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Egipto | مَصر

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A doce kilómetros del centro de la ciudad de El Cairo, Maadi se levanta como un barrio con importantes restos arqueológicos de las épocas predinásticas. Lo interesante de esta zona es que con el paso de los siglos ha llegado a configurarse como un espacio financiero y económico relevante. Amplios bulevares, villas, rascacielos, gran cantidad de embajadas de otros países e incluso normas estrictas sobre la forma y colores de las casas. Continue Reading

#Aves de Marruecos, de Ignacio Yúfera

‘Aves de Marruecos’: de Marrakech a Essaouira a vista de pájaro

El libro ‘Aves de Marruecos’, del fotógrafo Ignacio Yúfera, se ha presentado en Madrid. La discreción de las aves marroquíes, su mimetismo y su capacidad de adaptación inspiraron el libro ‘Aves de Marruecos‘, del fotógrafo Ignacio Yúfera, una guía de imágenes que propone un viaje entre Marrakech y Essaouira a vista de pájaro. Continue Reading

#Cabo Verde

Empieza el año 2016 en el paraiso del senderimo! Está situado al sur de las Islas Canarias frente a la costa de África. Este archipiélago es un paraíso para la práctica del senderismo, que sorprende por la diversidad de sus abruptos paisajes y por su flora y fauna. Además de las experiencias en la naturaleza, el encanto especial del viaje reside en el encuentro con sus habitantes, su música y su alegría de vivir.

Caminaremos sobre senderos antiquísimos, que los indígenas usan todavía para llegar a sus pueblos y cultivos, a través de los paisajes montañosos siempre verdes de Santo Antão con sus valles tropicales y plantaciones de caña de azúcar, café y mandioca a alturas de hasta 2.000 metros.

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#Madagascar

Ruta circular que visita el país poniendo especial énfasis en los parques nacionales. Primero descendemos al sur siguiendo la RN7 hasta la costa del Canal de Moçambique. Desde allí, subimos al norte siguiendo la línea de la costa para llegar a visitar los Tsingys de Bemaraha. Desde allí, hacia el interior para terminar de nuevo en Antananarivo. Continue Reading

#Riad Blanco

El Hotel Blanco Riad, es un pequeño hotel en Tetuán (Marruecos), ubicado en una casa con patio del siglo XVIII. Columnas, pilares y arcos conforman el patio a cuya galería dan las distintas habitaciones. En 1860 fue Consulado Español y durante la época del protectorado fue la casa del “Bachá”.

Más tarde vivió una familia tradicional tetuaní, la familia Ben Hassain. En esos momentos todas las habitaciones de la casa estaban comunicadas entre sí y había un jardín con una fuente muy grande. Al cabo de los años, destinaron el riad a Casa de bodas, en ella se celebraban todo tipo de eventos. Raro es el tetuaní que no ha pasado por aquí invitado a un evento u a otro.

Aquella época pasó y un día, muchos años después, en un viaje que no estaba previsto, pasé una noche en Tetuán, en familia, casualmente nos enseñaron esta casa, medio en ruinas pero llena de luz y de sosiego, pocos meses más tarde dejaba mi trabajo y me lanzaba a esta aventura irrepetible. Estuvimos un año restaurándola, el arquitecto, Rafa Jiménez Atienza estuvo absolutamente entregado a la idea de ser respetuoso con la casa y con el entorno, así como de generar el confort que requiere un establecimiento como Blanco Riad. Así logramos el equilibrio: respetando la estructura, restaurando mosaicos, escayolas, puertas y rejas, así como poniendo especial cuidado en la calidad de las instalaciones.

¡Bienvenidos a esta casa y a esta ciudad!

El hotel Blanco Riad tiene 8 habitaciones silenciosas, acogedoras y luminosas, cada una con su baño y sus pequeños espacios para disfrutar.

Todas tienen aire acondicionado, calefacción, baño, televisión, teléfono, amenities y wi-fi. Secador de pelo disponible en recepción. Están divididas en 3 categorías.

Todas ellas tienen nombre de mujer. Mientras el Riad se restauraba, tuvimos tiempo de buscar personajes emblemáticos del mundo árabe y de ahí escoger 8 nombres: Aicha, Fatima, Shéhrezad, Leila, Balkis, Subh, Moraira y Meriem.

Aicha es la suite, se refiere a la favorita del profeta Mohamed, fue su consejera política, su coach y una luchadora nata. La llaman la esposa guerrera.
Shéhrezad, gracias a su astucia e inteligencia logró salvar su destino, así lo cuenta la historia de las Mil y una noches.
Fátima, por la influencia de la mano de Fátima que te protege contra los males.

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Expedición a Etiopía / Un viaje al pasado

Una auténtica expedición al remoto sudoeste de Etiopia, al encuentro de las aldeas de la etnia Surma. Guiados por el fotógrafo I.Rovira y acompañados por un staff local de lujo, dispondremos de tiempo en los poblados, evitando la presión de disponer tan solo de unos minutos para sacar unas fotografías antes de partir hacia la siguiente aldea. Condiciones de viaje muy básicas en un entorno salvaje con la recompensa de conocer un modo de vida que nos parece un gigantesco salto atrás en la historia

EL SUR DE ETIOPÍA
Las etnias más espectaculares de Etiopía: Hammer, Mursi, Karo, Surma conviven en frágil equilibrio solapando sus distintas costumbres y economías.

MERCADOS Y DELTA DEL OMO
La visita a varios mercados y la exclusiva excursión en barca por el delta del río Omo nos permitirán acercarnos aún más a la realidad de los pueblos que habitan la zona.

Ruta:
DÍA 1: VUELO BARCELONA O MADRID • ADDIS ABEBA
Presentación en el aeropuerto a la hora indicada. Trámites de facturación y embarque con destino Addis Abeba. Llegada, obtención de visado, recogida de equipajes y traslado al alojamiento.

DÍA 2: ADDIS ABEBA • DELTA DEL OMO
Visita del museo Nacional y de los edificios de Piazza, después salida hacia el oeste, para llegar a la localidad de Wolisso, adonde se encuentra un agradable lodge sumergido en un bosque semitropical poblado de monos y varias especies de aves. A quien le apetezca podrá disfrutar de la piscina de agua termal.
Recorrido: 120 km, 2’5 horas aprox.

DÍA 3: WOLISSO • BONGA
La carretera cruza la región de Kaffa, de donde se originó la difusión del café. Después de Jimma, el viaje sigue a través de bosques tropicales, cafetales y plantaciones de té para llegar a la pequeña población de Bonga,
Recorrido: 345 km, 6 • 7 horas aprox.

DÍA 4: BONGA • KIBISH (PAÍS SURMA)
Después de visitar la plantaciones de té i café en Bonga, la carretera nos lleva ya hacia las remotas regiones adonde viven los Suri y donde entraremos ya en contacto con los pueblos del sur.
Recorrido: 305 km (7 • 8 horas aprox.)

DÍA 5: PAÍS SURMA
Los Suri, mejor conocidos con el antiguo nombre de Surma, están divididos en tres clanes principales: Suri, Chai y Tirm y son bien conocidos por el uso de los característicos platos labiales en las mujeres y escarificaciones corporales también en los hombres. Se dedican a la ganadería semi • nómada, y al cultivo de algunos cereales como el sorgo.
Normalmente van casi desnudos, pero a veces se “visten” de unas hermosas pinturas corporales, realizadas moliendo distintos tipos de minerales. Salida por carretera y visita a dos aldeas Surma.

DÍA 6: PAÍS SURMA (MERCADO DE TUM)
Otro día dedicado al descubrimiento de la cultura de los Suri. Hoy podremos asistir mercado semanal del jueves que se celebra en Tum, localidad donde también viven los Dizi, pueblo agricultor i sedentario.
Recorrido: 50 km, 1 hora aprox.

DÍA 7: KIBISH • PAÍS KARO
El viaje sigue hacia una de las carreteras más remotas de Etiopía, llegando a pasar a pocos km de la frontera con el Sud Sudan, y bordeando el remoto y poco visitado parque del Omo. A lo largo del camino visitaremos una aldea Nyangatoum, otro pueblo de pastores nómadas que comparte orígenes y costumbres con los Toposa del Sud Sudan y los Turkana de Kenya. Según las condiciones de la pista ese día, el campamento lo instalaremos en un poblado Nyangatoum, o en un poblado Kara.
Recorrido: 245 km, 7 • 8 horas aprox.

DÍA 8: PAÍS KARO • MERCADO DE DIMEKA • TURMI
Visitaremos una aldea de los Karo, un antiguo clan de los Hamer ahora especializado en la pesca, que se encuentra a orillas del río Omo con una de las vistas más espectaculares sobre sus meandros. Después seguiremos un tramo a pie hacia uno de los más fascinantes mercados de esta zona: el mercado de Dimeka. Las mercancías son naturalmente de uso local, y van desde los adornos típicos de cada etnia a alimentos básicos, o herramientas y enseres de cocina. Entraremos en la tierra de los Hamer, visitaremos una de sus aldeas y por la tarde llegaremos a Turmi.
Recorrido: 75 km, 2 horas aprox.

DÍA 9: TURMI • DELTA DEL OMO EN BARCA • TURMI
Seguimos rumbo hacia el sur, hacia el territorio de los Dassanech (el pueblo del río), que viven y cultivan las orillas del río Omo, aprovechando las subidas y bajadas del río.
Vamos a realizar una excursión a lo largo del río hasta llegar al delta del mismo, cerca del lago Turkana y de la frontera con Kenya. Se podrán visitar aldeas remotas que reciben pocas visitas por parte de los turistas, por tanto es una ocasión excelente para entrar en contacto con poblaciones aún auténticas en sus costumbres y tradiciones. Posibilidad de avistar pequeños cocodrilos y variedades de aves. La excursión en barco está asegurada para grupos de hasta 8 personas. Para grupos mayores el grupo será dividido en dos y una parte hará la excursión por la mañana y la otra por la tarde. Vuelta a Turmi.
Recorrido: 180 km, 3 horas aprox.

DÍA 10: TURMI • KONSO
Salida hacia el norte para visitar las aldeas Benna, otro clan muy parecido a los Hamer, y uno de sus mercados particularmente interesante y poco visitadp por los turistas.Por la tarde el camino sigue hacia Konso donde visitaremos una de sus grandes aldeas bien organizadas.
Recorrido: 180 km, 4 horas aprox.

DÍA 11: KONSO • ARBA MINCH
Desayuno y salida para la excursión en barco en el lago Chamo poblada por cocodrilos e hipopótamos y una gran variedad de especies de aves, en el corazón del parque ”Nech Sar” que literalmente significa hierba blanca.
Por la tarde subiremos a las montañas justo encima de Arba Minch, donde visitaremos la aldea de los Dorze, pueblo famoso por sus tejidos tradicionales y sus imponentes cabañas de paja, que recuerdan el rostro de un elefante y que llegan a durar en torno a los cien años. Podremos ver en todo detalle cómo se elabora el característico pan que se obtiene del “ensete”, el falso banano, muy nutriente.
El eco • lodge está en una colina con vistas a los lagos Chamo y Abbaia, de donde podremos disfrutar de espectacular atardeceres.
Recorrido: 90 km, 1’5 horas aprox,

DÍA 12: ARBA MINCH • ADDIS ABEBA
Día de viaje, con un traslado largo pero rápido, hacia la capital. Se cruzan los territorios del pueblo Wolatya, y tendremos tiempo de hacer una breve parada en el sito arqueológico de Tiya, donde encontraremos unas misteriosas estelas funerarias. Es un sitio declarado de patrimonio histórico por la UNESCO. Llegada en Addis Abeba por la tarde donde dispondremos de habitaciones ”day use” hasta el momento del traslado al aeropuerto.
Recorrido: 520 km, 7 • 8 horas aprox,

DÍA 13: VUELO DE REGRESO A BARCELONA O MADRID
Traslado al aeropuerto y embarque con destino Barcelona o Madrid. Llegada a ciudad de origen y fin del viaje.

viajes a ETIOPÍA

SERVICIOS INCLUIDOS
• Pasajes aéreos intercontinentales según itinerario. Tarifa sujeta a restricciones en caso de cambio o cancelación.
• Traslados aeropuerto • hotel • aeropuerto en Addis Abeba.
• Recorrido en vehículos 4×4 ocupados por un máximo de 4 viajeros.
• Alojamiento y comidas según cuadro de itinerario.
• Conductor guía local de habla inglesa.
• Vehículo adicional con material de acampada y cocina (excepto para grupo de 4 personas).
• Material de acampada y cocina (excepto saco de dormir).
• Entradas a parques y aldeas visitados según el programa.
• Barcas para la excursión en el Delta del Omo y en el lago Chamo.
• Seguro de asistencia en viaje
• Acompañante de la organización, guía y fotógrafo profesional que se encargará tanto de la coordinación de la ruta como de aconsejar y guiar las actividades fotográficas.
• Impuestos e IVA donde sea de aplicación.

SERVICIOS NO INCLUIDOS
• Visado.
• Bebidas.
• Propinas a guías, maleteros, conductores…
• Eventuales pagos locales para asistir a celebraciones o para tomar imágenes en algunos poblados.

Más informacion en info@almusafir.es

Etiopía

Consideradas uno de los principales atractivos turísticos de Etiopía, y uno de los más espectaculares saltos de agua del norte de África, las Cataratas del Nilo Azul (enlace en inglés) son, según la estación del año, un insignificante hilo de agua, o en la estación húmeda, una gigantesca caída de hasta 400 metros de ancho, capaz de ganarse el nombre de “agua y humo”, por el vapor húmedo que emite su poderoso caudal de agua enmarcado por un inmenso arco iris.

viaje a etiopia

Situadas en el curso superior del río Nilo Azul, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Bahir Dar y el Lago Tana, las Cataratas del Nilo Azul tienen una caída de casi 40 metros de altura. Aunque a partir de 2003 la regulación de la salida del Lago Tana gracias al funcionamiento de un represa hidroeléctrica, ha moderado el caudal, especialmente en la estación seca, la Catarata del Nilo Azul continúa siendo uno de los atractivos más difundidos de Etiopía.

A poca distancia río abajo de la Catarata del Nilo Azul, se encuentra el primer puente de piedra construido en Etiopía, en 1626. Quizás el antiguo puente sea la prueba de lo poco que ha cambiado el paisaje de las Cataratas.

Comparadas con grandes competidoras, como las cataratas Victoria, o cataratas del Iguazú en Sudamérica, las Cataratas del Nilo Azul apenas están “intervenidas” por el hombre. No la rodean ni hoteles, ni tiendas ni están asediadas por excursiones aéreas o lanchas. Parecieran permanecer congeladas en el tiempo, para bien de los visitantes y el equilibrio natural del lugar.

Este gran salto de agua del río Nilo Azul es uno de los principales lugares de interés para los turistas que se acercan a Etiopía queriendo ver sus caídas y su belleza natural.

El Lago de Tana

Cabe destacar que la diferencia entre las cataratas con respecto a tiempos antes es completamente diferente.

En el nacimiento del Nilo Azul vemos el lago de Tana. Este es uno de los tres lagos más grandes de África, el cual se encuentra salpicado de pequeñas islas con mucha vegetación y una iglesia ortodoxa en cada cual. No dudes en conocerlo y acercarte más al Nilo Azul, donde ver hipopótamos en su hábitat natural.

El Río Nilo Azul ya hemos dicho que nace en el lago Tana, y a unos 32 kilómetros están las cataratas. El curso del río dibuja una amplia curva en forma de arco a través de la región montañosa central en Etiopía en dirección a sudán. Las aguas excavan el cañón.

Cuentan los pobladores de la zona que el río era uno de los que manaban del Edén.

El Nilo Azul no es más que uno de los 15 estados de Sudán, creado en el año 1992 nominado así por el Río Nilo. Su área es de 45844 kilómetros cuadrados con una población estimada de 600000 personas. Es un lugar que merece la pena conocer por sus cataratas, su río, el lago Tana y otros encantos naturales que allí se topan.

Es una de esas zonas con las que todo el mundo sueña, pero que son menos los que se atreven o animan a conocer.

El Lago de Fuego

Uno los lugares turísticos en Etiopía es sin duda el Lago de Fuego, ubicado en la zona de la depresión de Afar. Se trata de un imponente mar de fuego que algunos fervorosos creyentes no dejan de relacionar con el lugar donde Dios enviará al Diablo y sus seguidores para el castigo eterno por sus maldades.

No todos llegan a ver los puntos atractivos de Etiopía, ya que no se trata de escenarios de fácil acceso, pero las imágenes son impresionantes e inolvidables, por eso hoy nos acercamos hasta la región de Afar para analizar una de las atracciones naturales más hermosas de la nación.

Las entrañas de la tierra

El Lago de Fuego en Etiopía se extiende por casi 30 kilómetros y nace en el volcán Erta Ale. Se trata de un lago de lava en constante actividad que permite vislumbrar cómo vive y se desarrolla nuestro planeta en su interior.

Pese a tratarse de un pequeño volcán, el Erta Ale tiene dos grandes cráteres justo en la zona superior, que alcanzan 613 metros de altura. Mientras que el más grande se encuentra inactivo, el más pequeño ofrece la imponente visualización de uno de los puntos atractivos de Etiopía.

Al igual que los otros tres lagos de fuego que hay en el mundo, el de Etiopía tiene origen basáltico. Su llegada a la superficie depende del orificio de ventilación, en este caso puntual, del cráter del gran volcán etíope.

La vida alrededor del volcán Erta Ale

Aún siendo uno de los lugares atractivos de Etiopía, la vida alrededor del volcán Erta Ale y su lago de fuego no es sencilla. El volcán se encuentra en actividad y es natural que haya evacuaciones para evitar la muerte de los habitantes en las fechas que la actividad sísmica se vuelve intolerable, llegando a erupciones verdaderamente peligrosas.

El Erta Ale es el volcán más activo de todo el país, pero eso no evita que la región se haya convertido en uno de los puntos turísticos más importantes de Etiopía. Anualmente, son cientos los viajeros que arriesgan su vida para tomar las mejores fotografías e instantáneas de uno de los puntos naturales más hermosos de África.

La popularidad de Arfa y alrededores hace que la región siempre esté llena de visitantes, e incluso se utilizaron sus escenarios para filmar la película Furia de Titanes de 2010.

¿Qué destinos en África te gustaría conocer? ¿Has paseado por alguno de los lagos de fuego en el mundo? Erta Ale y uno de los lugares atractivos más importantes de Etiopía para el turismo internacional.

Entre todos los elementos turísticos de Etiopía que podemos llegar a encontrarnos, es interesante saber que la mayoría de ellos se encuentran directamente relacionados con el aspecto natural de este país africano. Por tal motivo, y buscando uno de esos espacios que evidentemente no podemos llegar a perdernos, queremos señalar especialmente el denominado páramo montano de esta nación, realmente espectacular.

En realidad, cuando hablamos del páramo montano, nos referimos a una ecorregión de la ecozona afrotropical, que se encuentra extendido, ocupando las zonas más elevadas del macizo Etíope, y que a partir de allí cuentan con algunas de las mejores vistas que podemos llegar a encontrarnos en este país.

Con sus más de 25.200 kilómetros cuadrados repartidos en varias provincias locales de Etiopía, este sitio cuenta especialmente con una serie de paisajes de pradera elevada sencillamente increíbles, lo que en parte se debe a la buena cantidad de vegetación local, como consecuencia directa de las fuertes lluvias que se producen diez meses al año, y las heladas, entre noviembre y marzo.

En otro sentido, tenemos que destacar también que este páramo es un sitio prácticamente inigualable a nivel internacional por la cantidad de especies endémicas que podemos encontrarnos en el mismo, y que van desde el famoso lobo etíope, hasta la rata-topo gigante, y el sapo etíope, una de las pocas especies de este animal que fecunda los huevos de las hembras en su interior.

Sin embargo, este sitio también cuenta con un punto en contra, y es el débil estado de conservación del mismo, considerando que buena parte del territorio se ha degradado por la agricultura o el pastoreo, aunque las altas cumbres aún prácticamente pueden seguir siendo consideradas vírgenes, y allí es donde los turistas tratan de llegar, más allá de la desecación del clima que hace del paseo uno bastante peligroso en el verano local.

Los antiguos emperadores de Etiopía, cansados de sobrellevar una vida nómade, decidieron construir un refugio para resguardarse de la temporada de lluvia. Así nació en el año 1635 una ciudadela medieval construída a lo largo de décadas, con espectaculares castillos amurallados que fueron durante décadas la capital del reino de Etiopía: los espectaculares castillos de Gondar.

Situado en la actual ciudad de Gondar, un importante centro económico y cultural de la región, capital de la provincia de Gondar, el castillo medieval se encuentra dentro de la ciudadela de Fasil Ghebi, antigua sede imperial. La ciudadela, situada en una elevación de la ciudad, se conserva en forma de ruina como un atractivo turístico.

La ciudad se encuentra en la región de Amhara, al norte del lago Tana y al sudoeste de las montañas Simen. En 1632 el emperador Alam Sagad, o Fasilidas construyó el primer castillo en Gondar, en una aldea cercana al Lago Tana como lugar para sobrellevar con mayores comodidades que las tiendas de la corte la temporada de lluvias. La ciudadela medieval de Gondal se convertiría durante las décadas siguientes en la capital del imperio, y perduraría como tal hasta mediados del siglo XIX.

En el año 1979 la ciudadela, con su particular estilo arquitectónico, sería declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en conjunto con otros monumentos de la zona. La ciudadela, tiene un estilo árabe, incorporando además influencias indias y europeas introducidas en la región en años posteriores. Se conoce como estilo de Gondar, por sus características únicas.

Fasil Ghebi

Fasil Ghebi, es un recinto real rodeado por una muralla de unos 900 metros de largo. Gondar comenzó a decaer en el siglo XIX. Asediada por la pérdida de poder de los emperadores, fue en sucesivas ocasiones saqueada y quemada. Sin embargo, sobrevive hasta la actualidad como un complejo impresionante, y uno de los atractivos más visitados de la ciudad de Gondar.En el interior de Fasil Ghebi se hallan los siguientes edificios históricos:

Castillo del emperador Iyasu, el de más altura

Castillo de Fasilides, declarada como la obra cumbre del estilo de Gondar

Cancillería y biblioteca de Tzadich Yohannes

La tumba del caballo del rey Fasilides

Tres iglesias, entre las que está la capilla de San Antonio

Cuadras

El salón de banquetes

Más allá de Fasil Ghebi

Merece la pena ver los también declarados patrimonio de la humanidad:

Palacio de Guzara

Iglesia de Kuddus Yohannes

Abadía de Debre Berhan Selassie, con su iglesia

Baños de Fasilides

Complejo de Qusquam, con su iglesia redonda y el palacio de Mentuab

Monasterio de Mariam Ghemb

Gondar es un atractivo turístico muy interesante que destaca por sus ruinas y todo aquello que allí se alberga. Merece la pena conocer el Palacio de Ras Mikael Sehul, su plaza y edificaciones públicas, su Universidad y todo aquello que hay allí. Los turistas más curiosos pueden ver los atractivos de sus cercanías.

Una ciudad llena de castillos, una ciudad con muco encanto, esto es Gondar, en Etiopía, donde los turistas encontrarán algo nuevo y espectacular. Sus construcciones merecen realmente la pena, al igual que su ciudad en sí. Parece increíble pensar que haya lugares en el mundo como éste, en plena Etiopía, donde hay mucho más que castillos que ver pero, obviamente, destaca por ello.

Se tiende a pensar que en África solamente hay safaris y que solo se puede hacer turismo tribal, o para conocer la gastronomía distinta del país. Sin embargo, todos los países africanos, por separado y en su conjunto, tienen una gran cultura, que hay que conocer si tenemos la oportunidad de viajar hasta ahí. Por eso hemos preparado este artículo. Si vas a viajar a Etiopía no puedes perdértelo, porque te vamos a contar acerca de los diferentes museos que podemos encontrar en este país. Así que si quieres saber más, o si quieres saber qué sitios puedes visitar aquí, no dudes en seguir adelante.

Los museos son prácticamente casas dedicadas a la cultura de un país. Y es que la cultura de un lugar está definida por muchas variables, desde la historia, pasando por las diferentes tribus que habitan o habitaron ahí, hasta procesos sociales. Todo esto es lo que se suele exponer en un museo, a través de objetos, fotografías o documentos, que explican lo que sucedió, la historia de esos lugares. Por eso, hoy te vamos a recomendar un par que tienes que visitar cuando vayas a viajar a Etiopía. No te lo pierdas, y mantente alerta.

Cultura africana

La cultura africana es una de las más desconocidas del mundo. A veces se piensa que no existe, pero nada más lejos de la realidad. Todo país tiene una historia, unas costumbres, una gastronomía y un estilo de vida. Y de ahí, derivan las distintas formas culturales, ya sea en la arquitectura de los edificios, o en los condimentos que usan para las comidas. Tal es así, que hay muchas formas de conocer la cultura. Sin embargo, una de las más tranquilas, pero también más habituales es la de visitar los museos de este sitio.

Por eso, uno de los museos que debes visitar en Etiopía es precisamente el Museo Nacional de Etiopía. Es el principal centro cultural de todo el país, y está situado en la capital etíope, en Addis Abeba. Aquí podemos ver objetos que son considerados como tesoros nacionales, que tienen que ver con la historia y restos arqueológicos encontrados en yacimientos. Uno de los elementos más famosos de este museo son precisamente los restos del homínido más antiguo encontrado, Lucy, cuyo esqueleto parcial pertenece al especímen de Australopithecus afarensis. Además, puedes ver otros objetos relacionados, no solo con la historia africana, sino también con la Historia de la Humanidad. Tiene una relación calidad precio bastante decente, así que merece la pena visitarlo.

Otro lugar que hay que apuntar en nuestra visita a este país es el Museo de la Etnología. También en la capital etíope, este lugar está en un sitio encantador, cerca del campus de la Universidad. Este lugar, organizado en dos plantas alberga algunas maravillas culturales, tales como muestras de arte de todas las épocas. Grabados religiosos, de santos, o incluso prototipos de instrumentos musicales antiguos de cuerda. Es un lugar donde el pasado está muy presente, y que nos encantará de todas formas.

Por último, pero no menos importante, hay que reservar tiempo para hacer un pequeño recorrido por el Museo Waga de los Konsor. Es un sitio bastante pequeño, y está dedicado a una única figura, los waga o Tótem de los Konsor. Son esculturas hechas en madera, de todo tipo de tamaño, que se colocaba a modo de señalización. Indicaban el lugar donde murió un héroe, a modo de homenaje. Aquí hacían distinciones a los soldados, ya que a ellos se les colocaban armas tradicionales. Es curioso ver cómo de distintas pueden llegar a ser las cosas, si su utilidad es la misma. Espléndido.

El lago Tana es el escenario perfecto para aquellos turistas que aman los viajes de aventura y que no le temen a cualquier incomodidad que pueda surgir.

Lago Tana EtiopiaEste es el lago más grande de Etiopía y donde nace el rio Nilo Azul. El mismo está localizado en las tierras altas al noroeste del país, a unos 1.840 m.s.n.m, y tiene un recorrido de aproximadamente 84 km de largo y 66 km de ancho.

Cuenta con varias islas donde se pueden encontrar monasterios, varias poblaciones en sus alrededores, paisajes naturales que motivan a emprender un recorrido turístico cargado de aventura.

Así, una excursión por el Lago Tana se inicia en Bahar Dar, corazón de la región Amhara. Las cataratas de Tissiat representan uno de los grandes atractivos turísticos de la zona. Además de su gran belleza, se consideran las únicas y verdaderas cataratas del río Nilo.

Bordeando el lago Tana hacia el norte, durante el viaje se puede descubrir su inmensidad, y navegando se llega a Gondar. Esta ciudad, fundada en 1635 por el emperador Fasilidias, es conocida como el “Camelot de África” por su imponente conjunto de castillos de estilo europeo.

Otro atractivo en este recorrido es el parque natural de Simien Mountains, coronado con la cumbre más alta de Etiopía de unos 4.195 metros de altitud, el viaje nos transporta a la legendaria época de Aksum, la reina de Saba y el Arca de la Alianza.

Si bien Etiopía se considera la cuna de la humanidad debido al hallazgo de Lucy, nuestro antepasado más antiguo de 3,5 millones de años, se puede considerar el reino de Aksum el inicio de la Etiopía histórica que tanto ha enriquecido la identidad nacional del país.

Avanzando entre los bellos paisajes de la región de Tigray podremos descubrir las singulares iglesias escavadas en roca y decoradas con coloridas pinturas ortodoxas. El punto culminante del viaje, y quizás el más emblemático de todo el país, son las once iglesias monolíticas de Lalibela, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

¿Alguna vez te has imaginado la posibilidad de viajar a Etiopía? Bien, suponemos que no es el destino imaginado por la gran mayoría de personas deseosas de conocer lugares turísticos de África, pero sin dudas es un país con suficientes encantos naturales y mucha identidad como para no considerarlo entre las posibilidades de un próximo viaje. Te propongo conocer un poco más sobre Etiopía y sus atracciones turísticas.

Características de Etiopía

Etiopía es el segundo país más poblado del continente africano luego de Nigeria. Limita con Somalia, Sudán y Kenia. Es un lugar donde conviven las religiones judía, cristiana y musulmana. Asimismo, es muy importante para los creyentes del Islam porque allí ocurrió la primera Hejira (Inmigración) de los refugiados de la Meca enviados por el profeta Muhammad.

Es uno de los países más antiguos del mundo y el único de África que nunca fue colonizado. Es la sede de la Unión Africana. Muchos historiadores consideran que Etiopía es donde comenzó la humanidad, luego de encontrar restos fósiles de una mujer de 3.5 millones de años.

Atractivos de Etiopía

Addis Abeba es su capital, un lugar ideal para conocer más sobre las tradiciones del país. Otras ciudades de Etiopía son Adama, Aksum, Bahir Dar (cerca del Río Nilo) y Dire Dawa, al sur. Lalibela se caracteriza por contener once Iglesias hechas en roca y Gondar por ofrecer hermosos castillos.

Los parques naturales son una atracción muy importante en este país. Cuenta con 8 reservas nacionales, entre ellas Abijatta Shalla, Awash, Bale, Mago, Nechisar y Omo (donde habitan tribus ancestrales y se puede hacer un safari inolvidable). Se destacan los valles y los siete lagos del Rift, donde muchos residentes y turistas viajan para relajarse en hoteles lujosos, hacer deportes acuáticos o avistamiento de aves.

Paisajes y naturaleza en Etiopía

El clima y la geografía de Etiopía es realmente fascinante. Disfrutarás de una gran variedad de paisajes naturales tanto de las altas montañas de Bale como de los desiertos a 120 metros por debajo del nivel del mar. Asimismo, tiene 12 sistemas fluviales principales y 15 lagos. Las lluvias monzónicas se presentan desde junio hasta septiembre.

El 80 por ciento de Etiopía está a 3 mil msnm y su paisaje puede variar bastante. Se reconocen 36 zonas climáticas diferentes en todo el territorio, con tierras altas, bosques, selva y zonas áridas. La flora y fauna presentan especies únicas, que no pueden ser encontradas en ninguna otra región del mundo.

RUTA BEREBER

Imizig es un auténtico viaje de aventura por Marruecos que, lejos de los circuitos habituales, emocionará incluso a los viajeros que ya conocen este hermoso país. La imperial Fez será nuestro primer contacto con el país, donde exploramos el misterioso laberinto de la Medina. En vehículos 4×4 recorremos el país de norte a sur, descubriendo los grandes reductos Haz clic para ver mapa de Imizig, la Ruta Bereber de la naturaleza magrebí, para acceder no sólo a los más impresionantes parajes, sino también para conocer la hospitalidad y el calor de sus gentes, auténticos protagonistas de nuestro viaje. El santuario de la cultura bereber en los lagos de Imilchil, el frondoso bosque de cedros y las furiosas fuentes de Oum-er-Rbia del Medio Atlas despertarán nuestros sentidos. Por pistas serpenteantes llegamos a la puerta del desierto, Merzouga. Rodeados por un océano de dunas, dormiremos en el Erg Chebbi bajo un manto de mil y una estrellas. Desde el torrente de palmerales en el oasis de Tafilalt y a través de los solemnes y omnipresentes picos del Alto Atlas, nos dirigimos a las singulares gargantas del Todra y Dades. A través de la ruta de las kasbahs llegamos a Marrakech, capital mágica del Imperio Almorávide y ciudad milenaria de encantadores de serpientes, cuenta-cuentos y saltimbanquis, dónde pondremos punto y final a un inolvidable viaje por un país fascinante.

Ruta:

Día 1 España – Fez
pueblo VIAJE MARRUECOS BEREBER Vuelo a Fez. Llegada y traslado al Hotel.

Día 2 Fez – Medio Atlas
Visitamos Fez, un regreso al medievo por la medina más importante del mundo árabe fundada en el siglo IX. La Madraza Bou Inania, la Plaza Nejjarine y por supuesto los laberínticos zocos de la Medina. Por la tarde, empezamos nuestra ruta en 4×4 ascendiendo por pistas serpenteantes hacia el Medio Atlas. Casa bereber.

Día 3 Medio Atlas
Nos adentramos en el bosque de cedros para realizar un pequeño trekking donde tendremos oportunidad de avistar familias de primates. Tras el almuerzo tipo pic-nic regresamos a nuestro hogar Bereber para conocer sus costumbres. Casa bereber. Comidas incluidas.

Día 4 Medio Atlas – Lagos de Imiclhil
Alcanzamos las fuentes de Oum-er-Rbia, y por lejanas pistas, remontamos la cordillera del Medio Atlas para alcanzar los lagos de Tislit e Islit, atravesando bosques de robles, el Lago Aguelmane Azigza y pueblos bereberes en un paisaje de alta montaña. Casa bereber.

Día 5 Lagos de Imilchil
Trekking de los lagos y aldeas de Imilchil. Recorremos el Valle del río Assif Melloul para conocer las costumbres de las pequeñas aldeas de montaña. Casa bereber. Comidas incluidas.

Día 6 Lagos de Imilchil – Erg Chebbi
Descendemos el Atlas pasando de verdes a ocres ensoñadores, hasta entrar en la región de los oasis del Tafilalt. Y tras adentrarnos en camello por la zona de Merzouga, disfrutamos de una espléndida puesta de sol en las dunas del Erg Chebbi. Noche en jaimas.

Día 7 Erg Chebbi – Todra – Dades
Salimos muy temprano y continuamos nuestro periplo que nos lleva hasta Todra y su deslumbrante palmeral, visitando Rissani, cuna de la dinastía alauita. Por la tarde proseguimos por zigzagueantes carreteras hasta las Gargantas del Dades. Hostal rural.

Día 8 Dades – ruta kasbahs – Marrakech
Tomamos rumbo hacia Marrakech visitando en ruta las kasbahs de Taurirt en Ouarzazate y la de Ait Ben Hadou, escenarios de famosas películas como Lawrence de Arabia o Gladiator. Atravesamos el Alto Atlas por una sinuosa carretera de montaña hasta llegar a Marrakech. Riad u hotel.

Día 9 Marrakech
Día libre para perderse por la misteriosa Marrakech, su fascinante zoco, la plaza de Djemaa el-Fna o la mezquita Koutoubia. Riad u hotel.

Día 10 Marrakech – España
Vuelo de regreso. Llegada a España.

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Incluye: guía nativo de habla hispana / conductores / transporte en 4×4 (excepto en Marrakech) / guía local durante la visita en Fez / traslados a y desde aeropuerto / camellos en el desierto / alojamiento en Riad según disponibilidad, hoteles clase turista, hostales rurales, casas bereberes, jaima y acampada según itinerario / media pensión en todo el recorrido excepto días de trekking en pensión completa (día 5 en invierno – 3 y 5 en verano) y Riads en régimen de desayuno / seguro de viaje. Consulta información detallada del seguro

No incluye: vuelo intercontinental / tasas aéreas / tasas locales / actividades opcionales

info@almusafir.es

En una entrada anterior comentamos que el puerto de Essaouira era conocido también como ‘el puerto de Timbuktu‘, porque la mayoría de los bienes que se comerciaban terminaban en esta ciudad. Esto se debía principalmente a las políticas de comercio establecidas por el sultán Ben Abdellah, que promovía el libre comercio para reducir los costos de aduana y fomentar la llegada de mercaderes adinerados para llevar a cabo negocios con cristianos y judíos.

Un cuarto del territorio del puerto original estaba dedicado exclusivamente a los mercaderes, y para 1780 el puerto de Essaouira ya se encargaba de más de la mitad del comercio exterior de todo Marruecos.

Las remodelaciones del puerto se llevaron a cabo en diferentes momentos, siendo las más importantes en 1915, 1924 y 1967. Desde entonces, si bien el puerto empezó a tener competencia con otras ciudades del país, como Casablanca y Agadir, nunca perdió totalmente su importancia.

El comercio fue uno de los rasgos más importantes de la economía marroquí durante la época de liberación de los colonizadores europeos, pero también le deben a estos primeros conquistadores una idea específica acerca del comercio y los bienes materiales. Marruecos creció influenciado seriamente por la presencia de una ideología capitalista de carácter burgués que llegaba desde Europa.

Gnaoua, o gnawa, es el nombre con el que se conoce a la música que combina elementos árabes y sub-saharianos. Fue creada a partir de la conjunción de los antiguos rituales islámicos y las danzas y cantos mágicos de las tribus africanas.

El desarrollo de la hermandad gnaoua está ligado a los esclavos de áfrica occidental, traídos hacia el norte desde Malí y Guinea. Entre ellos se refieren a sí mismos como los descendientes de Bilal al-Habashi, el etíope que fue uno de los primeros ‘muezzin’ del profeta Mahoma (la persona que llama a los fieles musulmanes a orar).

El ritual más importante de la Gnaoua es ‘La Lila‘, una ceremonia que se extiende durante toda la noche e incluye danzas sanadoras. El maestro músico es el encargado de guiar a los espíritus y fuerzas sobrenaturales que se encargan de transmitir los buenos deseos y utilizar sus poderes para ayudar a los más necesitados.

Los siete espíritus son invocados a través de cientos de cantos y rezos, combinando una primera parte de relato donde se habla de los ancestros, y posteriormente las danzas que incluyen ciertos rasgos similares a los de las tradiciones y rituales del vudú.

Uno de los iconos de Essaouira es Bub Al Mersa, una puerta monumental que sirve como punto de inicio de la zona del puerto en uno de los centros de actividad marítima de Marruecos. En la parte superior, en forma de triángulo, hay una frase tallada en piedra, en árabe.

Dice: “Alabado sea Alá. Esta puerta, encargada por uno de los gloriosos reyes, Sidi Mohammed, fue construida por su servidor Ahmed el Aalj”.

El diseño de la ciudad de Essaouira gira también alrededor del puerto, y comenzó cuando el sultán Sidi Mohammed le encargó al arquitecto francés Theodore Cornut una nueva urbe. Empezó en 1766 y recién tres años después concluyó la construcción de la Scala del puerto y la Scala de la Kasbah. El resto del proyectó quedó en manos del arquitecto inglés Ahmed el Aalj (Ahmed, el renegado).

La entrada del puerto y las fortalezas fueron completadas con ayuda de ingenieros europeos, y en la artillería en bronce se pueden hallar piezas españolas, holandesas y portuguesas, muchas de estas piezas provenían de Sevilla y Madrid, zonas de fabricación militar muy importantes entre los años 1743 y 1782.

Durante el reinado del califa Hisham ibn Abd al-Malik, los pueblos bereber llevaron adelante el primer levantamiento contra los líderes del califato árabe que dominaban la región desde sus puestos de gobernación en la ciudad de Damasco.

La rebelión contra los líderes del califato Umayyad empezó en Tangiers en el año 740 y luego se propagó por el norte de África (Magreb), hasta llegar al territorio de al-Andalus (España).

Los simpatizantes del régimen Umayyad finalmente lograron contener el avance de los revolucionarios bereber, evitando la caída de la zona central de Ifriqiya (en Túnez) y al-Andalus. Sin embargo, gran parte del Magreb dejó de estar bajo el dominio de los Umayyad, y nunca volvería a caer en sus manos, marcando uno de los primeros momentos importantes de liberación en la historia marroquí.

Los ejércitos rebeldes bereber se disolvieron poco después del intento fallido de capturar Kairouan, pero los resultados estaban a la vista: el Magreb se convirtió en una zona fragmentada con pequeños estados y aldeas bereber que se regían a si mismos y compartían la intención de defenderse contra enemigos externos.

Uno de los resultados de la revuelta bereber fue la aparición de los primeros estados musulmanes, fuera del control y la influencia del califato.

¿Necesitas elegir un hotel para hospedarte en Ouarzazate? Este es el post que estabas buscando, un repaso a los más recomendables hoteles de la zona, comparando precios, ubicación y servicios, una manera inteligente de escoger tu próxima habitación cuando decidas viajar a Ouarzazate de vacaciones o en un fin de semana con tu pareja.

Una de las primeras opciones siempre es Le Temple Des Arts (El Templo de las Artes), un lujoso hotel 5 estrellas con suites y habitaciones de diseño, en pleno centro de la ciudad de Ouarzazate. Cada una de las habitaciones está decorada tomando como inspiración una película que ha marcado la historia del cine mundial.

Al igual que otras propuestas de hospedaje en Estados Unidos, la idea de un hotel temático ha tenido una excelente recepción entre los viajeros y Ouarzazate ha logrado convertirse en uno de los referentes de este tipo de turismo.

Si en cambio prefieres un hotel más simple y económico, siempre puedes acceder a los maravillosos servicios del Hotel Marmar, una excelente combinación de atención, tradición marroquí y buenos precios. Es un hotel con 20 habitaciones, decorado de forma elegante pero austera. Pensado para grupos de jóvenes y parejas, excelente opción por su precio y ubicación en el centro de la ciudad.

La ciudad imperial de Fez es una de las más solicitadas en los planes de viajes de turistas de todo el mundo, principalmente de Europa y Oceanía. A la hora de elegir hoteles en Fez, tenemos que tomar en cuenta que una ciudad tan importante a nivel histórico suele tener una gran demanda de hoteles, restaurantes y otros servicios, así que dependiendo la fecha en la que vayamos a viajar tendremos que pensar seriamente en reservar habitación con antelación.

Si todavía no estuviste averiguando por hoteles en Fez, en Absolut Marruecos te contamos sobre algunas de las opciones más recomendables, para que aproveches al máximo tu tiempo en la ciudad y ahorres dinero con ofertas y establecimientos de calidad y buenos precios.

Riad Le Califfe es nuestra primera recomendación, un elegante hotel 4 estrellas ubicado en la zona céntrica de la ciudad. Con decoración elegante y un estilo arquitectónico fiel a las tradiciones árabes de la construcción.

Si no te quieres alejar de la Medina de Fez, también puedes probar una habitación en el hotel Dar Iman, cuyo patio interno nos hace viajar en el tiempo a la época de las antiguas casas señoriales y coloniales del Marruecos bajo la dominación francesa.

Fundada en 1917, Midelt está cerca de una pintoresca ciudad marroquí llamada Ait Outat Izdeg, en honor al río afluente del Muluya que fluye de la izquierda y baña las costas de un destino rodeado por montañas, creando un escenario bastante inusual.

Las fuerzas de exploración y milicias de la Legión Extranjera construyeron diferentes edificios militares y civiles en Midelt, por eso hoy hablamos de esta localidad como uno de los centros de arquitectura francesa en el interior de Marruecos. Al caminar por las callejuelas de los barrios principales encontramos pequeñas construcciones con un estilo arquitectónico claramente influenciado por los colonizadores europeos.

Desde Midelt podemos partir hacia el desierto del Sahara en una hermosa ruta turística conocida como Ruta del Ziz, que año a año atrae a más viajeros de diferentes partes del mundo. Existe un punto llamado Tizi n’Talghemt que marca el final de la cuenca del Muluya (en el punto donde desemboca en el Mar Mediterráneo) y la del Ziz, uno de los ríos que pertenece a la zona del Sahara.

Cerca de este paseo también se encuentra una gran antena de radio y televisión, conocida como Marocaine, que también es visitada como una singular construcción moderna y tecnológica en medio del entorno desértico de Marruecos.

Guest House Merzouga es un lugar diferente para hospedarte en la zona de Erg Chebbi. Un albergue diferente, donde la atención familiar y el lujo se dan la mano, para los viajeros que desean alejarse de los ruidos de las grandes ciudades y disfrutar de unas vacaciones diferentes en medio de un entorno desértico único.

Guest House Merzouga no es un hotel, es la casa de huéspedes de la familia Seggaoui, que invita a los viajeros a relajarse y dejarse llevar por una de las mejores estadías íntimas en la región de Erg Chebbi. La familia trabaja y vive en Merzouga, a los pies de las dunas de Erg Chebbi, y además de ofrecer una atención personalizada, también se realizan diferentes paseos y excursiones en la región.

Alejados del turismo multitudinario de las grandes ciudades, Guest House Merzouga es una opción pensada para viajes románticos. Se pueden programar paseos en dromedario, excursiones en camionetas 4×4 en el desierto o visitas a pueblos berebere en las cercanías.

Además hay una buena oferta de platillos y tradiciones berebere, para acercar las tradiciones y elementos principales de las costumbres de las antiguas tribus en la vida cotidiana de los turistas.

 

Zanzíbar

La isla de playas interminables que huele a clavo y cardamomo, con palmeras infinitas que retan a un cielo siempre limpio, ha sido, desde tiempos remotos, deseada por todos. Sobran los motivos.

Evocarla es percibir una vez más el aroma del clavo y el cardamomo; pronunciar su nombre, rescatar de la más remota memoria historias de sultanes, tragedias de esclavos, aventuras de exploradores. Recordarla es avistar en el horizonte la silueta de la vela latina de los dhows, surcando un Oceáno Índico tan infinito como los azules que lo componen, es sentir bajo los pies, una vez más, una arena tan fina, tan blanca como la de las interminables playas de Kiwengwa o de la sureña Menai, cuyas cálidas aguas albergan fascinantes arrecifes.

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Frente a Menai habita, en el islote de Pungume, un mágico baobab, inmenso y retorcido por el tiempo, entre verdes inabarcables. Y es que un manto desbordante de vegetación cubre toda la isla. Palmeras infinitas retan al cielo y resisten a los vientos. El jengibre echa sus raíces en cualquier lugar; pimienta, curry, nuez moscada, canela o cacao la convirtieron en la isla de las especias, que junto con su situación privilegiada le concedieron en el pasado un esplendor inusitado para tan pequeño lugar.

La ambicionaron todos. Fenicios, bantúes, egipcios, árabes, portugueses, británicos… Y así, como si cada uno hubiera depositado una piedra, se construyó su capital, Stonetown, esa frágil torre de Babel ceñida por el fuerte árabe, con la emblemática Casa de las Maravillas —levantada en 1883 por el sultán Barghash, como muestra de su modernidad—. Con su templo hindú, sus callejuelas laberínticas que huelen a zoco, por donde corretean niñitos cargando su Corán para asistir a las madrassas.

Con el mercado de pescado de Malindi, junto al dique seco, o el de frutas y carnes, de colores y olores indescriptibles, de Darajani. Detrás de este mercado se localiza el hamam de estilo persa. Y frente a estos baños se suceden las viviendas de fascinantes puertas labradas, con reminiscencias del Punjab, versículos coránicos, peces y lotos para dar fecundidad y prosperidad a sus propietarios.

Tras los pasos de Livingston

Pero no todo fueron grandezas en Zanzíbar, también hay lugar aquí para la vergüenza. Porque la isla obtuvo grandes beneficios del tráfico de esclavos. Como recordatorio queda la Casa de Tippu Tip, el más famoso traficante de la región, y la Catedral Anglicana, levantada sobre el antiguo mercado de esclavos. Bajo ella permanecen las fosas donde los encerraban durante 162 días. Los que sobrevivían eran subastados. Todavía se siente la asfixia. La que produce la infamia.

En el interior de la catedral (con sus columnas invertidas, porque los locales interpretaron al revés los planos diseñados en Inglaterra) se esconde la cruz de Livingston, ferviente luchador por la abolición de la esclavitud. Porque aunque su cuerpo fue trasladado —precisamente desde la isla— a la Abadía de Westminster, su corazón descansa bajo un árbol en África; con cuya madera se hizo la pequeña cruz que cuelga en la iglesia. Dos años antes de su muerte, Stanley, enviado por un periódico neoyorquino, había acudido a rescatarlo. Para ello partió de Zanzíbar, donde los exploradores europeos habían hecho de la mítica Africa House (que todavía conserva sus cañones a la entrada) su cuartel general.

Hoy la isla — que en 1963 obtuvo su independencia del Reino Unido— parece vivir ajena a los avatares de su historia. Al atardecer los jóvenes se congregan en el muelle, mujeres ataviadas con pareos de intensos colores que se contraponen a su piel de ébano trabajan el campo, cargando enormes cestos en su cabeza, las vespas de la ciudad dejan paso a las bicicletas en los pueblos de adobe, niños risueños inundan las calles polvorientas, decenas de personas se amontonan festivamente en los curiosos dhala-dhala o autobuses.

Cronología de un deseo

Con una vida tan convulsa y apasionada como la historia de la isla, Arthur Rimbaud —que curiosamente había conocido a Stanley— presentía que Zanzíbar era ese paraíso. Y deseó, vehemente, viajar a ella, aunque jamás pudo lograrlo.

Adén, 17 agosto 1880: «Cuando tenga algunas decenas de francos, partiré hacia Zanzíbar». Harar, 12 marzo 1881: «Si me voy de esta región, bajaré probablemente a Zanzíbar».

Adén, 12 febrero 1882: «Si me voy, y cuento con hacerlo próximamente, será para regresar a Harar, o bajar a Zanzíbar». Adén, 15 abril 1882: «En un mes, estaré o de regreso en Harar, o de camino a Zanzíbar».

El Cairo, 23 agosto 1887: «Quizás vaya a Zanzíbar, desde donde se pueden hacer grandes viajes a África, o quizás a China, o a Japón, ¿quién sabe?». El Cairo, 24 agosto 1887: «Tomaré en Suez el barco hacia Zanzíbar el 15 de septiembre».

Adén, 8 de octubre 1887: «Descansaré un mes aquí antes de salir hacia Zanzíbar». Adén, 5 noviembre 1887: «Y quizás no vaya a Zanzíbar, ni a ninguna parte», escribió a su familia en la última misiva.

Dicen que en su agonía, cuatro años después, ya en Marsella, musitaba a su hermana, Isabelle: «Volver a Zanzíbar».

Sus presentimientos eran ciertos. No hace falta haber pasado una temporada en el infierno para sentir que Zanzíbar es el paraíso.

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Zanzíbar, o Unguja, es una hermosa isla de alrededor de mil seiscientos kilómetros cuadrados ubicada frente a la costa este de Tanzania, en el continente africano. Junto con la Isla de Pemba y la Isla de Mafia forman el Archipiélago de las Molucas o Islas de las Especias. El centro económico reside en la ciudad de Stone Town. Los dos idiomas predominantes en ella son el swahili y el inglés.

Las especias de la isla

Las famosas especias, conocidas desde la antigüedad (mientras fue posesión portuguesa y posteriormente británica), que producen estas islas son la pimienta, la nuez moscada y la canela; el cultivo y la exportación de las mismas y el turismo son las actividades más importantes. En 1964 se unió con el país continental de Tanganica para formar Tanzania.La isla está conectada a tierra firme mediante varias empresas de navegación que realizan el cruce desde la ciudad de Dar es Salaam.

Un legado cultural inmenso

Zanzíbar tiene influencias culturales de cada reino al que perteneció, incluidos los persas y los árabes que fueron sus primeros dominadores.

En la bella y fascinante Stone Town hay edificios de cada época de ocupación, calles anchas y perfectamente delineadas que se mezclan con atractivas callejuelas de estilo árabe, altas torres, bellísimas mezquitas y frentes de edificios con puertas de madera exquisitamente talladas. En ella se destacan el Puente Guliani y el Palacio del Sultán Barghash, construido casi a fines del siglo XIX.

Paseos turísticos

A pesar de todo lo que hay para ver el paseo turístico que cuenta con más adeptos es la visita a la casa natal de Freddie Mercury, cantante de la mítica banda de rock Queen. En los restaurantes más tradicionales podremos disfrutar de una cena sentados en grandes y cómodos cojines y sobre la costa hay bares iluminados con antorchas para quienes quieran disfrutar de un trago más despreocupadamente.

Hacia el sur tenemos las playas de Jambani, donde los monos se pasean por entre los árboles del selvático entorno. Para llegar a ellas se puede tomar un taxi o el medio de transporte más utilizado por los lugareños, unos minibuses a los que llaman “dala-dala” y que recorren la isla entera.

Otro buen destino es Matemwe donde la paz y la tranquilidad son totales y en la parte norte está Kendwa, con sus divertidas fiestas playeras nocturnas. Las cenas a la luz de las velas, contemplando las aguas calmas del Océano Índico, son otro de los atractivos del lugar.

Vacaciones tranquilas durante el día, acompañadas por una alegre vida después del anochecer. Así es Zanzíbar.

Isla de Zanzíbar en Tanzania

Hoy nos levantamos un poco más tarde que de costumbre, a las 8 de la mañana.

Nos duchamos y vamos a tomar un poco el sol antes de desayunar.

Después nos sentamos en la zona de bar, a relajarnos (si es posible hacerlo más de lo que estamos) y a conectarnos un rato, para mandar unos emails y unas fotos de la isla de Zanzíbar.

El resto del grupo tiene hoy una excursión por diferentes playas de la isla de Zanzíbar (más o menos lo que hicimos nosotros ayer).

Un par de parejas más han decidido quedarse también en el hotel y quedamos a las 11 para ir a la playa que nos han recomendado.

Antes de esto, hablamos con Gemma, para encargar la comida que tendremos a mediodía.

Ella ya nos ha comentado, que como allí tienen otra manera de “trabajar”, prefiere que le encarguemos por la mañana lo que comeremos, para asegurarse que a las 2 lo tendremos listo.

Sobre las 11 nos ponemos en camino, el paisaje de la isla de Zanzíbar que vemos es espectacular y eso nos hace que tardemos 1 hora y media en recorrer poco más de 2 kilómetros.

Nos vamos parando a cada momento haciendo fotos, acercándonos al agua, viendo corales…es espectacular.

Al final llegamos a la playa y sólo tenemos tiempo de parar un rato…nos ha dado la hora de comer, sin darnos cuenta!!

Las vistas que tenemos son impresionantes y nos despedimos con ese sabor de boca que dejan las imágenes que nos llenan totalmente.

Hoy hemos pedido para comer unas patatas bravas de primero y pizzas de segundo…

Algo ligerito!!

Después de comer, nos vamos a la habitación a descansar (más) y echar una siestecita.

La verdad es que este último día en Zanzibar ha sido un kit kat en el viaje por Tanzania. Todo descanso!

Y para mi fue todavía más relajante, a las 5 tenía contratado un masaje de cuerpo entero…

Así que estuve hasta las 6 y pico, en una cama, tumbada frente al mar…haciéndome un masaje…

Qué más se le puede pedir a unas vacaciones!!!

El resto de la tarde lo pasamos entre las hamacas, las tumbonas, el bar, el billar…hasta la hora de cenar.

La cena como siempre es muy completa y aquí es donde decidimos que mañana saldremos un poco más tarde de aquí, para ir a Stone Town.

La propuesta inicial era salir a media mañana, pero le proponemos a Gemma, si podemos quedarnos a comer allí y irnos después (ella nos hace el transfer al otro hotel)

No nos pone ningún inconveniente, así que decidimos hacer eso y así Roger también tendrá tiempo de ir a nadar con delfines por la mañana.

Después de pegarnos el lote con la cena, nos quedamos un rato en el bar y a preparar un poco las cosas para mañana…

Una pena, nuestra última noche en un sitio de ensueño en la isla de Zanzíbar en Tanzania…

Lo que tienes que hacer y ver en Zanzibar

Zanzíbar cuenta con la “ciudad de piedra” un estupendo centro histórico e callejuelas blancas, mezquitas y animados bazares declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y que merece dejar por un rato la toalla y los baños en el mar.

“Bucear en Zanzíbar” es sencillamente espectacular. El norte de Pemba es especialmente visitado por buceadores. Además también merece la pena el windsurf o kitesurfing ya que los vientos son bastante constantes durante gran parte del año.

Tumbarse a descansar en una de las maravillosas playas de Zánzibar. Entre las más destacadas están las de la costa este.

Ver trabajar a los zanzibaries en la construcción (o reparación) de Dhows, un tipo de embarcación local.
Visitar alguna de las plantaciones de especias (clavo, nuez moscada, canela, cardamomo o pimienta) de las islas.

Bañarse con delfines en Kisimkazi o adentrarse en la selva de Jozani (para intentar ver al escurridizo y endémico de Zánzibar mono Colobo Rojo) son otras actividades estupendas que se pueden practicar en Zanzibar.

Visitar Prision island ó Chumbe Island. Tras el recorrido por la prisión se pueden ver Tortugas gigantes en la playa.

Nadar con tiburón ballena en la isla de Mafia. Zanzibar es un paraíso para los buceadores.

Probar la gastronomía local en los puestos callejeros de Forodhani Gardens o Stonetown.

Un opción muy popular en un viaje a Zanzibar es hacer el “tour de las especias” en el que se recorren plataciones de canela, nuez moscada, vainilla o pimienta.

Hace un par de años organicé un viaje para recorrer Zanzíbar, la isla de las especias perteneciente a Tanzania, y situada situada en el Índico. En esta isla se puede disfrutar de sus aguas cristalinas tanto por arriba, navegando, como por debajo, buceando.

Fue un viaje organizado por mi desde sus inicios, tanto la contratación de vuelos, transfers, localización de hoteles y selección de la agencia de buceo, sin tener referencias previas. Siendo África y sin muchas opciones de contacto en caso de fallos, había algo de incertidumbre. Por eso cuando salimos, había una cierta expectación, un poco de emoción añadida sobre qué pasaría, qué tal nos iría.

He de decir que el viaje fue muy agradable, pese a que tuve que realizar unas cuantas escalas para buscar un precio más económico —ya dedicaré un post a esto de buscar vuelos y meter escalas— y que al llegar a la isla de Unguja, me sentí contento al haber llegado a un lugar tan poco conocido en mi entorno e amigos.

Las islas que configuran el territorio de Zanzíbar son tres, Unguja, Mafia y Pemba y es al archipiélago al que le han denominado Isla de las especias, —al igual que a las islas Molucas— por ser estas un cultivo o actividad económica habitual.

Su situación pegada a las costas de África a la altura de Goa y otras provincias de la India, hacían que esta isla fuera lugar de paso de barcos comerciantes por lo que las islas fueron siempre punto de encuentro de tan ricos productos aromáticos.

La llegada y el camino a Nungwi

transfer en zanzíbar

Al llegar a Zanzíbar City, y para llegar desde el aeropuerto a nuestro alojamiento en la costa habíamos reservado un taxi local pero allí no había nadie y era el único vuelo internacional que llegaba a esa hora. Nos abordaban los taxistas diciendo que ellos nos llevaban pero como habíamos contratado el transfer, llamamos y nos dijeron. Hakuna Matata, no hay problema, estamos ahí mismo esperándole.

Yo que llevaba 30 minutos aburrido en el aeropuerto me enfadé un poco con el cachondeo del Hakuna Matata pero pronto aprendí que en Tanzania y en Zanzíbar en particular, la prisa no funciona, todo es Pole pole, —tranquilo en expresión local— y que Hakuna Matata, efectivamente significa no hay problema en idioma Suajili.

Los del transfer efectivamente estaban allí en el aeropuerto pero no se habían acercado a buscarme sino que esperaban en el parking que yo les encontrase a ellos… Y así comenzó nuestro viaje por la isla de Unguja, la principal de Zanzibar recorriendo sus carreteras —muchas de tierra— para llegar a la costa.

Una vez resuelto el tema, venía el viaje hasta Nungwi, la ciudad costera de Zanzíbar donde teníamos el hotel, una especie de palafito flotante sobre las aguas azules turquesa del Índico en el que pasaríamos unos días y en cuyas inmediaciones habíamos buscado la agencia de buceo.

Para llegar a Nungwi hay que pasar por numerosos poblados y carreteras de tierra y el viajero poco avezado puede sentirse un poco turbado ante el panorama. Has contratado un viaje paradisíaco, a las cristalinas aguas del Océano Índico y la primera impresión es que solo ves una situación poco alentadora para viaje romántico o de placer.

cybercafe y farmacia

Cuando estábamos llegando, pasamos por el centro de Nungwi, una especie de gran plaza con colegios a los lados, un solar descampado destinado a albergar dos grandes canchas de deporte y algunas casas y tiendas desperdigadas. Imaginad nuestra cara cuando vimos el cybercafé o la farmacia tras el puesto de comida. Nos invadió la decepción y sentimos algo de preocupación ante el panorama que nos esperaba.

Sin embargo, nada tienen que ver la pobreza y austeridad con que viven los habitantes de la isla de Zanzíbar con el panorama turístico que ofrecen al viajero. Una vez llegados a nuestro hotel, el cambio era drástico. Todo funciona, todo preparado para unas buenas vacaciones de buceo, incluso con un moderado y accesible lujo sobre todo en comparación con lo que habíamos visto.

Nos esperaban unos increibles spots donde bucear, grandes animales como el mola-mola a los que ver y fotografiar y un paseo por campos de especias, cafés increíbles y una gastronomía muy interesante. Estábamos cansados y ansiosos.

Meknes

Meknes una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.

Declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como muestra de un complejo urbano arquitectónico del Magreb del siglo XVII. En Almusafir te contamos más de Meknes ciudad imperial de Marruecos.

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Una tribu Bereber de la Meknassi se asentó en el siglo X, esta tribu da origen al nombre de la ciudad. El sultán Mulay Ismail (1627-1727) hace de Meknes su capital y construye 25 kilómetros de murallas y puertas monumentales así como su enorme palacio. Durante el dominio de los Merenids y los almohades se amplia la Medina de Meknes y se construyen distintos monumentos de la ciudad.

Meknes es una ciudad preciosa menos conocida turísticamente que Fez o Marrakech pero con mucho que ver una estupenda vida nocturna y precios algo más contenidos que en otras zonas como Marrakech. El sultán Mulai Ismail, embellece la ciudad con jardines, mezquitas, alcazabas, palacios creando una de las ciudades mas bonitas de Marruecos.

Que ver en Meknes

• Bab Mansour: Bab es puerta en árabe. La Bab Mansour es la puerta más grande y espectacular de Meknes. Esta al otro lado de la Place Haedim, la Medina principal.

• El Mausoleo de Moulay Ismail, no se puedeentrar al ser un lugar de enterramiento, pero se pueden ver las tumbas de Moulay Ismail y otros parientes a partir de la entrada.

• Palacio Dar El Makhzen: El Palacio Oficial del sultán Mulay Ismail

• Dar Jamai , el antiguo palacio ahora reconvertido en museo. Está en la parte trasera de la Plaza Hedim. Exhibe el museo de arte de Marruecos, con ejemplares de joyas, libros y otros objetos artísticos.

• Bou Inania Medersa: Una escuela de Corán.

• El estanque de Adgal

• Los jardines de los Sultanes

• Los Graeros Heri-es-Suani

• Las Haras, un establecimiento militar construido en 1947, un centro de cría de caballos.

• Excursiones cercanas a Meknes

• Vale la pena visitar a unos 26 kilómetros Moulay Idriss una ciudad encaramada sobre una roca donde está el santuario del fundador de la Dinastía Idrísida. Cada año en agosto y septiembre miles de personas peregrinan hasta Moulay Idriss.

Las ruinas de la ciudad romana de Volubilis. Volubilis fue el centro administrativo de la provincia de Mauritania Tingitana. Llego a tener aproximadamente 20.000 habitantes. Su economía se basaba en el aceite y los cereales. En el centro de la ciudad de Volubilis está el Arco del Triunfo de Caracalla. Los maravillosos mosaicos de Volubilis todavía se pueden admirar en la ciudad romana.

En Marruecos, una ciudad muy interesante para conocer es Mequinez. Si estás pensando en viajar a Meknez, no dejes de leer esta entrada en donde encontrarás todos los datos para hallar el precio que más te convenga y hacer realidad tu viaje con Faysal Mnawar.

Ubicada al norte de Marruecos, justo a los pies de la cadena montañosa Atlas Medio, Mequinez ofrece al turista atractivos poco tradicionales para quien llega desde occidente. Es que muy poco tienen que ver las costumbres y tradiciones con las de ésta ciudad africana.

Lo cierto es que la ciudad se sitúa en medio de un valle verde, bien al norte del país, a aproximadamente 130 kilómetros de la capital de Marruecos, Rabat. Además, a 65 kilómetros hacia el oeste se encuentra Fes, otra ciudad marroquí digna de conocer.

Cabe señalar que Mequinez es la ciudad capital de la región de Meknès-Tafilalet, una de las cuatro imperiales marroquíes. Además, se sitúa en una de las mejores zonas agrícolas y productivas del país, hecho que la convierte en un lugar importante no sólo para el turismo, sino también para el comercio, la actividad agrícola y la producción de artesanías.

Dentro de la economía de la ciudad, las industrias de Mequinez también juegan un papel preponderante, siendo las principales la industria agroalimentaria, también la textil y de productos de construcción.

Entre los lugares de interés, hay museos y monumentos históricos destacados: por ejemplo, el Mausoleo Moulay Ismaíl, que alberga la tumba del Moulay Ismaíl, después, la Mezquita del siglo X de Néjjarine, la Gran Mezquita, la de Jamaï Roua, etc.

Meknes es el nombre francés de la ciudad marroquí de Mequinez. Está situada al norte del país, al pie de las Montañas del Atlas Medio, 150 kilómetros al este de Rabat. Se trata de una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Marrakech y Rabat. Precisamente la ruta de las ciudades imperiales es una de las más turísticas del país, por lo que cada año llegan a Meknes cientos de miles de turistas.

El río Boufekrane divide a la ciudad en dos: la medina o ciudad antigua y la Hamría o ciudad nueva. Meknes cuenta con casi 950.000 habitantes y gracias a su ubicación es una de las principales urbes comerciales de Marruecos. Pero es el turismo el que le da vida y fama a Meknes. Sin ir más lejos está catalogada desde 1996 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO tanto por su tejido urbano como por sus edificios monumentales.

Fundada en el siglo XI por los almorávides, llegó a ser capital del Magreb en el XVII. Fue en este último siglo cuando se pobló de maravillosas mezquitas, mausoleos y jardines, además de altas murallas y puertas monumentales. La mezcla entre la arquitectura musulmana y europea del Magreb del XVII es lo que hace a Meknes un destino tan encantador.

VISITAS EN MEKNES

– Puerta Bab el-Mansour

Situada frente a la Plaza el-Hedim, se trata de una de las puertas de entrada más grandes y más hermosas de Marruecos. Se terminó de construir en 1732 bajo el mandato de Mulay Abdallah, hijo del sultán Mulay Ismail. Comunica la Plaza el-Hedim con la antigua Ciudad Imperial de Mulay Ismail. Ante ella se organizaban los principales eventos militares y religiosos de la ciudad, y hoy en día se usa como sala de exposiciones.

– Plaza el-Hedim

Si os suena la impresionante Plaza Jamaa el Fna de Marrakech, esta de Meknes se podría decir que es una réplica pero en pequeñito. Es el corazón de la ciudad, punto de encuentro para turistas y lugareños. Tiene 200 metros de largo y 100 de ancho y está rodeada de una serie de edificios modernos y un mercado de abastos para comprar lo mejor de la gastronomía local. Al atardecer es un magnífico lugar para sentarse en sus terrazas y cenar.

– Mausoleo de Mulay Ismail

Situado muy cerca de la medina, en su interior se encuentra la tumba de Mulay Ismail, uno de los grandes sultanes que tuvo Marruecos. En él pueden entrar incluso los no musulmanes y destaca especialmente por su belleza sencilla y elegante, nada suntuosa como otras mezquitas y mausoleos marroquíes. Impresiona el silencio de todo el recinto, tan solo roto por el tic tac de los relojes de péndulo del siglo XVIII que decoran las paredes.

– Zoco de Meknes

Es la zona comercial por excelencia de Meknes, con sus típicas tiendas y puestos en donde podemos encontrar de todo. Situado en la medina se puede decir que el zoco de Meknes es más moderno y se conserva mejor que el de otras ciudades de Marruecos. Hay dos zocos fundamentalmente: uno de ellos es el Zoco Sekkakine, mientras que el otro es el Zoco Bezzazine. En este último se puede comprar lo mejor de la artesanía local, especialmente los cestos de mimbre, considerados los mejores de Marruecos.

– Museo Dar Jamai

Este palacio y sus jardines, construidos en 1882 en el extremo norte de la Plaza e-Hedim, albergan hoy el Museo de Arte Marroquí. Aquí vivió la familia Jamai, una de las más ricas de Meknes, algo que puede verse en la suntuosidad de sus estancias y la decoración de suelos, paredes y techos. Tras ver los jardines se puede subir a la planta superior para visitar el museo, en el que se aprecian todos los oficios y trabajos relacionados con la artesanía tanto de Meknes como de Marruecos en general.

– Madrasa Bou Inania

Construida a mediados del siglo XIV, se trata de un antiguo centro de aprendizaje islámico que aún hoy sigue en funcionamiento. Impresiona su patio central con las paredes talladas a mano en madera y estuco, y la fuente de las abluciones del centro. Actualmente está considerado uno de los mejores monumentos de los benimerines. Los no musulmanes pueden visitar gran parte del recinto, tanto el patio como algunas de sus salas.

– Gran Mezquita

La Gran Mezquita de Meknes está situada frente a la Madrasa Bou Inania. Fue construida en el siglo XII por Yousef Ben Tashafin y cuenta con un enorme patio central, desde el que parten tres grandes salas de oración. Hay también una enorme fuente en el centro del patio, uno de los pocos sonidos que se escuchan en el interior. Los no musulmanes no pueden acceder a las salas de oración pero sí al menos al patio.

EXCURSIONES

Podemos hacer la ruta imperial e ir hasta Fez (situada a 70 kilómetros), Marrakech, mucho más alejada hacia el sur, y Rabat, 1 50 kilómetros. Hay otras excursiones más sencillas, como la visita a El Hajeb, 35 kilómetros al sur de Meknes, lugar de paso para visitar el desierto o la ruta del Atlas. A esta ciudad le podemos añadir Sebaa Aaium y Ain Taoujdate, ambas con hermosos ejemplos de arquitectura colonial. Aunque la principal excursión desde Meknes es visitar Fez.

En Meknes encontramos una variedad tanto del clima mediterráneo como del continental. En verano hace bastante calor, llegándose a los 38 grados fácilmente, mientras que en invierno hace bastante frío, aunque no suele bajar de los cero grados (la media invernal se sitúa en torno a los 2 y 7 grados). Las lluvias se dan especialmente en otoño y en invierno, aunque no llueve demasiado. Para no pasar ni mucho frío ni mucho calor, la mejor época para viajar a Meknes es la primavera.

COMPRAS

Nada mejor que perdernos por la medina y los zocos de Meknes, donde encontraremos lo más tradicional y los típicos souvenirs de la ciudad. En la Plaza el Hedim también veremos muchos puestos ambulantes, aunque en esta zona lo que predominan son los bares, los restaurantes y las terrazas. Además las estrechas callejuelas de la medina no permiten el paso del sol, de ahí que incluso en verano podamos estar de compras sin pasar mucha calor. En las afueras y las grandes avenidas de la zona moderna hay establecimientos para compras más generales y de marca.

GASTRONOMÍA

Los restaurantes tradicionales de Meknes ofrecen platos típicos para todos los gustos. Se puede empezar con los entrantes, probando las aceitunas verdes y negras muy comunes en la zona, para luego probar la harira, una ensalada marroquí, berenjenas, el cuscús de pollo con vegetales cocidos e incluso un guiso de lentejas. La comida en Meknes se puede acompañar con los vinos de la región, y de postre fruta, naranjas en almíbar, algún pastel o, por supuesto, un té de menta.

TRANSPORTES

Para moverse por la medina de Meknes no vais a necesitar transporte público, ya que las calles son estrechas y todo es muy compacto. Para desplazarse por la ciudad tenemos los petit taxis, pequeños coches de color azul, que os llevan a cualquier punto de la ciudad en poco tiempo, aunque el tráfico es un poco caótico. Más barato es el servicio de autobuses, aunque suelen ir siempre llenos de gente y el trayecto es mucho más lento. A menos que queráis hacer alguna excursión no es nada recomendable el alquilar un coche por el caos y la manera de conducir tan temeraria.

CÓMO LLEGAR A MEKNES

La mejor manera para llegar a Meknes es por carretera o en tren. En la ciudad hay dos estaciones de tren, ambas perfectamente conectadas con las principales ciudades de Marruecos (desde Fez apenas se tarda 40 minutos, y desde Marrakech unas seis horas y media). La estación de autobuses de Meknes está al oeste de la medina, y también cuenta con bastantes enlaces a las principales ciudades del país. De las dos opciones la más rápida es el tren, pero la más barata el autobús.

ALOJAMIENTOS EN LA CIUDAD

Como ciudad turística Meknes dispone de numerosas ofertas de alojamiento, desde los típicos riads a los hoteles y otros establecimientos más sencillos y económicos. Si queréis reservar habitación en la ciudad lo podéis hacer a través del siguiente enlace: Hoteles en Meknes.

Viajar a Meknes

Lana de Meknès

Dicen algunos que Meknès es la más ‘pobre’ de las Ciudades Imperiales de Marruecos. Sin embargo, nos encontramos en una urbe regenerada por cierto toque de modernidad, que sigue enarbolando grandes valores de la cultura marroquí y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Pocos saben que casi toda la lana que se utiliza para la fabricación de esas magníficas alfombras tan típicas del país alauita, pasan por las manos de los artesanos de Meknès, dedicados a la preparación de este material por los siglos de los siglos.

De hecho, en Meknès existe un mercado destinado a la compra-venta de tan singular borra. El espectáculo de La Plaza de la Lana, en la medina de la ciudad, resulta fascinante. Cientos de kilos de vellón esperan ser hilados, teñidos, trenzados…

Mercaderes llegados de todas partes de Marruecos también acuden con la idea de agenciarse cargamentos de una de las mejores lanas del mundo. Acabarán siendo anudadas por las manos expertas de los tejedores de alfombras y expuestas luego en los zocos marroquíes, extendidas sobre el suelo, en un colorista festín para la vista, mientras el turista degusta un vaso de té de menta.

La lana de Meknès también se exporta al exterior, tanto a fabricas que la usarán como material para sus productos, como en forma de esas mismas alfombras ya tejidas y que serán vendidas a un precio muchísimo más caro por cualquier multinacional del planeta.

Sin embargo, el espectáculo de la lana está aquí, en su estado más puro y genuino, en los fardos de hilo virgen de los artesanos de la Ciudad Imperial de Meknès.

Mulay Ismail fue el segundo gobernante de la dinastía Alaouita. Reinó entre 1672 y 1727 en un país tremendamente debilitado por las guerras tribales y las peleas por la sucesión al trono. Mandó construir una nueva capital, llamada Méknes, a la que los historiadores se refieren como “El Versalles de Marruecos”, por su ostentación y diseño.

La ciudad fue construida, en algunas de sus partes, con rocas excavadas de las ruinas romanas de Volubilis, para darle mayor importancia a una capital que Mulay Ismael consideraba la más hermosas de todo el reino.

La crueldad de Mulay Ismael es igual de legendaria, para intimidar a sus rivales ordenó que las murallas de la ciudad sean adornadas con 10.000 cabezas de sus enemigos, decapitados. Los relatos donde envía a torturar, o incluso decapitar, a los sirvientes que consideraba poco trabajadores también abundan.

En los 20 años que duró el reinado de Ismael, se calcula que murieron cerca de 30.000 personas. Fue el rey marroquí que decidió mover Fez a Meknes, un palacio monumental, repleto de obras de arte, donde los historiadores y arquitectos encuentran una clara influencia de las prácticas del rey francés Luis XIV, salvando las distancias

A la hora de elegir hospedaje en Meknes, contaremos con una gran variedad de ofertas, por eso desde Absolut Marruecos te recomendamos algunas de las opciones más importantes. Hoteles económicos, palacios lujosos o casas de familia que alquilan habitaciones. Dependiendo del viaje que realices, puede que un tipo de hospedaje sea más adecuado, revisa nuestro catálogo de recomendaciones.

La primera opción es el Riad Bab Berdaine, en la Antigua Medina de la ciudad. Es un hotel de ‘alojamiento y desayuno’, cuenta con solo 8 habitaciones pero es la mejor solución a la hora de encontrar un lugar siempre listo para descansar, reponer energías y seguir recorriendo.

Está ubicado a solo 15 minutos de caminata de la famosa puerta Bab Mansour, y entre sus servicios se incluyen WiFi gratuito, terrazas con vistas panorámicas y un hermoso patio con azuleos y plantas locales.

Un poco más lejos, el Complejo Touristique Veixe es una excelente oferta de hospedaje tradicional 3 estrellas. Tiene una pequeña piscina al aire libre, servicio de habitación las 24 horas y un restaurante especializado en comida tradicional marroquí. Está a solo 3 kilómetros de la estacion de trenes, cuenta con terraza, jardín y conexión WiFi gratuita.

Dar Jamai es un conjunto de jardines y palacios construido en 1882 en la ciudad de Meknes, una excelente opción a la hora de disfrutar de la brisa del verano en esta turística ciudad marroquí. Los jardines están en la zona norte, en uno de los extremos de la plaza principal de la medina, El Hedim.

El período de construcción del aplacio Dar Jamai se extendió por dos años, el visir que encomendó la construcción cayó enfermo y debió trasladarse a Fez, y allí decidió construir otro palacio que lleva el mismo nombre.

El Dar Jamai de Meknes hoy funciona como Museo de Arte Marroquí y ofrece numerosas exhibiciones y salas repletas de obras de arte de las diferentes épocas, con piezas nacionales e internacionales relacionadas por la influencia árabe y europea en el arte africano.

El edificio es muy elegante, funcionó como casa de la familia Jamai (muy respetada en el país, al punto que dos ministros al Mulay El Hassan), y aún hoy se pueden ver rastros del prestigio de tiempos pasados. El jardín Dar Jamai tiene un estilo claramente influenciado por el estilo andalusí, con muchos árboles frutales y bellos cipreses.

Las exposiciones se llevan a cabo en la sala y los pisos superiores, mientras que la planta baja conserva el estilo original de habitaciones y patios de la gran mansión.

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