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viaje a suiza Una de las principales razones que me llevó hace muchos años a esquiar es el disfrute de los grandes paisajes nevados.

Pero para disfrutar de esos paisajes no es necesario que sepas esquiar. Así nos lo plantea Suiza esta temporada 2012-2013, al ofrecernos la posibilidad de hacer senderismo, recorriendo esos bellos paisajes nevados, pero también pueblos de gran belleza.

Para este invierno Suiza ofrece 5.100 kilómetros de senderos debidamente acondicionados y señalizados, que se distribuyen a lo largo de la geografía suiza, como complemento de sus estaciones de esquí.

Si realmente te apetece disfrutar de esta actividad invernal, complemento del esquí, en la web oficial de Suiza encuentras información detallada con las 36 rutas de senderismo invernal.

Estos paseos discurren por muy diferentes paisajes. Así puedes dar un paseo romántico por la región del lago Lemán, o un paseo de altura por el bosque de alerces más antiguo de Europa en el valle del Ródano. O también hay una ruta que va desde First hasta Grindelwald, junto a la cara norte del monte Eiger.

De cada una de las rutas propuestas, en la web tienes toda la información necesaria para elegir la que más se adapta a tus preferencias. Así, además de un mapa, tienes la información de cómo llegar, generalmente en tren; la distancia y duración estimada de la ruta; el nivel técnico y físico exigido para hacer la ruta; el perfil de la misma, y todas sus características. Además, puedes ver un mapa en 3D, a través de Google Earth.

Si lo prefieres, te puedes descargar la app gratuita Swiss Winter Hike, en versiones para iPhone o Android. Esta aplicación incorpora GPS y el perfil de altura de cada una de las rutas de senderismo invernal. Asímismo, tienes la información sobre los restaurantes de montaña que te vas a encontrar.

Senderismo en Suiza

Aventura en Suiza

ZERMATT

Además de ser una famosa localidad turística de Suiza, ubicada a 1.620 metros sobre el nivel del mar y justo al lado del Pico del Cervino, Zermatt también es considerada como un paraíso en la nieve para los amantes del esquí, gracias a que aquí se encuentra una de las mejores estaciones de esquí que existen en el mundo. Cada año, llegan a este lugar más de dos millones de visitantes para disfrutar de una par de días realizando principalmente actividades en la nieve.

Este complejo de esquí en Zermatt, es considerado como el de mayor altura que se tiene en toda Europa, destacándose también por contar con dos barras en T, que se encuentran entre los 10 ascensores más altos a nivel mundial, y uno de los dos únicos centros de centros de esquí con pistas que permiten esquiar en cualquier época del año.

La razón del porque Zermatt es reconocida como una de las mejores estaciones de esquí, también se debe al ambiente acogedor que se respira en este pequeño pueblo en donde a pesar de que existen carreteras para circular con automóvil, es muy común que estas se llenen de transeúntes, carruajes alados por caballos, así como de pequeños coches eléctricos, fabricados ahí mismo y que son empleados como taxis para transportar a los turistas.

Con niños

En Suiza hay más de 180 escuelas de deportes de invierno, así que si no habéis cogido nunca los esquíes no os preocupéis porque vais a aprender con toda seguridad. Las clases son a todos los niveles, tanto para los más expertos como para los que como yo no tenéis ninguna experiencia a la hora de esquiar o hacer snowboard. Los profesores de estas escuelas son profesionales diplomados.

Asimismo estas escuelas están abiertas para todas las edades. Hay programas especiales para niños que, aunque suelen disfrutar fácilmente, se les ayuda con profesores disfrazados, juegos, dinámicas de grupos, etc… Es más, si los padres ya saben manejarse con los esquíes y quieren tener a los niños entretenidos, estas escuelas son lo mejor para estar un poco a solas en pareja y tener a los más pequeños haciendo actividades.

Además de las escuelas de esquí, en toda Suiza hay repartidos hasta 25 centros vacacionales para que disfruten padres y pequeños, así como 32 hoteles adaptados para las familias. En estos hoteles los niños son los clientes favoritos por excelencia, y todo está ambientado alrededor de ellos. Cuentan con parques infantiles, monitores profesionales, excursiones, actividades invernales de todo tipo, etc… En estos mismos hoteles os informarán de rutas señalizadas por los alrededores para las familias.

Ir a Suiza en invierno con niños supone también organizar alguna ruta en trineo con perros (las hay para todas las edades y precios) o, también, porqué no, salir un poco de la nieve y visitar en alguna ciudad una fábrica de chocolate, para que os expliquen el proceso de elaboración. Los niños disfrutarán enormemente viendo cómo se hacen las típicas figuritas de chocolate.

Por último, una experiencia que os recomiendo para toda la familia: el tren cremallera que parte desde Interlaken y sube al Jungfrau. Es una ruta preciosa, de las más bonitas que se pueden hacer en Europa. Es un poco cara, pero merece muchísimo la pena. Los niños disfrutarán montados en el tren, y los mayores quedarán maravillados con los paisajes. Lo recomendable es hacer la ruta un día soleado.

Esquí, snowboard, trineos de perros, tirolinas, rutas en familia por los paisajes más maravillosos… Suiza es un país que está perfectamente ambientado para venir con niños y disfrutar.

F: sobre turismo

¡Bienvenido a un nuevo viaje de 3 días por el mundo! El destino que vamos a conocer el día de hoy es la hermosa y sensacional Suiza, la reina montañesa, los chocolates, los relojes, el queso gruyere y los bancos de renombre internacional. Uno de los países más desarrollados de la actualidad y sin lugar a dudas, un excelente destino turístico para cualquiera sea la época del año.

Por ejemplo, Suiza es el mejor lugar para disfrutar de unas vacaciones de invierno, para practicar esquí, pescar, navegar por lagos de ensueño y admirar algunos de los paisajes más bellos del mundo, entre ellos, por supuesto, los Alpes Suizos. Pero como la consigna nos invita a explorarlo sólo durante un lapso de 72 horas, vamos a concentrarnos únicamente en tres regiones en particular que prácticamente por obligación debes conocer en el territorio helvético. Esto es Suiza en 3 días.

Día 1: recorriendo la gran Ginebra

Comenzar la estadía con una amplia recorrida por la gran ciudad de Ginebra es la mejor opción. Ginebra es una de las ciudades más grandes del país y comúnmente conocida como la Capital Internacional de Suiza, ya que allí se alojan numerosas sedes de organizaciones mundiales, es considerada como uno de los mejores lugares del mundo para vivir, sino el mejor. En un recorrido por esta majestuosa y pintoresca ciudad, se recomienda conocer el Palacio de las Naciones, en el parque Ariana, sede de las Naciones Unidos desde el año 1966.

Algunos de los árboles del parque tienen hasta más 100 años de antigüedad y allí uno puede encontrarse con verdaderas obras de arte del paisajismo. Continuando por la Ginebra, también se puede visitar el Musée d’Art et d’Histoire (Museo de Arte y de Historia), un sitio perfecto para los amantes tanto del arte como de la historia, ya que en el museo se exhiben piezas de un enorme valor arqueológico y una amplia variedad de obras de arte simplemente espectaculares, algunas de ellas datan incluso de la prehistoria.

Entre otros atractivos, la Catedral de San Pierre, construida en el siglo XI ofrece una vista panorámica de la ciudad imprescindible, ni que hablar, luego se puede acompañar por el mejor chocolate caliente que uno pueda probar en su vida, el chocolate suizo. Finalmente, la ciudad cuenta con numerosos restaurantes clásicos que ofrecen platos típicos y las más refinadas exquisiteces.

Día 2: aventuras en el Monte Cervino

Luego de haber comenzado con un recorrido por Ginebra, conocer algunos de los lugares más emblemáticos y de haber disfrutado tanto de sus coloridos paisajes como de sus platillos tradicionales, llega la hora de la aventura. El día 2 comienza muy temprano, con un viaje hasta el gran Monte Cervino, donde se encuentra la montaña más popular de los Alpes: el Matterhorn o la montaña Schilthorn.

Sobre la frontera con Italia, la montaña Schilthorn registra una altura de casi 4500 metros de altura por encima de un paisaje que quedará marcado con fuego en tu memoria, tal como la aventura de llegar a la cima. Además, la misma cuenta con un restaurante giratorio en su cima: el moderno, cálido y lujoso Piz Gloria. ¡No puedes perderte la experiencia de comer allí! La vista desde las ventanas del restaurante no tiene el más mínimo desperdicio, apreciarás una excelente panorámica de los Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn.

De seguro ya puedes imaginarte allí, frente a una combinación de montañas, valles y glaciares bellísimos que, de hecho, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y vale la pena mencionarlo. Obviamente, toda esta travesía llevará su tiempo y su esfuerzo, por lo que además de disfrutar al máximo, no puedes dejar de pensar en el tercer y último gran día.

Día 3: Jungfraujoch e Interlaken, Lucerna y Zurich

En tu último día, no puedes perder un solo segundo, comienza el día lo más temprano posible con una visita a Jungfraujoch. Probablemente se trate del punto más famoso de Suiza, en especial su estación de trenes, la estación de tren más alta de toda Europa, a unos 3500 metros de altura aproximadamente. Se trata de un pequeño ferrocarril que atraviesa las montañas Jungfrau, Mönch y Eiger, donde entre otras cosas, se erige un Palacio hecho con hielo, restaurantes y tiendas de regalos. Pero, sin dudas, lo que te dejará sin aliento es la vista que obtienes desde allí: uno de los mejores paisajes del mundo entre la nieve y las nubes. Ten en cuenta que es tu último día y no pierdas el control sobre tu reloj.

Ahora bien, antes del mediodía, es el momento de bajar esas enormes alturas para instalarse en la comuna Interlaken, un valle que se forma entre los lagos, debajo de todas las montañas suizas. Allí te encontrarás con hoteles pintorescos, centros comerciales, restaurantes y tiendas para comprar los mejores chocolates, quesos y relojes suizos para traer de recuerdo antes de partir para volver a casa.

Con toda la cuestión de las compras resueltas, puedes dirigirte a Lucerna, pequeño pueblo de apenas 9 km2 que se ajusta perfectamente a esa imagen que de seguro tenías sobre todo pueblo suizo. Es que buena parte del pueblo se remonta hasta la Edad Media y allí se puede caminar tranquilamente detrás de las gloriosas murallas de la antigua Museggmauer, cruzar el puente Kapellbrücke y apreciar las hermosas pinturas del siglo 17 dispuestas en los alrededores del río Reuss.

Lamentablemente, todo lo bueno también pasa y el tercer día va culminando. Es momento de terminar la estadía recorriendo las calles de la impresionante Zurich. La verdad es que con lo que reste del día debes disfrutar todo lo que puedas en la ciudad y tienes varias opciones, todas excelentes. Puedes visitar la Catedral de Fraumünster; que fue construida en el siglo XIII, el Cementerio Fluntern; donde se encuentran los restos nada menos que del supremo literato irlandés James Joyce, el Museo Beyer; con los relojes más increíbles del mundo o cualquiera de sus tantos restaurantes y clubes nocturnos.

Realmente sensacional, ¿no lo crees? ¿Ya has estado en Suiza? ¿Has visitado estos lugares? Sino, ¿cuál te atrae más de estos grandes destinos en Suiza?

Chocolate en Suiza,

Cuando tienes la ocasión de llegar al histórico edificio de Cailler, y entras en el moderno edificio adosado que da acceso a la visita de la fábrica, rápidamente comprendes lo que te acabo de comentar: te da la sensación de estar ante un verdadero parque temático dedicado al chocolate.

Y si eres un apasionado del chocolate, te adelanto que te encontrarás ante un verdadero templo donde podrás no solo conocer la historia del chocolate, originario de América, y su larga tradición en Suiza, sino también degustar una enorme variedad de chocolates, bombones, etc…

La Fábrica de Chocolate de Cailler se encuentra en la pequeña localidad de Broc, muy cerca de Gruyeres, histórico pueblo medieval con un castillo y sede de la producción del famoso queso del mismo nombre, todo en la región suiza de Friburgo.

Para realizar la visita de este parque temático del chocolate, una vez compradas las entradas, deberás esperar a que se inicie el recorrido a partir del horario que te corresponde, y en el idioma al que te hayas apuntado (inglés, francés, alemán).

Si visitas Cailler en agosto, o en épocas de alta afluencia turística, puede que tengas que esperar hasta una hora para el inicio de tu recorrido. Y durante todo el año hay cientos de turistas que han llegado en autocares o grupos escolares.

Dicho recorrido en realidad es un tour guiado, en el que vas pasando de estancia en estancia, donde llevas a cabo un viaje en el tiempo con un audiovisual interactivo.

De esta forma descubres los orígenes del chocolate, que se remonta a la exploración de América, tras la que se llevó a Europa el cacao.

Por su parte, Cailler es la más antigua marca de chocolates de Suiza que aún se mantiene. Fue fundada en 1819 por Francois Louis Cailler, y en 1929 se integró en el grupo Nestle desde 1929.

Durante la visita de la fábrica también conoces diversas curiosidades sobre el chocolate, como su proceso de producción y la elaboración de bombones, o los distintos aromas de cacao y tipos de chocolates.

Y, por supuesto, la última etapa de la visita es la degustación de chocolates, con una enorme variedad de productos y marcas que se elaboran en Cailler.

O mejor dicho, la verdadera última etapa es la enorme tienda de chocolates, muy concurrida por los turistas, donde puedes adquirir cualquier de sus elaboraciones.

En total, la visita de la fábrica te puede llevar entre una hora y hora y media.

Los horarios de visita de la Fábrica Cailler de chocolate son, de abril a octubre, de 10 a 18 horas (última entrada a las 17 horas); y de noviembre a marzo, de 10 a 17 horas (última entrada, una hora antes).

La Fábrica Cailler abre todos los días del año, salvo el 25 de diciembre y el 1 de enero.

Los precios de las entradas son, adultos, 10 CHF; estudiantes, pensionistas y discapacitados, 8 CHF; y niños menores de 16 años, entrada gratis.

A continuación tienes más fotos de la Fábrica Cailler de chocolate en Suiza.

Las mantas blancas que los expertos en medio ambiente colocan sobre el glaciar del Ródano para frenar su deshielo atraen hasta este rincón de los Alpes suizos a numerosos turistas cada verano, los cuales tienen la oportunidad de contemplar el curioso aspecto que presenta el lugar.

El glaciar del Ródano, que provee al río del mismo nombre (uno de los mayores de Europa), así como al lago Lemán, se ha contraído dramáticamente en el último siglo debido al calentamiento global y, según los expertos, antes de que acabe el presente podría haber desaparecido por completo.

Esta es la razón por la que, con la llegada del verano, y el consiguiente aumento de las temperaturas, el glaciar es cubierto con unas mantas térmicas que minimizan el deshielo, que de otro modo sería mucho mayor.

Este innovador método de conservación atrae a numerosos visitantes, aunque debemos recordar que el glaciar del Ródano es en realidad un popular destino turístico de los Alpes suizos, gracias, por ejemplo, al túnel de hielo de 100 metros que cada año se excava en él y por el que pueden caminar los turistas hasta una cámara de hielo.

Suiza es definitivamente un destino ideal para hacer eco-turismo. En su territorio están los depósitos de agua mas grandes de Europa. Desde allí nacen ríos, lagos, arroyos, de gran importancia para el continente. Pero sobre todo, de una belleza irresistible. Allí no solo se podrá contemplar y pasear en barcas y cruceros por los lagos, sino aprovechar también de la majestuosidad de los Alpes Suizos.

Suiza entre lagos y montañas

Muchos de los grandes lagos están rodeados de verdes montañas que se reflejan en sus aguas. Muchas de estas grandes extensiones de tierra son parques naturales, cerrados a coches y a todo lo que sea una vida no natural. Aquí puede respirarse muy profundamente.

Entre los sitios que vale la pena visitar, aunque hay muchos, se destaca el Parque Natural Blausee, el del lago azul, muy especial por sus aguas cristalinas de un tono azul oscuro. Para internarse un poco más en el mundo de la montaña esta el Entlebuch, una auténtica reserva de la biosfera, con una flora y fauna muy especial. Cada lugar aprovecha lo que tiene ofreciendo un sin número de actividades para los visitantes, senderismo, visitas a pantanos, excursiones, baño de fangos, pesca, entre muchas otras. No será difícil encontrar donde alojarse.

¿Cuál es el mejor tipo de turismo para combinar con el turismo de balneario? Probablemente uno que te permita descansar todo lo que puedas, en la medida de lo posible. Así que por ejemplo, una de las vías más concurridas es la de hacer, por ejemplo, turismo de lujo, con el turismo de salud. Y hay ciertos destinos que son propensos a ello, como es el caso de Suiza. ¿No suena apetecible, viajar a Suiza, con el simple objetivo de descansar, recibir masajes, ir de compras, y ver las maravillas naturales, de una forma pausada, y sin presiones? Pues de eso mismo vamos a hablar en el post de hoy. Si quieres saber más, no tienes más que seguir leyendo.

Viajar a Suiza puede suponer un placer en sí mismo, sobre todo si andas bien económicamente. Porque a pesar de ser un país precioso, hay que reconocer que su alto nivel de vida hace que no todo el mundo pueda permitirse unas vacaciones en condiciones en este país. Pero si te lo puedes permitir, puedes hacerlo a lo grande y sin escatimar en los detalles. Y el turismo de balnearios puede llegar a ser algo tan placentero, que querrás volver cuanto antes.

Naturaleza y salud

Los balnearios de Suiza no destacan por ser los mejores del mundo, pero sí que tienen cierta fama de calidad. Y no es para menos, ya que los suizos suele tener un tratamiento excelente hacia todos los clientes, que recibirán la atención adecuada, y además tendremos a nuestra disposición una amplia carta de servicios, desde baños de distintas temperaturas, con distintas propiedades, así como diferentes masajes después de una relajante sesión en las diferentes aguas curativas. ¿Suena apetecible, o no?

Bien, estos planes puedes hacerlos en diferentes balnearios que hay repartidos por toda Suiza, como por ejemplo el balneario de Baden, llamado Limmathof Novum Spa, donde puedes encontrar todas las comodidades que necesites. Aquí, encontrarás instalaciones perfectas, y muy lujosas, aunque en ellas prima la sencillez. Se especializan sobre todo en baños del estilo de las termas romanas, es decir, de diferentes temperaturas, además de disfrutar de una atención personalizada, e incluso médica, si es lo que necesitas. Está abierto desde el mediodía hasta las diez de la noche, así que no puedes perderte alguna sesión de este increíble spa, porque es magnífico, y disfrutarás de cada detalle que te ofrezcan.

Otro lugar que no te puedes perder es el Grand Hotel Bellevue, porque no hay nada mejor que hospedarte casi en el mismo spa. Así tendrás a un tiro de piedra todos los servicios, y si estás demasiado cansado, puedes echarte una siesta en tu habitación. Es un centro de bienestar, de más de 2.500 metros cuadrados, con gran cantidad de personal a tus pies, y que se preocuparán por todas y cada una de tus necesidades. Además, está situado en un ambiente de lo más relajante, con verdes jardines, llenos de rosales. Ideal para descansar y desconectar de cualquier pensamiento estresante.

Por último, tenemos que mencionar una cosa muy curiosa. No se trata de un spa, pero sí de una actividad de lo más relajante. Lo llaman el Sendero Cosquilleante. ¿Te haces una idea de lo que puede ser? Como indica su nombre, es un camino en el que sentirás cosquillas. La cuestión es que tienes que ir descalzo, y las sensaciones serán inolvidables. Recorre los alrededores del Lago Härzli, y podrás activar la circulación de todo tu cuerpo, además de despejar tu mente con imágenes de ese paisajes tan encantador en el que te verás rodeado. ¿Para qué esperar entonces? Suiza y sus balnearios te esperan.

En esta ocasión conoceremos algunos de los más importantes lagos de Suiza. Empecemos mencionando al Lago de Lugano también conocido como Ceresio, lago alpino de origen glaciar ubicado en el cantón del Tesino, entre las provincias de Varese y Como en Italia.

El Lago Lemán también llamado como el lago de Ginebra es considerado como el mayor lago de Europa Occidental y se ubica al norte de los Alpes, entre Suiza y Francia.

El Lago de los Cuatro Cantones también conocido como Lago de Lucerna es un lago de la zona central de la nación, ubicado entre los cantones de Uri, Schwyz, Lucerna, y Unterwalden (Nidwalden y Obwalden). Este lago tiene una extensión de 114 kilómetros cuadrados y se posa a 434 metros sobre el nivel del mar. Su profundidad es de 214 metros.

El Lago de Constanza ubicado entre Suiza, Alemania y Austria, tiene una extensión de 536 kilómetros cuadrados y se posa a una altitud de 395 metros sobre el nivel del mar.

El Lago de Neuchâtel es considerado como el más grande de Suiza pues tiene una extensión de 217,9 kilómetros cuadrados.

El Lago Mayor es un lago alpino de origen glaciar, ubicado al norte de Suiza e Italia, y tiene una extensión de 212 kilómetros cuadrados.

El Lago de Zúrich es un ubicado al sudeste de la ciudad de Zúrich, el cual tiene una extensión de 90 kilómetros cuadrados y una profundidad de 142 metros. Vale la pena señalar que el Lago de Zúrich se posa a 406 metros sobre el nivel del mar, y que es conocido por ser el lago más limpio del país.

Centovalli es una comuna suiza del cantón del Tesino, situada en el distrito de Locarno. Limita al norte con las comunas de Onsernone, Mosogno e Isorno, al noreste con Cavigliano, al este con Losone, al sureste con Ascona, al sur con Brissago, al suroeste con Cursolo-Orasso y al oeste con Re.

El Centovalli debe su nombre a los numerosos valles laterales ubicados a ambos lados del valle principal. La zona ha sido un importante lugar de tránsito entre Suiza e Italia desde tiempos inmemoriales. Su paisaje natural, de una belleza extraordinaria, ofrece a los amantes de la naturaleza y el senderismo múltiples posibilidades de esparcimiento.

El Centovalli es un paraíso del senderismo, trekking, donde se puede contemplar la naturaleza virgen, impresionantes vistas y una densa red de senderos en muy buen estado de conservación por donde transitar y explora esta hermosa región de Suiza.

Los numerosos pueblos con los típicos grotti, los restaurantes tradicionales del Tesino que uno encuentra durante el recorrido del valle, permiten intuir que aquí las tradiciones permanecen vivas y que en cada lugar es posible descubrir algo nuevo. Verdasio, Rasa y Palagnedra son sólo algunos de los pequeños pueblos que reciben a los visitantes con su belleza simple y auténtica.

Cada vez que leo más sobre las cafeterías que han existido a lo largo de la historia, estoy más convencido de que la humanidad no habría prosperado tal y como lo ha hecho si no llegan a construirse tales establecimientos. Y tampoco si no llegan a administrarse tazas de café psicoactivo en vez de alcohol adormecedor. El historiador Tom Standage, por ejemplo, señala en su libro La historia del mundo en seis tragos que las cafeterías fueron, en su época, algo así como un Internet analógico.

En las cafeterías se han fraguado corrientes literarias, movimientos políticos, conversaciones de alcurnia, intercambio más fluidos de ideas (más incluso que en la propia universidad… aunque ello no sea precisamente la razón de que las cafeterías de las actuales universidades estén más llenas que las aulas). Por eso me sentí transportado a sitio muy especial cuando visité Cabaret Voltaire, la que probablemente es la cafetería más importante de Suiza.

Y es que, entre otras cosas, esta entrañable cafetería de Zúrich, fue el epicentro del dadaísmo, uno de los movimientos culturales más excéntricos de la historia. Todo empezó en 1916, cuando un grupo de poetas brillantes y esquinados coincidió en el número 1 de la Spiegelgasse de Zúrich, lugar donde está radicado el Cabaret Voltaire. Con todo, el poeta más excéntrico de todos los allí reunidos fue Tristan Tzara, un rumano que había llegado a Zúrich en 1915.

Así explica el historiador Gregorio Ugidos en su libro Chiripas de la historia la llegada de Tzara al Club Voltaire:

Aunque fue con el pretexto de estudiar filosofía, en realidad quería salir de su país para dar rienda suelta a su deseo de sedición. El asco alimentó ese deseo que, una vez liberado en el espacio catártico de Cabaret Voltaire, provocó una explosión de ironía y nihilismo que contagió a Occidente. Sus veladas artísticas, aunque claramente inspiradas en el teatro de variedades futurista, se diferenciaban de aquellos actos revulsivos por su abulia política. La explosión de irreverencia, caos, sinsentido y negación que tenía lugar cada noche en aquella jaula de locos era una celebración de la vida.

Placa situada en la pared del antiguo Cabaret VoltairePlaca situada en la pared del antiguo Cabaret Voltaire.Los que frecuentaban el creativo Cabaret Voltaire odiaban el nacionalismo, el progreso y la razón, factores que, según ellos, habían provocado la guerra. Estaban en contra de las leyes, la moral. Según el manifiesto dadaísta, cada persona solo debía “bailar al compás de su propio y personal bumbum”. Cabaret Voltaire se había convertido años antes en el equivalente de lo que más tarde sería, por ejemplo, el Vesuvius, en San Francisco, el bar donde se fraguó la beat generation.

Así de ambivalente puede ser Zurich, cuna de bancos y de barrios medievales trufados de historia. Zúrich ha permitido que naciera la locura artística. La sinrazón quijotesca.

En Cabaret Voltaire, los artistas se reunían para leer poesía y hablar de tonterías, para gritar, para aullar, para bailar sin ritmo, al azar, generando una completa y absoluta cacofonía. Hasta que un día, el organizador del Cabaret Voltaire, Hugo Ball, anunció que iba a publicar una pequeña revista titulada Dadá. Tristan Tzara, quedó tan enamorado de la palabra que empezó a escribir poesía sin sentido en su nombre. Había nacido el dadaísmo. En su primer manifiesto dadaísta, Tristan Tzara escribió:

Dadá es nuestra intensidad, que rige las bayonetas sin consecuencia… Dadá es arte sin zapatillas ni paralelos… en nuestra sabiduría sabemos que nuestras cabezas se convertirán en blandos cojines… sigue siendo una mierda pero ahora queremos cagar en muchos colores, adornar el zoológico del arte con todas las banderas de los consulados que do bong hibo aho hibo aho.

lAhora, Cabaret Voltaire ha dejado de ser una cafetería. El local estaba abandonado hasta que, en 2002, un grupo de artistas autodenominado neo-Dadaistas, organizado por Mark Divo, okupó el Cabaret Voltaire. Pasado unos días, el grupo de okupas fue expulsado por la policía, y desde 2004 se reconvirtió el local en un museo sobre el dadaísmo: el dadahaus.

Ahora podéis visitar esta mítica cafetería-museo para contemplar exposiciones, eventos, así como una pequeña biblioteca de préstamo de temática específica para los entusiastas del dadaísmo. Y si aún os habéis quedado con ganas de más, nada como pasar la noche en el Hotel Limmatblick, donde las habitaciones están decoradas al estilo dadaista.