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viajar a francia

Si planificas un viaje por el oeste de Francia, o te diriges a Bretaña, La Rochelle debe ser una etapa imprescindible en tu ruta.

Esta ciudad de origen medieval, que encuentras en la región de Poitou-Charentes, te ofrece algunos rincones realmente encantadores, como su puerto cuya entrada está flanqueada por unas torres medievales, o en sus alrededores, islas tan paradisiacas como la de Ré.

Para que te sitúes, La Rochelle está en la costa atlántica, a dos horas al norte de Burdeos y a algo menos de dos horas al oeste de Poitiers.

En La Rochelle vas a sentir el paso de la historia, con las citadas torres medievales que defienden un puerto cuya fama se remonta al siglo XII, que fue la puerta de Francia hacia Canadá, o que tuvo un tradicional comercio con los países nórdicos.

Buen reflejo de esto último son las casas de estilo nórdico que hay junto al puerto, y en una de las cuales encuentras la oficina de turismo de la ciudad.

Dichas torres nos relatan una historia de ataques que convirtieron a La Rochelle durante el medievo en una ciudad fortificada.

En tu paseo por el centro histórico irás por estrechas calles peatonales y bajo arquerías y soportales, de los que todavía quedan más de tres kilómetros.

De hecho, esta ciudad fue pionera en la peatonalización de las calles, que llevó a cabo en los años 70, y ahora cuando la visites, comprobarás que el cuidado por el medio ambiente forma parte de su ADN, con la posibilidad de utilizar bicicletas o de conducir pequeños coches eléctricos, que encuentras junto a sus bases de recarga en las calles de la ciudad.

En tu paseo por la ciudad aún encontrarás algunas casas entramadas con madera y pizarra, pero casi la totalidad de sus casas tienen fachadas de piedra blanca, del siglo XVII, que confieren a La Rochelle una belleza peculiar. Y también verás palacetes de la época renacentista.

Su histórico puerto tuvo una gran actividad pesquera durante la década de los 70; ahora en la zona de La Rochelle hay tres puertos, uno de comercio, otro de pesca construido en el año 1994, y el gran puerto de recreo de Minimes, que anualmente alberga un salón náutico.

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Francia se cuenta entre los destinos europeos más visitados, si no es el más visitado de todos. París, la ciudad de las luces, es la puerta de entrada de miles de turistas que llegan atraídos por los tesoros de los museos, las calles bohemias, la Torre Eiffel y la famosa gastronomía local. Pero París es una ciudad pequeña y a su vez es la puerta de entrada a un conjunto de excursiones a la redonda. Excursiones que hacen que sin ellas un viaje a Francia no esté completo.

Por eso, a la hora de pensar en un viaje a Francia he aquí una guía de las mejores excursiones desde París que se pueden hacer:

Versalles: a 23 km alsudeste de París está el Palacio de Versalles y el pueblo que al día de hoy es uno de los suburbios de más clase de la capitalfrancesa. Tiene un bonito casco histórico, museos, hoteles, un mercado e iglesias. Si no tienes tanto tiempo como para recorrer todo entonces el objetivo es el palacio y sus jardines. La excursión puede ocupar todo el día, en especialsise visita el Grand Trianon o el Petit Trianon y las cabañas que María Antonieta mandó a construir. Hay que caminar mucho para ver todo esto y además, todo el palacio y los extensos jardines delsiglo XVII con sus senderos y sus fuentes.

El Palacio de Versailles abre todos los días menos el lunes y los jardines y el parque abren todos los días. Hay sectores del palacio que se pueden visitar solos y otros que sólo están abiertos con un tour. Si quieres disfrutar delshow de las fuentes debes ir los domingos entre abril y octubre.

Givenchy: a 75 km al noroeste de París, es un destino especial para ver y disfrutar de hermosos jardines. Aquí vivió a partir de 1883 y hasta su muerte en 1926 el pintor impresionista Claude Monet y sus jardines privados son algo digno de conocer. Entre ellos destaca elJardín Acuático con el estanque lleno de lirios y el puente de estilo japonés cubierto de glicina. También está la casa de color rosa con algunas reproducciones de sus cuadros y muebles originales y hay una tienda de regalos para llevarse algún recuerdo.

La aldea de Givenchy tiene además cafeterías, restaurantes, un cementerio con la tumba del pintor y elMuseo delImpresionismo.

Chartres: es una ciudad situada a 96 km y su catedral es su imán turístico. La Catedral de Nuestra Señora de Chartres es de estilo gótico, tiene torres y vitrales. Detrás del templo está elMuseo de Bellas Artes, en el interior del ex palacio de los obispos, y también hay un parque. La ciudad está bien conectada con Paris mediante trenes a toda hora y el viaje es de una hora.

Palacios del Valle del Loira: la capitalfrancesa tiene muchos palacios pero el viaje no está completo sin conocer al menos algunos de los espectaculares castillos del Loira. El paseo lleva todo el día y puedes llegar hasta aquí en autobús o en tren aunque lo mejor es alquilar un tour privado o sumarse a una camioneta turística. Lo mejor es agrupar los castillos para verlos. Entre los más populares están: elCastillo de Amboise, elCastillo Azay-le-Rideau que data delsiglo XVI y está en una isla, elCastillo Beauregard, elBlois sobre una colina con suntuosos interiores, elCastillo Chambord con su escalera de doble hélice diseñada por Da Vinci, Chaumont, Chenonceau con sus hermosos jardines, Cheverny, Chinon con orígenes en elsiglo XII, Clos Lucé, lugar de la muerte de Da Vinci, Langeais, bien feudal, Ussé y finalmente elCastillo de Villandry.

Se pueden agrupar en estos grupos para visitarlos mejor:Blois, Cheverny y Chambord por una parte, Azay-le-Rideaus, Chinon, Langeais, Ussé y Villandry por otra y Amboise, Chaumont, Cos Lucé y Chenonceau por otra parte.

Fontainebleau: es un bosque denso, verde y hermoso que está a las afueras de la ciudad del mismo nombre, antiguo coto de caza real. Tiene un castillo dedlsiglo XVI, antigua residencia de Napoleón, y el Vaux le Vicomte, el precursor delCastilo de Versailles.

Llegas en tren en un viaje de 40 minutos.

Marly-le-Roi:se trata de un pueblo pequeño y pintoresco, ideal para sentirse unos siglos atrás. Aquí Luis XVI llevaba a sus invitados a cazar y aunque el castillo ya no está elsitio vale la pena. Llegas en apenas 25 minutos de tren.

Otros destinos cerca de París: el pueblo medieval de Provins, la Catedral de Bayeux, Parc Asterix, Saint Malo, Mont Saint Michel y

Disneyland Paris.

Viajes de Novios en Francia

Escapadas a Francia

Ya has subido a la Torre Eiffel, visitado el Louvre, pasado por debajo del Arco del Triunfo y tienes una carpeta llena de fotos de tu primer viaje a París.

Probablemente la Ciudad de la Luz te ha dejado con tan buen sabor de boca que ya estés buscando un vuelo directo a París para tu próxima escapada de fin de semana.

La buena noticia es que si algo define a la capital francesa es la abundancia de cosas para hacer. Con una oferta cultural incombustible, gastronomía de primer orden y la que probablemente sea la arquitectura más bella de Europa, París es una ciudad para visitar infinidad de veces y siempre hacer algo nuevo.

Una ventaja es que París está muy bien conectada con varios aeropuertos españoles, por lo que siempre encontrarás ofertas de Air France, Vueling, Iberia o Easyjet que se adapten a tu bolsillo y disponibilidad.

Esta es mi elección de 5 lugares para ver en París en una segunda visita.

Musée de l’Orangerie

En una ciudad que acoge museos del calibre del Louvre, Orsay o Pompidou, l’Orangerie es una pinacoteca relativamente secundaria pero llena de pequeños grandes tesoros de la pintura universal.

De hecho, parte de su encanto reside en sus pequeñas dimensiones, al vivir a la sombra de los grandes museos parisinos, l’Orangerie no recibe las hordas de turistas de sus primos mayores, sino más bien pequeños grupos de connoisseurs y familias.

Pero que no te engañe su tamaño, las obras de l’Orangerie incluyen la obra maestra de Monet Les nymphéas (Los nenúfares), pintado en su jardín de Giverny y posteriormente donado por el artista al Estado Francés.

Los inmensos paneles de esta obra están distribuídos en su manera actual por petición expresa de Monet.

L’Orangerie también acoge la colección de obras post-impresionistas de Walter-Guillaume

Institut du Monde Arabe

Instituto del Mundo Árabe

Se estima que unos 7 de los 62 millones de habitantes de Francia tienen raíces árabes, por lo que no es de extrañar que el país galo, junto a 22 naciones árabes, fundase el Instituto del Mundo Árabe. Lo que sí sorprende es la arquitectura de su sede, considerada el edificio moderno más bonito de París.

En su fachada sur, el arquitecto Jean Nouvel diseñó un intrincado retículo de aperturas fotosensibles, que se abren y cierran en función de la luz que incide sobre el edificio como una reinterpretación de las típicas celosías moras.

En el interior existe una colección permanente que recorre siglos de arte, cienncia y diseño de la civilización árabe.

Las catacumbas de París

Arrête! C’est ici l’empire de la Mort

(¡Deténgase! Este es el imperio de la Muerte)

Este encantador mensaje te recibe a la entrada del osuario de las Catacumbas de París. Las catacumbas son una serie de pasadizos largos y sinuosos que se extienden un par de kilómetros por debajo de la ciudad que albergan gran cantidad de huesos, en su mayoría exhumados durante el siglo XVIII.

La mayor parte de estos huesos procede del antiguo Cimetière des Innocents, ubicado en el barrio de Les Halles. Llegado el siglo XVIII, el camposanto había sobrepasado con creces su capacidad.

Los entierros tenían que hacerse a tan poca profundidas que algunos escritos de la época recogen historias de cuerpos que quedaban al descubierto con la lluvia, tumbas abiertas con restos putrefactos y ese tipo de cosas. La existencia de estos problemas en el centro de la ciudad era para los parisinos no sólo una molestia, sino un serio problema de salubridad, así que a alguien se le ocurrió la idea de excavar todas las tumbas y trasladar los huesos a los túneles del sur de la ciudad. Con el paso del tiempo se fueron agregando más huesos provenientes de otros cementerios e incluso de víctimas de batallas.

El resultado es uno de los rincones más macabros de París.

Paseo por el Montmartre

El mítico Moulin Rouge

A primera vista el barrio del Montmartre parece poco más que una zona de prostitución y un boulevard repleto de neones algo depresivo. Sin embargo, un paseo por sus callejuelas revela un prisma de color local que dificilmente se puede ver en el centro de la ciudad. No en vano este distrito, junto al vecino Pigalle ha sido el epicentro de artistas, intelectuales y bohemios desde finales del siglo XIX.

Descubre los senderos bordeados por arces del cementerio de Montmartre, donde descansan los vanguardistas Degas, Moreau y Picabia, sube en funicular a la Basílica del Sacré-Coeur, construida para expiar los pecados de la nación tras la derrota de Francia frente a los alemanes. Desde aquí las vistas de la ciudad sucumbiendo al dorado del atardecer son imperdibles.

La Defense

Bulliciosa, apabullante y futurista, el distrito de La Defense de París es sin duda el punto álgido de todo lo que es contemporáneo en París. Durante la noche, los rascacielos cobran vida y se convierten en un escenario increíble de luces y colores.

Viajes a Paris

Castillo de Salses

En el sur de Francia, en la región de Languedoc-Rosellón, dentro del Departamento de los Pirineos Orientales y el Distrito de Perpiñán se encuentra la localidad de Salses junto con el castillo-fortaleza que la distingue. Te invitamos a conocer un poco más de este impresionante castillo.

El castillo

Este ocupa una superficie de algo más de setenta kilómetros cuadrados y con una altitud que va desde el nivel del mar mismo hasta los 354 metros. La mayor parte de su territorio está ocupado por el llamado Lago de Salses o Lago Leucate. Los principales recursos económicos de la zona son la vitivinicultura, la horticultura y el turismo.

Una ciudad con historia

Ubicada en un punto estratégico, la ciudad ya era conocida desde la época del Imperio Romano y por ella pasaba la muy utilizada Vía Domitia. En la Edad Media justamente en medio de la ciudad y el lago se había establecido el límite fronterizo entre la Corona de Aragón al sur y el Reino de Francia al norte.

Luego de algunas riñas territoriales el Rey Fernando II de Aragón ordena construir entre los años 1497 y 1502 la fortaleza que hoy en día vemos, y que ahora está en poder de Francia puesto que este país la conquistó tras un largo sitio en el año 1642. La frontera de España fue entonces corrida cincuenta kilómetros hacia el sur.

En el recinto rectangular de 115 por 90 metros estaban el Palacio Real y la Casa del Gobernador. Había también una capilla dedicada a San Sebastián, una cárcel y los establos para los caballos; todo ello protegido por un ancho y profundo foso circundante.

En ese imponente castillo, ubicado al norte de la ciudad, al pie del Macizo de Corbières (cuyo pico más alto es el Bugarach, de 1230 metros), desde donde vigilaba el camino entre Perpiñán y Narbona, funciona el Museo de Historia de Salses.

La laguna de Leucate

El conocido como Lago de Salses o Leucate es en sí una laguna natural de agua salada, próxima a la costa mediterránea, que mide unos cincuenta y cuatro kilómetros cuadrados y cuya profundidad máxima no sobrepasa los cuatro metros. Numerosos deportes acuáticos se practican en él, en especial el windsurf. En sus alrededores hay numerosos campings y está también el pequeño pueblo de los viñedos de Fitou. Pasando Perpignan, también sobre la costa, hay una laguna más pequeña, la de Canet.

Una hermosa región para disfrutar de las bellas playas, de las montañas o del turismo rural, con las puertas abiertas al mundo y con muchas ganas de recibir visitantes, que son atendidos a cuerpo de rey y que siempre se quedarán con ganas de regresar porque el lugar lo vale.

Francia es un país que tenemos muy cerca pero que no siempre nos animamos a visitar. Quizás sea porque no conocemos muchos sitios interesantes a los que ir. Nos centramos en viajar a ciudades importantes como París, y una vez que las visitamos ya no volvemos. Si te animas con un viaje a estas tierra, a continuación encontrarás un breve listado con algunos de los destinos más curiosos de Francia. En este sentido, en páginas Web como Rumbo puedes por ejemplo encontrar excelentes ofertas de viajes online, que te permitirán encontrar ofertas a bajo precio.

Porque todos los viajes no tienen que ser a los sitios más turísticos, hemos querido preparar esta lista en la que encontrarás lugares distintos y atípicos de Francia. Atento porque hay alguno muy interesante y otros más peculiares.

La isla fantasma

Quizás uno de los lugares más curiosos de Francia es el Mont S. Michel. Se conoce también como la isla fantasma, y es que dependiendo de las mareas que haya en cada momento, el monte aparece y desaparece. Si la marea esta baja podrás acceder a él a través de una carretera. Pero cuidado, porque si sube, el agua cubre todo el acceso y el monte deja de ser monte para convertirse en una pequeña isla de la que tendrás que salir en barco.

Para que no te pase eso, debes estar atento de la hora que es. En los carteles que encontrarás allí te marcará la hora a la que sube la marea. Y cuidado con el coche porque si llegas tarde podrás encontrarlo en zona pantanosa de la que será difícil sacarlo.

La Venecia francesa

¿Sabías que en Francia también hay una ciudad llena de canales y puentes? Si la mítica Venecia es un destino caro para tu bolsillo, siempre puedes optar por viajar a Briare. Se trata e un pueblo francés repleto de canales, por lo que los paisajes de ambas ciudades son muy parecidos.

La muralla de arena

La gran muralla de arena, conocida como Dune du Pyla, es una enorme formación natural de arena que se levanta en la Bahía de Arcachón, en la zona del suroeste de Francia. Tanto la muralla como su entorno conforman un ecosistema natural protegido. Y son muchos los turistas que la visitan cada año por dos motivos fundamentalmente. Uno la belleza del lugar, y otro su playa. Si te apetece darte un baño mientras disfrutas de una obra de arte natural, ya sabes qué destino elegir.

Si quieres puedes subir también a la duna haciendo uso de unas escaleras que te llevan hasta lo alto. Si tienes tiempo hazlo, porque desde lo alto podrás disfrutar de unas vistas del mar y del bosque que rodea la duna impresionantes.

El pueblo rojo

Y por último, Collonges, conocido también como el pueblo rojo. Este nombre se debe fundamentalmente al material con el que están construidas sus casas, piedras rojas de gres con óxido de hierro, que le dan ese aspecto tan peculiar al pueblo.

Ahora que ya conoces estos lugares curiosos de Francia, sólo te queda elegir a qué zona del país te gustaría viajar. Te hemos hablado sólo de cuatro destinos, pero estamos seguros de que tanto en Francia como en el resto del mundo, hay miles de lugares curiosos que merece la pena visitar.

Así que, si eres una alma aventurera y no eres de esos que se conforman con viajar a donde viaja todo el mundo, haz una ruta por Francia y descubre estos destinos curiosos y muchos más que te vayas encontrando por el camino.

En este vídeo que te mostramos a continuación, encontrarás más imágenes de Francia. Algunas son las típicas de la Torre Eiffel, pero hay otras que muestran sitios realmente bonitos.

Hoy vamos a presentarte a los top 3 atracciones en París. Empecemos nuestro recorrido en el Museo del Louvre, el museo nacional de Francia consagrado al arte anterior al impresionismo. Vale la pena señalar que es el museo más visitado y uno de los más famosos del mundo. Aquí encontrarás impresionantes obras de arte como La Mona Lisa, La Coronación de Napoleón o La Medusa. Como dato adicional te contamos que el Museo del Louvre abrió sus puertas en el año 1793.

Ahora vayamos a visitar el Palacio de Versalles, un edificio que desempeñó las funciones de una residencia real. Si bien es cierto que el Palacio se ubica en el municipio de Versailles en Île-de-France y no en París, el trayecto es muy corto y siempre forma parte de los itinerarios en los tours. Vale la pena señalar que el Palacio de Versalles es considerado como uno de los palacios más importantes y suntuosos de Europa así como uno de los más famosos y visitados a nivel mundial. Te interesará saber que su construcción fue ordenada por Luis XIV, y que consta de tres palacios, jardines y parque. Asimismo te informamos que desde el año 1979 es considerado como Patrimonio de la Humanidad.

No podemos dejar París sin haber visitado la Torre Eiffel, una torre de 330 metros de estructura de hierro pudelado diseñada por Gustave Eiffel, la cual es sin duda el símbolo de la ciudad. Te interesará saber que la Torre Eiffel fue construida para la Exposición Universal de París de 1889 y actualmente es el monumento más visitado del mundo.

MEJORES HOTELES DE PARÍS

Lo primero que debemos tener en cuenta es que Paris es una ciudad multicultural en la que podremos llevar a cabo una infinidad de actividades bohemias de un excelente nivel. Está catalogada como una de las ciudades más interesantes del mundo.

Sus infraestructuras tienen el mismo grado de perfección que muchas de las obras de arte clásicas que albergan en los museos de la capital francesa.

En cuanto lleguemos a París, lo primero que debemos hacer es hospedarnos en algunos de los 1960 hoteles que ésta metrópolis acoge. Daremos nombre a continuación de algunos de ellos:

– El hotel Delos Balgilard

– El Western Betagne Montparnasse

– El Sourse Hotel

– El hotel Concorde Lafayette

– El Saint Charles

– El Hotel Lepradey

– El Hotel Icone

– El Castille París

– El Hotel Claridge París

– El Grand Hotel Dechampaigne

– Le Pavillon de la Reine

Estos son algunos de los hoteles más visitados por su excelente nivel y su gran servicio y son sin duda de las mejores opciones a considerar. Saldremos enamorados de esta ciudad si recorremos bien todos los rincones que podamos, el arte aflora en cualquier punto de la ciudad y tomar un simple café en un bar puede significar, sin que lo estemos esperando, una posible presentación en vivo de algún canta autor o un poeta.

EL Jardín de Luxemburgo en París

París es una de las ciudades con más encanto de toda Europa. Es también uno de los destinos turísticos más elegidos a nivel mundial, famoso sobretodo por haberse convertido en la ciudad del amor, perfecta para una escapada en pareja. Los atractivos turísticos de esta ciudad son muchos, pero en esta ocasión queremos centrarnos en un lugar con un encanto muy peculiar. Se trata del Jardín de Luxemburgo. Si quieres saber más sobre este espacio natural en París, no dudes en seguir leyendo.

Las mejores épocas del año para viajar a París son sin duda la primavera o el verano. Eso no significa que si viajas en invierno no disfrutes de tu viaje, ni mucho menos. Pero es cierto que en estos meses la ciudad adquiere un cáliz especial, con esos días soleados y los espacios naturales más coloridos que nunca.

Si quieres disfrutar de un precioso paseo por alguno de sus numerosos parques en todo su esplendor, no tienes más que preparar una escapada para estos días. Una vez allí, elije el Jardín de Luxemburgo. Es uno de los parques más hermosos de París.

Visita al parque

Ya nada más entrar por sus grandes puertas de hierro labrado, podrás respirar el ambiente de tranquilidad que se vive en estos grandes jardines parisinos. Es un parque que fue creado en 1612 a petición de María de Medicis.

Hoy en día, sus 23 hectáreas de zonas verdes, se han convertido en uno de los espacios preferidos para muchos estudiantes de la capital. Aunque bien es cierto que es posible encontrar personas de todas las edades y nacionalidades durante una visita.

Es también un lugar perfecto para ir a pasear con tu pareja, o incluso para buscar algún romance en él. Practicar deporte o broncearte bajo el sol y junto a su gran fuente, también son dos de las opciones más elegidas. Puedes llevar comida para pasar allí el día, leer algún libro a la sobra de uno de sus centenarios árboles, jugar una partida de ajedrez, o simplemente descansar en alguna de las tradicionales sillas verdes que verás en la zona de la fuente central.

Como ves es un lugar perfecto para disfrutar de una jornada más agradable y tranquila por París. Además, es perfecto también si viajas con niños, ya que en el parque hay también una zona de juegos muy amplia donde podrán pasar horas y horas.

Si eres un amante del ajedrez, ya te hemos mencionado anteriormente que es posible practicar este deporte en el Jardín de Luxemburgo. Se celebran auténticas batallas en las que puede participar todo aquel que quiera. Pero no te creas que es tarea fácil ganar a los numerosos aficionados que allí se concentran. El nivel de algunas personas puede llegar a ser muy elevado.

Y por último, no faltará tampoco la música durante tu visita. Las tardes de primavera, y más aún las de verano, traen consigo a numerosos artistas. En la zona del kiosko de música es posible disfrutar de conciertos muy buenos tanto de jazz como de música clásica.

Si te animas a visitar este parque, has de saber que además cuenta con conexión wifi de acceso gratuito. Para llegar hasta él, tienes varias opciones ya que hay diversas salidas de metro que dan a parar a alguna zona de este área verde de la ciudad. Algunas de las estaciones son por ejemplo Saint-Placide, Odeón, Rennes o Notre Dame des Champs.

En este vídeo que te frecemos a continuación, puedes ver más imágenes turísticas del Jardín de Luxemburgo, para que puedas apreciar aún más la belleza de este jardín parisino.

Nadie que haya visitado París puede dudar de que la capital francesa es una de las ciudades más románticas del mundo. Y parte de ese encanto reside en la belleza y la elegancia de los puentes que cruzan el Sena. hay unos 50 puentes a lo largo del curso del río en la región de Île-de-France, pero si hay que escoger los tres más románticos la elección es clara.

Así pues, la trilogía de puentes románticos en París queda conformada por el Pont Neuf, el Puente de Alejandro III y el Pont des Arts. Vamos a conocerlos un poco mejor:

Pont Neuf. Se llama “puente nuevo” pero en realidad es el más antiguo de París. En sus arcos se hallan esculpidas 300 máscaras y es uno de los más fotografiados por los turistas, tal vez por su situación estratégica, conectando la Île de la Cité, donde se levantan las torres de Nôtre-Dame, con el Barrio Latino y la Rive Droite.

Simplemente espectacular es el Puente de Alejandro III, construido con motivo de la exposición universal de la ciuda de 1900. Decorado con maravillosas estatuas y cubierto de pan de oro, sus farolas, sus vistas y su ornamentación hacen de él un lugar delicioso para pasear, entre Les Invalides y el Grand Palais.

Pero si lo que buscamos es una experiencia cien por cien romántica tenemos que dirigirnos al Pont des Arts, mucho más sencillo que los anteriores, pero que ha sido elegido por miles de parejas para sellar su amor eterno colgando de sus barreras miles y miles de candados cerrados donde han escrito sus nombres. Esos candados hacen de él uno de los lugares más románticos de París.

Más información: Notre Dame de París cumple 850 años.

Situada en el valle del Hérault, en el corazón del Languedoc-Rosellón, la ciudad de Béziers es un lugar lleno de encanto para una escapada de fin de semana, ya que debido a su ubicación entre el Mar Mediterráneo y las montañas del Alto Languedoc, se presenta como un destino apetecible para explorar en primavera y en temporada estival.

Recorrida por el Canal del Midi y con paisajes de viñedos por estar en medio de la gran llanura vitivinícola del Languedoc, Béziers ha logrado prosperar gracias a la explotación de la vid, siendo hoy conocida por sus vinos de excelente calidad. El turismo fluvial es otra de las principales áreas de su desarrollo económico. El vino, el rugby y la feria de agosto constituyen hoy en día las principales atracciones de su animada vida local.

Durante una escapada a Béziers podremos conocer la Catedral de Saint-Nazaire, notable monumento gótico del siglo XIV. Allées Paul-Riquet que es un largo paseo de 600 metros a la sombra de plátanos, muy animado por numerosas terrazas de café.

La Plaza de Toros, varias casas señoriales del siglo XVII, el parque de los poetas, la Basílica de Saint Aphrodise del siglo XII, el Mercado del siglo XIX, el Museo de Bellas Artes, el Museo Biterrois de historia local, son algunos de los atractivos turísticos que podremos conocer durante una visita a esta población francesa. Sin olvidarnos del Canal del Midi donde podremos disfrutar de placenteros paseos fluviales.

Palacio de Versalles

Uno de los lugares más refinados del mundo es el conocido Palacio de Versalles, situado en la localidad de Versalles en Francia y que pertenece al estilo barroco.

Esta construcción contó con tres autores que fueron Louis Le Vau, J.H Mansau y André Le Nòtre, y comenzó a levantarse en el año 1661 para terminar definitvamente en 1710.

Los materiales utilizados para su levantamiento fueron principalmente la piedra y el marmol aunque también se emplearon gran cantidad de espejos para ello.

Este enorme edificio cuenta con dos hermosas fachadas, una de las cuales da al centro de la ciudad y otra se orienta hacia los majestuosos y siempre cuidados Jardines de Versalles, que también tienen gran fama por su belleza y su explendor.

En su día, esta joya del barroco fue levantada para que Luis XIV y su corte residiesen allí y todo el palacio fue concebido de acuerdo con la concepción de que el rey tenía un caracter divino por lo que todo debía girar en torno a el, en honor a su identificación con el dios Sol.

Como anécdota histórica cabe resaltar que Versalles se trata en realidad de la ampliación de un antiguo palacio que pertencía a Luis XIII a partir del cual surge esta maravilla arquitectónica que seguro que te gustará ver si viajas por esa zona.

Uno de los monumentos más conocidos y visitados de todo el mundo no es otro que la Torre Eiffel, diseñada por el ingeniero y arquitecto francés Alexandre Gustave Eiffel, que si bien se graduó en la Escuela de Artes y Oficios de París, se especialicó en la construcción de puertas metálicas, y su fama internacional creció al ser uno de los pioneros en la utilización del hierro forjado como material de construcción, algo que dio como resultado entre otras cosas la propia torre a la que hoy nos referimos.

Su construcción fue relativamente rápida ya que se comenzó en 1887 y se terminó en 1889, fecha para la que estaba prevista su finalización ya que se creó para ser el símbolo de la Exposición Universal de París de ese mismo año, en la que además se conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa.

Curiosamente, y aunque ahora es el símbolo innegable de la ciudad parisina, la construcción no tuvo demasiado éxito entre el pueblo y tampoco entre las clases altas, siendo muchos los políticos, ingenieros e incluso intelectuales, que se opusieron a ella directamente, alegando que no era ni siquiera estéticamente bonita.

El tiempo ha acabado dando la razón a Eiffel y unos cuantos miles de millones de euros a la propia ciudad, ya que la Torre actúa como uno de los principales reclamos turísiticos del país en lo que a monumentos de refiere.

El Centro Pompidou de París ha conseguido con la segunda retrospectiva del artista catalán un nuevo récord de visitantes.

La exhibición, que abrió sus puertas en la capital francesa el pasado 21 de noviembre y que terminó el 25 de marzo, recibió 790.090 visitas, tan solo por detrás de la primera retrospectiva que el Pompidou dedicó al maestro del surrealismo en 1979. Un éxito rotundo y récord histórico. Así se podría describir el resultado de la exposición que acaba de terminar en el Centro Pompidou de París dedicada al artista de Figueres (Gerona). En total, 7.315 personas al día visitaron la muestra, una cifra ligeramente inferior a la registrada en 1979, cuando el Pompidou organizó la primera retrospectiva de Dalí, aún en vida. Un total de 840.662 visitantes se acercaron hasta la galería parisina en aquella ocasión, convirtiéndola en la de más éxito del museo.

Era la primera vez que el Pompidou permanecía abierto las 24 horas durante los últimos días de la exposición, del 22 al 25 de marzo, lo que aumentó el número de visitantes considerablemente, hasta alcanzar la cifra de 48.550 personas en tan sólo cuatro días. Además, el museo alargó sus horarios hasta las 23.00 horas de la noche, exceptuando el día martes que es cuando el Pompidou permanece cerrado.

Amplia retrospectiva

Con más de doscientas piezas que incluyen pinturas, dibujos, esculturas, y trabajos audiovisuales, la retrospectiva de Dalí que acaba de concluir ha sido la más importante hasta la fecha en el Pompidou, por su magnitud. Ahora la muestra, que fue organizada con la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, la Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras y el Salvador Dalí Museum de Saint Petersburg (Florida, Estados Unidos), se trasladará a Madrid en abril, concretamente al Museo Reina Sofía.

La exhibición se centra en los inicios del artista en la Residencia de Estudiantes y su relación con la Generación del 27, hasta sus lazos con la pintura surrealista gracias a su relación con artistas como Joan Miró, Max Ernst o Yves Tanguy.

Gordes

En la Región de Provenza, al sur de Francia, a 38 kilómetros de Avignon y dentro del Departamento de Vaucluse, sobre las colinas de ese mismo nombre, se encuentra la ciudad de Gordes, a una altitud promedio cercana a los cuatrocientos metros sobre el nivel del mar y sobre una superficie de casi cincuenta kilómetros cuadrados.

Está ubicada dentro del Parque Natural Regional de Luberon y es una de sus principales atracciones.

Un pasado bien conservado

Sus antiguas y bellas casas de piedra, sus calles angostas y adoquinadas, así como los incomparables paisajes que pueden observarse desde cada una de ellas, atraen a los visitantes; a muchos artistas y en especial a los pintores, varios cuadros de Chagall han tenido a Gordes como fuente de inspiración.

Una tribu celta, los vordenses, erigieron una defensa en lo alto de la colina donde hoy se halla la ciudad y de su nombre, pasado luego a gordenses y disminuido a Gordes, consiguió su denominación actual.

Durante la Edad Media numerosos señores feudales levantaron fortalezas por toda la bella región y ya a principios del siglo XI se cita en algunos documentos el magnífico castillo que domina con su monumental estampa al resto de las construcciones y que es donde funciona la Oficina de Turismo en la actualidad.

Tres mil años de historia

En Gordes podemos visitar la Iglesia de San Fermín, de estilo románico, que data del siglo XIII pero que debió ser reconstruida en el siglo XVIII. La Capilla de Saint-Eloi, patrono de herreros y cerrajeros y la Capilla de Saint-Crespin que cuida del gremio de los zapateros; el Museo Pol Mara, con varias salas dedicadas a las obras de este gran pintor flamenco; la Abadía de Sénanque, ejemplo de la bella arquitectura cisterciense, fundada en el siglo XII y todavía habitada por los monjes de esa comunidad; el Castillo de Gordes, ya existente en el siglo XI, que fue destruido y se lo reedificó en el año 1525, en estilo renacentista.

En sus cercanías, a cuatro kilómetros camino a Cavaillon está la antiquísima Village des bories, con sus ovejas, su trigo, sus toneles de vino y sus casi tres mil años de antigüedad, nombrada Monumento Histórico en la segunda mitad del siglo XX, un museo de la vivienda rural donde hay innumerables cabañas construidas con el método de piedra seca.

Una bella ciudad sobre la colina rodeada de verdes campos que destila paz, donde el tiempo parece detenido para deleite de quienes aman la historia y poder transitar por ella.

¿Les gustaría visitar la ciudad de Gordes? ¿Cuál creen que es su característica más bella?

París es una de las capitales más hermosas de toda Europa y gran parte de esa belleza reside en los increíbles monumentos que puedes encontrar en muchos rincones de la ciudad del amor. Cientos de miles de turistas visitan cada año París para disfrutar de su glamour, de su encanto y de su gran legado histórico y patrimonial. Te descubrimos los monumentos más emblemáticos y majestuosos de París para que goces de una escapada única e inolvidable.

Uno de ellos es Conciergerie, situado en el corazón de la Îlle Cité. La primera residencia de los reyes de Francia, con un estilo gótico muy llamativo. Este edificio fue ordenado construir por Felipe el Hermoso en el siglo XIV y un siglo después se transformó parcialmente en prisión. Un lugar con mucho encanto y con mucha historia, ya que en una de sus celdas fue además encerrada la reina Maria Antonieta antes de su ejecución en la guillotina.

Notre-Dame, por su parte, es uno de los monumentos más famosos de todo el mundo. Un edificio del siglo XIV que tardó casi 200 años en construirse. En 2013 celebra su 850 aniversario. Recientemente reformado y mejorado, Notre-Dame será este año el edificio más aclamado de París, ya que durante todo el año se celebrarán en él conciertos, coloquios culturales y religiosos, visitas… todo para conmemorar su aniversario.

Otro edificio religioso, no tan famoso, es Sainte Chapelle, una iglesia gótica construida hacia 1245 para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo, aunque ahora no las conserva ya que tras la Revolución Francesa fueron depositadas en el Tesoro de la Catedral de Notre Dame.

El Arco del Triunfo es otro de esos monumentos de gran prestigio en Francia. Un monumento encargado por Napoleón I en honor de la Grande Armeé. En sus rocas están escritos algunos nombres de personajes ilustres en la historia de Francia así como algunos relieves esculpidos.

El Panteón fue el primer lugar desde donde se podía ver París desde las alturas. Situado en el Barrio Latino, se encuentra muy cerca de los Jardines de Luxemburgo. Este panteón ha tenido durante su historia distintos usos, religiosos y patrióticos. Desde la revolución francesa se destinó a albergar los cuerpos de personajes ilustres como Voltaire, Rousseau, Marie Curie, Alejandro Dumas…

Y, por último, el monumento más importante, símbolo nacional de Francia: la Torre Eiffel, nacida con motivo de la Exposición Universal de París en 1889. En aquella época los artistas la consideraban espantosa y pensaron en desmontarla. Pero hasta hoy sigue ahí, al pie del cañón, y se ha convertido en el monumento más visitado del mundo.

Lo mejor de todos estos monumentos es que normalmente el acceso es gratuito, así que aprovecha la ocasión para descubrir los monumentos más bellos de París.

¿Cuál de estos monumentos te gusta más?

La región Midi-Pyrennes de Francia cuenta con una gran multitud de parajes naturales, que en ocasiones combinados con ciudades con encanto como Rocamadour, hacen que sean destinos de lo más atractivos para el visitante.

Rocamadour no es de esas ciudades que acostumbraremos a ver en los itinerarios de las agencias de viajes, de hecho es una ciudad muy poquito conocida, al igual que la región de Midi-Pyrennes, pero que sin embargo esconde grandes atractivos en su interior.

Situado sobre un acantilado, como si no quisiera cambiar el paisaje de la zona sino convertirse en parte de esta, se encuentra Rocamadour. Una auténtica ciudad medieval como pocas se pueden encontrar en la actualidad, y es que todos aquellos que llegan a Rocamadour retroceden bastantes siglos en el tiempo.

Como decía, si en la actualidad Rocamadour no es una ciudad del todo conocida, al menos por los viajeros de todo el mundo, en su época, allá por el siglo XII, Rocamadour si gozaba de gran popularidad, dado que muchos peregrinos caminaban hasta esta ciudad para orar en algunas de sus capillas que todavía hoy se conservan en la ciudad.

El acceso a la ciudad se realiza a través de la puerta del Figuier, para luego realizar un recorrido por su interior que nos llevará a conocer lugares como la iglesia de Saint Sauveur o la cripta de Saint-Amadour, ambos lugares declarados como Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Pero el otro gran atractivo de Rocamadour es su famoso castillo, que además sirve como mirador de todo el paraje natural que hay en la zona y que invita al viajero a recorrerla a pie.

Córcega constituye uno de los mejores destinos de verano de todo el Mediterráneo, para lo cual, además de su excelente clima, el atractivo de sus paisajes, y la fama de eterna juventud que reina sobre la población local, resulta de vital incidencia los más de 1000 kilómetros de playas que se extienden entorno a toda la ínsula.

De esta forma, la que fuera patria del famoso Napoleón Bonaparte, cuenta con sitios para todos los gustos: desde exclusivas playas repletas de resorts y hoteles de lujos, hasta calas más pacificas y solitarias, o hasta una perfecta combinación de ambas características, como es el caso de Cala Rossa.

Como lo indica su nombre, esta playa de Córcega es famosa por el curioso tono rosáceo de sus arenas, enmarcadas por un coro de verdes colinas que parecieran servir de refugio para esta playa que, si bien es muy conocida, resulta mucho más tranquila que otros balnearios de la isla.

Sobre sus alrededor de 800 metros de costa, Cala Rossa posee numerosas villas de veraneo, a cual de todas más hermosas, así como algunos hoteles de lujo, que aunque sus precios suelen ser bastante elevados, sus servicios de gastronomía y bares en la terraza no resultan del todo inaccesibles, y constituyen un marco ideal para disfrutar del atardecer en Córcega luego de una ajetreada tarde en la playa.

Feria de Aviones antiguos en Francia

El 18 y 19 de mayo, Hay un lugar en Francia, al sur de París, en el que todavía vuelan pájaros de 1909. Un lugar en el que, una vez al año, centenares de aviones de hélice que han atravesado el cielo en todas las épocas del siglo de la aviación se reúnen para mostrar el esplendor de su plumaje. Le Temps des Hélices de La Ferté-Alais se ha convertido en la exhibición estática y aérea más espectacular de las que se celebran en la vieja Europa, y en una cita ineludible para todos aquellos que todavía miran al cielo cuando escuchan un motor sobre sus cabezas, o para quienes simplemente sienten una cierta curiosidad por la aviación, su historia y sus pioneros. Si alguien todavía necesita una excusa para ir o volver a París, esta es perfecta. Un fin de semana aeronáutico en la Ciudad de la Luz.

El triplano Sopwith, construido por los británicos para la I Guerra Mundial.

Año tras año, desde 1972, más de cincuenta mil aficionados se reúnen en el pequeño aeródromo de Jean-Baptiste Salis, junto al pueblo de La Ferté-Alais, 29 kilómetros al sur de la capital gala, para admirar los primeros aviones con los que el hombre desafió la ley de la gravedad. Otro aliciente es la sopresa final con la que la organización premia al finalizar la jornada a los adictos al espectáculo. En 2012, por ejemplo, la patrulla acrobática francesa puso fin a la exhibición, después de ver a triplanos Sopwith Camel emulando las persecuciones de la I Guerra Mundial, Spitfires o Messerschmitt silbando a escasos metros del público, a media docena de aviones sin motor haciendo figuras acrobáticas al ritmo de un vals de Johann Strauss o a escuadrillas enteras de North American o Yakovlev que hacen temblar el suelo al poner en marcha sus motores.

Homenaje a Salis

Los próximos 18 y 19 de mayo —se celebra siempre el fin de semana anterior al lunes festivo de Pentecostés—, la cita comenzará con el despegue del Bleriot XI-2 Pégoud, que realizó su primer vuelo el 23 de febrero de 1909. Un siglo y cuatro años después, el avión sigue en plena forma, como el resto de las cerca de 30 piezas únicas del museo volante del hombre que los restauró y que puso en marcha el certamen, Jean-Baptiste Salis. De hecho, el fin de semana es un homenaje a Salis, ya fallecido, al que decenas de amigos con sus aviones históricos se acercan no solo de diferentes países de Europa, sino también de Estados Unidos, Australia y África, para rendirle homenaje. Biniu, el nombre que adoptó al pasar a la Resistencia francesa, es sinónimo de lucha por la libertad y por la aviación al otro lado de los Pirineos. En 1942 disfrazó de aserradero el pequeño aeródromo en el que se celebra el airshow (espectáculo aéreo) para facilitar el repostaje de las escuadrillas de los aliados contra Alemania.

Avión de transporte Junkers (Ju-52).

El campo sigue allí. Sus hangares de chapa corrugada semicircular y la pista de hierba se han convertido en todo un símbolo de la libertad de Europa. En Francia, Reino Unido o Estados Unidos, la aviación significa libertad y progreso, y los pequeños campos de aviación son el humus en el que crece la actividad aeronáutica. Winston Churchill dedicó a los pilotos de la Royal Air Force (la fuerza aérea británica) su famosa frase: “Nunca tantos deberemos tanto a tan pocos”, después de la Batalla de Inglaterra, y desde entonces los pequeños campos de aviación tienen incluso ventajas fiscales.

Qué diferencia. En España pasó todo lo contrario. Ganó la aviación franquista en la Guerra Civil y las consecuencias de ese hecho han dejado una pesada herencia para la aviación general, lo que ha impedido el desarrollo normal del sector y ha supuesto la creación de un modelo que pasa exclusivamente por la aviación comercial y por construir superestructuras aeroportuarias con dinero público a la espera de que llegue la actividad.

La Ferté-Alais representa todo lo contrario. De los inicios modestos han llegado a la cima de la ingeniería, que en su día supuso el diseño del Concorde construido por el consorcio franco-británico que después alumbró Airbus y sus modelos, el actual A-380 de dos pisos y el A-350, mayoritariamente en fibra de carbono.

En La Ferté-Alais, bajo una pequeña carpa blanca, los familiares de Antoine de Saint Exupéry, el autor de El principito, muestran a quienes se acercan la otra cara de Antoine, la de piloto y autor de libros como Vuelo nocturno. En esa obra describe las duras condiciones de trabajo de los pioneros del correo postal en Argentina. Ahora el título de aquel libro da nombre a una organización benéfica que financia proyectos sociales en el país sudamericano.

Dos Wing Walker.

La Ferté-Alais puede considerarse La Meca de la aviación. Le Temps des Hélices destaca asimismo por la buena organización. La entrada cuesta 22 euros (10 los niños) para todo el día, más otros 5 (2 los niños) para entrar al césped vallado de la exposición estática, abierta hasta el mediodía, dentro del mismo aeródromo. A partir de las 13.30 empiezan los vuelos, hasta las 18.30. Repiten el mismo espectáculo el sábado y el domingo por si la meteorología complica la exhibición uno de los días.

Este año, en apenas tres semanas, los amigos de Salis van a conmemorar el centenario del vuelo de Roland Garros desde París hasta Túnez. Él fue el primero en cruzar el Mediterráneo, y en la exposición estática estará el Bleriot con el que terminó el viaje. Llegó de milagro. En su depósito solo quedaban cinco litros de combustible.

Eso sí, el sábado hay que madrugar. Llegar al aeródromo más tarde de las nueve de la mañana significa esperar largas colas para acceder a los aparcamientos. Si después de visitar La Ferté-Alais no estás saturado de aviones, el domingo por la mañana puedes visitar al norte de París el Museo del Aire en el aeropuerto de Le Burget. Hasta pronto, Jean-Baptiste.

Guía

La visita

» L’Amicale Jean-Baptiste Salis (www.ajbs.fr; 0033 1 64 57 55 85).

Aeródromo Cerny-la Ferté-Alais, en Cerny/La-Ferté-Alais. Asistir a Le Temps des Hélices 2013 cuesta 22 euros por adulto y 10 euros por niño (entre 10 y 16 años).

Dormir

» Clos des Fontaines (www.closdesfontaines.com). 3, Place de l’Église; Nainville les Roches. Es una opción estupenda. La exresidencia del tenista Yannick Noah convertida en un encantador pequeño hotel familiar con pista de tenis. La doble, 110 euros.

Información

» www.lafertealais.fr.

» www.franceguide.com.

París bajo ningún punto de vista, así que aquí van algunos de ellos para que los consideres en tu próximo viaje.

Para comenzar, por ejemplo, podemos recorrer la zona de Bv Saint Germain, arrancando la marcha por la Place Maubert-Mutualité, donde casi todos los días se encuentra un vistoso mercado local. El barrio latino es otro aspecto cultural que no deberíamos perdernos nunca en París, cerca del Sena, con sitios como la Rue de Sant-Jacques o el Boulevard Saint-Michel.

Ahora bien, si quieres aprovechar tus pocas horas en la ciudad para ver la mayor cantidad de atracciones posibles, te recomendamos el recorrido que incluye Les Invalides, la avenida de los Champs Elysees, el Arco de Triunfo y la Torre Eiffel. De igual forma, hay quienes se decantan por la cultura, apostando por el circuito Museo del Louvre, las Galerías Lafayette, la Opera de París y el Palacio Royal.

Otro interesante recorrido es aquel que nos lleva, mediante transporte público, a pasear por la orilla del Sena, hasta llegar a la magnífica Catedral de Notre Dame, cerca de la Biblioteca de la ciudad, y a poca distancia de la mítica Bastilla. Otra opción es ir directamente hasta la Bastilla, pasando luego por el negocio Le Mariage Freres, realmente increíble y que te lo recomendará cualquier parisino al que le consultes.

La Aiguille du Midi, que se traduce como “la aguja del sur” es una montaña de 3.842 metros de altura que se levanta sobre el macizo del Mont Blanc, en los Alpes franceses. Su forma es tan vertical y apuntada que bien merece el nombre de aguja, una afilada punta que parece querer pinchar las nubes.

Pero a pesar de esto, su cumbre se puede visitar gracias al teleférico. Allí arriba encontramos un prodigioso mirador, una cafetería y una tienda de regalos. Este teleférico fue construido en 1955 y fue hasta hace poco el más alto del mundo. Sigue siendo el que ofrece el ascenso vertical más pronunciado del mundo, pues pasa de una altitud de 1.035 m a otra de 3.842 m. ¡Casi nada!

A principios del siglo XX hubo un proyecto de construcción de un elevador que llevaría a los visitantes desde la aldea de Les Pelerins hasta la cumbre de l’Aiguille du Midi, un plan que fracasó debido a innumerables problemas técnicos. Sí tuvo éxito el funicular inaugurado en 1924 que cubre el tramo entre Les Pelerins y La Para.

La segunda sección entre La Para – Les Glaciers se terminó tres años después. Fue entonces cuando nació el teleférico más alto del mundo aunque el cable tal y como ahora lo vemos no se puso en marcha y funcionó con regularidad hasta los años 50 gracias a los esfuerzos y la habilidad del ingeniero italiano Conde Dino Lora Totino. El teleférico fue completamente renovado en 1991 y hoy es una de las grandes atracciones de los Alpes franceses.

La ciudad de la luz, más conocida como Paris, es el lugar dónde cientos de enamorados van cada año a pasar los “días más románticos de su vida” eso hace que esta ciudad también sea conocida como la ciudad del amor.Paris

Hoy, te vamos a hablar de las cosas que debes tener en cuenta si quieres viajar a París.

Debes tener en cuenta que además de ser uno de los lugares europeos más visitados, también es uno de los lugares de Europa más poblados. Por lo que debes prepararte para un gran aluvión de personas cada día, sobre todo si vas a lugares como la famosa torre Eiffel en la cual, muchas veces las colas para entrar son de horas.

Debes planear con antelación que quiere hacer

Viajar a parís

Debes tener en cuenta que si estás en un lugar como París, vas a tener cientos de cosas quehacer por eso debes tener en cuenta que puedes hacer y qué no. No vas a poder hacerlo todo y muchos menos si sólo vas a pasar un par de días. Para no dejarte llevar por la emoción, debes marcar como importantes las cosas que quieras hacer primero o las cosas que sientas que de ninguna manera te puedes perder. Así evitarás desilusiones por malas planificaciones.

Otro de los consejos de viajar a París es tener en cuenta cómo vas a moverte dentro de este gran lugar. Desde nuestro blog de viajes te recomendamos que uses el transporte público, ya que es un lugar muy grande y no te aconsejamos que alquiles un coche. El trasporte público te puede comunicar con cualquier punto de París así que no tendrás mayor problema.

Escoge un paquete turístico a la hora de viajar a Paris, muchos paquetes incluyen cenas en la torre Eiffel o incluso paseos por el río Sena.

La Torre Eiffel, el símbolo de París esconde 9 curiosidades que hoy les descubrimos. Mitos e historias de uno del monumento más famoso y reconocido de mundo.

torre eiffel

9 mitos y curiosidades sobre la Torre Eiffel

1. La torre sufre de encogimiento: sin contar su antena, la estructura mide casi 300 metros, pero los días muy fríos se reduce hasta unos 15 centímetros.

2. La pintura de la torre está siempre mojada, o al menos en parte. En marzo se comenzaron los trabajos de pintura, con motivo de la celebración de los 120 años de la construcción de la torre. El trabajo llevó 18 meses. su restauración usará 60 toneladas de pintura en tres tonos diferentes de marrón: más oscuro en la base y más claro en la cima.

3. Para la época en que el ingeniero Gustave Eiffel comenzó la construcción de la torre que porta su nombre, era ya reconocido tanto en Europa, donde había construido más de 35 puentes, como en Centro América donde participó en el intento francés de construir un canal en Panamá.

4. La Torre Eiffel funcionaría como un regio cartel. De hecho ya ha funcionado como tal en los años 20 y los comienzos de la década del 30, enormes carteles de la compañía de automóviles Citroen colgaron de la torre (¡qué mejor publicidad!). Durante la ocupación alemana cargó con insignias y carteles que celebraban la victoria del invasor. En 1979 Greenpeace colgó carteles en pos de salvar a las ballenas. Hoy en día se puede contactar a la empresa Apoteo Surprise que puede pasar mensajes especiales bajo la torre.

5. La Torre Eiffel tiene más visitantes que el Empire State. Entre el 2003 y el 2008 las visitas a la torre parisina ha crecido de 5,9 a 6,9 millones. El edificio en Nueva York ha registrado sólo 3,5 visitantes.

6. Subir en el ascensor a la cima de la torre cuesta 13 euros para los adultos. El precio de la misma experiencia en la torre que se encuentra en Las Vegas cuesta sólo 10 dólares.

7. Antes de ser construida muchos ya consideraban bárbaro y terrible el proyecto. Cuando la construcción comenzó el compositor Charles Gounod, el escritor Guy de Maupassant, el pintor William Bouguereau y el arquitecto Charles Garnier criticaron fuertemente la obra. Acusaban al proyecto de ser una chimenea negra que opacaría el arte de la ciudad, una montaña de frío metal. Incluso llegaron a firmar un petitorio de protesta. El pasado y el futuro se batallaron y así todo, como en el caso de las pirámides del Louvre, el futuro se impuso.

8. Crysler robó el record de la torre construyendo en 1930 un edificio que la superaba en altura. Pero quizás como forma de revancha de la vida la torre Eiffel ha sido durante los años una entrada constante de dinero, obteniendo el último año ingresos que alcanzan los 60 millones de euros, y dejando 1,5 millones de euros de ganancia neta. Por otro lado, Crysler está en bancarrota.

9. Matrimonio. En el 2008 una mujer de 36 años, perteneciente a la armada estadounidense “se casó” con la torre y cambió su nombre a Erika La Tour Eiffel.

La pequeña ciudad medieval de Saint Emilion, con sus angostas e inclinadas callejuelas, está ubicada a 35 kilómetros al noreste de Burdeos, en el Departamento de La Gironda, dentro de la región de Aquitania, al sudoeste de Francia. Es tanta su belleza y su historia que no pudo menos que declarársela Patrimonio de la Humanidad en el año 1999.

Viñedos de Saint Emilion

Su acerbo vitivinícola se remonta a la época en la que los romanos plantaron allí las primeras vides en el siglo II antes de Cristo, con tan buen acierto que la excelente tierra de la región, ayudada por el clima excepcional, las hizo prosperar de una manera extraordinaria. Dentro de la zona productora de vino tinto de todo Burdeos, Saint Emilion es una de las más importantes, junto con Médoc, Pomerol y Graves.

Cuenta la historia que hacia el siglo VIII un monje celta benedictino llegó para instalarse en una ermita que había en el lugar. Él mismo comenzó a labrar la actual iglesia en la piedra arenisca, haciendo más alta la bóveda e instalando un baptisterio. Al fallecer en el año 76 es enterrado allí y sus sucesores decidieron entonces continuar con la enorme tarea emprendida. Ellos fueron los que decidieron darle un uso comercial a los vinos producidos y como el nombre de aquel ermitaño era Emilion así bautizaron el pueblo que se fue formando en torno al templo excavado en la montaña, sobre un semicírculo de colinas enfrentadas con el Río Dordoña.

Atractivos de Saint Emilion

Sobre un cerro que domina al río se alza, desde hace ya unos cinco mil años el monumento megalítico conocido como Menhir de Pierrefitte, con una fuente a sus pies a la que muchos llegan buscando el poder curativo de las aguas, a las que consideran milagrosas. Otros lugares importantes del entorno para visitar son el Castillo del Rey, la Iglesia Colegialle, el Palacio Cardenalicio, el Convento de los Cordeliers y las viejas murallas que rodean la ciudad.

Pasear por la villa o recorrer los viñedos, probar los exquisitos macarons hechos con pasta de almendras y recorrer las innumerables tiendas de vinos es algo que no tiene precio. Sí lo tiene un excelente restaurante que ostenta dos estrellas Michelin y en el cual se come de maravilla pero hay también varios pequeños establecimientos que ofrecen platos más sencillos aunque no por ello menos deliciosos. Saint Emilion es recomendable en todos los sentidos, tanto para visitar como para vacacionar, uno de esos rincones del mundo llenos de magia y con un encanto especial.

¿Les gustaría visitar la ciudad de Saint Emilion? ¿Les gustaría visitar esta muestra de arquitectura medieval en su próximo viaje a Francia?

Con sus 4.810 metros de altitud, el Mont Blanc, en los Alpes Franceses muy cerca de la frontera italiana, es la montaña más alta del continente, el techo de Europa. Rodeado de glaciares, se considera a esta mole granítica la cuna del alpinismo. Muchos escaladores acuden aquí a encontrarse cara a cara con la mítica cumbre. Una experiencia no exenta de peligro, como hemos visto en las últimas noticias.

No por casualidad era conocida hasta el siglo XVIII como “la montaña maldita” por los habitantes de la región, un monstruo inaccesible, rodeado de misterio, mitos y leyendas.

La primera ascensión a la cima del Mont Blanc tuvo lugar en el año 1786, a cargo de Jacques Balmat y Michel G. Paccard, acabando de una vez por todas con todas las supersticiones y tabúes que rodeaban a esta montaña. A partir de ahí las expediciones se sucedieron y con ellas, los accidentes. La primera víctima mortal del Mont Blanc se produjo en 1820, un accidente que conmocionó a la opinión pública y propició la creación de la Compañía de Guías de Chamonix, que aun hoy custodia los caminos y refugios del Mont Blanc.

Desde el punto de vista turístico, nos podemos acercar a la cima de este gigante de piedra sin correr peligro alguno gracias al teleférico de varios tramos que conecta la ladera francesa con la italiana pasando por la Punta Hellbronner y la Aiguille du Midi. para los que busquen una experiencia más activa, las posibilidades de practicar deportes de nieve así como senderismo y alpinismo con abundantes.

La Abadía de Saint Michel, desde tiempo atrás conocida como La Maravilla de Occidente, fue un lugar misterioso, esotérico, místico y peligroso. Terribles criaturas habitaban la bahía y los peregrinos desaparecían atrapados por violentas subidas del mar. Hoy en día, que se ha domesticado las mareas, que se ha construido un acceso seguro y que ya no existen monstruos más que en la imaginación, hoy, Saint Michel se ha convertido en el segundo lugar más visitado de Francia y Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.

Lugar de peregrinación de miles de turistas. La belleza del entorno y su arquitectura son argumentos más que válidos para visitarla. Digamos que el lugar bien vale una multitud.

Lo mejor es madrugar y buscar un día entre semana, y rezar para que no haya ninguna visita escolar. Si quieres ahorrarte el pago por estacionar en el área reservada puedes dejar el coche algo más lejos y llegar caminando. Cerca, en un lateral de la carretera, hay una fábrica y tienda de repostería y otros productos gastronómicos de la zona. Puedes aparcar allí y seguir ruta caminando hasta uno de los puntos desde donde salen los autobuses lanzadera que te llevan a los pies de la Abadía. Conforme te acercas podrás hacerte una idea del entorno, ver como el promontorio de 92 metros de altitud, sustratos históricos que se amontonaron durante siglos, se yergue sobre el horizonte de la Baja Normandía, sustentado en la leyenda.

El Arcángel San Miguel se le apareció repentinamente, sí, la religión tiene estas cuestiones de las apariciones, al Obispo de Avranches Aubert pidiéndole que construyera un oratorio. Aunque este no debía andar muy bien de fe, porque necesitó que el pobre San Miguel se le apareciera por tres veces y, harto ya de la incredulidad científica del obispo, le plantara el dedo sobre la frente, no sabemos muy bien si como advertencia intimidatoria o qué. Pero lo cierto es que, como dice el dicho, a la tercera fue la vencida. Aunque el origen místico del lugar data de muchos años antes de la fundación benedictina del 966 y ya los druidas galos de la zona y los romanos notaron cierta vibración religiosa.

¿Qué hacer en Mont Saint Michel?

No es especialmente necesario planificar previamente la excursión porque el lugar se recorre como un paseo con un único sentido ascendente y, claro, como todo lo que sube baja, también descendente. Se inicia la visita desde el pueblo, desde la zona baja del promontorio. Esta zona se ha convertido en lo más parecido a un parque temático, si esperas ver algo auténtico, las mareas se lo llevaron y quedó un carnaval deslucido. Todo está preparado para el turismo de consumo; desde el restaurante, El mesón de la Mère Poulard, donde se come la mejor tortilla, allí le llaman oumelet, de Francia, según dicen, hasta las tiendas de recuerdos absurdos o alguna exposición casposa con figuras de cera y calabozos y torturas medievales.

Pero una vez que accedas a las escaleras que te llevan a la Abadía, viajarás al pasado entre murallas de granito pinceladas de musgo, rincones de vegetación, vistas a los tejados inclinados de pizarra de más abajo, y al estuario, algo oleoso con la marea baja, del río Couesnon. Viajarás al origen místico del Mont Saint Michel peldaño a peldaño, en el eco pétreo de sus salas, paseando por sus diferentes espacios, por sus siglos de historia, entre la penumbra y la luz oblicua que se filtra por sus ventanales. Podrás viajar al pasado al escuchar el roce que aún pervive en la memoria sonora del claustro abacial, de los bajos de las túnicas benedictinas al frotarse en el suelo empedrado, y mientras, con la mirada, dibujarás la doble fila de las columnas con sus arcos ojivales.

¿Cómo fotografiar el Mont Saint Michel?

Desde lejos, el Mont Saint Michel es un imán que te resultará difícil dejar de mirar. Juega con las mareas y con el cielo, con las nubes, con la luz, y por la noche se convierte en un gigantesco faro, en un haz de luz vertical. Para fotografiar tal espectáculo debes cortejarlo desde diferentes ángulos y no dejarte el trípode en casa. Ya sea de día o de noche, puedes parapetarte cerca de dónde salen los autobuses lanzadera; allí hay un paseo con un pequeño puente ideal para hacer fotografías de larga exposición, aunque tiene el inconveniente de que no deja de pasar gente, lo que produce cierta vibración no muy estética.

Pero es un problema de fácil solución si conduces el coche unos pocos kilómetros hacia el Molino de Moidrey, que también es Patrimonio de la Humanidad junto al Mont Saint Michel. Desde allí obtendrás igualmente unas fantásticas fotografías sin tener que preocuparte de la cantidad de visitantes que no dejan de entrar en tu encuadre.

Se acerca la temporada de invierno en las principales estaciones de esquí de los Alpes Franceses. Algunas de ellas muy conocidas dentro del ámbito turístico, como Val d’Isere, Avoriaz, Chamonix-Mont Blanc, La Plagne, Tignes, Courchevel, L’Alpe d’Huez, Isola 2000 o Val-Thorens.

Si os gusta la nieve y practicar los tradicionales deportes que se derivan de ella queremos daros una selección de los hoteles que en estos momentos son los mejor valorados dentro de los Alpes Franceses. Alojamientos que han sido seleccionados por clientes que ya han estado en ellos y han disfrutado de sus instalaciones.

– Hotel Altapura

Comenzamos con un hotel de cuatro estrellas situado en Val Thorens, la estación de esquí más alta de los Alpes Franceses. Cuenta con 88 habitaciones y desde aquí vamos a tener acceso a a más de 600 kilómetros de pistas esquiables. Un alojamiento con piscina, spa, tres restaurantes, servicio de alquiler de equipos de esquí y conexión wi-fi gratuita.

Más información y reserva en: Hotel Altapura
– Hotel Les Balcons du Savoy

Este hotel de cuatro estrellas nos ofrece un total de 65 apartamentos a solo 150 metros del centro de Chamonix y con unas espléndidas vistas al Mont Blanc. Todos ellos están perfectamente equipados con lo necesario para una estancia maravillosa. El establecimiento dispone a su vez de sala de juegos, bar, salón, aparcamiento gratuito y taquillas individuales para dejar nuestros equipos de esquí.

Más información y reserva en: Hotel Les Balcons du Savoy
– Hotel L’Arc en Ciel

Este hotel de tres estrellas está situado a solo cinco minutos a pie del centro de Thonon les Bains. Dispone de 40 habitaciones con todas las comodidades, y entre los servicios del establecimiento tenemos piscina al aire libre, jardín, restaurante, sala de juegos y aparcamiento gratuito. Asimismo todo el hotel cuenta con conexión gratuita a internet mediante wi-fi.

Más información y reserva en: Hotel L’Arc en Ciel
– Hotel Oustalet

Este alojamiento de tres estrellas se halla a los pies del Aiguille du Midi Mountain, cerca del centro y la estación de tren de Chamonix. Dispone de 15 habitaciones, todas ellas equipadas con un balcón con vistas al Mont Blanc. Dentro del hotel contamos con una piscina al aire libre, sala de té, jardín, bañera de hidromasaje, sauna y baño turco. Las habitaciones son muy elegantes y agradables.

Más información y reserva en: Hotel Oustalet
– Hotel La Vanoise

Por último este hotel de dos estrellas situado en el centro de Tignes Val Claret, al lado de las estaciones de esquí, y que cuenta con 22 habitaciones en total. Un alojamiento sencillo y agradable, muy cerca de todo, que dispone de bar, sala de televisión, salón y terraza amueblada y restaurante. Desde el propio hotel tenemos acceso directo a las estaciones de esquí.

Más información y reserva en: Hotel La Vanoise

Hoy nos trasladamos hasta la ciudad francesa de Saint-Nazaire, un lugar donde puedes disfrutar del mar, del turismo cultural, turismo familiar… Os lo contamos.

Túmulo de Dissingnac

Para aquellos que os guste la historia y la arqueología no perdáis la oportunidad de ver este monumento histórico que nos trasladará hasta la prehistoria.

Prepararos para un viaje en el tiempo pues nos tendremos que trasladar hasta hace más de 6000 años, al Neolítico, para encontrarnos con un monumento que alcanza los 3 metros de altura por 28 de diámetro formado por tierra y piedras, que dan cobijo a dos tumbas megalíticas.

Senda de los Carabineros

Esta senda está compuesta por 7 km de árboles de diferentes clases como los pinos piñoneros y marítimos, encinas y cupresáceas. Es un lugar perfecto para disfrutar de un maravilloso paseo abrazado por la naturaleza y con la visión de las playas y los acantilados que rodean el lugar.

Para los amantes de la naturaleza y los que quieran conocer todos los encantos de esta maravillosa ciudad, el verano puede ser un momento más que recomendable para recorrer esta senda y dejarse llevar por los sentidos, los olores y los sonidos.

Nadie puede negar que este lugar está lleno de historia y de encanto, cada uno de los rincones que recorras, cada uno de sus monumentos te llevará a algún punto histórico en el que esta ciudad ha sido protagonista o ha cumplido una función importante en la historia del mundo.

En este museo podrás conocer de primera mano qué lugar representó esta ciudad en el ámbito marítimo e industrial y cómo, durante esos siglos, llegó a convertirse en un puerto estratégico y por tanto, en un centro urbano.

¿Cómo llegar hasta allí?

Si quieres emprender tu propia aventura y revivir los viajes de antaño, en lugar de trasladarte en avión o por carretera, puedes hacer el trayecto en barco Gijon-Nantes.

Ésta es una de las opciones que encantan tanto a adultos como a niños porque no sólo reduces el tiempo de trayecto sino que el ver cómo el barco surca el mar y la comodidad de las instalaciones son el mejor tentempié para una ciudad como ésta.

No demasiado lejos de los castillos de Blois y Chambord, los cuales ya hemos conocido en esta serie de entregas, se encuentra el señorío de Cheverny, en la región Centre Val de Loire. Se dice que es uno de los castillos mejor amueblados de toda la zona del Loira y si por algo llama la atención es por eso, por su increíble mobiliario.

Gran parte de la decoración interior es obra de Jean Monier, quien se benefició durante cierto tiempo del apoyo de María de Médicis, quien lo envió a Italia para así poder perfeccionar su talento aprendiendo de los más famosos e importantes maestros italianos. Posteriormente fue empleado en el palacio de Luxemburgo y finalmente fue traído al castillo de Cheverny para demostrar su valía.

Cuenta con unos jardines muy cuidados durante todo el año y su jardín más moderno se remonta al año 2006, donde es toda una delicia dar un paseo respirando sus aromas en un día de sol a finales de primavera o ya entrados en la temporada estival donde además de olores, predomina un amplio abanico cromático que enamora desde el primer momento de su visita.

Su huerta está repleta de color donde se entremezclan muchas especies diferentes, proporcionándonos un auténtico regalo en forma de colores, olores y sabores, porque también se mezclan los productos de la huerta en este ordenado y precioso jardín que hace las delicias de todos aquellos que visitan esta zona de la ruta de los castillos del Loira.

Además si queréis disfrutar de esta zona desde un punto de vista completamente diferente, entre los meses de abril y noviembre podemos hacer pequeños cruceros en barcos sobre tranquilas aguas o desde tierra con coches eléctricos, donde podremos contemplar su bella y variada flora y fauna.