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Zanzíbar

La isla de playas interminables que huele a clavo y cardamomo, con palmeras infinitas que retan a un cielo siempre limpio, ha sido, desde tiempos remotos, deseada por todos. Sobran los motivos.

Evocarla es percibir una vez más el aroma del clavo y el cardamomo; pronunciar su nombre, rescatar de la más remota memoria historias de sultanes, tragedias de esclavos, aventuras de exploradores. Recordarla es avistar en el horizonte la silueta de la vela latina de los dhows, surcando un Oceáno Índico tan infinito como los azules que lo componen, es sentir bajo los pies, una vez más, una arena tan fina, tan blanca como la de las interminables playas de Kiwengwa o de la sureña Menai, cuyas cálidas aguas albergan fascinantes arrecifes.

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Frente a Menai habita, en el islote de Pungume, un mágico baobab, inmenso y retorcido por el tiempo, entre verdes inabarcables. Y es que un manto desbordante de vegetación cubre toda la isla. Palmeras infinitas retan al cielo y resisten a los vientos. El jengibre echa sus raíces en cualquier lugar; pimienta, curry, nuez moscada, canela o cacao la convirtieron en la isla de las especias, que junto con su situación privilegiada le concedieron en el pasado un esplendor inusitado para tan pequeño lugar.

La ambicionaron todos. Fenicios, bantúes, egipcios, árabes, portugueses, británicos… Y así, como si cada uno hubiera depositado una piedra, se construyó su capital, Stonetown, esa frágil torre de Babel ceñida por el fuerte árabe, con la emblemática Casa de las Maravillas —levantada en 1883 por el sultán Barghash, como muestra de su modernidad—. Con su templo hindú, sus callejuelas laberínticas que huelen a zoco, por donde corretean niñitos cargando su Corán para asistir a las madrassas.

Con el mercado de pescado de Malindi, junto al dique seco, o el de frutas y carnes, de colores y olores indescriptibles, de Darajani. Detrás de este mercado se localiza el hamam de estilo persa. Y frente a estos baños se suceden las viviendas de fascinantes puertas labradas, con reminiscencias del Punjab, versículos coránicos, peces y lotos para dar fecundidad y prosperidad a sus propietarios.

Tras los pasos de Livingston

Pero no todo fueron grandezas en Zanzíbar, también hay lugar aquí para la vergüenza. Porque la isla obtuvo grandes beneficios del tráfico de esclavos. Como recordatorio queda la Casa de Tippu Tip, el más famoso traficante de la región, y la Catedral Anglicana, levantada sobre el antiguo mercado de esclavos. Bajo ella permanecen las fosas donde los encerraban durante 162 días. Los que sobrevivían eran subastados. Todavía se siente la asfixia. La que produce la infamia.

En el interior de la catedral (con sus columnas invertidas, porque los locales interpretaron al revés los planos diseñados en Inglaterra) se esconde la cruz de Livingston, ferviente luchador por la abolición de la esclavitud. Porque aunque su cuerpo fue trasladado —precisamente desde la isla— a la Abadía de Westminster, su corazón descansa bajo un árbol en África; con cuya madera se hizo la pequeña cruz que cuelga en la iglesia. Dos años antes de su muerte, Stanley, enviado por un periódico neoyorquino, había acudido a rescatarlo. Para ello partió de Zanzíbar, donde los exploradores europeos habían hecho de la mítica Africa House (que todavía conserva sus cañones a la entrada) su cuartel general.

Hoy la isla — que en 1963 obtuvo su independencia del Reino Unido— parece vivir ajena a los avatares de su historia. Al atardecer los jóvenes se congregan en el muelle, mujeres ataviadas con pareos de intensos colores que se contraponen a su piel de ébano trabajan el campo, cargando enormes cestos en su cabeza, las vespas de la ciudad dejan paso a las bicicletas en los pueblos de adobe, niños risueños inundan las calles polvorientas, decenas de personas se amontonan festivamente en los curiosos dhala-dhala o autobuses.

Cronología de un deseo

Con una vida tan convulsa y apasionada como la historia de la isla, Arthur Rimbaud —que curiosamente había conocido a Stanley— presentía que Zanzíbar era ese paraíso. Y deseó, vehemente, viajar a ella, aunque jamás pudo lograrlo.

Adén, 17 agosto 1880: «Cuando tenga algunas decenas de francos, partiré hacia Zanzíbar». Harar, 12 marzo 1881: «Si me voy de esta región, bajaré probablemente a Zanzíbar».

Adén, 12 febrero 1882: «Si me voy, y cuento con hacerlo próximamente, será para regresar a Harar, o bajar a Zanzíbar». Adén, 15 abril 1882: «En un mes, estaré o de regreso en Harar, o de camino a Zanzíbar».

El Cairo, 23 agosto 1887: «Quizás vaya a Zanzíbar, desde donde se pueden hacer grandes viajes a África, o quizás a China, o a Japón, ¿quién sabe?». El Cairo, 24 agosto 1887: «Tomaré en Suez el barco hacia Zanzíbar el 15 de septiembre».

Adén, 8 de octubre 1887: «Descansaré un mes aquí antes de salir hacia Zanzíbar». Adén, 5 noviembre 1887: «Y quizás no vaya a Zanzíbar, ni a ninguna parte», escribió a su familia en la última misiva.

Dicen que en su agonía, cuatro años después, ya en Marsella, musitaba a su hermana, Isabelle: «Volver a Zanzíbar».

Sus presentimientos eran ciertos. No hace falta haber pasado una temporada en el infierno para sentir que Zanzíbar es el paraíso.

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Viajes a Zanzíbar

Zanzíbar, o Unguja, es una hermosa isla de alrededor de mil seiscientos kilómetros cuadrados ubicada frente a la costa este de Tanzania, en el continente africano. Junto con la Isla de Pemba y la Isla de Mafia forman el Archipiélago de las Molucas o Islas de las Especias. El centro económico reside en la ciudad de Stone Town. Los dos idiomas predominantes en ella son el swahili y el inglés.

Las especias de la isla

Las famosas especias, conocidas desde la antigüedad (mientras fue posesión portuguesa y posteriormente británica), que producen estas islas son la pimienta, la nuez moscada y la canela; el cultivo y la exportación de las mismas y el turismo son las actividades más importantes. En 1964 se unió con el país continental de Tanganica para formar Tanzania.La isla está conectada a tierra firme mediante varias empresas de navegación que realizan el cruce desde la ciudad de Dar es Salaam.

Un legado cultural inmenso

Zanzíbar tiene influencias culturales de cada reino al que perteneció, incluidos los persas y los árabes que fueron sus primeros dominadores.

En la bella y fascinante Stone Town hay edificios de cada época de ocupación, calles anchas y perfectamente delineadas que se mezclan con atractivas callejuelas de estilo árabe, altas torres, bellísimas mezquitas y frentes de edificios con puertas de madera exquisitamente talladas. En ella se destacan el Puente Guliani y el Palacio del Sultán Barghash, construido casi a fines del siglo XIX.

Paseos turísticos

A pesar de todo lo que hay para ver el paseo turístico que cuenta con más adeptos es la visita a la casa natal de Freddie Mercury, cantante de la mítica banda de rock Queen. En los restaurantes más tradicionales podremos disfrutar de una cena sentados en grandes y cómodos cojines y sobre la costa hay bares iluminados con antorchas para quienes quieran disfrutar de un trago más despreocupadamente.

Hacia el sur tenemos las playas de Jambani, donde los monos se pasean por entre los árboles del selvático entorno. Para llegar a ellas se puede tomar un taxi o el medio de transporte más utilizado por los lugareños, unos minibuses a los que llaman “dala-dala” y que recorren la isla entera.

Otro buen destino es Matemwe donde la paz y la tranquilidad son totales y en la parte norte está Kendwa, con sus divertidas fiestas playeras nocturnas. Las cenas a la luz de las velas, contemplando las aguas calmas del Océano Índico, son otro de los atractivos del lugar.

Vacaciones tranquilas durante el día, acompañadas por una alegre vida después del anochecer. Así es Zanzíbar.

Isla de Zanzíbar en Tanzania

Hoy nos levantamos un poco más tarde que de costumbre, a las 8 de la mañana.

Nos duchamos y vamos a tomar un poco el sol antes de desayunar.

Después nos sentamos en la zona de bar, a relajarnos (si es posible hacerlo más de lo que estamos) y a conectarnos un rato, para mandar unos emails y unas fotos de la isla de Zanzíbar.

El resto del grupo tiene hoy una excursión por diferentes playas de la isla de Zanzíbar (más o menos lo que hicimos nosotros ayer).

Un par de parejas más han decidido quedarse también en el hotel y quedamos a las 11 para ir a la playa que nos han recomendado.

Antes de esto, hablamos con Gemma, para encargar la comida que tendremos a mediodía.

Ella ya nos ha comentado, que como allí tienen otra manera de “trabajar”, prefiere que le encarguemos por la mañana lo que comeremos, para asegurarse que a las 2 lo tendremos listo.

Sobre las 11 nos ponemos en camino, el paisaje de la isla de Zanzíbar que vemos es espectacular y eso nos hace que tardemos 1 hora y media en recorrer poco más de 2 kilómetros.

Nos vamos parando a cada momento haciendo fotos, acercándonos al agua, viendo corales…es espectacular.

Al final llegamos a la playa y sólo tenemos tiempo de parar un rato…nos ha dado la hora de comer, sin darnos cuenta!!

Las vistas que tenemos son impresionantes y nos despedimos con ese sabor de boca que dejan las imágenes que nos llenan totalmente.

Hoy hemos pedido para comer unas patatas bravas de primero y pizzas de segundo…

Algo ligerito!!

Después de comer, nos vamos a la habitación a descansar (más) y echar una siestecita.

La verdad es que este último día en Zanzibar ha sido un kit kat en el viaje por Tanzania. Todo descanso!

Y para mi fue todavía más relajante, a las 5 tenía contratado un masaje de cuerpo entero…

Así que estuve hasta las 6 y pico, en una cama, tumbada frente al mar…haciéndome un masaje…

Qué más se le puede pedir a unas vacaciones!!!

El resto de la tarde lo pasamos entre las hamacas, las tumbonas, el bar, el billar…hasta la hora de cenar.

La cena como siempre es muy completa y aquí es donde decidimos que mañana saldremos un poco más tarde de aquí, para ir a Stone Town.

La propuesta inicial era salir a media mañana, pero le proponemos a Gemma, si podemos quedarnos a comer allí y irnos después (ella nos hace el transfer al otro hotel)

No nos pone ningún inconveniente, así que decidimos hacer eso y así Roger también tendrá tiempo de ir a nadar con delfines por la mañana.

Después de pegarnos el lote con la cena, nos quedamos un rato en el bar y a preparar un poco las cosas para mañana…

Una pena, nuestra última noche en un sitio de ensueño en la isla de Zanzíbar en Tanzania…

Lo que tienes que hacer y ver en Zanzibar

Zanzíbar cuenta con la “ciudad de piedra” un estupendo centro histórico e callejuelas blancas, mezquitas y animados bazares declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y que merece dejar por un rato la toalla y los baños en el mar.

“Bucear en Zanzíbar” es sencillamente espectacular. El norte de Pemba es especialmente visitado por buceadores. Además también merece la pena el windsurf o kitesurfing ya que los vientos son bastante constantes durante gran parte del año.

Tumbarse a descansar en una de las maravillosas playas de Zánzibar. Entre las más destacadas están las de la costa este.

Ver trabajar a los zanzibaries en la construcción (o reparación) de Dhows, un tipo de embarcación local.
Visitar alguna de las plantaciones de especias (clavo, nuez moscada, canela, cardamomo o pimienta) de las islas.

Bañarse con delfines en Kisimkazi o adentrarse en la selva de Jozani (para intentar ver al escurridizo y endémico de Zánzibar mono Colobo Rojo) son otras actividades estupendas que se pueden practicar en Zanzibar.

Visitar Prision island ó Chumbe Island. Tras el recorrido por la prisión se pueden ver Tortugas gigantes en la playa.

Nadar con tiburón ballena en la isla de Mafia. Zanzibar es un paraíso para los buceadores.

Probar la gastronomía local en los puestos callejeros de Forodhani Gardens o Stonetown.

Un opción muy popular en un viaje a Zanzibar es hacer el “tour de las especias” en el que se recorren plataciones de canela, nuez moscada, vainilla o pimienta.

Hace un par de años organicé un viaje para recorrer Zanzíbar, la isla de las especias perteneciente a Tanzania, y situada situada en el Índico. En esta isla se puede disfrutar de sus aguas cristalinas tanto por arriba, navegando, como por debajo, buceando.

Fue un viaje organizado por mi desde sus inicios, tanto la contratación de vuelos, transfers, localización de hoteles y selección de la agencia de buceo, sin tener referencias previas. Siendo África y sin muchas opciones de contacto en caso de fallos, había algo de incertidumbre. Por eso cuando salimos, había una cierta expectación, un poco de emoción añadida sobre qué pasaría, qué tal nos iría.

He de decir que el viaje fue muy agradable, pese a que tuve que realizar unas cuantas escalas para buscar un precio más económico —ya dedicaré un post a esto de buscar vuelos y meter escalas— y que al llegar a la isla de Unguja, me sentí contento al haber llegado a un lugar tan poco conocido en mi entorno e amigos.

Las islas que configuran el territorio de Zanzíbar son tres, Unguja, Mafia y Pemba y es al archipiélago al que le han denominado Isla de las especias, —al igual que a las islas Molucas— por ser estas un cultivo o actividad económica habitual.

Su situación pegada a las costas de África a la altura de Goa y otras provincias de la India, hacían que esta isla fuera lugar de paso de barcos comerciantes por lo que las islas fueron siempre punto de encuentro de tan ricos productos aromáticos.

La llegada y el camino a Nungwi

transfer en zanzíbar

Al llegar a Zanzíbar City, y para llegar desde el aeropuerto a nuestro alojamiento en la costa habíamos reservado un taxi local pero allí no había nadie y era el único vuelo internacional que llegaba a esa hora. Nos abordaban los taxistas diciendo que ellos nos llevaban pero como habíamos contratado el transfer, llamamos y nos dijeron. Hakuna Matata, no hay problema, estamos ahí mismo esperándole.

Yo que llevaba 30 minutos aburrido en el aeropuerto me enfadé un poco con el cachondeo del Hakuna Matata pero pronto aprendí que en Tanzania y en Zanzíbar en particular, la prisa no funciona, todo es Pole pole, —tranquilo en expresión local— y que Hakuna Matata, efectivamente significa no hay problema en idioma Suajili.

Los del transfer efectivamente estaban allí en el aeropuerto pero no se habían acercado a buscarme sino que esperaban en el parking que yo les encontrase a ellos… Y así comenzó nuestro viaje por la isla de Unguja, la principal de Zanzibar recorriendo sus carreteras —muchas de tierra— para llegar a la costa.

Una vez resuelto el tema, venía el viaje hasta Nungwi, la ciudad costera de Zanzíbar donde teníamos el hotel, una especie de palafito flotante sobre las aguas azules turquesa del Índico en el que pasaríamos unos días y en cuyas inmediaciones habíamos buscado la agencia de buceo.

Para llegar a Nungwi hay que pasar por numerosos poblados y carreteras de tierra y el viajero poco avezado puede sentirse un poco turbado ante el panorama. Has contratado un viaje paradisíaco, a las cristalinas aguas del Océano Índico y la primera impresión es que solo ves una situación poco alentadora para viaje romántico o de placer.

cybercafe y farmacia

Cuando estábamos llegando, pasamos por el centro de Nungwi, una especie de gran plaza con colegios a los lados, un solar descampado destinado a albergar dos grandes canchas de deporte y algunas casas y tiendas desperdigadas. Imaginad nuestra cara cuando vimos el cybercafé o la farmacia tras el puesto de comida. Nos invadió la decepción y sentimos algo de preocupación ante el panorama que nos esperaba.

Sin embargo, nada tienen que ver la pobreza y austeridad con que viven los habitantes de la isla de Zanzíbar con el panorama turístico que ofrecen al viajero. Una vez llegados a nuestro hotel, el cambio era drástico. Todo funciona, todo preparado para unas buenas vacaciones de buceo, incluso con un moderado y accesible lujo sobre todo en comparación con lo que habíamos visto.

Nos esperaban unos increibles spots donde bucear, grandes animales como el mola-mola a los que ver y fotografiar y un paseo por campos de especias, cafés increíbles y una gastronomía muy interesante. Estábamos cansados y ansiosos.

Ruta arquitectónica desde Málaga a Marruecos

La guía “Los colores de la memoria” propone una ruta “para viajeros emocionales” a través de la arquitectura y del legado cultural común que parte de Málaga y pasa por Tánger, Larache, Arcila, Tetuán, Chaouen y Alhucemas para terminar en Nador.

La publicación pretende ser “una herramienta para mantener la cooperación y la conexión, resaltar los valores culturales en común y rescatar y poner en valor el patrimonio arquitectónico”, ha explicado hoy a los periodistas su autora, la historiadora Mónica López-Soler.

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Impulsada por el proyecto Arrabales del programa europeo Poctefex para la cooperación entre España y Marruecos, la guía está disponible para su descarga gratuita a través de la página web www.malagamarruecos.com.

Esta ruta enlaza las ciudades incluidas a través del color, dividido en dos categorías, la primera de ellas los colores de la arquitectura, “que son los que dan unicidad a cada ciudad y su identidad propia”.

La segunda categoría es la de los colores de la historia, “que habitan en la memoria, como el mosaico andalusí, y que son un color transversal que une las ciudades a través de la ruta”.

López-Soler ha buscado “un enfoque nuevo y distinto sobre la puesta en valor del patrimonio arquitectónico” al hablar en la guía “no sólo de la ciudad construida, la arquitectura, sino también de la ciudad habitada”.

“La ciudad habitada es la que sentimos dentro, nuestras costumbres y nuestra cultura”, ha apuntado la historiadora, que ha precisado que cada ciudad “tiene un itinerario trazado desde sus espacios urbanos, las calles y plazas donde confluyen los ciudadanos”.

La ruta se puede hacer completa o de forma independiente en cada ciudad, y la guía incide en periodos concretos “como el Protectorado o la Edad Media por ser momentos de confluencia importantes”.

“Quería mostrar la belleza de la fusión y del encuentro entre dos tierras y dos mares, el Mediterráneo y el Atlántico, Europa y África”, ha señalado la autora, que se ha centrado en los centros históricos de las ciudades seleccionadas, aunque en casos concretos se ha desplazado también a su entorno “por el potencial de su patrimonio arquitectónico”.

Fuente

Viajar a Bali

La isla de Bali, o también la isla de los 1.000 templos, y es que de esta manera también es conocida esta isla de Asia. Hasta más de 1.000 templos se pueden encontrar en Bali, siendo cada uno distinto en decoración y a quien está dedicado.

Más de 1.000 templos en la isla de Bali

Si hay una construcción que en Bali está más que presente, siendo imposible que en ningún otro lugar del planeta pueda encontrarse en un número tan elevado, es el templo, y es que en esta isla del sudeste asiático se estima que hay más de 1.000 templos.

Cada vivienda tiene su propio templo, incluso pueden llegar a tener dos. La disposición del hogar se conforma con un habitáculo cerrado en el que en su interior duermen todos los inquilinos de la casa; un porche grande, y un jardín que es el lugar destinado para hacer las ofrendas.

Templo Pura Bukit Sar, el más famoso y visitado de todos Con más de 1.000 templos en la isla, evidentemente visitar todos es una quimera, pero sí se puede optar por empezar visitando el más famoso de todos entre ese más de un millar de templos que hay.

El más famoso y visitado se encuentra a unos 20 kilómetros de la capital de Bali, -Denpasar- en el pueblo de Sengeh. El bosque que rodea este pueblo está completamente habitado por monos, siendo a este animal al que el Templo Pura Bukit Sari está dedicado.

Más templos interesantes para visitar, y que cada uno presenta un motivo y una ornamentación distinta, son los siguientes:

El Templo Pura Bukit Dharma Durga Kutri: nombre interminable para un templo cuya fachada es de las más originales que se pueden encontrar entre los templos de la isla de Bali, y es que está decorada con esculturas de elefantes en la puerta, y de cerdos en la puerta interior.

El Templo Pura Luhar Batakau: de esta lista de templos, este es el más bonito de todos por la construcción que presenta, y es que destaca por su pagoda de siete pisos alrededor de un jardín.

El Templo Pura Goa Lawah: común es en Bali que muchos de sus templos estén dedicados a animales -el de Pura Bukit Sari era dedicado al mono-, o que tengan esculturas de ellos, como los elefantes y cerdos en el de Pura Bukit Dharma Durga Kutri. El de Pura Goa Lawah es el templo de la cueva de los murciélagos.

El Templo Pura Taman Ayun: este templo jardín llama la atención por la forma en la que está dispuesto, con un vallado interior alrededor de un foso y de un camino pavimentado para que los turistas puedan contemplarlo.

El Templo Pura Uluwatu: en esta lista de templos, si hay que catalogar uno como el más espectacular de todos, sin duda alguna que este lo es. El lugar en el que se encuentra es su mejor carta de presentación por el que se le considera el más espectacular, y es que está emplazado en lo alto de un acantilado.

El Templo Pura Tegeh Koripan: entre los más de 1.000 templos que hay en la isla de Bali, no se puede obviar de esta lista el más antiguo de todos, el Templo Pura Tegeh Koripan.

Entre los muchos tesoros que guarda la isla de Bali, tal vez uno de los más espectaculares sea Ubud. Puede que quien haya visitado ya la bella isla indonesia se haya llevado una imagen equivocada del lugar: unas cuantas calles llenas de cafeterías, restaurantes y tiendas de souvenirs. Eso es solo la superficie, hay que rascar un poco para descubrir lo que hay detrás.

Ubud está en el corazón y el centro espiritual de la isla, un deslumbrante escaparate de la cultura balinesa manifestada a través de la pintura, la danza y la tradición. Basta con fuir del centro turístico y perderse en un paseo entre arrozales, estanques y templos. Allí encontraremos la auténtica magia de Bali.

¿Qué ver en Ubud? Si dispones de poco tiempo, hay tres visitas obligadas que no te dejarán indiferente: el santuario los Monos, The Monkey Forest y el volcán del Monte Batur, si bien lo ideal es permanecer aquí varios días y disfrutar de todo lo que ofrece y el entorno con la calma necesaria.

También existe la posibilidad, muy recomendable, de hacer una excursión a Tampaksiring desde Ubud. Allí se encuentra el monumento más importante de la isla, el Gunung Kawi, un complejo funerario antiquísimo compuesto por 10 tumbas reales excavadas en medio de la vegetación y rodeado de arrozales.

En este lugar encontramos también las fuentes sagradas del templo Tirta Empul. Allí podemos disfrutar de un baño ritual en sus pozas, una experiencia increíble y totalmente segura: el agua está limpia y los lugareños no solo no se ofenderán por ello sino que nos invitarán a hacerlo. Eso si es sumergirse, literalmente, en la verdadera magia de Bali.

La mejor forma de recorrer Bali es en motocicleta, podemos alquilar una por sesenta euros al mes o por día, unos tres euros negociables. La gasolina es muy barata comparada con Europa, rellenar el tanque de una Scoopy no llega ni a los cinco euros. Hay que tener en cuenta que en Bali no existen los exámenes de conducir, la gente compra el permiso y listos. Así que mucho ojo con la conducción.

Bali no es todo como se muestra en la película “Come, Reza y Ama” de Julia Roberts, en Bali como en el resto del mundo también hay atracos. Mi amiga Loreto de Madrid lleva dos años viviendo aquí y le han estirado del bolso cuatro veces estando ella subida a la moto. Todas las veces han sido de noche, ya que en Bali no hay farolas que iluminen las calles y el sol se esconde sobre las siete de la tarde.

A otra amiga una moto le cerró el paso y otra por detrás y le empujaron de su propia moto para robarle el bolso. Los turistas y en especial las mujeres que van solas en moto de noche son las víctimas más buscadas. Yo cuando salgo sola voy y vuelvo en taxi, me cuesta cinco euros el trayecto y me aseguro que no habrá sorpresa. Nota: Cuando nos subamos al taxi antes de arrancar debemos obligar al taxista a poner el taxímetro en marcha.

Las casas balinesas por lo general son abiertas salvo la zona del dormitorio, eso quiere decir que de noche cuando encendamos una luz todos los mosquitos de la zona vendrán a visitarnos. Hay que tener mucho cuidado con las picaduras de mosquito, sobretodo con el dengue. Existen cuatro variedades de dengue: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4 y se transmite por medio del mosquito “Aedes Aegypti”.

Este mosquito pica durante el día y los síntomas son fiebres altas, fuertes dolores de cabeza, tos, dolor muscular y de las articulaciones. Nosotros para prevenir usamos de todo, desde anti-mosquitos eléctricos, líquido spray repelente de mosquitos (que no es muy bueno para la piel por cierto) hasta pulseras marca ParaKito que venden en el supermercado Canggu Deli.

Para la fiebre de dengue no existen vacunas, así que es muy importante prevenir bien. Bali está lleno de arrozales y especialmente en la época de lluvias es cuando aparecen más mosquitos. Dicen que poner el aire acondicionado en la habitación evita que haya mosquitos, así como usar una mosquitera en la cama mientras dormimos sería lo más recomendable.

El museo de las conchas de Bali está en la concurrida calle de Sunset Road en la zona de Kuta. Sunset Road es bajo mi humilde punto de vista una de las calles más peligrosas de Bali, para ir en moto me refiero. En Bali por lo general nadie pone intermitentes al girar y los conductores cambian de carril con bastante agresividad y por supuesto sin señalizar.

El museo de conchas o Shell Museum en inglés, consta de dos pisos y una tienda en la entrada principal, el precio es de 75 rupias indonesias y lo mejor es ir entre semana y a primera hora de la tarde. Cuando yo fui estuve sola con el guía que aunque no hablaba mucho inglés supo responder a todas mis preguntas.

Se trata de un museo excepcional donde podemos encontrar desde fósiles hasta las conchas más curiosas, además de bocas de tiburón, esqueletos de cocodrilos, espinas dorsales de ballenas, coronas de la tribu de Papua Guinea entre otras muchas cosas. Es una visita obligada para todos aquellos amantes de la historia, el mar y su fauna marina.

Las bodas extranjeras que se celebran en Bali no tienen validez legal a no ser que nos casemos con un balinés. Pero eso no quita que no podamos celebrar en Bali una boda simbólica, bonita y llena de colorido para celebrar por ejemplo los 25 años de casados. Famosos como Mike Jagger, Alejandro Sanz o David Bustamante se casaron aquí con sus respectivas mujeres a través un ritual exótico y muy emotivo.

La celebración del enlace puede costar alrededor de 500 euros por pareja y se puede contratar desde España junto con el viaje de novios en sí. Podemos elegir entre celebrar nuestra boda por el rito balinés o por el rito religioso. Hoy en día por extraño que parezca también se puede celebrar una boda por el rito balinés en España, pero yo creo que se pierde todo el encanto.

Los hoteles de Bali ya están acostumbrados a la celebración de bodas así que ofrecen paquetes muy interesantes que incluyen estancia y ceremonia. Muchos de los hoteles de la isla son antiguos palacios reformados que añaden un toque de magia a nuestra celebración tan especial, el servicio de wedding planner se puede contratar a parte a través de empresas como por ejemplo Bali Weddings.

Siempre sentí mucha envidia de la gente que cada navidad se iba a alguna isla tropical en busca del calor. Por motivos laborales o por estudios de la universidad nunca pude hacerlo ni pasar un fin de año bronceándome al sol. Este año por fin, si después del 21 de diciembre el mundo sigue mundo nos iremos a las islas Gili para celebrar el cambio de año.

Las islas Gili están en Indonesia y son tres islas: Gili Trawangan, Gili Meno y Gili Air. La más popular es Gili Trawangan donde además están los mejores restaurantes y hay más oferta hotelera. Las otras dos son una opción válida si lo que queremos es aislarnos del mundo y tener una estancia extremadamente tranquila.

Otra opción es ir a la isla Nusa Lembongan, partiendo desde el puerto de Sanur en Bali. Hay opción de llegar en lancha rápida o en barco turístico, dependiendo del precio que queramos pagar. Una vez allí hay una pequeña cala ideal si viajamos con niños llamada Coconut Beach, situada entre el Coconut Resort y Mutiara villas.

Hay una cierta tendencia en Bali a no decir las playas maravillosas que nos gustan para que no se llenen de gente o acaben destruyendo el paisaje con construcciones masivas. Yo lo encuentro un poco egoísta además de sin sentido ya que tarde o temprano una las acaba descubriendo.

Hoy os hablaré de mi playa favorita de Bali, está en Ungasan y para acceder tenemos que hacerlo a través del beach club llamado Finn’s al lado del restaurante Karma di Mare. La entrada vale 250 rupias indonesias e incluye comida, toalla y hamaca en la arena. Además te prestan gafas de buceo, tubo y juego de palas para que los niños jueguen.

Está abierto de nueve de la mañana a nueve de la noche y como sólo llevan un año y medio abierto nunca lo he visto lleno de gente, tan sólo un par de parejas más y nosotros. Para acceder a la playa desde la recepción se baja en un ascensor que pasa entre las rocas, bastante impresionante. Nota: Para comer mi recomendación personal es el plato “Herbs crush chicken breast”.

La isla de Bali, o también la isla de los 1.000 templos, y es que de esta manera también es conocida esta isla de Asia. Hasta más de 1.000 templos se pueden encontrar en Bali, siendo cada uno distinto en decoración y a quien está dedicado.

Más de 1.000 templos en la isla de Bali

Si hay una construcción que en Bali está más que presente, siendo imposible que en ningún otro lugar del planeta pueda encontrarse en un número tan elevado, es el templo, y es que en esta isla del sudeste asiático se estima que hay más de 1.000 templos.

Cada vivienda tiene su propio templo, incluso pueden llegar a tener dos. La disposición del hogar se conforma con un habitáculo cerrado en el que en su interior duermen todos los inquilinos de la casa; un porche grande, y un jardín que es el lugar destinado para hacer las ofrendas.

Templo Pura Bukit Sar, el más famoso y visitado de todos

Con más de 1.000 templos en la isla, evidentemente visitar todos es una quimera, pero sí se puede optar por empezar visitando el más famoso de todos entre ese más de un millar de templos que hay.

El más famoso y visitado se encuentra a unos 20 kilómetros de la capital de Bali, -Denpasar- en el pueblo de Sengeh. El bosque que rodea este pueblo está completamente habitado por monos, siendo a este animal al que el Templo Pura Bukit Sari está dedicado.

Más templos interesantes para visitar, y que cada uno presenta un motivo y una ornamentación distinta, son los siguientes:

El Templo Pura Bukit Dharma Durga Kutri: nombre interminable para un templo cuya fachada es de las más originales que se pueden encontrar entre los templos de la isla de Bali, y es que está decorada con esculturas de elefantes en la puerta, y de cerdos en la puerta interior.

El Templo Pura Luhar Batakau: de esta lista de templos, este es el más bonito de todos por la construcción que presenta, y es que destaca por su pagoda de siete pisos alrededor de un jardín.

El Templo Pura Goa Lawah: común es en Bali que muchos de sus templos estén dedicados a animales -el de Pura Bukit Sari era dedicado al mono-, o que tengan esculturas de ellos, como los elefantes y cerdos en el de Pura Bukit Dharma Durga Kutri. El de Pura Goa Lawah es el templo de la cueva de los murciélagos.

El Templo Pura Taman Ayun: este templo jardín llama la atención por la forma en la que está dispuesto, con un vallado interior alrededor de un foso y de un camino pavimentado para que los turistas puedan contemplarlo.

El Templo Pura Uluwatu: en esta lista de templos, si hay que catalogar uno como el más espectacular de todos, sin duda alguna que este lo es. El lugar en el que se encuentra es su mejor carta de presentación por el que se le considera el más espectacular, y es que está emplazado en lo alto de un acantilado.

El Templo Pura Tegeh Koripan: entre los más de 1.000 templos que hay en la isla de Bali, no se puede obviar de esta lista el más antiguo de todos, el Templo Pura Tegeh Koripan.

La isla de Bali con sus más de 1.000 templos es uno de los muchos destinos atractivos que el continente asiático te ofrece. Si quieres recibir información sobre algunos de ellos, visita estos enlaces:

Filipinas: relieve, clima y vegetación.

Las Islas Maldivas, antiguamente un protectorado británico.

Relieve y clima de Paquistán.

El vuelo es largo, con escalas y cansador, ¡pero vale la pena! Es uno de los sitios más paradisíacos del planeta. Sus playas atraen a turistas de todo el mundo buscando la belleza de sus costas y los amantes del surf y rafting encuentran lo que buscan en este lugar.

El arte y la cultura de Bali te atraparan cuando pises esta maravillosa isla de Indonesia. Sus ofrendas son sagradas y se debe respetar su culto, si no es tomado como ofenda, es necesario respetas sus costumbres. Sus templos, danzas y rituales te sorprenderán y te dejarán una sonrisa en el rostro.

La comida es de lo más variada en colores, sabores y aromas. Hay un sinfín de maneras de preparar el arroz. Si bien utilizan bastante picante para la elaboración de algunos platos, muchos ingredientes los sirven por separados así el propio comensal puede usarlos a su gusto. Entre los platos más típicos cabe destacar el nasi goreng, plato nacional que consiste en arroz en leche de coco, lentejas amarillas en salsa de soja, diferentes clases de col y coliflor, todo tipo de carnes guisadas en salsa roja y muy especiada, pescado rebozado y frito. Eso si, son artistas decorando frutas.

Nadie se va de Bali sin una artesanía. Indonesia es un paraíso para las compras. Podrás comprar grandes trabajos en madera, batiks, sarongs de tejido manual, artículos de orfebrería en oro y plata, trabajos de cuero y zinc, pinturas, porcelanas chinas, máscaras de Java y Bali, marionetas o títeres de representaciones con sombras, muebles, trabajos de ratán, cestería y bambú, así como adornos realizados en conchas o pechinas, antigüedades y joyas.

Este paraíso se encuentra en Indonesia, en una cadena, con Java al oeste y Lombok hacia el este. Tiene 145 km de largo y 80 km de ancho, con una población cercana a los 3 millones.

Es uno de los lugares más bellos del mundo. La cordialidad de la gente, su cultura, el paisaje tropical, sus playas bordeadas de palmeras, hacen que sea el destino elegido para quienes deseen belleza y paz interior.

Bali cuenta con muchos y espectaculares templos como el Pura Ulu Danau Bratan, que es el mas pintoresco en la isla, o el Pura Uluwatu, que está construido en la cima de una barranca. Otros lugares para visitar son: Denpasar, la capital de Bali, donde se encuentra un centro de arte, un museo y mercados con artesanías, cestería, especias, frutas, joyas, electrodomésticos y tejidos. Si quieres comprar algo, el regateo es una costumbre comercial; debes empezar bajando el precio a la mitad e ir negociando hasta lograr un valor justo, siempre sonrisas mediante.

A 20 km. de la capital se ubica Sengeh Bosque de Monos. Es una selva con árboles gigantes de nuez moscada que alcanzan los 40 metros de altura. La principal atracción son los monos del lugar y el templo Pura Bukit Sari, pero hay que estar atenta porque los monos suelen saltar sobre los turistas atraídos por objetos brillantes o flores.

En la punta oeste de Bali se encuentra la Isla Menjangan con su parque nacional Bali Barat, es un lugar ideal para la práctica de buceo. Cuenta con numerosos hoteles de calidad.

Para visitar Bali se sugiere previamente ponerse en contacto con la embajada de Indonesia en tu país, para saber los requisitos del visado.

Una vez llegada, es bueno saber que algunas costumbres no están bien vistas en la isla, como pasearse con poca ropa, usar la mano izquierda para dar o recibir (la mano izquierda es la que se usa para ir al baño), señalar con el pie o tocar la cabeza de alguien, principalmente de un niño.