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Su extenso territorio de forma rectangular cuenta con tres regiones bastante diferenciadas entre sí, desde las planicies húmedas con vegetación selvática de la llanura aluvial de Terai, en la frontera con India, que son parte de la cuenca de los ríos Indo y Ganges; pasando por una región de colinas (Pahar) con alturas variables, hasta llegar a las cimas con nieves permanentes en la frontera con China.

Una historia espiritual

La mayor parte de la población se concentra en su ciudad capital y el valle que la circunda, en la zona administrativa de Bagmati y el río del mismo nombre. Su historia data de al menos el siglo V antes de Cristo que es de cuando se tienen las primeras noticias de los “kiraki”, grupos primitivos que habitaban la zona. En siglos posteriores fue posesión de la India y más tarde del Imperio Británico.

A pesar de que el gobierno se ha declarado no religioso el pueblo sí continúa siéndolo, el hinduismo es la principal creencia, aunque hay una tradición budista innegable puesto que en una de sus ciudades, Lumbini, nació precisamente el príncipe Siddharta Gautama.

Rododendros y tigres de Bengala

Varios son los Parques Nacionales creados para proteger la naturaleza indómita de Nepal, en el de Chitwan, al sur, pueden observarse casi quinientas especies de aves y hay también rinocerontes, osos, monos, leopardos, cocodrilos y hasta una variedad de delfín endémico del Río Ganges.

El Parque de Sagarmatha protege parte del macizo del Everest, allí encontramos antílopes tibetanos y cantidad de cabras. Al norte, en la frontera tibetana, está el Parque de Langtang, con gamos, osos y leopardos de las nieves. Los mismos pueden verse en el Parque Natural de Dolpo junto con los yaks y las ovejas de Pamir.

El Parque de Bardia, al suroeste, es el más visitado debido a su bella población de tigres reales de Bengala, elefantes y cocodrilos gigantes.

Si llegamos al país en primavera quedaremos sorprendidos por la cantidad y variedad de flores que lo engalanan, por todos lados veremos camelias, dalias, jazmines, magnolias, hibiscos y alelíes, árboles coloridos como el jacarandá y el bombax de Malabar o alguna de sus más de cien diferentes orquídeas. También, a las puertas mismas de la capital, hay incomparables bosques de rododendros.

Sobresalen su gastronomía rica en proteínas, su música folklórica (interpretada con distintos tipos de flautas e instrumentos de percusión) y la gran cantidad de festivales que se celebran a lo largo del año.

Unas vacaciones originales en las cuales podremos aprender mucho sobre esta sólida cultura que florece en el techo del mundo.

 

Pokhara

Katmandú es uno de los lugares centrales que pueden verse en las fotografías. Pero a mí las que más me gustan y me llamaron la atención son las de Pokhara, la tercera ciudad más importante del país. Situada a unos 200 kilómetros al noroeste de Katmandú, me cuentan mis amigos que es de visita imprescindible para todo aquel que quiera darse el capricho de Nepal. El paisaje que la rodea es más que impactante.

Pokhara está considerada como la puerta de entrada hacia el Annapurna. En las fotos pueden verse cataratas y montañas nevadas, el Lago Phewa Tal a los pies de la ciudad, y en el horizonte el tremendo perfil de la cordillera del Himalaya. Un enclave único para los excursionistas y los amantes de la naturaleza.

Las excursiones y las salidas hacia el Annapurna o el Himalaya se pueden planificar desde cualquier agencia de viajes de Pokhara. Todo el turismo precisamente está enfocado hacia este sector, por lo que las opciones son muy numerosas. Sin embargo, si os va un poco más la tranquilidad o queréis descansar, esta ciudad ofrece la idílica sensación de sentarnos a disfrutar de la gastronomía local junto al lago, o conocer sus templos y pagodas.

Katmandú claro que impresiona, especialmente por su patrimonio artístico. Pero Pokhara es la belleza natural, es el encanto de aunar lo espiritual el entorno que nos rodea. Hay excursiones que os llevarán durante varios días a insertaros en el corazón del Himalaya, rodeados de los más preciados dones que la naturaleza ha sabido esconder en Nepal. Pequeñas aldeas perdidas, ríos, lagos, cascadas, cumbres nevadas… es un monólogo constante de belleza el que rodea a Pokhara.

 

Meditar en la cuna de Buda y practicar yoga rodeado de ríos y altas montañas, te sumergirá en un viaje cargado de misticismo y emociones.

Seguro que cuando Julia Roberts hizo las maletas en la película ‘Come, reza, ama’ y se dirigió a Bali en busca de su paz interior, a más de uno le entraron ganas de seguir sus pasos. Nepal es un auténtico remanso de paz, un paraíso espiritual que ofrece a los viajeros la posibilidad de conectar con su “yo interior” mientras nos sumergimos en un paisaje de ensueño. El budismo y el hinduismo son los creencias que convive en armonía en este territorio situado en Asia Meridional.

La religión domina la vida diaria de los habitantes de Nepal y es un elemento fundamental para entender la cultura del país. Seguro que la persona que dijo “la fe mueve montañas”, estaba pensando en Nepal a la hora de pronunciarla. Con más de 3.000 templos y monasterios dedicados al culto religioso y espiritual, Nepal posee muchos lugares remotos y tranquilos cargados de simbolismo donde practicar yoga o ir de peregrinación. El lugar que acogió el nacimiento de Buda te invita a profundizar en el subconsciente de un modo que marcará tu vida para siempre.

El peregrinaje a Lumbini, situado cerca de la frontera entre Nepal y la India es una de las tradiciones más sagradas. Aquí fue donde nació Gautam Buddha hace 2.500 años y hace apenas un siglo que el lugar fue descubierto. El templo Mayadevi es uno de los más visitados de la zona por sus excepcionales jardines junto al Estanque Sagrado de Puskarani, el lago en el que se bañó la madre de Buda tras dar a luz. Puedes recorrer la región y elegir entre los múltiples templos construidos por las diferentes naciones, pero un lugar al que no puedes dejar de acudir es la columna de Ashoka, lugar que indica el nacimiento de Buda y que transmite serenidad y profundidad.

El yoga y la meditación son las prácticas más habituales en Nepal, por lo que no te costará encontrar centros específicos donde llevarla a cabo en un entorno lleno de serenidad. Pero para vivir la experiencia más completa, lo mejor es practicarla el lugares clave como el Monasterio Tenboche, también conocido como el monasterio de la historia por ser nombrado en los antiguos textos budistas y haber sido un refugio en tiempo de guerra. Este antiguo monasterio fue fundado sobre una colina a casi 4.000 metros de altura, por lo que ofrece una vista espectacular del Everest. Actualmente, monjes budistas habitan el monasterio y permiten a los visitantes pasar la noche en el templo de forma gratuita o a cambio de un pequeño donativo.

Pero si tú intención es hacer un pequeño retiro de varios días, el Monasterio de Kopan es uno de los mejores lugares de Asia para llevarlo a cabo. Es un verdadero oasis espiritual al norte de la antigua ciudad budista de Boudhanath, al que cada año acuden monjas y monjes de diferentes países para recibir una educación monástica clásica y extranjeros para asistir a sus cursos de meditación.

Acercarnos a la religión hindú es imprescindible si viajamos a Nepal. El templo Pashupatinath es el más grande del país y es el lugar perfecto para aprender los ritos y costumbres de la población hindú. Ubicado a orillas del sagrado río Bagmati, el monasterio hacer partícipes a sus visitantes de una de las tradiciones más sagradas para los devotos hindúes: morir en Varanasi y que tiren las cenizas al río Ganges, desde donde se inicia el ciclo de las reencarnaciones. Este es un rito solemne y conmovedor.

Anímate a vivir una experiencia irrepetible y déjate llevar por la magia de Nepal.

Cerca de la ciudad de Parbat, en el corazón de Nepal se encuentra una auténtica prueba para los que odian las alturas: el Puente Colgante de Kusma Gyadi (en nepalí, Kushma-Katuwachaupari), que se levanta a lo largo de 345 metros suspendido sobre el vacío.

Se trata de uno de los puentes colgantes más grandes del mundo, balanceándose de forma inquietante sobre las aguas del río Madi a una altura de más de 100 metros. Cruzarlo no supone ningún problema para los habitantes de Parbat, acostumbrados a las alturas y a los acantilados vertiginosos.

Es más, para ellos el puente de Kusma Gyadi, construido hace tan solo unos años, fue una auténtica bendición, ya que les permitía ahorrar horas de camino para trasladarse de una a otra orilla del río en cuestión de minutos.

A pesar de su espectacularidad y su diseño, en el que se respetó la tradición local, no es éste el más largo del mundo. Si quieres verlo tienes que viajar a la vecina China, a la provincia de Hunan. Allí, en la región minera del sur pende de dos montañas un espectacular puente de más de un kilómetro de largo que tiembla sobre un abismo de más de 350 metros. Si alguna vez deseas sentir vértigo, estos son algunos de los lugares adecuados para ello.

Si tuviéramos la oportunidad de ingresar en una máquina del tiempo y trasladarnos algunos siglos atrás descubriríamos que Nepal era uno de los países clave de la famosa y antigua Ruta de las Indias. Volveríamos para escuchar de primera mano los relatos de Simbad el Marino y Marco Polo, atravesar pueblos y ciudades, saborear el olor de la canela, el anís y el jengibre y contemplar las noches estrelladas desde la cubierta de algún barco.

Hoy, sin embargo, Nepal es todo un paraíso para los excursionistas y mochileros. Gente indómita con anhelos de aventura que se lanza a descubrir las tonalidades naranjas de las cumbres del Himalaya y atravesar el Valle de Katmandú y de Pokhara. Pero también turistas curiosos en busca de nuevos estilos de vida y ciudades como la propia Katmandú, Patan, Bhadgaun y Svayambunath.

Lagos y desfiladeros como el de Karnali, una emboscada de cañones que, al caer la tarde, parece calmarse, y rutas de senderismo a todos los niveles nos esperan en Nepal. La mayoría de paquetes turísticos ofrecen tres alternativas para los mochileros:

Senderismo hasta 3.000 metros

Senderismo hasta 4.500 metros

Senderismo hasta 5.000 metros

Nuestra propia condición física y nuestro interés por la aventura serán los que determinen qué tipo de emoción y riesgo queremos correr. Evidentemente todo depende de la adaptación que tengamos a la altura y al hecho de que cada una de estas caminatas no bajan de al menos cinco horas al día.

Sin embargo, imaginar la posibilidad de alcanzar el lago de Pokhara para ver el célebre Annapurna, o vadear el río sagrado de Kali Gandaki, no lejos del imponente Dhaulagiri, nos empujan a descubrir las excelencias de los paisajes nepalíes.

Mucho más conocido es sin duda el campamento base del Everest, en la región de Khumbu. Allí viven los sherpas, que hoy dependen buena parte del turismo de la zona. Si queréis disfrutar precisamente de esta gran cima nada mejor que situarnos en Nagarkot y, tras atravesar Kala Patthar, ya se puede apreciar el coloso junto al Lothse y el Nuptse.

Por último nos quedaría rendirle visita a otro de los grandes atractivos del paisaje de este país, el Kangchenjunga. Con sus 8586 metros de altitud es la tercera cumbre del planeta.

Nepal ofrece tanto y tanto que aquellas viejas historias que nos puedan contar de la antigua Ruta de las Indias apenas se quedarán en un pequeño recuerdo ante la magnificencia de estos escenarios.

Una de las ciudades más hermosas e interesantes de Nepal está ubicada justo en el centro de el país, su nombre es Katmandù , es la capital el país y entre otras anécdotas, fue el lugar elegido por muchos místicos en la década de los 60 y 70 para vivir en un ambiente tranquilo y sumamente espiritual.

Katmandù está ubicado en un gran valle; podríamos decir que Nepal es un país bastante afectado económicamente y encuentra muchas veces la paz necesaria en el turismo que concurre al lugar, sobre todo porque allí se encuentra el Monte Everest y porsupuesto, la afamada ciudad que estamos comentando.

Como afirmábamos, es el misticismo y la antigüedad de su propia cultura la que atrae a un gran número de turistas, así como su comida exótica reconocida a nivel mundial.Los turistas que visitan Nepal pueden dedicar un tiempo a recorrer el valle de Katmandú, que, como capital de Nepal, ofrece una variedad de importantes sitios turísticos además de lugares de comercio, entre los que se encuentra el mercado negro.

Otra opción es la practica del turismo de aventura . El mismo gira en torno al trekking y rafting, debido a las montañas existentes y a la gran cantidad de empresas que ofrecen los servicios de guía y traslado, el turista puede encontrar diferentes precios, así como diferentes tipos de servicio.

A medida que recorras la ciudad te deleitarás con los monumentos y esculturas que se hallan expuestos.Quizás esto y su antiquísima cultura hacen de Katamandù un lugar propicio para los amantes del yoga o de las artes. Muchos escultores y artistas eligen el lugar para ir a descansar u de paso trabajar en su oficio. Si este no es tu caso y sòlo pretendes conocer màs lugares bellos e interesantes del mundo, no dudes ni un minuto màs y saca tu pasaje a Katmandù.

Cuando pensamos en Nepal nos vienen a la cabeza imágenes de altas cumbres nevadas, de templos solitarios en las montañas, de espiritualidad y de banderillas de oración de colores. Sin embargo, ésta es sólo una de las muchas facetas que el país de los Himalayas esconde: en el sur, las cosas son totalmente distintas.

Junto con la frontera con India, al sur de Katmandú, se encuentra el Parque Nacional de Chitwan, una región de humedales y jungla llana que se aleja mucha de la imagen estereotípica que tenemos del Nepal de las montañas. En Chitwan habitan elefantes, rinocerontes, cocodrilos y el famoso tigre de bengala, que aunque es muy escurridizo, con mucha suerte y paciencia puede llegar a ser visto de vez en cuando.

Una de las mejores formas de recorrer las profundidades del parque es hacerlo mediante un paseo en canoa a lo largo de alguno de sus ríos. Otra opción es visitarlo a lomos de un elefante, lo que nos asegura unas vistas desde las alturas que no tendremos de otro modo. Incluso, hay algunas asociaciones que permiten a los viajeros colaborar en el cuidado diario de los elefantes, experiencia que es muy gratificante.

Para llegar hasta el Parque Nacional de Chitwan hay que llegar a la localidad de Sauraha, donde abunda el alojamiento económico. Sauraha se encuentra a 4-5 horas en autobús desde Katmandú y a 6-7 de Pokhara. Para entrar en el parque o alojarse en Sauraha, habrá que pagar una tasa de 1500 rupias (unos 11 euros) a modo de ayuda a la conservación del parque.

Si te sobran días tras viajar por las montañas de Nepal o estás de camino a India, no dudes en parar un par de días para sumergirte en plena naturaleza; no te decepcionará.