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Essaouira

Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII. La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.C. bajo el reinado de Jubal II, rey de Mauritania, y estuvo habitada por las tribus de Hahah y Chiadma. De origen cartaginés, fue ocupada por los griegos y por los portugueses, quienes dieron nombre a la ciudad y la desarrollaron urbanísticamente.

En el siglo XVIII fue conquistada por los musulmanes, quienes le dieron su nombre actual. Allí tuvieron mucha importancia los judíos, que favorecieron el desarrollo de la artesanía y el comercio.

essaouira

La parte moderna de la ciudad se remonta al año 1765, cuando el Sultán Si Mohammed Ben Abdellah la creó para competir con Agadir. Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas con vistas a una paradisíaca playa, da vida a una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores de su popular Otelo.

 

Esta bella ciudad, con fama de ser la elegida por poetas y bohemios, es un lugar ideal para vivir, con una agradable temperatura media durante todo el año. Su playa se extiende sobre 6 kilómetros de arena fina y es frecuentemente visitada por los amantes de la pesca, ya que sus aguas son ricas en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies. Es una de las pocas ciudades que fue hecha sobre plano, por lo que recorrer sus zocos es bastante fácil. Destaca el Zoco de los Ebanistas, dedicado al cedro y la tuya, donde comprar un mueble o un tablero de ajedrez. Si desea comprar joyería, en la calle Sidi Mohammed Ben Abdallah encontrará las mejores muestras.

 

 

En primavera se celebra el Moussem de los Regragua, que consta de una peregrinación al monte Hadid. Es una de las fiestas más famosas de Marruecos. Allí se pasa por las tumbas de los Siete Santones, que fueron compañeros de Mahoma.

Lo que no puede perderse

 

 

Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

 

 

Essaouira

Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII. La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.C. bajo el reinado de Jubal II, rey de Mauritania, y estuvo habitada por las tribus de Hahah y Chiadma. De origen cartaginés, fue ocupada por los griegos y por los portugueses, quienes dieron nombre a la ciudad y la desarrollaron urbanísticamente. En el siglo XVIII fue conquistada por los musulmanes, quienes le dieron su nombre actual. Allí tuvieron mucha importancia los judíos, que favorecieron el desarrollo de la artesanía y el comercio.

 

La parte moderna de la ciudad se remonta al año 1765, cuando el Sultán Si Mohammed Ben Abdellah la creó para competir con Agadir. Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas con vistas a una paradisíaca playa, da vida a una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores de su popular Otelo.

 

Esta bella ciudad, con fama de ser la elegida por poetas y bohemios, es un lugar ideal para vivir, con una agradable temperatura media durante todo el año. Su playa se extiende sobre 6 kilómetros de arena fina y es frecuentemente visitada por los amantes de la pesca, ya que sus aguas son ricas en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies. Es una de las pocas ciudades que fue hecha sobre plano, por lo que recorrer sus zocos es bastante fácil. Destaca el Zoco de los Ebanistas, dedicado al cedro y la tuya, donde comprar un mueble o un tablero de ajedrez. Si desea comprar joyería, en la calle Sidi Mohammed Ben Abdallah encontrará las mejores muestras.

 

 

En primavera se celebra el Moussem de los Regragua, que consta de una peregrinación al monte Hadid. Es una de las fiestas más famosas de Marruecos. Allí se pasa por las tumbas de los Siete Santones, que fueron compañeros de Mahoma.

 

 

Lo que no puede perderse

 

 

Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

 

La medina

Callejuelas de mercaderes y plazas con terrazas y cafés moros (por ejemplo, la Plaza de Mulay el-Hassan y Bab el Sebaa) conforman esta parte de la ciudad, moldeada por marroquíes y lusos que mira atentamente hacia las intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa. Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin, aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose en el mismo sitio que hace siglos, el lugar al que se accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas.

 

 

Museo de Sidi Mohammed Ben Abdallah

Rue Laalouj

Horario: abierto todos los días excepto los martes y los festivos, de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:00 h.

Se encuentra en una antigua residencia palaciega que alberga las más variadas y hermosas muestras del arte marroquí. Destacan diversos documentos sobre las canciones beréberes e instrumentos de cuerda decorados con marquetería gembris, utilizados por los músicos gnaouas para acompañar sus bailes. No deje de ver las colecciones etnográficas del piso superior. Junto a este museo se encuentra el Museo Ensemble Artisanal dedicado a las obras modernas de la artesanía local.

 

 

El Mellah

Al norte de la ciudad

La calle más popular del barrio judío o mellah es la calle Mohammed Zerktuni, rodeada por un pintoresco mercado que llega hasta la Bab Dukkala. Cerca de esta puerta encontramos un interesante cementerio europeo.

 

 

Islas Purpúreas y Mogador

Al sur de la ciudad

Frente a la costa, se localizan dos islotes rocosos en los que se asentaron en la época romana fábricas de púrpura. De esa época también se conservan una villa ricamente decorada y una fortaleza. Las islas, conocidas como las Islas Purpúreas, sólo se pueden visitar con autorización oficial, pues están protegidas como reserva natural. Cuentan con una reserva ornitológica que alberga gaviotas y halcones. En la isla de Mogador permanecen las ruinas de una antigua prisión de finales del siglo XIX.

 

 

Moverse por la ciudad

 

 

Autobús

Estación Central de Autobuses

Tel.: (+212) 44 78 35 30

Fax: (+212) 44 78 35 32

 

 

Datos útiles

 

 

Oficina de Turismo de Essaouira Rue du Caire 10

Tel.: (+212) 04 47 67 04

Fax: (+212) 04 47 67 05

Horario: de lunes a viernes, de 9:00 a 12:00 h. y de 15:00 a 18:30 h.

 

 

Aquí encontrá información sobre horarios y mapas para visitar esta ciudad o las Islas Púrpureas.

 

 

Dónde comer

 

 

Para ir a comer podemos optar por los pequeños cafés beréberes y comer tayín o cuscús a precios módicos sentados al estilo tradicional. En el puerto podemos tomar sardinas, pescados o mariscos frescos.

 

En el Café Restaurante Essalam (Place May Hassan, tel.: +212 024 47 55 48) podemos disfrutar de una buena comida a buen precio. La Petite Algue (Rue Skala 26, tel.: +212 024 78 48 28) ofrece una buena comida y una decoración a base de objetos de cobre. Chalet de la Plage (Bv. Mohammed V, tel.: +212 024 47 59 72) está al pie del puerto y aquí podemos tomar marisco y pescado frescos. Por último el restaurante Khaima (Rue Laalouj-Place Chib Atbay) ofrece la posibilidad de tomar vino y cerveza con la comida.

 

 

Dónde dormir

 

 

Para alojarnos, existe un albergue-camping que dispone de una buena comida llamado Auberge de la Plage (Sidi Kaouki, a unos 15 kilómetros de la ciudad, tel.: +212 024 47 66 00), donde también puede dar clases de equitación, montar a camello y disfrutar de una buena comida marroquí o italiana elaborada con productos de la zona.

 

 

El hotel Mechouar (Av. Oqba Ibn Nafia, tel.: +212 44 47 58 28) tiene duchas con agua caliente en todas las habitaciones, al igual que el hotel Majestic (Derb Laâlouj 40, tel.: +212 024 47 49 09) dispone de duchas con agua caliente.

 

El Sahara (Av. Oqba Ibn Nafia, tel.: +212 024 47 52 92) es un hotel de dos estrellas. Villa Maroc (Rue Abdellah Ben Yacine 10, tel.: +212 024 47 61 47) ofrece unos baños árabes y tiene las habitaciones dispuestas alrededor de un patio. En el hotel de cuatro estrellas Des Iles (Bv. Mohammed V, tel.: +212 024 78 36 36) puede elegir hospedarse en una habitación o en un bungalow; además posee piscina, restaurante y nightclub. Riad Al Madina (Der Laalouj Al Attarin 9, tel.: +212 024 47 58 27) es un hotel muy moderno enclavado en un antiguo edificio del siglo XVIII. Antes era el hotel Du Pacha, muy conocido y de los mejores en los años 60 y 70.

 

 

 

 

Paseo por las calles de Essaouira

 

Essaouira, que también es llamada como Esauira, es una ciudad que se encuentra relativamente aislada del resto del país en la parte más occidental de Marruecos.

 

Esta población la encuentras en la provincia del mismo nombre, en la región de Marrakech-Tensift-El Haouz, y en este lugar puedes encontrar varias atracciones turísticas que te sorprenderán.

 

Muchos turistas prefieren esta ciudad sobre otras de Marruecos debido a su agradable brisa oceánica que hace que la temperatura sea más llevadera. Al ritmo de esta brisa puedes recorrer sus inmensas playas y sus rampas mientras miras las gaviotas volando sobre el mar y disfrutas del aroma tan característico del océano que puedes sentir en esta población.

 

Uno de los mejores planes que puedes hacer allí es disfrutar de su puerto, por ejemplo visitando el lugar cuando van llegando los barcos de sus faenas diarias con las canastas llenas de peces. En este lugar también puedes darte el placer de probar las comidas locales como las sardinas a la plancha recién salidas del mar o un poco de langosta, que tienen un sabor inigualable y te brindan una experiencia que nunca vas a olvidar.

 

Después puedes entrar hacia el pueblo a través de la puerta Bab El Marsa, por donde llegas a la Medina, donde debes visitar la Sqala que es la plataforma de artillería de las murallas, y desde su parte norte puedes ver toda la Medina y el océano. Después de mirar los cañones de estilo europeo que allí se encuentran, puedes caminar hacia las torretas que dan a la calle Por estas calles de Essaouira puedes encontrar una buena cantidad de talleres que fueron fundados en tiempos pasados por algunos de los artesanos y constructores de piezas de madera más famosos del reino. En ellos puedes entrar a mirar tanto las creaciones como las formas en las que los hacen, como aquellos objetos de madera que tienen unos tallados intrincados y que son tan famosos del lugar. Ya estando allí no olvides aprovechar para tomarte algo y probar platos locales en los restaurantes y cafés con terrazas que ofrecen una atmósfera encantadora.

 

 

Música gnawa en el Festival de Essaouira

 

Cada año, en la segunda semana de junio, se celebra en Essaouira un Festival de música del mundo, que se destaca especialmente por la presencia de la música gnawa, uno de los géneros fundamentales del folklore marroquí. Esta celebración se realizó por primera vez en 1997 y tomó impulso hasta convertirse en un festival de música de referencia que atrae a miles de personas de todo el mundo.

 

Essaouira es una ciudad situada en la costa atlántica del sur de Marruecos, a unos 300 Km. de Marrakech. No dejes de visitarla cuando viajes a Marruecos; saborearás sus deliciosos pescados, pasearás por sus bonitas calles, y si lo planificas con antelación, podrás asistir a fines de junio al Festival de Música del Mundo, y conocer la auténtica música gnawa.

 

Los Gnawa son descendientes de antiguos esclavos originarios de territorios del África subsahariana, que posteriormente se mezclaron con los árabes y bereberes de Marruecos y Argelia y fueron educados en hermandades (con un maestro y una vestimenta particular), llegando a crear un culto y una música donde se combinan íntimamente las expresiones religiosas y musicales del África negra, los bereberes y la espiritualidad islámica.

 

Estas hermandades se arraigaron en la cultura marroquí, particularmente en Essaouira, y los gnawa marroquíes adquirieron prestigio entre sus compatriotas, así como entre los turistas y los músicos occidentales.

 

El estilo de la música gnawa es cautivante. Las danzas y cánticos tienen un aspecto místico y religioso: es una música para el cuerpo y para el espíritu. Inclusive, suele suceder que los cantantes y bailarines, con sus “krakeb” (címbalos o crótalos de metal) y su percusión lleguen a entrar en trance.

 

Este tipo de música existe, con ciertas diferencias, en otros países del Norte de África; sin embargo, Marruecos es el único donde la música gnawa es interpretada también por grupos de mujeres de Essaouira. Tocan la música con “darbukas”, especie de bandejas de metal, y a veces con “krakeb”.

 

Durante las actuaciones del festival, un maestro (o “Maalem”) invita a un músico de jazz, pop, reggae o rock, a tocar juntos, y convierten el encuentro en una jam session, donde fusionan sus respectivas músicas en apasionantes improvisaciones. Músicos renombrados de varios países han participado de estos encuentros.

 

Fuera del ritual y las ceremonias místicas, algunos gnawas marroquíes, que no son maestros, ofrecen un espectáculo basado en su música a un público más amplio, dándole un carácter más festivo y de entretenimiento; introducen elementos de acrobacia, y dan a su vestimenta decorados y coloridos que las hacen más llamativas.

 

Escuchar música gnawa, presenciar sus danzas, es un motivo más para conocer y admirar la histórica y bella ciudad de Essaouira.

 

 

Essaouira:

• Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

• La medina

Callejuelas de mercaderes y plazas con terrazas y cafés moros (por ejemplo, la Plaza de Mulay el-Hassan y Bab el Sebaa) conforman esta parte de la ciudad, moldeada por marroquíes y lusos que mira atentamente hacia las intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa. Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin, aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose en el mismo sitio que hace siglos, el lugar al que se accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas.

• Museo de Sidi Mohammed Ben Abdallah

Rue Laalouj

Horario: abierto todos los días excepto los martes y los festivos, de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:00 h.

Se encuentra en una antigua residencia palaciega que alberga las más variadas y hermosas muestras del arte marroquí. Destacan diversos documentos sobre las canciones beréberes e instrumentos de cuerda decorados con marquetería gembris, utilizados por los músicos gnaouas para acompañar sus bailes. No deje de ver las colecciones etnográficas del piso superior. Junto a este museo se encuentra el Museo Ensemble Artisanal dedicado a las obras modernas de la artesanía local.

• El Mellah

Al norte de la ciudad

La calle más popular del barrio judío o mellah es la calle Mohammed Zerktuni, rodeada por un pintoresco mercado que llega hasta la Bab Dukkala. Cerca de esta puerta encontramos un interesante cementerio europeo.

• Islas Purpúreas y Mogador

Al sur de la ciudad

Frente a la costa, se localizan dos islotes rocosos en los que se asentaron en la época romana fábricas de púrpura. De esa época también se conservan una villa ricamente decorada y una fortaleza. Las islas, conocidas como las Islas Purpúreas, sólo se pueden visitar con autorización oficial, pues están protegidas como reserva natural. Cuentan con una reserva ornitológica que alberga gaviotas y halcones. En la isla de Mogador permanecen las ruinas de una antigua prisión de finales del siglo XIX.

 

Impresiones camino de Essaouira

El embrujo de Marruecos se palpa en el jardín de Agdal, en los ‘riads’, en los hipnóticos ritmos bereberes y en el pueblo donde vivió Jimi Hendrix. Un laberinto de murallas, mezquitas y tiendas.

Cinco adultos, seis niños, ocho días, dos destinos (Marraquech y Esauira) y un único objetivo: intentar que todo el mundo lo pase bien.

Casi 1.500 kilómetros al sur de Madrid, nuestra época parece retornar siglos atrás, y el orden y la asepsia occidentales se transforman en un exótico caos de aromas árabes. En Marraquech pasaremos casi tres días; tiempo suficiente para que los que todavía no conocen la ciudad tengan un primer e interesante contacto con ella, y los que ya han estado allí alguna vez recuperen todas sus esencias. Entre la amplia oferta de hoteles funcionales, grandes hoteles de lujo y otros con encanto (riad), nosotros nos hemos inclinado por esta última opción. Los riads son antiguas casas palacio construidas alrededor de bellos patios o jardines interiores, con fuentes, que se han transformado en pequeños establecimientos hoteleros.

Hacemos un recorrido por los principales lugares que no habría que dejar de ver para hacerse una idea de lo que es y ofrece Marraquech: el circuito de las murallas, deteniéndose en algunas de sus puertas más importantes; el jardín de Agdal, enorme y precioso, repleto de olivos, naranjos, higueras…, que los reyes almorávides crearon en el siglo XII; la Kutubia, una de las más hermosas mezquitas no sólo de Marruecos, sino de todo el mundo árabe (su minarete es uno de los grandes símbolos de la ciudad y una de las más exquisitas obras de su tiempo, torre prácticamente gemela a la posterior giralda de Sevilla), y el mausoleo de los príncipes Saadíes, que exhibe algunas de las decoraciones en madera de cedro y mosaico más ricas y delicadas de Marraquech.

Entre los muchos palacios que también merece la pena visitar están los de El Badi, Bahia y Dar si Said. Más allá de las murallas, habría igualmente que conocer el jardín de Majorelle, un delicioso lugar lleno de estanques, palmeras, buganvillas…, creado en los años veinte por el pintor francés Jacques Majorelle; La Mamunia, un hotel construido en 1923 y que hoy sigue siendo uno de los más suntuosos palacios del mundo, y, finalmente, el jardín de La Menara, que, entre otras cosas, posee un gigantesco estanque en el que por la noche se realizan llamativos espectáculos de luz y sonido.

Después de esta agitada jornada, los chavales se quedan en la piscina del hotel y los mayores aprovechan para pasear por la quintaesencia de Marraquech: el zoco y la bulliciosa y singularísima plaza de Yemaa el Fna.

Al día siguiente, muy temprano, y mientras los demás todavía duermen, uno tiene un par de horas para curiosear cómo se despierta Marraquech, y cómo se inicia todo en la gran plaza y en el zoco. Restos de la noche anterior por todas partes, carromatos repletos de enormes pirámides de naranjas, y bereberes vestidos de blanco que te ofrecen un delicioso zumo recién exprimido; limpiabotas que aguardan impacientes a que lleguen los zapatos generosos que les ayudarán a subsistir; carros repletos de higos secos, dátiles, almendras…, que exhiben con orgullo colorista y geométrico su tentadora mercancía.

Esauira-Mogador, la playa

Acabada nuestra estancia en Marraquech, nos vamos a Esauira, a un centenar de kilómetros hacia la costa atlántica. La ciudad actual, más allá de las murallas, no deja de crecer, mientras la Esauira de siempre está confinada en el interior del recinto fortificado que alberga la vieja medina; desde 2002, Esauira es patrimonio de la humanidad.

Del sitio de Esauira se tiene noticia desde el siglo VIII antes de Cristo, cuando los fenicios ya recalaban en sus costas. Más tarde, en el siglo I, Esauira y sus islas se hicieron famosas por su producción de púrpura. Un tipo de molusco llamado murice segrega la sustancia que colocó durante siglos a Esauira en un destacado lugar dentro del mapa del Imperio Romano.

Más tarde, el emplazamiento pasó a ser bereber y conocido como Amogdur, hasta que, a partir del siglo XV, los portugueses lo toman como base de su comercio africano y lo rebautizan como Mogdura. Tiempo después, los españoles lo llamaron Mogador. La actual denominación de Esauira, que quiere decir lugar fortificado, se la dio Mohammed Ben Abdalá en el siglo XVIII, cuando transformó y amuralló el enclave.

En Esauira, los hoteles más funcionales y al gusto occidental están más allá de las murallas. Sin embargo, los alojamientos con más carácter y sabor son los riads, situados dentro de la Ciudadela. Como en el interior de la medina y en todo el recinto amurallado, no está permitido circular con vehículos. Para trasladar el equipaje es preciso utilizar el servicio de porteadores que, con carretillas o carros, se mueven por el intrincado mundo de angostos pasadizos y callejuelas de la medina vieja.

Esauira tiene una preciosa y casi inacabable playa que se inicia al final del puerto y se prolonga en dirección sur hasta donde la vista pierde cualquier referencia. La arena es fina y dorada, y los alisios hacen de la zona un auténtico paraíso para la práctica o el aprendizaje del windsurf y el kitesurt, hacer footing matinal o caminatas vespertinas, o dar largos paseos diurnos o nocturnos en caballo o dromedario. Otra sugerente opción es alquilar un quad para disfrutar de una larga y maravillosa excursión por las dunas que flanquean la playa.

Ya en la ciudad, en cualquier momento del día, los paseos por la medina darán la oportunidad de curiosear toda clase de tiendas, puestos y tenderetes, y de comprar alguna pieza de fina marquetería en la que los artesanos de la zona son especialistas. En la judería o por los viejos zocos y casbahs, es posible que nos crucemos con algún grupo de músicos y danzantes interpretando antiguas canciones bereberes.

Cañones del siglo XVIII

Una vuelta por las murallas viendo la magnífica colección de cañones del siglo XVIII o la visita al puerto nos darán la ocasión de disfrutar de algunos de los momentos y algunas de las imágenes más espectaculares y con más sabor de todo el viaje.

El puerto de Esauira es uno de esos lugares que inspiran y siempre dejan ver algo distinto y sorprendente. Los viejos barcos pesqueros de apariencia arcaica se amontonan en apretadas formaciones junto a un ejército de pequeñas barcas que, en abigarradas acumulaciones, lo llenan todo de desgastados blancos y azules.

El puerto está poblado por la más ruidosa y numerosa colonia de gaviotas imaginable. Ingrávidas como cometas, se columpian en el aire, esperando el descuido de un pescador o el despiste de algún vendedor callejero, para arrebatarles cualquier pieza o despojo.

Hacia el suroeste, escasamente a media hora en lancha desde el puerto, se encuentra la isla de Mogador. Cuenta con una fortificación, una mezquita y una antigua prisión; pero, sobre todo, alberga, juntamente con el resto de las islas de la Púrpura, una de las mayores reservas de halcones de Eleanora del mundo.

Ya de vuelta a la medina, podemos tomar un respiro visitando un hamann, el típico baño moro donde relajarte, recibiendo un agradable masaje. Un buen sitio es el del hotel L’Heure Blue, un riad relais châteaux que, en cualquier caso, merece la pena visitar para tomar algo o cenar, porque pasa por ser el mejor establecimiento de Esauira.

Si quedan tiempo y ganas, podemos realizar alguna excursión por las proximidades de la ciudad. Relativamente cerca está Diabat, pequeño pueblecito bereber donde vivió Jimi Hendrix y lugar de cita de los hippies de la época. Algo más lejos está Safi, una interesante población costera con fortaleza portuguesa del siglo XVI. A 170 kilómetros hacia el sur, Agadir, una moderna ciudad y un tradicional destino turístico desde los años sesenta. Y si lo que preferimos es un lugar un poco más lejano, pero muy evocador, está Sidi Ifni, la capital de la antigua provincia española del Sáhara Occidental.

GUÍA PRÁCTICA

• Información- Turismo de Marruecos en España (915 42 74 31; 934 53 20 38; www.turismomarruecos.com).- www.essaouira.com.-www.essaouiratourisme.com.

• Cómo ir- Easyjet (www.easyjet.com; 807 26 00 26) vuela a Marraquech desde Madrid, a partir de 52,98 euros.

• Air Europa (www.aireuropa.com; 902 40 15 01), ida y vuelta desde Madrid y Barcelona, a partir de 101,24 euros, tasas y cargos incluidos.

• Iberia (www.iberia.com; 902 40 05 00), vuelos directos desde Madrid y Barcelona, 113 euros.

• Royal Air Marroc (www.royalairmaroc.com;902 21 00 10) vuela desde Madrid y Barcelona. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 103,17 euros, todo incluido.

• Ryanair (www.ryanair.com; 807 220 032), a partir del 2 de noviembre, entre Girona y Marraquech, ida y vuelta, desde 98,56 euros.

Visitas,

• La Kutubia. Ave Mohammed V

• El jardín de Majorelle (www.jardinmajorelle.com; 00212 024 30 18 52). Yacub al Mansur

• El jardín de La Menara (00212 024 30 18 52). Avenida de la Menara (al oeste de Hivernage).

• El jardín Agdal. Entrada gratuita. Abre de 8.30 a 17.30.

 

 

Essaouira, proviene de Al-Souirah, de la pequeña fortaleza rodeada de grandes murallas. La ciudad, situada entre Safi en el Norte, y Agadir en el Sur, bañada por el Atlántico. Obligada a protegerse contra los piratas.

 

Essaouira fue mucho deseada por los Khalifas y Sultanes. El descubrimiento de vestigios de cerámica en las islas de la bahía y la presencia de los fenicios en la región en aquella época. Pero los que debían marcar esta ciudad de europeos, son completamente portugueses.

 

La medina de Essaouira protegía también un gran número de sinagogas que testimoniaban el dinamismo de la población judía.

 

Entre las más importantes y más antiguas de estas sinagogas, encontramos a la de Simón Attias situada en el corazón de la antigua Kasbah. Es construida al fin del XIX por un comerciante y todavía lleva su nombre.

 

En isla de Essaouira que forma parte de un archipiélago de Ilots, es alejada de 800 m del puerto de la ciudad.

 

El archipiélago conserva vestigios importantes de las diferentes civilizaciones antiguas, la isla de Mogador también un punto de desembarco de los marineros portugueses, franceses y españoles.

 

El aceite de orégano:

 

Solo existe un lugar en el mundo donde crece el orégano, pequeño árbol que prolifera en regiones áridas y salvajes de Marruecos. Se le atribuyen múltiples virtudes nutritivas, dermatológicas y medicinales. Un don de la naturaleza, un sabor indescriptible que debe descubrir.

 

Un árbol poco conocido crece únicamente en la parte sudoeste de Marruecos en una superficie de 700.000-800.000 hectáreas.

 

Todo se aprovecha, durante siglos las mujeres beréberes de esta región han elaborado aceite de orégano para su propio consumo y también como medicina tradicional.

 

Fuera de Marruecos cada vez se interesan más por este aceite debido a sus propiedades y se utiliza tanto a nivel nutritivo como para la salud del cabello. Es un árbol muy resistente que llega a vivir de 150 a 200 años. Se adapta perfectamente a la aridez de las regiones del sudoeste de Marruecos.

 

El orégano juega un papel importante y mantiene el equilibrio ecológico además de animar la economía de la población. En 1999, la UNESCO ha reconocido al orégano como patrimonio mundial.

 

La producción de es este aceite es un proceso laborioso que se realizaba hasta hace poco a mano.

 

Festival Gnaoua:

 

Hoy en día muy conocida, la música Gnaoua siempre hace mención a todos estos elementos: la cofradía, herencia africana, arabo-musulmán, trance terapéutico y rito de posesión.

 

A la hora del Festival Gnaoua, Essaouira es la primera en tener un ritmo internacional. Este Festival fue creado en 1998 y es un evento cultural en todo el mundo. Amateurs y profesionales venidos de todo el mundo en un intercambio de sonido y de tradiciones. Una fuente de creatividad artística donde cada uno aporta su conocimiento, su sensibilidad y su historia.

 

Sawira Qadima es una pequeña población que está en las costas del sur de Marruecos, que se destaca por su tranquilidad y porque no es en realidad un destino turístico, por lo que para muchos es un paraíso alejado de las multitudes.

 

Aunque llegar a esta población es en realidad un poco difícil, porque tienes que recorrer una buena parte de la costa desde la ciudad de Safi y pasar hasta por un bosque espeso, si quieres ver un lugar que mantiene sus tradiciones debes ir hasta allí.

 

Esta pequeña ciudad es de las que quedan en esta parte del país que aún conserva su cultura, su estilo de vida y su forma de hacer las cosas sin la influencia del turismo, por lo que es un punto muy tranquilo y agradable. En la actualidad esta pequeña población está dividida en dos, una que es la parte donde están los hoteles y restaurantes para los visitantes y otra que es la villa de pescadores como tal.

 

Sawira Qadima tiene sólo un atractivo turístico como tal, que es su fortaleza portuguesa que está ubicada como si estuviera entrando en el mar. Este lugar es llamado Agouz y aunque en la actualidad no se le hace ningún mantenimiento, es muy fácil entrar hasta allí, claro que no tienes que esperar que el sitio tenga un estado de conservación perfecto, sino más bien una construcción que está siendo poco a poco tomada por la naturaleza.

 

En esta pequeña población del occidente de Marruecos puedes encontrar un buen número de cabañas de verano, que en los meses vacacionales normalmente se encuentran llenas por turistas venidos de otras partes del país, pero es posible encontrarlas más desocupadas en otros meses del año. También existen varios lugares donde puedes acampar y en temporadas que no son las de verano, puedes estar virtualmente solo en algunos de ellos.

 

Esta ciudad de Sawira Qadima también tiene una excelente oferta de cafés, restaurantes y otros sitios más casuales en donde puedes encontrar una buena comida. Una buena opción es comprar comida de mar directamente de los lugares donde están los pescadores y si eres uno de aquellos turistas que gusta de cocinar, puedes comprar a precios muy económicos algunos cangrejos de gran tamaño, que localmente son considerados como incomibles.

 

Pasear y comer en el puerto de Essaouira

 

Essaouira es una ciudad que está en la región de Marrakech-Tensift-Al Hauz, en el suroccidente de Marruecos, que es mágica para muchos de los turistas que la visitan por el color de sus casas, los detalles y el ambiente histórico que se respira en cada una de sus calles.

 

En esta población tienes la oportunidad de encontrar diferentes atractivos que vale la pena visitar, ya sea por su atractivo arquitectónico o natural como por la importancia histórica que tienen.

 

Esta ciudad del occidente de Marruecos ha ido desarrollándose como un destino turístico de los más importantes de la región, por lo que turistas que fueron hace algunas décadas pueden ver las diferencias que han traído los años. En especial en la actualidad las facilidades como alojamiento y restaurantes son de una mayor calidad, así como el trato a los visitantes que llegan hasta allí.

 

Uno de los sitios que te recomiendo visitar en Essaouira es el puerto, que es todo un espectáculo mágico y dependiendo de la hora del día tiene un paisaje completamente diferente. Toda esta ciudad se ve de una forma espectacular desde este lugar, debido a que desde allí son muy evidentes los contrastes que brindan las casas de color blanco, con sus decoraciones de tonalidades azules.

 

Caminar por este puerto de la ciudad es un excelente plan para cualquier hora del día, aunque temprano en las mañanas todo está cubierto de una neblina que hace que la vista sea única. Los pescadores de esta población de Marruecos ponen un gran esfuerzo en decorar sus embarcaciones y se sienten muy orgullosos de ellas, y en su exterior es evidente si se utilizan mucho en navegaciones mar adentro o si la mayoría del tiempo están atracados

allí.

 

Este lugar de Essaouira es uno de los más populares entre los turistas porque, aunque no es tan impresionante y hermoso como otros de Marruecos y el mundo, si tiene un encanto en sus tradiciones. Lo recomendado es que vayas en horas de la mañana o en la noche, cuando llegan los pescadores de sus faenas y puedes comprar el pescado fresco allí mismo, y hasta es posible que lo preparen para que te lo comas mirando los paisajes locales.

 

Islas Púrpuras, en las orillas de Essaouira

 

Las Islas Púrpuras son un grupo de pequeñas islas que están en las costas de Marruecos en la bahía que está en Essaouira, siendo uno de los lugares que más quieren visitar los turistas que llegan hasta allí.

 

Essaouira es una de aquellas ciudades que son visitadas por aquellos que quieren conocer un poco más de la historia del país y estas islas han sido la inspiración de varios pintores y escritores que por allí han pasado.

 

Estas islas están muy cerca a la costa y son visibles desde las playas, lo que hace que esta parte tenga un ambiente un poco más misterioso y encantador. Además de decorar esta parte del mar, tienen una función mucho mejor para los habitantes, porque evita que los grandes y fuertes oleajes lleguen hasta las costas, haciendo que las playas sean más seguras.

 

El Púrpura que tiene el nombre de estas islas viene de la tintura de este color que solía ser recolectada de algunos moluscos que viven en el mar de los alrededores de estas islas. Durante las épocas romanas y fenicias, esta tintura era comercializada en este lugar, lo que hizo que se convirtiera fácilmente en una zona industrial, y algunos de los objetos que se utilizaban fueron descubiertos hace pocas décadas.

 

El acceso a estas islas está prohibido y a ellas sólo pueden ir algunas personas que viven en ellas, así como personas que están en trabajos de reproducción de las aves locales y algunos ambientalistas que se encargan de observar la población local de halcones. Aunque estos halcones migran hacia Madagascar, estas islas son utilizadas por ellos para reproducirse en las temporadas.

 

Desde las orillas puedes ver algunos de los nidos de estos animales en las Islas Púrpuras, con la ayuda de los binoculares, así como otros tipos de aves que llegan hasta allí migrando también. Desde el puerto de Essaouira puedes tomar tours en embarcaciones que te llevan muy cerca de estas islas y sus alrededores, pero nunca lo suficientemente cerca para afectar a las aves.

 

 

 

Emplazada sobre la costa atlántica de Marruecos, Essaouira es una tranquila ciudad histórica fortificada, de ambiente apacible para disfrutar del ocio, cultural, cuya medina ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Por allí pasaron fenicios, cartagineses, romanos, pueblos bereberes, franceses y portugueses, quienes dejaron su impronta.

 

Essaouira es una de las excursiones imperdibles que se realizan en todo viaje a Marruecos, donde podremos conocer su antigua ciudadela amurallada o Medina, pasear por sus callejuelas llenas de historia, por sus zocos, con sus casitas vestidas de blanco bien al estilo mediterráneo, admirar el trabajo fino de los ebanistas y taraceadores, cuando le dan vida a todo tipos de madera que utilizan estos talentosos artesanos. Sentarnos a beber algo en sus cafés con terraza y los restaurantes elegantes de la ciudad.

 

Las playas de Essaouira son otra invitación al placer y descanso, y también a la práctica de deportes náuticos como kaitsurf, windsurf, etc.

 

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Una de los lugares imprescindibles de Marruecos que no debes perderte es Essaouira, a la que se la conoce con otros muchos nombres como: la perla del Atlántico o la Bella Durmiente. Con estos nombres ya puedes hacerte una idea de la belleza que alberga este sitio. Además se trata de una ciudad Patrimonio de la Humanidad, que mantiene tanto la autenticidad como el encanto de una tierra que parece que se ha perdido en el tiempo. En ella termina el Atlántico y sus casas te recordarán a las típicas casas blancas andaluzas. Si quieres conocer más de este maravilloso destino, sigue leyendo.

 

Essaouira, conocida antaño como Mogador, se encuentra en Marruecos, en la costa occidental del Atlántico. Concretamente está en la región de Marrakech Tensift El Haouz. Es una ciudad que ha sido conquistada por muchos pueblos, comenzando por los fenicios, posteriormente por los romanos que llegaron en busca de la sal y el famoso tinte púrpura, después por los portugueses a finales del siglo XV, los Saadianos, los Alaouitas, etc.

 

Fue en el siglo XVIII cuando Mohammed Ibn Abadía fundaría esta ciudad y se convertiría entonces en uno de los principales puertos de todo el reino. Y es que Essaouira es, desde principios del XIX, uno de los puertos más importantes de todo Marruecos, lo que le ha permitido el intercambio de numerosos bienes con miles de rincones del mundo.

 

Pero además de conocer su historia muy rápidamente, en esta ciudad podrás disfrutar de diversas actividades de las que te hablamos a continuación.

 

Las playas de Essaouira

 

La ciudad cuenta con más de 6 kilómetros de playas, en las que podrás disfrutar con las mejores condiciones. Eso sí, el viento siempre omnipresente reina sea la época que sea. Lo único con lo que debes tener cuidado es con los remolinos que se forman a veces y que pueden ser muy peligrosos ya que se trata de remolinos bastante fuertes. Por eso siempre que vayas a nadar mira antes cómo está el agua y no confíes en tu pericia o destreza como nadador.

 

A lo largo de toda la playa vas a encontrar diversas cafeterías y restaurantes en los que te ofrecerán desayunos, comidas y cenas en sus terrazas bajo el sol en las que podrás relajarte.

 

El Festival de Gnawa

 

Este Festival de Essaouira se creó en 1998 y desde entonces se viene desarrollando como uno de los acontecimientos culturales más importantes de toda la zona. De hecho son muchos los músicos internacionales que participan en él y el público asistente cada vez es más numeroso.

 

Deportes

 

Como era de esperar, en playas así con aguas más furiosas y viento siempre presente, los deportes más practicados son el surf, el kite surf y el wind surf. La bahía de Essaouira está bañada por unas olas que conforman el paraíso para muchos amantes de estos deportes de viento. Son vientos alisios, fuertes y constantes, procedentes del noroeste. Además, si te animas ofrecen numerosos cursos de cualquiera de estas tres modalidades y alquilan también el material necesario.

 

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La ciudad de Essaouira se halla en la costa oeste de Marruecos, apenas a 170 kilómetros de Marrakech.

 

 

 

Antiguamente conocida como Mogadur, es una de las ciudades más turísticas del país. No en vano su medina está declarada, desde el año 2001, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

 

 

No es una ciudad demasiado grande, pero sí muy bulliciosa, gracias especialmente a su puerto y a su carácter turístico. La naturaleza de su bahía y la arquitectura del siglo XVIII de su medina forman un contraste que apasiona. Para muchos Essaouira es una de las mejores excursiones que pueden hacerse desde Marrakech, pero creo que va siendo hora de ser conocida también de manera individual.

 

 

 

Hasta aquí llegan turistas de todo tipo: surfistas, amantes de la costa, senderistas, artistas, bohemios, fotógrafos… Essaouira es una ciudad blanca fortificada, un enclave famoso por la gran cantidad de intelectuales que llegan a ella, pequeña y compacta, por lo que se puede recorrer fácilmente a pie.

 

 

 

VISITAS EN ESSAOUIRA

 

 

 

– Medina de Essaouira

 

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2001, es un magnífico ejemplo de construcción inspirada en la arquitectura europea del siglo XVIII. Su laberinto de callejuelas estrechas, sus fachadas con puertas y ventanas azules, cafés y tiendas de artesanía merecen un paseo relajado. En su interior también podemos ver viejas sqalas o fortalezas, el baluarte de Bab Marrakesh, el dique, mezquitas, sinagogas e iglesias.

 

 

 

– Puerto de Essaouira

 

Es el tercero más grande del país, tras los de Agador y Safi, un lugar muy popular y tradicional, con los pescadores remendando sus redes durante el día. Lo mejor es subir hasta la Escala del Puerto, desde la que se observa una preciosa panorámica del mar y la medina. No olvidaros de hacer una pequeña excursión en barco hasta la Isla Mogador, con su prisión del siglo XIX (siempre que el tiempo lo permita).

 

 

 

– Hammam Lalla Mira

 

Se trata del baño público más antiguo de la ciudad, y su nombre significa “espíritu amarillo”. Hoy en día es el primer hammam marroquí calentado con energía solar, y en la parte superior cuenta con un pequeño hotel restaurante. . Sus paredes blancas y su suelo de baldosas verdes lo convierten en un rincón relajante y encantador. Curiosamente, la mayoría de sus clientes son mujeres, aunque está abierto a todo el mundo.

 

 

 

– Museo Sidi Mohamed ben Abdallah

 

Situado en la calle Laalouj, junto a la principal oficina de correos de la ciudad, este museo se ubica en un viejo edificio del siglo XIX. Renovado recientemente, consta de dos plantas y lleva el nombre del fundador de Essaouira. Su colección alberga monedas antiguas, alfombras, armas, trajes típicos de Marruecos y una pequeña galería de imágenes de la Essaouira del siglo XIX.

 

 

 

– Playas en Essaouira

 

La playa principal está a la salida del centro histórico, y tiene varios kilómetros de longitud. No es muy recomendable los días de viento, ya que es prácticamente imposible estar. En los alrededores de la ciudad encontramos también la Playa de Oualidia o la Playa de Taghart, situada en la zona sur. Esta última dicen que es la más conocida y frecuentada, especialmente durante el verano.

 

 

 

– Bastión de la Escala

 

Las murallas de Essaouira llaman poderosamente la atención, especialmente las del flanco norte y oeste, que son las que dan al Atlántico. Es aquí donde se halla el Bastión de la Escala, una sección de la muralla a la que se puede subir y contemplar unas magníficas vistas. Hoy en día hay una serie de cañones de bronce que apuntan hacia el mar. El bastión del norte se conoce como Bad Ljhad, que cuenta con vistas a la medina.

 

 

 

– Bab Doukkala

 

Como su nombre indica (bab en árabe es puerta) es la puerta de entrada a Essaouira. Se halla en la zona norte de la medina, y si la atravesamos accedemos en primer lugar al Méchouar, el barrio judío. No es muy grande, con apenas tres arcos, pero su interés radica durante el atardecer. Allí se congregan los músicos y artistas callejeros, para hacer sonar su música o contar historias tradicionales.

 

 

 

– Otras visitas de interés

 

En Essaouira podemos hacer otras pequeñas visitas de interés, como el Palacio Real, residencia del rey de Marruecos cuando visita la ciudad; las diferentes puertas de la muralla, como la Puerta de la Marina o la Bab Sebaa; los Jardines de Otello, una visita muy apacible y placentera junto al mar; la sinagoga, la Plaza Al Mellah, en el barrio judío, o la bulliciosa Avenida Istiklal.

 

 

 

EXCURSIONES DESDE ESSAOUIRA

 

Para muchos la principal excursión desde Essaouira será Marrakech, situada apenas a 170 kilómetros al este. A la misma distancia, pero hacia el sur, se sitúa otra de las ciudades más turísticas de Marruecos, Agadir.

 

 

 

Excursiones más cortas se pueden hacer a la Isla de Mogador (en barco desde el puerto), junto a las demás Islas Púrpuras, o Oualidia, que cuenta con playas preciosas.

 

 

 

CLIMA EN ESSAOUIRA

 

De clima templado, Essaouira se mueve a lo largo del año entre los 16 y los 28 grados. No hace ni mucho frío ni mucho calor, aunque por las noches refresca hasta los 10 grados aproximadamente. Eso sí, debido a la humedad, las sensaciones térmicas pueden hacer que parezca que haga más calor o más frío. No llueve demasiado y, ojo con los vientos, que en ocasiones son bastante fuertes (Essaouira es un paraíso para los amantes del surf)

 

 

 

COMPRAS EN ESSAOUIRA

 

Nada mejor que irnos de compras por los mercados de la ciudad. Hay mercados de alimentos, especias, artesanías, joyeros, madera… En la medina se hallan los mejores zocos, en los que comprar especias y tajines, obras en madera con incrustaciones de nácar… Aún existen incluso pequeños talleres en los que, además de comprar, veremos cómo los artesanos trabajan con sus propias manos. Las avenidas de Istiklal y Zerktouni, además del Boulevard Mohammed V y las afueras de la Bab Doukkala son otros rincones para ir de compras.

 

 

 

GASTRONOMÍA EN ESSAOUIRA

 

La gran mayoría de platos típicos de Essaouira se elaboran con el aceite de argán, fruto del arganero que se cultiva en los alrededores de la ciudad. En cualquier restaurante probaréis ensaladas, tajines, el amlou; pescados y mariscos como el bogavante, gambas y sardinas; el cus cús de pescado y una gran variedad de pastas y pasteles, que se acompañan con café y el clásico té de menta.

 

 

 

VIDA NOCTURNA EN ESSAOUIRA

 

La medina y sus callejuelas es el mejor lugar para pasar la noche en la ciudad. Además de los bares, teterías y coctelerías de la zona, en sus plazas se sitúan diferentes artistas callejeros, encantadores de serpientes, vendedores ambulantes… que le dan una animación especial a la ciudad. Para ir de pubs o discotecas lo mejor es la zona del puerto, las avenidas de la zona moderna o los hoteles.

 

 

 

TRANSPORTES EN ESSAOUIRA

 

La mejor manera de moverse por Essaouira es a pie, ya que la medina es completamente peatonal. Es fácil perderse, pero siempre iréis a dar a algún lugar abierto y conocido. Los taxis se hallan a las afueras de la medina, junto a las principales puertas. Se suelen tomar si nuestro destino está alejado, o para ir a la estación de autobuses. Aunque por regla general todo está cerca en Essaouira y no hará falta el transporte público.

 

 

 

CÓMO LLEGAR A ESSAOUIRA

 

Podemos llegar hasta el pequeño aeropuerto internacional de Essaouira, situado a 15 kilómetros al sur de la ciudad. A la salida de la terminal se puede tomar un taxi. Essaouira está también muy bien comunicada por autobús con las principales ciudades de Marruecos. Desde Marrakech se tarda unas 3 horas y media y desde Casablanca 6 horas. Es común también en Marruecos alquilar un taxi entre varias personas para que os lleven de un lugar a otro.

 

 

 

ALOJAMIENTOS EN ESSAOUIRA

 

En Essaouira, al ser una ciudad turística en la costa, encontramos alojamientos de todo tipo, tanto dentro de la medina (los típicos riads) hasta hoteles en primera línea de la playa. Tenemos hoteles exclusivos y de primer nivel y alojamientos de nivel medio, pensiones y hostales más modestos. Si queréis reservar habitación en la ciudad os sugiero el siguiente enlace: www.almusafir.es

 

Los famosos cañones de la SKALA que son del siglo XVII y que forman parte de una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad de Essaouira provienen de las fundiciones de Sevilla y Barcelona. Según parece, formaron parte de botines de guerra de barcos españoles.

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Quesería cerca de Essaouira

En Essaouira he descubierto un sitio muy particular. La Queseria de Meskala o la Queseria de la Kasbah.

Situada en Meskala, un pueblo que encontrareis en la carretera de Marrakech a Essaouira a escasos 30 Km antes de llegar. A la derecha un panel anuncia la existencia de una cooperativa en Khemis Meskala, donde Abderrazzak Khoubbane hace los quesos. Seguir la carretera unos 18 Km hasta Meskala. En total unos 45 minutos desde Essaouira.

Me encanta el queso, y aunque siempre veo cabras, ovejas y vacas pastando en el campo marroquí creía que el país no producía buen queso, o mejor dicho que no había una gran cultura sobre él.. Ha sido llegar a este lugar y entender que existen algunos rincones donde el queso es una obra de arte. Y todo gracias a Abderrazzak, un profesor universitario nativo de Essaouira que vivió muchos años en Canadá y al que su padre transmitió el gusto por los productos de la tierra. A su vuelta a casa, a su país decidió comenzar con la fabricación artesanal de quesos.

Esta quesería se encuentra dentro de un gran ksar, es una antigua plaza fuerte compuesta de varios riads. La Kasbah es grande y de una hermosa y rara belleza. Cuenta con una gran historia detrás que dejaré que descubráis en vuestra visita.

Cuando entras al Riad de la familia Khoubbane, los árboles frutales te dan la bienvenida, naranjos, mandarinos…un vergel central dan frescura a este espléndido patio. Es un verdadero lugar de paz y de calma. Te recomiendo dejar las prisas en el coche, porque aquí el tiempo va poco a poco.

El taller de fabricación y refinamiento de los quesos se sitúa en una de las partes de la Riad que cumple con las normas sanitarias vigentes. La mayoría de la producción anual de la quesería está formada por queso a base de leche de cabras, vacas y ovejas. Según la temperatura y la duración de refinamiento, obtiene varias calidades de quesos presentados bajo múltiples formas: camembertes, buchettes, crottins, palets, chèvres frais, etc.

Fue una degustación de ensueño para los amantes del queso. Maridaje de vino y quesos naturales, caseros, frescos, especiales, diferentes, una comida inolvidable. Abderrazak nos acompañó después con el te verde, insistió en ponerle limón y María luisa fresca. Y allí en el salón donde el Rey Hassan II pasaba temporadas, debajo de uno de los techos más hermosos que uno puede imaginar divagamos durante horas. Sobre Marruecos, religión, el valor de la familia, la joie de vivre ( la alegría de vivir ), el valor del tiempo, la importancia de las cosas, del amor, de los hijos…divagamos y el tiempo iba pasando. Se puso a llover pero nada importaba en ese momento.

Fue una fiesta gastronómica y también de amistad, jugamos a escoger un queso favorito. El mío había sido un delicioso queso fresco de cabra envuelto en una hoja fresca de higo, le llaman Lalla Mira. Sin palabras….

Fue en ese momento, después de tapar la bandeja de quesos y saborear el último sorbo de deliciosa vino marroquí cuando nos dimos cuenta que éramos unos auténticos afortunados por poder disfrutar de esos momentos.

En este lugar también puedes quedarte a dormir, en unas habitaciones blancas y hermosas que se encuentran en el mismo Riad.

 

La Fromagerie dans la Kasbah

Meskala

Reservas:

00212 666 23 35 34 o el 00212 658 83 99 99.

 

F.amazighen

 

Viajar a Essaouira

Dar Menara

dar Manara

Riad

Excursion por essaouira

 

Marruecos, y que mejor forma de hacerlo que visitando un lugar tan encantador como Essaouira, ese precioso pueblo de pescadores que realmente enamora. Es justamente allí, frente a su costa, donde encontramos la isla de Mogador, llamada también islote de Mogador.

Es la isla más grande de las denominadas islas Púrpuras, todas ellas frente a Essaouiral. Cuenta con 3 km de largo y unos 2 de ancho y está a tan sólo 1,5 km de la playa.

Los fenicios ya habrían puesto sus pies en ella, denominándola Arambys, que venía de la frase fenicia Har Anbin que literalmente significa “montaña de las Uvas”.

Allá por el siglo I a.C, aproximadamente al final del mismo, Juba II establecería una fábrica de procesamiento de púrpura de Tiro, de murex y conchas de púrpura. Este tinte se usaba para tratar algunas togas del Senado Imperial Romano, y es el principal motivo por el que actualmente se conoce a estas islas con dicho nombre.

El islote ha sido una gran fuente para encontrar objetos y artefactos fenicios, pero también romanos. Incluso se llegó a encontrar una casa romana con sus cimientos, además de algunos objetos como monedas y vasijas.

En el año 1844, la Marina francesa capturó y ocupó dicha isla durante el conocido bombardeo de Mogador.

En la actualidad, desde el puerto de Essaouira o desde la Skala du port, es posible observar el gran islote en el que aun descansan dos magníficas fortificaciones, que en su momento funcionaron como cárceles.

Hoy por hoy, en la isla no vive nadie. Además, desgraciadamente, la entrada a la misma no está permitida, pues ha sido declarada como reserva natural, entre otros por ser el hogar del precioso halcón Eleanora, en peligro de extinción. Aun así, merece la pena acercarse a la costa para poder observar desde lejos este encantador lugar.

Essaouira está situada a 175 km de Marrakech, en la costa atlántica. Essaouira fue construida por los portugueses que le dieron el nombre de Mogador. Es conocida por su festival anual de « Música Gnaoua”. Essaouira tiene 3 partes :la fascinante medina ( la parte medieval) declarada patrimonio mundial por la UNESCO, la parte nueva y el barrio llamado judío “Derb Lealouj”. Essaouira atrae a muchos visitantes que ralizan una excursión de un día desde Marrakech y también a los amantes de deportes nauticos que disfrutan las mejores condiciones que les ofrece la estupenda playa de ésta ciudad sin olvidar el bonito puerto de pesqueros, sus bonitas murallas con vistas al mar, plaza Moulay el Hassan etc…

 

La hermosa ciudad de Essaouira, también conocida como Mogadur o Esauira, es una ciudad portuaria marroquí bastante visitada por turistas; y es que cuenta con un encanto especial que enamora con gran facilidad. Tanto que incluso algunos directores de la gran y pequeña pantalla han caído presos de su maravillosa arquitectura, como la serie Juego de Tronos que fue rodada en su medina en 2012.

Aunque en su totalidad, es un lugar que reamente merece la pena visitar. Existen algunas zonas que destacan por encima de otras, como por ejemplo Skala du port. Esta es una plataforma elevada sobre un gran muro con almenillas que se construyó en la antigüedad para dar protección a la ciudad.

En sus altos muros rompen las olas del mar Atlántico, y cuenta con una longitud de 200 metros por la cual podremos pasear disfrutando de las vistas de la bahía de Essaouira, la medina fortificada y la isla de Mogador, que se sitúa frente a esta plataforma del puerto, a tan sólo 1 kilómetro de distancia.

Esta skala es, en realidad, una continuación de la muralla de Essaouira. Está compuesta por 2 torres fortificadas con forma rectangular. Un paseo por los restos de una construcción medieval que no nos dejará indiferente, un lugar que se perfila como una de las zonas más fotografiadas del núcleo urbano.

En nuestro agradable paseo junto al mar, encontraremos algunos elementos destacables, como por ejemplo los famosos cañones de la Skala. Estos cañones de bronce, con los que es frecuente ver posar a los turistas, fueron construidos en las fundiciones de Sevilla y Barcelona. Al parecer, serían botines de guerra conseguidos de los barcos españoles.

Como hemos comentado, muchas han sido las películas rodadas en esta preciosa ciudad. En concreto, en este gran paseo fortificado, se rodaron algunas escenas de la película el Reino de los Cielos, de Ridley Scott, al igual que en la histórica medina de Essaouira.

Hannón el Navegante fue un explorador cartaginense de gran importancia dentro de la historia de Marruecos; y es que además de explorar gran parte de toda la costa africana, en su arriesgado viaje, este cartaginés apoyado por una flota y cientos de colonos, fundó siete ciudades cartaginesas de la costa atlántica de Marruecos, dando por tanto paso a posteriores restos arqueológicos.

Nos situamos aproximadamente en el 500 a.C, momento en el que Hanno, o Janón, apodado “el Navegante”, emprendió su viaje sobrepasando las columnas de Hércules.

Estableció un puesto de comercio importantísimo en lo que posteriormente sería conocido como la ciudad de Essaouira, antes conocida como Mogador. Allí, Hannón conoció la técnica fenicia para teñir telas a través de una criatura marina.

Durante todo su trayecto, es de esperar que Hannón y su tripulación mantuvieran contacto directo con las tribus indígenas del lugar, bereberes en su mayoría, pues eran los que más abundaban en esta parte del continente por aquel entonces.

Existen partes bastante curiosas de su relato. En una ocasión encontraron una isla y descansaron en ella. Esta isla estaba poblada por extraños seres salvajes. Intentaron capturar uno vivo, pero su violencia y fuerza ante el ataque era imposible vencerla sin matarlos. Así pues, finalmente tomaron tres hembras. El problema es que en su vuelta a Cartago, estas hembras también murieron, pues se mostraron muy salvajes y furiosas. Sus pieles fueron llevadas hasta la ciudad, y allí se les dio el nombre de gorilae.

Cuando los exploradores europeos encontraron gorilas en el siglo XIX decidieron atribuirles ese nombre por prestar muchísima similitud con lo descrito por “El Navegante”.

Todas las aventuras vividas por Hannón fueron escritas en una tablilla que terminó colgada en el templo de Baal. Al regresar a Cartago, este relato fue traducido al griego dando como resultado la versión conocida como Periplo de Hannón.

En la costa atlántica de Marruecos y a tan sólo casi 3 horas desde Marrakech encontramos un pequeño remanso de paz, entre callejuelas de casas blancas y pórticos azules, mecido por playas ideales para practicar surf y una amplia gama de ofertas gastronómicas con pescados y mariscos de protagonistas. Bienvenidos a Essaouira, el encanto de la costa de Marruecos.

Essaouira: un lugar con historia

Essaouira se sitúa al norte de la conocida ciudad costera de Agadir, en la costa atlántica, y a casi tres al oeste de Marrakech. La ciudad sistituye la fiesta y bares de una ciudad de costa por arte y cafés, un ambiente relajante de fusiones, compras y turismo de deportes acuáticos.

La mayoría de sus casas blancas son de pórticos azul celeste y las gaviotas sobrevuelan constantemente este particular oasigs mecido por los fuertos vientos atlánticos, ideal para desconectar de las grandes urbes del país.

Essaouira es el resultado de numerosas fusiones y episodios históricos. Se dice que ya fue visitada por los cartaginenses en el siglo V, aunque su principal atractivo pasaría a ser la pequeña Isla de Mogador, situada frente la ciudad, y cuya particularidad corresponde a la de ser el primer lugar del que se extrajo el color púrpura, gracias a los murex, caracoles de mar que segregaban el tinte. Esto llamó la atención del rey bereber Juba II, quien construyó una factoría que comercializaba el tinte para teñir las togas del Imperio Romano.

Durante los siglos siguientes, la ciudad fue ocupada por portugueses, lugar de residencia para numerosos judíos y finalmente fue tomada por Marruecos en colaboración con Francia a finales del siglo XVIII, siendo Mohamed III quien decidió enfocar la ciudad hacia el comercio exterior con Europa.

Arte y cultura

Como suele suceder con la mayoría de ciudades árabes, la mayoría de atracciones turísticas se concentran dentro de la Medina (o ciudad antigua) de la localidad, normalmente amurallada y de un ambiente más comercial y bullicioso.

Típicamente marroquí, la Kasbah es una de sus obligados. Esta antigua vivienda de altos dirigentes fue construída en torno a 1775 en el barrio de Makhzen, al oeste de la Medina y donde aún se conservan los cañones asomando hacia el mar. Desde sus dependencias al aire libre se tienen inmejorables vistas y una típica foto a través de su famoso ojo de buey.

Si quereis conocer más a fondo la música e instrumentación bereber nada mejor que acercarse al Sidi Mohammed Ben Abdellah Museum o perderse entre los antiguos comercios de la plaza Moulay Hassan, antiguo barrio judío.

Ciudad de arte, los artistas callejeros o artesanos pueden verse en casi cualquier esquina, aunque el principal rincón es Bab Doukkala, es un pabellón entre la entrada de la muralla y la estación de buses, donde se concentran numerosos músicos y cuentacuentos. Por otra parte, Orson Welles utilizó la ciudad como escenario para su Otelo en 1949. Numerosas exposiciones y una plaza propia son algunos de los tributos del mago del cine en Essaouira.

Playas de surf y atardeceres

Otra de las principales atracciones de Esaouira son, sin duda, sus playas, extensas y de arena blanca fundida en dunas. Los fuerte vientos atlánticos permiten la práctica de numerosos deportes acuáticos como surf, windsurf o kite surf, mientras que un paseo en camello por la ensenada es otro de los pasatiempos típicos.

El ambiente costero de Essaouira se refleja no sólo en sus aguas, sino en los numerosos establecimientos. Si queréis tomar un bocado, nada mejor que un paseo por las carpas del puerto donde los pescadores ofrecen marisco fresco acompañado de ensalada y patatas.

Si queréis contemplar el atardecer nada mejor que una copa en Les Terrases de Essaouira o algunas compras por los zocos al aire libre, mucho más tranquilos y variados que el de otras ciudades como Marrakech.

Essaouira es una de las ciudades que forma parte del Plan Azur 2020 promovido por Marruecos con el objetivo de conseguir que el país sea uno de los principales destinos del mundo en tal año. Por el momento, Essaouira es un lugar de viajeros, bohemios y artistas que hará las delicias de quien se deje caer por este particular oasis de fusiones, arte y playas aún no tan explotado como otras ciudades costeras.

¿Alguna vez has estado en Essaouira? ¿O prefieres otra ciudad de Marruecos, como El Jadida? No te olvides consultar nuestros consejos para viajar a Marruecos?

Essaouira está situada en la costa occidental del Atlántico en Marruecos, al norte del cabo Sim, en la región de Marrakech-Tensift-El Haouz.

La ciudad, llamada anteriormente Mogador por los portugueses, fue mandada construir por el sultán de la dinastía Alaouita Sidi Mohamed Ben Abdel-lah en 1764.

La ciudad fortificada está dividida en un barrio judío, medina y Kabash. Las antiguas fortificaciones tienen una mezcla de arquitectura militar, portuguesa, francesa y bereber.

Desde su fundación, Essaouira ha sido uno de los principales puertos de Marruecos.

La Medina de Essaouira está dividida en cuatro partes, con dos calles principales en forma de cruz.

Su diseño y construcción fue encargado por el sultán Sidi Mohamed Ben Abdel-lah a uno de sus prisioneros, el ingeniero francés Théodore Cornut, que la bautizó como “As-Sawira”, que significa “la bien trazada”o “la dibujada”.

La Medina de Essaouira fue declarada en el año 2001 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con la kasbah y el mellah (barrio judío).

La Escala de la Medina de Essaouira es una plataforma almenada, de unos 200 metros de longitud, a la que se accede por el interior de la Medina.

Allí se concentran los talleres de marquetería y ebanistería de madera de tuya y limonero, que exponen y venden a lo largo de los pasadizos que hay en la Skala.

La ciudad de Essaouira, además de uno de los puertos más importantes de la historia de Marruecos, también se ha hecho un cierto prestigio entre los círculos artísticos de mayor renombre en África. Posee diferentes monumentos y piezas de arte, desde edificios de corte colonial hasta grabados en piedra, pinturas y esculturas realizadas por figuras importantes del arte africano.

Los escenarios naturales de los alrededores, así como la singular identidad de la ciudad, con sus edificios, callejuelas y embarcaciones, han servido como inspiración a numerosos graffitis y otras obras que se pueden ver tanto en galerías de arte como en las paredes de ciertas zonas de la ciudad.

Una de las exhibiciones de arte más importantes de la localidad es Air/Port, después de un 2013 muy activo, con cientos de visitantes, la exposición viaja a la ciudad de Antwerp en Bélgica donde estará por toda la temporada de verano 2014.

El objetivo de este proyecto es unificar el trabajo de artistas locales e internacionales para acercar los pantallazos de Essaouira y otras ciudades marroquíes, a la vez que se plantean diferentes rasgos de identidad propios de las localidades europeas. Una muestra muy interesante sobre el trabajo conjunto en materia artística.

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