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Rabat, capital de Marruecos y cuarta Ciudad Imperial situado en el noreste del país desde 1912, en la costa atlántica, Rabat es también una ciudad comercial e industrial (textil, alimentación, materiales de construcción) donde el turismo y los artes locales también desempeñan un papel económico importante. Es centro especialmente el gran político y administrativo del país, donde está la palabra real, las autoridades gubernamentales y las embajadas.

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Abd al-Mumin la fundó en el siglo XII, y utilizó la kasbah (“fortaleza”) como base para luchar contra los españoles. Durante este período se construyeron sus edificios más famosos, como La Torre Hassan y la Kasbah des Oudaias. Bastión para los musulmanes expulsados de España a principios del siglo XVII y capital del país sólo a partir de la ocupación francesa, en 1912, la atmósfera de Rabat recibe influencias del Islam y de Europa en casi idéntica medida. Pocos habitantes de Rabat están involucrados en el negocio turístico, lo que significa pasear por los mercados sin tener que protegerse contra la excesiva presión de los vendedores.

Uno de los monumentos más famosos es La Torre Hassan, el alminar inacabado de la gran mezquita, iniciado por Yacub al-Mansur. Un terremoto interrumpió su construcción en el año 1755. A su lado se alza el mausoleo de Mohammed V, abuelo del actual rey. La Kasbah des Oudaias, construida en el risco que se levanta sobre el Atlántico, alberga un antiguo palacio convertido en museo de arte tradicional. Más allá de las murallas se encuentran los restos de la antigua ciudad de Salé, cuyo Museo Arqueológico es uno de los más interesantes de Marruecos.

Entre el histórico parque central ( los Jardins Triangle de Vue ) y la principal estación de tren están localizados la mayoría de hoteles y restaurantes de Rabat. Los abundantes bares y cafeterías de esta zona disponen de toda clase de cervezas, pizzas, y helados que uno pueda desear. El aeropuerto internacional Mohammed V se halla a poca distancia al este de la ciudad y muchos autobuses cubren el trayecto.

Rabat, de el cual los barrios conviven en diferente culturas, religiones y tradiciones, tiene una herencia arquitectónica interesante, al comienzo con las puertas del recinto del kasbah de Oudaia y del minarete de La Mezquita Hassan s. de XII. Un sueño inacabado del célebre Yacoub el Manssur. Al lado mismo se encuentra el Mausoleo de Mohamed V (1962), abuelo del actual rey de Marruecos y construido en memoria del soberano que obtuvo la independencia del país de manos de los franceses. No deje de visitar su Museo Arqueológico. La ciudad moderna es amplia y despejada con numerosos edificios ministeriales, amplias avenidas, jardines y palacios.

Árboles y flores en las calles de Mohammédia

Mohammédia es una ciudad puerto que está en las costas occidentales de Marruecos, estando entre las ciudades de Casablanca y Rabat, siendo un lugar perfecto para que vayas algunos días a conocer su belleza natural.

Esta ciudad está a unos veinticinco kilómetros al nororiente de Casablanca, por lo que se ha convertido en uno de los destinos favoritos para vacacionar de las personas que viven allí y de las que están simplemente haciendo turismo.

Los visitantes que llegan hasta allí lo hacen siguiendo la fama de su atmósfera relajada y muy amigable, así como para visitar sus hermosas playas. Cuando ingresas a esta población lo primero que te sorprenderá será el color verde de la naturaleza que se destaca allí, y que la mayoría de las calles tienen a sus lados o en su centro líneas de árboles de palma de ese color, lo que es muy atractivo.

Una de las actividades que te recomiendo hacer allí, y que es de las más populares entre los turistas, es simplemente caminar por su centro, que es bastante relajante por caminos que siempre tienen la sombra de los árboles de palmas. Estando allí te puedes detener en alguno de los cafés que tienen terrazas en sus partes exteriores y en donde te aconsejo beber un poco de té de menta, que es la bebida local.

La parte histórica de Mohammédia es más pequeña que la de otras ciudades de importancia de Marruecos. En todo su centro puedes ver la mezquita mayor, que se alza con un buen tamaño sobre el resto de edificaciones históricas, alrededor de la cual hay una buena cantidad de calles y callejones que tienen a sus lados varias casas coloridas que decoran el paisaje con sus plantas y flores creciendo en sus ventanas.

Llegar hasta esta población es muy fácil porque hay servicio regular de autobuses entre ella y Casablanca, lo que hace que la vida sea mucho más sencilla tanto para aquellos habitantes que necesitan ir a Casablanca a hacer compras o negocios, como para los turistas que quieren pasar un par de días en esta tranquila y hermosa ciudad, y para que los extranjeros se dejen encantar con cada paso que den en ella.

El tranvía circula por las calles de Rabat

Ha dejado ser una rareza en el continente, aunque tampoco es demasiado habitual. Pero, por fin, es una realidad en Marruecos. No es el primero ni va a ser el último, aunque desde Occidente podamos pensar en la exclusividad. La cuestión es que Rabat ha inaugurado el servicio comercial del primer tranvía de última generación que se instala en Marruecos, que se ha fabricado por Alstom en Barcelona, y que estructura la conurbación Rabat-Salé de la ciudad. Marruecos se incorpora así al club de países africabos con tranvía, todos ellos en el Magreb.

Lo más curioso es que Marruecos recupera el medio de transporte que ya era habitual en la primera parte del siglo XX y que se abandonó porque se consideraba (al igua que en Europa) que no era un medio moderno.

Estos tranvías cuentan con piso bajo integral y seis puertas –doce en las composiciones dobles. Éstas miden 64 metros y ofrecen 118 asientos, pudiendo transportar de cuatrocientos a seiscientos pasajeros. La climatización y la gran superficie acristalada tintada, los asientos y los pasillos, el sistema de información al pasajero en árabe y francés y la motorización silenciosa son los elementos previstos para ofrecer condiciones de viaje más agradables.

En 2008, el operador STRS realizó un pedido de 44 tranvías Citadis a Alstom, que circularán en una red de dos líneas de una longitud total de 20 kilómetros y 31 estaciones.

Además de los tranvías en servicio en Túnez desde finales de 2007, y en Rabat y Argel desde este mes de mayo, Alstom está fabricando tranvías Citadis para las futuras líneas de Casablanca, Constantina y Orán.

La fábrica de Alstom en Barcelona trabaja en la construcción de buena parte de los tranvías para Rabat-Salé (22×2 unidades Citadís), así como los de Argelia (57 unidades Citadís para Argel, Orán y Constantine). El resto se fabricarán en Francia, al igual que ocurriera con los 30 Citadís que ya circulan por los 18 kilómetros de la L-1 de Túnez.

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Museo del Palacio y Jardines Andaluces en Rabat

La ciudad de Rabat, capital y tercera ciudad más grande de Marruecos, tiene un encanto bastante cosmopolita que se mezcla de una forma maravillosa con las edificaciones históricas y con una arquitectura destacada que existen allí.

Por las calles de esta población te puedes encontrar con diversos tesoros, algunos de los que son muy conocidos y otros que permanecen un poco más escondidos, como lo son el Museo del Palacio y los Jardines Andaluces.

Hacia el sur de Bab Oudaia, que es la puerta principal de entrada a la parte histórica de la capital marroquí, una tercera puerta te dará la entrada hasta este Palacio y sus jardines andaluces. La construcción que puedes ver en la actualidad fue hecha en el siglo diecisiete por Moulay Ismail, que fue el primer sultán Almohad que unificó al país.

En la actualidad puedes ver no sólo la construcción del Palacio en su estado original y en un estado de conservación excelente, sino que tienes la oportunidad de ver varias exhibiciones que te enseñan un poco sobre la cultura y el arte de Marruecos a través de los siglos. Como muchos palacios de la época, allí existe un gran patio central desde donde se llega a las partes que no están abiertas al público, así como a las habitaciones donde están las exhibiciones.

Dentro de este palacio hay un salón donde puedes ver las alfombras orientales que fueron hechas en Rabat, así como un salón reservado para rituales y costumbres culturales, así como otro donde hay una exhibición de instrumentos musicales locales. Muchos encuentran en este lugar un buen espacio para aprender un poco más tanto de la historia de la región como de todo el país.

Los alrededores de este palacio tienen uno de los espacios naturales más hermosos de Rabat, que son los famosos Jardines Andaluces. A pesar de que este lugar fue hecho siguiendo las reglas de las tradiciones andaluces, con las flores y plantas acostumbradas, todo fue diseñado por un francés en el siglo veinte; y en la actualidad es uno de los más populares para pasar un rato relajante en compañía de la naturaleza.

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La capital del país es Rabat. Aquí viven 2 millones de personas así que es una ciudad populosa. No tiene la fama de Marrakech ni la importancia de Casablanca así que estamos en presencia de una ciudad tranquila, con calles anchas, muchos restaurantes y cafeterías con mesas y sillas sobre las aceras y una parte nueva, la Ville Nouvelle francesa, y una parte vieja, la Medina.

 

La gastronomía marroquí en general pone el acento en lo salado y en lo dulce, es de estilo casero y popular y se trata de una labor femenina. Los ingredientes básicos de una comida marroquí servida en cualquier rincón del país incluyen cous-cous, olivas, vegetales, carne de cordero, pescados y mariscos y especias. Reza un dicho que mientas se come no se habla así que aquí se le da mucha importancia a estos momentos del día. La costumbre marroquí es comer con los tres dedos de la mano derecha aunque el cous cous se come con cuchara. Las mesas suelen ser bajas y una vasija con agua suele apoyarse en la mesa para enjuagarse los dedos antes de comer. El anfitrión siempre bendice la comida así que no te apresures.

 

Si estás comiendo frente a una mesa con muchos bowsl siempre debes tomar la comida de la parte del bowl más cercana a ti. Se bebe y se come nada más que con la mano derecha y el agua se sirve en un vaso común. Si no quieres compartir lo mejor es pedir otra bebida. Ah, nada de limpiarse las manos en la servilleta.

 

Restaurantes en Rabat

Comer en restaurantes no es algo caro en Rabat y la oferta gastronómica está compuesta de puestos callejeros, restaurantes trendy, cafeterías, bares e incluso sitios dónde se especializan en gastronomías de otros países. Pero la comida marroquí a mi gusto es muy sabrosa así que no se me ocurre comer sushi ni por asomo. Hay sitios con mucho estilo, ideales para ir a cenar y pasar una agradable velada. Por ejemplo, el restaurante Dinarjat es especial pues funciona en una antigua casa del siglo XVII justo en el centro de la Medina. Bailarines, ambiente tranquilo y una decoración palaciega encandilan. Claro, hay que hacer reserva.

 

También con aires antiguos está Le Ziryab. Este restaurante tiene una carta con platos tradicionales y modernos, muchos pescados, mariscos, carne a la parrilla y el sabroso cous-cous por todas partes. Uno que forma parte de la medina misma, pues está construido dentro de las murallas, es restaurante el-Bahia. Aquí te puedes sentar dentro o fuera bajo la luz de las estrellas. Sadi es el nombre de un sitio que está un poco escondido, sobre el número 81 de la avenida Allal Ben Abdallah. Aquí comes barato aunque es dificil de encontrar y por eso mismo hay pocos turistas que dan con él.  Puedes pedir kebab, tagine y tarir, sopa, todo servido en utensilios bien tradicionales.

 

Cerca de la estación de trenes está el restaurante de la Jeunesse, un sitio especialista en servir platos muy abundantes. Con vistas a la playa está Caravelle, de precios medianos y comida tradicional. Otro sitio dónde comes bien y barato es Des Amis, situado en el cruce de las calle Souika y la avenida Mohammed V. Aquí la carta está compuesta por platos tradicionales marroquíes, mucho pescado y también platos clásicos de la gastronomía francesa. Eso sí, no venden alcohol. Hablando de alcohol, la gran pregunta es si puedes o no pedir y beber alcohol ya que después de todo Marruecos es un país musulmán y se supone que los musulmanes no beben alcohol. Tengo suficientes pruebas para decir que la regla suele romperse pero lo bueno es que en muchos restaurantes y siendo extranjero puedes beber tranquilo. Claro que si quieres ser uno más deberás pedir té verde, es más barato.

 

Si lo tuyo no es la comida marroquí, como dije más arriba, tienes ofertas de gastronomía internacional.

 

Sobre este suelo de África del norte está el restaurante nipón Le Fuji, en clara referencia al monte más conocido de Japón. En la carta hay suhi, obvio, pero también tempura y las pintorescas cajas de bento que puedes comer en el lugar o comprar y llevar. Si eres vegetarianos o no te gustan tanto las especias, este sitio es una muy buena opción. Para platos con sabor occidental está el restaurante francés Le Gran Comptoir, parece una parrilla de París, y para noches de buena comida y música de jazz como acompañamiento está L’Entrecote.

 

Finalmente, si el presupuesto no da para sentarse en un restaurante el mejor sitio para comer bien y barato son los puestos de la Medina. Por menos de un dólar o poco más tienes una plétora de puestos entre los que elegir, ves cómo se cocinan los platos y te mueves entre la gente local. Un placer.

 

 

Ciudad de los Jardines

 

Rabat, es una ciudad marroquí conocida como la Ciudad de los Jardines. Curiosamente, es al mismo tiempo una ciudad moderna y tradicional, un destino donde se mezclan la cultura ancestral y moderna. Está rodeada de laderas y montañas.

 

Los visitantes se encuentran con una ciudad elegante, con armoniosos jardines, comercios de lujo, tiendas y sus flores.

 

En tu visita no debes perderte el Tour Hassan, que es el último reducto de la Mezquita -que nunca se acabó-, y es una de las ciudades con una estructura más asentada.

 

Durante tu estancia en Rabat, podrás escoger entre varios itinerarios, todos idílicos, teniendo la oportunidad de pasear bajo el rugido del océano Atlántico, rodeado por un inolvidable colorido de flores, y un hermoso cielo azul.

 

Las pequeñas construcciones que fueron realizadas hasta el momento también son importantes, especialmente las que se realizan sin la protección de los muros y que rememoran aquel Rabat como capital del titánico Reino de Marruecos.

 

Bajando por la zona de Oudaias Kabash, podemos encontrar un número importante de calles empedradas y antiguas, donde ancianos musulmanes conviven armoniosamente con la ciudad moderna. Sin dudas Oudaias Kabash posee un encanto especial, que jamás olvidarás.

 

Varias aerolíneas ofrecen vuelos a Rabat desde las ciudades más importantes. ¿A qué esperas para preparar tu viaje?.

 

Si deseas disfrutar de unas vacaciones donde puedas disfrutar de los más bellos lugares, Rabat es una de las mejores opciones.

 

Esta ciudad se encuentra ubicada en la costa atlántica, es la capital de Marruecos y cuenta con una población de aproximadamente 1.622.860 habitantes.

 

Entre los principales centros de interés podemos destacar a la ciudad de Casablanca, la ciudad de Salé y los Jardines Botánicos.

 

El Dar El-Makhzen es sin duda una de las mayores atracciones para los turistas, consta de un conjunto de edificios entre ellos el Palacio Real donde reside el Rey y la corte, es el palacio más grande en todo el país, otros de los lugares que se encuentran allí son la mezquita Ahl-Fas, la sede del Gobierno, la Corte Suprema, etc.

 

Rabat cuenta además con una gran cantidad de hermosos jardines donde recorrer y disfrutar de las más hermosas vistas y una gran cantidad de monumentos y construcciones de gran importancia como el Museo de las ciencias de la Tierra, el Museo Postal y los zocos, entre otros de los mayores atractivos de la ciudad.

 

Los vuelos a Rabat son actualmente unos de los más solicitados, ¡no esperes más! Disfruta de los mejores descuentos y ven a pasar unas vacaciones inolvidables en la bella ciudad de Rabat.

 

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El Museo Oudaias en Rabat

 

En la ciudad capital de Marruecos, Rabat, se encuentra el famoso museo Oudaias, uno de los tantos recintos de importancia cultural en la ruta de monumentos y edificios culturales de la nación.

 

El museo está en la parte histórica de Rabat, y anteriormente funcionó como una de las mansiones de Moulay Ismael, allá por el siglo XVII. Su jardín es uno de los principales atractivos de Rabat por los imponentes colores, aromas y flores que se extienden a lo largo del complejo.

 

El recorrido por el interior de la casa incluye senderos floreados, camino secretos y laberintos, una verdadera maravilla para todas las edades. Además del exterior, una vez dentro el museo en sí es increíble también.

 

Un edificio de corte marroquí donde se exhiben obras de gran detalle y riqueza. El museo Oudaias se extiende por varios salones en donde encontraremos desde instrumentos musicales hasta utensillos de cocina, objetos de arte decorativo, joyas, pinturas y muebles.

 

Miles de visitantes recorren el museo de Oudaias cada año y salen fascinados por la historia y la riqueza que se exhibe en cada rincón. Salones recubiertos en mármol, elementos típicos de la arquitectura y el arte marroquí, todo en un marco lujoso e histórico que forma parte del casco histórico de Marruecos.

 

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Si bien Casablanca  es la ciudad más habitada y la capital económica de Marruecos, Rabat es la Capital oficial del reino, la sede donde se encuentra el palacio real, donde se encuentra Mohammed VI, y el parlamento que dirige actualmente Abdelilah Benkirane.

 

Comenzó como un campamento fortificado allá por el 1146, bajo las ordenes del sultan Abd Al-Mumin, aunque fue su nieto Yaqub al-Mansur quien la empezó a condicionar como ciudad, ampliándola en una gran cantidad de hectáreas y rodeándola de murallas. Lo único que queda de aquella es la Torre Hasan, pues luego de la muerte de Yaqub al-Mansur, el lugar fue abandonado.

 

El rey español Alfonso X la conquista en el año 1260 y en el siglo XVII la ciudad comienza a crecer gracias a la inmigración de refugiados moriscos que eran expulsados de España. Hoy es la capital del país por el hecho de que en 1912, el mariscal Lyautey eligió Rabat para que ocupara tal lugar, y luego que cayera el protectorado francés, en la independencia de Marruecos, la ciudad siguió siendo la capital.

 

Los lugares que el turista tiene para elegir, considerandos de gran interés y atractivo turístico son el Mausoleo de Mohamed V, y principalmente la Necrópolis de Chella, la cual fue edificada en 1339, antiguamente poblado por fenicios, cartagineses y romanos. Tampoco debe olvidarse el palacio real Dar-al-Mahkzen.

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La Necrópolis de Chellah

Ajena a todo el barullo y ruido de la capital del estado de Marruecos, Rabat, se localiza uno de los lugares más turísticos de toda la ciudad, es decir, la enigmática Necrópolis de Chellah, un impresionante tesoro que aguarda un sinfín de historias y mitos dentro de sus murallas.

 

Se trata de un antiguo complejo romano situado a unos dos kilómetros del centro de Rabat  que, al parecer, constituía una de las ciudades más antiguas y de cierta importancia, aunque posteriormente los benimerines construyeran en ella su necrópolis. Aún así, dentro de la misma podemos ver varias cositas interesantes que nos confirman la existencia de aquella ciudad, como el foro, un oratorio, diversas instalaciones sanitarias, etc. Por otro lado, también encontraremos, como es lógico, varias salas funerarias.

 

Una de las postales más fotografiadas de la Necrópolis de Chellah  es, tal y como podéis observar en la imagen, su imponente entrada, aunque toda la ciudad en sí está llena de elementos interesantes. Apacible, serena y silenciosa, esta necrópolis respira historia y mucha tranquilidad, deja asomar cigüeñas en sus torres y, alguna que otra vez, se deja inundar por el sonido del jazz.

 

Podremos ver las ruinas de la mezquita que mandó levantar Abu Yusuf, los restos de Sala Colonia y las tumbas de Abu el-Hasan y su esposa Chams ed-Duha, entre otras cosas, pero la magia que habita en este lugar va incluso más allá de todo esto. Es el mero hecho de pisarla, de recorrerla, de andar a través de ella. Es el mero hecho de respirarla y sentir como nos trasladamos varios siglos atrás en una Rabat mucho menos silenciosa y más eterna.

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El nuevo zoo de Rabat, que abre oficialmente este sábado, 14 de enero, se caracteriza por su novedosa forma en la presentación de los animales que imita el hábitat natural, con variedades de plantas adaptadas a la naturaleza del clima sub-Continental, y que hace que el visitante se entregue a la profundidad de la naturaleza y la vida silvestre

 

El parque, construido sobre una superficie de aproximadamente 50 hectáreas adyacentes a la zona verde de Rabat, es el hogar de una gran variedad de animales africanos

Los animales se distribuyen en cuatro espacios diferenciados que  son:

*  Savannah: incluye la pantera negra, jirafas, rinocerontes blancos, ciervos, avestruces, babuinos,

*  Humedales: podemos encontrar el búfalo africano, aves acuáticas, cocodrilos

*  Selva: incluye  monos y lémures, especies de aves en una jaula grande, cerdos rojos del río y los chimpancés,

*  En el desierto, que es una reproducción de los paisajes arenosos y rocosos que  representan la sequía y aridez extrema, se encuentran el antílope, ciervo, orix, avestruces, los lagartos del desierto, o el leopardo, entre otros.

El parque tiene muchas áreas que permiten a los visitantes una vista previa de los animales, moverse libremente en su hábitat, aunque siempre teniendo en cuenta las condiciones de seguridad y protección.

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La capital de Marruecos ha sido declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y se suma a los ocho enclaves reconocidos ya por este organismo internacional en el reino alauita. Durante la última reunión de la UNESCO celebrada en San Petersburgo, el Comité del Patrimonio Mundial ha decidido incluir a Rabat, la capital de Marruecos, en la lista de patrimonios mundiales culturales reconocidos por este organismo internacional. El conjunto arqueológico de Chellah, la Kasbah de los Oudayas, la muralla, los muros y puertas Almohades, la mezquita de Hassan, la Medina, la ciudad nueva y el Mausoleo de Mohammed V han sido reconocidos como importantes legados de la ciudad de Rabat, abogando por su protección y conservación.

Marruecos ya cuenta con nueve lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: las Medinas de Marrakech, Fez, Essaouira y Tetuán, la Kasbah de Ait-Ben-Haddou, la ciudad histórica de Meknes, las ruinas arqueológicas de Volubilis, la ciudad de origen portugués de Mazagán ( El Jadida ) y ahora, Rabat.

 

 

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La madraza meriní de Salé

Cuando se habla de madraza, en relación con el mundo árabe, no se refiere uno a una madre al estilo mediterráneo, protectora y envolvente. No, madraza es un vocablo que deriva del árabe clásico, madrasah, y significa en su origen “escuela musulmana de estudios superiores”.

Una de esas escuelas históricas es la que se encuentra en la medina de Salé, la ciudad vecina de Rabat, del otro lado del río, entre muros encalados y callejas sinuosas. Se trata de una madraza meriní del siglo XIV, en perfecto estado de conservación, que en la época reunía a estudiantes musulmanes –en régimen externo o interno– de distintas partes del reino. Allí se impartían diversas materias: exégesis coránica, jurisprudencia islámica, gramática árabe, historia… Es un espacio recoleto, cuyo patio no ocupa más de ocho metros de largo por cuatro de ancho, pero sumamente evocador y exuberante en ornamentación.Aunque no está lejos del cementerio extramuros y la muralla que ciñe la medina (ni se le ocurra al visitante aventurarse en la medina en coche), llegar hasta ahí caminando requerirá de las orientaciones de algún chaval del barrio, que seguro hará de guía improvisado, exigiendo algún dírham en buen pago a su servicio. Una escalinata y una puerta monumental en piedra tallada y coronada de un tejadillo vidriado en verde, da acceso a este dije de la arquitectura islámica, apenas conocido por los turistas, y que abre sus puertas todos los días de 9h a 18h por diez dirhams.

Los meriníes, o benimerines, en español (se dice de fueron ellos quienes trajeron a España la oveja merina), fueron una dinastía formada por la tribu bereber zenata, surgida en el Norte de Marruecos. Contrariamente a sus predecesores almohades, no traían consigo eso que hoy llaman “programa político” alguno, ni deseos de reformar la moralidad de la gente. Fue en cambio esta dinastía la que implantó el actual culto suní malikí, el más extendido en el Magreb y el que imperó en al-Andalus.

Los meriníes tuvieron numerosos contactos –llamémosles roces– con sus coetáneos nazaríes de Granada, aunque nunca lograron instaurarse en la Península. Fundaron su capital en Fez, donde se instaló la elite de las ciencias religiosas y jurídicas, que enseñaba sus conocimientos en las madrazas; una institución genuinamente meriní. No en balde es en esta bellísima ciudad donde están las más conocidas: la Madrasa Bu Inania y la Madrasa Attarin.

La de Salé, mucho más modesta en proporciones, no les va sin embargo a la zaga en belleza. Muestra la ornamentación clásica de esta época, que, muy similar a la nazarí y la mudéjar que encontramos en el Alcázar de Sevilla, ha perdurado a lo largo de los siglos y aún hoy define lo que se conoce como ornamentación marroquí-andalusí. Así, los muros del angosto patio porticado están cubiertos hasta la saciedad de motivos vegetales en estuco, caligrafía en madera de cedro y motivos geométricos en azulejos alicatados. Es un perfecto ejemplo del mal llamado horror vacui (fobia al vacío) en el arte islámico. O mejor dicho, en parte del arte islámico, en el que también abundan las construcciones “minimalistas” y depuradas.

En mitad del patio, una fuente de pileta a ras de suelo canta cuando se pide al personal que la encienda. En un extremo del pórtico se encuentra el oratorio, con un hermoso mihrab, o nicho de oraciones. Los dos pisos superiores que, contrariamente a lo habitual, no dan al patio sino al exterior, albergan multitud de celdas, pequeñitas pero limpias y aireadas. En ellas, los alumnos dormían sobre una estera o alfombra al frescor de las noches oceánicas (estamos muy cerca del mar), repasando su saber bajo la luz de un candil, cálamo en mano. Y es que, como dice el hadiz (tradición atribuida al Profeta Muhammad), “Una hora de un sabio recostado repasando su saber, vale más que setenta años de plegarias”.

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Rabat está situada al noroeste de Marruecos, sobre las costas del Atlántico, en la orilla sur de la desembocadura del río Bu Regreg, que la separa de la vecina ciudad de Salé. A pesar de ser una capital es una ciudad muy tranquila, no existe el acoso hacia el turista.

Tiene aeropuerto internacional, desde donde se puede tomar un taxi o autobús, ya que está a 11 km. del centro de la ciudad. Para hospedarse hay hoteles de todas las categorías, campings, apartamentos.. etc,.

Uno de los lugares para visitar el La Kasbah de los Oudayas, al norte de la ciudad, al pie de la desembocadura del río Bu Regreg. Muy cerca de aquí está el Jardín Andaluz, con el Museo de artes de Marruecos.

Otros lugares para conocer son: la Torre Hassan, La Necropolis de Chellah, El Mausoleo de Mohamed V, y la enigmática Medina de Rabat, con sus preciosos jardines y sus tiendas, donde comprar sin que te acosen, todo tipo de objetos típicos y artesanales, además de exquisitas especias aromáticas.

A unos 30 km. al norte de Rabat, puedes ir a la . Es famosa entre los surfistas por la calidad de sus olas, y porque tiene muy buen clima, con aguas a temperatura promedio de 20º en invierno.

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Rabat alberga cuatro zonas principales. En el norte descansa la pintoresca Kasba udaya, parcialmente rodeada de murallas del periodo almohade.

La medina, que aloja los zocos de la ciudad, está delimitada al oeste por las murallas almohades y al sur por la muralla de los andaluces del siglo XVII, que avanza paralela al boulevard Hassan II. La avenue Mohammed V es la arteria central norte- sur de la ciudad nueva, con edificios residenciales que datan del Protectorado. En el noroeste se elevan la torre Hassan y el mausoleo de Mohammed V. En la necrópolis benimerín de Chellah, al sur, descansan los restos de la ciudad romana de Sala.

Lugares de interés:

Muralla de la ciudad: Buena parte de las murallas almohades que dan al mar y que se adentran hacia el interior siguen en pie. Las que rodean el jardín Andaluz datan del reinado de Mulay Rachid

Place Souk el- Ghezel y Rue Hadj Daoui: la antigua plaza del mercado de la lana, es el punto de partida idóneo para explorar la medina de Rabat. Hoy en día se subastan aquí todos los jueves por la mañana las alfombras que se fabrican en la ciudad.

Rue des Consuls: Atraviesa la medina, arranca en el mercado de la lana, en el norte y desciende hasta la muralla de los andaluces, al sur.

Rue Souika: calle del zoco chico, que avanza hacia el sur-oeste, siendo la arteria principal que cruza la medina y también su vía más ajetreada, recorrida por tiendecitas.

Rue Souk es-Sebat: Arranca en la gran mezquita, está cubierta por un enrejado de juncos, la calle está repleta de tiendas de curtidores, joyeros y comerciantes de telas.

Ville Nouvelle

Musee Archeologique: construido en  1930 para alojar el Departamento de Antigüedades, pasó a obtener el rango de museo nacional.

Musee des Oudaia: Pasó a ser residencia de los primeros sultanes. El palacio consta en la actualidad de un edificio principal dispuesta en torno a un patio portificado.

Bab er- Rouah: La puerta de los vientos, la entrada esta decorada con dos arcos de herradura labrados en la piedra.

Bab Oudaia: Puerta monumental, construida con sillares de color ocre rojizo, se cuenta entre lo más refinados exponentes de arquitectura almohade.

Dar el-Makhzen: Extenso complejo rodeado de murallas y ha sido ampliado en diversas ocasiones.

Muralla de los andaluces: con cinco metros de alto y una longitud de 1400 metros

Necrópolis de Chellah:

Torre Hassan: se eleva desde hace más de ocho siglos, sobre la colina que domina el rio Wadi

Como desplazarse:

A los principales lugares de interés se accede fácilmente a pie. Sin embargo, el elevado número de calles de sentido único, complica la conducción por la ciudad. Lo mejor es aparcar en el boulevar Hassan II, ya que en el centro escasean las plazas de aparcamiento.

Aunque Rabat cuenta con una red de autobuses, a menudo resulta más cómodo desplazarse por la ciudad en un petit taxi, un poco más caro.

 

 

En el zoo de Rabat no hay osos, ni tigres, ni koalas… Con tan solo un año de vida, este centro de animales es tan moderno como el de cualquier urbe occidental, pero tiene la particularidad de que solo alberga fauna africana, con especial énfasis en el Magreb y el Sáhara. Aquí las estrellas son los bellísimos leones del Atlas, un grupo compuesto por los últimos ejemplares vivos de la especie procedentes de las reservas reales, que impidieron su desaparición en 1922.

Estos raros felinos están en buen estado de salud y se están reproduciendo sin dificultad, lo que está permitiendo donar ejemplares a otros centros. Los programas de reproducción y reintroducción de especies son uno de los puntos fuertes del zoológico de Rabat. Eso sí, no hay ninguno que prevea la reintroducción del león marroquí. “¿Usted se imagina? Si hasta los zorros nos causan unos problemas enormes entre la población…”, comentan los responsables. No olvidemos que, Marruecos es uno de los países con mayor biodiversidad del Mediterráneo, y que cuenta con algunos de los animales más singulares y amenazados del continente africano.

La tecnología y el concepto de este parque se inspiraron en el zoológico de Singapur, y corrieron a cargo de un estudio especializado en zoos asiáticos: Bernard and Harrisson. Hoy se trata de una empresa pública. Las instalaciones están repartidas a lo largo de 27 hectáreas (aún faltan 23 por acondicionar) y abundan en espacios amplios y ecológicamente adaptados, con barreras apenas visibles entre los animales y el público: dobles fosos, vallas de madera, barreras acuáticas o pantallas de cristal. En ningún caso rejas ni espacios cerrados. La idea es, según los responsables, provocar un comportamiento natural entre los animales mediante unas condiciones de bienestar. El clima de Rabat, entre mediterráneo templado, atlántico y subtropical, con temperaturas suaves, es adecuado para reproducir diferentes ecosistemas.

Las pajareras, bajo las que revolotean grandes rapaces como el alimoche, el buitre leonado o los milanos, así como las dedicadas a otras aves menores, en las que el visitante puede introducirse sintiéndose parte de ese fabuloso universo alado, están fabricadas con alta tecnología alemana y cubiertas de una malla de acero tejida y tensada a mano.

Lo suyo, si se desea palpar el ambiente infantil y familiar, es elegir un día festivo en el que se acerquen grupos animados por las tarifas especiales (los precios, en general, no son económicos). Los niños tiran de sus mayores como resortes hacia los must: jirafas, elefantes, guepardos o rinocerontes. Pero hay otros animalillos pequeños que también atrapan su atención: los lémures, como el catta de Masdagascar, cuyos gráciles movimientos cautivan, o los suricatos de los desiertos de Namibia y Kalahari, con esa deliciosa postura sobre dos patas, en actitud de perpetua vigilancia. Tampoco es infrecuente ver a los chiquillos arremolinados en la granja pedagógica, junto a toda clase de simpáticos animales domésticos que satisfacen su sed de naturaleza. O con la nariz pegada a la gran pantalla de cristal que los separa del hábitat de los cocodrilos, sumergidos durante gran parte del día en su charca cristalina. Otra opción atractiva para los críos es acercarse a los distintos ecosistemas (montañas del Atlas, sabna, desierto, humedales y selva tropical), a la hora en que se da de comer a los animales, cada una debidamente señalizada.

Cuando brilla el sol, cosa harto frecuente en esta ciudad atlántica de clima benévolo, apetece pasar el día haciendo una pausa en los chiringuitos frente a los humedales o los grandes mamíferos, o incluso trayéndose su propio almuerzo, en esa costumbre tan andalusí y magrebí que es el nuzha, algo así como el pic-nic, solo que mucho más antiguo: de época medieval. Por lo demás, no es raro ver grupos familiares en oración en cualquier esquina que verdee a las horas preceptivas, ya que, como asegura el Corán, el mundo entero es una mezquita.

Hoy en día lo que justifica la existencia de los zoos más allá del negocio, el ocio y hasta la pedagogía, es la actividad científica y la conservación de la fauna, que en este caso es notable. El zoo de Rabat cuenta así con numerosos programas de reproducción y reintroducción de especies en sus hábitats naturales, que se están llevando a cabo en colaboración con distintos organismos nacionales e internacionales. Eso sucede por ejemplo con el muflón de Berbería, o arruí, oriundo de las montañas del Atlas, aunque introducido en muchas regiones mediterráneas, así como ciertos primates, la rara avestruz de cuello rojo –procedente de las regiones del Sahel–, las gacelas saharianas Dorca, Dama y de Cuvier, así como los antílopes africanos Orix Addax y Orix Dammah, cuyas manadas siguen la dirección de una hembra adulta.

Una de las especies más singulares es sin duda el ibis calvo, un ave endémica exclusiva de Marruecos, que se encuentra en su estado natural en el parque nacional del Sus Masa, al Sur, con el que el jardín zoológico está colaborando para su conservación. Estos ibis calvos, con su plumaje negro tornasolado y su cabeza desplumada, observan las hordas de visitantes agazapados con discreción sobre la puerta de la pajarera, ojo avizor y pico cerrado, tratando de pasar desapercibidos.

Por: INES ELEXPURU EECKMAN

 

La capital de Marruecos es uno de los destinos más interesantes que nos ofrece el continente africano. Tanto es así, que el pasado mes de junio de 2012, la UNESCO la incluyó en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. Por eso, se hace imprescindible para los grandes viajeros una visita a Rabat en la que descubrir los mil tesoros que esconde la ciudad marroquí.

Rabat, localizada en la costa atlántica, en la parte noroeste de Marruecos, estuvo bajo el protectorado francés desde 1912 hasta 1930. Posee un montón de lugares interesantes, y conocerlos será el objetivo perfecto para planear una escapada.

Capital moderna y ciudad histórica

Dentro de esta consideración otorgada por la Unesco, se incluyen desde la nueva ciudad construida en la época del protectorado francés, hasta las partes más antiguas de la ciudad que se remontan al siglo XII. Todos esos lugares merecen una visita. La medina, las murallas de la ciudad y las puertas almohades, el emplazamiento arqueológico de Chellah, además de la Kasbah des Oudaia, el mausoleo de Mohammed V y la Torre Hasan.

La ciudad nueva resulta muy interesante, ya que fue planteada con una visión muy racional, con edificios de gran belleza y modernidad arquitectónica. Posee amplias zonas verdes, y edificios públicos muy bien concebidos. Por otra parte, la ciudad histórica, llena de monumentos históricos, tiene también un gran valor que ha de conservarse. Este equilibrio entre tradición y modernidad es uno de los grandes alicientes para visitar Rabat.

Rabat, ciudad acogedora

Además, la ciudad se ha abierto al turismo y a los visitantes, lo que supone también un punto más a su favor. Una muestra de ello es que se inauguró una nueva terminal en el aeropuerto de Rabat-Salé (está a unos 7 kilómetros de la ciudad) hace ahora justo un año, que recibe vuelos procedentes de las principales ciudades europeas.

 

Rabat es una ciudad de cúpulas y alminares, anchas avenidas, amplias azoteas, espacios verdes. Rabat es la capital política, administrativa y financiera de Marruecos, el principal centro universitario del país y la segunda metrópolis más grande tras Casablanca.

El yacimiento arqueológico de la necrópolis benimerín en Chellah, ha demostrado que la zona estuvo ocupada por los romanos e incluso por pueblos anteriores. Mucho después, en el 1150, Abd el Mumin, el primer gobernante de la dinastía almohade, estableció en el lugar, un campamento permanente y encargó la construcción de una residencia imperial en el emplazamiento de un antiguo ribat.

El califa Yaqub el Mansur se embarcó entonces en la construcción de una ciudad esplendorosa que se bautizó como Ribat el-Fath, en honor a su victoria sobre Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos de 1195. A la muerte del califa en 1199, cesaron las obras, aunque las puertas y murallas de la ciudad ya se habían completado, la mezquita Hassan y su alminar no llegaron a finalizarse.

La derrota de los almohades en las Navas de Tolosa en 1212 debilitó su poder y propició el declive de la ciudad.

En 1610, Felipe III de España expulsó a los árabes que quedaban, quienes huyeron a las ciudades del Magreb. Entre ellos hubo una colonia de inmigrantes andaluces que se instaló en Rabat.

Rabat se convirtió en la capital de una pequeña república costera, relativamente autónoma. El capital que trajeron consigo los inmigrantes andaluces se destinó al equipamiento de una flotilla de piratas que saqueaban los barcos europeos. La república de Bou Regreg, tal y como se la conocía, fue entonces anexionada al reino del jerife en 1666, pero la piratería no desapareció hasta mediados del siglo XIX.

En 1912, el mariscal Lyautey convirtió a Rabat en la capital política y administrativa del país

 

 

Rabat, por se la capital.

Rabat se encuentra hacía el océano atlántico y es uno de los destinos turísticos que muchos famosos eligen por el cambio de cultura que existe y que la hace irresistible.

Rabat también es conocida como la “ciudad de los jardines” por sus sorprendentes jardines con colores tan vivos que impresionan a quien los visita por primera vez.

Si hacemos un poco de historia sobre la ciudad, Rabat fue fundada en el siglo XII y, al ser tan visitada por turistas, posee una amplia variedad de hoteles y restaurantes.

Sus playas también reciben a miles de turistas pero quizás lo que más llame la atención es el momento en el que el Rey está en el Palacio Real y se lleva a cabo una procesión hacía la Mezquita.

A la hora de visitar en Rabat hay bastantes lugares adonde ir como son:

La Medina: Situada entre el estuario del Bou Regreg y el océano Atlántico. Está separada por la muralla de los Andalusíes o Moriscos.

Essquïqa: Calle principal de Rabat llena de restaurantes y puestos de bisutería y productos de alimentación. Cerca de allí se encuentra la Mezquita de Mulay Sliman.

Los Zocos: Son dos mercados muy importantes: Souk el Sebat (tejidos, joyas) y Souk Tehti (alfombras).

La Rue des Consuls: La zona más comercial que podemos encontrarnos.

La Torre Hassan: Está inacabada.

Necrópolis de Chellah: Se encuentra allí la necrópolis y la antigua ciudad romana de Sala.

Palacio Real: Alberga un palacio de construcción moderna, una gran mezquita y diversos edificios gubernamentales, en medio de grandes y arboladas avenidas.

Rabat, la bella capital de Marruecos se extiende sobre una superficie de casi 120 kilómetros cuadrados. Está situada de cara al Océano Atlántico, sobre la orilla sur de la desembocadura del Río BuRegreg (desde el siglo III antes de Cristo) y es la segunda ciudad en importancia detrás de Casablanca. El Aeropuerto de Rabat-Salé está ubicado a siete kilómetros de ella.

Palacios y mezquitas

Cuenta con más de cincuenta mezquitas, la mayoría de las cuales fue construida por la dinastía actual.

De sus edificios más antiguos se conservan aún la Torre Hassan, de 44 metros de altura;  la Fortaleza de los Udaia; el Mausoleo de Mohammed V; la Necrópolis de Chella; la Mezquita de Agdal; la Catedral de San Pedro y el Palacio Real o Dâr-al-Mahkzen.

La Torre Hassan es un símbolo dentro de la ciudad y el país entero, es de hecho el minarete jamás terminado de la que iba a ser no sólo la mezquita más grande de Marruecos sino el edificio religioso de mayor tamaño en el mundo entero.

Las obras comenzaron en el año 1196; el representante en ese momento de la Dinastía Almohade, Yacoub El Mansour, quería convertir a Rabat en la capital de su imperio, pero desafortunadamente murió tres años después y no pudo ver cumplidos sus sueños.

Sus sucesores perdieron el interés en continuarla, los materiales fueron saqueados y un terremoto en el año 1755 derribó parte del trabajo. Delante de la torre se encontraba el oratorio, pueden verse aún los restos de las columnas de mármol; otras 312 columnas y 44 pilares completaban el edificio que contaba con 14 puertas.

Monumentos memorables

La hermosa Catedral de San Pedro, cuya piedra fundamental se colocó en el año 1919, aún funciona celebrando su misa dominical.

El Palacio Real, en el que trabajan y residen más de dos mil personas, es de construcción reciente pues data de mediados del siglo XIX, ya que fue erigido sobre las ruinas del palacio anterior; lamentablemente ya no se permite el acceso al público a los bellos jardines que lo rodean por razones de seguridad.

El Mausoleo de Mohammed V, padre de la independencia de Marruecos, se alza en la explanada de la Mezquita de Hassan, está construido en mármol blanco italiano y lo remata una cubierta piramidal de tejas verdes, dentro del clasicismo más puro; una escalera desciende hacia la cámara funeraria, gran sala cuadrada debajo de la cúpula, rodeada por una galería desde la que el público venera los restos de quien fuera su rey, acompañado por los de dos de sus hijos, el Rey Hassan II y el Príncipe MoulayAbdellah.

Rabat es una ciudad sobria y profundamente religiosa, limpia y ordenada, donde el descanso se puede disfrutar, visitarla es siempre un gran placer.

En un país como Marruecos  que cuenta con cuatro Ciudades Imperiales es muy difícil escoger una sola ciudad y decir que es la más bella. Si bien existen ciudades con mayor número de monumentos o personalidades propias, a la hora de elegir las ciudades más hermosas hay que tomar muchos aspectos en cuenta y por eso la disputa entre Casablanca y Rabat sigue atrayendo a los viajeros.

Son dos de las ciudades más famosas, pese a que Casablanca  no forma parte del circuito de las Cuatro Ciudades Imperiales (Rabat, Fez, Marrakech y Mequinez).

Casablanca está ubicada sobre la costa atlántica. Es la ciudad más grande del país y en el pasado los navegantes portugueses la diferenciaban por una pequeña casa blanca que está emplazada en la colina de Anfa, de allí su nombre. Además, y como ya hemos mencionado, en sus calles se filmó una de las películas más famosas del cine de Hollywood.

Por otro lado Rabat  es la actual capital de la república. Es un símbolo de la unión de la modernidad y la tradición y aunque pasan los años siguen apareciendo rasgos de los viejos habitantes que se cuelan entre el avance inexorable del avance de la sociedad capitalista. ¿Qué ciudad de Marruecos prefieres?

Rabat, conocida también como “la Ciudad de los Jardines”, es la capital administrativa de Marruecos. Es una ciudad moderna y a la vez tradicional, donde se fusionan la cultura ancestral con sus más marcados aires cosmopolitas. La ciudad está rodeada de coloridas laderas y montañas. La ciudad, es un amplio mosaico de preciosos jardines, donde abundan las tiendas y las flores.

Durante tu estancia no debes perderte el Tour Hassan, que es el último reducto de la Mezquita que nunca se acabó. En Rabat, puedes escoger de entre varios itinerarios, todos idílicos, andando bajo el murmullo del océano Atlántico, rodeado por un majestuoso colorido de flores, y un profundo cielo azul.

Las construcciones realizadas hasta el momento también son destacables a pesar de ser pequeña, principalmente las que se realizan sin la protección de los muros y que rememoran a aquel Rabat como la histórica capital del Reino de Marruecos.

Continuando por la zona de Oudaias Kabash, encontramos importantes calles empedradas y antiguas. Oudaias Kabash posee un encanto muy especial, que difícilmente podrás olvidar.

Así que no esperes más, encuentra tus vuelos en Rabat online y prepárate para disfrutar de un viaje inolvidable.

Rabat es la capital de Marruecos y de la región Rabat-Salé-Zemmour-Zaer.

Conocida como “La Ciudad de los Jardines”, está situada en la orilla sur de la costa atlántica, en la desembocadura del río Bu Regreg.

Los orígenes de Rabat se remontan al siglo VII a. de C. El puerto fue colonizado por los fenicios, más tarde por los cartagineses y finalmente por los romanos.

En 1150 el sultán del Imperio Almohade Abd al-Mumin funda un campamento fortificado, Ribat al-Fath, de donde deriva el nombre de Rabat.

El centro histórico de Rabat fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2012.

El río Bu Regreg es uno de los principales ríos de Marruecos.

Nace en el Atlas Medio, a la altura del monte Mtzurgan (provincia de Jemiset) y de Gru (provincia de Jenifra), y desemboca en el océano Atlántico en la ciudad de Rabat.

Sirve de frontera natural entre Rabat y su ciudad vecina, Salé.

Para ir desde Rabat a Salé, se puede cruzar el río Bu Regreg a la altura del Mausoleo Hassan II. El trayecto a pie dura unos 20 minutos.

El Mausoleo de Mohamed V de Rabat es una obra maestra de la arquitectura hispano-morisca y del arte tradicional marroquí. Alberga la tumba del rey Mohamed V y de sus hijos Hasán II y Mulay Abdellah.

Fue construido entre los años 1962 y 1970 de manera totalmente artesanal y comprende 3 edificios: el mausoleo propiamente dicho, la mezquita actual y el museo.

La fachada está cubierta de mármol blanco italiano y rematada con un techo piramidal de tejas verdes, como el color de la estrella del escudo de Marruecos, símbolo de la dinastía alauí. Los muros del interior están grabados con caligrafías coránicas y recubiertos del zellige tradicional. La cúpula está hecha en talla de madera de cedro del Atlas y de caoba pinta, y cubierta con una capa de oro. Los sarcófagos del sultán y sus dos hijos (el primero al centro y los otros dos en las esquinas), tallados en bloques de ónix blanco pakistaní, se encuentran en un nivel más bajo, innacesible para el visitante, que sólo puede contemplarlos a través de un mirador en la planta de entrada.

El Mausoleo de Mohammed V está custodiado por varios efectivos de la Guardia Real marroquí.

Se encuentra en la plaza Yacub Al Mansur, frente a la Torre Hassan.

Las zonas de la costa Marruecos suelen ser ideales para que las parejas tengan la posibilidad de disfrutar de un viaje relajante para descansar en algunas de las sorprendentes playas. Existen numerosas rutas que puede seguir en coche o en otro medio de transporte y una de ellas es disfrutar de un viaje desde Rabat hasta Essaouria, que es una ruta perfecta para descubrir unos rincones naturales imprescindibles y gusta especialmente porque es una ruta que permite a los turistas no perder contacto con la costa de Marruecos a lo largo de todo el recorrido.

A lo largo de este viaje tan interesante podremos disfrutar de algunas playas interesantes donde podemos descansar para admirar los hermosos paisajes. También se recomienda a los turistas interesados en esta ruta conocer algunos de los lugares interesantes de las grandes ciudades por donde se suele pasar, como es el caso de El Jadida y sus murallas o bien disfrutar con la ciudad medieval de Azemmour, que es otra de las propuestas.

Los turistas que disponen de tiempo para poder hacer pequeñas o grandes rutas por Marruecos van a tener la suerte de conocer grandes ciudades y a su paso podrán conocer también la ciudad de Casablanca, que es otro de los destinos interesantes por su gastronomía y por algunos de sus monumentos.

Afortunadamente Marruecos ofrece gran variedad de propuestas para disfrutar de unas vacaciones realmente apasionantes y donde los paisajes naturales son los protagonistas a lo largo de todo el recorrido, algo que suele gustar mucho a todos los turistas.

Rabat  es posiblemente una de las ciudades que más suele interesar a los turistas europeos, una ciudad que desde el punto de vista de la naturaleza ofrece lugares muy interesantes, algo que se puede combinar con la visita a las playas de la zona, campos de golf, además de otras propuestas relacionadas con la cultura, que es lo que normalmente suele llamar más la atención a los turistas que conocen esta ciudad.

En primer lugar para los amantes de los rincones naturales, Rabat ofrece a todos los turistas la posibilidad de conocer los famosos jardines de Sidi Bouknadel, una propuesta que se encuentra a unos 12 kilómetros al norte de la ciudad de Raba y es un gran jardín con una gran cantidad de plantas exóticas de diferentes países del mundo, lo que permite a los turistas ver plantas que nunca antes habían visto y una serie de colores muy llamativos.

También los amantes de la naturaleza pueden apostar por conocer el famoso bosque  de la Mamora, un lugar en el que la naturaleza es muy variada y nos encontraremos desde pinos carrascos, alcornoques y los clásicos eucaliptos, permitiendo a los visitantes disfrutar de toda una experiencia realmente fabulosa.

Lógicamente es interesante durante un viaje saber combinar diferentes propuestas culturales que nos pueda ofrecer Marruecos con algunas propuestas naturales, que siempre es una muy buena experiencia para que todos los turistas tengan la posibilidad de conocer lo máximo posible de la ciudad elegida a la hora de viajar, que en este caso es la ciudad de Rabat.

Dâr-al-Mahkzen, el Palacio Real de Rabat, es un edificio de 1864 que alberga también una mezquita (Ahi-Fas) con su madrasa y varios edificios de uso administrativo, entre los que se encuentran el del Primer Ministro y la Corte Suprema. Allí trabajan más de 2.000 personas.

Se accede al Palacio Real por una explanada que recibe el nombre de “Méchouar”, con siete puertas reales construidas y decoradas de forma diferente. La visita es exterior porque la guardia no permite acceder a los edificios.

La Catedral San Pedro de Rabat es de los pocos lugares de culto católico en Marruecos.

Es un edificio de piedra blanca inaugurado en 1921 por el general Lyautey, gobernador general de Marruecos. Años más tarde, hacia 1930, se levantaron las dos torres-agujas que se pueden ver desde lejos antes de llegar a Rabat.

La Catedral de San Pedro mantiene sus funciones religiosas con una misa cada domingo. Se encuentra en la Plaza del Golán.

La Avenida Mohamed V es el eje principal del centro de Rabat.

Une la antigua Medina con la Nouvelle Ville de la época colonial francesa.

Llena de palmeras y fuentes, en ella se encuentra la sede del Parlamento, el Banco de Marruecos, la Oficina de Correos o la Estación de Tren.

Rabat es a día de hoy uno de los lugares donde los turistas se sienten muy bien a lo largo de sus vacaciones y esto se debe a qeu es una ciudad que ofrece múltiples opciones para que los turistas tengan la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones increíbles, en este caso unas vacaciones en un lugar tan sugerente y tan diferente como es Rabat.

Se trata de una ciudad donde los turistas van a poder recorrer sus estrechas calles en busca de los clásicos zocos, que son interesantes par que los turistas tengan la posibilidad de comprar algunos artículos típicos de esta ciudad y de otros puntos de Marruecos, como puede ser el caso de calzado y otros productos artesanos, que son realmente interesantes y que se pueden encontrar en mercados y zocos.

Por otro lado es una ciudad encantadora donde a lo largo del viaje se puede conocer algún que otro monumento y construcciones antiguas como puede ser el caso de las mezquitas, que son realmente importantes y es una de las visitas que merece la pena tener en cuenta a la hora de realizar un viaje por esta ciudad tan destacada para los turistas.

Disfrutar en Rabat  es realmente muy sencillo y lo único que hace falta es saber lo que nos apetecería conocer para poder encontrarlo, sin olvidar que Rabat es un destino turístico de Marruecos donde se puede disfrutar de una variada comida típica de la zona en los restaurantes, por lo que es otro de los grandes alicientes.

El Museo de Correos se encuentra en el centro de Rabat, en la Avenida Mohamed V.

Alberga una gran colección de sellos, sobres, teléfonos y máquinas telegráficas.

Uno de los objetos más curiosos del museo es el belinógrafo, que escaneaba la imagen por medio de una fotocelda para transmitirla a través de la línea telefónica.

Exhibe también el primer sello de Marruecos, que data del siglo XII y representa la mezquita Aisaoua de Tanger.

La Torre Hassan de Rabat es un minarete de una mequita que quedó incompleta.

Su construcción comenzó en el año de 1195 con el objetivo de superar la altura de la Koutoubia de Marrakech y de la Giralda de Sevilla. En 1199 el sultán Yacoub al-Mansour falleció y la construcción se detuvo, quedando sólo la torre, algunos muros y alrededor de doscientas columnas.

La estructura de la torre es de planta cuadrada y tiene una altura de 44 m (80 m si se hubiese terminado). Está construida con grandes sillares de color ocre y sus cuatro caras están decoradas con relieves distintos. El interior está dividido en seis plantas, comunicadas por una rampa que conduce hasta la terraza superior.

La Torre Hassan se encuentra en la plaza Yacub Al Mansur de Rabat.

Museo Arqueológico de Rabat

Fundado a principios de los años 1930, el Museo Arqueológico de Rabat, guarda colecciones provenientes de las excavaciones arqueológicas realizadas por todo el territorio marroquí, que comprenden la época prehistórica, preislámica e islámica de Marruecos.

Exhibe herramientas prehistóricas, mobiliario neolítico, inscripciones libico-bereberes, una espléndida colección de divinidades romanas, figurillas en bronce o en mármol, cerámica de las primeras ciudades de la época islámica.

La sala oval dispone de una interesante colección de bronces romanos. Destacan los bustos de Juba II y de Catón, así como las esculturas del efebo coronado, el viejo pescador o el perro de Volubilis.

En el vestíbulo se explican los métodos utilizados en arqueología (prospección, fotogrametría, restauración, datación, etc.) y un mapa muestra los principales yacimientos arqueológicos de Marruecos.

Dirección: 23, rue Brihi. Cerca de la Avenida Mohamed V, del Palacio Real y de la Gran Mezquita.

En el sofocante calor del mes de agosto, el recién rehabilitado Jardin d’Essais Botaniques de Rabat ofrece un poco de sombra y verdor a los paseantes. Después de varios años de mantenerse cerrado y de un un paulatino deterioro, este gran espacio histórico de 17 hectáreas en pleno corazón de la capital, reabre sus puertas al público recobrando su antiguo esplendor.

El Jardin d’Essais Botaniques (JEB) fue concebido hacia 1914 por el gran paisajista francés Jean Nicolas Forestier, a quien debemos otros parques y jardines tan emblemáticos como el de María Luisa, en Sevilla, o el de la Casa del rey Moro, en Ronda. Corrían entonces los tiempos del Protectorado francés, y Rabat y Casablanca rivalizaban por exhibir las obras de los mayores y más prestigiosos arquitectos, paisajistas y urbanistas galos, quienes eligieron estas dos ciudades como campo experimental para desarrollar su trabajo. Henri Prost fue el urbanista encargado de prestar a Rabat su actual fisonomía, fuera del recinto de la medina y los enclaves amurallados. Un urbanismo ancho, luminoso y de amplias perspectivas que, fuera de minimizarlos, daban realce a los monumentos históricos.

En este contexto surge este gran jardín botánico, destinado a aclimatar toda clase de especies ornamentales y agrícolas para proveer a la ciudad, que se puso en funcionamiento como tal hacia 1927-1928, bajo la dirección botánica de Gaston Herbert. El jardín estaba y sigue asociado al INRA (Instituto Nacional para las Investigaciones Agrarias), institución encargada de su gestión en la actualidad, con el apoyo de la Gobernación de Rabat. Así, junto con las palmeras, cicas y bambúes, crecen abundantes variedades de mangos, aguacates, moreras o granados destinados al consumo y la experimentación agrícola.

El árbol botella

El JEB sigue esa simetría limpia y descendiente hacia el mar, propia de los jardines franceses organizados en torno a un eje central escalonado, dotado de fuentes y estanques. Lo enmarcan grandes alineaciones de ficus, con sus enormes raíces aéreas, que por cierto son una tentación para los niños, deseosos de emular a Tarzán de los monos atrapándolas entre sus manos. En torno al parterre central se extienden rosaledas y parten umbrosos caminos empedrados que se adentran en la foresta, así como grandes parterres temáticos: el de las crasuláceas, los frutales y plantas mediterráneas, las trepadoras, el arboretum… Muchos de ellos en vías de enriquecimiento vegetal, pero con ejemplares valiosos como la llamada palmera azul (Brahia armata), la palmera Butia capitata, la Euphorbia resinifera -endémica de Marruecos-, o el gran árbol botella (Brachyton rupestris). La única botella que no es ni de plástico, ni de cristal, explican los responsables del JEB a los niños.

Así, el jardín cuyas avenidas están jalonadas de árboles y plantas en diferentes alturas, a modo de los cultivos tropicales, alberga 600 especies ornamentales y comestibles, aunque la línea de investigación apuesta por el estudio y aclimatación de especies endémicas y amenazadas marroquíes.

Muchos son los nostálgicos que añoraban volver a pasear de forma pausada por este jardín de árboles majestuosos, respirando la tranquilidad que ofrece este oasis en pleno centro. Lo que no esperaban es encontrar un nuevo jardín de estilo andalusí y un pabellón neomorisco para actividades culturales. Es en la parte llamada aval, al valle, que siempre se mantuvo cerrada al público y se encuentra en la parte inferior de este botánico partido en dos por la Avenida de la Victoria, donde se esconde un recoleto e íntimo jardín andalusí rodeado de arcadas y muros vegetales, en el que el agua susurra y los múltiples aromas invitan al recogimiento. Este proyecto ha sido concebido por la Fundación de Cultura Islámica, una organización española con el propósito de enseñar las plantas empleadas en la jardinería andalusí, el sistema de riego por inundación y la influencia del agua en la arquitectura y el estado anímico.

En un pabellón neomorisco, también rehabilitado en el marco de esta iniciativa con sello español y materiales de genuina usanza magrebí, se encuentra la exposición Al-Andalus, una cultura del agua, dotada de ingenios olfativos y pantallas interactivas que hacen las delicias de críos y mayores. Los visitantes aprenden acerca del rol social que tuvo el agua en Al-Andalus al ser repartida de forma gratuita por vez primera, y también, sobre su capacidad para transformar el paisaje agrícola tal y como hoy lo conocemos, y su conducción mediante norias, acequias, acueductos y pozos artesianos. Aprendemos además que las comunidades de regantes levantinas, el Tribunal de las aguas de Valencia y la figura del alamí son de origen andalusí, y que en el Islam, la higiene es poco menos que la mitad de la fe.

– En Tren:

Rabat está conectada por tren con Casablanca, Tánger y Fez. La estación central de Rabat Ville está situada en la Avenida Mohamed V. Entre Casablanca y Rabat hay trenes rápidos llamados TNR.

– En Bus:

La compañía de autocares CTM une diariamente Rabat con Tánger, Marrakech, Casablanca y Meknés.

– En Avión:

El aeropuerto Rabat-Salé está situado a unos 7 kilómetros del centro de la ciudad y comunica con las principales ciudades del país. Solo se puede acceder a él en taxi.

Viajar hasta la capital de Marruecos es a día de hoy una buena propuesta para los turistas que tienen ganas de poder conocer parte del patrimonio cultural e histórico del país, debido a que en esta ciudad se concentra una gran cantidad de monumentos de interés que permiten a los turistas disfrutar a lo largo de su  viaje por Rabat.

En Rabat las parejas suelen disfrutar de unas vacaciones realmente sugerentes a la hora de visitar por ejemplo la medina de la ciudad, sus calles estrechas en busca de algunas tiendas con artículos artesanales, además de ser una ciudad que ofrece grandes experiencias a los turistas que desean disfrutar de unas vacaciones realmente atractivas desde el punto de vista natural, que es otra de las opciones que se ofrecen a los turistas.

También es una ciudad donde se puede disfrutar con algunos museos realmente espectaculares que permiten a los turistas conocer el arte típico de la zona y algunos monumentos de gran importancia como mezquitas, palacios antiguos, entre otras construcciones que suelen gustar mucho a todos los turistas que pasan unas vacaciones por esta ciudad.

Con todos estos atractivos turísticos los turistas que hacen una visita a Rabat tienen la posibilidad además de hospedarse en algunos establecimientos hoteleros de gran calidad y lógicamente es una muy buena oportunidad para que las parejas puedan viajar por el norte de África a lo largo de sus vacaciones y es una grata sorpresa la que se encuentran durante su primer viaje por esta ciudad.

Posiblemente Rabat  sea en la actualidad una de las grandes ciudades a tener en cuenta de Marruecos, una ciudad que está muy de moda entre los turistas y es un gran destino turístico de excelente calidad en el que los turistas tienen la posibilidad de disfrutar de visitas culturales, descubrir atractivos naturales y es posible disfrutar en pareja de unas vacaciones realmente románticas, que es algo a tener en cuenta.

Destacar que es una posibilidad real disfrutar de unas vacaciones en Marruecos y en concreto viajar por Rabat, una ciudad en la que nos encontramos grandes atractivos turísticos como puede ser el caso del Mausoleo de Mohamed V,  que es uno de los muchos iconos de la ciudad, además de la Torre de Hassán, que es otra de las recomendaciones para que los turistas puedan disfrutar de un viaje realmente completo.

Por supuesto lo que no suele faltar a los turistas es la posibilidad de degustar las mejores propuestas gastronómicas típicas de Marruecos, que es posiblemente otro de los alicientes para disfrutar del sabor tan intenso de buena parte de las comidas que se ofrecen, tanto en Rabat como en el resto de Marruecos. De entre tantas ciudades como Rabat los turistas van a poder disfrutar de unas vacaciones en Marruecos realmente muy sugerentes.

Con todas estas propuestas los turistas van a tener la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones cuanto menos atractivas, disfrutando de la gastronomía, propuestas como disfrutar de sus atractivos naturales, entre otros muchos alicientes que se ofrecen a los turistas a la hora de viajar por Rabat.

Actualmente dentro de las ciudades recomendables de Marruecos se encuentra en un lugar muy destacado la de Rabat, que es un destino turístico que gusta mucho a los turistas por sus construcciones religiosas como sus mezquitas, aunque también es un lugar en el que la naturaleza suele jugar un papel muy importante.

La buena cocina de Marruecos se puede consumir en diferentes restaurantes de esta ciudad, donde merece la pena destacar diferentes platos de carnes y pescados, que son algunas de las muchas propuestas a tener en cuenta. Tomar algún café o un té en alguna de las cafeterías es otra de las propuestas para relajarse durante el viaje por Rabat y es una buena forma para que los turistas puedan disfrutar de un viaje realmente muy completo.

Por supuesto en esta encantadora ciudad también es posible encontrarse con diferentes comercios donde se venden artículos de artesanía, especies variadas y por supuesto otros artículos realmente muy interesantes. Las parejas suelen encontrarse con numerosos artículos para llevar bonitos recuerdos de su paso por Rabat, que es una de las ciudades que en la actualidad más suele gustar entre los turistas.

Para los amantes de la artesanía nada más recomendable que disfrutar del Museo de Artesanía andalusí, que es una excelente propuesta para que los turistas puedan conocer algo más sobre la artesanía, que es uno de los muchos museos para disfrutar a lo largo de las vacaciones. Los turistas suelen disfrutar mucho en Rabat en vacaciones, ya que es una ciudad que merece mucho la pena para los amantes de la cultura de Marruecos.

Rabat alberga cuatro zonas principales. En el norte descansa la pintoresca Kasba udaya, parcialmente rodeada de murallas del periodo almohade.

La medina, que aloja los zocos de la ciudad, está delimitada al oeste por las murallas almohades y al sur por la muralla de los andaluces del siglo XVII, que avanza paralela al boulevard Hassan II. La avenue Mohammed V es la arteria central norte- sur de la ciudad nueva, con edificios residenciales que datan del Protectorado. En el noroeste se elevan la torre Hassan y el mausoleo de Mohammed V. En la necrópolis benimerín de Chellah, al sur, descansan los restos de la ciudad romana de Sala.

Lugares de interés:

Muralla de la ciudad: Buena parte de las murallas almohades que dan al mar y que se adentran hacia el interior siguen en pie. Las que rodean el jardín Andaluz datan del reinado de Mulay Rachid

Place Souk el- Ghezel y Rue Hadj Daoui: la antigua plaza del mercado de la lana, es el punto de partida idóneo para explorar la medina de Rabat. Hoy en día se subastan aquí todos los jueves por la mañana las alfombras que se fabrican en la ciudad.

Rue des Consuls: Atraviesa la medina, arranca en el mercado de la lana, en el norte y desciende hasta la muralla de los andaluces, al sur.

Rue Souika: calle del zoco chico, que avanza hacia el sur-oeste, siendo la arteria principal que cruza la medina y también su vía más ajetreada, recorrida por tiendecitas.

Rue Souk es-Sebat: Arranca en la gran mezquita, está cubierta por un enrejado de juncos, la calle está repleta de tiendas de curtidores, joyeros y comerciantes de telas.

Ville Nouvelle

Musee Archeologique: construido en  1930 para alojar el Departamento de Antigüedades, pasó a obtener el rango de museo nacional.

Musee des Oudaia: Pasó a ser residencia de los primeros sultanes. El palacio consta en la actualidad de un edificio principal dispuesta en torno a un patio portificado.

Bab er- Rouah: La puerta de los vientos, la entrada esta decorada con dos arcos de herradura labrados en la piedra.

Bab Oudaia: Puerta monumental, construida con sillares de color ocre rojizo, se cuenta entre lo más refinados exponentes de arquitectura almohade.

Dar el-Makhzen: Extenso complejo rodeado de murallas y ha sido ampliado en diversas ocasiones.

Muralla de los andaluces: con cinco metros de alto y una longitud de 1400 metros

Necrópolis de Chellah:

Torre Hassan: se eleva desde hace más de ocho siglos, sobre la colina que domina el rio Wadi

Como desplazarse:

A los principales lugares de interés se accede fácilmente a pie. Sin embargo, el elevado número de calles de sentido único, complica la conducción por la ciudad. Lo mejor es aparcar en el boulevar Hassan II, ya que en el centro escasean las plazas de aparcamiento.

Aunque Rabat cuenta con una red de autobuses, a menudo resulta más cómodo desplazarse por la ciudad en un petit taxi, un poco más caro.

Una de las ciudades fundamentales que todo turista debería conocer a lo largo de sus vacaciones en el continente africano es la ciudad de Rabat, un destino turístico de primer nivel que ofrece a todos los turistas la posibilidad de conocer una ciudad fabulosa desde el punto de vista arquitectónico gracias a que presenta una serie de atractivos como mezquitas,  viviendas antiguas  y otras muchas construcciones realmente fabulosas.

Lo cierto es que es una ciudad que ha ido avanzando mucho para ofrecer a todos los turistas cada vez un mejor servicio, de tal forma que las parejas quedan muy satisfechas tras estar unos días de  vacaciones. Es uno de los destinos tradicionales donde se puede visitar algunos museos, construcciones y monumentos realmente interesantes para disfrutar de un viaje realmente muy intenso por esta ciudad.

También es un lugar donde los turistas tienen la posibilidad de disfrutar de excelentes propuestas gastronómicas en diferentes restaurantes tradicionales, que son sin duda muy interesantes para que los turistas puedan conocer los platos más característicos de Marruecos como el cus-cus o bien disfrutar de otros platos como el cordero, entre otros muchos productos típicos.

Por supuesto para los turistas que deseen refrescarse nada mejor que disfrutar en la playa de Rabat, que es otro de los atractivos turísticos para aquellos visitantes que desean con total tranquilidad relajarse y tomar durante un rato el sol, que siempre es algo muy recomendable para tener un viaje de lo más variado en la ciudad de Rabat, que es uno de los destinos donde las parejas suelen disfrutar mucho en vacaciones.

Marruecos es un país creciente en cuanto a turismo se refiere. Su proximidad al viejo continente y la gran oferta de vuelos económicos a alguno de sus muchos aeropuertos lo han convertido en el destino ideal para una escapada de pocos días o para un largo de viaje de varias semanas.

De sobras conocidas son las ciudades imperiales de Fez, Marrakesh o Meknès, pero el país aún aguarda algunas joyas que tampoco se esconden en lugares recónditos y de difícil acceso. En la misma capital del país, Rabat, hay muchos lugares de interés que valen mucho la pena, uno de ellos, el que os traemos hoy: la Kasbah de los Oudayas.

La Kasbah de los Oudayas es una ciudad fortificada que se sitúa justo al borde del mar, en un punto que se consideró estratégico para cumplir sus funciones de control y baluarte. Se inició su construcción en el siglo XIII y en la actualidad nos ha dejado una zona extremadamente agradable, con jardines y calles cuyos colores blanco y azulado sólo pueden inspirar una perfecta paz y armonía.

Para llegar a la Kasbah, lo mejor es cruzar Rabat a través de su Medina, otro de los puntos claves de la ciudad. Si no, los petit taxi se encuentran en cada esquina. Recientemente, se ha abierto una línea de tranvía que cruza la capital aunque la parada más cercana a la Kasbah se encuentra a un paseo de 5-10 minutos.

Pensando en unas vacaciones por Marruecos y en una estadía de lujo en Rabat nos dirigimos al Malak Hotel para conocer sus ofertas para la temporada 2014. Se trata de un hotel céntrico, ubicado justo en la zona de mayor actividad comercial de la ciudad.

Cuando nos hospedamos en el Malak Hotel siempre vamos caminando a la playa. Está a solo 2 kilómetros y en un día soleado el trayecto es muy agradable de realizar con buena compañía. También podemos ir hasta la Medina a pie, nos separan solamente 5 minutos de caminata.

Las habitaciones del Malak Hotel son muy elegantes, pero no ostentosas. Es un establecimiento de 3 estrellas con aire acondicionado, televisión vía satélite, conectividad Wi-Fi, baño privado y teléfono. En la cafetería del hotel se sirve un desayuno de tipo continental todas las mañanas, y cuando necesitamos alguna recomendación o atención por parte del equipo del hotel, nos podemos acercar a la recepción que está abierta las 24 horas.

Si te hospedas en el Malak Hotel no debes dejar de visitar las Ruinas de Bab Chellah, son un emplazamiento muy interesante para el turismo cultural y están a poco más de 4 minutos a pie desde el edificio del hotel.