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Nueva Zelanda | نيوزيلندا

Dos islas principales y una serie interminable de islas más pequeñas, islotes y grandes rocas aflorando del océano, con una naturaleza abrumadora y una organización social envidiable. En medio del Pacífico Sur, a 2.000 km de su vecino más cercano y a más de 10.300 de Buenos Aires, Nueva Zelanda se abre como un destino no tan conocido por los argentinos, pero cada vez más cercano desde hace un tiempo. Por ejemplo, desde que Los Pumas juegan el Rugby Championship o desde que, en diciembre del año pasado, Air New Zealand inauguró el vuelo directo, sin escalas, entre Buenos Aires y Auckland. Continue Reading

Bulgaria

Chepelare es un pintoresco pueblo de montaña, situado en un pequeño valle en el corazón de la Montaña Rodope, provincia de Smolyan, a sólo unos 10 km de Pamporovo. Y como tal, es un buen motivo para disfrutar de unas lindas vacaciones de invierno en Bulgaria y del turismo de nieve, ya que posee la mayor pista de esquí del país.

La población de Chepelare tiene una larga tradición en el deporte del esquí. Las pistas y caminos de esquí del centro tienen unos 20 km de largo. Las pistas son de diversa longitud y varían en dificultad de negro a verde, siendo adecuadas tanto para esquiadores avanzados como para principiantes, así como para practicantes de snowboard.

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A disposición de los esquiadores está un teleférico de cuatro plazas, que recorre la distancia de 2.700 metros desde el punto de partida de la estación de Chepelare hasta el pico Mechi Chal en 9 minutos. Unos pequeños telesquíes también están a disposición de los esquiadores en las pistas. Chepelare es una pequeña estación de esquí, por lo que los precios medios de los hoteles y de los servicios de esquí son más bajos en comparación a Bansko, Borovets y Pamporovo.

Las pistas de esquí están abiertas a partir de diciembre hasta abril por lo general, siempre y cuando dependiendo de la caída de nieve en la zona.

La estación de esquí de Chepelare también dispone de una pista iluminada para niños y principiantes en pleno centro de la ciudad. Durante una escapada en vacaciones de invierno, en Chepelare también se puede conocer el Museo del Esquí que es único en Bulgaria. Abierto desde 1998, el museo muestra el desarrollo de los esquíes y del deporte del esquí en la ciudad y el país, además de la historia de famosos deportistas de este rubro.

Una vez que se retira la nieve, en temporada estival, el pueblo y sus alrededores se torna tan bello para disfrutar de una escapada en fin de semana, y realizar diversas actividades al aire libre.

Si te gusta Bulgaria como destino de viaje, o para una escapada de fin de semana a los montes Rodope, la población de Smolyan es un sitio muy interesante para descubrir allí, tanto en invierno como en vacaciones de verano.

Smolyan es la capital administrativa de la provincia que lleva su mismo nombre, y es una ciudad que ha crecido bastante en población durante las últimas décadas, ya que muchas personas se trasladan hasta allí para vivir, tanto de ciudades cercanas como de poblaciones rurales.

Esta población de montaña ofrece muchos lugares de interés histórico y cultural, así como una naturaleza hermosa, con lagos, rocas, bosques y parques nacionales. Asimismo, Smolyan es punto de inicio para realizar diversas excursiones por la Montaña Rodope.

Durante un paseo por el pueblo podremos apreciar una interesante arquitectura que combina lo antiguo con lo moderno, también gran cantidad de interesantes monumentos históricos. Asimismo, hay varias casas conservadas de la época del Renacimiento Nacional, el Museo Histórico. El arco del puente (Beiska kupria) a lo largo del río Cherna, que data del siglo XVIII. El Planetario con observatorio astronómico más grande de Bulgaria, entre otros lugares, además de los diversos atractivos naturales que posee, como los Lagos de Smolyan inmersos entre espléndidos bosques de abetos.

 

En este post vamos a compartir con vosotros una de las ceremonias más complejas y detallistas que conocemos. Sólo os mostramos un pequeño resumen… Esperamos que os guste.

LA CEREMONIA DEL SVATÚVANE O «DEL CONSUEGRO»

Cuando las mujeres alcanzaban la edad de dieciséis o de diecisiete años, y los hombres alrededor de veinte, se consideraba que estaban ya en edad de casarse, y las familias daban inicio a los preparativos de la boda, que era, sin duda, la fiesta más importante que había en la vida de cualquier búlgaro. El primer paso en los preparativos era el ritual llamado Svatúvane, palabra cuya raíz es svat, «consuegro». Antaño, eran los padres los que escogían los novios de sus hijos. Y casi siempre se miraba más el que la novia fuese de una familia rica y que fuese trabajadora, que el que fuese hermosa o inteligente. Eran matrimonios de conveniencia. En un principio, los familiares del novio entablaban conversación al respecto con los familiares de la posible novia, y de ese modo se enteraban de si había alguna posibilidad de que el compromiso llegase a buen puerto. Si la respuesta era afirmativa, entonces el padre del novio, acompañado por dos familiares, se dirigía a la casa de la ya futura novia para hacer una visita. Llevaban la cantimplora de madera llena de aguardiente, y una hermosa hogaza de pan. Tras los saludos de rigor, ya en la casa, trababan una conversación trivial, que no tenía nada que ver con el verdadero propósito de la visita. Antes de beber, el padre llamaba a la novia, y le preguntaba si quería casarse con el mozo. Si ella aceptaba, entonces el padre bebía del aguardiente, lo que significaba que la petición por parte de la familia del novio era aceptada. A continuación se ponía la mesa, cubierta de manjares, y se agasajaba ricamente a los futuros familiares. Se hablaba en detalle de todas las condiciones y planes para la boda. La novia regalaba a los familiares del mozo calcetines o pañuelos que colocaba sobre el hombro derecho de ellos. Y los familiares del novio le daban a ella, a cambio, una cierta cantidad de dinero.

LA CEREMONIA DE PETICIÓN DE LA NOVIA

En el día señalado para la petición de la novia, el futuro suegro salía de la casa del novio en un carro tirado por bueyes, llevando una barrica de aguardiente y otra de vino, además de manjares cocidos y asados, y acompañado por la música de la gaita y del tambor, que le iba siguiendo hasta que llegaba a la casa de la novia. Antes el patio se había llenado ya de jóvenes. Las amigas de la novia tejían una corona para la novia, que colocaban sobre la cabeza de la futura cuñada para que ella la portase hasta la casa de la novia. La cuñada iba en la segunda carroza, con las mujeres más allegadas. Detrás iban más carros, y en el último iba la futura suegra. Su carroza era la más engalanada y vistosa de todas las que cerraban la comitiva. Junto a la suegra se ponía una hogaza ritual y, sobre ella, el ramillete de novia, y atada a él con hilo rojo una moneda de oro, collares y pulseras.

Cuando llegaban a la casa de la novia, las jóvenes quitaban la corona de la cabeza de la futura cuñada y la colocaban cuidadosamente sobre la cabeza de la novia. Los padres enviaban gente para invitar a los familiares y amigos. Se sentaban todos junto a las mesas, y los jóvenes empezaban a bailar alrededor de los comensales.

LA BODA

Era un dicho tradicional entre los búlgaros el de que «el hombre es media persona, y la mujer también. Cuando se casan, los dos hacen una sola persona». Las bendiciones que se pronunciaban durante la boda eran muchas, pero las más repetidas eran las siguientes:

«¡Que se quieran como el pan y la sal!». «¡Que a sus cabezas les salgan las canas sobre la misma almohada!». «¡Que se hagan tan viejos como los Balcanes!». «Este año, novia; el año que viene, una cunita».

Los preparativos para la boda comenzaban desde muy atrás, y se desarrollaban durante un largo período de tiempo. Participaban en ellos las dos familias, pero el peso económico más gravoso recaía siempre sobre los padres del novio, y después sobre los padrinos. En el período que quedaba entre la petición de la novia y la ceremonia de la boda, los padres del novio solían enviar a la futura nuera pan y pastelitos.

Nada de lo habitual debía faltar en una boda, pero había cuatro cosas que eran absolutamente imprescindibles:

la bandera:

La bandera se hacía con una rama fuerte y recta de algún árbol frutal. Se le ajustaba una tela roja, que era el símbolo del novio, y una tela blanca, que era el símbolo de la novia. En la parte superior de la rama se clavaba una manzana, un ramillete de hiedra, un hilo rojo, un collar de pasas, nueces, palomitas, ajo, maíz y escaramujo. La bandera había de ser preparada antes del amanecer, y debía ser colocada en algún lugar que estuviera bien visible, en dirección al este, para que todos supieran que en aquella casa se iba a celebrar una boda.

el arbolito del padrino:

El «arbolito del padrino» (kúmovo dravtsé) era un pan ritual sobre el que se entrelazaban cinco ramas de diferente longitud. Servía para recoger el dinero con que se obsequiaba a los novios. Al final de aquella operación, el dinero era contado, y, si las monedas sumaban un número par, el padrino ponía una más, para que quedasen en núme- ro impar. Eso quería decir que los novios no se quedarían solos en la vida, que tendrían hijos.

las coronas de los novios:

Cada casa tradicional de cualquier pueblo búlgaro tenía un tronco en el patio en el que se cortaba la leña. Era un tronco grueso, cortado y desbastado a lo ancho, que también podía servir de banco para sentarse. Era, en realidad, una especie de objeto de gran valor mágico, y sobre él se confeccionaban las coronas de los novios. Las coronas eran preparadas por la madrina. Eran símbolo de amor, de felicidad y de fertilidad. Se hacían de una rama de vid, de rosal o de escaramujo; se ponía obligatoriamente albahaca, hiedra y muchas flores. No podían faltar, desde luego, ni las flores rojas ni las blancas. En la corona se ponían un anillo y dos monedas, que sumaban el sagrado número de tres.

y el pan ritual.

El novio y los suyos hasta la puerta de la novia. El cuñado golpeaba la puerta tres veces, con la rodilla derecha, mientras decía: «¡Abre!». Y desde dentro le contestaban: «¡Paga!». Al final, el padrino pagaba algunas monedas de plata, y la puerta se abría. El novio intentaba, al entrar, pisar el pie derecho de la novia, pero ella hacía justo el mismo intento. Esa era la señal que indicaría quién iba a mandar en el futuro en la casa.

La novia estrenaba ropa y zapatos que habían sido comprados por el suegro.

En el umbral del portón, la madre de la novia dejaba caer un huevo fresco debajo de la vestimenta nupcial. El huevo se rompía al chocar contra el suelo, y aquello era un símbolo de fertilidad y un augurio de que la novia iba a dar fácilmente a luz a sus hijos.

La novia no podía sacar nada de la casa de sus padres, excepto el ajuar.

El camino hacia la iglesia era escogido cuidadosamente. En aquel trayecto no debían encontrarse jamás con otra boda. Y el itinerario de ida no podía coincidir con el camino de vuelta de la iglesia. Si había dos bodas, las dos novias tampoco podían mirarse a los ojos. Estaba bien visto pasar por algún lugar en el que hubiese agua, un río, una fuente o un pozo, que eran símbolo de purificación. Hasta la iglesia llegaba la novia acompañada por su cuñado. Y en la iglesia, a su lado derecho, se ponía ya el novio. El ritual de casar a los novios era muy solemne.

Los novios y los padrinos portaban unos cirios largos, adornados con lazos blancos, que no debían apagarse mien-tras durase la ceremonia. Al finalizar el ritual, sobre las cabezas de los novios era extendido un pañuelo que estuviese sin estrenar, y sobre él se partía una hogaza de pan. Un trozo untado en miel era ofrecido a los contrayentes, para que lo comiesen, como símbolo de que su futura unión sería dulce. La madrina arrojaba, a todos los presentes, trigo, monedas y caramelitos, que eran símbolos de fertilidad, de riqueza y de «vida dulce».

¡¡Y esto es sólo un resumen!!! de verdad que nuna había encontrado una tradición tan completa y con tantos detalles como en la tradicional Bulgara.

 

 

El Mar Negro es un mar de interior que está situado entre Europa y Asia. El mismo, estaría comunicado con el mar Mediterráneo a través del Bósforo, el mar de Mármara y Dardanelos.

Su extensión total es de unos 411.500 m2, contando además con una gran profunidad, con máximas de hasta 2.244 m.

Limita con las costas de Georgia, Rusia, Rumanía, Ucrania y Turquía y su principal característica es que es considerado el mayor lago meromíctico del mundo, esto significa que en su área, las capas profundas no se mezclan con las capas superiores.

Es además un mar con una salinidad muy escasa, aproximadamente la mitad de la que hay en el mar Mediterráneo. Además, las aguas profundas son pobres en oxígeno, por lo que la vida a partir de los 200 m no es posible.

Existen dos teorías acerca de su nombre. Por un lado vendría dada por la antigua asignación de colores a los puntos cardinales, siendo el negro el que correspondía con el norte.

No obstante, el color de sus aguas también podría ser importante en este nombre. Al estar situado más al norte que el mar Mediterráneo y contar con unas aguas menos salinas, la concentración de microalgas es muchísimo mayor. Por este motivo, el color de estas aguas es mucho más oscuro. Muestra de ello es la visibilidad, mientras que en el Mediterráneo es de unos 35 m, aquí, en el Mar Negro, sería de unos 5,5 m aproximadamente.

Aproximadamente a los 200 metros por debajo de la superficie, hay una gran capa de sulfuro de hidrógeno. Esto favorece la población microbiana que produce sedimentos negros, probablemente influidos a la oxidación anaeróbica del metano.

Hay que destacar que este mar cuenta con una vida muy pobre. Eso ha sido consecuencia directa de los largos años en los que los procesos urbanos industriales han vertido grandes cantidades de residuos en sus aguas.

Ya a principio de los 90, este mar se vio envuelto en una gran crisis ecológica. La concentración de nitrógeno, fósforo y plaguicidas eran muy elevadas. Estos residuos fueron acabando poco a poco con el ecosistema. Además, sumado a la poca supervivencia de los peces de la zona, encontramos una pesca demasiado intensiva que provocó la extinción casi total de la vida.

No podemos olvidarnos de una especie de medusa introducida por casualidad en esta región, que se ha ido reproduciendo de forma bastante rápida, ocupando este paraíso acuático completamente abandonado.

 

En Bulgaria puedes encontrar varios de estos lugares, y especialmente recomendable es visitar las pirámides de Melnik, un rincón con mucha magia y con una naturaleza asombrosa que te hará vivir una experiencia única.

Aunque no sea tan famoso como otros países, lo cierto es que Bulgaria es uno de los países europeos más bonitos y que más atractivos tiene, tanto naturales como históricos o culturales. Una de las cosas más llamativas es su naturaleza, muy variada en flora y fauna y con varias maravillas que te puedes encontrar por el camino, como por ejemplo las citadas pirámides.

Unas pirámides diferentes

Al pensar en pirámides, a todos se nos vienen a la cabeza las típicas formaciones triangulares, como por ejemplo las pirámides de Egipto. Pues bien, nada que ver con ese concepto, principalmente porque las de Melnik son totalmente naturales y el hombre no ha tenido nada que ver en su construcción ni desarrollo. Se formaron con arena y arcilla y están en la provincia de Blagoevgrad, al suroeste del país. Unas pirámides espectaculares que te dejarán sin habla cuando las tengas delante.

Así son

Las pirámides de Melnik ocupan nada más y nada menos que 50 kilómetros cuadrados y son varias con diferentes formas, todas ellas muy curiosas como obeliscos, pirámides triangulares e incluso alguna hay con forma de espada. Toda la zona de las pirámides es espectacular gracias a su belleza natural, pero estas formaciones no son lo único interesante de la zona. En Melnik disfrutarás de otras maravillas, como por ejemplo su gastronomía, una de las más sabrosas del país y con cierta originalidad.

 

La ciudad búlgara de Kazanlak está situada en la provincia de Stara Zagora, al pie de la cordillera de los Balcanes, región del Valle de las Rosas, la cual es una zona muy famosa por el cultivo de rosas donde se produce el 85% a nivel mundial de esta hermosa flor y el aceite de rosas que de ella se extrae ha creado una gran industria.

Kazanlak es un destino turístico muy atractivo para conocer al hacer turismo por Bulgaria, donde sus atractivos históricos, la calidez de su población y el Festival de la Rosa, nos esperan.

Durante una escapada a esta ciudad de Bulgaria podremos conocer la mayor y la mejor conservada tumba tracia del país, que está incluida en la lista de la UNESCO, la Tumba de Kazanlak, así como el Museo de la Rosa.

La rosa es uno de los símbolos de Bulgaria, con una gran historia en la región, ya que la producción de aceite de rosa y el comercio de este producto fue la clave para la subsistencia y el bienestar de la región en el pasado. Los primeros comerciantes de aceite de rosa, que están reconocidos oficialmente, exportaban aceite a Alemania y Austria-Hungría desde 1771.

Museo de la Rosa

El Museo de la Rosa es un excelente espacio donde se puede aprender acerca de esa parte histórica de Bulgaria. La exposición está ubicada en tres salas principales, mostrando fotografías y documentos originales acerca del desarrollo de la producción de aceite de rosas durante el Renacimiento búlgaro (siglos XVIII-XIX) y principios del siglo XX; las herramientas de procesamiento de los jardines de rosas, los contenedores para el almacenamiento y la exportación de aceite de rosas y agua de rosas. Así, el Museo de la Rosa despierta un gran interés por parte de los turistas que visitan Kazanlak.

Festival de la Rosa

La Fiesta de la Rosa es uno de los festivales más espectaculares de Bulgaria, dedicado a la belleza y a las flores. Se celebró por primera vez en 1903 y desde entonces pasó a ser una fiesta tradicional del primer fin de semana de junio. Este es el período durante el cual florece la rosa damasquina de Kazanlak. Hoy, el Festival de la Rosa se ha convertido en una celebración internacional, que entretiene a miles de turistas y visitantes.

Además, en la región de Kazanlak hay dos reservas y cinco áreas protegidas, muchas formaciones increíbles de la naturaleza y bosques milenarios para explorar y disfrutar de diversas excursiones que allí se realizan.

La ciudad de Veliko Tarnovo esta considerada como el centro cultural del norte de Bulgaria. Localizada a unos 250 km de Sofía y a orillas del río Yantra la ciudad fue fundada por los tracios y en la época de mayor esplendor del Imperio Búlgaro en la edad media fue la capital del país.

Al estar ubicada en una encrucijada y punto de encuentro de muchas conexiones comerciales, esto le sirvió para su desarrollo económico y cultural, desde la antigüedad hasta nuestros días.

Al visitar este destino turístico de Bulgaria vamos a encontrarnos con una pintoresca ciudad, donde las casas escalonadas unas sobre otras se suceden hasta alcanzar por ambos lados las riberas del río Yantra.

El monumento más importante de Veliko Tarnovo es la fortaleza medieval de Tsarevets, situada sobre la colina principal homónima, y rodeado en tres de sus lados por el río Yantra. Las excavaciones muestran que Tsarevets, aunque rodeado por una fortaleza, no fue una ciudadela cerrada, sino una verdadera ciudad medieval, en cuyo centro se erguía un castillo, la Iglesia San Petka, muchos edificios residenciales y comerciales, depósitos y torres militantes.

En la parte más alta de Tsarevets estaba la residencia del Patriarca y muy cerca de ella, la Iglesia Patriarcal Ascensión de Cristo. Junto a Tsarevets hay otra colina histórica, Trapezitsa, donde aún se sigue excavando.

Además de sus colinas históricas, Veliko Tarnovo es famosa por sus numerosas iglesias ortodoxas y edificios antiguos. Asimismo, en los alrededores de la ciudad están algunos de los monasterios búlgaros más famosos, como el Patriarcal, el de la Transfiguración, de Arbanassi, Plakovski, Kapinovski, Kilifarevski y otros.

Sofía, la capital de Bulgaria, una bonita ciudad a solo 550 metros sobre el nivel del mar.

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Sofía cuenta con poco más de 1 millón de habitantes pero aun así es una ciudad con mucho encanto y muy especial porque fue uno de los lugares más antiguos de la península balcánica. Como dato de interés, conserva incluso un conjunto de ruinas de la época tracia, romana, bizantina, búlgara y osmanlí.

Una de las mejores características de esta ciudad es que combina a la perfección su excepcional arquitectura y numerosas áreas verdes por sus calles para disfrutar de un agradable paseo por la capital búlgara.

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En Sofía, además, hay una gran cantidad de monumentos y muchas avenidas y calles con bastante atractivo, llenas de bares, restaurantes, tiendas y comercios. También puede que te llamen la atención los tranvías amarillos que recorren la ciudad, así como las fachadas estilo austro-húngaro.

Y que no se te olvide disfrutar de las típicas fuentes termales de Sofía, también llamada la ciudad de la sabiduría.

Si eres amante de la naturaleza, un espacio muy interesante para conocer haciendo turismo por Bulgaria, es la Reserva Natural de Srebarna, localizada hacia el noreste del país, a unos 18 km aproximadamente al oeste de Silistra y a 2 km al sur del Río Danubio.

Reserva Srebarna

Esta reserva se extiende por más de 600 hectáreas, está formada por un lago de agua dulce, donde conviven unas 100 especies de aves que vienen aquí a reproducirse, muchas de las cuales son raras o se hallan en peligro de extinción. Otras 80 especies de aves hallan refugio en la reserva cada invierno, en la época de su migración. Entre las más interesantes cabe destacar el pelícano dálmata, la garza gris, el ibis morito y la espátula blanca.

Debido a las especies raras y en peligro de extinción, en 1983 el lago de Srebarna se incluyó en la lista de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El objetivo es preservar la biodiversidad única del lago, que es muy popular entre la comunidad científica tanto búlgara como europea desde principios del siglo XX.

Las islas flotantes de caña son otro fenómeno muy interesante que se puede observar en el lago de Srebarna. Estas islitas, conocidas como “kochki” entre los lugareños, nunca se inundan, ya que siguen el movimiento vertical del agua. Esto hace la vida más fácil para las aves que habitan el lago, porque construyen sus nidos en estas islas móviles.

La Reserva Natural de Srebarna junto al lago propiamente dicho, es realmente un sitio natural espectacular para el ecoturismo y la observación de aves..

Sofía es la capital y la ciudad más grande de Bulgaria. Cuenta con casi un millón y medio de habitantes y está situada a los pies del Macizo Vitosha, en la región oeste del país. Fundada en el siglo VIII a.C, se trata de una de las capitales más antiguas de Europa. Posiblemente no sea uno de los grandes destinos turísticos europeos, pero sí tiene su particular encanto que la hacen interesante.

La diversidad de arquitectura que presentan sus principales edificios es uno de sus grandes atractivos. Iglesias bizantinas, grandes restos arqueológicos, monumentos, termas y las magníficas vistas al Vitosha son los reclamos de la capital búlgara. A esto hay que añadirle el placer del centro histórico, con sus calles peatonales, sus cafés al aire libre, músicos callejeros, museos, galerías de arte, etc…

Las historias de las numerosas civilizaciones y pueblos que han pasado por Sofía desde su fundación han dejado una impronta de ciudad de gran calado cultural. Tracios, bizantinos, romanos, eslavos y turcos cuentan en Sofía con ejemplos arquitectónicos. La mayoría de sus restos llenan los museos, por lo que los amantes de la historia tendrán en esta ciudad un verdadero paraíso.

VISITAS

– Catedral de Alexander Nevsky

Sede del Patriarcado de Bulgaria, fue construida entre 1882 y 1912 en honor a los rusos caídos por la liberación de Bulgaria del Imperio Turco en 1877-1878. Símbolo de la ciudad, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del siglo XX en Sofía. Está situada en el centro de la ciudad y cuenta en su interior con frescos que cubren las paredes y las cúpulas, además de una impresionante cripta subterránea con iconos. Como dato curioso, es la segunda catedral más grande de la Península de los Balcanes.

Más información: catedral Alexander Nevsky

– Iglesia Boyana

Situada en el barrio de Boyana, a las afueras de Sofía, esta iglesia ortodoxa fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Fue construida en los siglos X y XI y es famosa por sus frescos, realizados a mediados del siglo XIII. El conjunto de estos frescos está considerado lo mejor del arte medieval en la Europa Oriental. Lo más recomendable es hacer una visita guiada por la iglesia, para que la experiencia sea mucho más enriquecedora.

– Rotonda de San Jorge

Aunque su nombre nos haga pensar otra cosa, estamos ante el edificio más antiguo de la ciudad. Esta iglesia data del siglo IV y es famosa por su sencilla arquitectura, por hallarse entre los restos de la vieja ciudad de Serdica y por albergar unos impresionantes frescos medievales. Actualmente funciona precisamente como museo de esos frescos y otros restos de Serdica. Impresiona verla en una plaza de edificios modernos, sobre todo por el contraste.

– Catedral de Sveta Nedelya

La actual catedral data de mediados del siglo XIX y es una de las catedrales ortodoxas que pueden verse en Sofía. Desde su inauguración ha tenido una serie de añadidos, como las decoraciones murales de 1973 y la renovación de la cúpula central, de 31 metros de altura, en 1933. Destacan especialmente en ella su fachada y algunas de las piezas que veremos en el interior, como los propios mirales, iconos, tallas, etc…

– Museo Nacional de Historia

Situado siete kilómetros a las afueras de Sofía, es el museo más grande y más visitado de Bulgaria. Fue inaugurado en 1973 y se ubica en el edificio que fue la antigua residencia del presidente. Su colección ofrece lo mejor de la historia de Bulgaria desde la prehistoria hasta la actualidad, pasando por la época tracia, griega, romana, otomana y medieval. Acoge también algunas exposiciones temporales y trajes típicos de Bulgaria.

– Palacio Real / Galería de Arte Nacional de Bulgaria

Construido a finales del siglo XIX en la Plaza de Battenberg, desde 1946 alberga la Galería de Arte Nacional de Bulgaria, el año en el que se abolió la monarquía en el país. En este museo se exhibe lo mejor del arte búlgaro, y aquí se hizo la primera colección permanente de arte en Bulgaria. Cuenta con once mil metros cuadrados de exposición y en ella podemos ver tanto artistas nacionales como internacionales.

– Mezquita Banya Bashi

Principal mezquita de la ciudad, fue construida en 1576 por Kodja Minar Sidan Janissary durante la ocupación otomana de Sofía. Frente a ella se sitúan los Baños Minerales (precisamente el nombre de Banya Bashi significa “muchos baños” al estar rodeada de ellos). Fijaros cómo cerca de las paredes de la propia mezquita a veces sale vapor de agua del suelo por las aguas termales subterráneas. Destaca especialmente por su alminar de color rojo y su impresionante cúpula de quince metros de diámetro.

Calle Vitosha

– Sinagoga de Sofía

La Sinagoga de Sofía es la tercera más grande de Europa y fue diseñada por el arquitecto autríaco Grunander en 1909. Puede albergar en su interior a más de mil personas e impresiona sobremanera la altura de la cúpula central, de 31 metros. El altar es de mármol blanco y el suelo está cubierto con un mosaico policromo. La visita se completa con el museo judío de la historia búlgara. Se puede visitar todos los días, excepto el sábado, día en el que la comunidad judía se reúne a rezar.

EXCURSIONES

El macizo montañoso de Vitosha, a las afueras de Sofía, es uno de los principales lugares para hacer excursiones desde Sofía. Allí tenemos el Parque Natural de Vitosha e incluso una estación de esquí para disfrutar en invierno. A 150 kilómetros al este de Sofía se halla Plovdiv, posiblemente la ciudad más interesante de Bulgaria. Muy pintoresca, a 100 kilómetros al norte, es Vratsa, y algo más cerca, al oeste de Sofía, la antigua Pernik.

CLIMA

El clima en Sofía es de tipo continental moderado, que se caracteriza por temperaturas no muy altas en verano, rondando los 30 grados, y frío en invierno, en la mayoría de las ocasiones bajo cero y con nevadas. Julio y agosto son los meses más calurosos y diciembre y enero los más fríos. Las lluvias aparecen especialmente entre los meses de abril y agosto, con mayor frecuencia durante la primavera pero con intensidad en verano. Tal vez la mejor época para visitar la ciudad sea la primavera y el otoño, aunque por lo general se suele venir en verano.

COMPRAS

Bazares, mercados callejeros, tiendas de gama alta, centros comerciales, en Sofía podemos encontrar de todo para ir de compras. La principal calle comercial de la ciudad es la Avenida Vitosha, completamente peatonal y que atraviesa el centro. Hay un mercadillo al aire libre muy interesante junto a la Catedral de Alexander Nevsky. Lo más tradicional es comprar algo de bordado, búlgaro, muñecas con trajes típicos, instrumentos, ocarinas, alfombras de lana… Tanto en las largas avenidas como en las zonas más modernas veremos los centros comerciales de la capital.

GASTRONOMÍA

Se pueden comer muy buenos platos típicos en Sofía, aunque la comida búlgara se caracteriza por llevar muchas especias. Empezamos con una kevapcheta o albóndigas alargadas de carne de vaca y cerdo a la parrilla, o bien una sopa tarator, una sopa fría de yogurt batido con agua. Seguimos con un kavarma o estofado de carne y verduras, y para el postre el clásico baklava. Para acompañar en Bulgaria hay muy buenos vinos o se puede beber el boza, una bebida espesa de mijo.

VIDA NOCTURNA

Muy típicas de la vida nocturna de Sofía son las mehani, una taberna tradicional que sirve comida y vino local y se oye música tradicional. A esto se le añaden los bares, pubs y discotecas, situados especialmente en las calles Vitosha y Rakovski, además de los locales que se sitúan en el distrito de Dragalevtzi. La vida nocturna se desarrolla especialmente en el centro, para cenar o tomar la primera copa, y luego se traslada a las principales avenidas, donde comienza la marcha de discotecas y locales más selectos.

TRANSPORTES

Autobuses, tranvías, taxis y trolebuses conforman el sistema de transporte urbano en Sofía. Funcionan desde las 05.00 hasta la medianoche, y los tranvías hasta la 01.00 horas. El centro histórico se puede recorrer perfectamente andando o en bicicleta, y para trasladarnos a las avenidas de los alrededores nada mejor que el autobús o el tranvía. Los taxis son muy baratos y no es necesario alquilar un coche ya que el tráfico es denso y es muy difícil encontrar aparcamiento.

CÓMO LLEGAR A SOFÍA

La mejor forma de llegar a la capital búlgara es a través del Aeropuerto Internacional de Sofía. Está situado a diez kilómetros al este de la ciudad, y se puede llegar fácilmente a través de autobús o taxi. Concretamente es el autobús urbano número 84 el que hace el trayecto entre el aeropuerto y Sofía. El trayecto en taxi hasta la ciudad es barato, ya que ronda los 15 lev, que al cambio son 7-8 euros.

Sofía es la capital de Bulgaria y una de las ciudades más grandes del país, donde habitan alrededor de 1,4 millones de ciudadanos. Actualmente es considerada como una dinámica capital europea que se caracteriza por ser una de las pocas capitales con paisajes verdaderamente bellos y pistas de esquí impresionantes al pie de la Vitosha.

Hace 10 años que Sofía es una de las ciudades más de moda en Bulgaria; moderna y animada, esta cuidad es el destino ideal para los turistas que quieren fiesta sin parar. Sólo en el centro de Sofía hay más de 300 bares, restaurantes, discotecas y cafés. Otros de los atractivos de esta ciudad son el mercado de pulgas y el mercado de los libros.

Un dato interesante es que Sofía es una alternativa barata porque sus precios son inferiores a los del oeste de la Unión Europea, aunque cabe destacar que no es una ciudad muy limpia y organizada pero las posibilidades de diversión no tienen techo, además de ser una capital de fácil acceso.

Sofía tiene gran cantidad de sitios de interés que visitar, como por ejemplo el boulevard Such zar Osvoboditel, el Ploshtad Nezavisimost, el Banco Nacional de Bulgaria, el Palacio de El Rey Antiguo que en la actualidad es la Galería de Arte Nacional, la Iglesia Rusa, el monumento al zar Osvoboditel, la Universidad Nacional de San Clemente Ohridski, la catedral St.Alexander Nevsky, entre otras cosas más.

En cuanto al transporte, está muy bien desarrollado, Sofía tiene gran cantidad de buses, minibuses, tranvías, una estación de tren y un aeropuerto del cual parten y reciben vuelos de diversos destinos en Europa, Asia y África.

En caso de llegar a la cuidad mediante tren o autobús, ambas estaciones se encuentran pegadas por lo cual desde ellas se pueden tomar tranvías que pasan a través del Puente de León, cercano al Mercado de la Mujer, y llegan hasta la Catedral de Sveta Nedelya, la estatua de Santa Sofía y la magnánima tienda Tzum. El recorrido continúa por las calles más comerciales de Sofía, la gran plaza de Bulgaria, el Boulevard Vitosha y el Palacio Nacional de Cultura.

Hay ciudades en el mundo que son mucho más antiguas de lo que pensamos, y hasta sobrepasan en edad a aquellas en las que vivimos, muchas de éstas encontrándose en Europa. Por ejemplo, tenemos a la bellísima ciudad de Plovdiv, escondida en el corazón de Bulgaria, la segunda ciudad más grande de todo el país y uno de los centros históricos más importantes del continente.

Como si eso fuera poco, el panorama se beneficia de la aparición a la lejanía de las Montañas Rodope y la Cadena Balcánica, además del Río Maritsa que corre por el terreno y la enorme cantidad de eventos que se llevan a lo largo de esta hermosa ciudad.

El legado romano de Plovdiv

Como cualquier ciudad histórica, Plovdiv se divide en su lado moderno y su lado antiguo. Si se detienen por los lugares históricos de Plovdiv, descubrirán que algunos de los sitios datan de al menos 8000 años en el pasado, una permanencia algo sorprendente si nos ponemos a pensar. En épocas antiguas estuvo regida por los Romanos, los que convirtieron un terreno algo sencillo con siete colinas que lo atravesaban en la magnífica ciudad que conocemos hoy en día.

El lado viejo de la ciudad es muy pequeño pero fácil de recorrer, y más si tomamos su calle principal que además es peatonal, con muchos edificios impresionantes que varían en estilos arquitectónicos y función en el panorama. En la zona también encontrarán el Anfiteatro Romano, una atracción muy particular que además está rodeada de ferias artesanales especializadas en arte, si están interesados.

Asimismo, podrán encontrar el Estadio Romano, una de las construcciones de antaño mejor preservadas de toda Europa. Gracias a su diseño se pudo descubrir cuántos habitantes solía tener la ciudad, un pequeño detalle que les compartirán los del Centro de Información Turística que se encuentra cerca del anfiteatro. A cuadras de estos edificios históricos también podrán encontrar el Odeón Romano y el Foro, visitas casi obligatorias.

Con el paso del tiempo, se construyeron diversos edificios, hoy muy importantes, como la Mezquita Otomana o la estatua del soldado ruso erigida en el centro de una de las tres colinas que quedan en el terreno.

Actividades para hacer en Plovdiv

No todo es edificios, por supuesto. Los amantes de la naturaleza podrán encontrar refugio en las colinas que pasan por la ciudad y que pueden ser recorridas sin inconvenientes. Hasta podemos quedarnos a ver la puesta del sol si llevamos lo necesario para hacer un picnic. Entre estas colinas, Dzhendem es la más alta de todas; un área protegida y con rica flora y fauna.

Si el deporte es lo suyo, en uno de los extremos de la ciudad, hay un canal ideal para quienes deseen realizar rowing. Asimismo, en este lugar hay espacios ideales para quienes desean salir a correr o dar un paseo en bicicleta y disfrutar del aire libre.

Además, del lado moderno de Plovdiv podrán encontrar todo tipo de tiendas de actualidad, ideales para quienes quieren realizar turismo de compras. Por la noche, si quieren divertirse, pasar un buen momento y seguir aprendiendo, pueden recorrer cualquiera de los dos sectores de la ciudad, particularmente porque verán cómo ésta despega y disfrutarán de tanto artes diversas como de la amable hospitalidad de los habitantes de la histórica Plovdiv.

Sin dudas, es una clara muestra de que existen hermosos lugares en Bulgaria, más allá de la ciudad de Sofía.

Polonia

En Polonia la temporada estival es breve, el verano pasa en un suspiro e incluso en los días más calurosos de agosto, el agua del mar está fría. Sin embargo, sus largas playas arenosas se cuentan entre las más bellas del Báltico. Desde el puerto de Gdansk hasta la frontera alemana se extienden más de 200 kilómetros de arenales, marismas y acantilados.

Paralela a la costa báltica, la franja interior nos descubre además una Pomerania rural y muy poco poblada, con una gran belleza natural. Una buena combinación de campo y playa para unas vacaciones diferentes.

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Asomada al litoral alemán encontramos la refinada playa de Świnoujście, aunque también Kołobrzeg o Krybica Morska, grandes y arenosas, salpicadas de hoteles al estilo de la Belle Époque y sombrillas paravientos como las que encontramos en lugares más cercanos como San Sebastián o Biarritz.

En Darlowek se ha construido incluso un gran parque acuático de agua dulce, el perfecto complemento a las frías y saladas aguas del Báltico, y si lo que buscamos es huir de las aglomeraciones y el ruido de los turistas, también podemos dirigirnos al Parque Nacional Słowińskiy, célebre por sus grandes y solitarios sistemas dunares.

Todavía una experiencia más auténtica y solitaria nos ofrece la isla de Wolin, rodeada de acantilados que alcanzan los 30 metros de altura y esconde pequeñas y misteriosas playas. Una isla que en realidad no lo es ya que varios puentes la conectan con el resto del país, y ella misma sirve de puente natural entre Swinoujscie y el resto de Polonia.

Los últimos bisontes

Pasada la euforia de la Eurocopa, Polonia vuelve a ser un país tranquilo, una Europa alejada de las grandes masas y donde todavía nos podemos sentir como viajeros que descubren algo nuevo. Ciudades medievales, castillos de cuento de hadas, miles de senderos para recorrer a pie o en bicicleta, iglesias y cabañas de madera ocultas entre los Cárpatos, buena comida casera acompañadas del inevitable vodka, bosques, montañas, lagos… Hemos seleccionado 15 buenos motivos para animarse a recorrer Polonia.

01 Cracovia, la elegancia

La antigua capital de Polonia es la atracción nº1 del país, la ciudad más bella, la más valorada. Es una buena mezcla de historia y arquitectura dosificada en calles y plazas, desde la inmensa Rynek Główny, la mayor plaza medieval de Europa, hasta el imponente castillo de Wawel que preside una colina sobre el casco antiguo. Si a esto se añaden el antiguo barrio judío de Kazimierz y su vida nocturna (sobre todo en el barrio de Kazimierz, entorno al mercado de la carne de Plac Nowy), es fácil entender por qué Cracovia es visita obligada. Dos consejos de Lonely Planet: visitar el magnífico museo de la fábrica de Schindler para conocer un poco mejor la historia de la II Guerra Mundial y recorrer el casco antiguo en un circuito en bicicleta.

02 Varsovia, música y palacios

Los polacos hicieron un titánico esfuerzo por reconstruir Varsovia tras ser arrasada por los alemanes durante la guerra. Ahora, sus elegantes palacios lucen como si tal cosa, como si nunca hubiesen sido destruidos, desde el encantador “palacio sobre el agua” del Parque Łazienki hasta el majestuoso palacio Wilanów, una fiel versión de Versalles, en las afueras de la ciudad. Entre los que no conviene perderse hay que apuntar también el Palacio de la Cultura y la Ciencia, en pleno centro, un regalo de los rusos (y la entrada es gratis). Su estilo soviético nunca fue del gusto de los polacos, pero estos afirman que desde lo alto se contemplan las mejores vistas de la ciudad (¡las únicas en las que no aparece el propio “palacio”). Un buen consejo: acudir a los conciertos de Chopin al aire libre los domingos a las 12.00 y a las 16.00 en el Parque Lazienki.

03 Gdańsk, de playa y marcha en el Báltico

Los astilleros de Gdansk se hicieron célebres por la famosa huelga de 1989 de la que salió el sindicato Solidaridad encabezado por Lech Walesa. De esto nos suena a todos y por supuesto de la Eurocopa, pero hay mucho más: colosales iglesias de ladrillo rojo, palacios y casas de mercaderes en retorcidas callejuelas medievales, un espectacular mercado del ámbar… por algo ha sido la principal ciudad del norte de Polonia y uno de los puertos del Báltico más activos. La cita imprescindible es la Dtugi Targ (Mercado Largo) donde están todos los turistas, vendedores, cervecerías, terrazas y restaurantes. Para la noche, lo mejor son los muchos clubes nocturnos de Sopot, la zona de marcha en la playa.

04 Wrocław, arte y cultura en la pequeña Cracovia

Es la capital de Silesia y ha sobrevivido a mil y una invasiones a lo largo de su historia. Tras los daños sufridos durante la II Guerra Mundial fue reconstruida en torno a su plaza mayor, presidida por un sensacional conjunto de edificios, y hoy parece como una Cracovia en pequeño. Los de Wroclaw presumen sobre todo de su Panorama de Racławice, un enorme cuadro del s. XIX expuesto en un edificio circular. Pero además de por su historia y su arte, aquí hay que venir para disfrutar de la vida nocturna en bares y restaurantes de las callejuelas del casco antiguo.

05 De crucero por los grandes Lagos Mazurianos

No hay nada como tomarse un cóctel en la cubierta de un yate de lujo y darse un chapuzón, o ponerse un salvavidas, agarrar un remo y embarcarse en una aventura por las aguas de estos lagos comunicados entre sí, considerados la meca polaca de la navegación y los deportes náuticos. En invierno, en cuanto se congelan los lagos, el esquí de fondo reemplaza al esquí acuático. Un consejo de Lonely Planet: alojarse en cualquiera de los alojamientos en sus orilas, como el Hotel Zamek Ryn, el mejor de la región o en el Klasztor Wojnowo, un antiguo claustro, con vistas a un pequeño lago en el pueblo de Wojnowo, a 6 kilómetros de Ruciane-Nida.

06 Un verano en las playas del Báltico

La temporada estival es breve y sus aguas, de las más frías de Europa, pero si buscas son playas de arena, pocos destinos superan a las del mar Báltico. La costa báltica que se extiende al noroeste desde Gdansk nos descubre además una Pomerania rural y muy poco poblada, con una gran belleza natural. Muchos optan por las playas junto a los centros vacacionales, ya sea en la hedonista Darłówko, la refinada Świnoujście, o en Kołobrzeg, conocida por sus balnearios; otros, en cambio, prefieren huir del gentío y deleitarse con las dunas móviles del Parque Nacional Słowiński, donde los vientos del Báltico esculpen hermosas dunas.

07 Evocación gótica en el Castillo de Malbork

El más conocido de los castillos medievales de la Orden teutónica es sin duda el de Malbork, enorme y de estilo gótico. Fue la residencia del gran maestre de la orden y más tarde de monarcas polacos. Posteriormente padeció inmutable los bombardeos de la II Guerra Mundial. Los amantes de los castillos no deben perdérselo. El mejor momento del día para contemplarlo es al atardecer, cuando los rayos del sol se posan sobre su ladrillo rojo.

08 El pasado más oscuro: ‘La Guarida del Lobo’

En la región de Varmia y Mazuria, en la remota Prusia oriental, se encuentra la famosa base secreta de Hitler, la llamada Guarida del Lobo. Estaba tan bien diseñada que los aliados no supieron de su existencia hasta que el Ejército Rojo tropezó con ella en 1945. Ahora bien, no tendría por qué haber sido así si seis meses antes el coronel Claus von Stauffenberg (uno de los hombres de Hitler) hubiera corrido mejor suerte en su intento de asesinar al Führer. Este siniestro lugar, oculto bajo la espesura del bosque cercano a la aldea de Giertoz, a ocho kilómetros al este de Ketzyn, representa un importante hito en la historia del s. XX.

09 El legado gótico de Toruń

Esta magnífica ciudad gótica amurallada a orillas del Vístula debería de ser de visita obligada para el viajero. Escapó milagrosamente de la destrucción del norte del país durante la guerra y gracias a ello podemos hoy disfrutar paseando por su casco antiguo repleto de museos, iglesias, plazas y mansiones. Tiene dos grandes reclamos turísticos: sus típicas galletas de jengibre y Copérnico, que, según parece, nació aquí.

10 Arquitectura popular en los Cárpatos

Una de las experiencias más gratificantes de Polonia es pasearse por los llamados skansen, museos de arquitectura popular al aire libre que en realidad son espléndidos jardines con cabañas de madera que muestran como ha sido la vida rural en Polonia durante siglos. El mayor skansen del país se halla en Sanok, un pintoresco valle en las estribaciones de los Bieszczady, en los Cárpatos, pero los hay repartidos por toda la geografía polaca. Un consejo de Lonely Planet: aprovechar la visita a Sanok para emprender la llamada ruta de los Iconos, una pista señalizada que recorre numerosas iglesias de madera repartidas por los alrededores de la ciudad: 70 kilómetros que empiezan y terminan en Sanok y siguen el valle del río San.

11 Peregrinación de la Virgen Negra

Aunque no “comulguemos” con las tradiciones católicas, merece la pena acercarse a ver el ambiente del famoso santuario de la Virgen Negra de Częstochowa. Cada año es visitado por casi cinco millones de personas y, además de ser el centro espiritual del país, es uno de las mayores atracciones turísticas. Sorprende la vida intensa en los monasterios polacos que, a diferencia de otros países, no son sólo ruinas sino lugares llenos de actividad. Para vivir el ambiente, hay que visitar esta localidad el 15 de agosto, cuando la Festividad de la Asunción congrega a miles de peregrinos.

12 ¡Una de vodkas!

Aunque la cerveza es lo que más se consume en Polonia, sería imperdonable irse del país sin aprender a apreciar el buen vodka, que sigue siendo la bebida de las grandes celebraciones: cuando se abre una botella, nadie puede marcharse hasta que no quede ni una sola gota. Polonia produce algunos de los mejores vodkas del mundo, como el Żubrówka o “vodka de los bisontes”, aromatizado con hierbas del bosque de Białowieża, que sirven de pasto para estos mamíferos.

13 Descubriendo los últimos bisontes del Bosque de Białowieża

El bisonte de la etiqueta de las botellas de la cerveza Żubr cobra más sentido tras visitar este pedazo de bosque, junto a la frontera con Bielorrusia. El Parque Nacional de Białowieża es el más antiguo de Polonia (1921) y es famoso por dos motivos: el primero porque es la cuna del bisonte europeo, uno de los mayores mamíferos terrestres del mundo (puede verse todavía en una reserva del parque); el segundo, porque alberga uno de los últimos bosques primarios de Europa, que se puede visitar con un guía. Un consejo de Lonely Planet: recorrer el parque a pie o en bicicleta. La mayor parte de las zonas no requieren guía y están atravesadas por cientos de kilómetros de magníficas pistas señalizadas para senderistas y ciclistas. El punto de partida es el pueblo de Bialowieza.

14 Pedalear con los Gigantes por el Karkonosze (o montes de los Gigantes)

Delimitado por el monte Wielki Szyszak (1509 metros), al oeste, y el monte Śnieżka (1602 metros), al este, el Parque Nacional de Karkonosze (Montes de los Gigantes) es mucho más que un paraíso para los aficionados al senderismo, el principal destino para los que desean recorrer a pie o en bici los Sudetes. Por él discurren 19 rutas para bicicleta de montaña (con un total de 450 kilómetros), fácilmente accesibles desde Szklarska Poręba y Karpacz. Basta con conseguir un mapa de las rutas (en las oficinas de turismo de Szklarska Poreba y Karpacz facilitan uno gratuito estupendo), alquilar una bicicleta y cruzar los bosques pasando junto a precipicios majestuosos tallados por glaciares de la Edad de Hielo.

15 Paseando por los Tatras

Los Tatras son la formación más elevada de los Cárpatos y el destino ideal para ponerse en forma, con un total de 300 kilómetros de caminos. No existe en Polonia otro lugar con tal densidad de rutas de senderismo ni diversidad paisajística. Hay itinerarios señalizados por toda la región (la zona más popular es la del Parque Nacional de los Tatras) pero esta accesibilidad no merma su impactante presencia, sobre todo en verano, cuando el cielo se despeja y muestra la cara rocosa de las montañas, elevándose sobre los diminutos pinos más abajo. El mejor lugar desde donde acometer el ascenso es el complejo de montaña de Zakopane. El consejo de Lonely Planet: la acampada está prohibida en el parque, pero hay varios albergues de montaña diseminados por laderas y cumbres. La oficina de turismo de Zakopane facilita una lista detallada de todos ellos.

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CRACOVIA, Polonia

Cracovia, la mayor atracción turística de Polonia

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Ciudad Medieval

Plaza del Mercado en el centro de la ciudad medieval de Cracovia

Basílica de Santa María en la Plaza del Mercado de Cracovia

Torres de altura desigual en la Basílica de Santa María de Cracovia

Lonja de Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia

Colina de Wawel en la ciudad medieval de Cracovia

Castillo Real en la Colina de Wawel de Cracovia

Catedral de Wawel de Cracovia

Puerta Florian en la Muralla de la ciudad medieval de Cracovia

Iglesia barroca de San Pedro y San Pablo de Cracovia

Iglesia románica de San Andrés en Cracovia

Barrio Judío

Barrio Judío Kazimierz en Cracovia

Sinagoga Vieja en el Barrio Judío de Kazimierz en Cracovia

Sinagoga Remuh y cementerio judío de Kazimierz en Cracovia

Memorial y Fábrica de Schlinder en el antiguo Gueto Judío de Cracovia

Minas de Sal de Wieliczka

Minas de Sal de Wieliczka en Cracovia

St Kinga´s Chapel en las Minas de Sal de Wielizcka en Cracovia

Otros temas y visitas en Cracovia

Tour panorámico por la ciudad medieval de Cracovia en vehículo eléctrico melex

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Galería de Fotos de Cracovia en Polonia

Viajar a Polonia

Ofertas a Polonia

 

Poznan es una de las ciudades más grandes e importantes de Polonia. Es una de las ciudades más antiguas y también con más tradición e historia de la región. A las orillas del río Varta, Poznan es una ciudad clave para las comunicaciones del país, pues por ella pasan importantes carreteras y trenes, además de que cuenta con un aeropuerto internacional con bastante tránsito de pasajeros.

Poznan es una ciudad con muchas cualidades, una gastronomía propia, unos paisajes maravillosos y un gran ambiente festivo. Muchos son los lugares que merecen ser visitados en esta ciudad, sobre todo aquellas obras arquitectónicas comunes que se encuentran ancladas en la ciudad, como el edificio del Ayuntamiento, el Parque Wilson,la Antigua Plaza Mayor, el Castillo del Emperador, la Catedral de la Capilla Dorada y la Iglesia Parroquial de Poznan.

Debido al gran número de estudiantes que esta ciudad recibe anualmente, Poznan es una de las ciudades en las que la vida nocturna está mucho más animada. Bares y cafeterías típicas están llenos durante las noches, además de encontrar diversos restaurantes donde disfrutar por poco dinero de platos típicos. En esta ciudad también se celebran numerosas ferias y exposiciones a lo largo del año, indispensable visitarlas.

 

El sistema ferroviario polaco dado que, además de efectivo y tener bastantes conexiones, es incluso más barato que el sistema de buses.

Aún así, llegar hasta Polonia en tren no es complicado porque al menos la capital, Varsovia, tiene conexiones directas con todas las principales capitales europeas. Por ejemplo, de Berlín a Varsovia se tarda unas 5 horas; desde Praga unas 10 horas y desde Viena, entre 8 y 9 horas.

La compañía nacional ferroviaria polaca es la PKP (Ferrocarriles Nacionales Polacos, en su idioma) y es importante que sepáis que allí, en su idioma, estación de tren se escribe “Dworzec PKP“. Del mismo modo que en otros países, la conexión entre ciudades se hace en diferentes tipos de trenes que se califican en cuatro clases, siendo la mejor la de los “Intercity” y “Eurocity” y la peor la de los trenes regionales “Regio“. Las otras dos clases intermedias son la “TLK” (Tanie Linie Kolejowe) y la “IR” (Inter Regio). Al menos, eso sí, todos tienen primera y segunda clase.

No esperéis grandes y modernos trenes. De hecho, tampoco cuentan con una red de alta velocidad. Por eso, es recomendable que siempre que podáis uséis los de la red Intercity porque suelen ir menos ocupados y son más cómodos. Debéis tener en cuenta que en las otras tres clases no se puede reservar asientos con lo que en determinados horarios punta os puede ocurrir que tengáis que viajar de pie. Además solo los Intercity cuentan con vagones restaurantes por si en un momento determinado os apetece tomar algo. No obstante, si vuestra idea es conocer aldeas y pueblos más pequeños que las grandes ciudades, entonces os recomendaría los Regio porque son éstos los que más paradas tienen y alcanzar a este tipo de municipios.

Si piensas usar este medio de transporte de forma habitual igual puede interesarte obtener un interrail que te permite hace varios viajes a un precio mucho más reducido.

En Polonia tienes dos opciones:

– El Interrail Global Pass, válido para viajar hasta en 30 países diferentes y con el que puedes viajar en días consecutivos o bien escogiendo días dentro de un plazo determinado.

– El Interrail Polonia Pass, mucho más concreto, pues es válido para viajar solo por Polonia. Con él podrás viajar 3, 4, 6 u 8 días dentro de un plazo de un mes según el pase comprado.

Tienes más información sobre el país en su web: turismo en Polonia.

 

 

El centro histórico de Cracovia, antigua capital de Polonia, se extiende a orillas del Vístula, al pie del castillo real de Wawel, y es una urbe muy interesante para el turismo cultural en Polonia.

Este lugar histórico de Cracovia, declarado Patrimonio de la Humanidad, está dividido en tres zonas diferenciadas: la colina de Wawel, la ciudad medieval de Cracovia y el núcleo medieval de Kazimierz.

Así, paseando por su casco histórico lleno de rincones y lugares con historia podremos disfrutar de sus atractivos turísticos que son imperdibles en todo viaje a Cracovia.

Además del núcleo de la ciudad mercantil del siglo XIII, con la plaza del mercado más grande de Europa, la Rynek Główny y sus numerosas mansiones históricas, iglesias y palacios magníficamente ornamentados en su interior, el sitio comprende otros testimonios del fascinante pasado histórico de Cracovia como los vestigios de las murallas del siglo XIV, el sitio medieval de Casimires situado al sur de la ciudad con sus antiguas sinagogas, la Universidad Jagellona y la catedral gótica, panteón de los reyes de Polonia.

Colina de Wawel

En este sector del Casco Histórico de Cracovia podremos visitar el Castillo Real de Wawel y la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao.

Ciudad medieval de Cracovia

La ciudad medieval amurallada de Cracovia (Stare Miasto) tiene una arquitectura muy rica, con bellos ejemplos de estilos renacentista, barroco y gótico. Las altas fortificaciones que la rodean fueron edificadas entre los siglos XII y XIV. Aquí se encuentra la famosa Plaza Rynek Główny o Plaza del Mercado, que es el punto neurálgico de Cracovia. Tiene 200 metros de lado, construida a mediados del siglo XIII, es la más grande de Europa. En su centro se encuentra el gran mercado de telas, edificio renacentista del siglo XIV ocupado en la actualidad por tiendas de recuerdos.

En el lado este de la plaza destacan la Basílica de Santa María y la estatua de Adam Mickiewicz. En sus alrededores, las iglesias y los palacios de Cracovia muestran una riqueza de color con detalles arquitectónicos como vidrieras, pinturas y esculturas. Destacan la torre del ayuntamiento, construida en 1383 y la basílica de la Asunción de Nuestra Señora, con tres naves y portada con dos torres, cuya construcción se inició en 1360 y que es un magnífico ejemplo del estilo gótico polaco. Hacia el suroeste se encuentran los edificios más antiguos, que pertenecen a la Universidad Jagellónica, fundada por Casimiro III en 1364.

Núcleo medieval de Kazimierz

Esta es otra zona que forma parte del Centro Histórico de Cracovia. El núcleo medieval de Kazimierz, centro histórico de los judíos de Cracovia, fue fundado en 1335, y se caracteriza por sus murallas del siglo XIV y por sus casas apiñadas. Entre sus monumentos destacan las iglesias de Santa Catalina y del Corpus Christi y la iglesia barroca Na Skałce. Entre los dos núcleos medievales se encuentra el barrio de Stradom, con los monasterios de los Bernardinos que data del siglo XV, y de los Misioneros del siglo XVII.

Mientras se estaban realizando unas obras en una carretera próxima a la ciudad de Gliwice, en el Sur de Polonia, los obreros se quedaron de piedra al descubrir cuatro cadáveres bajo tierra, aunque lo más impresionante fue la forma en que éstos estaban enterrados. En ninguno de los cuerpos se encontraron pertenencias personales, habían sido decapitados y sus cabezas colocadas entre las piernas y además se les habían colocado piedras sobre el cráneo, una práctica tradicional de la antigüedad y que tenía como objetivo evitar que los vampiros volviesen de la tumba.

Arqueólogos de toda Europa se encuentran ante la posibilidad de haber hallado un nuevo enterramiento de vampiros, algo similar a lo que se dio en el monasterio de Sozopol, en el que se hallaron dos cuerpos con el pecho atravesado mediante una vara de hierro. Como ha declarado el historiador Bozhidar Dimitrov, esta costumbre ha sido comúnmente utilizada en muchas aldeas de Bulgaria hasta principios del siglo XX.

Este misterioso lugar de enterramiento ha sido datado entre los siglos XV y XVI, época en que la creencia en los vampiros estaba en pleno auge en la Europa del Este, y se encuentra cerca de lo que antaño fuese un lugar dedicado a las ejecuciones mediante la horca. Hasta el momento se han hallado 43 tumbas, aunque sólo 17 cuerpos y sólo 4 de ellos presentan las curiosas condiciones de enterramiento “para vampiros”. Actualmente los historiadores esperan encontrar más datos sobre este lugar en los registros de la iglesia sobre estas ejecuciones, y los cuerpos serán estudiados en busca de pistas para conocer las causas de su fallecimiento y su edad.

La creencia en entidades semi-inmortales que se alimentan a base de beber la sangre de sus víctimas, es casi tan antigua como la civilización, conociéndose las primeras leyendas en la antigua mesopotamia. El mito de vampiro tal y como lo conocemos hoy es relativamente reciente, y se originó hace algunos siglos en el Sureste de Europa, siendo muertos que vuelven de la tumba o bajo algún tipo de posesión pero que mantienen la constante de alimentarse de sangre. Esta creencia llevó a muchas personas a ser ejecutadas bajo sospecha de ser vampiros, y a crearse una inevitable relación entre vampiros y demonios, a los que la Dios y la Iglesia Católica podían combatir.

Seguimos con nuestro repaso a algunos de los principales puntos de interés en Polonia y hoy os vamos a hablar de dos edificios que acaparan gran cantidad de las visitas turísticas de la zona.

El primero de ellos no es otro que el Ayuntamiento de la ciudad de Torun.

Esta genial construcción de estilo gótico es una construcción civil medieval de gran reconocimiento no solo dentro del país o del continente sino del mundo entero.

Se levantó en el siglo XIII y fue sufriendo sucesivas remodelaciones hasta la época barroca.

La torre cuadrangular de 40 metros de altura y las torrecillas de sus esquinas son algunos de sus puntos más espectaculares y hay que apuntar que esta obra, inspiración para muchas posteriores, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1997 junto con el resto del centro histórico de la ciudad.

Nos vamos ahora hasta Wroclaw para hablaros del Centro del Centenario.

Se trata de un edificio de hormigón armado que es obra de Max Berg que lo levantó entre los años 1911 y 1913 y que forma también parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 2006.

Su cúpula, de 65 metros de diámetro llegó a ser la más grande del mundo en su momento, lo que dio bastante fama a este edificio que rompió los moldes del historicismo debido a su deliberada falta de ornamentación.

Esperamos que tengas la suerte de poder visitarlos… y la amabilidad de volver para compartir con nosotros tus impresiones y experiencias en estos dos preciosos puntos de Polonia.

A orillas del Río Vístula, en su margen izquierda, dentro de la ciudad de Cracovia, en Polonia, se eleva a más de doscientos metros sobre el nivel del mar la Colina de Wawel. En ella lucen majestuosos dos de los símbolos más importantes de ese país: el Castillo Real y la Catedral Basílica de San Wensceslao y San Estanislao.

La Catedral

Aunque hay pruebas de asentamientos humanos en la zona desde al menos el siglo IV después de Cristo, sigue corriendo de boca en boca la leyenda de un rey mítico que mató al terrorífico Dragón de Wawel que habitaba en una cueva de la colina, para levantar sobre ella la ciudad.

Pero no es sino hasta la Edad Media que Wawel comienza a destacarse, principalmente gracias a los reyes de Polonia que eligieron esas tierras como residencia y sede del gobierno nacional; y, a pesar de que la capital se trasladó más tarde a Varsovia, Wawel quedó para siempre como un símbolo para el pueblo.

En ella se congregaban ambos poderes, el político y el religioso. En la Catedral de Wawel, que guarda las reliquias de Estanislao de Cracovia, eran coronados los reyes de Polonia. Mientras que hubo dos anteriores que fueron destruidas, la que vemos en la actualidad fue edificada íntegramente en el siglo XIV y su estilo es gótico.

Posteriormente se le añadieron en los laterales varias capillas funerarias; la más conocida es la Capilla de Segismundo, erigida entre los años 1519 y 1533, una muestra sobresaliente del arte renacentista, decorada con bellas esculturas, frescos y relieves en estuco; dentro de su base cuadrada, terminada en una cúpula de oro, descansan los restos de varios reyes y sus consortes.

El Castillo

El Castillo de Wawel fue la residencia real entre los siglos XI y XVI; es una mezcla acertada entre elementos de la arquitectura gótica y de la románica, dado que se le encomendó a arquitectos italianos que realizaran reformas en ella. El edificio cuenta con cuatro alas de tres plantas que miran, a través de una profusión de arcadas, hacia un gran patio interior. Funciona hoy en día como museo y alberga la Colección de Arte del Estado, incluyendo entre sus obras hasta una pintura del célebre Leonardo Da Vinci.

El Museo posee también un Departamento de Arqueología, uno de Cerámica, uno de Pintura, Diseño Gráfico y Escultura, uno de Mobiliario y Relojes, uno de Textiles y uno de Metales Preciosos, entre otros. Wawel no es una colina más dentro de la ciudad de Cracovia, es su mismo corazón, y como tal se la respeta y se mantiene intacta en ella la tradición, que perdura a pesar del paso del tiempo.

¿Qué les parece la Colina de Wawel y su rico patrimonio cultural? ¿Les gustaría visitar Cracovia?

Si te gustan los castillos y las historias y leyendas que estos tienen, Polonia es un excelente destino para ver esas fortalezas medievales que una vez fueran residencia de señores feudales y de la aristocracia.

En muchos casos son castillos medievales que años después, fueron renovados siguiendo otros estilos como el renacentista, el barroco o el neogótico.

Muchos de ellos exponen colecciones de piezas de arte, muebles de la época, telas y tapices o armas. Suelen estar rodeados de parques y jardines diseñados con raras especies de árboles y arbustos. Todos los castillos tienen a su propia “Dama Blanca”: un fantasma que aparece por las noches.

Castillo de Lancut

Se trata de una fortaleza medieval gradualmente transformada en palacio. Famosa en Europa a partir del siglo XVII gracias a sus espléndidos interiores, obra de conocidos arquitectos, dispone de una colección de carrozas, calesas y trineos. En mayo acoge un festival de música clásica en el que participan muchos artistas famosos de todo el mundo.

Castillo de Niedzica

Precioso castillo del siglo XIV, remodelado en estilo renacentista, se considera un monumento importante de las edificaciones de defensa polacas. Situado sobre una peña que penetra en el embalse que recoge agua del río Dunajec.

Castillo de Krasiczyn

Castillo de Kórnik

Este es un castillo romántico, reedificado en el siglo XIX en estilo neogótico inglés. En el parque se encuentra una almáciga de árboles, el más vasto y más viejo jardín dendrográfico de Europa, fundado en la primera mitad del siglo XIX en el que en una superficie de 30 hectáreas crecen varios miles de árboles y arbustos europeos, asiáticos y de las dos Américas.

Castillo de Baranów Sandomierski

Se trata de una residencia renacentista de una familia aristocrática, obra del famoso arquitecto italiano Santi Gucci. Todos los jueves del año se organizan las llamadas Veladas del Jueves durante las cuales se puede comer platos típicos de la cocina tradicional polaca y escuchar conciertos de música antigua.

Castillo de Krasiczyn

Es un castillo renacentista construido como fortaleza a finales del siglo XVI y principios del XVII; aunque de carácter defensivo, sus torreones y murallas están coronados por bellos áticos. Situado junto al río San en el parque paisajístico de las Colinas de Przemysl.

Europa destaca turísticamente, entre otras cosas, por la importante cantidad de bosques vírgenes que podemos llegar a visitar en los distintos países que la componen. En el caso particular de Polonia, no sería justo dejar de mencionar el famoso bosque de Bialowieza, que destaca por ser uno de los últimos que mantiene un rango de conservación tan elevado, a la vez que es conocido por contener en su interior un importante número de ungulados de gran tamaño.

El bosque de Bialowieza, que administrativamente se encuentra dividido entre Polonia y Bielorrusia, está dividido interiormente, y en este sentido, sólo por una valla que impide por igual el libre movimiento de grandes animales como de turistas, para evitar que la frontera entre los países se supere indiscriminadamente.

Si visitamos el bosque desde el lado bielorruso, podemos deleitarnos por ejemplo por las riquísimas comidas que se sirven en el restaurant local, sin dejar de destacar tampoco la especie de zoológico interno en la que se encuentran especies como por ejemplo el bisonte, uno de los más protegidos en la zona, al que podemos llegar a observar de cerca sin problemas, de cualquier modo.

Hay que destacar que en el caso de Bielorrusia, para que podamos acceder al parque debe de obtenerse primero el permiso del Ministerio de Interior, por lo que conviene hacer los trámites con bastante anticipación o, por qué no, pasar del lado polaco del mismo, siendo éste igualmente interesante.

De hecho, la parte polaca del bosque fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1976 y también Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la misma entidad; aunque también es cierto que la parte bielorrusa recibió esas mismas calificaciones en 1993 y 1992 respectivamente. Se trata de unos 1800 kilómetros cuadrados de belleza realmente inigualable, y una de las posibilidades más ciertas de observar la naturaleza en su mejor expresión.

Viajes a Polonia

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Senderismo en el Bosque de Bialowieza
Una de las visitas más impresionantes que puedes hacer en tu viaje a Cracovia, en el sur de Polonia, es al Memorial del campo de concentración nazi de Auschwitz, en cuyo museo puedes ver increíbles vestigios del gran drama que en ese lugar se produjo durante la Segunda Guerra Mundial.

En la localidad de Oswiecim, a 70 kilómetros al oeste de Cracovia, poco más de una hora en coche, encuentras el emplazamiento del campo principal de Auschwitz I, y a tres kilómetros, el enorme campo Auschwitz II Birkenau.

El campo principal de Auschwitz, conocido como Auschwitz I, se construyó en 1940, y por sus dimensiones, en él permanecían entre 15.000 y 20.000 prisioneros. Junto con el posteriormente construido de Auschwitz II Birkenau, donde llegaron a permanecer 90.000 prisioneros, se convirtieron en los mayores campos de exterminio de la etapa nazi.

Además, con posterioridad, adquirieron una terrorífica fama al conocerse los numerosos crueles experimentos que en mismo desarrollaron científicos nazis, como el doctor Josef Mengele.

Auschwitz fue liberado en enero de 1945 por el ejército soviético, tras ser previamente abandonado por los nazis ante su inminente llegada.

Al iniciar la visita del campo principal Auschwitz I, lo recomendable es, antes de entrar en el recinto del campo, ver el documental de 15 minutos con imágenes en blanco y negro, realmente un dramático aperitivo de lo que vas a ver.

Verás escenas de los primeros momentos tras la liberación del campo (si vas con niños, las imágenes les pueden resultar demasiado impactantes…), algunas ya conocidas, pero otras novedosas para todos nosotros.

Tras ver el documental, llega el momento de atravesar la puerta hierro de acceso al campo Auschwitz I, con la famosa frase Arbeit Macht Frei (El trabajo os hará libres). Cruzar esta puerta no puede dejar de producirte una especial sensación, más cuando aún estás impactado por el documental.

Desde este momento , el recorrido de la visita te conducirá por los distintos barracones donde estuvieron aglomerados los judíos que luego iban a ser exterminados. Se pueden visitar la mayoría de dichos barracones, los cuales han sido acondicionados como museo.

Los lugares más impactantes son, sin duda, las enormes salas acristaladas donde se amontonan miles de objetos recopilados de los prisioneros, como maletas, o la sala donde se amontona el pelo humano utilizado para tejer.

En los pasillos de los barracones verás interminables filas de fotos de prisioneros que estuvieron en Auschwitz. Y también podrás ver la pared utilizada para los fusilamientos, conocida como el Muro de la Muerte, o las cárceles utilizadas para los prisioneros rebeldes. Y asimismo, las salas donde se gaseaban a los prisioneros. En suma, una visita realmente impresionante.

Los horarios de visita de Auschwitz varía según la época del año. En invierno es desde las 8 de mañana hasta las 3 de la tarde, y en los meses de agosto, desde las 8 hasta las 7 de la tarde.

La visita completa de Auschiwtz, incluido el campo de Birkenau, te llevará, como mínimo, unas tres horas.

Cómo llegar a Auschwitz desde Cracovia

Si en tu viaje a Cracovia no dispones de coche, puedes ir a Auschwitz en autobús. Debes salir desde la estación de autobuses de Kraków Główny, y llegarás directamente a Oswiecim Muzeum, sin pasar por la localidad de Oswiecim.

En coche se ha de coger la autopista A4 que une Cracovia con Katowice, y en el pueblo de Chrzanow se toma la carretera 233 hacia el sur, la cual te llevará directamente a Oswiecim.

Memorial y Museo del antiguo campo de concentración de Auschwitz

Campo de concentración Auschwitz Birkenau 2

Cómo ir en autobús de línea desde Cracovia a Auschwitz

Visita en verano de Auschwitz 1, sólo en grupos guiados

Reservar guía turístico para visitar el campo de concentración de Auschwitz

Los amantes del senderismo y de la alta montaña de vacaciones en Polonia encontrarán en los Sudetes, una cadena montañosa localizada entre la República Checa, Alemania y Polonia, una auténtica mina de oro en la que podrán pasar días y días explorando y deleitándose con sus asombrosas vistas.

Sin embargo, senderistas y montañistas no serán los únicos que disfruten de su paso por los Sudetes. Los turistas interesados en la geología, especialmente los coleccionistas de piedras preciosas y semipreciosas, tampoco querrán perderse las maravillas que ofrece esta zona situada en la parte más alta del Macizo Checo.

Las áreas montañosas más características de los Sudetes son las Montañas de Mesa, unas gigantescas losas de piedra arenisca que se elevan unos 200 metros por encima de los valles circundantes. Se puede acceder a sus cimas en telesilla o funicular, incluso a la más alta de ellas.

En el Parque Nacional de las Montañas de Mesa también hallaremos laberintos naturales de gran belleza por los que se pueden hacer excursiones tanto a pie como en bicicleta, además de observar animales salvajes y practicar la escalada. Mientras que si nos acercamos en invierno, podremos practicar el esquí.