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#almusafir | Diciembre 2015

trar_siwa_02_h5 AÑOS VIAJANDO CONTIGO, el otoño está haciendo mella en nuestros bosques. ¡Momento ideal para viajar con climas más agradables y menos aglomeraciones de turistas! Situación ideal para descender el Mekong recorriendo Laos y Camboya o saltar de isla en isla por Indonesia descubriendo indómitas tribus y preciosos parajes de selva y playa.

También es el momento idóneo para visitar países que en verano son demasiado calurosos. Es un verdadero placer pasear por Petra en Jordania sin las hordas de turistas y con 15 grados menos que en agosto o descubrir la India o China con más tranquilidad para poder hacer una foto con más tranquilidad en la gran muralla o el Taj Mahal.

Próximas Salidas 2016 (إن شاء الله)

Otros sitios ideales en estos meses son el sur de India, más espiritual que el norte y con una paz que contagia. Recorremos Vietnam de sur a norte desde Saigón para terminar en la inolvidable bahía de Ha Long y descubriremos un rincón nuevo para Paso Noroeste: la depresión de Danakil y el volcán abierto Erta Ale en Etiopia. Paisajes lunares, lagos verdes fosforitos y un volcán activo te espera en este singular destino. ¡Seguro que nunca olvidarás lo que verás!

Seguimos con nuestros viajes de Halal. Lo puedes hacer conociendo Andalucía

1510454_945802032107956_6547524217784969457_nAntes de fin de año recorreremos el sur de Perú terminando el viaje en la mágica Cuzco para visitar el recinto de Machu Picchu, único en todo el mundo. También haremos un road trip por Sudáfrica disfrutando de su gente, sus playas, sus parques y mucha naturaleza en estado puro (leones, rinocerontes y hasta tiburones blancos). Por último recorreremos la península de Malasia disfrutando de su especial mezcla cultural e Irán donde a pesar de lo que digan del eje del mal, sus gentes tienen un don especial para la hospitalidad y nos harán sentir como visitantes de honor en cada pueblo que recorramos.

Otros viajes

Visitando las pagodas de Bagán en Myanmar (Birmania), los templos de Chang Mai y las playas del sur Tailandia y la curiosa cultura toraja y las paradisíacas islas Gili en Indonesia.

22489717833_7b3240ca99_kTambién descubriremos Petra en Jordania, los palacios de los maharajás y el Taj Mahal de India, la fresca sonrisa blanca de nuestros anfitriones de Senegal y Cuba y todo el color de los zocos de Marruecos.

¡Haz las cuentas de cuántos días tienes y elige tu próximo viaje en almusafir.es!

Abdalajís, Málaga

Valle de Abdalajís es un municipio español de la provincia de Málaga, tras la destrucción de la ciudad romana por parte de los pueblos bárbaros, vándalos y visigodos a mediados del siglo IV, toda la región quedó despoblada durante varios siglos hasta la llegada de los árabes.

A la época andalusí debe su nombre el municipio de Valle de Abdalajís, pues procede del nombre propio árabe ʿAbd al-ʿAzīz (عبد العزيز),18 en referencia a Abd al-Aziz ibn Musa, que casó con Egilona, viuda de D. Rodrigo, y que residió algún tiempo en estas tierras. Antes de fundarse el pueblo y adquirir la denominación actual, fueron usados para designar este territorio los topónimos: Sierra de Audalaxis, Partido de Audalaxis o Cortixos de Audalaxis. La denominación en base a este personaje situaría el origen árabe del municipio en los primeros años de la presencia de este pueblo en la península, no existiendo datos sobre el municipio en esta época.

La comarca del Valle de Abdalajís queda bajo la dominación musulmana durante 699 años. Durante tan dilatado periodo de tiempo, sobre las ruinas de Nescania, no existió población alguna. Los habitantes de la comarca del Valle de Abdalajís y de su Sierra, vivían diseminados en huertas y cortijos, sin la existencia de un núcleo de población urbana como tal.

De esta época, únicamente quedan restos del que fue el Castillo de Hinz-Almara (Castillo de la Mujer) construído sobre los restos de un poblado ibérico, en el conocido actualmente como “cerro del castillo”, y que formaba parte del cinturón defensivo de Antequera.

En los últimos años también se ha podido documentar la existencia de varios núcleos de población árabe. El más importante de ellos se localiza próximo al Cortijo del “Plateao”. Igualmente, se han encontrado amuletos árabes en plomo, con inscripciones en árabe y rica decoración y un amplio catálogo numismático. Pero, sin duda, cuando el Valle de Abdalajís tiene más protagonismo es en la época de Omar Ben Hafsun, ya que dicho rebelde es apoyado por la población de la zona en la conocida rebelión (880–918) contra el Emirato Omeya de Córdoba (Emirato de Córdoba)

Su extraña orografía le dota de inmejorables condiciones para la práctica de algunos deportes de riesgo como parapente, aladelta, escalada, etc., y otros no tan arriesgados como el senderismo y los paseos en bicicleta o a caballo, lo que atrae un limitado pero especializado turismo rural.

Además, en los últimos años se han instalado diferentes hostales y casas rurales en el pueblo y sus cercanías.

wikipedia

Nueva Zelanda | نيوزيلندا

Dos islas principales y una serie interminable de islas más pequeñas, islotes y grandes rocas aflorando del océano, con una naturaleza abrumadora y una organización social envidiable. En medio del Pacífico Sur, a 2.000 km de su vecino más cercano y a más de 10.300 de Buenos Aires, Nueva Zelanda se abre como un destino no tan conocido por los argentinos, pero cada vez más cercano desde hace un tiempo. Por ejemplo, desde que Los Pumas juegan el Rugby Championship o desde que, en diciembre del año pasado, Air New Zealand inauguró el vuelo directo, sin escalas, entre Buenos Aires y Auckland. Continue Reading

Zanzíbar

La isla de playas interminables que huele a clavo y cardamomo, con palmeras infinitas que retan a un cielo siempre limpio, ha sido, desde tiempos remotos, deseada por todos. Sobran los motivos.

Evocarla es percibir una vez más el aroma del clavo y el cardamomo; pronunciar su nombre, rescatar de la más remota memoria historias de sultanes, tragedias de esclavos, aventuras de exploradores. Recordarla es avistar en el horizonte la silueta de la vela latina de los dhows, surcando un Oceáno Índico tan infinito como los azules que lo componen, es sentir bajo los pies, una vez más, una arena tan fina, tan blanca como la de las interminables playas de Kiwengwa o de la sureña Menai, cuyas cálidas aguas albergan fascinantes arrecifes.

viajar a zanzibar

Frente a Menai habita, en el islote de Pungume, un mágico baobab, inmenso y retorcido por el tiempo, entre verdes inabarcables. Y es que un manto desbordante de vegetación cubre toda la isla. Palmeras infinitas retan al cielo y resisten a los vientos. El jengibre echa sus raíces en cualquier lugar; pimienta, curry, nuez moscada, canela o cacao la convirtieron en la isla de las especias, que junto con su situación privilegiada le concedieron en el pasado un esplendor inusitado para tan pequeño lugar.

La ambicionaron todos. Fenicios, bantúes, egipcios, árabes, portugueses, británicos… Y así, como si cada uno hubiera depositado una piedra, se construyó su capital, Stonetown, esa frágil torre de Babel ceñida por el fuerte árabe, con la emblemática Casa de las Maravillas —levantada en 1883 por el sultán Barghash, como muestra de su modernidad—. Con su templo hindú, sus callejuelas laberínticas que huelen a zoco, por donde corretean niñitos cargando su Corán para asistir a las madrassas.

Con el mercado de pescado de Malindi, junto al dique seco, o el de frutas y carnes, de colores y olores indescriptibles, de Darajani. Detrás de este mercado se localiza el hamam de estilo persa. Y frente a estos baños se suceden las viviendas de fascinantes puertas labradas, con reminiscencias del Punjab, versículos coránicos, peces y lotos para dar fecundidad y prosperidad a sus propietarios.

Tras los pasos de Livingston

Pero no todo fueron grandezas en Zanzíbar, también hay lugar aquí para la vergüenza. Porque la isla obtuvo grandes beneficios del tráfico de esclavos. Como recordatorio queda la Casa de Tippu Tip, el más famoso traficante de la región, y la Catedral Anglicana, levantada sobre el antiguo mercado de esclavos. Bajo ella permanecen las fosas donde los encerraban durante 162 días. Los que sobrevivían eran subastados. Todavía se siente la asfixia. La que produce la infamia.

En el interior de la catedral (con sus columnas invertidas, porque los locales interpretaron al revés los planos diseñados en Inglaterra) se esconde la cruz de Livingston, ferviente luchador por la abolición de la esclavitud. Porque aunque su cuerpo fue trasladado —precisamente desde la isla— a la Abadía de Westminster, su corazón descansa bajo un árbol en África; con cuya madera se hizo la pequeña cruz que cuelga en la iglesia. Dos años antes de su muerte, Stanley, enviado por un periódico neoyorquino, había acudido a rescatarlo. Para ello partió de Zanzíbar, donde los exploradores europeos habían hecho de la mítica Africa House (que todavía conserva sus cañones a la entrada) su cuartel general.

Hoy la isla — que en 1963 obtuvo su independencia del Reino Unido— parece vivir ajena a los avatares de su historia. Al atardecer los jóvenes se congregan en el muelle, mujeres ataviadas con pareos de intensos colores que se contraponen a su piel de ébano trabajan el campo, cargando enormes cestos en su cabeza, las vespas de la ciudad dejan paso a las bicicletas en los pueblos de adobe, niños risueños inundan las calles polvorientas, decenas de personas se amontonan festivamente en los curiosos dhala-dhala o autobuses.

Cronología de un deseo

Con una vida tan convulsa y apasionada como la historia de la isla, Arthur Rimbaud —que curiosamente había conocido a Stanley— presentía que Zanzíbar era ese paraíso. Y deseó, vehemente, viajar a ella, aunque jamás pudo lograrlo.

Adén, 17 agosto 1880: «Cuando tenga algunas decenas de francos, partiré hacia Zanzíbar». Harar, 12 marzo 1881: «Si me voy de esta región, bajaré probablemente a Zanzíbar».

Adén, 12 febrero 1882: «Si me voy, y cuento con hacerlo próximamente, será para regresar a Harar, o bajar a Zanzíbar». Adén, 15 abril 1882: «En un mes, estaré o de regreso en Harar, o de camino a Zanzíbar».

El Cairo, 23 agosto 1887: «Quizás vaya a Zanzíbar, desde donde se pueden hacer grandes viajes a África, o quizás a China, o a Japón, ¿quién sabe?». El Cairo, 24 agosto 1887: «Tomaré en Suez el barco hacia Zanzíbar el 15 de septiembre».

Adén, 8 de octubre 1887: «Descansaré un mes aquí antes de salir hacia Zanzíbar». Adén, 5 noviembre 1887: «Y quizás no vaya a Zanzíbar, ni a ninguna parte», escribió a su familia en la última misiva.

Dicen que en su agonía, cuatro años después, ya en Marsella, musitaba a su hermana, Isabelle: «Volver a Zanzíbar».

Sus presentimientos eran ciertos. No hace falta haber pasado una temporada en el infierno para sentir que Zanzíbar es el paraíso.

Viajar a Zanzíbar

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Viajes a Zanzíbar

Zanzíbar, o Unguja, es una hermosa isla de alrededor de mil seiscientos kilómetros cuadrados ubicada frente a la costa este de Tanzania, en el continente africano. Junto con la Isla de Pemba y la Isla de Mafia forman el Archipiélago de las Molucas o Islas de las Especias. El centro económico reside en la ciudad de Stone Town. Los dos idiomas predominantes en ella son el swahili y el inglés.

Las especias de la isla

Las famosas especias, conocidas desde la antigüedad (mientras fue posesión portuguesa y posteriormente británica), que producen estas islas son la pimienta, la nuez moscada y la canela; el cultivo y la exportación de las mismas y el turismo son las actividades más importantes. En 1964 se unió con el país continental de Tanganica para formar Tanzania.La isla está conectada a tierra firme mediante varias empresas de navegación que realizan el cruce desde la ciudad de Dar es Salaam.

Un legado cultural inmenso

Zanzíbar tiene influencias culturales de cada reino al que perteneció, incluidos los persas y los árabes que fueron sus primeros dominadores.

En la bella y fascinante Stone Town hay edificios de cada época de ocupación, calles anchas y perfectamente delineadas que se mezclan con atractivas callejuelas de estilo árabe, altas torres, bellísimas mezquitas y frentes de edificios con puertas de madera exquisitamente talladas. En ella se destacan el Puente Guliani y el Palacio del Sultán Barghash, construido casi a fines del siglo XIX.

Paseos turísticos

A pesar de todo lo que hay para ver el paseo turístico que cuenta con más adeptos es la visita a la casa natal de Freddie Mercury, cantante de la mítica banda de rock Queen. En los restaurantes más tradicionales podremos disfrutar de una cena sentados en grandes y cómodos cojines y sobre la costa hay bares iluminados con antorchas para quienes quieran disfrutar de un trago más despreocupadamente.

Hacia el sur tenemos las playas de Jambani, donde los monos se pasean por entre los árboles del selvático entorno. Para llegar a ellas se puede tomar un taxi o el medio de transporte más utilizado por los lugareños, unos minibuses a los que llaman “dala-dala” y que recorren la isla entera.

Otro buen destino es Matemwe donde la paz y la tranquilidad son totales y en la parte norte está Kendwa, con sus divertidas fiestas playeras nocturnas. Las cenas a la luz de las velas, contemplando las aguas calmas del Océano Índico, son otro de los atractivos del lugar.

Vacaciones tranquilas durante el día, acompañadas por una alegre vida después del anochecer. Así es Zanzíbar.

Isla de Zanzíbar en Tanzania

Hoy nos levantamos un poco más tarde que de costumbre, a las 8 de la mañana.

Nos duchamos y vamos a tomar un poco el sol antes de desayunar.

Después nos sentamos en la zona de bar, a relajarnos (si es posible hacerlo más de lo que estamos) y a conectarnos un rato, para mandar unos emails y unas fotos de la isla de Zanzíbar.

El resto del grupo tiene hoy una excursión por diferentes playas de la isla de Zanzíbar (más o menos lo que hicimos nosotros ayer).

Un par de parejas más han decidido quedarse también en el hotel y quedamos a las 11 para ir a la playa que nos han recomendado.

Antes de esto, hablamos con Gemma, para encargar la comida que tendremos a mediodía.

Ella ya nos ha comentado, que como allí tienen otra manera de “trabajar”, prefiere que le encarguemos por la mañana lo que comeremos, para asegurarse que a las 2 lo tendremos listo.

Sobre las 11 nos ponemos en camino, el paisaje de la isla de Zanzíbar que vemos es espectacular y eso nos hace que tardemos 1 hora y media en recorrer poco más de 2 kilómetros.

Nos vamos parando a cada momento haciendo fotos, acercándonos al agua, viendo corales…es espectacular.

Al final llegamos a la playa y sólo tenemos tiempo de parar un rato…nos ha dado la hora de comer, sin darnos cuenta!!

Las vistas que tenemos son impresionantes y nos despedimos con ese sabor de boca que dejan las imágenes que nos llenan totalmente.

Hoy hemos pedido para comer unas patatas bravas de primero y pizzas de segundo…

Algo ligerito!!

Después de comer, nos vamos a la habitación a descansar (más) y echar una siestecita.

La verdad es que este último día en Zanzibar ha sido un kit kat en el viaje por Tanzania. Todo descanso!

Y para mi fue todavía más relajante, a las 5 tenía contratado un masaje de cuerpo entero…

Así que estuve hasta las 6 y pico, en una cama, tumbada frente al mar…haciéndome un masaje…

Qué más se le puede pedir a unas vacaciones!!!

El resto de la tarde lo pasamos entre las hamacas, las tumbonas, el bar, el billar…hasta la hora de cenar.

La cena como siempre es muy completa y aquí es donde decidimos que mañana saldremos un poco más tarde de aquí, para ir a Stone Town.

La propuesta inicial era salir a media mañana, pero le proponemos a Gemma, si podemos quedarnos a comer allí y irnos después (ella nos hace el transfer al otro hotel)

No nos pone ningún inconveniente, así que decidimos hacer eso y así Roger también tendrá tiempo de ir a nadar con delfines por la mañana.

Después de pegarnos el lote con la cena, nos quedamos un rato en el bar y a preparar un poco las cosas para mañana…

Una pena, nuestra última noche en un sitio de ensueño en la isla de Zanzíbar en Tanzania…

Lo que tienes que hacer y ver en Zanzibar

Zanzíbar cuenta con la “ciudad de piedra” un estupendo centro histórico e callejuelas blancas, mezquitas y animados bazares declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y que merece dejar por un rato la toalla y los baños en el mar.

“Bucear en Zanzíbar” es sencillamente espectacular. El norte de Pemba es especialmente visitado por buceadores. Además también merece la pena el windsurf o kitesurfing ya que los vientos son bastante constantes durante gran parte del año.

Tumbarse a descansar en una de las maravillosas playas de Zánzibar. Entre las más destacadas están las de la costa este.

Ver trabajar a los zanzibaries en la construcción (o reparación) de Dhows, un tipo de embarcación local.
Visitar alguna de las plantaciones de especias (clavo, nuez moscada, canela, cardamomo o pimienta) de las islas.

Bañarse con delfines en Kisimkazi o adentrarse en la selva de Jozani (para intentar ver al escurridizo y endémico de Zánzibar mono Colobo Rojo) son otras actividades estupendas que se pueden practicar en Zanzibar.

Visitar Prision island ó Chumbe Island. Tras el recorrido por la prisión se pueden ver Tortugas gigantes en la playa.

Nadar con tiburón ballena en la isla de Mafia. Zanzibar es un paraíso para los buceadores.

Probar la gastronomía local en los puestos callejeros de Forodhani Gardens o Stonetown.

Un opción muy popular en un viaje a Zanzibar es hacer el “tour de las especias” en el que se recorren plataciones de canela, nuez moscada, vainilla o pimienta.

Hace un par de años organicé un viaje para recorrer Zanzíbar, la isla de las especias perteneciente a Tanzania, y situada situada en el Índico. En esta isla se puede disfrutar de sus aguas cristalinas tanto por arriba, navegando, como por debajo, buceando.

Fue un viaje organizado por mi desde sus inicios, tanto la contratación de vuelos, transfers, localización de hoteles y selección de la agencia de buceo, sin tener referencias previas. Siendo África y sin muchas opciones de contacto en caso de fallos, había algo de incertidumbre. Por eso cuando salimos, había una cierta expectación, un poco de emoción añadida sobre qué pasaría, qué tal nos iría.

He de decir que el viaje fue muy agradable, pese a que tuve que realizar unas cuantas escalas para buscar un precio más económico —ya dedicaré un post a esto de buscar vuelos y meter escalas— y que al llegar a la isla de Unguja, me sentí contento al haber llegado a un lugar tan poco conocido en mi entorno e amigos.

Las islas que configuran el territorio de Zanzíbar son tres, Unguja, Mafia y Pemba y es al archipiélago al que le han denominado Isla de las especias, —al igual que a las islas Molucas— por ser estas un cultivo o actividad económica habitual.

Su situación pegada a las costas de África a la altura de Goa y otras provincias de la India, hacían que esta isla fuera lugar de paso de barcos comerciantes por lo que las islas fueron siempre punto de encuentro de tan ricos productos aromáticos.

La llegada y el camino a Nungwi

transfer en zanzíbar

Al llegar a Zanzíbar City, y para llegar desde el aeropuerto a nuestro alojamiento en la costa habíamos reservado un taxi local pero allí no había nadie y era el único vuelo internacional que llegaba a esa hora. Nos abordaban los taxistas diciendo que ellos nos llevaban pero como habíamos contratado el transfer, llamamos y nos dijeron. Hakuna Matata, no hay problema, estamos ahí mismo esperándole.

Yo que llevaba 30 minutos aburrido en el aeropuerto me enfadé un poco con el cachondeo del Hakuna Matata pero pronto aprendí que en Tanzania y en Zanzíbar en particular, la prisa no funciona, todo es Pole pole, —tranquilo en expresión local— y que Hakuna Matata, efectivamente significa no hay problema en idioma Suajili.

Los del transfer efectivamente estaban allí en el aeropuerto pero no se habían acercado a buscarme sino que esperaban en el parking que yo les encontrase a ellos… Y así comenzó nuestro viaje por la isla de Unguja, la principal de Zanzibar recorriendo sus carreteras —muchas de tierra— para llegar a la costa.

Una vez resuelto el tema, venía el viaje hasta Nungwi, la ciudad costera de Zanzíbar donde teníamos el hotel, una especie de palafito flotante sobre las aguas azules turquesa del Índico en el que pasaríamos unos días y en cuyas inmediaciones habíamos buscado la agencia de buceo.

Para llegar a Nungwi hay que pasar por numerosos poblados y carreteras de tierra y el viajero poco avezado puede sentirse un poco turbado ante el panorama. Has contratado un viaje paradisíaco, a las cristalinas aguas del Océano Índico y la primera impresión es que solo ves una situación poco alentadora para viaje romántico o de placer.

cybercafe y farmacia

Cuando estábamos llegando, pasamos por el centro de Nungwi, una especie de gran plaza con colegios a los lados, un solar descampado destinado a albergar dos grandes canchas de deporte y algunas casas y tiendas desperdigadas. Imaginad nuestra cara cuando vimos el cybercafé o la farmacia tras el puesto de comida. Nos invadió la decepción y sentimos algo de preocupación ante el panorama que nos esperaba.

Sin embargo, nada tienen que ver la pobreza y austeridad con que viven los habitantes de la isla de Zanzíbar con el panorama turístico que ofrecen al viajero. Una vez llegados a nuestro hotel, el cambio era drástico. Todo funciona, todo preparado para unas buenas vacaciones de buceo, incluso con un moderado y accesible lujo sobre todo en comparación con lo que habíamos visto.

Nos esperaban unos increibles spots donde bucear, grandes animales como el mola-mola a los que ver y fotografiar y un paseo por campos de especias, cafés increíbles y una gastronomía muy interesante. Estábamos cansados y ansiosos.

Chefchaouen, Chaouen, Xaouen

Chefchaouen, Chaouen, Xaouen….es uno de los lugares más particulares de Marruecos. Ha cambiado substancialmente, recuerdo que hace una decada, era simplemente otro Chaouen. Desgraciadamente, aún hoy, muchos de sus visitantes, relacionan este precioso pueblo con un gran mercado de “chocolate”, posiblemente sea otro más de sus encantos, pero Chaouen es mucho más que eso. Se percibe nada más llegar la influencia española durante el protectorado, tiene muchas similitudes con los pueblos andaluces, casas blancas y azules, medina empinada sobre el lomo de la montaña, Chaouen es tranquilidad, el NO PROBLEM.

chawen

Se encuentra situada entre los montes Tissuka y Meggu, que forman el Gran Chaouen (los cuernos), fué fundada por Moulay Ali Ben Rachid en 1471 como punto de ataque contra las fuerzas pòrtuguesas que se encontraban en Ceuta y Alcazarquivir, los moriscos expulsados de España, se instalaron aqui y le dieron el titulo de santa, construyeron muchos edificios religiosos, hasta 1920, cuando en la ciudad entraron tropas españolas, estaba practicamente prohibida la entrada a los cristianos.

Se encuentra situada en el centro del Rif. Su centro neuralgico es la plaza Outa el Hammam, llena de pequeños cafés y restaurants, muchas terrazas, un lugar muy agradable y donde se levanta una torre que según la leyenda popular estuvo encerrado Abd el Krim en 1926, aunque el tema no está nada claro, algunos, incluso, dudan de que el personaje fuese nunca a Chaouen.

Actualmente se estan abriendo cantidad de establecimientos, fondas, hoteles, restaurants, con un aire bohemio que estan dando a este precioso pueblo ese aire que siempre debio tener. Chaouen, es mucho Chaouen….un lugar muy diferente al resto del pais y donde puedes pasar unos dias degustando su excelente queso de cabra, un buen té a la menta, haciendo muy buenas excursiones por las montañas cercanas o porque no, fumandote un buen canuto.

Restaurante: chaouendarcom.com

El litoral de la provincia de Chefchaouen se extiende a lo largo de 120 Km. entre la desembocadura del río Oued Laou y la punta pescadores que bordea a El Jebha. Donde disfrutarás de este magnífico lugar optando siempre por los mejores viajes Marruecos.

De costas escarpadas todavía vírgenes, la visión de la montaña desde Chefchaouen es omnipresente y está culminada por una cima de 2000 metros de altitud.

Las laderas se sumergen directamente en el mar, una costa salvaje de difícil acceso pero de una belleza idílica.

Tánger ha pasado, sucesivamente, por la influencia de religiones: los fenicios desde 1600 a. C., romanos hasta el 429, los árabes a partir del siglo VIII, portugueses en 1437, recuperada de nuevo por los árabes en 1471; después española (en 1800) y la convertida en zona internacional en 1923 hasta la independencia de Marruecos.

Este rico pasado le confiere una diversidad cultural única y un ambiente cosmopolita. Así que si Usted está pensando a dónde irá en su próximo viaje, esperamos que todos estos aspectos que le hemos contado acerca de Tánger y Chefchaouen le sirvan para decidirse a conocer la costa mediterránea marroquí.

El litoral de la provincia de Chefchaouen se extiende a lo largo de 120 Km. entre la desembocadura del río Oued Laou y la punta pescadores que bordea a El Jebha. Donde disfrutarás de este magnífico lugar optando siempre por los mejores viajes Marruecos.

De costas escarpadas todavía vírgenes, la visión de la montaña desde Chefchaouen es omnipresente y está culminada por una cima de 2000 metros de altitud.

Las laderas se sumergen directamente en el mar, una costa salvaje de difícil acceso pero de una belleza idílica.

Tánger ha pasado, sucesivamente, por la influencia de religiones: los fenicios desde 1600 a. C., romanos hasta el 429, los árabes a partir del siglo VIII, portugueses en 1437, recuperada de nuevo por los árabes en 1471; después española (en 1800) y la convertida en zona internacional en 1923 hasta la independencia de Marruecos.

Este rico pasado le confiere una diversidad cultural única y un ambiente cosmopolita. Así que si Usted está pensando a dónde irá en su próximo viaje, esperamos que todos estos aspectos que le hemos contado acerca de Tánger y Chefchaouen le sirvan para decidirse a conocer la costa mediterránea marroquí.

Fin de semana en Chaouen

Una de las ciudades más turísticas de todo Marruecos, como imagino que ya sabréis, es la ciudad de Chaouen, un destino que enamora a todo aquel y a toda aquella que lo pisa, y es que sus casitas y sus calles de colores azules y blancas le otorgan un carácter bastante especial, aunque también, en ella, nos encontramos con varios lugares de interés.

Por ejemplo, en el casco antiguo de la ciudad nos encontramos con su laberíntica Medina, un espacio en el que se sitúan los principales zocos divididos en gremios de artesanos, en los cuales podremos encontrar diferentes productos, como alfombras, babuchas, joyería, etc. Por otro lado, también deberíamos destacar la plaza Uta el-Hammam, en la cual nos encontramos con la Alcazaba y la Gran Mezquita.

Ofertas a Chawen

Viajar a Chawen

Chauen es una pequeña ciudad al noroeste de Marruecos. Si bien puede ser distinguida por ser la ciudad principal de la provincia que lleva el mismo nombre, el atractivo principal del sitio es que todo, absolutamente todo lo que pueda ser pintado, es color azul.

Por supuesto que no es el mismo matiz de azul en todos lados, sino que va desde agua marina hasta cobalto. Aunque las zonas dentro de la ciudad son completamente diferentes entre sí, la unión de color hace de Chauen una experiencia única e inigualable.

Matices de paz

Esta bellísima ciudad se encuentra ubicada entre dos de los picos que componen las Montañas Rif, y su paisaje se ve ampliamente aumentado en belleza gracias a las zonas naturales que rodean la región, así como la gran cantidad de olivos que se plantan cerca de Chauen.

La idea detrás del color azul de los hogares es prácticamente espiritual, y sirve además para mantener fresco el ambiente y espantar a los insectos. No hay nada más divertido que dar una vuelta por los pasillos de la ciudad y encontrar hasta las macetas y canteros pintados de este color.

Además se cree que la razón por la cual esta ciudad posee esta característica tan peculiar es por las raíces judías de la zona, ya que para el judaísmo el azul representa el cielo, Dios, la contemplación del espíritu y la meditación.

Chauen fue por mucho tiempo la región en la que se fugaban la mayor parte de los moros y judíos durante la Reconquista Española, aunque de 1920 a 1956 la ciudad fue ocupada por España, y es así como actualmente podemos hablar en español con los habitantes de la ciudad y ser entendidos sin problemas.

Maravilla para recorrer

Actualmente, gran parte de los judíos que residían en la ciudad se retiraron a Israel, pero la tradición azul permaneció y, es más, cada año se realiza una gran festividad en la que todos los habitantes pintan colectivamente sus hogares en las clásicas tonalidades, dejando a veces más de un lugar en otro color, para que no se haga tan pesado el ambiente. Si le preguntan a más de un citadino, descubrirán que la gente de Chauen es muy orgullosa de su pequeña ciudad.

Si piensan recorrer la región, les recomendamos pasear por las calles, ya que encontrarán muchas atracciones interesantes, así como los hornos comunitarios, en donde los habitantes cocinan ricas comidas para el pueblo; la bella mezquita en Plaza Uta el-Hammam; el mercado, en donde pueden conseguir vegetales frescos al mejor precio; y la zona dedicada exclusivamente al queso de cabra, una delicia local que deben probar en la maravillosa ciudad azul.

Chaouen, o Chefchaouen, es una ciudad situada en la cordillera del Rif, bajo los picos de las montañas Tisouka y Megou que se elevan por encima del pueblo como dos cuernos, dando así nombre a la ciudad.

Chaouen en bereber significa «los cuernos» y Chefchaouen «mira los cuernos».

Los orígenes de Chaouen se remontan al siglo XV, cuando el jerife Muley Alí Ben Rachid ordenó la construcción de una fortaleza.

En los siglos XVI y XVII la ciudad prosperó gracias a la llegada de exiliados de Al-Ándalus, tanto musulmanes como judíos.

La Alcazaba, o Kasbah, se encuentra dentro de la Plaza Outa el Hamman, justo al lado de la Gran Mezquita.

Fue construida por Muley Ismail a finales del Siglo XVII.

Esta imponente fortaleza amurallada consta de una torre y de un gran patio ajardinado. En los bajos de la torre se encuentran las antiguas celdas de la prisión donde estuvo encarcelado en 1926 Abd el Krim, dirigente de la resistencia contra la dominación colonial española y francesa en el Rif.

En la actualidad, la Alcazaba alberga un museo etnográfico con una importante colección de arte popular, así como armas, instrumentos musicales, alfombras, tapices y fotos.

La entrada a la Alcazaba de Chaouen está cerrada los martes.

– En Bus:

Hay frecuentes autobuses que llegan a Chaouen desde Fez, Tetuán y también de Casablanca, Rabat, Meknes, Tánger y Ceuta. Los autobuses locales que realizan la ruta desde Fez a Tetuán / Tánger hacen una parada en Derdara, a 8 kilómetros. La Estación de Autobuses se encuentra a quince minutos de la Medina, en la Avenida Mohamed V.

– En coche:

Chaouen se encuentra junto a la N 2, que une el noreste con el noroeste del país, a 64 km de Tetuán, 100 km de Ceuta y 120 km de Tánger.

A los pies de las montañas del Rif, cerca del Mar Mediterráneo y en los límites de Marruecos yace un lugar conocido como el Pueblo Azul, donde las paredes son de colores, sus gentes tranquilas, la artesanía auténtica y la paz se respira entre sus calles. Bienvenidos a Chefchaouen uno de los más lugares turísticos de Marruecos que debes visitar en algún momento de tu vida.

El Pueblo Azul

Chefchaouen cumple como perfecto lugar de reposo entre destinos, pues sus calles mantienen la paz de un pueblo perdido, independiente al bullicio de las grandes capitales marroquíes como Fez, Casablanca o la hermosa Marrakech.

El Pueblo Azul cumple el patrón de típica localidad marroquí, con su Medina, Kasbah y mezquitas. La Medina es el punto neurálgico, la zona antigua de la ciudad, donde se encuentran los principales hoteles (riads), zocos relajados y restaurantes típicos. Sin embargo el atractivo reside en la decoración, los maceteros y flora mediterránea como la buganvilla decorando las estrechas calles coloreadas principalmente en azul, o tambien amarillo, morado, etc…. Una delicia para los sentidos.

La Kasbah se levanta en una fortaleza cuyo centro es un jardín de palmeras a modo de oasis, mientras el interior de la misma alberga un Museo Etnográfico y una galería de arte. Por otra parte, Chechaouen es una ciudad que mantiene una estética medieval debido a su condición de ciudad prohibida para los extranjeros. Siglos después, los judíos ornamentaron parte de la belleza callejera de la ciudad, mientras los inmigrantes procedentes de la España andalusí también realizaron numerosas obras arquitectónicas.

Uno de los mejores ejemplos de esta nueva visión es la Plaza Uta el-Hammam, situada en el centro de la Medina y donde se extienden la mayoría de cafés y restaurantes donde poder degustar un típico tagine o hacer una pausa para beber un típico té moruno de hierbabuena.

Contacto con la naturaleza

Una vez que hemos visitado las principales atracciones culturales de la ciudad, las montañas del Rif ofrecen numerosos pasatiempos a través de sus laderas, en su mirador o la famosa cascada (Ras el Maa). Esta última, lugar ideal para refrescarse a pesar de quienes acuden para lavar la ropa, brota en el Parque Natural Talassemtane, poblado de pinos y casas rurales que surgen a las afueras de Chechaouen y se extienden hasta las montañas.

El trekking es otro de los pasatiempos a realizar en esta zona, poniendo como meta alguno de los picos, como Jebel el-Kelaa, nevada durante gran parte del año y desde donde podremos divisar el Mar Mediterráneo. Los tours en bicicleta también pueden realizarse a lo largo de las sendas que rodean la montaña, donde podremos comprobar las muchas plantaciones de marihuana, uno de los motivos por los que hay que ser precavido en nuestra visita.

Marihuana y otros consejos

Y es que el cultivo de marihuana y hachís es uno de los mayores negocios de Chefchaouen. De hecho, a vuestro paso por las zonas comerciales habrán muchos vendedores que comenzarán a presionaros para venderos su mercancía, a lo que tenéis que responder sonrientes e intentar no seguir demasiado el juego. También muchos aprovecharán cualquier excusa para llevaros a los rincones donde aguarda el proveedor, como por ejemplo los niños o comerciales de los zocos que aparentemente se dedican a una sola actividad.

Al entrar en las zonas naturales, como el Parque Talassemtane, comprobaréis que son muchas las plantaciones de marihuana en las granjas locales, y aunque sus dueños intentan protegerlas de los turistas, seguramente muchos aprovecharan para ofrecérosla a mitad de vuestro recorrido, por lo que será mejor ignorarles o contratar un guía que conozca los mejores ángulos para no entrar en contacto con estos negocios ilegales cuyo consumo puede jugaros una mala pasada con la policía local o los controles de bus y aeropuerto.

Chefchaouen el Pueblo Azul es uno de los obligados a la hora de visitar Marruecos, por su tranquilidad, colorido y esencia puramente árabe desde una perspectiva más relajada y menos caótica. Las muchas ofertas de ecoturismo y deportes son el complemento perfecto para este pueblo perfectamente conectado con el resto de capitales y con países europeos como España, desde donde lo más rápido y económico es el ferry desde Tarifa.

¿Alguna vez has estado en Chefchaouen? ¿Cuál es tu mejor experiencia en los países árabes?

Meknes

Meknes una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.

Declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como muestra de un complejo urbano arquitectónico del Magreb del siglo XVII. En Almusafir te contamos más de Meknes ciudad imperial de Marruecos.

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Una tribu Bereber de la Meknassi se asentó en el siglo X, esta tribu da origen al nombre de la ciudad. El sultán Mulay Ismail (1627-1727) hace de Meknes su capital y construye 25 kilómetros de murallas y puertas monumentales así como su enorme palacio. Durante el dominio de los Merenids y los almohades se amplia la Medina de Meknes y se construyen distintos monumentos de la ciudad.

Meknes es una ciudad preciosa menos conocida turísticamente que Fez o Marrakech pero con mucho que ver una estupenda vida nocturna y precios algo más contenidos que en otras zonas como Marrakech. El sultán Mulai Ismail, embellece la ciudad con jardines, mezquitas, alcazabas, palacios creando una de las ciudades mas bonitas de Marruecos.

Que ver en Meknes

• Bab Mansour: Bab es puerta en árabe. La Bab Mansour es la puerta más grande y espectacular de Meknes. Esta al otro lado de la Place Haedim, la Medina principal.

• El Mausoleo de Moulay Ismail, no se puedeentrar al ser un lugar de enterramiento, pero se pueden ver las tumbas de Moulay Ismail y otros parientes a partir de la entrada.

• Palacio Dar El Makhzen: El Palacio Oficial del sultán Mulay Ismail

• Dar Jamai , el antiguo palacio ahora reconvertido en museo. Está en la parte trasera de la Plaza Hedim. Exhibe el museo de arte de Marruecos, con ejemplares de joyas, libros y otros objetos artísticos.

• Bou Inania Medersa: Una escuela de Corán.

• El estanque de Adgal

• Los jardines de los Sultanes

• Los Graeros Heri-es-Suani

• Las Haras, un establecimiento militar construido en 1947, un centro de cría de caballos.

• Excursiones cercanas a Meknes

• Vale la pena visitar a unos 26 kilómetros Moulay Idriss una ciudad encaramada sobre una roca donde está el santuario del fundador de la Dinastía Idrísida. Cada año en agosto y septiembre miles de personas peregrinan hasta Moulay Idriss.

Las ruinas de la ciudad romana de Volubilis. Volubilis fue el centro administrativo de la provincia de Mauritania Tingitana. Llego a tener aproximadamente 20.000 habitantes. Su economía se basaba en el aceite y los cereales. En el centro de la ciudad de Volubilis está el Arco del Triunfo de Caracalla. Los maravillosos mosaicos de Volubilis todavía se pueden admirar en la ciudad romana.

En Marruecos, una ciudad muy interesante para conocer es Mequinez. Si estás pensando en viajar a Meknez, no dejes de leer esta entrada en donde encontrarás todos los datos para hallar el precio que más te convenga y hacer realidad tu viaje con Faysal Mnawar.

Ubicada al norte de Marruecos, justo a los pies de la cadena montañosa Atlas Medio, Mequinez ofrece al turista atractivos poco tradicionales para quien llega desde occidente. Es que muy poco tienen que ver las costumbres y tradiciones con las de ésta ciudad africana.

Lo cierto es que la ciudad se sitúa en medio de un valle verde, bien al norte del país, a aproximadamente 130 kilómetros de la capital de Marruecos, Rabat. Además, a 65 kilómetros hacia el oeste se encuentra Fes, otra ciudad marroquí digna de conocer.

Cabe señalar que Mequinez es la ciudad capital de la región de Meknès-Tafilalet, una de las cuatro imperiales marroquíes. Además, se sitúa en una de las mejores zonas agrícolas y productivas del país, hecho que la convierte en un lugar importante no sólo para el turismo, sino también para el comercio, la actividad agrícola y la producción de artesanías.

Dentro de la economía de la ciudad, las industrias de Mequinez también juegan un papel preponderante, siendo las principales la industria agroalimentaria, también la textil y de productos de construcción.

Entre los lugares de interés, hay museos y monumentos históricos destacados: por ejemplo, el Mausoleo Moulay Ismaíl, que alberga la tumba del Moulay Ismaíl, después, la Mezquita del siglo X de Néjjarine, la Gran Mezquita, la de Jamaï Roua, etc.

Meknes es el nombre francés de la ciudad marroquí de Mequinez. Está situada al norte del país, al pie de las Montañas del Atlas Medio, 150 kilómetros al este de Rabat. Se trata de una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Marrakech y Rabat. Precisamente la ruta de las ciudades imperiales es una de las más turísticas del país, por lo que cada año llegan a Meknes cientos de miles de turistas.

El río Boufekrane divide a la ciudad en dos: la medina o ciudad antigua y la Hamría o ciudad nueva. Meknes cuenta con casi 950.000 habitantes y gracias a su ubicación es una de las principales urbes comerciales de Marruecos. Pero es el turismo el que le da vida y fama a Meknes. Sin ir más lejos está catalogada desde 1996 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO tanto por su tejido urbano como por sus edificios monumentales.

Fundada en el siglo XI por los almorávides, llegó a ser capital del Magreb en el XVII. Fue en este último siglo cuando se pobló de maravillosas mezquitas, mausoleos y jardines, además de altas murallas y puertas monumentales. La mezcla entre la arquitectura musulmana y europea del Magreb del XVII es lo que hace a Meknes un destino tan encantador.

VISITAS EN MEKNES

– Puerta Bab el-Mansour

Situada frente a la Plaza el-Hedim, se trata de una de las puertas de entrada más grandes y más hermosas de Marruecos. Se terminó de construir en 1732 bajo el mandato de Mulay Abdallah, hijo del sultán Mulay Ismail. Comunica la Plaza el-Hedim con la antigua Ciudad Imperial de Mulay Ismail. Ante ella se organizaban los principales eventos militares y religiosos de la ciudad, y hoy en día se usa como sala de exposiciones.

– Plaza el-Hedim

Si os suena la impresionante Plaza Jamaa el Fna de Marrakech, esta de Meknes se podría decir que es una réplica pero en pequeñito. Es el corazón de la ciudad, punto de encuentro para turistas y lugareños. Tiene 200 metros de largo y 100 de ancho y está rodeada de una serie de edificios modernos y un mercado de abastos para comprar lo mejor de la gastronomía local. Al atardecer es un magnífico lugar para sentarse en sus terrazas y cenar.

– Mausoleo de Mulay Ismail

Situado muy cerca de la medina, en su interior se encuentra la tumba de Mulay Ismail, uno de los grandes sultanes que tuvo Marruecos. En él pueden entrar incluso los no musulmanes y destaca especialmente por su belleza sencilla y elegante, nada suntuosa como otras mezquitas y mausoleos marroquíes. Impresiona el silencio de todo el recinto, tan solo roto por el tic tac de los relojes de péndulo del siglo XVIII que decoran las paredes.

– Zoco de Meknes

Es la zona comercial por excelencia de Meknes, con sus típicas tiendas y puestos en donde podemos encontrar de todo. Situado en la medina se puede decir que el zoco de Meknes es más moderno y se conserva mejor que el de otras ciudades de Marruecos. Hay dos zocos fundamentalmente: uno de ellos es el Zoco Sekkakine, mientras que el otro es el Zoco Bezzazine. En este último se puede comprar lo mejor de la artesanía local, especialmente los cestos de mimbre, considerados los mejores de Marruecos.

– Museo Dar Jamai

Este palacio y sus jardines, construidos en 1882 en el extremo norte de la Plaza e-Hedim, albergan hoy el Museo de Arte Marroquí. Aquí vivió la familia Jamai, una de las más ricas de Meknes, algo que puede verse en la suntuosidad de sus estancias y la decoración de suelos, paredes y techos. Tras ver los jardines se puede subir a la planta superior para visitar el museo, en el que se aprecian todos los oficios y trabajos relacionados con la artesanía tanto de Meknes como de Marruecos en general.

– Madrasa Bou Inania

Construida a mediados del siglo XIV, se trata de un antiguo centro de aprendizaje islámico que aún hoy sigue en funcionamiento. Impresiona su patio central con las paredes talladas a mano en madera y estuco, y la fuente de las abluciones del centro. Actualmente está considerado uno de los mejores monumentos de los benimerines. Los no musulmanes pueden visitar gran parte del recinto, tanto el patio como algunas de sus salas.

– Gran Mezquita

La Gran Mezquita de Meknes está situada frente a la Madrasa Bou Inania. Fue construida en el siglo XII por Yousef Ben Tashafin y cuenta con un enorme patio central, desde el que parten tres grandes salas de oración. Hay también una enorme fuente en el centro del patio, uno de los pocos sonidos que se escuchan en el interior. Los no musulmanes no pueden acceder a las salas de oración pero sí al menos al patio.

EXCURSIONES

Podemos hacer la ruta imperial e ir hasta Fez (situada a 70 kilómetros), Marrakech, mucho más alejada hacia el sur, y Rabat, 1 50 kilómetros. Hay otras excursiones más sencillas, como la visita a El Hajeb, 35 kilómetros al sur de Meknes, lugar de paso para visitar el desierto o la ruta del Atlas. A esta ciudad le podemos añadir Sebaa Aaium y Ain Taoujdate, ambas con hermosos ejemplos de arquitectura colonial. Aunque la principal excursión desde Meknes es visitar Fez.

En Meknes encontramos una variedad tanto del clima mediterráneo como del continental. En verano hace bastante calor, llegándose a los 38 grados fácilmente, mientras que en invierno hace bastante frío, aunque no suele bajar de los cero grados (la media invernal se sitúa en torno a los 2 y 7 grados). Las lluvias se dan especialmente en otoño y en invierno, aunque no llueve demasiado. Para no pasar ni mucho frío ni mucho calor, la mejor época para viajar a Meknes es la primavera.

COMPRAS

Nada mejor que perdernos por la medina y los zocos de Meknes, donde encontraremos lo más tradicional y los típicos souvenirs de la ciudad. En la Plaza el Hedim también veremos muchos puestos ambulantes, aunque en esta zona lo que predominan son los bares, los restaurantes y las terrazas. Además las estrechas callejuelas de la medina no permiten el paso del sol, de ahí que incluso en verano podamos estar de compras sin pasar mucha calor. En las afueras y las grandes avenidas de la zona moderna hay establecimientos para compras más generales y de marca.

GASTRONOMÍA

Los restaurantes tradicionales de Meknes ofrecen platos típicos para todos los gustos. Se puede empezar con los entrantes, probando las aceitunas verdes y negras muy comunes en la zona, para luego probar la harira, una ensalada marroquí, berenjenas, el cuscús de pollo con vegetales cocidos e incluso un guiso de lentejas. La comida en Meknes se puede acompañar con los vinos de la región, y de postre fruta, naranjas en almíbar, algún pastel o, por supuesto, un té de menta.

TRANSPORTES

Para moverse por la medina de Meknes no vais a necesitar transporte público, ya que las calles son estrechas y todo es muy compacto. Para desplazarse por la ciudad tenemos los petit taxis, pequeños coches de color azul, que os llevan a cualquier punto de la ciudad en poco tiempo, aunque el tráfico es un poco caótico. Más barato es el servicio de autobuses, aunque suelen ir siempre llenos de gente y el trayecto es mucho más lento. A menos que queráis hacer alguna excursión no es nada recomendable el alquilar un coche por el caos y la manera de conducir tan temeraria.

CÓMO LLEGAR A MEKNES

La mejor manera para llegar a Meknes es por carretera o en tren. En la ciudad hay dos estaciones de tren, ambas perfectamente conectadas con las principales ciudades de Marruecos (desde Fez apenas se tarda 40 minutos, y desde Marrakech unas seis horas y media). La estación de autobuses de Meknes está al oeste de la medina, y también cuenta con bastantes enlaces a las principales ciudades del país. De las dos opciones la más rápida es el tren, pero la más barata el autobús.

ALOJAMIENTOS EN LA CIUDAD

Como ciudad turística Meknes dispone de numerosas ofertas de alojamiento, desde los típicos riads a los hoteles y otros establecimientos más sencillos y económicos. Si queréis reservar habitación en la ciudad lo podéis hacer a través del siguiente enlace: Hoteles en Meknes.

Viajar a Meknes

Lana de Meknès

Dicen algunos que Meknès es la más ‘pobre’ de las Ciudades Imperiales de Marruecos. Sin embargo, nos encontramos en una urbe regenerada por cierto toque de modernidad, que sigue enarbolando grandes valores de la cultura marroquí y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Pocos saben que casi toda la lana que se utiliza para la fabricación de esas magníficas alfombras tan típicas del país alauita, pasan por las manos de los artesanos de Meknès, dedicados a la preparación de este material por los siglos de los siglos.

De hecho, en Meknès existe un mercado destinado a la compra-venta de tan singular borra. El espectáculo de La Plaza de la Lana, en la medina de la ciudad, resulta fascinante. Cientos de kilos de vellón esperan ser hilados, teñidos, trenzados…

Mercaderes llegados de todas partes de Marruecos también acuden con la idea de agenciarse cargamentos de una de las mejores lanas del mundo. Acabarán siendo anudadas por las manos expertas de los tejedores de alfombras y expuestas luego en los zocos marroquíes, extendidas sobre el suelo, en un colorista festín para la vista, mientras el turista degusta un vaso de té de menta.

La lana de Meknès también se exporta al exterior, tanto a fabricas que la usarán como material para sus productos, como en forma de esas mismas alfombras ya tejidas y que serán vendidas a un precio muchísimo más caro por cualquier multinacional del planeta.

Sin embargo, el espectáculo de la lana está aquí, en su estado más puro y genuino, en los fardos de hilo virgen de los artesanos de la Ciudad Imperial de Meknès.

Mulay Ismail fue el segundo gobernante de la dinastía Alaouita. Reinó entre 1672 y 1727 en un país tremendamente debilitado por las guerras tribales y las peleas por la sucesión al trono. Mandó construir una nueva capital, llamada Méknes, a la que los historiadores se refieren como “El Versalles de Marruecos”, por su ostentación y diseño.

La ciudad fue construida, en algunas de sus partes, con rocas excavadas de las ruinas romanas de Volubilis, para darle mayor importancia a una capital que Mulay Ismael consideraba la más hermosas de todo el reino.

La crueldad de Mulay Ismael es igual de legendaria, para intimidar a sus rivales ordenó que las murallas de la ciudad sean adornadas con 10.000 cabezas de sus enemigos, decapitados. Los relatos donde envía a torturar, o incluso decapitar, a los sirvientes que consideraba poco trabajadores también abundan.

En los 20 años que duró el reinado de Ismael, se calcula que murieron cerca de 30.000 personas. Fue el rey marroquí que decidió mover Fez a Meknes, un palacio monumental, repleto de obras de arte, donde los historiadores y arquitectos encuentran una clara influencia de las prácticas del rey francés Luis XIV, salvando las distancias

A la hora de elegir hospedaje en Meknes, contaremos con una gran variedad de ofertas, por eso desde Absolut Marruecos te recomendamos algunas de las opciones más importantes. Hoteles económicos, palacios lujosos o casas de familia que alquilan habitaciones. Dependiendo del viaje que realices, puede que un tipo de hospedaje sea más adecuado, revisa nuestro catálogo de recomendaciones.

La primera opción es el Riad Bab Berdaine, en la Antigua Medina de la ciudad. Es un hotel de ‘alojamiento y desayuno’, cuenta con solo 8 habitaciones pero es la mejor solución a la hora de encontrar un lugar siempre listo para descansar, reponer energías y seguir recorriendo.

Está ubicado a solo 15 minutos de caminata de la famosa puerta Bab Mansour, y entre sus servicios se incluyen WiFi gratuito, terrazas con vistas panorámicas y un hermoso patio con azuleos y plantas locales.

Un poco más lejos, el Complejo Touristique Veixe es una excelente oferta de hospedaje tradicional 3 estrellas. Tiene una pequeña piscina al aire libre, servicio de habitación las 24 horas y un restaurante especializado en comida tradicional marroquí. Está a solo 3 kilómetros de la estacion de trenes, cuenta con terraza, jardín y conexión WiFi gratuita.

Dar Jamai es un conjunto de jardines y palacios construido en 1882 en la ciudad de Meknes, una excelente opción a la hora de disfrutar de la brisa del verano en esta turística ciudad marroquí. Los jardines están en la zona norte, en uno de los extremos de la plaza principal de la medina, El Hedim.

El período de construcción del aplacio Dar Jamai se extendió por dos años, el visir que encomendó la construcción cayó enfermo y debió trasladarse a Fez, y allí decidió construir otro palacio que lleva el mismo nombre.

El Dar Jamai de Meknes hoy funciona como Museo de Arte Marroquí y ofrece numerosas exhibiciones y salas repletas de obras de arte de las diferentes épocas, con piezas nacionales e internacionales relacionadas por la influencia árabe y europea en el arte africano.

El edificio es muy elegante, funcionó como casa de la familia Jamai (muy respetada en el país, al punto que dos ministros al Mulay El Hassan), y aún hoy se pueden ver rastros del prestigio de tiempos pasados. El jardín Dar Jamai tiene un estilo claramente influenciado por el estilo andalusí, con muchos árboles frutales y bellos cipreses.

Las exposiciones se llevan a cabo en la sala y los pisos superiores, mientras que la planta baja conserva el estilo original de habitaciones y patios de la gran mansión.

Viajes a Portugal

Son muchas las rutas turísticas que recorren el centro de Lisboa. La capital portuguesa tiene barrios y monumentos de gran interés, y recorrerlos nos llevaría un tiempo. ¿Lleváis una guía completa de lo queréis ver o vais a vuestro aire?. Os aconsejo que en la medida de lo posible os hagáis con un mapa y un pequeño itinerario.

¿Cuáles son entonces algunos de los imprescindibles del centro de Lisboa?. Aquí hay que citar la Plaza Rossio, corazón de la capital lisboeta y que oficialmente lleva el nombre de Plaza Don Pedro IV. Es sin duda la zona más animada de la ciudad y en ella veremos la Estatua de Pedro IV, el Teatro Nacional Doña María II, la Estación de Rossio y el Café Nicola, posiblemente el café más famoso y conocido de Lisboa.

Muy cerca de esta plaza tenemos la Iglesia de Santo Domingo y el Largo del mismo nombre, y un poco más allá la Plaza de los Restauradores, con el obelisco del centro que representan la liberación de Portugal del dominio español en 1640. En el pedestal hay una serie de figuras de bronce que simbolizan a la Victoria y la Libertad, mientras que los nombres que aparecen grabados son los de las batallas de la Guerra de la Restauración.

Muy cerca del Rossio otra visita imprescindible es el Convento do Carmo, la iglesia gótica más grande de la ciudad pero que quedó en ruinas tras el terrible terremoto de 1755. Su nave principal no tiene techo, y solo quedan en pie las paredes y los arcos. Actualmente alberga elMuseo Arqueológico del Carmen, aunque más bien es uno de los principales recuerdos que quedan del terremoto que asoló la ciudad.

Ni que decir tiene que debemos dar un paseo por las plazas y callejuelas del barrio del Chiado, situado entre el Barrio Alto y la Baixa. Lleno de cafés, teatros y museos una parada especial es la que podemos hacer en el Café A Brasileira, en cuya terraza se halla la estatua del poeta Fernando Pesso, con quien podemos compartir un café. Aquí en el Chiado se recorre también la célebre Rua do Carmo.

Nos quedarían por visitar lugares tan simbólicos y emblemáticos como elBarrio Alto, la Alfama o la Catedral de Lisboa, la Sé. ¿Porqué no tomar el Tranvía 28 para disfrutar de un paseo turístico por todos estos rincones?. Impresiona ver cómo este tranvía casiroza los edificios en las empinadas y estrechas callejuelas del centro de Lisboa.

Viajes a Lisboa

Ofertas a Lisboa

La ciudad de Lisboa cuenta con tanta historia que sería imposible abarcar todos sus restos en un solo día. No obstante, lo que sí es posible es visitar algunos de los monumentos más importantes, teniendo en cuenta que son muchísimos más y que lo ideal es pasar un par de días, intensos eso sí, en la ciudad.

Podemos hablar de 5 lugares imprescindibles que todo viajero debería pisar en su estancia en Lisboa.

Plaza del Comercio

De todas las plazas importantes de Lisboa, y ya os adelantamos que hay varias, es la principal. Fue construida en el mismo lugar en el que descansaba el antiguo palacio real antes de ser destruido en 1755.

En esta monumental plaza, podemos observar dos elementos realmente interesantes. Por un lado encontraremos el Arco Triunfal da Rua Augusta, en el norte de la plaza. Este gran arco hace de punto de partida de la calle más importante de La Baixa, y fue construido allá por 1873.

También destaca la Estatua ecuestre de José I, creada por Machado de Castro en 1775, e inmortalizando al rey portugués que ocupaba el trono en el momento del trágico terremoto de Lisboa.

Más información en: Praça do Comercio de Lisboa

Castillo de San Jorge

El Castillo de San Jorge es uno de los monumentos favoritos por los turistas, quizá sea por esa presencia imponente que muestra sobre la colina de San Jorge. Una presencia que es visible desde la mayoría de los miradores de la ciudad.

Fue construido en el siglo V. No obstante, los árabes lo agrandaron y posteriormente sería restaurado completamente en el año 1938.

Llaman la atención las grandes explanadas con vistas a la ciudad, una de las panorámicas más bonitas de toda Lisboa. Además, también cuenta con un pequeño museo en el que se exponen objetos encontrados en los trabajos arqueológicos del castillo.

Más información en: Castillo de San Jorge, Lisboa

Torre de Belém

Situada en el barrio de Belém, esta hermosa torre de estilo manuelino se levanta junto a la desembocadura del Tajo.

Construida a partir de 1515, sirvió para proteger la ciudad, aunque posteriormente hizo el trabajo de centro aduanero y faro.

En 1983 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es una de las visitas imprescindibles en la ciudad junto a su vecino monasterio de los Jerónimos.

Más información en: La Torre de Belém, fortaleza en Lisboa

Monasterio de los Jerónimos

Es uno de los símbolos de la ciudad. Un lugar realmente hermoso con una decoración asombrosa. El estilo manuelino se puede observar en cada una de sus plantas, en los detalles de sus columnas y el resto de su decoración. Además posee un claustro impactante, en el que disfrutaremos paseando y deleitándonos con este peculiar estilo decorativo tan portugués.

La construcción de este enorme monasterio terminó en el siglo XVI y fue construido para celebrar el regreso de Vasco de Gama de la India.

El Monasterio de los Jerónimos fue declarado Patrimonio de la Humanidad junto a su vecina Torre de Belén en 1983.

Más información en: Monasterio de los Jerónimos en Lisboa

Catedral de Lisboa

Quizá sea menos impresionante que el resto de monumentos ya descritos. Aun así, la Sé de Lisboa es de obligada visita, pues supone el templo más antiguo e importante de la ciudad.

Su construcción data aproximadamente del siglo XII y el estilo que podemos admirar en su fachada e interiores es el románico.

Su claustro presenta un estilo similar al de los Jerónimos, aunque mucho más pequeño. Además, en el interior podremos observar un sinfín de restos romanos, árabes y medievales, que han ido surgiendo en diversas excavaciones.

Quien haya viajado a Lisboa y en general a Portugal habrá tenido la oportunidad de ver en todas partes magníficas fachadas cubiertas de azulejos formando las más variadas composiciones. Este es uno de los signos de identidad más conocidas del país vecino, una elegante tradición que se remonta a la época de dominación musulmana.

Por eso una de las formas más recomendables de descubrir la magia de la capital portuguesa es hacerlo a través de la Ruta del Azulejo. Los zuleiq eran en la época medieval pequeñas baldosas de cerámica esmaltada y decorada que decoraban las casas con motivos geométricos, aunque fue a partir del siglo XV cuando la ciudad empezó a revestirse con sus brillantes colores: azul cobalto, verde, marrón, rojo y blanco…

postal museo 1024×675 Ruta del Azulejo en Lisboa

Edificios e incluso algunas de las estaciones más importantes del metro de Lisboa (Baixa-Chiado por ejemplo) muestran espectaculares composiciones elaboradas con azulejos, aunque le epicentro de esta ruta urbana se sitúa como es lógico en el Museo Nacional do Azulejo, situado en un precioso edificio histórico en la Rua da Madre de Deus donde se incluye el espectacular mosaico “Panorama de la Gran Lisboa”, de más de doce metros de largo.

Otros destacados ejemplos son la fachada de la Iglesia de São Vicente de Fora, los azulejos con imágenes de santos colocadas a la entrada de las casas en el barrio de Alfama, las fachadas de las casas elegantes del Chiado y el Bairro Alto, los pasillos de las salas de restaurante Casa do Alentejo, de la emblemática Comfiteria de Bélem o de la famosa cervecería Trinidade.

Oporto es la ciudad más deseada de Europa, y tiene razones para serlo, aunque haya quien no aprecie la llamativa mezcla de decadencia y renovación que se puede vivir en sus calles. Para mí, Oporto es una bella ciudad con encanto para todos los sentidos y a la que me encantaría regresar.

Oporto huele y sabe a dulces, a confitería, a mercado, a vino. Oporto suena a gaviotas y a tranvías. Oporto luce los reflejos de Duero, verde y dorado bajo el sol o gris lluvioso melancólico. Y si tocas Oporto, sientes el contraste entre sus adoquines y sus azulejos, entre las piedras de sus monumentos y el metal de sus puentes.

Podemos sentir Oporto de muchos modos diferentes, podemos vivir su romanticismo, su arte, su historia, sus tradiciones, su gastronomía, su diseño, podemos dejarnos cautivar por su perfil sobre el río, sus calles laberínticas labradas sobre colinas, sus alrededores.

Escapada a Oporto

Situada al norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el Océano Atlántico, se encuentra Oporto. Considerada como la “Capital del Norte”, es una bella ciudad que sorprende por su colorido, sus calles alegres y por el gran número de atractivos que ofrece al turista. Una gran belleza que se refleja sobre el río Duero, justo antes de encontrarse con el mar, ofreciendo unas vistas espectaculares que merecen ser captadas en una y mil fotos.

Oporto invita a perderse por ella para descubrir todos sus secretos, deleitarse con sus rincones y disfrutar de su gran patrimonio histórico. De hecho, su centro histórico es Patrimonio de la Humandidad, repleto de edificios y monumentos fascinantes que nos van a enamorar por el encanto que confieren a la ciudad. Tampoco podremos dejar pasar su excelente gastronomía, con sabores exquisitos, y maravillosos vinos.

Hemos querido hacer una selección de lugares imprescindibles que no nos debemos perder en nuestra visita a Oporto.

– Un buen lugar para comenzar nuestra visitar puede ser la Avenida de los Aliados. Se encuentra situada en el centro de la ciudad, por lo que es una de las más transitadas. Se encuentra repleta de edificios modernistas y esculturas de Henrique Moreira. También se hace un pequeño guiño al mundo del vino con los racimos de uva que nos encontraremos.

En esta avenida se encuentra el Ayuntamiento, un enorme edificio construido en mármol y granito.

– Si continuamos paseando por la citada avenida, llegaremos hasta la Plaza de la Libertad, que es la más importante de Oporto. En el centro se encuentra la estatua ecuestre del Rey Pedro IV.

– Muy cerca nos encontraremos con la estación de trenes San Bento, una joya que nos deslumbrará con su hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que se nos va mostrando la historia de Portugal. Todo el edificio resulta un enorme monumento que merece ser la pena admirado.

– Justo frente a la estación se encuentra la Iglesia de San Antonio de los Congregados, que destaca por la imagen del santo en su fachada, la decoración de azulejos y los grandes ventanales que dan una gran luminosidad al interior.

– Bajando por la rúa de Mousinho da Silveira llegaremos a la zona de la Ribera, uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad. En ella podremos disfrutar de auténticas postales llenas de gran belleza e intensidad, con el río Duero de invitado especial.

Es una zona muy turística, por lo que encontraremos multitud de hoteles, restaurantes y bares con el clásico estilo portugués. Su casco antiguo nos sorprenderá por el colorido de las fachadas de todos los edificios, que le da mucha alegría al lugar y un estilo propio.

También hay un gran número de puentes que cruzan el río, siendo el más famoso el Puente metálico Luis I. Incluso podemos coger alguno de los barcos que recorren el río Duero para disfrutar de unas vistas únicas. Al otro lado del río se encuentran las famosas bodegas de vino de esta zona.

Recorrer la Ribera del Duero es como transportarse a otra época, permitiéndonos disfrutar y sentir el auténtico Oporto, mientras disfrutamos de algunos de sus deliciosos platos típicos y saboreamos el exquisito “vinho do Porto”.

– En esta zona se encuentra otros puntos de interés como “Cais da Ribeira”, una de las plazas más antiguas y concurridas de la ciudad, la “Rua da Fonte Taurina” o el muro de los “Bacalhoeiros y la Casa do Infante”.

– Puente metálico de Luis I. Fue construido por un ingeniero belga discípulo de Eiffel, de ahí que su estructura metálica nos recuerde tanto a la Torre Eiffel de París. Cuenta con dos alturas, una superior por donde pasa una línea de Metro y la inferior por la que transitan todo tipo de vehículos. Además del gran arco de hierro, destaca por las maravillosas vistas que se podemos disfrutar desde las pasarelas. Impresionante ver un atardecer, mientras el sol se refleja en las aguas del Duero al mismo tiempo que lo atraviesan las barcazas.

– La Torre de los Clérigos es otra de las visitas imprescindibles en Oporto, siendo uno de sus símbolos. Forma parte del conjunto de la Hermandad de los Clérigos, junto con la iglesia y la casa de los Clérigos.

Construida en el siglo XVIII es una de mejores obras de la arquitectura barroca en todo el mundo. Construida en granito, mide nada menos que 75,60 metros de altura por lo que se puede ver prácticamente desde cualquier punto de la ciudad. Pero lo mejor es visitarla por dentro y recorrer los 240 escalones que nos separan de la parte más alta. El esfuerzo merecer la pena, ya que podremos disfrutar de unas vistas increíbles de toda la ciudad, incluyendo los jardines de la Cordonería.

– Librería Lello e Irmao

No podemos perdernos la visita a esta espectacular librería, ya que es una de las más bellas de todo el mundo. Además, los fans de Harry Potter podrán disfrutar de un escenario en el que se rodaron algunas escenas de las películas del famoso aprendiz de mago.

– La Catedral de Oporto es otra de las visitas imprescindibles. Terminada de construir en el siglo XIII, esta edificio religioso de estilo románico ha sufrido distintas remodelaciones, lo que ha provocado que en la actualidad destaque por su mezcla de estilos (barroco, gótico y románico).

Situada en la cima de su colina, ofrece algunas de las mejores vistas de Oporto y el río Duero.

– Casa de la Música. Completamente diferente y mucho más moderno es este edificio, realizado en hormigón, de 7 plantas, en las que no faltan salas de concierto, dos auditorios, biblioteca, fonoteca, una cafetería y un restaurante.

Diseñado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, el edificio ha cosechado numerosos premios internacionales de arquitectura. Supone un gran contraste entre el estilo de la ciudad, por lo que merece la pena ser visitado. Además, durante todo el año se celebran numerosos conciertos y actividades culturales de todo tipo.

– Jardines del Palacio de Cristal. Situados en la parta alta de la ciudad son un enorme pulmón para Oporto. Es un enorme parque dividido en tres zonas: La Quinta da Maiarinha, la Quinta Tait y los Jardines románticos del Palacio de Cristal.

En el interior del parque encontraremos distintas fuentes, estatuas, jardines temáticos, un lago y varios miradores desde los que contemplar de espectaculares vistas del Duero.

Oporto no es una ciudad enorme, es bastante manejable. Aun así, si no contamos con mucho tiempo para verla, viene bien tener una referencia de cuáles son las visitas imprescindibles.

Una de nuestras primeras paradas debería ser la Iglesia de San Francisco. Este templo comenzó su construcción, a cargo de los frailes franciscanos, en el año 1245. Sufrió un gran incendio que destruyó el antiguo claustro y parte de la iglesia, un incendio cuyas huellas aun se ven en sus muros.

De esta iglesia debemos destacar su interior. Tres naves cubiertas con tallas doradas en las que se emplearon cerca de 300 kilos de oro en polvo. Esta cantidad de oro ocasionó que por un tiempo la iglesia permaneciera cerrada a los devotos, pues se consideraba demasiado ostentosa para la pobreza que había en la ciudad.

Son destacables elementos como el árbol de Jesé, una escultura de madera policromada realmente hermosa, o las catacumbas, un lugar en el que fueron enterrados muchos franciscanos.

La iglesia y Torre de los Clérigos es una de las visitas imprescindibles en nuestro paso por Oporto. La iglesia fue construida en el año 1735 en un llamativo estilo barroco. Cuenta con una fachada muy especial que culmina con la Torre de los Clérigos, posiblemente el monumento más emblemático de la ciudad. Es la más alta de toda Portugal, con unos 76 metros de altura y más de 200 escalones, algo que ofrece un paisaje impresionante sobre toda la ciudad, sin duda una de las mejores vistas de Oporto.

El Palacio de la Bolsa es uno de los lugares más interesantes de la ciudad. Un hermoso edificio sede de la Asociación Comercial de Oporto. Construido sobre las ruinas de un convento, su construcción concluyó en el año 1891.

Está calificado como Monumento Nacional, y razones no le faltan. Cuenta con estancias tan magníficas como el gran patio central o Patio de las Naciones, que se encuentra completamente cubierto de vidrio, dejando así pasar la luz al interior del palacio. Asimismo, son bellísimas las estancias como la Sala Dorada, la Sala de las Asambleas Generales o la impresionante sala Árabe, inspirada completamente en la Alhambra para su construcción e ideada para recepciones oficiales.

Junto al palacio y torre de Clérigos, otra visita que resulta casi imposible olvidar es la de la Catedral de Oporto. Está construida en la parte más alta de la ciudad y es el templo más importante de la misma.

Su construcción comenzó en el siglo XII y aunque ha sufrido bastantes reconstrucciones con diferentes estilos, lo cierto es que sigue impresionando por esos aires medievales de sus orígenes. La mayor parte de la misma es barroca. No obstante, tanto la fachada como el cuerpo son románicos. Asimismo, el precioso claustro es de estilo barroco.

Por último, en esta visita fugaz de los elementos más interesantes de Oporto, os recomendamos los Jardines del Palacio de Cristal. Están situados en la parte alta de la ciudad y es un espacio verde realmente bonito. Además, paseando por allí podremos disfrutar de las vistas más hermosas de la desembocadura del río Duero, un broche final exquisito para nuestro día de visitas.

Portugal es un país que tiene una cultura única y llena de vida, así como ciudades que tienen una buena variedad de atractivos que muestran la historia que ha pasado por ellas, así como poblaciones y zonas rurales en donde puedes disfrutar de los paisajes más pintorescos y dejarte sorprender por la naturaleza.

Además, el clima moderado que se tiene todo el año, hace que cualquier viaje hasta allí sea muy agradable y para recordar.

A continuación te hago un recuento de las ciudades más importantes que hay para visitar en este país, así como algunas de sus atracciones.

Lisboa

Al ser la capital es la ciudad más visitada del país, pero este no es el único motivo, sino también por su ubicación hacia el Océano Atlántico, su cultura vibrante y sus partes más antigua en donde puedes ver edificaciones con mucha historia y encanto. A esta ciudad puedes llegar hasta el Aeropuerto da Portela, que está entre Loures y Lisboa, y a donde llegan vuelos de diversas capitales europeas, así como del norte de África, y de países del continente americano como Brasil, Estados Unidos y Venezuela. Entre los lugares que te recomiendo visitar en esta ciudad están algunos barrios históricos como Ciado,

Alfama, Rossio y Belem, donde está la Torre de Belem y el Monasterio de Jerónimos; así como el Cristo Rei que es muy similar al de Río de Janeiro y está a orillas del río Tejo, el Ponte Vasco da Gama que es el más largo de Europa y los varios funiculares que te llevan a los puntos locales más altos.

Oporto

Esta ciudad es un gran centro que históricamente se ha dedicado al comercio y que está en las colinas de los alrededores del estuario del río Duero, teniendo un centro histórico de gran belleza que es Patrimonio de la Humanidad. Esta ciudad, que está a unos trescientos kilómetros de Lisboa, está servida por el Aeropuerto Sá Carneiro, a donde llegan vuelos desde diferentes ciudades nacionales, europeas y desde Marrakech.

El lugar más importante para ver allí es Ribeira, que es la parte cerca del río, y por donde se empiezan los recorridos para ver la parte Patrimonio de la Humanidad, y desde allí se puede ver Robeira de Gaia, que es al otro lado del río y donde están las bodegas de vino Oporto. En la ciudad te recomiendo ir al Museo de Arte Moderno, a la Casa da Música y simplemente recorrer las calles históricas locales.

Braga

Esta ciudad del norte de Portugal es famosa por ser la más antigua del país y por ser una de las más antiguas nacidas del cristianismo en todo el mundo, teniendo huellas históricas que tienen siglos de antigüedad. Aunque esta ciudad no tiene aeropuerto, los más cercanos son el de Oporto que está a cincuenta kilómetros, el de Lisboa que está a más de trescientos kilómetros y el de Vigo, España, que está a un poco más de cien kilómetros.

En la actualidad esta es una ciudad universitaria por lo que sus atractivos antiguos se unen con unos más modernos. Entre los atractivos locales que te aconsejo visitar está la Catedral de Braga que es el monumento más importante de la ciudad con su mezcla arquitectónica de entre los siglos duodécimo y dieciocho, así como el Santuario de Bom Jesus do Monte que es una iglesia que está en lo alto y tiene un estilo barroco, así como otras iglesias históricas locales.

Funchal

Esta es la capital y la ciudad más importante de la isla de Madeira, en el archipiélago del mismo nombre que está en el Océano Atlántico. El aeropuerto de Funchal es el que sirve la ciudad, aunque queda más cerca de la ciudad de Santa Cruz, y hasta allí llegan vuelos desde el Portugal peninsular y desde otros destinos europeos.

En esta ciudad los atractivos tienen que ver más con la naturaleza por lo que los más visitados son los Jardines do Palheiro, que son de estilo colonial británico, y el Jardín Botánico de Madeira que tiene más de 2.000 plantas. También es posible visitar joyas arquitectónicas como el Convento de santa Clara, el Palacio de São Lourenço y la Catedral de la ciudad.

Coímbra

Esta ciudad es la más importante del centro de Portugal, que en algunas épocas fue la capital de Portugal y en la actualidad es reconocida por su universidad, que es una de las más antiguas de Europa. Los aeropuertos más cercanos a esta ciudad, que está a 175 kilómetros de distancia de Lisboa, son los de Oporto y el de la capital del país.

En Coímbra los principales atractivos turísticos son las edificaciones históricas locales como lo son la Catedral Antigua o Sé Velha, que es una de las construcciones mejor preservadas de estilo románico en Portugal; el Monasterio de Santa Cruz que tiene una espectacular fachada manuelina y la universidad local.

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El Castillo de San Juan de Arade, en el Algarve

La zona del Algarve es muy famosa por sus playas, auténticos resorts vacacionales con gran ocupación en los meses estivales. No obstante, hay que destacar que por esta zona también nos encontramos con monumentos que podremos combinar con nuestros días de playa.

Hoy nos dirigimos a la parroquia de Ferragudo, en el municipio de Lagoa, Faro. Allí encontramos un precioso elemento emplazado sobre dos playas, dominando la ciudad y la desembocadura del río Arade. Se trata del Castillo de San Juan de Arade, o como se le conoce por tierras portuguesas Fuerte de Sao Joao do Arade.

Edificado junto al mar en 1640, el castillo actual fue emplazado durante la Restauración para sustituir una torre vigía que había sido edificado durante el reinado de Juan II. Cabe destacar que un poco más tarde de la construcción de esta torre se estableció una serie de tramos de muralla defensiva, una muralla que según parece ser resistiría hasta 1621.

Desgraciadamente y a pesar de estar construido bajo una roca maciza, el fuerte ha sufrido durante su larga historia numerosos percances por culpa de la fuerza de elementos como las mareas y tormentas, como la gran tormenta de 1669 que dañó gravemente la misma.

Tras esta colosal tormenta, se comenzaron trabajos de reparación que culminaron en 1754, dejando aparentemente el castillo en perfectas condiciones. Pero poco tiempo después Portugal fue asolado por el gran terremoto de 1755, episodio de la historia que terminó por dañar de manera descomunal la fortificación dejándola prácticamente en ruinas.

Le siguieron años de decadencia en la que la fortaleza perdió aun más el lustroso aspecto de antaño, hasta que finalmente a finales del XIX fue subastada y vendida a manos privadas. Manos que no dudaron en restaurar el lugar para poder adaptarlo como vivienda.

Casi un siglo después la Junta del Distrito solicitaría la cesión del fuerte para poder instalar un centro cultural en él. A pesar de que sigue presentando algunas muescas propias de los duros momentos que ha superado, lo cierto es que es realmente hermoso y ofrece unas vistas muy bonitas de esta zona del Algarve.

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Ruta por el Patrimonio de la Humanidad en Portugal

Existen a lo largo y ancho del mundo, numerosos lugares que forman parte del Patrimonio de la Humanidad. Como no podía ser de otra forma Portugal también ofrece una amplia lista de estos escenarios protegidos. Lugares repartidos por toda su geografía que pueden configurar por sísolos una impresionante ruta de conocimiento e historia por Portugal.

Los primeros en formar parte de este selecto club en 1983 fueron el Centro de Angra do Heroismo en las Azores, una preciosa ciudad situada en las Azores. Un lugar que fue relativamente importante en el siglo XV y que muestra orgulloso, entre otras cosas, varios fuertes al más puro estilo militar de la época ; el Convento del Cristo en Tomar, una preciosa obra en honor a la Reconquista, creada en 1344 por la Orden de los Caballeros de Cristo ; elMonasterio de Batalha, construido para conmemorar la victoria de los portugueses sobre los castellanos en 1385, además es el inicio de un gótico portugués muy influenciado por el estilo manuelino; y finalmente el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém, dos preciosos monumentos a unos pocos minutos de Lisboa, uno se define como la obra arquitectónica más destacada de Portugal mientras el otro trae grandes recuerdos de la época de los descubrimientos.

En 1986 se incluiría el Centro Histórico de Évora, un lugar que sería fundado por los antiguos romanos. Un poco más tarde, en 1989 sería el turno del Monasterio de Alcobaça, un precioso lugar emplazado al norte de Lisboa y fundada en elsiglo XII por elrey Alfonso I.

En los 90 fue el momento de incluir lugares como el Paisaje cultural de Sintra, 100% recomendable e imprescindible si viajamos cerca de Lisboa, a pesar de necesitar más de un día para disfrutar de su encanto; el centro histórico de Oporto, con lugares tan emblemáticos como el Palacio da Bolsa; Los sitios de arte rupestre prehistórico del Valle de Coa y de Siega Verde; o el precioso paraje delBosque de Laurisilva de Madeira

Por último, a partir del 2000 se incluirían lugares como el Centro histórico de Guimaraes; dos regiones vitícolas como la del Alto Duero y la Isla de Pico; y finalmente la Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas, recientemente incluida y con interesantes fortificaciones de los siglos XVII a XIX, entre otros encantos.

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Olivenza

España y Portugal comparten unos 1.300 kilómetros de frontera y siglos de historia en común. Viajando por estas tierras llamadas también “a raia” resulta difícil distinguir las diferencias entre ambos países, aunque el lugar donde la fusión es más evidente y fructífera es en Olivenza, en la provincia de Badajoz, una población sobre cuya soberanía el gobierno luso mantiene una antigua reivindicación.

El conflicto arranca en el año 1801. En tonces las tropas españolas, e nl aórbita napoleónica, ocuparon este territorio fronterizo durante la llamada Guerra de las Naranjas. 15 años después, con Napoleón derrotado, el Congreso de Viena, ordenó la restitución de estas tierras a Portugal, algo que jamás se cumplió.

En la Europa unida del siglo XXI donde la sfronteras han desaparecido, ya no tiene mucho sentido continuar con litigios de este tipo, aunque Portugal mantiene sus legítima spretensiones. Los habitantes de Olivenza por su parte conviven perfectamente con su doble identidad, sus dos almas, española y portuguesa.

La parte portuguesa se refleja bien en el aire alentejano de las fachadas y el estilo manuelino de algunos de sus edificios, con los característicos azulejos en las paredes, como el Palacio de los Duques de Cadaval y la iglesia de Santa María del Castillo. También vale la pena visitar el Puente de Ajuda sobre el Guadiana.La parte española se refleja en la plaza de toros de Olivenza, a la que acuden muchos aficionados del país vecino que desean ver una corrida clásica (cabe recordar que en Portugal está prohibido dar muerte al animal). La gastronomía en cambio es una interesante fusión de las cocinas española y portuguesa. Ningún sitio como Olivenza para saborearla.

La preciosa ciudad de Guimarães se ubica en el Distrito de Braga, al norte de Portugal. Asociada al nacimiento de la identidad nacional portuguesa, allá por el siglo XII, es conocida como La Cuna de Portugal. Un lugar lleno de historia en la que destacan capítulos como la coronación del primer rey luso en 1139, Alfonso Enríquez o Alfonso I de Portugal.

Qué ver en Guimarães

Castillo

Situado en lo alto de un montículo, este elemento domina la ciudad. Las vistas desde aquí son realmente impresionantes, aunque lo cierto es que del mismo quedan pocos resquicios.

La parte mejor conservada sería la Torre del homenaje, del siglo X, que situada en medio del recinto amurallado cuenta con unos 28 metros de altura.

Del resto de la fortaleza se conservan siete torres cuadradas a modo de muralla, que han protegido a lo largo de la historia la pieza fundamental del conjunto. Podremos pasear por el pequeño recinto, subiendo por escaleras, un tanto empinadas, y observar así las vistas privilegiadas desde la fortaleza.

Más informacion en: Castillo de Guimaraes, lugar donde nació Portugal

Iglesia San Miguel

Justo a pie del castillo encontramos la Iglesia de San Miguel. Es un pequeño templo románico del siglo XII. El elemento más importante de la misma es la pila bautismal en la que se habría bautizado al mismísimo Alfonso Enrique.

Palacio de los duques de Braganza

Es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más visitados en Guimarães. Un hermoso, majestuoso y elegante palacio del siglo XV.

Fue el primer duque de Braganza quien pondría las primeras piedras a esta impresionante obra, que aunque fortificada, muestra unos tejados apuntados con altas chimeneas (39 en total) que bien recuerdan a los castillos franceses.

El interior del castillo se conserva en excelentísimas condiciones, mostrando un recorrido amplio por las distintas estancias del antiguo palacio. Cabe destacar que además cuenta con una imponente colección de muebles de la época, por lo que la visita es completamente recomendable.

Destacamos las grandes chimeneas, los techos del comedor y sus impresionantes vigas, así como la inmensa colección de tapices, de gran belleza, que podremos observar.

Más información en: Palacio de los Duques de Braganza en Guimaraes

Centro Histórico

El Centro Histórico de Guimarães es ya en sí un monumento. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, muestra un entramado de calles con su trazado original que aun conserva su encanto medieval.

Callejear por el Centro Histórico es quizá la mejor de las opciones a la hora de visitar la ciudad. Un sinfín de edificios de gran belleza, que en fiestas se decoran con los típicos adornos medievales y que aun le confieren mayor encanto.

Museo de Alberto Sampaio

Este museo fue creado en 1928 para poder recoger las colecciones de edificios desaparecidos como el Colegio de Nuestra Señora da Oliveira y otras iglesias y conventos de toda la región.

Cuenta con una importantísima colección de escultura medieval y renacentista así como piezas de orfebrería y pintura.

Otros lugares de interés:

Iglesia de San Dámaso

Convento de Santa Clara

Pazos municipales

El Salado

Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira

Museo Arqueológico Martins Sarmento

Excursiones desde Guimarães

En los alrededores de Guimarães también podemos encontrar un sinfín de lugares interesantes para conocer la región. Por ejemplo, podemos visitar el Convento de Santa Marinha da Costa, que conserva un interesantísima iglesia rococó; la Montaña de la Peña, con su santuario; o el Santuario de Bom Jesús, con su hermosa escalera barroca doble y cruzada.

Además, cabe destacar que Guimarães está próxima a Oporto, a tan sólo 60 kilómetros. Por lo tanto, la visita a esta histórica ciudad es completamente recomendable.

Gastronomía

Como en el resto de Portugal, en Guimarães se come bien. Lo cierto es que la cocina de la región es famosa en toda la geografía portuguesa por sus deliciosos platos.

Así, podemos probar recetas tan tradicionales como el arroz con pollo o pica no chao, rojoes y bucho relleno, bacalao asado o relleno y arroz de sarrabulho.

El vino verde de la región también es exquisito, por tanto muy recomendable a la hora de completar la comida.

En cuanto al postre, la nota dulce la pondrán el tocino de cielo y las tortas de Guimarães.

Clima

El clima en este municipio está caracterizado por inviernos generalmente fríos y veranos de calor moderado. Así, no encontramos con mínimas en invierno entre 2º y 5º, mientras que en los meses más cálidos las máximas estarán entre 23º y 30º.

Cómo llegar a Guimarães

Para llegar a Guimarães las principales vías de acceso son la ferroviaria y la carretera. Si viajamos en coche desde Oporto tendremos que tomar la autopista, un recorrido por la A7 y la A3 que no durará más de 30 minutos.

En tren también podremos llegar sin problemas, pues está conectada con las principales ciudades portuguesas, como con Oporto que en tren queda a unos 60 minutos.

Si llegamos en avión, lo mejor es aterrizar en el aeropuerto de Francisco Sá Carneriro, en Maia, que queda a tan sólo 50 km y de ahí alquilar un coche.

Hoteles en Guimaraes

Siendo un lugar turístico con tantísimas oportunidades, lo cierto es que Guimarães cuenta con una oferta hotelera bastante amplia. Encontraremos precios para todos los gustos. No obstante, por norma general, el alojamiento en Portugal no suele ser demasiado caro.

Oporto

La mayoría de las ciudades europeas que podemos llegar a visitar, cuenta con la particularidad de que muchos de sus grandes atractivos se encuentran en la parte más vieja de las mismas, la que a su vez suele ser llamada normalmente “Ciudad Vieja”, o “Ciudad Antigua”. En el caso de la localidad portuguesa de Oporto no nos encontramos con la excepción, por lo que vamos a hablar un poco acerca de qué podemos hallar en un recorrido por el lugar.

Lo primero que se debe tener en cuenta en este sentido, es que buena parte de las principales construcciones de Oporto se fueron levantando alrededor de la desembocadura del río Duero, cuando la ciudad comenzó a funcionar como puerto -y de ahí su nombre-, por lo que muchas de ellas se encuentran directamente atravesadas simbólicamente por el paisaje que las atraviesa.

Entre los sitios que podemos encontrarnos en la zona, entonces, destacan los de todo tipo de arquitectura, construidos en los siglos pasados, en distintos momentos, pero con un estado de conservación realmente increíble. Allí tenemos por ejemplo la Catedral con su coro románico, el Palacio de la Bolsa o la Iglesia de Santa Clara, que representan estilos tan disímiles como el portugués y el neoclásico, pero son igualmente bellos.

Además, es tan hermosa la zona de la vieja Oporto, que en su conjunto ha sido denominada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, como parte de un recorrido aún mayor, el cual es conocido como la “ruta de la antigua Muralla Fernandina”, que contempla también otras realmente increíbles como como la zona ribereña de Vila Nova de Gaia.

Finalmente, otros sitios de sumo interés son el Antiguo Club Inglés, la Capilla dos Alfaiates, la Capilla del Senhor dos Passos, la Fuente de la Rua das Taipas, la Estación de Porto-São Bento Iglesia y la Torre de los Clérigos y el Palacio de São João Novo.

El hermoso país de Portugal está muy bien conectado con el resto de países de Europa, así como otras partes del mundo. Por tanto, llegar hasta aquí no será problema alguno, pues podremos encontrar una buena combinación viajemos desde donde viajemos, y siempre teniendo en cuenta que podremos llegar a través del aire, mar y carretera.

Si escogemos el avión, que es una de las opciones más rápida, tenemos que saber que los vuelos internacionales llegan principalmente a los aeropuertos de Lisboa, Oporto y Faro. Estos tres aeropuertos están repartidos a lo largo de la geografía portuguesa, por lo que cubren estupendamente bien todas las zonas turísticas del país.

Existen numerosas compañías que operarán con estos destinos, conectando estos aeropuertos con ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Así, además de las compañías de vuelo portuguesas, podremos encontrar compañías low cost como Ryanair que cubren estas rutas con precios bastante asequibles.

Si viajamos desde España, la opción del coche es bastante atractiva; y es que existen numerosas conexiones. Desde Madrid hasta Lisboa hay unos 600 km, pero podemos viajar desde diversos puntos tomando las salidas y vías correctas. La ventaja de tomar esta opción es que tendremos muchísima más autonomía, pudiendo realizar todas las paradas que queramos para ver diversos puntos de su geografía.

Además, esta cercanía por carretera, hace que viajar en autobús también sea una opción cómoda, además de barata. Es cierto que no gozamos de tanta autonomía como cuando viajamos en coche particular, pero es una forma ideal para viajar de noche, sin enterarnos mucho del viaje.

El tren es otra opción a la hora de llegar a Portugal. RENFE ofrece conexiones regulares desde España con diversos puntos del país.

En cuanto a la vía marítima, hay que destacar que Portugal cuenta con varios puertos turísticos de gran importancia. Así, puertos como el de Lisboa, son paradas muy asentadas dentro del mercado del turismo internacional de crucero. Escala a la que llegan millones de turistas al año para disfrutar de los encantos de esta nostálgica ciudad.

Documentación necesaria

Todos los viajeros que sean ciudadanos de la Unión Europea, podrán acceder al país con un pasaporte o su documento de identidad nacional vigente.

Por ser uno de los países miembros del Acuerdo de Schengen, los requisitos para entrar en sus fronteras serán similares al resto. Así, el resto de turistas, que vengan de otros puntos fuera de la Unión Europea, necesitarán un pasaporte válido por un periodo mínimo de tres meses a partir de la fecha de entrada al país.

La visa Schengen permitirá al viajero entrar en el país y moverse libremente sin realizar ningún trámite adicional. Aun así, la oficina de migraciones de cada puesto fronterizo es el único organismo encargado de autorizar o denegar el ingreso al país.

Salud del turista

Al pertenecer a la Unión Europea, podremos y debemos viajar hasta aquí solicitando (si residimos en la UE) la tarjeta sanitaria europea. De esta forma, no nos encontraremos con sorpresas a la hora de recibir ninguna factura, si en un momento dado debemos usar algunos de sus servicios sanitarios.

En cuanto a las vacunas, es cierto que el país no exige ningún tipo de vacuna específica para ingresar en él. Aun así, es interesante vacunarse contra la hepatitis B, en función siempre de las actividades de riesgo previstas y sobre todo si no se ha pasado esta enfermedad ni se ha vacuna con anterioridad.

Además, se recomienda a los turistas que tengan actualizada la inmunización frente a tétanos difteria. Esta vacuna es recomendada para todos los turistas, independientemente del viaje que realicen, pues es una enfermedad de distribución mundial. La vacuna se puede administrar en cualquier tipo de centro sanitario antes de salir de nuestro país.

Elvas, situada en el distrito de Portalegre, región de Alentejo, está considerada como una de las ciudades mejor fortificadas de Europa; y es que Elvas cuenta con la mayor colección de fortificaciones baluarte del mundo, algo que propició que el lugar fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el 30 de junio de 2012, siendo así la última adquisición portuguesa de esta prestigiosísima lista.

Elvas cuenta con fortificaciones levantadas desde el siglo XVII hasta el XIX. Asimismo, su sistema de murallas y fosos secos se conoce como el mayor del mundo.

Aunque la ciudad es realmente impresionante, debido a sus construcciones históricas, lo cierto es que no nos costará mucho recorrerla, pues todos los edificios de interés están bastante concentrados de forma manejable. Así, paseando por el interior de su recinto amurallado, encontraremos iglesias, barracones, monasterios y otros edificios militares. Por ejemplo, podremos visitar lugares como la Iglesia de la Asunción, de estilo manuelino, la Iglesia Dominicana o el Arco del Reloj.

Además, también destacamos su Castillo del siglo XIII o el hermoso acueducto de Elvas, construido con el fin de que la ciudad pudiera aguantar largos asedios.

Fuera de las murallas podemos visitar también dos fuertes, el de Santa Lucía está bastante cerca, y en la actualidad cuenta con un Museo Militar. El de Gracia está un poco más alejado, pero también merece la pena verlo, pues al estar situado en una colina muestra además unas preciosas panorámicas sobre todo el territorio.

Existen vestigios arqueológicos del siglo X, no obstante, la construcción de sus fortificaciones no comenzaría hasta el momento de la independencia de Portugal, allá por el año 1640. Fueron diseñadas por el jesuita holandés Joao Piscásio Cosmander, siendo además el mejor de los ejemplos existentes hasta nuestros días de la escuela holandesa en cuanto a fortificaciones se refiere.

El día de hoy vamos a viajar hacia Albufeira, una ciudad ubicada en el distrito del Faro en Algarve, Portugal. Albufeira que significa castillo de mar en árabe, ofrece variedad de destinos turísticos para conocer. Iniciemos nuestro recorrido en la Playa de San Rafael o Sao Rafael, una hermosa playa llena de acantilados y arenas blancas.

Otra de las playas más famosas de Albufeira es la Praia da Marinha, una playa bañada por el océano atlántico, considerada como una de las más hermosas de Europa. Esta playa se caracteriza por sus hermosos acantilados.

También tenemos la posibilidad de visitar la el Centro Histórico o Montechoro de Albufeira, el casco histórico de la ciudad, a donde podemos visitar estrechas calles, el mercado y restaurantes de mariscos.

Si se trata de turismo religioso no dudes en visitar la Iglesia Matriz, la cual data del año 1792. Si bien es cierto que no es una iglesia muy grande, destaca por su hermoso diseño arquitectónico neoclásico.

Ahora vayamos a visitar el Zoomarine Algarve, un parque temático familiar a donde podemos descubrir las maravillas y misterios de los océanos. Para visitarlo debes dirigirte a Estrada Nacional 125 – Km 65, Guia.

No podemos dejar de visitar el Castillo de Paderne, uno de los siete castillos representados en la bandera de Portugal. Se trata de un castillo que fue edificado en el siglo XII, durante la última fase de la ocupación musulmana, a la orilla izquierda del río Paderne. El castillo en ruinas se caracteriza por su color rojizo y es considerado como uno de los ejemplares más significativos de la arquitectura militar musulmana en la península Ibérica.

Los turistas amantes de lo histórico y del turismo cultural, pueden conocer en Portugal la ciudad de Guimarães, que se destaca por conservar arquitectura antigua de los siglos XV y XIX, y por ser la cuna del primer Rey del país.

Como parte de su historia, dentro del Castillo medieval y que hoy todavía se conserva, fue donde nació Alfonso Henriques y en sus altas torres y murallas venció a los ejércitos de su madre en el siglo XII. Reconocido como heredero del Condado Portucalense por los guerreros del Minho, este Príncipe llegó a ser el primer rey de Portugal.

Al pasear por el Casco Histórico de Guimarães declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, podremos sumergirnos en un viaje a través del tiempo, ya que esta parte de la ciudad mantiene su carácter antiguo, con estrechas calles empedradas, armoniosos balcones de hierro, barandillas y soportales de granito, torres almenadas, casas señoriales, y arcos que sirven de unión a las calles.

Además del Castillo de Guimarães, también podremos conocer otros atractivos turísticos como esplendidos palacetes entre los que se encuentra la Casa Mota Prego, el Palacio de Vila Flor, del Toural y tantos otros que le otorgan un ambiente medieval e histórico a Guimarães.

Otro lugar imperdible es el Palacio de los Duques de Braganza en muy buen estado de conservación, con su estructura fortificada, este palacio enseña los tejados apuntados y las altas chimeneas que nos recuerdan a los castillos franceses. Realmente vale la pena perdernos por sus calles empedradas llenas de historia y contemplar su conjunto monumental.

Muchas cosas se dicen sobre Portugal como destino turístico, generalmente cosas muy positivas, siendo señalado no sólo como uno de los más bonitos del sudeste de Europa sino también como uno de los más económicos.

Entonces ¿qué tal una visita de fin de semana a Portugal? Te invito a conocer qué visitar en Portugal en 3 días, para que, por si acaso, vayas preparando un buen itinerario y sepas bien cómo aprovechar 72 horas en tierras portuguesas.

Día 1: Lisboa y sus tantas atracciones

El primer destino será su capital y ciudad más grande, Lisboa. Esta se encuentra a los pies del Río Tajo, más específicamente donde este río se une con el Océano Atlántico. Una particularidad del centro de Lisboa es que se eleva sobre siete colinas, lo cual hace que algunas de sus calles sean demasiado empinadas como para transitar en automóvil.

Si lo que te gusta es el turismo histórico y cultural, varias son las chances que te ofrece la capital portuguesa. Una buena chance es el Museo Calouste Gulbenkian, donde te encontrarás con objetos del Antiguo Egipto, pinturas de artistas famosos y un jardín propio que se lleva todos los halagos de los turistas.

Bajo los mismos términos, el Castillo San Jorge es otra buena opción, tendrás que subir a la colina donde se erige este castillo para obtener un vista privilegiada de la capital portuguesa. ¡El mejor lugar para tomar fotografías!

La Praça de Comercio es sin dudas el mejor lugar para sentarnos a descansar después de una intensa caminata por la ciudad, mientras que Belem y Chiado esperan por ti antes de terminar el primer día. Belem es el barrio de los edificios históricos, entre los que se destacan la Torre, el Centro Cultural de Belem y el Palacio Real de Belem, que ahora es el Palacio Presidencial de Lisboa.

Por último, no puedes irte de Lisboa sin caminar por Chiado, una de sus calles más famosas. Te cruzarás con miles de comercios y restaurantes.

Día 2: Aveiro

El primero será entonces un día muy cansador y es recomendable que estes bien descansado para comenzar con el segundo. Ahora bien, una vez partimos de Lisboa, altamente recomendada es la ciudad de Aveiro, también conocida como “la Venecia de Portugal” gracias a los canales de agua que la atraviesan.

Aveiro nos ofrece edificios históricos para conocer, como la Catedral, la Cámara Municipal, la Iglesia del Carmen y lugares naturales para entregarnos al relax, como el Parque San Antonio y el parque para niños Don Pedro. Por si esto fuera poco, los fanáticos de los deportes acuáticos podrán entretenerse con el surf y el windsurf en la playa Costa Nova.

Día 3: Évora

Con toda su belleza y sus enormes joyas históricas, Évora estará cerrando así nuestras 72 horas en Portugal. Después de la locura del primer día y toda la aventura del segundo, nada como maravillarse recorriendo las calles de la ciudad de Évora, una de las ciudades más antiguas de toda Europa, al centro/sur de Portugal.

Los recomendados de Évora son el Templo de Diana, unas antiquísimas ruinas romanas; la Universidad de Évora, repleta de historia y cultura; y el Parque de Évora, donde la naturaleza y el trabajo del Hombre se dan la mano para maravillar al turista con un espacio magnífico en el cual descansar y disfrutar del paisaje antes de partir.

Bueno, así se nos han terminado las vacaciones en Portugal. Hay muchas más razones para viajar a Portugal. ¿Ya has estado allí? ¿Te gustaría ir o volver a visitarla?

easyjet_group_bookings@maileu.custhelp.comQuien haya viajado a Lisboa y en general a Portugal habrá tenido la oportunidad de ver en todas partes magníficas fachadas cubiertas de azulejos formando las más variadas composiciones. Este es uno de los signos de identidad más conocidas del país vecino, una elegante tradición que se remonta a la época de dominación musulmana.

Por eso una de las formas más recomendables de descubrir la magia de la capital portuguesa es hacerlo a través de la Ruta del Azulejo. Los zuleiq eran en la época medieval pequeñas baldosas de cerámica esmaltada y decorada que decoraban las casas con motivos geométricos, aunque fue a partir del siglo XV cuando la ciudad empezó a revestirse con sus brillantes colores: azul cobalto, verde, marrón, rojo y blanco…

Edificios e incluso algunas de las estaciones más importantes del metro de Lisboa (Baixa-Chiado por ejemplo) muestran espectaculares composiciones elaboradas con azulejos, aunque le epicentro de esta ruta urbana se sitúa como es lógico en el Museo Nacional do Azulejo, situado en un precioso edificio histórico en la Rua da Madre de Deus donde se incluye el espectacular mosaico “Panorama de la Gran Lisboa”, de más de doce metros de largo.

Otros destacados ejemplos son la fachada de la Iglesia de São Vicente de Fora, los azulejos con imágenes de santos colocadas a la entrada de las casas en el barrio de Alfama, las fachadas de las casas elegantes del Chiado y el Bairro Alto, los pasillos de las salas de restaurante Casa do Alentejo, de la emblemática Comfiteria de Bélem o de la famosa cervecería Trinidade.

El Parque Natural de Noudar es un área de Portugal, que ocupa unas 1.000 hectáreas y cuenta con una amplia gama de actividades enfocadas en la interpretación del patrimonio natural y construido.

Parque Natural de Noudar

Ubicado en el municipio de Barrancos, a lo largo de la frontera con España, el Parque Natural de Noudar mantiene un medio ambiente preservado en que las actividades agrícolas y forestales se desarrollan en un profundo respeto por los ecosistemas naturales.

Con un paisaje donde domina el alcornoque, el parque también contiene un patrimonio monumental, el Castillo de Noudar que se impone como un bastión en defensa de la llanura, y es una de las mejores vistas de la región.

La rica vegetación del parque lo convierte en un hábitat ideal para los ciervos, jabalíes, así como varias especies de aves como el buitre negro, la cigüeña negro, la grúa, el ruiseñor de los bosques, etc.

El Centro de Interpretación es el mejor lugar para comenzar la visita al parque, instalado en el Monte Coitadinha tiene excelentes condiciones para la recepción de visitantes, incluyendo un restaurante y una biblioteca.

El Centro proporciona información sobre las rutas existentes que se pueden seguir de forma independiente con el apoyo de guías digitales o aplicaciones multimedia para PDA con el contenido geolocalizado. Los carriles se pueden atravesar a pie o en vehículos todo terreno, o en bicicletas.

Las visitas al Parque Natural de Noudar también se pueden realizar con el apoyo de guías locales y con cita previa por guías expertos en áreas como la ornitología, la geología, la botánica, la historia o la etnografía, de acuerdo a los intereses de los visitantes. De esta manera, en un lugar ideal para el turismo de naturaleza, para aprender, practicar deportes de naturaleza o simplemente pasear, siguiendo los caminos señalados en el terreno.

Elvas es una histórica ciudad ubicada en la Región del Alentejo, a unos 198 km de Lisboa.

Elvas Portugal

Elvas alberga la mayor colección de fortificaciones baluarte del mundo, que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012, así como también su Centro Histórico.

Así, durante una visita turística en Elvas podremos conocer fortificaciones de los siglos XVII al XIX, considerado como el mayor sistema de murallas y fosos secos del mundo, puesto que esta población lucho para mantener la independencia de Portugal, en su línea fronteriza con España. Dentro del recinto amurallado hay barracones y otros edificios militares así como iglesias y monasterios.

Aunque Elvas tiene vestigios arqueológicos del siglo X, la construcción de sus fortificaciones comenzó con la independencia de Portugal en 1640. Diseñadas por el jesuita holandés João Piscásio Cosmander, son el mejor ejemplo todavía existente de la escuela holandesa de fortificación en todo el mundo. Fuertes como el de Santa Luzia, Fuerte da Graça, Fuerte de San Pedro, el Fuerte de São Mamede, Fortim da Piedade, Fuerte de San Francisco.

El sitio incluye también el acueducto de Amoreira, construido para que la fortaleza soportara largos asedios sin carecer de agua. Mientras que en el Casco Histórico de Elvas podremos conocer su Castillo, la Plaza de la Republica donde se levanta la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Iglesia de Dominicas, la Torre de Fernandina, además de otros lugares para conocer.

Hay lugares que no necesitan de excusa para ser visitados; así le sucede a Lisboa, que sabe conservar el glorioso vestigio imperial y sacar lustre a la nostalgia, que presume de azulejos, pavimentos de mosaico y sigue jugando a cruzar y descruzar intersecciones con tranvías que traquetean, que suben y bajan por cada uno de sus barrios, personales e intransferibles, populares, cálidos y lustrosos. Una ciudad donde aún es posible ver a ancianas con piernas envueltas en polainas, donde resuena el recuerdo de una alegría ausente en forma del eco pronunciado de la saudade, y, donde el caminar de Fernando Pessoa recibe el nombre del desasosiego, es, seguro, una ciudad que se sobrepone a cualquier tragedia, cualquier olvido, cualquier terremoto.

Por eso, queremos mostrarte qué hacer, los barrios y las visitas que no puedes perderte de Lisboa. Un recorrido por los imprescindibles de Lisboa, al igual que ya hicimos con Oporto.

Por calles y plazas de Lisboa

Ocurre en Lisboa que cada barrio es un mundo, y cada calle, y cada plaza, de cada barrio presume de su propia esencia, y así es que una calle de la Alfama, azarosa, laberíntica y árabe, no tiene nada que ver con otra de la Baixa, dieciochesca y trazada por la línea recta del Marqués de Pombal, ni con las de Barrio Alto, las de los artistas y nocturnidades de fados, y ninguna con las renacidas calles del Chiado, Ave Fénix urbanístico del famoso arquitecto Álvaro Siza Vieira.

Cada calle, una identidad. Pero si se trata de resumir Lisboa, todo resumen es doloroso, ésta va de una plaza a otra, en un tres en línea urbano de camino descendiente y pavimentado en mosaico, empedrados ondulantes y geométricos nacidos del arte de los calceteiros. Desde la Praça dos Restauradores, al final de la Avenida da Liberdade, la que es escenario de los desfiles populares de las fiestas de Lisboa en junio y tiempo atrás lugar de cortejos de la alta sociedad, pasando por la Praça de Rossio, oficialmente Praça de Dom Pedro IV, bulliciosa y comercial hasta llegar a la imperial Praça do Comércio, que se convierte en imagen imperecedera de toda primera visita a Lisboa, con su arco triunfal, la que vivió el magnicidio del rey Carlos I, la que recuerda el antiguo esplendor, la que acaricia la entrada aún por las escaleras que dan al Tajo, el dorado Tajo, del que llegaban allende la mar los cargueros de Mozambique, Cabo Verde, Angola…

Praça do Comércio

Buscando vistas de Lisboa

Una ciudad que sube y baja, que colecciona colinas, siete que forman parte de un campo volcánico, que se encuentra para desencontrarse y que juega al escondite, es, en esencia, un lugar donde las miradas fluyen sobre la ciudad para encontrarse en una topografía urbana conocida. En definitiva, Lisboa es una ciudad que gusta de contemplarse, y por ello cuenta con muchos miradores y balcones.

Vistas de Lisboa

Muchos son los lugares que se debaten entre los mejores miradores de Lisboa; quizá uno de ellos sea el Elevador de Santa Justa, el artificio, más que ascensor, neogótico de cuarenta y cinco metros de altura, proporciona las vistas más bonitas y conocidas del Castillo de San Jorge y del centro de Lisboa, aunque algunos prefieran las vistas sobre el barrio de Baixa que se ven desde el balcón del jardín de São Pedro de Alcântara, con la guía del mapa realizado en azulejo a tus pies. Otros lugares se apuntan a la polémica; el Miradouro da Graça, justo al lado del Castillo de San Jorge; o, tal vez, el mirador de la explanada de la Iglesia de Santa Luzia, que desvela los secretos de las laberínticas calles de la Alfama.

Lisboa y castillo de San Jorge

Montar en tranvía en Lisboa

En una ciudad llena de tranvías, estos, en realidad, proporcionan un negativo de caminos, el de las catenarias que enmarcan el cielo en trapecios y paralelas y enmarañadas rosetas de cables. Aunque sea mejor mirar al suelo, en Lisboa es fácil orientarse con los peinados de las catenarias que hacen andar a todos los tranvías.

Tranvía de otro tiempo

Aunque haya cinco rutas de tranvías en Lisboa que utilizan diariamente sus habitantes, para aquellos afortunados que la visiten sin el tránsito de la rutina, aconsejamos dos por excelencia. Dos rutas imprescindibles de tranvías por Lisboa.

El famoso tranvía 28, romántico y de otra época, incansable en una red de diez kilómetros de vías que nos llevan por todos los barrios pintorescos de la ciudad. En puntos de la Alfama casi roza las paredes de las casas. En cambio, su reverso, el moderno tranvía 15, es el que utilizaremos para llegar a Belém. La utilidad dando sentido a la añoranza. Una metáfora sobre raíles.

El 28

Visitas del patrimonio de Lisboa

Un terremoto es por fuerza un evento de punto y aparte; el de 1755 de Lisboa es, además, el primero que pudo ser estudiado científicamente. Se estimó que un total del 85 % de la ciudad quedó destruida, a la vez que las intenciones colonialistas de Portugal.

Pareciera que de un suceso así se resurge sin huellas pasadas; pero lo cierto es que los pasos dados siempre quedan de una forma u otra y así, hoy en día, aún podemos disfrutar de una serie de visitas a monumentos, patrimonio e iglesias de la ciudad de Lisboa.

La caprichosa Torre de Belém parece surgir del Tajo como de un cuento o una leyenda, invocando tiempos de proezas marítimas. Tiempo atrás su bastión defendía de la llegada de piratas, hoy, es todo un símbolo de Portugal.

Torre de Belém

Un conjunto de tesoros góticos, eso es lo que encontraremos en el Mosteiro dos Jerónimos, aupado en memoria del prodigioso Vasco de Gama y de otros muchos navegantes que partían de Belém en busca de nuevas rutas y tierras fantásticas.

Mosteiro dos Jerónimos

No entra dentro de la naturaleza de un castillo el pasar desapercibido; así le sucede al Castelo de Sao Jorge, visible, a lo alto de la Alfama, desde todo Lisboa, que desde arriba marca el origen de la ciudad. Pasear a la sombra de sus restaurados muros, por los jardines bellamente cuidados, es una experiencia de l belleza lisboeta.

Castelo de Sao Jorge

Un buen lugar para una catedral es a lo alto; La Catedral de Lisboa, Sé, se encuentra a lo alto de una de las muchas cuestas de la Alfama, en un encuadre perfecto con tranvía tomando la curva, rompiendo la rectilínea estructura defensiva del románico portugués, las imponentes torres gemelas que custodian su entrada. Enfrente hay una estatua dedicada a san Antonio de Papua, patrón de Lisboa, que recibió bautismo en Sé y al que las chicas piden novio con fruición.

La Catedral de Lisboa

Entre dulces y otros placeres del paladar en Lisboa

Comerse un pastéis de nata es lo más parecido a pegarle un bocado al cielo, cremoso, algo crujiente por el hojaldre, pecaminoso en cierto sentido. Podrás tomar los más deliciosos, los secretos pastéis de Belém, al lado de los Jerónimos, en la más que centenaria Casa Pastéis de Belém.

Pastéis de Belém

Un buen café, y en Portugal, al igual que en Italia, saben bien de ello, se necesita tomar en compañía, y si es posible con la mejor. Encontrarás tal compañía en Café a Brasileira, en Chiado, donde Pessoa solía pasarse a matar el desasosiego, no sabemos si con limonadas frías como lo retrata Tabucchi en “Sostiene Pereira” o con un cremoso café; pero lo cierto es que aún hoy se sigue sentando en su mesa, hoy en día con presencia de bronce más allá de sus palabras.

Café a Brasileira

Otro tentempié, algo más popular, es el que podrás encontrar en la Praça de Rossio, el típico licor de cereza portugués, a Ginjinha. Dulce, pero no te comas la cereza confitada en alcohol, a no ser que te gusten los tragos fuertes, como a los parroquianos típicos que paran un minuto a la puerta del local para ayudar al trasiego cotidiano. Hoy en día muchos turistas los imitan, porque ya se sabe, allá dónde vayas haz lo que vieras.

A Ginjinha