info@almusafir.es +34 612 258 388

viajar a sri lanka Sri Lanka es una isla de la India considerada por muchos la más bella del mundo, y no es para menos, puesto que su antiguo nombre, Serendib, significa el descubrimiento de lo bello. Por aquí se dicen que han pasado grandes navegantes árabes que han quedado impresionados con las riquezas del lugar. Por aquí han pasado multitud de pueblos conquistadores y colonizadores que han dejado su granito de arena en la historia y en la cultura del lugar.

Sri Lanka es un auténtico paraíso, un destino exótico con playas solitarias, montañas frondosas y una civilización milenaria. Para muchos, el lugar más apacible y sereno donde dejar descansar el cuerpo y el alma.

Si viajas a Sri Lanka aterrizarás en el aeropuerto de Colombo, su capital, que no es muy sugerente pero que al menos merece un día de atención para visitar los puestos callejeros o el Monumento a la Independencia. Por otro lado está Kandy, la segunda población más grande de la isla situada entre varias colinas, lagos y bosques que disfruta de un clima suave. Este lugar es un gran centro de peregrinación gracias al Dalala Maligawa, donde se guarda Siddhartha Gautama, el primer Buda.

Pero también puedes alejarte de las principales urbes para visitar los lugares más apacibles y naturales. En la espesura del parque nacional Minneriya Giritale podrás encontrar una enorme roca volcánica, la Roca de León en cuya cima el rey Kasyapa construyó una fortaleza. Le recibía un enorme león tallado en la roca del que solo quedan las garras.

Te recomendamos acercarte también al templo sagrado de la Roca de Dambulla de más de dos mil años de antigüedad. Este lugar está formado por cuevas-templos con numerosos frescos y más de un centenar de estatuas de Buda en su interior. Tanto este lugar como Sigiriya fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por lo que no te decepcionarán.

¿Has estado alguna vez en Sri Lanka?

El Tren del Té en Sri Lanka

Uno de los viajes en tren más encantadores de Asia es el que discurre a lo largo de la vieja vía férrea que conecta las ciudades de Colombo y Kandy, la nueva y la antigua capital de Sri Lanka. De la costa al interior. Una línea de más de 100 kilómetros que nos lleva por verdes colinas y plantaciones de Té durante varias horas.

Evidentemente fueron los británicos los que construyeron la línea, allá por el año 1858. El tren nació con el objetivo de transportar el té desde las montañas del interior de la isla hasta los muelles del puerto desde donde emprendería su viaje a Europa.

Han pasado más de 150 años y el viaje sigue conservando intacto todo su encanto. Sí, las locomotoras diesel han sustituido a las de carbón, pero se mantiene la estética, los uniformes de los revisores y sobre todo la belleza de los paisajes que se despliegan a lo largo del trayecto, sobre todo los exuberantes campos de té en las laderas de las montañas.

Hoy en día el tren se utiliza casi exclusivamente para el transporte de los habitantes de la isla y turistas, hay pocos vagones de carga. la vía del tren es una arteria de comunicación vital dentro del país. En cada una de las estaciones, que mantienen su estética y elegancia colonial, los vendedores asaltan a los vagones en el andén y los pasajeros se asoman a las ventanillas. La escena se repite en cada parada, con un colorido y vitalidad increíbles. Esto es también parte de la belleza de este viaje.

Sri Lanka no es un destino turístico internacional de los que puedan calificarse como clásicos. Muy por el contrario, poca gente conoce todas las bellezas y atractivos de este verdadero paraíso asiático. De esta forma, te ofrecemos aquí algunos de los puntos que no podrás obviar en tu visita a este destino exótico.

Miles de turistas llegan cada año a Sri Lanka en busca de sus paisajes y su riqueza histórica y cultural. Por esta condición, resulta una experiencia fantástica para los amantes del turismo más osado y comprometido, ya sea aquel de vertiente antropológica o el que se enfoca en las aventuras y las experiencias únicas.

En principio hay que tener en cuenta que la capital de Sri Lanka, la ciudad de Colombo, es una de las urbes más populares de Asia. Se trata de un sitio que ofrece tradición y modernidad al mismo tiempo, combinando el sabor de la cultura local con el carácter internacional y cosmopolita de una capital en la que confluye gente de múltiples orígenes.

La historia en directo

Allí podremos encontrar uno de los puntos principales a visitar en Sri Lanka: la antigua fortaleza de Colombo, edificada a partir de 1517 por los portugueses, en primer término, y luego por los holandeses. En el interior de esta fortaleza podremos encontrar a la Torre del Reloj, como así también visitar la casa presidencial y otros lugares emblemáticos como el Bazar Pettah, San Antonio o los Jardines Gordon, entre otras opciones.

Para conocer más sobre la historia de Sri Lanka es necesario recorrer la mágica localidad de Kandy, donde se puede visitar el Templo del Diente de Buda, un sitio sagrado para peregrinos budistas. Según distintas leyendas, este templo era la antigua residencia de los reyes de la zona. Incluso existe el denominado Palacio Real, donde puede ampliarse la información referida a estas leyendas. En esta ciudad también puede disfrutarse del lago de Kandy y del Jardín Botánico Henarathgoda, entre otros puntos estratégicos.

Oasis religioso

Por otra parte, si el objetivo es bucear en la cultura profunda de Sri Lanka no podemos dejar de visitar la zona de Dambulla, ubicada a una altura de 160 metros, que dispone de cinco templos religiosos albergados en una cueva. Los espacios se encuentran abiertos al público en general, y en ellos se pueden apreciar estatuas de Buda y otros fantásticos ejemplos de la cultura local.

Por supuesto que existen otros muchos lugares que podrás visitar en Sri Lanka, todo dependerá del tiempo y del presupuesto invertido en tu viaje. Pero conociendo estos sitios contarás con una buena guía inicial como para recorrer este sorprendente país asiático, disfrutando de sus paisajes, de su patrimonio cultural y de la hospitalidad de los lugareños.

Viajar a Sri Lanka

Ofertas a Sri Lanka

Gran Ruta de Sri Lanka

Los vestigios budistas y las enormes playas de arenas blancas se mezclan con el ambiente espiritual y sereno. Sus más de 1.500 kilómetros de costas convierten a este país en un excelente destino tropical, tal vez un poco desconocido para el viajero en general.

Para tener una pequeña idea de lo que nos podemos encontrar nada mejor que situarnos en la costa suroeste de Sri Lanka. Aquí ciudades como Negombo, Kalutera, Bentota o Monte Lavinia viven casi en exclusiva del turismo que llega hasta sus playas. No fue la zona más devastada por el tsunami (costa sur), por lo que la infraestructura hotelera y de servicios es mucho mayor. El surf y el submarinismo son más propios, por cierto, de la costa noroeste, en lugares como Batticaloa o Trincomalee.

Al turismo de playa va unido el de su naturaleza. Sri Lanka cuenta con algunos parques nacionales de gran interés, como los de Gal Oya, Wilpattu y Yala. El poderoso verde de sus bosques y la gran cantidad de plantaciones de té (legado de la antigua presencia inglesa) ofrece uno de los atractivos más simbólicos de este país: los elefantes. Posiblemente sea el animal más querido entre los lugareños.

Si queremos apreciar algunos de los monumentos más significativos de Sri Lanka hemos de hacer caso a las principales rutas budistas. A lo largo del año llegan hasta aquí miles y miles de peregrinos, en busca entre otros del Sri Maha Bodhi, un gran árbol sagrado, o de la ciudad de Anuradhapura, antigua capital que alberga una buen número de monasterios, stupas, palacios y estanques.

Otros enclaves a visitar serían Polonnaruwa, que cuenta también con templos y estupas y unas enormes estatuas de Buda (entre ellas el famoso Buda reclinado); Dambulla y sus templos rupestres; Aukana y su Buda gigante; los templos de Kandy, o la fortaleza de Sigiriya.

Como veis, Sri Lanka es un lugar diferente y único, lleno de exotismo y espiritualidad. Rincones como este, tan desconocidos, son los que nos hacen disfrutar mucho más.

Entre todos estos destinos, nosotros nos quedamos con Sri Lanka. Un lugar que a nuestro parecer cuenta con posibilidades realmente atractivas.

Situado al Sur de Asia, este paraíso vive a caballo entre la belleza de sus costas y la exuberancia de su interior. Todo ello aderezado por un pueblo fuertemente marcado por las tradiciones y costumbres de una isla, que ha vivido tanto como para ser conocida como “la isla de los mil nombres”. Ciudades como Colombo o Galle mostrarán al turista esa parte cultural que tanto ansía en su recorrido. Así, entre otras opciones, podremos elegir ver el precioso fuerte holandés asentado en la ciudad.

El culto religioso se expande por toda la isla por medio de numerosos templos budistas e hindúes, como Kelani Rajamaha Viharaya, Vajiramaya en Bambalapitiya, Sri Siva Subramania Swami Kovil , Dipaduttaramaya en Kotahena o Gotami Vihare en Borella. Sin olvidarnos del Templo del Diente de Buda, en el que se guarda supuestamente el canino izquierdo del mismo.

La isla se enorgullece de contar con hasta ocho lugares inscritos en la Unesco. Lugares como La Ciudad Santa de Anuradhapura (inscrita en 1982). La Antigua Ciudad de Polonnaruwa (1982). La Antigua Ciudad de Sigiriya (1982). La Reserva Forestal de Sinharaja (1988). La Ciudad Sagrada de Kandy (1988). La Ciudad Vieja de Galle y sus fortificaciones (1988). El Templo Dorado de Dambulla (1991). Y las Mesetas centrales de la isla (2010).

No podemos olvidarnos de las impresionantes playas que rodean todo el litoral de la isla. Lugares de una belleza paisajística asombrosa, que también suponen uno de los principales motivos por el que los turistas llegan hasta aquí. Sobre todo aquellos amantes de los deportes como el surf o el windsurf, o aquellos que prefieren las inmersiones y descubrir un mundo infinito bajo la superficie.

Quizá una de las cosas que más atraigan, después de conocer todo el potencial en cuanto a visitas, sea el precio; y es que lo cierto es que Sri Lanka no es un destino caro. Encontraremos vuelos de avión desde la mayoría de las ciudades más importantes del mundo, siendo los precios bastante buenos en comparación con otros lugares de Asia.

Si todo esto no nos parece suficiente, un último dato para los caprichosos. El 50% de las gemas del mundo son naturales de la isla. Una oportunidad única para adquirir un precioso zafiro, rubí o granate.

Además de ser una de las playas más bonitas de Sri Lanka, lo que hace de Mirissa un lugar famoso para los amantes de a naturaleza de todo el mundo es la posibilidad de observar en sus aguas las evoluciones de ballenas, delfines y otros cetáceos. Una atracción turística que cuenta cada vez con más adeptos.

Mirissa se sitúa cerca del extremo sur de la isla de Sri Lanka, a sólo unos 200 km de la línea del Ecuador. Se trata de una apartada playa en forma de media luna, un lugar privilegiado, de increíble belleza, perfecto para sentarse, relajarse y olvidarse de todo el bullicio y ajetreo de la otra vida. Eso es al menos lo que buscan los viajeros que recorren miles de kkilómetros desde todas las partes del mundo para perderse en este destino.

Observar de cerca las ballenas y los delfines que nadan en Mirissa es una de las actividades acuáticas más emocionantes que se pueden hacer en Sri Lanka durante unas vacaciones, porque este es uno de los mejores lugares del Océano Índico, y tal vez del mundo, donde mejor se avistan estos animales.

Aquí veremos ballenas azules, ballenas de Bryde, cachalotes, rorcuales comunes y varias especies diferentes de delfines. Además, aquí pueden verse también tortugas y varias especies exóticas de peces, como el atún rojo y peces voladores. La temporada de observación de ballenas en Mirissa comienza en noviembre y termina en abril, durante la época más cálida, el verano austral. Los barcos zarpan temprano por las mañanas, ya que por la tarde es más difícil avistar los cetáceos, y duran unas cuatro horas.

En un par de semanas me voy a Sri Lanka invitada por un tour-operador del país….. Síiiiiiiiiii…. No estaré tanto tiempo como me gustaría, pero promete ser un viaje muy intenso y productivo.

Está previsto hacer noches en Dambulla y Kandy y desde allí ir haciendo excursiones. Este es el itinerario

COLOMBO-DAMBULLA (160 km/4 h) Llegada al aeropuerto Internacional de Colombo. Traslado a Dambulla, parada en Kurunagale.

DAMBULLA-Sigiriya (15 km/20 mnts) y Polonnaruwa (66 km/1:30 h) Safari en elefante y visita a la gran roca-fortaleza de Sigiriya. Village Safari-Paseo en carros de bueyes, en barco, y en tuk-tuk. Visita de Polonnaruwa.

DAMBULLA-Anuradhapura (65 km/2 h) Día completo de visita en Anuradhapura.

DAMBULLA-KANDY (90 km/3 h) Traslado a Kandy, en ruta visita del Templo de la Roca de Dambulla y del Jardín de especies de Matale. Llegada a Kandy y visita al Templo del diente de Buda (aprox 16:00 h). Por la noche, espectáculo cultural de danzas incluyendo Fire walking.

KANDY-Nuwara Eliya y Pussallawa (80 km/2 h). Excursión y visita de Nuwara Eliya, Pussallawa, y de una plantación y fábrica de té.Regreso a Kandy y visita al Museo de Gemas y a la fábrica de Batik.

KANDY-COLOMBO (120 km/3 h) Visita del Jardín Botánico de Peradeniya. Visita en ruta del Orfanato de elefantes de Pinnawela. Regreso a Colombo y fin del viaje.

Me quedo con las ganas de ver toda la parte sur (Parque Nacional de Yala, Galle, las plantaciones de Hatton ) y las playas del norte (Tricomalee o Passikudha). Pero no me puedo quejar. Es todo un privilegio y más en los tiempos que corren.

Sri Lanka, de la cual es la capital comercial. Mide casi cuarenta kilómetros cuadrados y a pesar de ser muy antigua, puesto que fue fundada en el siglo VIII, está a la par de las más grandes ciudades del mundo en cuanto a modernidad. En el Distrito de Fort se alzan las torres gemelas, de cuarenta metros de altura, del World Trade Center, junto a ellas está la torre circular del Banco de Ceilán.

Colonización europea

La ciudad estuvo en poder de varios imperios coloniales, primero los portugueses, quienes comenzaron a construir su fuerte en el siglo XVI y hacia fines del mismo ya eran dueños de la costa oeste. En el siglo XVII llegaron los holandeses para ayudar al pueblo cingalés contra los portugueses, pero se quedaron con los cultivos de aquellos echándolos de la isla y creando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, hasta el siglo XIX en el que aparecen los británicos, quienes en torno del viejo fuerte levantaron casas y edificios administrativos, empedraron las calles y colocaron rieles, dando nacimiento a la actual Colombo.

A mediados del siglo XX, la isla (que los ingleses llamaron Ceilán y que los proveyó de un té de la mejor calidad durante tantos años) se independizó.

Colombo es una ciudad con muchos encantos naturales, su límite norte lo marca el Río Kelani que desemboca en el mar formando un delta; además el Lago Beira se ubica en su propio corazón, este espejo de agua de sesenta y cinco hectáreas se abre en diversos canales que permiten una comunicación fluida entre los barrios de la ciudad y la periferia. Para llevarnos también de un lado a otro están los simpáticos rickshaws de tres ruedas y para los más serios hay taxis, trenes y autobuses, por supuesto. El Aeropuerto Internacional Bandaranaike, se sitúa 35 kilómetros al norte.

Ciudad cosmopolita

Tres destacados templos de sendas religiones engalanan Colombo, de ellos la más visitada por el turismo es la bella Mezquita Jami Ul Alfar; el Templo Hindú Murugán, situado en el Distrito de la Isla de los Esclavos y la histórica Iglesia Wolvendaal, establecida por los holandeses en el año 1749. La ciudad goza todo el año de un maravilloso clima templado; el cual puede disfrutarse paseando por el Distrito de Pettah, netamente comercial, con innumerables puestos de venta en los que se consigue lo que se desee; o por el Galle Face Green, el elegantísimo paseo marítimo bordeado de palmeras que se extiende por un kilómetro y medio.

La ciudad se engalana para dos festividades especiales cada año: La primera es en honor de Buda, en ella se alumbra todo con faroles y hay competencias para ver quien logra la mejor decoración y la otra es Navidad, a pesar de que hay muy pocos cristianos (ni siquiera la décima parte de la población), pero se iluminan las calles y edificios desde principios de diciembre, hay grupos corales entonando villancicos en las calles y se montan pesebres en los lugares más concurridos.

Colombo, casi una Nueva York en Oriente, pero con un encanto propio que merece ser conocido y disfrutado a pleno.

¿Han visitado Sri Lanka alguna vez? ¿Qué les parece la ciudad de Colombo?

La bella ciudad de Colombo está ubicada en la Provincia Oeste de Sri Lanka, de la cual es la capital comercial. Mide casi cuarenta kilómetros cuadrados y a pesar de ser muy antigua, puesto que fue fundada en el siglo VIII, está a la par de las más grandes ciudades del mundo en cuanto a modernidad. En el Distrito de Fort se alzan las torres gemelas, de cuarenta metros de altura, del World Trade Center, junto a ellas está la torre circular del Banco de Ceilán.

Colonización europea

La ciudad estuvo en poder de varios imperios coloniales, primero los portugueses, quienes comenzaron a construir su fuerte en el siglo XVI y hacia fines del mismo ya eran dueños de la costa oeste. En el siglo XVII llegaron los holandeses para ayudar al pueblo cingalés contra los portugueses, pero se quedaron con los cultivos de aquellos echándolos de la isla y creando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, hasta el siglo XIX en el que aparecen los británicos, quienes en torno del viejo fuerte levantaron casas y edificios administrativos, empedraron las calles y colocaron rieles, dando nacimiento a la actual Colombo.

A mediados del siglo XX, la isla (que los ingleses llamaron Ceilán y que los proveyó de un té de la mejor calidad durante tantos años) se independizó.

Colombo es una ciudad con muchos encantos naturales, su límite norte lo marca el Río Kelani que desemboca en el mar formando un delta; además el Lago Beira se ubica en su propio corazón, este espejo de agua de sesenta y cinco hectáreas se abre en diversos canales que permiten una comunicación fluida entre los barrios de la ciudad y la periferia. Para llevarnos también de un lado a otro están los simpáticos rickshaws de tres ruedas y para los más serios hay taxis, trenes y autobuses, por supuesto. El Aeropuerto Internacional Bandaranaike, se sitúa 35 kilómetros al norte.

Ciudad cosmopolita

Tres destacados templos de sendas religiones engalanan Colombo, de ellos la más visitada por el turismo es la bella Mezquita Jami Ul Alfar; el Templo Hindú Murugán, situado en el Distrito de la Isla de los Esclavos y la histórica Iglesia Wolvendaal, establecida por los holandeses en el año 1749. La ciudad goza todo el año de un maravilloso clima templado; el cual puede disfrutarse paseando por el Distrito de Pettah, netamente comercial, con innumerables puestos de venta en los que se consigue lo que se desee; o por el Galle Face Green, el elegantísimo paseo marítimo bordeado de palmeras que se extiende por un kilómetro y medio.

La ciudad se engalana para dos festividades especiales cada año: La primera es en honor de Buda, en ella se alumbra todo con faroles y hay competencias para ver quien logra la mejor decoración y la otra es Navidad, a pesar de que hay muy pocos cristianos (ni siquiera la décima parte de la población), pero se iluminan las calles y edificios desde principios de diciembre, hay grupos corales entonando villancicos en las calles y se montan pesebres en los lugares más concurridos.

Colombo, casi una Nueva York en Oriente, pero con un encanto propio que merece ser conocido y disfrutado a pleno.

Zonas más bonitas de todo Sri Lanka. Tras salir de la ruidosa ciudad de Kandy, la carretera hacia las montañas es una carretera ancha y asfaltada pero de curvas sinuosas (no siempre muy cerradas, sólo en algunos tramos) con unas vistas increíbles de las plantaciones de té. La vista se pierde por la ventana del coche por los campos cubiertos de un tapiz verde de rayas. Es fácil ver tambien como las mujeres ataviadas con vestidos de vistosos colores trabajan el campo. Nos explicaron que en el campo sólo trabajan mujeres porque tienen TAGS:más sensibilidad en las manos y más facilidad por su tamaño de recoger las hojas de té. 380.000 hectáreas nos explicó el guia que hay actualmente plantadas de té.

La población de Nuwara Eliya es una localidad pequeña pero con mucho encanto y mucha vida. Está salpicada de casas victorianas muy bonitas que formaron parte de la historia colonial británico cómo por ejemplo la Oficina de Correos. El gran lago de Gregory Lake es una de las atracciones turísticas de la población. Construido a finales del siglo XIX, es lugar de práctica de deportes acuáticos e incluye un puerto deportivo.

RECOMENDACIONES

Es visita de rigor ir a una fábrica de té. Aunque pensarás que es una turistada, es muy interesante la explicación que te dan sobre el proceso de recogida y elaboración del té, los diferentes tipos de té que hay o como es mejor tomarlos. Si luego quieres comprar o no té, es decisión tuya.

Entre las plantaciones de té, hay muchos saltos de agua o pequeñas cascadas que adornan más todavía si se puede el paisaje. Algunas de ellas son Devon Falls, Ihala Devathura Ella Falls, Lovers Leep Falls… etc

Kandy es conocida mundialmente debido a que fue la última capital real de Sri Lanka. Este destino alberga gran cantidad de templos y diversas propuestas turísticas. Si estás pĺanendo hacer turismo en Sri Lanka, en este post te invito a conocer este particular y atractivo destino asiático.

Historia de la ciudad

La ciudad de Kandy se fundó en el siglo XV y se localiza entre montañas por lo que ofrece un paisaje natural muy agradable. Se la reconoce por ser un centro de referencia para el budismo y por su amplia oferta cultural.

La ubicación de Kandy, situada en el centro sur de Sri Lanka, es estratégica ya que en esa zona se pueden apreciar bellísimas montañas.

La ciudad, en 1988, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad ya que alberga edificios de gran valor arquitectónico como ser los templos budistas de Pattini o Natha Devala.

Lugares turísticos de Kandy

El Templo del Diente es uno de los centros religiosos más importantes del país. Su construcción inició en el siglo XVI y se distingue del resto de los santuarios por poseer una fachada cuyas figuras han sido confeccionadas en oro.El nombre de este santuario deriva de que, según la religión budista, allí se depositó el diente del Buda luego de su muerte. La veneración a esta reliquia es tan importante que todos los años se realiza la procesión del Diente del Buda.

La procesión es una festividad que tiene una duración de 10 días. Durante los festejos todo la ciudad de viste de fiesta y por sus calles desfilan elefantes vestidos con llamativos ropajes e iluminados con pequeñas bombillas.

Otra alternativa, para acercarse a la cultura de Kandy, es realizar una visita a los santuarios de Asgiri y Malwaththa. Estas construcciones alojan antiguos murales que tienen más de 10 siglos.

A 15 kilómetros de la ciudad puedes conocer el Templo de Gadaladeniya. En este edificio podrás encontrar una fuerte influencia arquitectónica proveniente del sur de la India. La característica de este santuario es el que el edificio se levanta sobre una estupa o daguba. Estas plataformas de piedra son propias de la arquitectura budista y se comenzaron a utilizar en el siglo III a. C.

El Antiguo Palacio Real es otro de los atractivos que no puedes dejar de conocer. Construido en madera, este edificio llama la atención de todos sus visitantes. Su construcción es del siglo XVIII y se localiza a orillas del lago de Kandy.

¿Habías oído hablar de este destino turístico de Sri Lanka? ¿Qué te pareció esta ciudad?

Si tuviera que resumir las primeras impresiones de esta ciudad con un par de palabras diría “tráfico y bullicio”. Si has viajado un poco por Asia, no es ninguna novedad que el ruido, el gentio y el tráfico inunden tus sentidos (Bangkok, Hanoi, Jaipur….. tienen la misma carta de presentación). Buses de linea regular, tuc tucs, taxis y un mar de coches hacen de esta ciudad de 1.200.000 habitantes un auténtico caos.

Ahora entiendo porque se sugiere a los turistas que tienen vuelos nocturnos de quedarse una noche en Negombo o Seduwa y así evitar cruzar esta ciudad.

Con una población tan numerosa la ciudad de Colombo ha empezado a quedarse sin terreno dónde construir y es fácil empezar a ver edificios de apartamentos que hasta ahora no se “entendía” como una alternativa de vivienda. En mi humilde opinión la ciudad no tiene grandes recursos turísticos interesantes para visitar que te obliguen a pasar noche. Destacaría el Edifico de Congresos, el Fuerte, el Jardín de la Canela justo al lado de la zona universitaria, y algunos templos hinduistas como el templo Ganeshan, o el templo Old Kathiresan.

RECOMENDACIONES

Si buscas alguna tienda dónde comprar Odelle, es el lugar. Es la cadena de tiendas tipo “El Corte Inglés” dónde podrás encontrar souvenirs, ropa de marca, zapatos..etc

A unos 12 kilometros se encuentra la playa de Colombo, Mount Lavinia.

CURIOSIDADES

El cricket es el deporte estrella del país y es fácil encontrar carteles publicitarios con sus jugadores.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Turismo de Sri Lanka

En la pequeña isla de Ceilán, el actual estado de Sri Lanka, hay infinitud de posibilidades para los viajeros que se acerquen a descubrir una isla que se encuentra renaciendo de un pasado trágico de guerras y terror. Con la paz, los atractivos del país no paran de aparecer por todas partes y ahora que el turismo todavía no llega a ser masivo, es probablemente uno de los mejores momentos para visitar este país tan especial.

Podríamos hablar de los muchísimos monumentos que se reparten por una isla del tamaño de Aragón, Navarra y La Rioja juntas, o podríamos nombrar una por una las miles de playas paradisíacas que se encuentran a lo largo de los más de 1300 kilómetros de costa. No obstante, en Sri Lanka se pueden vivir experiencias que difícilmente se pueden vivir en otros lugares y una de ellas es recorrer en trenes que parecen de juguete las Tierras Altas de la isla.

Con un paisaje completamente monopolizado por el color verde de las plantaciones de té, los raíles que se adentran serpenteando entre pequeñas montañas de este cultivo son una de las cosas que hay que hacer sí o sí si se viaja a Ceilán. Son trayectos relativamente cortos, de aproximadamente 3 o 4 horas en los que el tiempo se detiene entre paisajes bucólicos, fábricas de té, y nubes bajas que le dan al conjunto un aire misterioso.

Uno de los tramos más recomendados es sin duda el que une en 1 hora los pueblos de Haputale y Ella. Sin embargo, para quiénes quieran hacer de estos viajes no sólo una experiencia sino su modo de transporte en el país, recomiendo encarecidamente que hagan el trayecto completo entre la ciudad de Kandy y Ella. Se trata de un recorrido de 7 horas (siempre que no haya retrasos o averías) que se puede partir perfectamente haciendo paradas de algunas noches en lugares preciosos como Nuwara Eliya (el tren para en la cercana población de Nanu Oya) o Haputale.

En definitiva, sea como sea, viajar en tren por las Tierras Altas no es algo que en un viaje a Sri Lanka deba obviarse, sino todo al contrario.

Polonnaruwa: Patrimonio de la Humanidad en Sri Lanka

Como os venimos contando en algunos posts sobre Sri Lanka, éste país que comienza a situarse en el mapa mental de los viajeros como futuro destino de alguna de sus aventuras, es nido de grandes tesoros escondidos aún por descubrir.

La Antigua Ciudad de Polonnaruwa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1982, es uno de los vestigios históricos más monumentales de todo el país. Se trata de las ruinas de la antigua capital del reino que ocupó durante el siglo XI la isla de Ceilán.

El conjunto arqueológico cuenta con todo tipo de edificios que un día fueron la ciudad real capital del reino. Había templos, edificios del palacio real, pagodas y muchas de estas construcciones siguen parcialmente en pie testigos de una época gloriosa que quedó atrás. Para los amantes de la historia y la arqueología, Plonnaruwa es un paraíso.

Llegar hasta la ciudad nueva de Polonnaruwa es sencillo: se puede hacer en tren desde la estación de Colombo Fort, o en alguno de los muchísimos autobuses que recorren el país de punta a punta por muy pocas rupias. Una vez en la ciudad nueva, llegar al recinto arqueológico es simplemente un paseo de pocos minutos o un corto y agradable desplazamiento en bicicleta. La entrada cuesta 3000 rupias (aproximadamente 16 euros).