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ANTARTIDA / ANTARCTICA from Mandarina Producciones on Vimeo.

Seguimos dándoos algunos datos de interés sobre la Antártida, continente del hielo al que cada vez viaja más gente. Si estás pensando en sumarte a los turistas que cada año se deslizan por estas tierras posiblemente hayas pensado…¿A qué país pertenece esta tierra? Nosotros te damos la respuesta: a todos y a ninguno (o mejor dicho a los primeros en pedirlo).

Resulta que siete países, Argentina, Australia, Chile, Francia, Nueva Zelanda, Noruega o Reino Unido) han pedido en algún momento ser dueños de este territorio (o al menos de parte de él), pero tras la firma del Tratado Antártico de 1959 todos ellos y 38 países más decidieron poner fin a las demandas de propiedad y dedicar el continente a la investigación. En la actualidad 12 países tienen bases científicas instaladas y funcionando en esta región del mundo. Una de las más bonitas y que merece la pena ver es la base estadounidense Amundsen-Scott, que se terminó de construir en 1975 y que esta coronada con una enorme y esférica cúpula de aluminio.

En cuanto a los recursos naturales de la zona… a punto estuvimos los humanos de cargárnoslo todo.

Nos explicamos de nuevo.

Los primeros cazadores de focas y los primeros balleneros estuvieron a punto de acabar con las poblaciones de mamíferos marinos del continente pero por fortuna se han recuperado y las ballenas, focas o pingüinos son hoy uno de los atractivos de esta zona a la que los turistas que acuden lo hacen en barco.

Y es que el turismo terrestre podría tener un impacto muy negativo. Por ello todo va allí con cuidado. Una vez llegado el barco al punto en el que no puede avanzar más, los turistas, guiados por gente con experiencia, se acercan hasta los lugares que van a visitar en botes neumáticos totalmente seguros.

¿Te apetece vivir una aventura? ¡Viaja a la Antártida!

La idea de EE.UU. y Nueva Zelanda de establecer zonas marinas protegidas en la Antártida ha sembrado la sospecha de que el motivo real sea controlar la riqueza natural. El corresponsal Diego Marín indaga en la importancia estratégica de la región.

Los millones de kilómetros cuadrados de la Antártida son un territorio prácticamente virgen. La Antártida, el sexto continente. Un lugar con una enorme biodiversidad y con una importancia acorde a su tamaño o en términos estratégicos.

Aún sin explorar en su totalidad, distintas estimaciones consideran que bajo la superficie se hallan enormes recursos naturales que podrían cambiar los equilibrios políticos que determinan hasta ahora las relaciones internacionales. Además, los 14 millones de kilómetros cuadrados del continente contienen nada menos que el 80% de las reservas de agua dulce del planeta. Un elemento que debido al aumento de la población y distintos procesos industriales se hará cada vez más escaso y evidentemente, valioso.

Por eso, hubo suspicacias respecto a la propuesta de Nueva Zelanda y EE.UU. para establecer una zona de preservación, incluida una de protección total en el mar de Ross.

Apropiarse de los recursos

“Podrían utilizar la investigación que se desarrolle en esta zona para apropiarse de los recursos”, comenta el analista internacional Juan Battaleme.

Este acuerdo no prosperó. Rusia y Ucrania se opusieron al establecimiento de esta zona de protección. Según sus representantes ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos de la Antártida la entidad carece de autoridad legal para establecer este tipo de áreas. Incluso, sería una redundancia de los términos del Tratado Antártico.

“El Tratado Antártico plantea que la Antártida entera es una área protegida de modo que EE.UU. no tiene por qué hacer ninguna cosa de manera unilateral”, según el profesor y economista en historia ambiental, Antonio Elio Brailovsky.

El Tratado Antártico entró en vigor en 1961 y en ese entonces fue firmado por 12 países, entre ellos los que mantienen reclamaciones territoriales sobre el continente.

Son siete países los que mantienen reclamaciones territoriales sobre enormes zonas de la Antártida. Como podemos ver en la gráfica Reino Unido, Argentina y Chile dicen tener derechos de soberanía sobre parte del continente, con la particularidad de que las zonas se superponen. También Nueva Zelanda, Francia, Australia y Noruega sostienen que enormes regiones del continente helado son parte de sus estados. Ninguno de todos estos reclamos tiene hasta ahora validez legal.

Desde la fecha de la firma, 50 países se han sumado a este tratado que busca salvaguardar el continente como un lugar de investigación científica. Pero el mismo resultado de ese trabajo ha indicado que hay una riqueza mineral que podría transformarse en objetivo para enormes empresas transnacionales, contraviniendo los mandatos del tratado antártico.

“Las grandes compañías norteamericanas no han renunciado a la idea de extraer minerales estratégicos de la Antártida”, sostiene Brailovsky.

Hasta ahora, el continente continúa siendo un santuario natural en el que la presencia del hombre es prácticamente nula. El consenso general es que la Antártida mantenga ese estatus, y así siga siendo clave en el mantenimiento de un ecosistema mucho más grande, nuestro propio planeta.

El Océano Glacial Ártico circunda el Polo Norte (dentro del llamado Círculo Polar Ártico), extendiéndose por el norte de Europa, Asia y América, abarcando una extensión de 14.100.000 km², siendo el más pequeño de los cinco océanos de la Tierra. Cuenta con una profundidad media de aproximadamente 1.500 metros, con mínimas de 100 metros en las zonas de plataforma continental y alcanzando los 4.000 metros en sus regiones más profundas. El Océano Ártico limita con el Atlántico Norte por el Estrecho de Fram y el Mar de Barents; también limita con el Pacífico mediante el Estrecho de Bering (entre Alaska y Rusia), y baña las costas más septentrionales de Europa, América del Norte y Asia.

El hielo forma grandes masas que cubren la superficie de la mayor parte del Océano Ártico, quedando cubierto por ellas durante una gran parte del año y siendo mucho más intenso este efecto en los meses de Invierno. Durante los meses de Verano se produce el deshielo aunque no provoca la desaparición de toda la masa de hielo, pero hoy en día esto se acelera y agrava por el calentamiento global.

El clima del Océano Ártico está fuertemente marcado por los ciclos solares, que durante el Invierno produce largos periodos de oscuridad (la noche polar) e intenso frío, así como la predominancia de los cielos despejados, por el contrario en Verano tenemos largas temporadas de sol aunque con mayor humedad en el ambiente y frecuentes nevadas y lluvias.

En cuanto a la fauna del océano Ártico, existen alrededor de 400 especies habitando en sus frías aguas, siendo quizá el Oso polar el más célebre de sus exponentes, aunque también hay gran profusión de peces, seis especies distintas de focas, crustáceos, musgos y líquenes, además del krill, el principal alimento de las ballenas. No podemos olvidarnos de las ballenas, víctimas de la cacería indiscriminada por parte del hombre incluso a pesar de estar protegida.