Jaldún, Ishaq Ibn Imran e Ishaq Ibn Sulayman (34), cuyas obras fueron posteriormente traducidos por Constantino el Africano en el siglo XI, quién se las enseñó en Salerno, en el sur de Italia, convirtiendosé en la primera institución de educación superior en América Europa .

3. La fundación de los colegios

Las mezquitas gradualmente comenzaron a abarcar más funciones, además del aprendizaje. Rastreando esta evolución, Makdisi afirma que en el siglo X se produjo un florecimiento de un nuevo tipo de universidad, la combinación de la mezquita con un Jan o una posada para los estudiantes de leyes fuera de la ciudad. El gran mecenas de esta etapa en el desarrollo de la universidad fue Badr ibn Hasanawayh (m. 1014/1015), gobernador de varias provincias bajo los buyíes, siendo construidos 3.000 complejos de Mezquitas-Jan durante el trigésimo período del año de su gobierno (36) . La razón para el complejo de la Mezquitas-Jan era que el estudiante de la ley tenía que continuar sus estudios en un período de tiempo, generalmente de cuatro años de estudios de pregrado, y un período indeterminado para estudios de postgrado, a menudo hasta veinte años, durante los cuales ayudaba a su maestro en la enseñanza. La mezquita en sí no podían ser utilizadas para el alojamiento, excepto en circunstancias especiales, por lo que los Jan se convirtieron en el lugar de alojamiento del personal y de los estudiantes. La madraza, que será considerado en una fase ulterior, era, según Makdisi, la última etapa en el desarrollo de la universidad musulmana, que combinaba la función de la enseñanza de la mezquita con la función de alojamiento del Jan (36). Esto sigue una larga tradición establecida por el Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) , cuya mezquita fue conectado a un edificio que servía como escuela y como un albergue para estudiantes pobres y de los que venian desde el exterior (37) .

La asistencia para los estudiantes en las mezquitas fue sustancial. En Qarawiyin, por ejemplo, los estudiantes no sólo estaban exentos del pago de derechos, además también se les daba una ayuda monetaria periódica (38). Los estudiantes vivían en los patios interiores de las viviendas, que contenía dos y tres edificios de pisos de diferentes tamaños, cada uno con capacidad desde 60 hasta 150 estudiantes, quienes recibían una ayuda mínima para la comida y el alojamiento (39). El número de estudiantes de Al-Azhar fue siempre alto, Al-Maqrizi menciona 750 estudiantes extranjeros de tierras tan distantes como Marruecos y Persia que residían en la mezquita a la vez (40), además de los estudiantes de todo Egipto. Aquellos alumnos que no tenían casas en El Cairo, fueron asignados a una unidad residencial, que fue dotado para cuidar de ellos. En general, las unidades daban a sus residentes pan gratis, que complementa la comida dada a ellos por sus familias, mientras que los alumnos más pudientes podían permitirse el lujo de vivir en hoteles y alojamientos cerca de la mezquita. Cada unidad también incluía una biblioteca, una cocina, un baño, y un poco de espacio para muebles (41). En su visita a Damasco, el viajero Ibn Jubayr informó el elevado número y la variedad de instalaciones para los estudiantes extranjeros y visitantes en la mezquita de los Omeyas (42), lo que llevó a declarar que «nadie en Occidente que busque el éxito, venga a esta ciudad para estudiar, porque la asistencia aquí es abundante. Lo principal es que el alumno aquí queda exonerado de toda preocupación por la comida y el alojamiento, que es una gran ayuda «. (43)

Los gobernantes jugaron un papel importante en la dotación de las mezquitas con fines educativos. En la Mezquita Qarawiyin, había tres bibliotecas independientes, la más prestigioso de los cuales era la Biblioteca Abu Inan (44), fundada por el Sultan Al-Mutawakkil Abu Inan. Un ávido lector y coleccionista, el Sultán depositado libros sobre temas como la religión, la ciencia el lenguaje en su nueva biblioteca, y también nombró a un bibliotecario para hacerse cargo de sus asuntos (45). En Túnez, cuando los españoles ocuparon Túnez entre 1534 y 1574, hurgado en sus mezquitas y bibliotecas, y eliminaron muchos de los valiosos libros y manuscritos (46). Posteriormente, el sultán otomano expulsó a los españoles, y restauró y amplió la mezquita Zaytuna, sus bibliotecas y madraza, y lo hizo de nuevo un centro de alta cultura islámica (47). En El Cairo, en 1365, el príncipe mameluco Al-Umari Yalbagha ordenó que cada estudiante de la mezquita de Ibn Tulun se le diera cuarenta dirhams (la unidad monetaria básica de la época) y una cierta cantidad de trigo al mes (48). Los mamelucos también pagaron los sueldos y estipendios de un gran número de profesores y estudiantes (49). Esta tendencia fue particularmente alentada por el sultán Husam Al-Din Lajin, que restauró la mezquita de Ibn Tulun en el distrito Qatayi de El Cairo, el pago los salarios a los profesores y estipendios a los estudiantes, y le pidió a su médico Sharaf al-Din Muhammad ibn al-Hawafir para diera conferencias sobre medicina allí (50).

La siguiente historia nos iluminará en gran medida de la educación y la vida en general, en la edad de oro del Islam (51). Cuando Ibn Tulun gobernó Egipto, a algunos estudiantes que asistían a la clase de un profesor que dictaba diariamente una pequeña porción de la tradición, se les acabó su dinero antes de que el curso hubiera terminado, y tuvieron que vender todo lo que tenían para comprar comida. Después de pasar hambre durante tres días, recurrieron a la mendicidad, aunque ninguno de ellos quería enfrentarse a tal desgracia. Les consto mucho hacerlo y se fueron a un rincón de la mezquita en la que vivían, pidiendo a Dios que le liberará de su difícil situación. En ese momento, llegó un mensajero de Ibn Tulun con el dinero, porque él había sido advertido en sueños a ayudarlos; también les envió un mensaje, que los iría a visitar en persona al día siguiente. Para evitar este honor, que podría haber sido visto por otros como un deseo de gloria personal, los estudiantes huyeron de El Cairo aquella noche. Ibn Tulun compró la totalidad de ese barrio y dotó a la mezquita con él para el beneficio de los estudiantes y los extranjeros que residen en ella.

4. Diseminación del modelo de educación islámica a Europa

El sistema musulmán de la educación influyó en Europa y más tarde el resto del mundo, en muchos aspectos, tales como su universalidad, y sus métodos de enseñanza y la concesión de diplomas. Georges Makdisi ilustra bien esta influencia, mostrando que los aspectos de la enseñanza universitaria, como la tesis doctoral y su defensa, la revisión por pares de los trabajos académicos basado sen el consenso de los compañeros, y lo más importante – el concepto de libertad académica para profesores y estudiantes, fueron todos adquiridos por Europa desde el mundo musulmán. Las discusiones académicas abiertas en las mezquitas eran sin duda la principal fuente de estas influencias en tiempos en que la intolerancia científica dictaminó en otros lugares, y el pensamiento de un estudiante libre a menudo se castigaba con la quema en la hoguera. Influencias académicas también llegaron en la forma de los muchos libros escritos por eruditos islámicos que se convirtieron en los textos fundamentales de la educación en las primeras universidades europeas (Montpellier, Bolonia, París, Oxford, etc), todos los cuales fueron fundadas entre los siglos XII y XIII. Hubo muchas otras formas en que los musulmanes influenciaron la educación en Europa, que son demasiado largos y demasiado detallados para entrar aquí. Consulte las excelentes obras de este por Makdisi y Ribera (52) .

Por último, para responder a los que culpan a la decadencia de la civilización musulmana en el Islam y no a la ocupación y devastación de sus centros de enseñanza, tales como Córdoba, Bagdad, y Sevilla, se concluye que desde sus primeros días, el Islam fue de la mano con la erudición y el conocimiento. Además de los versos del Corán y los dichos del Profeta (Allah le bendiga y le de paz) , que instan a la gente a aprender y buscar el conocimiento, la mezquita, el símbolo concreto del Islam, fue el más importante centro de aprendizaje en el mundo musulmán. De hecho, en la mayoría de los países musulmanes, la palabra Jami ‘ significa a la vez la mezquita y la escuela. En árabe, la palabra para la universidad, Jami’a , se deriva de Jami ‘ (mezquita). No existe una derivación similar en cualquier otra lengua o cultura, y no hay mejor ejemplo de la asociación entre el Islam y la educación que esto.

Taha Hussein (1889-1973) fue uno de los escritores e intelectuales más influyentes de Egipto. Comenzó su educación en la kuttab (escuela primaria en la mezquita), y luego fue enviado a la Universidad de Al-Azhar, donde fue educado en la religión y la literatura árabe.

Fuente: Muslimheritage.com

Mezquita en Samarcanda

Mezquita y Universidad Qarawiyyin, Fez

Mezquita Azul, Estambul

Mezquitas de Marruecos

mezquitas de marruecos Marruecos es un país en el que la religión oficial es el islam, por lo que la mayoría de sus edificios religiosos estarán relacionados en ella. Es el caso, obviamente, de las mezquitas, el templo sangrado donde se reúnen los musulmanes para orar, y aunque éstas sean su símbolo arquitectónico más turístico, lo cierto es que en la mayoría de ellas los no musulmanes no pueden entrar. Aún así, visitarlas por fuera también es un auténtico placer.

Hoy conoceremos las tres mezquitas que no deberías perderte de Marruecos:

Mezquita Hassan II. Nos trasladamos hasta la ciudad de Casablanca para conocer su mezquita, la cual es también el templo más alto del mundo y el segundo más grande, tan sólo por detrás de la mezquita de La Meca. A pesar de lo anteriormente dicho, en esta mezquita sí se le permiten la entrada a turistas no musulmanes, por lo que también la podremos conocer por dentro.

Mezquita Kutubia. La preciosa ciudad de Marrakech nos presenta una preciosa mezquita que se sitúa al suroeste de la conocida plaza de Jamaa el Fna. Ésta se compone de un emblemático alminar que sirvió de modelo para, por ejemplo, la Giralda de Sevilla. En esta mezquita no está autorizada la entrada de turistas no musulmanes.

Mezquita de Rabat. Otra de las mezquitas que podremos visitar por dentro es la que se localiza en la capital del país, Rabat, y aunque todo el conjunto sea de gran interés, de éste destacamos principalmente la denominada Torre Hasán, es decir, el alminar.

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