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Bulgaria

Chepelare es un pintoresco pueblo de montaña, situado en un pequeño valle en el corazón de la Montaña Rodope, provincia de Smolyan, a sólo unos 10 km de Pamporovo. Y como tal, es un buen motivo para disfrutar de unas lindas vacaciones de invierno en Bulgaria y del turismo de nieve, ya que posee la mayor pista de esquí del país.

La población de Chepelare tiene una larga tradición en el deporte del esquí. Las pistas y caminos de esquí del centro tienen unos 20 km de largo. Las pistas son de diversa longitud y varían en dificultad de negro a verde, siendo adecuadas tanto para esquiadores avanzados como para principiantes, así como para practicantes de snowboard.

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A disposición de los esquiadores está un teleférico de cuatro plazas, que recorre la distancia de 2.700 metros desde el punto de partida de la estación de Chepelare hasta el pico Mechi Chal en 9 minutos. Unos pequeños telesquíes también están a disposición de los esquiadores en las pistas. Chepelare es una pequeña estación de esquí, por lo que los precios medios de los hoteles y de los servicios de esquí son más bajos en comparación a Bansko, Borovets y Pamporovo.

Las pistas de esquí están abiertas a partir de diciembre hasta abril por lo general, siempre y cuando dependiendo de la caída de nieve en la zona.

La estación de esquí de Chepelare también dispone de una pista iluminada para niños y principiantes en pleno centro de la ciudad. Durante una escapada en vacaciones de invierno, en Chepelare también se puede conocer el Museo del Esquí que es único en Bulgaria. Abierto desde 1998, el museo muestra el desarrollo de los esquíes y del deporte del esquí en la ciudad y el país, además de la historia de famosos deportistas de este rubro.

Una vez que se retira la nieve, en temporada estival, el pueblo y sus alrededores se torna tan bello para disfrutar de una escapada en fin de semana, y realizar diversas actividades al aire libre.

Si te gusta Bulgaria como destino de viaje, o para una escapada de fin de semana a los montes Rodope, la población de Smolyan es un sitio muy interesante para descubrir allí, tanto en invierno como en vacaciones de verano.

Smolyan es la capital administrativa de la provincia que lleva su mismo nombre, y es una ciudad que ha crecido bastante en población durante las últimas décadas, ya que muchas personas se trasladan hasta allí para vivir, tanto de ciudades cercanas como de poblaciones rurales.

Esta población de montaña ofrece muchos lugares de interés histórico y cultural, así como una naturaleza hermosa, con lagos, rocas, bosques y parques nacionales. Asimismo, Smolyan es punto de inicio para realizar diversas excursiones por la Montaña Rodope.

Durante un paseo por el pueblo podremos apreciar una interesante arquitectura que combina lo antiguo con lo moderno, también gran cantidad de interesantes monumentos históricos. Asimismo, hay varias casas conservadas de la época del Renacimiento Nacional, el Museo Histórico. El arco del puente (Beiska kupria) a lo largo del río Cherna, que data del siglo XVIII. El Planetario con observatorio astronómico más grande de Bulgaria, entre otros lugares, además de los diversos atractivos naturales que posee, como los Lagos de Smolyan inmersos entre espléndidos bosques de abetos.

 

En este post vamos a compartir con vosotros una de las ceremonias más complejas y detallistas que conocemos. Sólo os mostramos un pequeño resumen… Esperamos que os guste.

LA CEREMONIA DEL SVATÚVANE O «DEL CONSUEGRO»

Cuando las mujeres alcanzaban la edad de dieciséis o de diecisiete años, y los hombres alrededor de veinte, se consideraba que estaban ya en edad de casarse, y las familias daban inicio a los preparativos de la boda, que era, sin duda, la fiesta más importante que había en la vida de cualquier búlgaro. El primer paso en los preparativos era el ritual llamado Svatúvane, palabra cuya raíz es svat, «consuegro». Antaño, eran los padres los que escogían los novios de sus hijos. Y casi siempre se miraba más el que la novia fuese de una familia rica y que fuese trabajadora, que el que fuese hermosa o inteligente. Eran matrimonios de conveniencia. En un principio, los familiares del novio entablaban conversación al respecto con los familiares de la posible novia, y de ese modo se enteraban de si había alguna posibilidad de que el compromiso llegase a buen puerto. Si la respuesta era afirmativa, entonces el padre del novio, acompañado por dos familiares, se dirigía a la casa de la ya futura novia para hacer una visita. Llevaban la cantimplora de madera llena de aguardiente, y una hermosa hogaza de pan. Tras los saludos de rigor, ya en la casa, trababan una conversación trivial, que no tenía nada que ver con el verdadero propósito de la visita. Antes de beber, el padre llamaba a la novia, y le preguntaba si quería casarse con el mozo. Si ella aceptaba, entonces el padre bebía del aguardiente, lo que significaba que la petición por parte de la familia del novio era aceptada. A continuación se ponía la mesa, cubierta de manjares, y se agasajaba ricamente a los futuros familiares. Se hablaba en detalle de todas las condiciones y planes para la boda. La novia regalaba a los familiares del mozo calcetines o pañuelos que colocaba sobre el hombro derecho de ellos. Y los familiares del novio le daban a ella, a cambio, una cierta cantidad de dinero.

LA CEREMONIA DE PETICIÓN DE LA NOVIA

En el día señalado para la petición de la novia, el futuro suegro salía de la casa del novio en un carro tirado por bueyes, llevando una barrica de aguardiente y otra de vino, además de manjares cocidos y asados, y acompañado por la música de la gaita y del tambor, que le iba siguiendo hasta que llegaba a la casa de la novia. Antes el patio se había llenado ya de jóvenes. Las amigas de la novia tejían una corona para la novia, que colocaban sobre la cabeza de la futura cuñada para que ella la portase hasta la casa de la novia. La cuñada iba en la segunda carroza, con las mujeres más allegadas. Detrás iban más carros, y en el último iba la futura suegra. Su carroza era la más engalanada y vistosa de todas las que cerraban la comitiva. Junto a la suegra se ponía una hogaza ritual y, sobre ella, el ramillete de novia, y atada a él con hilo rojo una moneda de oro, collares y pulseras.

Cuando llegaban a la casa de la novia, las jóvenes quitaban la corona de la cabeza de la futura cuñada y la colocaban cuidadosamente sobre la cabeza de la novia. Los padres enviaban gente para invitar a los familiares y amigos. Se sentaban todos junto a las mesas, y los jóvenes empezaban a bailar alrededor de los comensales.

LA BODA

Era un dicho tradicional entre los búlgaros el de que «el hombre es media persona, y la mujer también. Cuando se casan, los dos hacen una sola persona». Las bendiciones que se pronunciaban durante la boda eran muchas, pero las más repetidas eran las siguientes:

«¡Que se quieran como el pan y la sal!». «¡Que a sus cabezas les salgan las canas sobre la misma almohada!». «¡Que se hagan tan viejos como los Balcanes!». «Este año, novia; el año que viene, una cunita».

Los preparativos para la boda comenzaban desde muy atrás, y se desarrollaban durante un largo período de tiempo. Participaban en ellos las dos familias, pero el peso económico más gravoso recaía siempre sobre los padres del novio, y después sobre los padrinos. En el período que quedaba entre la petición de la novia y la ceremonia de la boda, los padres del novio solían enviar a la futura nuera pan y pastelitos.

Nada de lo habitual debía faltar en una boda, pero había cuatro cosas que eran absolutamente imprescindibles:

la bandera:

La bandera se hacía con una rama fuerte y recta de algún árbol frutal. Se le ajustaba una tela roja, que era el símbolo del novio, y una tela blanca, que era el símbolo de la novia. En la parte superior de la rama se clavaba una manzana, un ramillete de hiedra, un hilo rojo, un collar de pasas, nueces, palomitas, ajo, maíz y escaramujo. La bandera había de ser preparada antes del amanecer, y debía ser colocada en algún lugar que estuviera bien visible, en dirección al este, para que todos supieran que en aquella casa se iba a celebrar una boda.

el arbolito del padrino:

El «arbolito del padrino» (kúmovo dravtsé) era un pan ritual sobre el que se entrelazaban cinco ramas de diferente longitud. Servía para recoger el dinero con que se obsequiaba a los novios. Al final de aquella operación, el dinero era contado, y, si las monedas sumaban un número par, el padrino ponía una más, para que quedasen en núme- ro impar. Eso quería decir que los novios no se quedarían solos en la vida, que tendrían hijos.

las coronas de los novios:

Cada casa tradicional de cualquier pueblo búlgaro tenía un tronco en el patio en el que se cortaba la leña. Era un tronco grueso, cortado y desbastado a lo ancho, que también podía servir de banco para sentarse. Era, en realidad, una especie de objeto de gran valor mágico, y sobre él se confeccionaban las coronas de los novios. Las coronas eran preparadas por la madrina. Eran símbolo de amor, de felicidad y de fertilidad. Se hacían de una rama de vid, de rosal o de escaramujo; se ponía obligatoriamente albahaca, hiedra y muchas flores. No podían faltar, desde luego, ni las flores rojas ni las blancas. En la corona se ponían un anillo y dos monedas, que sumaban el sagrado número de tres.

y el pan ritual.

El novio y los suyos hasta la puerta de la novia. El cuñado golpeaba la puerta tres veces, con la rodilla derecha, mientras decía: «¡Abre!». Y desde dentro le contestaban: «¡Paga!». Al final, el padrino pagaba algunas monedas de plata, y la puerta se abría. El novio intentaba, al entrar, pisar el pie derecho de la novia, pero ella hacía justo el mismo intento. Esa era la señal que indicaría quién iba a mandar en el futuro en la casa.

La novia estrenaba ropa y zapatos que habían sido comprados por el suegro.

En el umbral del portón, la madre de la novia dejaba caer un huevo fresco debajo de la vestimenta nupcial. El huevo se rompía al chocar contra el suelo, y aquello era un símbolo de fertilidad y un augurio de que la novia iba a dar fácilmente a luz a sus hijos.

La novia no podía sacar nada de la casa de sus padres, excepto el ajuar.

El camino hacia la iglesia era escogido cuidadosamente. En aquel trayecto no debían encontrarse jamás con otra boda. Y el itinerario de ida no podía coincidir con el camino de vuelta de la iglesia. Si había dos bodas, las dos novias tampoco podían mirarse a los ojos. Estaba bien visto pasar por algún lugar en el que hubiese agua, un río, una fuente o un pozo, que eran símbolo de purificación. Hasta la iglesia llegaba la novia acompañada por su cuñado. Y en la iglesia, a su lado derecho, se ponía ya el novio. El ritual de casar a los novios era muy solemne.

Los novios y los padrinos portaban unos cirios largos, adornados con lazos blancos, que no debían apagarse mien-tras durase la ceremonia. Al finalizar el ritual, sobre las cabezas de los novios era extendido un pañuelo que estuviese sin estrenar, y sobre él se partía una hogaza de pan. Un trozo untado en miel era ofrecido a los contrayentes, para que lo comiesen, como símbolo de que su futura unión sería dulce. La madrina arrojaba, a todos los presentes, trigo, monedas y caramelitos, que eran símbolos de fertilidad, de riqueza y de «vida dulce».

¡¡Y esto es sólo un resumen!!! de verdad que nuna había encontrado una tradición tan completa y con tantos detalles como en la tradicional Bulgara.

 

 

El Mar Negro es un mar de interior que está situado entre Europa y Asia. El mismo, estaría comunicado con el mar Mediterráneo a través del Bósforo, el mar de Mármara y Dardanelos.

Su extensión total es de unos 411.500 m2, contando además con una gran profunidad, con máximas de hasta 2.244 m.

Limita con las costas de Georgia, Rusia, Rumanía, Ucrania y Turquía y su principal característica es que es considerado el mayor lago meromíctico del mundo, esto significa que en su área, las capas profundas no se mezclan con las capas superiores.

Es además un mar con una salinidad muy escasa, aproximadamente la mitad de la que hay en el mar Mediterráneo. Además, las aguas profundas son pobres en oxígeno, por lo que la vida a partir de los 200 m no es posible.

Existen dos teorías acerca de su nombre. Por un lado vendría dada por la antigua asignación de colores a los puntos cardinales, siendo el negro el que correspondía con el norte.

No obstante, el color de sus aguas también podría ser importante en este nombre. Al estar situado más al norte que el mar Mediterráneo y contar con unas aguas menos salinas, la concentración de microalgas es muchísimo mayor. Por este motivo, el color de estas aguas es mucho más oscuro. Muestra de ello es la visibilidad, mientras que en el Mediterráneo es de unos 35 m, aquí, en el Mar Negro, sería de unos 5,5 m aproximadamente.

Aproximadamente a los 200 metros por debajo de la superficie, hay una gran capa de sulfuro de hidrógeno. Esto favorece la población microbiana que produce sedimentos negros, probablemente influidos a la oxidación anaeróbica del metano.

Hay que destacar que este mar cuenta con una vida muy pobre. Eso ha sido consecuencia directa de los largos años en los que los procesos urbanos industriales han vertido grandes cantidades de residuos en sus aguas.

Ya a principio de los 90, este mar se vio envuelto en una gran crisis ecológica. La concentración de nitrógeno, fósforo y plaguicidas eran muy elevadas. Estos residuos fueron acabando poco a poco con el ecosistema. Además, sumado a la poca supervivencia de los peces de la zona, encontramos una pesca demasiado intensiva que provocó la extinción casi total de la vida.

No podemos olvidarnos de una especie de medusa introducida por casualidad en esta región, que se ha ido reproduciendo de forma bastante rápida, ocupando este paraíso acuático completamente abandonado.

 

En Bulgaria puedes encontrar varios de estos lugares, y especialmente recomendable es visitar las pirámides de Melnik, un rincón con mucha magia y con una naturaleza asombrosa que te hará vivir una experiencia única.

Aunque no sea tan famoso como otros países, lo cierto es que Bulgaria es uno de los países europeos más bonitos y que más atractivos tiene, tanto naturales como históricos o culturales. Una de las cosas más llamativas es su naturaleza, muy variada en flora y fauna y con varias maravillas que te puedes encontrar por el camino, como por ejemplo las citadas pirámides.

Unas pirámides diferentes

Al pensar en pirámides, a todos se nos vienen a la cabeza las típicas formaciones triangulares, como por ejemplo las pirámides de Egipto. Pues bien, nada que ver con ese concepto, principalmente porque las de Melnik son totalmente naturales y el hombre no ha tenido nada que ver en su construcción ni desarrollo. Se formaron con arena y arcilla y están en la provincia de Blagoevgrad, al suroeste del país. Unas pirámides espectaculares que te dejarán sin habla cuando las tengas delante.

Así son

Las pirámides de Melnik ocupan nada más y nada menos que 50 kilómetros cuadrados y son varias con diferentes formas, todas ellas muy curiosas como obeliscos, pirámides triangulares e incluso alguna hay con forma de espada. Toda la zona de las pirámides es espectacular gracias a su belleza natural, pero estas formaciones no son lo único interesante de la zona. En Melnik disfrutarás de otras maravillas, como por ejemplo su gastronomía, una de las más sabrosas del país y con cierta originalidad.

 

La ciudad búlgara de Kazanlak está situada en la provincia de Stara Zagora, al pie de la cordillera de los Balcanes, región del Valle de las Rosas, la cual es una zona muy famosa por el cultivo de rosas donde se produce el 85% a nivel mundial de esta hermosa flor y el aceite de rosas que de ella se extrae ha creado una gran industria.

Kazanlak es un destino turístico muy atractivo para conocer al hacer turismo por Bulgaria, donde sus atractivos históricos, la calidez de su población y el Festival de la Rosa, nos esperan.

Durante una escapada a esta ciudad de Bulgaria podremos conocer la mayor y la mejor conservada tumba tracia del país, que está incluida en la lista de la UNESCO, la Tumba de Kazanlak, así como el Museo de la Rosa.

La rosa es uno de los símbolos de Bulgaria, con una gran historia en la región, ya que la producción de aceite de rosa y el comercio de este producto fue la clave para la subsistencia y el bienestar de la región en el pasado. Los primeros comerciantes de aceite de rosa, que están reconocidos oficialmente, exportaban aceite a Alemania y Austria-Hungría desde 1771.

Museo de la Rosa

El Museo de la Rosa es un excelente espacio donde se puede aprender acerca de esa parte histórica de Bulgaria. La exposición está ubicada en tres salas principales, mostrando fotografías y documentos originales acerca del desarrollo de la producción de aceite de rosas durante el Renacimiento búlgaro (siglos XVIII-XIX) y principios del siglo XX; las herramientas de procesamiento de los jardines de rosas, los contenedores para el almacenamiento y la exportación de aceite de rosas y agua de rosas. Así, el Museo de la Rosa despierta un gran interés por parte de los turistas que visitan Kazanlak.

Festival de la Rosa

La Fiesta de la Rosa es uno de los festivales más espectaculares de Bulgaria, dedicado a la belleza y a las flores. Se celebró por primera vez en 1903 y desde entonces pasó a ser una fiesta tradicional del primer fin de semana de junio. Este es el período durante el cual florece la rosa damasquina de Kazanlak. Hoy, el Festival de la Rosa se ha convertido en una celebración internacional, que entretiene a miles de turistas y visitantes.

Además, en la región de Kazanlak hay dos reservas y cinco áreas protegidas, muchas formaciones increíbles de la naturaleza y bosques milenarios para explorar y disfrutar de diversas excursiones que allí se realizan.

La ciudad de Veliko Tarnovo esta considerada como el centro cultural del norte de Bulgaria. Localizada a unos 250 km de Sofía y a orillas del río Yantra la ciudad fue fundada por los tracios y en la época de mayor esplendor del Imperio Búlgaro en la edad media fue la capital del país.

Al estar ubicada en una encrucijada y punto de encuentro de muchas conexiones comerciales, esto le sirvió para su desarrollo económico y cultural, desde la antigüedad hasta nuestros días.

Al visitar este destino turístico de Bulgaria vamos a encontrarnos con una pintoresca ciudad, donde las casas escalonadas unas sobre otras se suceden hasta alcanzar por ambos lados las riberas del río Yantra.

El monumento más importante de Veliko Tarnovo es la fortaleza medieval de Tsarevets, situada sobre la colina principal homónima, y rodeado en tres de sus lados por el río Yantra. Las excavaciones muestran que Tsarevets, aunque rodeado por una fortaleza, no fue una ciudadela cerrada, sino una verdadera ciudad medieval, en cuyo centro se erguía un castillo, la Iglesia San Petka, muchos edificios residenciales y comerciales, depósitos y torres militantes.

En la parte más alta de Tsarevets estaba la residencia del Patriarca y muy cerca de ella, la Iglesia Patriarcal Ascensión de Cristo. Junto a Tsarevets hay otra colina histórica, Trapezitsa, donde aún se sigue excavando.

Además de sus colinas históricas, Veliko Tarnovo es famosa por sus numerosas iglesias ortodoxas y edificios antiguos. Asimismo, en los alrededores de la ciudad están algunos de los monasterios búlgaros más famosos, como el Patriarcal, el de la Transfiguración, de Arbanassi, Plakovski, Kapinovski, Kilifarevski y otros.

Sofía, la capital de Bulgaria, una bonita ciudad a solo 550 metros sobre el nivel del mar.

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Sofía cuenta con poco más de 1 millón de habitantes pero aun así es una ciudad con mucho encanto y muy especial porque fue uno de los lugares más antiguos de la península balcánica. Como dato de interés, conserva incluso un conjunto de ruinas de la época tracia, romana, bizantina, búlgara y osmanlí.

Una de las mejores características de esta ciudad es que combina a la perfección su excepcional arquitectura y numerosas áreas verdes por sus calles para disfrutar de un agradable paseo por la capital búlgara.

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En Sofía, además, hay una gran cantidad de monumentos y muchas avenidas y calles con bastante atractivo, llenas de bares, restaurantes, tiendas y comercios. También puede que te llamen la atención los tranvías amarillos que recorren la ciudad, así como las fachadas estilo austro-húngaro.

Y que no se te olvide disfrutar de las típicas fuentes termales de Sofía, también llamada la ciudad de la sabiduría.

Si eres amante de la naturaleza, un espacio muy interesante para conocer haciendo turismo por Bulgaria, es la Reserva Natural de Srebarna, localizada hacia el noreste del país, a unos 18 km aproximadamente al oeste de Silistra y a 2 km al sur del Río Danubio.

Reserva Srebarna

Esta reserva se extiende por más de 600 hectáreas, está formada por un lago de agua dulce, donde conviven unas 100 especies de aves que vienen aquí a reproducirse, muchas de las cuales son raras o se hallan en peligro de extinción. Otras 80 especies de aves hallan refugio en la reserva cada invierno, en la época de su migración. Entre las más interesantes cabe destacar el pelícano dálmata, la garza gris, el ibis morito y la espátula blanca.

Debido a las especies raras y en peligro de extinción, en 1983 el lago de Srebarna se incluyó en la lista de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El objetivo es preservar la biodiversidad única del lago, que es muy popular entre la comunidad científica tanto búlgara como europea desde principios del siglo XX.

Las islas flotantes de caña son otro fenómeno muy interesante que se puede observar en el lago de Srebarna. Estas islitas, conocidas como “kochki” entre los lugareños, nunca se inundan, ya que siguen el movimiento vertical del agua. Esto hace la vida más fácil para las aves que habitan el lago, porque construyen sus nidos en estas islas móviles.

La Reserva Natural de Srebarna junto al lago propiamente dicho, es realmente un sitio natural espectacular para el ecoturismo y la observación de aves..

Sofía es la capital y la ciudad más grande de Bulgaria. Cuenta con casi un millón y medio de habitantes y está situada a los pies del Macizo Vitosha, en la región oeste del país. Fundada en el siglo VIII a.C, se trata de una de las capitales más antiguas de Europa. Posiblemente no sea uno de los grandes destinos turísticos europeos, pero sí tiene su particular encanto que la hacen interesante.

La diversidad de arquitectura que presentan sus principales edificios es uno de sus grandes atractivos. Iglesias bizantinas, grandes restos arqueológicos, monumentos, termas y las magníficas vistas al Vitosha son los reclamos de la capital búlgara. A esto hay que añadirle el placer del centro histórico, con sus calles peatonales, sus cafés al aire libre, músicos callejeros, museos, galerías de arte, etc…

Las historias de las numerosas civilizaciones y pueblos que han pasado por Sofía desde su fundación han dejado una impronta de ciudad de gran calado cultural. Tracios, bizantinos, romanos, eslavos y turcos cuentan en Sofía con ejemplos arquitectónicos. La mayoría de sus restos llenan los museos, por lo que los amantes de la historia tendrán en esta ciudad un verdadero paraíso.

VISITAS

– Catedral de Alexander Nevsky

Sede del Patriarcado de Bulgaria, fue construida entre 1882 y 1912 en honor a los rusos caídos por la liberación de Bulgaria del Imperio Turco en 1877-1878. Símbolo de la ciudad, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del siglo XX en Sofía. Está situada en el centro de la ciudad y cuenta en su interior con frescos que cubren las paredes y las cúpulas, además de una impresionante cripta subterránea con iconos. Como dato curioso, es la segunda catedral más grande de la Península de los Balcanes.

Más información: catedral Alexander Nevsky

– Iglesia Boyana

Situada en el barrio de Boyana, a las afueras de Sofía, esta iglesia ortodoxa fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Fue construida en los siglos X y XI y es famosa por sus frescos, realizados a mediados del siglo XIII. El conjunto de estos frescos está considerado lo mejor del arte medieval en la Europa Oriental. Lo más recomendable es hacer una visita guiada por la iglesia, para que la experiencia sea mucho más enriquecedora.

– Rotonda de San Jorge

Aunque su nombre nos haga pensar otra cosa, estamos ante el edificio más antiguo de la ciudad. Esta iglesia data del siglo IV y es famosa por su sencilla arquitectura, por hallarse entre los restos de la vieja ciudad de Serdica y por albergar unos impresionantes frescos medievales. Actualmente funciona precisamente como museo de esos frescos y otros restos de Serdica. Impresiona verla en una plaza de edificios modernos, sobre todo por el contraste.

– Catedral de Sveta Nedelya

La actual catedral data de mediados del siglo XIX y es una de las catedrales ortodoxas que pueden verse en Sofía. Desde su inauguración ha tenido una serie de añadidos, como las decoraciones murales de 1973 y la renovación de la cúpula central, de 31 metros de altura, en 1933. Destacan especialmente en ella su fachada y algunas de las piezas que veremos en el interior, como los propios mirales, iconos, tallas, etc…

– Museo Nacional de Historia

Situado siete kilómetros a las afueras de Sofía, es el museo más grande y más visitado de Bulgaria. Fue inaugurado en 1973 y se ubica en el edificio que fue la antigua residencia del presidente. Su colección ofrece lo mejor de la historia de Bulgaria desde la prehistoria hasta la actualidad, pasando por la época tracia, griega, romana, otomana y medieval. Acoge también algunas exposiciones temporales y trajes típicos de Bulgaria.

– Palacio Real / Galería de Arte Nacional de Bulgaria

Construido a finales del siglo XIX en la Plaza de Battenberg, desde 1946 alberga la Galería de Arte Nacional de Bulgaria, el año en el que se abolió la monarquía en el país. En este museo se exhibe lo mejor del arte búlgaro, y aquí se hizo la primera colección permanente de arte en Bulgaria. Cuenta con once mil metros cuadrados de exposición y en ella podemos ver tanto artistas nacionales como internacionales.

– Mezquita Banya Bashi

Principal mezquita de la ciudad, fue construida en 1576 por Kodja Minar Sidan Janissary durante la ocupación otomana de Sofía. Frente a ella se sitúan los Baños Minerales (precisamente el nombre de Banya Bashi significa “muchos baños” al estar rodeada de ellos). Fijaros cómo cerca de las paredes de la propia mezquita a veces sale vapor de agua del suelo por las aguas termales subterráneas. Destaca especialmente por su alminar de color rojo y su impresionante cúpula de quince metros de diámetro.

Calle Vitosha

– Sinagoga de Sofía

La Sinagoga de Sofía es la tercera más grande de Europa y fue diseñada por el arquitecto autríaco Grunander en 1909. Puede albergar en su interior a más de mil personas e impresiona sobremanera la altura de la cúpula central, de 31 metros. El altar es de mármol blanco y el suelo está cubierto con un mosaico policromo. La visita se completa con el museo judío de la historia búlgara. Se puede visitar todos los días, excepto el sábado, día en el que la comunidad judía se reúne a rezar.

EXCURSIONES

El macizo montañoso de Vitosha, a las afueras de Sofía, es uno de los principales lugares para hacer excursiones desde Sofía. Allí tenemos el Parque Natural de Vitosha e incluso una estación de esquí para disfrutar en invierno. A 150 kilómetros al este de Sofía se halla Plovdiv, posiblemente la ciudad más interesante de Bulgaria. Muy pintoresca, a 100 kilómetros al norte, es Vratsa, y algo más cerca, al oeste de Sofía, la antigua Pernik.

CLIMA

El clima en Sofía es de tipo continental moderado, que se caracteriza por temperaturas no muy altas en verano, rondando los 30 grados, y frío en invierno, en la mayoría de las ocasiones bajo cero y con nevadas. Julio y agosto son los meses más calurosos y diciembre y enero los más fríos. Las lluvias aparecen especialmente entre los meses de abril y agosto, con mayor frecuencia durante la primavera pero con intensidad en verano. Tal vez la mejor época para visitar la ciudad sea la primavera y el otoño, aunque por lo general se suele venir en verano.

COMPRAS

Bazares, mercados callejeros, tiendas de gama alta, centros comerciales, en Sofía podemos encontrar de todo para ir de compras. La principal calle comercial de la ciudad es la Avenida Vitosha, completamente peatonal y que atraviesa el centro. Hay un mercadillo al aire libre muy interesante junto a la Catedral de Alexander Nevsky. Lo más tradicional es comprar algo de bordado, búlgaro, muñecas con trajes típicos, instrumentos, ocarinas, alfombras de lana… Tanto en las largas avenidas como en las zonas más modernas veremos los centros comerciales de la capital.

GASTRONOMÍA

Se pueden comer muy buenos platos típicos en Sofía, aunque la comida búlgara se caracteriza por llevar muchas especias. Empezamos con una kevapcheta o albóndigas alargadas de carne de vaca y cerdo a la parrilla, o bien una sopa tarator, una sopa fría de yogurt batido con agua. Seguimos con un kavarma o estofado de carne y verduras, y para el postre el clásico baklava. Para acompañar en Bulgaria hay muy buenos vinos o se puede beber el boza, una bebida espesa de mijo.

VIDA NOCTURNA

Muy típicas de la vida nocturna de Sofía son las mehani, una taberna tradicional que sirve comida y vino local y se oye música tradicional. A esto se le añaden los bares, pubs y discotecas, situados especialmente en las calles Vitosha y Rakovski, además de los locales que se sitúan en el distrito de Dragalevtzi. La vida nocturna se desarrolla especialmente en el centro, para cenar o tomar la primera copa, y luego se traslada a las principales avenidas, donde comienza la marcha de discotecas y locales más selectos.

TRANSPORTES

Autobuses, tranvías, taxis y trolebuses conforman el sistema de transporte urbano en Sofía. Funcionan desde las 05.00 hasta la medianoche, y los tranvías hasta la 01.00 horas. El centro histórico se puede recorrer perfectamente andando o en bicicleta, y para trasladarnos a las avenidas de los alrededores nada mejor que el autobús o el tranvía. Los taxis son muy baratos y no es necesario alquilar un coche ya que el tráfico es denso y es muy difícil encontrar aparcamiento.

CÓMO LLEGAR A SOFÍA

La mejor forma de llegar a la capital búlgara es a través del Aeropuerto Internacional de Sofía. Está situado a diez kilómetros al este de la ciudad, y se puede llegar fácilmente a través de autobús o taxi. Concretamente es el autobús urbano número 84 el que hace el trayecto entre el aeropuerto y Sofía. El trayecto en taxi hasta la ciudad es barato, ya que ronda los 15 lev, que al cambio son 7-8 euros.

Sofía es la capital de Bulgaria y una de las ciudades más grandes del país, donde habitan alrededor de 1,4 millones de ciudadanos. Actualmente es considerada como una dinámica capital europea que se caracteriza por ser una de las pocas capitales con paisajes verdaderamente bellos y pistas de esquí impresionantes al pie de la Vitosha.

Hace 10 años que Sofía es una de las ciudades más de moda en Bulgaria; moderna y animada, esta cuidad es el destino ideal para los turistas que quieren fiesta sin parar. Sólo en el centro de Sofía hay más de 300 bares, restaurantes, discotecas y cafés. Otros de los atractivos de esta ciudad son el mercado de pulgas y el mercado de los libros.

Un dato interesante es que Sofía es una alternativa barata porque sus precios son inferiores a los del oeste de la Unión Europea, aunque cabe destacar que no es una ciudad muy limpia y organizada pero las posibilidades de diversión no tienen techo, además de ser una capital de fácil acceso.

Sofía tiene gran cantidad de sitios de interés que visitar, como por ejemplo el boulevard Such zar Osvoboditel, el Ploshtad Nezavisimost, el Banco Nacional de Bulgaria, el Palacio de El Rey Antiguo que en la actualidad es la Galería de Arte Nacional, la Iglesia Rusa, el monumento al zar Osvoboditel, la Universidad Nacional de San Clemente Ohridski, la catedral St.Alexander Nevsky, entre otras cosas más.

En cuanto al transporte, está muy bien desarrollado, Sofía tiene gran cantidad de buses, minibuses, tranvías, una estación de tren y un aeropuerto del cual parten y reciben vuelos de diversos destinos en Europa, Asia y África.

En caso de llegar a la cuidad mediante tren o autobús, ambas estaciones se encuentran pegadas por lo cual desde ellas se pueden tomar tranvías que pasan a través del Puente de León, cercano al Mercado de la Mujer, y llegan hasta la Catedral de Sveta Nedelya, la estatua de Santa Sofía y la magnánima tienda Tzum. El recorrido continúa por las calles más comerciales de Sofía, la gran plaza de Bulgaria, el Boulevard Vitosha y el Palacio Nacional de Cultura.

Hay ciudades en el mundo que son mucho más antiguas de lo que pensamos, y hasta sobrepasan en edad a aquellas en las que vivimos, muchas de éstas encontrándose en Europa. Por ejemplo, tenemos a la bellísima ciudad de Plovdiv, escondida en el corazón de Bulgaria, la segunda ciudad más grande de todo el país y uno de los centros históricos más importantes del continente.

Como si eso fuera poco, el panorama se beneficia de la aparición a la lejanía de las Montañas Rodope y la Cadena Balcánica, además del Río Maritsa que corre por el terreno y la enorme cantidad de eventos que se llevan a lo largo de esta hermosa ciudad.

El legado romano de Plovdiv

Como cualquier ciudad histórica, Plovdiv se divide en su lado moderno y su lado antiguo. Si se detienen por los lugares históricos de Plovdiv, descubrirán que algunos de los sitios datan de al menos 8000 años en el pasado, una permanencia algo sorprendente si nos ponemos a pensar. En épocas antiguas estuvo regida por los Romanos, los que convirtieron un terreno algo sencillo con siete colinas que lo atravesaban en la magnífica ciudad que conocemos hoy en día.

El lado viejo de la ciudad es muy pequeño pero fácil de recorrer, y más si tomamos su calle principal que además es peatonal, con muchos edificios impresionantes que varían en estilos arquitectónicos y función en el panorama. En la zona también encontrarán el Anfiteatro Romano, una atracción muy particular que además está rodeada de ferias artesanales especializadas en arte, si están interesados.

Asimismo, podrán encontrar el Estadio Romano, una de las construcciones de antaño mejor preservadas de toda Europa. Gracias a su diseño se pudo descubrir cuántos habitantes solía tener la ciudad, un pequeño detalle que les compartirán los del Centro de Información Turística que se encuentra cerca del anfiteatro. A cuadras de estos edificios históricos también podrán encontrar el Odeón Romano y el Foro, visitas casi obligatorias.

Con el paso del tiempo, se construyeron diversos edificios, hoy muy importantes, como la Mezquita Otomana o la estatua del soldado ruso erigida en el centro de una de las tres colinas que quedan en el terreno.

Actividades para hacer en Plovdiv

No todo es edificios, por supuesto. Los amantes de la naturaleza podrán encontrar refugio en las colinas que pasan por la ciudad y que pueden ser recorridas sin inconvenientes. Hasta podemos quedarnos a ver la puesta del sol si llevamos lo necesario para hacer un picnic. Entre estas colinas, Dzhendem es la más alta de todas; un área protegida y con rica flora y fauna.

Si el deporte es lo suyo, en uno de los extremos de la ciudad, hay un canal ideal para quienes deseen realizar rowing. Asimismo, en este lugar hay espacios ideales para quienes desean salir a correr o dar un paseo en bicicleta y disfrutar del aire libre.

Además, del lado moderno de Plovdiv podrán encontrar todo tipo de tiendas de actualidad, ideales para quienes quieren realizar turismo de compras. Por la noche, si quieren divertirse, pasar un buen momento y seguir aprendiendo, pueden recorrer cualquiera de los dos sectores de la ciudad, particularmente porque verán cómo ésta despega y disfrutarán de tanto artes diversas como de la amable hospitalidad de los habitantes de la histórica Plovdiv.

Sin dudas, es una clara muestra de que existen hermosos lugares en Bulgaria, más allá de la ciudad de Sofía.

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