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La mezquita de #Antequera S. IX, Málaga

Los investigadores fechan en el S. IX la construcción de la mezquita rural de Antequera (Málaga)

El templo destaca por sus características histórico-artísticas y por el buen estado de conservación que tiene, “embutido y enmascarado en las ruinas de un moderno cortijo”. El edificio ha permanecido en el anonimato hasta el 2006 y en diciembre de 2008 fue declarado BIC, con la categoría de Monumento, por la Junta de Andalucía. Continue Reading

Una mezquita perdida, un aljibe olvidado. La Casa de las Veletas, Museo de Cáceres.

Una mezquita perdida, un aljibe olvidado. La Casa de las Veletas, Museo de Cáceres.

Cuando llegué a casa, mi madre cantaba “Dos gardenias para ti”, lo recuerdo perfectamente. Yo tenía 10 años, regresaba feliz del colegio. Aquella mañana, el maestro, sin previo aviso, había decidido sacarnos de la escuela y llevarnos de excursión a un lugar fascinante. Se lo agradeceré siempre. Quizás la emoción intensa del descubrimiento y la pasión por la Arqueología, el Arte y la Historia se introdujeron en mí ese día, quizás el acceso a un mundo desconocido, sorprendente y misterioso despertó impulsos dormidos, o puede que, sin darme cuenta, se abriera una puerta que aún se mantiene de par en par, una puerta que permite el tránsito a mundos pasados pero todavía presentes en nosotros. Si alguien me hubiera dicho entonces que en el futuro realizaría en el aljibe de la Casa de las Veletas, en el Museo de Cáceres, un trabajo de investigación encargado por el Ministerio de Cultura, no lo habría creído. Así se construye la vida, ella teje sus hilos mientras nosotros hacemos otros planes. En 2003, la cantante brasileña Maria Rita, hija de Elis Regina, realizó una actualización electrónica de “Dos Gardenias para ti”, tema interpretado tantas veces por Machín y Omara Portuondo, entre otros. Iniciemos el post con ella, puede que no le guste esta versión a mi madre…

El casco histórico de Cáceres asombra por diversas razones. Algunas, como la espectacularidad del conjunto conservado, son obvias; otras, son menos conocidas pero igualmente sorprendentes. Entre estas últimas hay que señalar la escasez de estudios monográficos, tanto del núcleo intramuros, como de sus monumentos más destacados. ¿Cómo es posible que la “ciudad antigua”, la “Parte Antigua”, en expresión local, haya generado tan escasa literatura científica? Es una pregunta difícil de responder. Diversos motivos se entrelazan hasta configurar esta realidad, entre ellos habría que citar la escasísima o nula (dependiendo de los años) inversión pública en investigación, conservación y gestión de su Patrimonio, el incomprensible desinterés de la comunidad científica y el peso desmesurado de las opiniones vertidas por eruditos del pasado hasta condicionar no sólo el imaginario popular y sus “mitos” urbanos, sino también las líneas argumentales de los estudiosos, dedicados a caminar una y otra vez por los caminos ya andados sin plantearse si la senda es la correcta.

Fruto de la repetición constante de ideas preconcebidas, la mayoría no contrastadas o carentes de toda base científica, generación tras generación han sido elaboradas teorías variopintas, más o menos ingeniosas, con las que se ha pretendido explicar el origen y la evolución histórica de la ciudad, así como el significado y la funcionalidad de sus inmuebles más importantes.

Un edificio que ejemplifica como pocos lo dicho es la Casa de las Veletas, sede del Museo de Cáceres. En su subsuelo se ubica el archiconocido aljibe, adjetivado tradicionalmente como “hispanomusulmán”, epíteto poco adecuado que merecería una larga reflexión independiente en la que hoy no voy a adentrarme. Son tantas y tan poco afortunadas en su mayoría las cosas que se han dicho y que se siguen diciendo sobre el aljibe, en particular, y sobre el Palacio de las Veletas, en general, que intentar desmontarlas sobrepasaría con mucho los límites de este artículo; además, lo haría tan tedioso que pocos se atreverían a proseguir su lectura. Por ello voy a exponer de forma sucinta los datos disponibles gracias a la intervención efectuada sobre el aljibe que tuve la oportunidad de coordinar durante el año 2007. Dichos datos y las conclusiones a las que conducen no han sido aún publicados, su divulgación en este medio ayudará a hacer más comprensibles los resultados obtenidos y, espero, a evitar la propagación de ciertas ideas acientíficas nacidas del sueño de la razón (ese que según Goya produce monstruos) que generan confusión en la opinión pública.

El trabajo fue realizado por un amplio y cualificado equipo de profesionales de la empresa ARQVEOCHECK, que durante varios meses llevaron a cabo tareas tan diversas como: estudio del subsuelo y de los muros mediante georradar, análisis fisico-químico de muestras en laboratorio especializado, lectura estratigráfica paramental, investigación histórica, sondeo arqueológico en el patio y consulta archivística.

El georradar, que es una herramienta de prospección del subsuelo o de otras superficies mediante impulsos electromagnéticos, no invasiva ni destructiva, permitió determinar que la construcción no es subterránea y no se edificó sobre roca, como sucede con casi todos los aljibes, sino sobre unos rellenos de naturaleza antrópica superiores al metro de espesor. Asimismo facilitó la comprensión de los muros al poder “mirar” más allá de su piel exterior.

Fueron tomadas muestras para su análisis en laboratorio mediante diversos métodos tanto físicos como químicos, fruto de los cuales se puso de manifiesto que los morteros originales que revistieron la edificación carecen de las propiedades adecuadas para el almacenamiento de agua, siendo disgregados por su presencia continuada. Además, se detectaron pinturas solubles en agua de colores blanquecino y rojizo y, muy importante, restos de decoración aplicada mediante placas de cal sobre las enjutas y el intradós de los arcos, decoración totalmente degradada por la acción del agua hasta convertirla en una masa irreconocible formalmente. Por último se detectó la presencia de un acabado uniformador del conjunto fruto de las reformas contemporáneas.

La lectura estratigráfica muraria, o lectura de paramentos, es una técnica de investigación arqueológica utilizada para el estudio de la arquitectura. Su aplicación en el aljibe fue realmente complicada dado que el edificio está totalmente revestido. Pese a ello, pudieron definirse diversas técnicas y materiales que abrieron la posibilidad de establecer una secuencia de la evolución constructiva del inmueble que, grosso modo, se establece del siguiente modo:

– El edificio fue construido inicialmente sin bóvedas, o al menos con bóvedas diferentes a las que hoy pueden contemplarse (una huella que recorre la totalidad de los muros noroeste y sureste, por encima de la cota máxima de inundación, permite comprender la altura del edificio). El edificio primitivo fue dotado de decoración en los arcos, decoración aplicada de cal que confirma un uso no hidráulico de la construcción.

– Una gran reforma puso fin al uso para el que fue concebida la construcción inicial, siendo convertido en aljibe. En este momento (segunda mitad del siglo XII), se sellaron las juntas murarias (pared-pared y pared-suelo) mediante boceles; los lienzos noroeste y sureste fueron recrecidos y se alzaron las esbeltas bóvedas que hoy cubren las cinco naves con las que se corona el edificio.

– Tras años de abandono se recupera su uso como aljibe, siendo utilizado para abastecer la población a fines del siglo XV, momento en el que debió construirse, sobre los restos de la arruinada alcazaba almohade, una casa fuerte con autorización regia de Enrique IV.

– Entre los siglos XVI y XVIII, la antigua casa fuerte bajomedieval se convierte en palacio dando lugar a la actual Casa de las Veletas. Siguiendo la normativa real, los vecinos de Cáceres pudieron seguir abasteciéndose del aljibe, al que accedían por una puerta creada con tal fin, hoy desaparecida. En la esquina Norte del aljibe se construyó una pequeña estancia separada para separar el agua accesible al vecindario de la exclusiva de los propietarios de la casa.

– Después del “descubrimiento” de la edificación, pasado un largo tiempo de abandono, el aljibe fue sometido a diversas reparaciones y reformas fruto de las obras realizadas durante la primera mitad del siglo XX, algunas de ellas encaminadas a convertir la Casa de las Veletas en Museo Provincial. Se trata de reformas de carácter más “estético” que estructural, con las que se “homogeiniza” el aspecto general del conjunto dotándolo de una gama cromática acorde con lo esperado para un aljibe; se eliminó la estancia existente en la esquina norte y se dotó de un acceso escalonado que permitiera la bajada al inmueble.

– Durante la segunda mitad del siglo XX tuvieron lugar pequeñas reformas. Éstas se relacionan con reparaciones de escasa entidad en un intento por perpetuar y mantener el edificio en uso y apto para la visita.

La gran cantidad de datos novedosos obtenidos nos obligaron a replantearnos las hipótesis de trabajo iniciales, muchos de ellos enviaban directamente a la papelera las ideas que teníamos sobre el aljibe, ideas preconcebidas heredadas de la tradición. La información apuntaba en una dirección radicalmente nueva, revolucionaria, capaz de convertir el aljibe de las Veletas en algo muy diferente de lo que nos habían enseñado y repetido en tantas ocasiones. Por ello, apoyados en el amplio volumen de datos de carácter científico, objetivos, realizamos una reinterpretación de la construcción que ha dado lugar a una teoría bien aceptada en ámbitos académicos y, curiosamente, controvertida a nivel popular. La expongo rápidamente.

Durante época Omeya, posiblemente durante la fase emiral, se erigió una construcción hipóstila no vinculada a uso hidráulico, hecho que evidencian tanto las decoraciones de las que estuvieron dotados los arcos y el magnífico acabado constructivo, como algunas pinturas que cubrían los paramentos cuyos pigmentos son solubles en agua. La pregunta que ha de formularse es: ¿si no se trata de un aljibe, qué tipo de construcción fue?

Dada la disposición formal del edificio y el contexto temporal y espacial en el que fue levantado, no puede establecerse una funcionalidad distinta a la de mezquita, sus dimensiones y calidad constructiva sólo podrían relacionarla con una edificación de carácter áulico, de la que carecería Cáceres en ese momento histórico. La supuesta relación con unos baños, como han propuesto algunos, resulta inapropiada teniendo en cuenta que no hay elemento alguno que ayude a establecer esta vinculación. Así pues, tendríamos un edificio complejo del que, aunque muy transformado, ha llegado una de las estancias principales: la sala de oración. Esta sala se construyó de una sola vez y sin apariencias de haber sufrido ampliaciones, aunque sí numerosas modificaciones a posteriori. La edificación está orientada hacia el sureste, algo muy propio de las mezquitas del período Omeya en al-Andalus, situándose hacia esa dirección el muro de la qibla. En dicho muro se abriría el nicho (o se dispondría una placa) destinado a dirigir la oración, el mihrab, estructura no visible pues debió ser desmontada, sellándose su emplazamiento mediante un nuevo muro en el proceso de conversión del espacio en aljibe. Las cinco naves en que la construcción es fragmentada por las galerías arcuadas son perpendiculares a la qibla (algo muy característico en las mezquitas de al-Andalus), sobre ellas se dispondría una cubierta de madera, luego sustituida por el sistema de abovedamiento situado a una cota más elevada. Los cuatro arcos que formaban cada una de las arquerías, estarían decorados con placas realizadas mediante moldeado previo, placas que se adherirían sobre los morteros aún frescos. Desde la sala de oración debe accederse al sahn, patio que conecta ésta con el exterior, con la calle, quizás situado hacia el noroeste.

La siguiente pregunta a la que hay que responder es: ¿cómo una mezquita se convierte en aljibe? La historia del Cáceres islámico, hisn Qasr As, se divide en dos etapas perfectamente definidas: una larga primera fase extendida desde los tiempos de la invasión islámica hasta la conquista cristiana de Coria (1142); y una segunda dispuesta entre la toma de Coria y la anexión de la ciudad al reino de León (1229). A lo largo del primer período la población no pasaría de ser un emplazamiento fortificado más de los muchos existentes, por el contrario, la segunda etapa se correspondería con un momento de notable protagonismo del asentamiento en tanto que plaza fronteriza, perdidas ya Coria (Quriya), Plasencia (Ambroz) y otras poblaciones situadas al norte del río Tajo. Fruto precisamente de su posición en vanguardia, Cáceres es refortificada y dotada de un impresionante complejo defensivo que puede ser considerado como de los más avanzados desde el punto de vista poliorcético de su época.

Es en este momento de gran inestabilidad militar, de cercanía de la frontera con portugueses, leoneses y castellanos, cuando los almohades realizan enormes esfuerzos para convertir Cáceres en un bastión infranqueable, que frenara el avance cristiano hacia el Sur. Motivado por esas circunstancias, y en pleno proceso de reestructuración tanto de la muralla urbana como de la alcazaba, la antigua mezquita mayor fue totalmente reformada, siendo transformado su uso para convertirla en un aljibe. En primer lugar, en tanto que la orientación del templo no era canónica para los almohades, quienes derriban numerosas mezquitas en al-Andalus por tal motivo; en segundo lugar, por la necesidad de contar en la alcazaba con una cisterna suficientemente capaz de abastecer a la numerosa tropa que defendería la ciudad y a los que llegaban camino de las razzias a territorio cristiano.

La antigua mezquita, quizás maltrecha durante el breve período en que la población fue ocupada por tropas leonesas (entre 1170 y 1173), sufrió modificaciones estructurales y fue incorporada a la alcazaba, que ahora ocuparía una zona mayor a la inicial. Las cubiertas de madera, fueron sustituidas por esbeltas bóvedas en las que se abrieron luceras para permitir tanto la llegada del agua, proveniente de las cubiertas de los edificios vecinos, como para facilitar su acceso mediante cubos. Los muros testeros (SE y NO) fueron recrecidos y se sellarían el nicho del mihrab y la puerta de acceso al sahn; los paramentos perimetrales y la solería fueron impermeabilizados y boceles de media caña sellarían las juntas. También se construyó una escalera en la nave SW para facilitar el acceso desde la alcazaba. El edificio se llenó de agua y las galerías arcuadas fueron cubiertas, comenzando así el proceso de degradación de unas estructuras no adecuadas para estar en un medio líquido; especialmente la decoración aplicada sobre los revestimientos se adentró en un proceso de degeneración imparable hasta nuestros días que ha dejado irreconocibles los únicos restos supervivientes.

A pesar de los denodados esfuerzos almohades, la ciudad cayó en manos cristianas definitivamente en 1229. Es factible suponer que, fruto del conflicto, las defensas quedaran muy maltrechas, especialmente la alcazaba y su entorno inmediato, que debieron ser literalmente echados por tierra. El aljibe se salvaría del arrasamiento general en tanto que en este momento sería una estructura semisubterránea (recordemos que inicialmente se alzaría por encima de la cota de uso convencional del resto de la población, apreciándose, por tanto, un notable cambio en la topografía de la zona). No sería hasta dos siglos más tarde cuando el aljibe sería recuperado e integrado en nuevas construcciones, primero una casa fuerte, y más tarde un palacio, germen de la actual Casa de las Veletas, construcciones que perpetuarían su uso como aljibe y que llevarían a cabo sobre él intervenciones puntuales para mantenerlo en funcionamiento como contenedor de agua.

Toda la información, ampliamente desarrollada, formó parte del conjunto de estudios previos a las obras de restauración y reforma del Museo de Cáceres, tristemente paralizadas desde 2011. En ese año, falleció el arquitecto adjudicatario, dejando entregado un proyecto básico de obras y musealización. Durante estos tres años la Subdirección de Museos Estatales de la Dirección General de Bellas Artes no ha resuelto el problema legal derivado de una adjudicación a una persona fallecida, barajándose la posibilidad de realizar un nuevo concurso público. Desde entonces, la inversión planificada para las obras se ha congelado y el montante económico previsto se ha reducido a la mitad, de los 8.000.000 iniciales a 4.000.000 de €. En este tiempo se han completado la reforma del Museo Arqueológico Nacional y la ampliación del Reina Sofía, quizás con parte del dinero que debería haber llegado a Extremadura.

Mientras tanto, el Museo de Cáceres espera. Lleva décadas esperando. La paciencia parece que se ha convertido en una de las señas de identidad de una institución cuyas instalaciones claman por una mejora urgente. No sólo es que su magnífica colección arqueológica, etnográfica y artística requieran de un nuevo discurso museográfico, más acorde con las nuevas tecnologías que nuestros tiempos ofrecen, sino que el edificio adolece de problemas estructurales realmente graves, especialmente su mezquita-aljibe, problemas que precisan de una respuesta urgente. Repito, urgente.

El Museo de Cáceres guarda en su interior la memoria colectiva de nuestra tierra, es, por ello, uno de nuestros tesoros más preciados. Por sus salas deambulan cada año en torno a 160.000 visitantes, siendo uno de los atractivos más destacados de la región (es el segundo museo más visitado, después del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida). Pese a ser uno de nuestros principales escaparates, la ciudadanía siente que ha sido abandonado a su suerte. Es posible, en parte, que se haya llegado a esta situación por la complejidad del reparto deparado por el Estado de las Autonomías, pues si bien el Museo es de titularidad estatal y las obras le corresponden al Estado, su personal y el mantenimiento dependen del Gobierno de Extremadura. Unos por otros…

El Museo espera con la paciencia de atesorar un legado creado por los siglos; sin embargo, hasta el estoicismo más sereno tiene sus límites. En este caso las fronteras se han superado ampliamente. Las instituciones tienen que actuar ya, dejando la desidia a un lado, nuestra memoria está en juego, el aljibe requiere una intervención valiente e inmediata, los problemas de conservación son más que evidentes.

Fuente

Mezquita de Antequera

j022mu01 Una fundación comienza el proyecto de recuperación de la mayor mezquita rural de España y única en Andalucía, reconocida como BIC por la Junta en el año 2009

El inmueble se encuentra justo en el centro geográfico de Andalucía, a unos 24 kilómetros de Antequera

Una fundación recuperará la conocida como mezquita de Antequera, única rural de Andalucía y declara Bien de Interés Cultural en el año 2009 por la Junta de Andalucía. Este espacio, cuyas dimensiones sorprendieron desde el principio a los investigadores hace años, está en unos terrenos privados situados a unos 24 kilómetros de Antequera, estratégicamente cerca de Campillos, Sierra de Yeguas y Fuente de Piedra, en pleno centro de Andalucía.

El monumento ha estado durante años camuflado como un antiguo cortijo y fue descubierto de manera casual en 1982. Prácticamente desde entonces se ha ido deteriorando hasta encontrarse en un estado de abandono que preocupa a sus propietarios, que ahora afrontan con ilusión el proyecto de recuperar la que, por los siglos X y XI, fue una de las mezquitas de mayores dimensiones de Al Andalus. «La fundación llamada Facna está ya lista y hemos pedido presupuesto para la limpieza del lugar, quitar la broza y permitir después que se pueda investigar porque hay muchas cosas que explicar y descubrir de este lugar único», explica Trinidad Torreblanca, una de las propietarias del monumental inmueble y fundadora de Facna.

Las incógnitas sobre este espacio han despertado ya el interés de arqueólogos del lugar y también de expertos del ente autonómico, que ya en 2006 realizaron varios estudios y una publicación sobre los orígenes de esta mezquita rural, que formaría parte de una ciudad que nunca llegó a materializarse. «Todo apunta a que se trata de una mezquita fundacional, es decir, en torno a ella se quería construir una ciudad, especialmente porque está en un cruce de caminos», explica una de las arquitectas del equipo de Granada que redactará el proyecto, Elena Rivas, y que además han realizado un vídeo de presentación donde se hace una reconstrucción virtual de cómo sería la mezquita en su origen.

El asentamiento en su totalidad lo forman una mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro. Así, la mezquita ocuparía unos 840 metros cuadrados y está datada entre los siglos X y XI, aunque posteriormente fue transformada en vivienda de uso agrario. La mezquita mide en su conjunto 841 metros cuadrados y está formada por una sala de oración de 29 por 16 metros y de un patio de 29 por 13 metros, que tendría una capacidad de hasta 700 personas.

A pesar de su estado de deterioro, aún se mantienen muros de sillares de piedra de más de cuatro metros de altura y varios arcos de herradura totalmente íntegros y especialmente en lo que podría considerarse el acceso al haram. Este último espacio destaca por tener grandes naves separadas por pilares cuyos muros aún conservan los contrafuertes, de 40 ó 50 centímetros de ancho.

Proyecto de conservación

Los trabajos de limpieza comenzarán en los primeros meses del próximo año 2014, al igual que el proyecto de conservación que requerirá de varias fases importantes y muy costosas pero que esperan poder ir ejecutando. «Hay que limpiar y después fijar lo que hay para evitar que siga deteriorándose y desprendiéndose y después dejar que se intervenga en la zona para investigar y conocer más detalles del inmueble», asegura Rivas.

El sueño de los familiares propietarios de la mezquita es poner en valor este espacio y para ello se han puesto en contacto con la Universidad de Málaga, a la espera de una posible colaboración para desarrollar las investigaciones. Del mismo modo, desde la Delegación de Cultura de Málaga han mostrado su apoyo a que se comiencen a despejar los secretos hasta ahora escondidos de la que sería la única mezquita rural de Andalucía.

Preocupación por su estado de deterioro

El monumento ha estado durante años camuflado como un antiguo cortijo y fue descubierto de manera casual en 1982. Prácticamente desde entonces se ha ido deteriorando hasta encontrarse en un estado de abandono que preocupa a sus propietarios que afrontan con ilusión el proyecto de recuperarlo.

Descubrimiento casual de un edificio único en Andalucía

Fue en 1982 cuando Carlos Gozalbes Cravioto buscaba un yacimiento romano en Antequera para la publicación de un libro y encontró la conocida como Mezquita de Antequera. entonces el hallazgo fue calificado como «el descubrimiento más importante de la arqueología medieval en los últimos 50 años». Así, en plena Vega de Antequera, había un antiguo cortijo deshabitado que escondía una joya de los siglos X y XI, la que es hasta el momento la mezquita rural más importante y grande de España. El asentamiento está constituido por una mezquita, su patio y un muro rodeando todo el perímetro. Contaría, según los estudios realizados en 2008, con una capacidad para unas 700 personas. Destacan las tres naves, separadas por pilares, cuyos muros aún conservan los contrafuertes y los arcos de herradura.

Fuente

A veces pensamos que las formaciones naturales más impactantes están muy lejos de nuestro territorio. Así, por ejemplo, pensamos que paisajes cársticos como el Bosque de Piedra de China son cosa solo de la otra punta de mundo, pero resulta que son muy frecuentes en nuestro país. El más destacado de todos ellos es el Torcal de Antequera, una extensión de 20 km2 de curiosas formaciones rocosas que tienen su origen en el Jurásico.

“Antes todo esto de aquí era mar”, diría alguno de los extintos dinosaurios si hubiera llegado hasta nuestros días. Y es que este espacio natural malagueño se encontraba bajo las aguas del mar de Titon hace millones de años. Era, por tanto, parte de un fondo marino en el que se acumulaba una gran cantidad de sedimientos. No obstante, los movimientos tectónicos empujaron esta superficie rocosa hacia la superficie, en un proceso que aún dura a día de hoy. Las sucesivas lluvias, heladas y vientos erosionaron estas formaciones recién emergidas, y así se ha conformado el paisaje actual.

Quienes duden del origen de estas rocas encontrarán una prueba de su veracidad en el inmenso fósil del caparazón de un molusco, similar a un caracol marino, que aún pervive sobre una de las rocas. Este es sin duda uno de los atractivos del Torcal de Antequera, un espacio que hoy en día se considera Paraje Natural y que tiente todas las comodidades de acceso y vistas necesarias para una escapada perfecta.

De este modo, la accesibilidad al Torcal de Antequera está adaptada al gran público, e incluso pueden recorrerlo personas en silla de ruedas o con un carrito de bebé mediante dos senderos: el del Mirador de las Ventanillas y el del Monumento Natural del Tornillo. Además de los adaptados, existen otras dos rutas, la amarilla y la verde. Es bueno saber, además, que se ofrecen visitas guiadas para un mínimo de dos y un máximo de veinte personas, siempre con reserva previa en el apartado de Actividades de la web o por correo electrónico: grupos@torcaldeantequera.com.

Una buena visita al Torcal puede finalizar con un desayuno o merienda en la Cafetería Torcal Alto, un lugar perfecto para degustar la mejor gastronomía de la zona. También es posible dejarse caer por el observatorio astronómico, con actividades abiertas al público para grupos durante todo el año. Deben reservarse con antelación, puesto que es un centro dedicado a la investigación, y el precio de la entrada general es de 8 euros por persona.

Como ves, actividades no faltan en uno de los parajes naturales más impresionantes de nuestra geografía. Si te gusta el senderismo y te apetece una escapada al sur de España, no descartes esta oportunidad.

¿Qué es una mezquita?

mezquitas relax La palabra mezquita procede de la palabra árabe masyid que significa: el lugar de postración. La postración es la forma más evidente de sometimiento al Creador del Universo. El musulmán se postra cinco veces al día: al amanecer, a mediodía, a media tarde, al ponerse el sol y cuando la oscuridad de la noche cubre el cielo.

La tierra entera, cualquier sitio que no sea impuro o sucio, es una lugar de adoración y postración. No obstante, desde los primeros días de Islam, la comunidad musulmana ha creado espacios reservados, limpios y protegidos en el centro de las ciudades para establecer en ellos la oración en congregación. Eso son las mezquitas.

La mezquita es el corazón de la comunidad musulmana. No solo sirve como lugar de oración. Es también un lugar de conocimiento y estudio. Alguna mezquitas fueron escuelas y universidades. Las primeras mezquitas eran también municipio y parlamento; lugares de reunión y encuentro para decidir y solucionar asuntos de la comunidad.

Las grandes mezquitas tiene habitualmente anexas o en su proximidad otras instituciones de carácter gratuito y benéfico como hospitales, albergues para viajeros, comedores para los pobres, hospicios para los huérfanos escuelas, baños públicos y a menudo un mercado de libre acceso y sin plazas reservadas.

Estas instituciones de beneficencia y una mercado libre con moneda de oro y plata entorno a la mezquita forman la célula primaria de una sociedad compasiva y generosa

El Rol de las Mezquitas

1.- Mandato Divino:

El Corán exhorta de manera recurrente a los fieles a adquirir el conocimiento, el conocimiento que los acercará a Allah y a su creación. Muchos versos del libro sagrado ordenan este acto, por ejemplo:

Entonces “Di [a ellos, ¡Oh Muhammad]: Pueden aquellos que saben y los que no saben ser considerados iguales?. Sólo se dejan amonestar los dotados de intelecto” (Corán 39: 9).

“Y ha sujetado a vuestro servicio lo que está en los cielos y en la tierra. Todo procede de Él. Ciertamente, hay en ello signos para gente que reflexiona ” (Corán 45: 13).

El Corán utiliza la repetición para incrustar ciertos conceptos claves en la conciencia de sus lectores (1). Allah (Dios) y Rab (el Sustentador) se repiten 2.800 y 950 veces, respectivamente, en el texto sagrado; Ilm (conocimiento) ocupa el tercer lugar, con 750 repeticiones (2) . El Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) ordenó a todos los musulmanes a buscar el conocimiento.

A la luz de estos versículos del Corán y las tradiciones proféticas, los gobernantes musulmanes dieron un apoyo considerable a la educación y a sus instituciones, insistiendo en que todos los niños musulmanes tuvieran acceso a ella. Por lo tanto, la educación primaria se hizo casi universal entre los musulmanes. Wilds dice: “Fue esta gran liberalidad que se mostró en la educación de sus pueblos en las escuelas, uno de los factores más potentes en el crecimiento brillante y rápida de su civilización. La educación fue difundido de manera tan universal, que se decía que era difícil encontrar un musulmán que no supiera leer ni escribir “. (3)

En la España musulmana, no había un pueblo donde “las bendiciones de la educación” no podían ser disfrutados por los hijos de los campesinos más indigentes, y en Córdoba, hubo ochocientos colegios públicos frecuentados por musulmanes, cristianos y Judíos por igual (4). Y en la gran Universidad de Córdoba, musulmanes, judíos y cristianos se distinguieron como reconocidos profesores (5). En tan alta estima tenían a dicha universidad, que tanto los profesores como los alumnos eran respetados en gran medida por la masa de la población, y las grandes bibliotecas patrocinadas por los ricos terratenientes y comerciantes mostraban que el aprendizaje – como en el Renacimiento italiano (600 años después) – era una de las marcas de un caballero (6). Pedersen dice que: “En casi ninguna otra cultura, la vida literaria desempeñado un papel como en el Islam. El conocimiento (ilm), que se extendió a todo el mundo de la intelectualidad, hizo frente a los intereses de los musulmanes más que cualquier otra cosa … La vida que se desarrolló en las mezquitas se extendió hacia afuera para poner su marca en los círculos influyentes de todo el mundo”. (7)

Todas las instituciones públicas, las mezquitas y madrasas a los hospitales y los observatorios, eran lugares de aprendizaje. Los estudiosos también organizaban reuniones en sus propias casas. Al-Ghazali, Al-Farabi y Ibn Sina (Avicena), entre muchos otros, después de enseñar en las escuelas públicas, se retiraron a sus bibliotecas privadas y a sus estudios, pero continuaron enseñando a quienes tenian la suerte de ser invitados. (8)

Esta universalidad, la sed, y el impulso a la educación, ni siquiera han sido igualados hoy (9) , fue una marca distintiva de este período, cuando el Islam estaba en su apogeo, tanto como religión y como civilización. Se examinará el papel y el lugar del conocimiento en esa época (si Allah lo quiere) en obras posteriores. El papel de la madraza, otro tema muy largo, también se cubrirá posteriormente. En este caso, se hará hincapié en la organización de la educación, sus objetivos, y las formas en que se impartía, y sobre todo el papel de la mezquita.

2.- La mezquita como una institución educativa

La mezquita jugó un papel importante en la difusión de la educación en el mundo musulmán, y la asociación de la mezquita con la educación sigue siendo una de sus principales características a lo largo de la historia (10), y, la escuela se convirtió en un apéndice indispensable a la mezquita (11) . Desde los primeros tiempos del Islam, la mezquita fue el centro de la comunidad musulmana, un lugar para la oración, la meditación, la instrucción religiosa, la discusión política, y una escuela. Y a todo lugar donde llego el Islam, se establecieron mezquitas, y se inicio la instrucción religiosa y educativa básica. Una vez establecidas, las mezquitas se desarrollaron en lugares bien conocidos de aprendizaje, muchas veces con cientos, incluso miles, de estudiantes, y con frecuencia conteniendo importantes bibliotecas (12) .

La primera escuela conectada a una mezquita fue establecido en Medina en el año 653, y en el 900. casi todas las mezquitas tenían una escuela primaria para la educación de los niños y las niñas (13). Los niños por lo general se iniciaban en la escuela a las cinco años, una de las primeras lecciones que aprendían era cómo escribir los noventa y nueve nombres más bellos de Allah y los versos sencillos del Corán (14) . Después de que dominar los rudimentos de la lectura y la escritura, el Corán era estudiado a fondo, y la aritmética se introdujo con posterioridad. Para aquellos que querían seguir estudiando, las mezquitas más grandes, donde la educación era más avanzado, ofrecían instrucción en gramática árabe y la poesía, la lógica, álgebra, biología, historia, derecho y teología (15). Aunque la enseñanza avanzada a menudo se llevaba a cabo en las madrasas, los hospitales, los observatorios y las casas de los estudiosos, en España, la enseñanza se llevaba a cabo en su mayoría en las mezquitas, a partir de la mezquita de Córdoba en el siglo VIII (16) .

El formato básico en el que la educación se llevó a cabo en la mezquita era el círculo de estudio, más conocido en el mundo musulmán como “Halaqat al-‘Ilm” , o Halaqa para abreviar. Una Halaqa se define literalmente como “una reunión de personas sentadas en un círculo” o “una reunión de estudiantes en torno a un maestro” (17). A los académicos invitados se les permitía sentarse junto a los profesores como una señal de respeto, y en muchos Halaqas una sección especial siempre estaba reservada para los visitantes (18). Aunque los profesores estaban a cargo de los Halaqas, a los estudiantes se les permitía – de hecho, se les animaba – a desafiar y corregir al profesor, a menudo en acalorados intercambios (19). Disputas, sin restricciones, en todos los campos del conocimiento tuvieron lugar los viernes en los círculos de estudio celebrados en torno a las mezquitas (20) , y no fueron excluidos (21).

Al-Bahluli (d.930) un magistrado de una ciudad en Irak fue a Bagdad, en compañía de su hermano, para hacer una ronda en tales círculos de estudio. Los dos llegaron donde un erudito con una “llameante con inteligencia” estaba aceptando a todos los interesados ​​en diferentes campos de conocimiento (22). Ibn Battuta registraron que más de quinientos estudiantes asistieron a los Halaqas de la mezquita omeya (23) . La Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas en El Cairo tenía más de cuarenta Halaqas en un momento dado (24), mientras que en la mezquita más importante del Cairo había ciento veinte (25) . El viajero y geógrafo Al-Muqaddasi informa que entre las dos oraciones principales de la noche, mientras él y sus amigos se sentaron a hablar en la Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas, oyó un grito: “Vuelvan sus rostros a la clase! ” y se dio cuenta que estaba sentado entre dos halaqas; la mezquita estaba llena de clases en la ley, el Corán, la literatura, la filosofía y la ética (26).

En la mayoría de las mezquitas más grandes, la enseñanza y el estudio se convirtieron en una profesión de pleno derecho y la escuela mezquita asumió la apariencia de una academia o incluso llego a convertirse en una universidad en el futuro. De esta manera, los centros importantes de la educación superior llegaron a existir. Llegando a ser bien reconocidos y atrajeron a un gran número de estudiantes y académicos, incluidos los nombres más ilustres de la erudición musulmana. En Basora, en Irak, Al-Jalil ibn Ahmad fue profesor de filosofía en una mezquita y uno de sus estudiantes era Sibawayh, quien más tarde se convirtió en uno de los más grandes gramáticos árabes de todos los tiempos. Las universidades de la España musulmana, en particular las de Granada, Sevilla y Córdoba, que se originaron desde las mezquitas, estuvieron en alta estima en todo el mundo. Entre sus graduados figuran a Ibn Rushd (Averroes) e Ibn Bajja. En la Universidad de Córdoba en el siglo IX, cuatro mil estudiantes fueron matriculados solo en el departamento de teología, y el número total de estudiantes que asistieron a la universidad era de casi once mil alumnos .Muchos de los centros musulmanes de aprendizaje todavía existen, y son considerados como las universidades más antiguas del mundo. Entre ellas se encuentran Al-Qayrawan y Al-Zaytuna en Túnez, Al-Azhar en Egipto y Al-Qarawiyin en Fez, Marruecos.

La “gloria” de Al-Qarawiyin, que fue establecido en el siglo IX, era su cuerpo de académicos, los ulemas. Entre los académicos que estudiaron y enseñaron sobresalen Ibn Jaldún, Ibn Al-Jatib, Al-Bitruji, Ibn Harazim, Ibn Maimun, e Ibn Wazzan. Al-Qarawiyin atrajo a un gran número de estudiantes de todo el norte de África, España y del Sahara. En general, fueron alojados por las dinastías marroquíes y la gente común de Fez.

Los estudiosos de Al-Azhar, que es probablemente la más famosa universidad islámica de hoy, incluyen a Ibn al-Haytham, quien vivió allí durante un largo período, Al-Baghdadi, quien enseñó la medicina allí a finales del siglo XII, y Ibn Jaldun, que enseñado allí hacia el final del siglo XIV, después de mudarse de Al-Qarawiyin. En la víspera de la ocupación británica de Egipto en 1881, había 7.600 estudiantes y 230 profesores de Al-Azhar. En los primeros días del Islam, las mezquitas enseñaban una o más de las ciencias islámicas, pero después de la mitad del siglo IX, se dedicaron cada vez más a temas jurídicos (27). Asignaturas científicas también eran impartidas, las que incluían la astronomía, la ingeniería y la medicina en Al-Azhar (28). Este último también se enseñaba en la mezquita de Ibn Tulun en Egipto (29) .

En Irak, la farmacología, la ingeniería, la astronomía y otras materias se enseñaban en las mezquitas de Bagdad, y los estudiantes provenían de Siria, Persia y la India (30). Mientras que en la Mezquita Qarawiyin, había cursos de gramática, retórica, lógica, matemáticas y astronomía (31), y, posiblemente, de historia, geografía y de química (32). Al Qayrawan y Zaytuna en Túnez, enseñaban gramática, matemáticas, astronomía y la medicina junto con el Corán y la jurisprudencia islámica (33). En Qayrawan, Ziad impartió clases de medicina. Ibn Jaldún, Ishaq Ibn Imran e Ishaq Ibn Sulayman (34), cuyas obras fueron posteriormente traducidos por Constantino el Africano en el siglo XI, quién se las enseñó en Salerno, en el sur de Italia, convirtiendosé en la primera institución de educación superior en América Europa .

3. La fundación de los colegios

Las mezquitas gradualmente comenzaron a abarcar más funciones, además del aprendizaje. Rastreando esta evolución, Makdisi afirma que en el siglo X se produjo un florecimiento de un nuevo tipo de universidad, la combinación de la mezquita con un Jan o una posada para los estudiantes de leyes fuera de la ciudad. El gran mecenas de esta etapa en el desarrollo de la universidad fue Badr ibn Hasanawayh (m. 1014/1015), gobernador de varias provincias bajo los buyíes, siendo construidos 3.000 complejos de Mezquitas-Jan durante el trigésimo período del año de su gobierno (36) . La razón para el complejo de la Mezquitas-Jan era que el estudiante de la ley tenía que continuar sus estudios en un período de tiempo, generalmente de cuatro años de estudios de pregrado, y un período indeterminado para estudios de postgrado, a menudo hasta veinte años, durante los cuales ayudaba a su maestro en la enseñanza. La mezquita en sí no podían ser utilizadas para el alojamiento, excepto en circunstancias especiales, por lo que los Jan se convirtieron en el lugar de alojamiento del personal y de los estudiantes. La madraza, que será considerado en una fase ulterior, era, según Makdisi, la última etapa en el desarrollo de la universidad musulmana, que combinaba la función de la enseñanza de la mezquita con la función de alojamiento del Jan (36). Esto sigue una larga tradición establecida por el Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) , cuya mezquita fue conectado a un edificio que servía como escuela y como un albergue para estudiantes pobres y de los que venian desde el exterior (37) .

La asistencia para los estudiantes en las mezquitas fue sustancial. En Qarawiyin, por ejemplo, los estudiantes no sólo estaban exentos del pago de derechos, además también se les daba una ayuda monetaria periódica (38). Los estudiantes vivían en los patios interiores de las viviendas, que contenía dos y tres edificios de pisos de diferentes tamaños, cada uno con capacidad desde 60 hasta 150 estudiantes, quienes recibían una ayuda mínima para la comida y el alojamiento (39). El número de estudiantes de Al-Azhar fue siempre alto, Al-Maqrizi menciona 750 estudiantes extranjeros de tierras tan distantes como Marruecos y Persia que residían en la mezquita a la vez (40), además de los estudiantes de todo Egipto. Aquellos alumnos que no tenían casas en El Cairo, fueron asignados a una unidad residencial, que fue dotado para cuidar de ellos. En general, las unidades daban a sus residentes pan gratis, que complementa la comida dada a ellos por sus familias, mientras que los alumnos más pudientes podían permitirse el lujo de vivir en hoteles y alojamientos cerca de la mezquita. Cada unidad también incluía una biblioteca, una cocina, un baño, y un poco de espacio para muebles (41). En su visita a Damasco, el viajero Ibn Jubayr informó el elevado número y la variedad de instalaciones para los estudiantes extranjeros y visitantes en la mezquita de los Omeyas (42), lo que llevó a declarar que “nadie en Occidente que busque el éxito, venga a esta ciudad para estudiar, porque la asistencia aquí es abundante. Lo principal es que el alumno aquí queda exonerado de toda preocupación por la comida y el alojamiento, que es una gran ayuda “. (43)

Los gobernantes jugaron un papel importante en la dotación de las mezquitas con fines educativos. En la Mezquita Qarawiyin, había tres bibliotecas independientes, la más prestigioso de los cuales era la Biblioteca Abu Inan (44), fundada por el Sultan Al-Mutawakkil Abu Inan. Un ávido lector y coleccionista, el Sultán depositado libros sobre temas como la religión, la ciencia el lenguaje en su nueva biblioteca, y también nombró a un bibliotecario para hacerse cargo de sus asuntos (45). En Túnez, cuando los españoles ocuparon Túnez entre 1534 y 1574, hurgado en sus mezquitas y bibliotecas, y eliminaron muchos de los valiosos libros y manuscritos (46). Posteriormente, el sultán otomano expulsó a los españoles, y restauró y amplió la mezquita Zaytuna, sus bibliotecas y madraza, y lo hizo de nuevo un centro de alta cultura islámica (47). En El Cairo, en 1365, el príncipe mameluco Al-Umari Yalbagha ordenó que cada estudiante de la mezquita de Ibn Tulun se le diera cuarenta dirhams (la unidad monetaria básica de la época) y una cierta cantidad de trigo al mes (48). Los mamelucos también pagaron los sueldos y estipendios de un gran número de profesores y estudiantes (49). Esta tendencia fue particularmente alentada por el sultán Husam Al-Din Lajin, que restauró la mezquita de Ibn Tulun en el distrito Qatayi de El Cairo, el pago los salarios a los profesores y estipendios a los estudiantes, y le pidió a su médico Sharaf al-Din Muhammad ibn al-Hawafir para diera conferencias sobre medicina allí (50).

La siguiente historia nos iluminará en gran medida de la educación y la vida en general, en la edad de oro del Islam (51). Cuando Ibn Tulun gobernó Egipto, a algunos estudiantes que asistían a la clase de un profesor que dictaba diariamente una pequeña porción de la tradición, se les acabó su dinero antes de que el curso hubiera terminado, y tuvieron que vender todo lo que tenían para comprar comida. Después de pasar hambre durante tres días, recurrieron a la mendicidad, aunque ninguno de ellos quería enfrentarse a tal desgracia. Les consto mucho hacerlo y se fueron a un rincón de la mezquita en la que vivían, pidiendo a Dios que le liberará de su difícil situación. En ese momento, llegó un mensajero de Ibn Tulun con el dinero, porque él había sido advertido en sueños a ayudarlos; también les envió un mensaje, que los iría a visitar en persona al día siguiente. Para evitar este honor, que podría haber sido visto por otros como un deseo de gloria personal, los estudiantes huyeron de El Cairo aquella noche. Ibn Tulun compró la totalidad de ese barrio y dotó a la mezquita con él para el beneficio de los estudiantes y los extranjeros que residen en ella.

4. Diseminación del modelo de educación islámica a Europa

El sistema musulmán de la educación influyó en Europa y más tarde el resto del mundo, en muchos aspectos, tales como su universalidad, y sus métodos de enseñanza y la concesión de diplomas. Georges Makdisi ilustra bien esta influencia, mostrando que los aspectos de la enseñanza universitaria, como la tesis doctoral y su defensa, la revisión por pares de los trabajos académicos basado sen el consenso de los compañeros, y lo más importante – el concepto de libertad académica para profesores y estudiantes, fueron todos adquiridos por Europa desde el mundo musulmán. Las discusiones académicas abiertas en las mezquitas eran sin duda la principal fuente de estas influencias en tiempos en que la intolerancia científica dictaminó en otros lugares, y el pensamiento de un estudiante libre a menudo se castigaba con la quema en la hoguera. Influencias académicas también llegaron en la forma de los muchos libros escritos por eruditos islámicos que se convirtieron en los textos fundamentales de la educación en las primeras universidades europeas (Montpellier, Bolonia, París, Oxford, etc), todos los cuales fueron fundadas entre los siglos XII y XIII. Hubo muchas otras formas en que los musulmanes influenciaron la educación en Europa, que son demasiado largos y demasiado detallados para entrar aquí. Consulte las excelentes obras de este por Makdisi y Ribera (52) .

Por último, para responder a los que culpan a la decadencia de la civilización musulmana en el Islam y no a la ocupación y devastación de sus centros de enseñanza, tales como Córdoba, Bagdad, y Sevilla, se concluye que desde sus primeros días, el Islam fue de la mano con la erudición y el conocimiento. Además de los versos del Corán y los dichos del Profeta (Allah le bendiga y le de paz) , que instan a la gente a aprender y buscar el conocimiento, la mezquita, el símbolo concreto del Islam, fue el más importante centro de aprendizaje en el mundo musulmán. De hecho, en la mayoría de los países musulmanes, la palabra Jami ‘ significa a la vez la mezquita y la escuela. En árabe, la palabra para la universidad, Jami’a , se deriva de Jami ‘ (mezquita). No existe una derivación similar en cualquier otra lengua o cultura, y no hay mejor ejemplo de la asociación entre el Islam y la educación que esto.

Taha Hussein (1889-1973) fue uno de los escritores e intelectuales más influyentes de Egipto. Comenzó su educación en la kuttab (escuela primaria en la mezquita), y luego fue enviado a la Universidad de Al-Azhar, donde fue educado en la religión y la literatura árabe.

Fuente: Muslimheritage.com

Mezquita en Samarcanda

Mezquita y Universidad Qarawiyyin, Fez

Mezquita Azul, Estambul

Mezquitas de Marruecos

mezquitas de marruecos Marruecos es un país en el que la religión oficial es el islam, por lo que la mayoría de sus edificios religiosos estarán relacionados en ella. Es el caso, obviamente, de las mezquitas, el templo sangrado donde se reúnen los musulmanes para orar, y aunque éstas sean su símbolo arquitectónico más turístico, lo cierto es que en la mayoría de ellas los no musulmanes no pueden entrar. Aún así, visitarlas por fuera también es un auténtico placer.

Hoy conoceremos las tres mezquitas que no deberías perderte de Marruecos:

Mezquita Hassan II. Nos trasladamos hasta la ciudad de Casablanca para conocer su mezquita, la cual es también el templo más alto del mundo y el segundo más grande, tan sólo por detrás de la mezquita de La Meca. A pesar de lo anteriormente dicho, en esta mezquita sí se le permiten la entrada a turistas no musulmanes, por lo que también la podremos conocer por dentro.

Mezquita Kutubia. La preciosa ciudad de Marrakech nos presenta una preciosa mezquita que se sitúa al suroeste de la conocida plaza de Jamaa el Fna. Ésta se compone de un emblemático alminar que sirvió de modelo para, por ejemplo, la Giralda de Sevilla. En esta mezquita no está autorizada la entrada de turistas no musulmanes.

Mezquita de Rabat. Otra de las mezquitas que podremos visitar por dentro es la que se localiza en la capital del país, Rabat, y aunque todo el conjunto sea de gran interés, de éste destacamos principalmente la denominada Torre Hasán, es decir, el alminar.

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