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#Riad Blanco

El Hotel Blanco Riad, es un pequeño hotel en Tetuán (Marruecos), ubicado en una casa con patio del siglo XVIII. Columnas, pilares y arcos conforman el patio a cuya galería dan las distintas habitaciones. En 1860 fue Consulado Español y durante la época del protectorado fue la casa del “Bachá”.

Más tarde vivió una familia tradicional tetuaní, la familia Ben Hassain. En esos momentos todas las habitaciones de la casa estaban comunicadas entre sí y había un jardín con una fuente muy grande. Al cabo de los años, destinaron el riad a Casa de bodas, en ella se celebraban todo tipo de eventos. Raro es el tetuaní que no ha pasado por aquí invitado a un evento u a otro.

Aquella época pasó y un día, muchos años después, en un viaje que no estaba previsto, pasé una noche en Tetuán, en familia, casualmente nos enseñaron esta casa, medio en ruinas pero llena de luz y de sosiego, pocos meses más tarde dejaba mi trabajo y me lanzaba a esta aventura irrepetible. Estuvimos un año restaurándola, el arquitecto, Rafa Jiménez Atienza estuvo absolutamente entregado a la idea de ser respetuoso con la casa y con el entorno, así como de generar el confort que requiere un establecimiento como Blanco Riad. Así logramos el equilibrio: respetando la estructura, restaurando mosaicos, escayolas, puertas y rejas, así como poniendo especial cuidado en la calidad de las instalaciones.

¡Bienvenidos a esta casa y a esta ciudad!

El hotel Blanco Riad tiene 8 habitaciones silenciosas, acogedoras y luminosas, cada una con su baño y sus pequeños espacios para disfrutar.

Todas tienen aire acondicionado, calefacción, baño, televisión, teléfono, amenities y wi-fi. Secador de pelo disponible en recepción. Están divididas en 3 categorías.

Todas ellas tienen nombre de mujer. Mientras el Riad se restauraba, tuvimos tiempo de buscar personajes emblemáticos del mundo árabe y de ahí escoger 8 nombres: Aicha, Fatima, Shéhrezad, Leila, Balkis, Subh, Moraira y Meriem.

Aicha es la suite, se refiere a la favorita del profeta Mohamed, fue su consejera política, su coach y una luchadora nata. La llaman la esposa guerrera.
Shéhrezad, gracias a su astucia e inteligencia logró salvar su destino, así lo cuenta la historia de las Mil y una noches.
Fátima, por la influencia de la mano de Fátima que te protege contra los males.

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Dar Manara #Riad

Dar Manara está ubicada en el corazón de la medina de Asilah, en una de sus silenciosas y graciosas callejuelas. El edificio es discreto, integrado entre las casas marroquis. Su construcción está inspirada en la arquitectura árabe andalusí, todos los materiales que se han utilizado para su construcción y decoración han sido trabajados a mano por artesanos del lugar.

Un gran arco en el vestíbulo conforma el patio central a cuya galería luminosa dan las distintas habitaciones y el gran salón marroquí.

Disfrutar de la tranquilidad, despertarse en la calma

El sonido del agua de una fuentecita ambienta el entorno, sereno y calmado. Una amplia terraza, desde donde se divisan las diferentes terrazas y los tejados de la pequeña ciudad nos transportan en el tiempo. En ella, dos Haimas marroquís invitan al reposo y al descanso, a la lectura y al relax de tomar un té compartiendo tertulia.

Disfrutar de la tranquilidad, despertarse en la calma, en este Riad con encanto podrás vivir tu propia experiencia relacionada con la tranquilidad, la calma, el sosiego, observar y observarte en la contemplación de la naturaleza.

Hay espacios que con el tiempo, gracias al cuidado y al mimo del día a día acaban estando impregnados, del espíritu para lo que fueron creados.

En Dar Manara se respira la paz y la serenidad, que es particular de Asilah, como si se hubiera concentrado esa sensación en los muros del establecimiento, y se hace perceptible a todo el que se aloja en ella, es la magia de los lugares que a través del tiempo van guardando la huella de lo que en ellos se acrisola, historias, experiencias, luz, serenidad…

  • Dar Manara
  • Dar, quiere decir Casa.
  • De ahí su categoría, Maison D´Hotes.
  • Manara (munawara), significa un punto de Luz.
  • Entrada y fachada de Dar Manara

El edificio es discreto, integrado entre las casas marroquís de la pequeña callejuela, en el corazón de la medina. Porque parte de su objetivo es justamente la discreción y la tranquilidad.

La entrada principal recibe al viajero ofreciendo una vista general del establecimiento. El conjunto visual sorprende por su armonía sencillez y pequeños detalles. Las líneas, las formas, el diseño, los materiales, las telas, la iluminación, la decoración en general son de inspiración marroquís, con la sabia intervención del trabajo y experiencia en algunas técnicas milenarias de las manos de los artesanos, nada es casual, cada rincón está pensado, para crear el clima necesario que favorezca a transportar los sentidos, a la serenidad!!

Entrada y Patio, El patio interior, es el corazón de la casa.

En él se encuentra la pequeña recepción, la graciosa escalera que lleva a la primera planta dónde están las habitaciones.

El salón marroquí, es el espacio de encuentro por excelencia. Este espacio decorado al estilo marroquí, con detalles sencillos y cuidados, reúne a los visitantes eSalon Marroquin la gran mesa dónde comparten si se desea el desayuno, que se ha seleccionado con esmero ofreciendo alimentos naturales y realizados de forma artesanal. Momento de compartir experiencias, tertulias interesantes que dan el verdadero sentido a la filosofía de Dar Manara.

La chimenea aporta en invierno el calor de hogar al Riad.

El agua es un elemento presente, una pequeña fuente junto con la música ambiental y el olor a incienso impregnado en el ambiente crean el clima idóneo, para invitar a los sentidos a disfrutar del entorno apacible.

El gran lucernario decorado con detalles de escritura marroquí permite Rincon y fuenteque entre la luz y la claridad, iluminando todo el patio y reflejando en las habitaciones el juego de colores a través de los vidrios de las mismas.

La Naturaleza es nuestro medio de inspiración, y las flores tienen un lugar priviligiado de conexión a la hora de inspirarnos para crear ambientes.

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Essaouira

Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII. La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.C. bajo el reinado de Jubal II, rey de Mauritania, y estuvo habitada por las tribus de Hahah y Chiadma. De origen cartaginés, fue ocupada por los griegos y por los portugueses, quienes dieron nombre a la ciudad y la desarrollaron urbanísticamente.

En el siglo XVIII fue conquistada por los musulmanes, quienes le dieron su nombre actual. Allí tuvieron mucha importancia los judíos, que favorecieron el desarrollo de la artesanía y el comercio.

essaouira

La parte moderna de la ciudad se remonta al año 1765, cuando el Sultán Si Mohammed Ben Abdellah la creó para competir con Agadir. Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas con vistas a una paradisíaca playa, da vida a una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores de su popular Otelo.

 

Esta bella ciudad, con fama de ser la elegida por poetas y bohemios, es un lugar ideal para vivir, con una agradable temperatura media durante todo el año. Su playa se extiende sobre 6 kilómetros de arena fina y es frecuentemente visitada por los amantes de la pesca, ya que sus aguas son ricas en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies. Es una de las pocas ciudades que fue hecha sobre plano, por lo que recorrer sus zocos es bastante fácil. Destaca el Zoco de los Ebanistas, dedicado al cedro y la tuya, donde comprar un mueble o un tablero de ajedrez. Si desea comprar joyería, en la calle Sidi Mohammed Ben Abdallah encontrará las mejores muestras.

 

 

En primavera se celebra el Moussem de los Regragua, que consta de una peregrinación al monte Hadid. Es una de las fiestas más famosas de Marruecos. Allí se pasa por las tumbas de los Siete Santones, que fueron compañeros de Mahoma.

Lo que no puede perderse

 

 

Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

 

 

Essaouira

Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII. La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.C. bajo el reinado de Jubal II, rey de Mauritania, y estuvo habitada por las tribus de Hahah y Chiadma. De origen cartaginés, fue ocupada por los griegos y por los portugueses, quienes dieron nombre a la ciudad y la desarrollaron urbanísticamente. En el siglo XVIII fue conquistada por los musulmanes, quienes le dieron su nombre actual. Allí tuvieron mucha importancia los judíos, que favorecieron el desarrollo de la artesanía y el comercio.

 

La parte moderna de la ciudad se remonta al año 1765, cuando el Sultán Si Mohammed Ben Abdellah la creó para competir con Agadir. Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas con vistas a una paradisíaca playa, da vida a una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores de su popular Otelo.

 

Esta bella ciudad, con fama de ser la elegida por poetas y bohemios, es un lugar ideal para vivir, con una agradable temperatura media durante todo el año. Su playa se extiende sobre 6 kilómetros de arena fina y es frecuentemente visitada por los amantes de la pesca, ya que sus aguas son ricas en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies. Es una de las pocas ciudades que fue hecha sobre plano, por lo que recorrer sus zocos es bastante fácil. Destaca el Zoco de los Ebanistas, dedicado al cedro y la tuya, donde comprar un mueble o un tablero de ajedrez. Si desea comprar joyería, en la calle Sidi Mohammed Ben Abdallah encontrará las mejores muestras.

 

 

En primavera se celebra el Moussem de los Regragua, que consta de una peregrinación al monte Hadid. Es una de las fiestas más famosas de Marruecos. Allí se pasa por las tumbas de los Siete Santones, que fueron compañeros de Mahoma.

 

 

Lo que no puede perderse

 

 

Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

 

La medina

Callejuelas de mercaderes y plazas con terrazas y cafés moros (por ejemplo, la Plaza de Mulay el-Hassan y Bab el Sebaa) conforman esta parte de la ciudad, moldeada por marroquíes y lusos que mira atentamente hacia las intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa. Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin, aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose en el mismo sitio que hace siglos, el lugar al que se accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas.

 

 

Museo de Sidi Mohammed Ben Abdallah

Rue Laalouj

Horario: abierto todos los días excepto los martes y los festivos, de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:00 h.

Se encuentra en una antigua residencia palaciega que alberga las más variadas y hermosas muestras del arte marroquí. Destacan diversos documentos sobre las canciones beréberes e instrumentos de cuerda decorados con marquetería gembris, utilizados por los músicos gnaouas para acompañar sus bailes. No deje de ver las colecciones etnográficas del piso superior. Junto a este museo se encuentra el Museo Ensemble Artisanal dedicado a las obras modernas de la artesanía local.

 

 

El Mellah

Al norte de la ciudad

La calle más popular del barrio judío o mellah es la calle Mohammed Zerktuni, rodeada por un pintoresco mercado que llega hasta la Bab Dukkala. Cerca de esta puerta encontramos un interesante cementerio europeo.

 

 

Islas Purpúreas y Mogador

Al sur de la ciudad

Frente a la costa, se localizan dos islotes rocosos en los que se asentaron en la época romana fábricas de púrpura. De esa época también se conservan una villa ricamente decorada y una fortaleza. Las islas, conocidas como las Islas Purpúreas, sólo se pueden visitar con autorización oficial, pues están protegidas como reserva natural. Cuentan con una reserva ornitológica que alberga gaviotas y halcones. En la isla de Mogador permanecen las ruinas de una antigua prisión de finales del siglo XIX.

 

 

Moverse por la ciudad

 

 

Autobús

Estación Central de Autobuses

Tel.: (+212) 44 78 35 30

Fax: (+212) 44 78 35 32

 

 

Datos útiles

 

 

Oficina de Turismo de Essaouira Rue du Caire 10

Tel.: (+212) 04 47 67 04

Fax: (+212) 04 47 67 05

Horario: de lunes a viernes, de 9:00 a 12:00 h. y de 15:00 a 18:30 h.

 

 

Aquí encontrá información sobre horarios y mapas para visitar esta ciudad o las Islas Púrpureas.

 

 

Dónde comer

 

 

Para ir a comer podemos optar por los pequeños cafés beréberes y comer tayín o cuscús a precios módicos sentados al estilo tradicional. En el puerto podemos tomar sardinas, pescados o mariscos frescos.

 

En el Café Restaurante Essalam (Place May Hassan, tel.: +212 024 47 55 48) podemos disfrutar de una buena comida a buen precio. La Petite Algue (Rue Skala 26, tel.: +212 024 78 48 28) ofrece una buena comida y una decoración a base de objetos de cobre. Chalet de la Plage (Bv. Mohammed V, tel.: +212 024 47 59 72) está al pie del puerto y aquí podemos tomar marisco y pescado frescos. Por último el restaurante Khaima (Rue Laalouj-Place Chib Atbay) ofrece la posibilidad de tomar vino y cerveza con la comida.

 

 

Dónde dormir

 

 

Para alojarnos, existe un albergue-camping que dispone de una buena comida llamado Auberge de la Plage (Sidi Kaouki, a unos 15 kilómetros de la ciudad, tel.: +212 024 47 66 00), donde también puede dar clases de equitación, montar a camello y disfrutar de una buena comida marroquí o italiana elaborada con productos de la zona.

 

 

El hotel Mechouar (Av. Oqba Ibn Nafia, tel.: +212 44 47 58 28) tiene duchas con agua caliente en todas las habitaciones, al igual que el hotel Majestic (Derb Laâlouj 40, tel.: +212 024 47 49 09) dispone de duchas con agua caliente.

 

El Sahara (Av. Oqba Ibn Nafia, tel.: +212 024 47 52 92) es un hotel de dos estrellas. Villa Maroc (Rue Abdellah Ben Yacine 10, tel.: +212 024 47 61 47) ofrece unos baños árabes y tiene las habitaciones dispuestas alrededor de un patio. En el hotel de cuatro estrellas Des Iles (Bv. Mohammed V, tel.: +212 024 78 36 36) puede elegir hospedarse en una habitación o en un bungalow; además posee piscina, restaurante y nightclub. Riad Al Madina (Der Laalouj Al Attarin 9, tel.: +212 024 47 58 27) es un hotel muy moderno enclavado en un antiguo edificio del siglo XVIII. Antes era el hotel Du Pacha, muy conocido y de los mejores en los años 60 y 70.

 

 

 

 

Paseo por las calles de Essaouira

 

Essaouira, que también es llamada como Esauira, es una ciudad que se encuentra relativamente aislada del resto del país en la parte más occidental de Marruecos.

 

Esta población la encuentras en la provincia del mismo nombre, en la región de Marrakech-Tensift-El Haouz, y en este lugar puedes encontrar varias atracciones turísticas que te sorprenderán.

 

Muchos turistas prefieren esta ciudad sobre otras de Marruecos debido a su agradable brisa oceánica que hace que la temperatura sea más llevadera. Al ritmo de esta brisa puedes recorrer sus inmensas playas y sus rampas mientras miras las gaviotas volando sobre el mar y disfrutas del aroma tan característico del océano que puedes sentir en esta población.

 

Uno de los mejores planes que puedes hacer allí es disfrutar de su puerto, por ejemplo visitando el lugar cuando van llegando los barcos de sus faenas diarias con las canastas llenas de peces. En este lugar también puedes darte el placer de probar las comidas locales como las sardinas a la plancha recién salidas del mar o un poco de langosta, que tienen un sabor inigualable y te brindan una experiencia que nunca vas a olvidar.

 

Después puedes entrar hacia el pueblo a través de la puerta Bab El Marsa, por donde llegas a la Medina, donde debes visitar la Sqala que es la plataforma de artillería de las murallas, y desde su parte norte puedes ver toda la Medina y el océano. Después de mirar los cañones de estilo europeo que allí se encuentran, puedes caminar hacia las torretas que dan a la calle Por estas calles de Essaouira puedes encontrar una buena cantidad de talleres que fueron fundados en tiempos pasados por algunos de los artesanos y constructores de piezas de madera más famosos del reino. En ellos puedes entrar a mirar tanto las creaciones como las formas en las que los hacen, como aquellos objetos de madera que tienen unos tallados intrincados y que son tan famosos del lugar. Ya estando allí no olvides aprovechar para tomarte algo y probar platos locales en los restaurantes y cafés con terrazas que ofrecen una atmósfera encantadora.

 

 

Música gnawa en el Festival de Essaouira

 

Cada año, en la segunda semana de junio, se celebra en Essaouira un Festival de música del mundo, que se destaca especialmente por la presencia de la música gnawa, uno de los géneros fundamentales del folklore marroquí. Esta celebración se realizó por primera vez en 1997 y tomó impulso hasta convertirse en un festival de música de referencia que atrae a miles de personas de todo el mundo.

 

Essaouira es una ciudad situada en la costa atlántica del sur de Marruecos, a unos 300 Km. de Marrakech. No dejes de visitarla cuando viajes a Marruecos; saborearás sus deliciosos pescados, pasearás por sus bonitas calles, y si lo planificas con antelación, podrás asistir a fines de junio al Festival de Música del Mundo, y conocer la auténtica música gnawa.

 

Los Gnawa son descendientes de antiguos esclavos originarios de territorios del África subsahariana, que posteriormente se mezclaron con los árabes y bereberes de Marruecos y Argelia y fueron educados en hermandades (con un maestro y una vestimenta particular), llegando a crear un culto y una música donde se combinan íntimamente las expresiones religiosas y musicales del África negra, los bereberes y la espiritualidad islámica.

 

Estas hermandades se arraigaron en la cultura marroquí, particularmente en Essaouira, y los gnawa marroquíes adquirieron prestigio entre sus compatriotas, así como entre los turistas y los músicos occidentales.

 

El estilo de la música gnawa es cautivante. Las danzas y cánticos tienen un aspecto místico y religioso: es una música para el cuerpo y para el espíritu. Inclusive, suele suceder que los cantantes y bailarines, con sus “krakeb” (címbalos o crótalos de metal) y su percusión lleguen a entrar en trance.

 

Este tipo de música existe, con ciertas diferencias, en otros países del Norte de África; sin embargo, Marruecos es el único donde la música gnawa es interpretada también por grupos de mujeres de Essaouira. Tocan la música con “darbukas”, especie de bandejas de metal, y a veces con “krakeb”.

 

Durante las actuaciones del festival, un maestro (o “Maalem”) invita a un músico de jazz, pop, reggae o rock, a tocar juntos, y convierten el encuentro en una jam session, donde fusionan sus respectivas músicas en apasionantes improvisaciones. Músicos renombrados de varios países han participado de estos encuentros.

 

Fuera del ritual y las ceremonias místicas, algunos gnawas marroquíes, que no son maestros, ofrecen un espectáculo basado en su música a un público más amplio, dándole un carácter más festivo y de entretenimiento; introducen elementos de acrobacia, y dan a su vestimenta decorados y coloridos que las hacen más llamativas.

 

Escuchar música gnawa, presenciar sus danzas, es un motivo más para conocer y admirar la histórica y bella ciudad de Essaouira.

 

 

Essaouira:

• Puerto

Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

• La medina

Callejuelas de mercaderes y plazas con terrazas y cafés moros (por ejemplo, la Plaza de Mulay el-Hassan y Bab el Sebaa) conforman esta parte de la ciudad, moldeada por marroquíes y lusos que mira atentamente hacia las intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa. Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin, aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose en el mismo sitio que hace siglos, el lugar al que se accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas.

• Museo de Sidi Mohammed Ben Abdallah

Rue Laalouj

Horario: abierto todos los días excepto los martes y los festivos, de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:00 h.

Se encuentra en una antigua residencia palaciega que alberga las más variadas y hermosas muestras del arte marroquí. Destacan diversos documentos sobre las canciones beréberes e instrumentos de cuerda decorados con marquetería gembris, utilizados por los músicos gnaouas para acompañar sus bailes. No deje de ver las colecciones etnográficas del piso superior. Junto a este museo se encuentra el Museo Ensemble Artisanal dedicado a las obras modernas de la artesanía local.

• El Mellah

Al norte de la ciudad

La calle más popular del barrio judío o mellah es la calle Mohammed Zerktuni, rodeada por un pintoresco mercado que llega hasta la Bab Dukkala. Cerca de esta puerta encontramos un interesante cementerio europeo.

• Islas Purpúreas y Mogador

Al sur de la ciudad

Frente a la costa, se localizan dos islotes rocosos en los que se asentaron en la época romana fábricas de púrpura. De esa época también se conservan una villa ricamente decorada y una fortaleza. Las islas, conocidas como las Islas Purpúreas, sólo se pueden visitar con autorización oficial, pues están protegidas como reserva natural. Cuentan con una reserva ornitológica que alberga gaviotas y halcones. En la isla de Mogador permanecen las ruinas de una antigua prisión de finales del siglo XIX.

 

Impresiones camino de Essaouira

El embrujo de Marruecos se palpa en el jardín de Agdal, en los ‘riads’, en los hipnóticos ritmos bereberes y en el pueblo donde vivió Jimi Hendrix. Un laberinto de murallas, mezquitas y tiendas.

Cinco adultos, seis niños, ocho días, dos destinos (Marraquech y Esauira) y un único objetivo: intentar que todo el mundo lo pase bien.

Casi 1.500 kilómetros al sur de Madrid, nuestra época parece retornar siglos atrás, y el orden y la asepsia occidentales se transforman en un exótico caos de aromas árabes. En Marraquech pasaremos casi tres días; tiempo suficiente para que los que todavía no conocen la ciudad tengan un primer e interesante contacto con ella, y los que ya han estado allí alguna vez recuperen todas sus esencias. Entre la amplia oferta de hoteles funcionales, grandes hoteles de lujo y otros con encanto (riad), nosotros nos hemos inclinado por esta última opción. Los riads son antiguas casas palacio construidas alrededor de bellos patios o jardines interiores, con fuentes, que se han transformado en pequeños establecimientos hoteleros.

Hacemos un recorrido por los principales lugares que no habría que dejar de ver para hacerse una idea de lo que es y ofrece Marraquech: el circuito de las murallas, deteniéndose en algunas de sus puertas más importantes; el jardín de Agdal, enorme y precioso, repleto de olivos, naranjos, higueras…, que los reyes almorávides crearon en el siglo XII; la Kutubia, una de las más hermosas mezquitas no sólo de Marruecos, sino de todo el mundo árabe (su minarete es uno de los grandes símbolos de la ciudad y una de las más exquisitas obras de su tiempo, torre prácticamente gemela a la posterior giralda de Sevilla), y el mausoleo de los príncipes Saadíes, que exhibe algunas de las decoraciones en madera de cedro y mosaico más ricas y delicadas de Marraquech.

Entre los muchos palacios que también merece la pena visitar están los de El Badi, Bahia y Dar si Said. Más allá de las murallas, habría igualmente que conocer el jardín de Majorelle, un delicioso lugar lleno de estanques, palmeras, buganvillas…, creado en los años veinte por el pintor francés Jacques Majorelle; La Mamunia, un hotel construido en 1923 y que hoy sigue siendo uno de los más suntuosos palacios del mundo, y, finalmente, el jardín de La Menara, que, entre otras cosas, posee un gigantesco estanque en el que por la noche se realizan llamativos espectáculos de luz y sonido.

Después de esta agitada jornada, los chavales se quedan en la piscina del hotel y los mayores aprovechan para pasear por la quintaesencia de Marraquech: el zoco y la bulliciosa y singularísima plaza de Yemaa el Fna.

Al día siguiente, muy temprano, y mientras los demás todavía duermen, uno tiene un par de horas para curiosear cómo se despierta Marraquech, y cómo se inicia todo en la gran plaza y en el zoco. Restos de la noche anterior por todas partes, carromatos repletos de enormes pirámides de naranjas, y bereberes vestidos de blanco que te ofrecen un delicioso zumo recién exprimido; limpiabotas que aguardan impacientes a que lleguen los zapatos generosos que les ayudarán a subsistir; carros repletos de higos secos, dátiles, almendras…, que exhiben con orgullo colorista y geométrico su tentadora mercancía.

Esauira-Mogador, la playa

Acabada nuestra estancia en Marraquech, nos vamos a Esauira, a un centenar de kilómetros hacia la costa atlántica. La ciudad actual, más allá de las murallas, no deja de crecer, mientras la Esauira de siempre está confinada en el interior del recinto fortificado que alberga la vieja medina; desde 2002, Esauira es patrimonio de la humanidad.

Del sitio de Esauira se tiene noticia desde el siglo VIII antes de Cristo, cuando los fenicios ya recalaban en sus costas. Más tarde, en el siglo I, Esauira y sus islas se hicieron famosas por su producción de púrpura. Un tipo de molusco llamado murice segrega la sustancia que colocó durante siglos a Esauira en un destacado lugar dentro del mapa del Imperio Romano.

Más tarde, el emplazamiento pasó a ser bereber y conocido como Amogdur, hasta que, a partir del siglo XV, los portugueses lo toman como base de su comercio africano y lo rebautizan como Mogdura. Tiempo después, los españoles lo llamaron Mogador. La actual denominación de Esauira, que quiere decir lugar fortificado, se la dio Mohammed Ben Abdalá en el siglo XVIII, cuando transformó y amuralló el enclave.

En Esauira, los hoteles más funcionales y al gusto occidental están más allá de las murallas. Sin embargo, los alojamientos con más carácter y sabor son los riads, situados dentro de la Ciudadela. Como en el interior de la medina y en todo el recinto amurallado, no está permitido circular con vehículos. Para trasladar el equipaje es preciso utilizar el servicio de porteadores que, con carretillas o carros, se mueven por el intrincado mundo de angostos pasadizos y callejuelas de la medina vieja.

Esauira tiene una preciosa y casi inacabable playa que se inicia al final del puerto y se prolonga en dirección sur hasta donde la vista pierde cualquier referencia. La arena es fina y dorada, y los alisios hacen de la zona un auténtico paraíso para la práctica o el aprendizaje del windsurf y el kitesurt, hacer footing matinal o caminatas vespertinas, o dar largos paseos diurnos o nocturnos en caballo o dromedario. Otra sugerente opción es alquilar un quad para disfrutar de una larga y maravillosa excursión por las dunas que flanquean la playa.

Ya en la ciudad, en cualquier momento del día, los paseos por la medina darán la oportunidad de curiosear toda clase de tiendas, puestos y tenderetes, y de comprar alguna pieza de fina marquetería en la que los artesanos de la zona son especialistas. En la judería o por los viejos zocos y casbahs, es posible que nos crucemos con algún grupo de músicos y danzantes interpretando antiguas canciones bereberes.

Cañones del siglo XVIII

Una vuelta por las murallas viendo la magnífica colección de cañones del siglo XVIII o la visita al puerto nos darán la ocasión de disfrutar de algunos de los momentos y algunas de las imágenes más espectaculares y con más sabor de todo el viaje.

El puerto de Esauira es uno de esos lugares que inspiran y siempre dejan ver algo distinto y sorprendente. Los viejos barcos pesqueros de apariencia arcaica se amontonan en apretadas formaciones junto a un ejército de pequeñas barcas que, en abigarradas acumulaciones, lo llenan todo de desgastados blancos y azules.

El puerto está poblado por la más ruidosa y numerosa colonia de gaviotas imaginable. Ingrávidas como cometas, se columpian en el aire, esperando el descuido de un pescador o el despiste de algún vendedor callejero, para arrebatarles cualquier pieza o despojo.

Hacia el suroeste, escasamente a media hora en lancha desde el puerto, se encuentra la isla de Mogador. Cuenta con una fortificación, una mezquita y una antigua prisión; pero, sobre todo, alberga, juntamente con el resto de las islas de la Púrpura, una de las mayores reservas de halcones de Eleanora del mundo.

Ya de vuelta a la medina, podemos tomar un respiro visitando un hamann, el típico baño moro donde relajarte, recibiendo un agradable masaje. Un buen sitio es el del hotel L’Heure Blue, un riad relais châteaux que, en cualquier caso, merece la pena visitar para tomar algo o cenar, porque pasa por ser el mejor establecimiento de Esauira.

Si quedan tiempo y ganas, podemos realizar alguna excursión por las proximidades de la ciudad. Relativamente cerca está Diabat, pequeño pueblecito bereber donde vivió Jimi Hendrix y lugar de cita de los hippies de la época. Algo más lejos está Safi, una interesante población costera con fortaleza portuguesa del siglo XVI. A 170 kilómetros hacia el sur, Agadir, una moderna ciudad y un tradicional destino turístico desde los años sesenta. Y si lo que preferimos es un lugar un poco más lejano, pero muy evocador, está Sidi Ifni, la capital de la antigua provincia española del Sáhara Occidental.

GUÍA PRÁCTICA

• Información- Turismo de Marruecos en España (915 42 74 31; 934 53 20 38; www.turismomarruecos.com).- www.essaouira.com.-www.essaouiratourisme.com.

• Cómo ir- Easyjet (www.easyjet.com; 807 26 00 26) vuela a Marraquech desde Madrid, a partir de 52,98 euros.

• Air Europa (www.aireuropa.com; 902 40 15 01), ida y vuelta desde Madrid y Barcelona, a partir de 101,24 euros, tasas y cargos incluidos.

• Iberia (www.iberia.com; 902 40 05 00), vuelos directos desde Madrid y Barcelona, 113 euros.

• Royal Air Marroc (www.royalairmaroc.com;902 21 00 10) vuela desde Madrid y Barcelona. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 103,17 euros, todo incluido.

• Ryanair (www.ryanair.com; 807 220 032), a partir del 2 de noviembre, entre Girona y Marraquech, ida y vuelta, desde 98,56 euros.

Visitas,

• La Kutubia. Ave Mohammed V

• El jardín de Majorelle (www.jardinmajorelle.com; 00212 024 30 18 52). Yacub al Mansur

• El jardín de La Menara (00212 024 30 18 52). Avenida de la Menara (al oeste de Hivernage).

• El jardín Agdal. Entrada gratuita. Abre de 8.30 a 17.30.

 

 

Essaouira, proviene de Al-Souirah, de la pequeña fortaleza rodeada de grandes murallas. La ciudad, situada entre Safi en el Norte, y Agadir en el Sur, bañada por el Atlántico. Obligada a protegerse contra los piratas.

 

Essaouira fue mucho deseada por los Khalifas y Sultanes. El descubrimiento de vestigios de cerámica en las islas de la bahía y la presencia de los fenicios en la región en aquella época. Pero los que debían marcar esta ciudad de europeos, son completamente portugueses.

 

La medina de Essaouira protegía también un gran número de sinagogas que testimoniaban el dinamismo de la población judía.

 

Entre las más importantes y más antiguas de estas sinagogas, encontramos a la de Simón Attias situada en el corazón de la antigua Kasbah. Es construida al fin del XIX por un comerciante y todavía lleva su nombre.

 

En isla de Essaouira que forma parte de un archipiélago de Ilots, es alejada de 800 m del puerto de la ciudad.

 

El archipiélago conserva vestigios importantes de las diferentes civilizaciones antiguas, la isla de Mogador también un punto de desembarco de los marineros portugueses, franceses y españoles.

 

El aceite de orégano:

 

Solo existe un lugar en el mundo donde crece el orégano, pequeño árbol que prolifera en regiones áridas y salvajes de Marruecos. Se le atribuyen múltiples virtudes nutritivas, dermatológicas y medicinales. Un don de la naturaleza, un sabor indescriptible que debe descubrir.

 

Un árbol poco conocido crece únicamente en la parte sudoeste de Marruecos en una superficie de 700.000-800.000 hectáreas.

 

Todo se aprovecha, durante siglos las mujeres beréberes de esta región han elaborado aceite de orégano para su propio consumo y también como medicina tradicional.

 

Fuera de Marruecos cada vez se interesan más por este aceite debido a sus propiedades y se utiliza tanto a nivel nutritivo como para la salud del cabello. Es un árbol muy resistente que llega a vivir de 150 a 200 años. Se adapta perfectamente a la aridez de las regiones del sudoeste de Marruecos.

 

El orégano juega un papel importante y mantiene el equilibrio ecológico además de animar la economía de la población. En 1999, la UNESCO ha reconocido al orégano como patrimonio mundial.

 

La producción de es este aceite es un proceso laborioso que se realizaba hasta hace poco a mano.

 

Festival Gnaoua:

 

Hoy en día muy conocida, la música Gnaoua siempre hace mención a todos estos elementos: la cofradía, herencia africana, arabo-musulmán, trance terapéutico y rito de posesión.

 

A la hora del Festival Gnaoua, Essaouira es la primera en tener un ritmo internacional. Este Festival fue creado en 1998 y es un evento cultural en todo el mundo. Amateurs y profesionales venidos de todo el mundo en un intercambio de sonido y de tradiciones. Una fuente de creatividad artística donde cada uno aporta su conocimiento, su sensibilidad y su historia.

 

Sawira Qadima es una pequeña población que está en las costas del sur de Marruecos, que se destaca por su tranquilidad y porque no es en realidad un destino turístico, por lo que para muchos es un paraíso alejado de las multitudes.

 

Aunque llegar a esta población es en realidad un poco difícil, porque tienes que recorrer una buena parte de la costa desde la ciudad de Safi y pasar hasta por un bosque espeso, si quieres ver un lugar que mantiene sus tradiciones debes ir hasta allí.

 

Esta pequeña ciudad es de las que quedan en esta parte del país que aún conserva su cultura, su estilo de vida y su forma de hacer las cosas sin la influencia del turismo, por lo que es un punto muy tranquilo y agradable. En la actualidad esta pequeña población está dividida en dos, una que es la parte donde están los hoteles y restaurantes para los visitantes y otra que es la villa de pescadores como tal.

 

Sawira Qadima tiene sólo un atractivo turístico como tal, que es su fortaleza portuguesa que está ubicada como si estuviera entrando en el mar. Este lugar es llamado Agouz y aunque en la actualidad no se le hace ningún mantenimiento, es muy fácil entrar hasta allí, claro que no tienes que esperar que el sitio tenga un estado de conservación perfecto, sino más bien una construcción que está siendo poco a poco tomada por la naturaleza.

 

En esta pequeña población del occidente de Marruecos puedes encontrar un buen número de cabañas de verano, que en los meses vacacionales normalmente se encuentran llenas por turistas venidos de otras partes del país, pero es posible encontrarlas más desocupadas en otros meses del año. También existen varios lugares donde puedes acampar y en temporadas que no son las de verano, puedes estar virtualmente solo en algunos de ellos.

 

Esta ciudad de Sawira Qadima también tiene una excelente oferta de cafés, restaurantes y otros sitios más casuales en donde puedes encontrar una buena comida. Una buena opción es comprar comida de mar directamente de los lugares donde están los pescadores y si eres uno de aquellos turistas que gusta de cocinar, puedes comprar a precios muy económicos algunos cangrejos de gran tamaño, que localmente son considerados como incomibles.

 

Pasear y comer en el puerto de Essaouira

 

Essaouira es una ciudad que está en la región de Marrakech-Tensift-Al Hauz, en el suroccidente de Marruecos, que es mágica para muchos de los turistas que la visitan por el color de sus casas, los detalles y el ambiente histórico que se respira en cada una de sus calles.

 

En esta población tienes la oportunidad de encontrar diferentes atractivos que vale la pena visitar, ya sea por su atractivo arquitectónico o natural como por la importancia histórica que tienen.

 

Esta ciudad del occidente de Marruecos ha ido desarrollándose como un destino turístico de los más importantes de la región, por lo que turistas que fueron hace algunas décadas pueden ver las diferencias que han traído los años. En especial en la actualidad las facilidades como alojamiento y restaurantes son de una mayor calidad, así como el trato a los visitantes que llegan hasta allí.

 

Uno de los sitios que te recomiendo visitar en Essaouira es el puerto, que es todo un espectáculo mágico y dependiendo de la hora del día tiene un paisaje completamente diferente. Toda esta ciudad se ve de una forma espectacular desde este lugar, debido a que desde allí son muy evidentes los contrastes que brindan las casas de color blanco, con sus decoraciones de tonalidades azules.

 

Caminar por este puerto de la ciudad es un excelente plan para cualquier hora del día, aunque temprano en las mañanas todo está cubierto de una neblina que hace que la vista sea única. Los pescadores de esta población de Marruecos ponen un gran esfuerzo en decorar sus embarcaciones y se sienten muy orgullosos de ellas, y en su exterior es evidente si se utilizan mucho en navegaciones mar adentro o si la mayoría del tiempo están atracados

allí.

 

Este lugar de Essaouira es uno de los más populares entre los turistas porque, aunque no es tan impresionante y hermoso como otros de Marruecos y el mundo, si tiene un encanto en sus tradiciones. Lo recomendado es que vayas en horas de la mañana o en la noche, cuando llegan los pescadores de sus faenas y puedes comprar el pescado fresco allí mismo, y hasta es posible que lo preparen para que te lo comas mirando los paisajes locales.

 

Islas Púrpuras, en las orillas de Essaouira

 

Las Islas Púrpuras son un grupo de pequeñas islas que están en las costas de Marruecos en la bahía que está en Essaouira, siendo uno de los lugares que más quieren visitar los turistas que llegan hasta allí.

 

Essaouira es una de aquellas ciudades que son visitadas por aquellos que quieren conocer un poco más de la historia del país y estas islas han sido la inspiración de varios pintores y escritores que por allí han pasado.

 

Estas islas están muy cerca a la costa y son visibles desde las playas, lo que hace que esta parte tenga un ambiente un poco más misterioso y encantador. Además de decorar esta parte del mar, tienen una función mucho mejor para los habitantes, porque evita que los grandes y fuertes oleajes lleguen hasta las costas, haciendo que las playas sean más seguras.

 

El Púrpura que tiene el nombre de estas islas viene de la tintura de este color que solía ser recolectada de algunos moluscos que viven en el mar de los alrededores de estas islas. Durante las épocas romanas y fenicias, esta tintura era comercializada en este lugar, lo que hizo que se convirtiera fácilmente en una zona industrial, y algunos de los objetos que se utilizaban fueron descubiertos hace pocas décadas.

 

El acceso a estas islas está prohibido y a ellas sólo pueden ir algunas personas que viven en ellas, así como personas que están en trabajos de reproducción de las aves locales y algunos ambientalistas que se encargan de observar la población local de halcones. Aunque estos halcones migran hacia Madagascar, estas islas son utilizadas por ellos para reproducirse en las temporadas.

 

Desde las orillas puedes ver algunos de los nidos de estos animales en las Islas Púrpuras, con la ayuda de los binoculares, así como otros tipos de aves que llegan hasta allí migrando también. Desde el puerto de Essaouira puedes tomar tours en embarcaciones que te llevan muy cerca de estas islas y sus alrededores, pero nunca lo suficientemente cerca para afectar a las aves.

 

 

 

Emplazada sobre la costa atlántica de Marruecos, Essaouira es una tranquila ciudad histórica fortificada, de ambiente apacible para disfrutar del ocio, cultural, cuya medina ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Por allí pasaron fenicios, cartagineses, romanos, pueblos bereberes, franceses y portugueses, quienes dejaron su impronta.

 

Essaouira es una de las excursiones imperdibles que se realizan en todo viaje a Marruecos, donde podremos conocer su antigua ciudadela amurallada o Medina, pasear por sus callejuelas llenas de historia, por sus zocos, con sus casitas vestidas de blanco bien al estilo mediterráneo, admirar el trabajo fino de los ebanistas y taraceadores, cuando le dan vida a todo tipos de madera que utilizan estos talentosos artesanos. Sentarnos a beber algo en sus cafés con terraza y los restaurantes elegantes de la ciudad.

 

Las playas de Essaouira son otra invitación al placer y descanso, y también a la práctica de deportes náuticos como kaitsurf, windsurf, etc.

 

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Una de los lugares imprescindibles de Marruecos que no debes perderte es Essaouira, a la que se la conoce con otros muchos nombres como: la perla del Atlántico o la Bella Durmiente. Con estos nombres ya puedes hacerte una idea de la belleza que alberga este sitio. Además se trata de una ciudad Patrimonio de la Humanidad, que mantiene tanto la autenticidad como el encanto de una tierra que parece que se ha perdido en el tiempo. En ella termina el Atlántico y sus casas te recordarán a las típicas casas blancas andaluzas. Si quieres conocer más de este maravilloso destino, sigue leyendo.

 

Essaouira, conocida antaño como Mogador, se encuentra en Marruecos, en la costa occidental del Atlántico. Concretamente está en la región de Marrakech Tensift El Haouz. Es una ciudad que ha sido conquistada por muchos pueblos, comenzando por los fenicios, posteriormente por los romanos que llegaron en busca de la sal y el famoso tinte púrpura, después por los portugueses a finales del siglo XV, los Saadianos, los Alaouitas, etc.

 

Fue en el siglo XVIII cuando Mohammed Ibn Abadía fundaría esta ciudad y se convertiría entonces en uno de los principales puertos de todo el reino. Y es que Essaouira es, desde principios del XIX, uno de los puertos más importantes de todo Marruecos, lo que le ha permitido el intercambio de numerosos bienes con miles de rincones del mundo.

 

Pero además de conocer su historia muy rápidamente, en esta ciudad podrás disfrutar de diversas actividades de las que te hablamos a continuación.

 

Las playas de Essaouira

 

La ciudad cuenta con más de 6 kilómetros de playas, en las que podrás disfrutar con las mejores condiciones. Eso sí, el viento siempre omnipresente reina sea la época que sea. Lo único con lo que debes tener cuidado es con los remolinos que se forman a veces y que pueden ser muy peligrosos ya que se trata de remolinos bastante fuertes. Por eso siempre que vayas a nadar mira antes cómo está el agua y no confíes en tu pericia o destreza como nadador.

 

A lo largo de toda la playa vas a encontrar diversas cafeterías y restaurantes en los que te ofrecerán desayunos, comidas y cenas en sus terrazas bajo el sol en las que podrás relajarte.

 

El Festival de Gnawa

 

Este Festival de Essaouira se creó en 1998 y desde entonces se viene desarrollando como uno de los acontecimientos culturales más importantes de toda la zona. De hecho son muchos los músicos internacionales que participan en él y el público asistente cada vez es más numeroso.

 

Deportes

 

Como era de esperar, en playas así con aguas más furiosas y viento siempre presente, los deportes más practicados son el surf, el kite surf y el wind surf. La bahía de Essaouira está bañada por unas olas que conforman el paraíso para muchos amantes de estos deportes de viento. Son vientos alisios, fuertes y constantes, procedentes del noroeste. Además, si te animas ofrecen numerosos cursos de cualquiera de estas tres modalidades y alquilan también el material necesario.

 

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La ciudad de Essaouira se halla en la costa oeste de Marruecos, apenas a 170 kilómetros de Marrakech.

 

 

 

Antiguamente conocida como Mogadur, es una de las ciudades más turísticas del país. No en vano su medina está declarada, desde el año 2001, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

 

 

No es una ciudad demasiado grande, pero sí muy bulliciosa, gracias especialmente a su puerto y a su carácter turístico. La naturaleza de su bahía y la arquitectura del siglo XVIII de su medina forman un contraste que apasiona. Para muchos Essaouira es una de las mejores excursiones que pueden hacerse desde Marrakech, pero creo que va siendo hora de ser conocida también de manera individual.

 

 

 

Hasta aquí llegan turistas de todo tipo: surfistas, amantes de la costa, senderistas, artistas, bohemios, fotógrafos… Essaouira es una ciudad blanca fortificada, un enclave famoso por la gran cantidad de intelectuales que llegan a ella, pequeña y compacta, por lo que se puede recorrer fácilmente a pie.

 

 

 

VISITAS EN ESSAOUIRA

 

 

 

– Medina de Essaouira

 

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2001, es un magnífico ejemplo de construcción inspirada en la arquitectura europea del siglo XVIII. Su laberinto de callejuelas estrechas, sus fachadas con puertas y ventanas azules, cafés y tiendas de artesanía merecen un paseo relajado. En su interior también podemos ver viejas sqalas o fortalezas, el baluarte de Bab Marrakesh, el dique, mezquitas, sinagogas e iglesias.

 

 

 

– Puerto de Essaouira

 

Es el tercero más grande del país, tras los de Agador y Safi, un lugar muy popular y tradicional, con los pescadores remendando sus redes durante el día. Lo mejor es subir hasta la Escala del Puerto, desde la que se observa una preciosa panorámica del mar y la medina. No olvidaros de hacer una pequeña excursión en barco hasta la Isla Mogador, con su prisión del siglo XIX (siempre que el tiempo lo permita).

 

 

 

– Hammam Lalla Mira

 

Se trata del baño público más antiguo de la ciudad, y su nombre significa “espíritu amarillo”. Hoy en día es el primer hammam marroquí calentado con energía solar, y en la parte superior cuenta con un pequeño hotel restaurante. . Sus paredes blancas y su suelo de baldosas verdes lo convierten en un rincón relajante y encantador. Curiosamente, la mayoría de sus clientes son mujeres, aunque está abierto a todo el mundo.

 

 

 

– Museo Sidi Mohamed ben Abdallah

 

Situado en la calle Laalouj, junto a la principal oficina de correos de la ciudad, este museo se ubica en un viejo edificio del siglo XIX. Renovado recientemente, consta de dos plantas y lleva el nombre del fundador de Essaouira. Su colección alberga monedas antiguas, alfombras, armas, trajes típicos de Marruecos y una pequeña galería de imágenes de la Essaouira del siglo XIX.

 

 

 

– Playas en Essaouira

 

La playa principal está a la salida del centro histórico, y tiene varios kilómetros de longitud. No es muy recomendable los días de viento, ya que es prácticamente imposible estar. En los alrededores de la ciudad encontramos también la Playa de Oualidia o la Playa de Taghart, situada en la zona sur. Esta última dicen que es la más conocida y frecuentada, especialmente durante el verano.

 

 

 

– Bastión de la Escala

 

Las murallas de Essaouira llaman poderosamente la atención, especialmente las del flanco norte y oeste, que son las que dan al Atlántico. Es aquí donde se halla el Bastión de la Escala, una sección de la muralla a la que se puede subir y contemplar unas magníficas vistas. Hoy en día hay una serie de cañones de bronce que apuntan hacia el mar. El bastión del norte se conoce como Bad Ljhad, que cuenta con vistas a la medina.

 

 

 

– Bab Doukkala

 

Como su nombre indica (bab en árabe es puerta) es la puerta de entrada a Essaouira. Se halla en la zona norte de la medina, y si la atravesamos accedemos en primer lugar al Méchouar, el barrio judío. No es muy grande, con apenas tres arcos, pero su interés radica durante el atardecer. Allí se congregan los músicos y artistas callejeros, para hacer sonar su música o contar historias tradicionales.

 

 

 

– Otras visitas de interés

 

En Essaouira podemos hacer otras pequeñas visitas de interés, como el Palacio Real, residencia del rey de Marruecos cuando visita la ciudad; las diferentes puertas de la muralla, como la Puerta de la Marina o la Bab Sebaa; los Jardines de Otello, una visita muy apacible y placentera junto al mar; la sinagoga, la Plaza Al Mellah, en el barrio judío, o la bulliciosa Avenida Istiklal.

 

 

 

EXCURSIONES DESDE ESSAOUIRA

 

Para muchos la principal excursión desde Essaouira será Marrakech, situada apenas a 170 kilómetros al este. A la misma distancia, pero hacia el sur, se sitúa otra de las ciudades más turísticas de Marruecos, Agadir.

 

 

 

Excursiones más cortas se pueden hacer a la Isla de Mogador (en barco desde el puerto), junto a las demás Islas Púrpuras, o Oualidia, que cuenta con playas preciosas.

 

 

 

CLIMA EN ESSAOUIRA

 

De clima templado, Essaouira se mueve a lo largo del año entre los 16 y los 28 grados. No hace ni mucho frío ni mucho calor, aunque por las noches refresca hasta los 10 grados aproximadamente. Eso sí, debido a la humedad, las sensaciones térmicas pueden hacer que parezca que haga más calor o más frío. No llueve demasiado y, ojo con los vientos, que en ocasiones son bastante fuertes (Essaouira es un paraíso para los amantes del surf)

 

 

 

COMPRAS EN ESSAOUIRA

 

Nada mejor que irnos de compras por los mercados de la ciudad. Hay mercados de alimentos, especias, artesanías, joyeros, madera… En la medina se hallan los mejores zocos, en los que comprar especias y tajines, obras en madera con incrustaciones de nácar… Aún existen incluso pequeños talleres en los que, además de comprar, veremos cómo los artesanos trabajan con sus propias manos. Las avenidas de Istiklal y Zerktouni, además del Boulevard Mohammed V y las afueras de la Bab Doukkala son otros rincones para ir de compras.

 

 

 

GASTRONOMÍA EN ESSAOUIRA

 

La gran mayoría de platos típicos de Essaouira se elaboran con el aceite de argán, fruto del arganero que se cultiva en los alrededores de la ciudad. En cualquier restaurante probaréis ensaladas, tajines, el amlou; pescados y mariscos como el bogavante, gambas y sardinas; el cus cús de pescado y una gran variedad de pastas y pasteles, que se acompañan con café y el clásico té de menta.

 

 

 

VIDA NOCTURNA EN ESSAOUIRA

 

La medina y sus callejuelas es el mejor lugar para pasar la noche en la ciudad. Además de los bares, teterías y coctelerías de la zona, en sus plazas se sitúan diferentes artistas callejeros, encantadores de serpientes, vendedores ambulantes… que le dan una animación especial a la ciudad. Para ir de pubs o discotecas lo mejor es la zona del puerto, las avenidas de la zona moderna o los hoteles.

 

 

 

TRANSPORTES EN ESSAOUIRA

 

La mejor manera de moverse por Essaouira es a pie, ya que la medina es completamente peatonal. Es fácil perderse, pero siempre iréis a dar a algún lugar abierto y conocido. Los taxis se hallan a las afueras de la medina, junto a las principales puertas. Se suelen tomar si nuestro destino está alejado, o para ir a la estación de autobuses. Aunque por regla general todo está cerca en Essaouira y no hará falta el transporte público.

 

 

 

CÓMO LLEGAR A ESSAOUIRA

 

Podemos llegar hasta el pequeño aeropuerto internacional de Essaouira, situado a 15 kilómetros al sur de la ciudad. A la salida de la terminal se puede tomar un taxi. Essaouira está también muy bien comunicada por autobús con las principales ciudades de Marruecos. Desde Marrakech se tarda unas 3 horas y media y desde Casablanca 6 horas. Es común también en Marruecos alquilar un taxi entre varias personas para que os lleven de un lugar a otro.

 

 

 

ALOJAMIENTOS EN ESSAOUIRA

 

En Essaouira, al ser una ciudad turística en la costa, encontramos alojamientos de todo tipo, tanto dentro de la medina (los típicos riads) hasta hoteles en primera línea de la playa. Tenemos hoteles exclusivos y de primer nivel y alojamientos de nivel medio, pensiones y hostales más modestos. Si queréis reservar habitación en la ciudad os sugiero el siguiente enlace: www.almusafir.es

 

Los famosos cañones de la SKALA que son del siglo XVII y que forman parte de una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad de Essaouira provienen de las fundiciones de Sevilla y Barcelona. Según parece, formaron parte de botines de guerra de barcos españoles.

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Quesería cerca de Essaouira

En Essaouira he descubierto un sitio muy particular. La Queseria de Meskala o la Queseria de la Kasbah.

Situada en Meskala, un pueblo que encontrareis en la carretera de Marrakech a Essaouira a escasos 30 Km antes de llegar. A la derecha un panel anuncia la existencia de una cooperativa en Khemis Meskala, donde Abderrazzak Khoubbane hace los quesos. Seguir la carretera unos 18 Km hasta Meskala. En total unos 45 minutos desde Essaouira.

Me encanta el queso, y aunque siempre veo cabras, ovejas y vacas pastando en el campo marroquí creía que el país no producía buen queso, o mejor dicho que no había una gran cultura sobre él.. Ha sido llegar a este lugar y entender que existen algunos rincones donde el queso es una obra de arte. Y todo gracias a Abderrazzak, un profesor universitario nativo de Essaouira que vivió muchos años en Canadá y al que su padre transmitió el gusto por los productos de la tierra. A su vuelta a casa, a su país decidió comenzar con la fabricación artesanal de quesos.

Esta quesería se encuentra dentro de un gran ksar, es una antigua plaza fuerte compuesta de varios riads. La Kasbah es grande y de una hermosa y rara belleza. Cuenta con una gran historia detrás que dejaré que descubráis en vuestra visita.

Cuando entras al Riad de la familia Khoubbane, los árboles frutales te dan la bienvenida, naranjos, mandarinos…un vergel central dan frescura a este espléndido patio. Es un verdadero lugar de paz y de calma. Te recomiendo dejar las prisas en el coche, porque aquí el tiempo va poco a poco.

El taller de fabricación y refinamiento de los quesos se sitúa en una de las partes de la Riad que cumple con las normas sanitarias vigentes. La mayoría de la producción anual de la quesería está formada por queso a base de leche de cabras, vacas y ovejas. Según la temperatura y la duración de refinamiento, obtiene varias calidades de quesos presentados bajo múltiples formas: camembertes, buchettes, crottins, palets, chèvres frais, etc.

Fue una degustación de ensueño para los amantes del queso. Maridaje de vino y quesos naturales, caseros, frescos, especiales, diferentes, una comida inolvidable. Abderrazak nos acompañó después con el te verde, insistió en ponerle limón y María luisa fresca. Y allí en el salón donde el Rey Hassan II pasaba temporadas, debajo de uno de los techos más hermosos que uno puede imaginar divagamos durante horas. Sobre Marruecos, religión, el valor de la familia, la joie de vivre ( la alegría de vivir ), el valor del tiempo, la importancia de las cosas, del amor, de los hijos…divagamos y el tiempo iba pasando. Se puso a llover pero nada importaba en ese momento.

Fue una fiesta gastronómica y también de amistad, jugamos a escoger un queso favorito. El mío había sido un delicioso queso fresco de cabra envuelto en una hoja fresca de higo, le llaman Lalla Mira. Sin palabras….

Fue en ese momento, después de tapar la bandeja de quesos y saborear el último sorbo de deliciosa vino marroquí cuando nos dimos cuenta que éramos unos auténticos afortunados por poder disfrutar de esos momentos.

En este lugar también puedes quedarte a dormir, en unas habitaciones blancas y hermosas que se encuentran en el mismo Riad.

 

La Fromagerie dans la Kasbah

Meskala

Reservas:

00212 666 23 35 34 o el 00212 658 83 99 99.

 

F.amazighen

 

Viajar a Essaouira

Dar Menara

dar Manara

Riad

Excursion por essaouira

 

Marruecos, y que mejor forma de hacerlo que visitando un lugar tan encantador como Essaouira, ese precioso pueblo de pescadores que realmente enamora. Es justamente allí, frente a su costa, donde encontramos la isla de Mogador, llamada también islote de Mogador.

Es la isla más grande de las denominadas islas Púrpuras, todas ellas frente a Essaouiral. Cuenta con 3 km de largo y unos 2 de ancho y está a tan sólo 1,5 km de la playa.

Los fenicios ya habrían puesto sus pies en ella, denominándola Arambys, que venía de la frase fenicia Har Anbin que literalmente significa “montaña de las Uvas”.

Allá por el siglo I a.C, aproximadamente al final del mismo, Juba II establecería una fábrica de procesamiento de púrpura de Tiro, de murex y conchas de púrpura. Este tinte se usaba para tratar algunas togas del Senado Imperial Romano, y es el principal motivo por el que actualmente se conoce a estas islas con dicho nombre.

El islote ha sido una gran fuente para encontrar objetos y artefactos fenicios, pero también romanos. Incluso se llegó a encontrar una casa romana con sus cimientos, además de algunos objetos como monedas y vasijas.

En el año 1844, la Marina francesa capturó y ocupó dicha isla durante el conocido bombardeo de Mogador.

En la actualidad, desde el puerto de Essaouira o desde la Skala du port, es posible observar el gran islote en el que aun descansan dos magníficas fortificaciones, que en su momento funcionaron como cárceles.

Hoy por hoy, en la isla no vive nadie. Además, desgraciadamente, la entrada a la misma no está permitida, pues ha sido declarada como reserva natural, entre otros por ser el hogar del precioso halcón Eleanora, en peligro de extinción. Aun así, merece la pena acercarse a la costa para poder observar desde lejos este encantador lugar.

Essaouira está situada a 175 km de Marrakech, en la costa atlántica. Essaouira fue construida por los portugueses que le dieron el nombre de Mogador. Es conocida por su festival anual de « Música Gnaoua”. Essaouira tiene 3 partes :la fascinante medina ( la parte medieval) declarada patrimonio mundial por la UNESCO, la parte nueva y el barrio llamado judío “Derb Lealouj”. Essaouira atrae a muchos visitantes que ralizan una excursión de un día desde Marrakech y también a los amantes de deportes nauticos que disfrutan las mejores condiciones que les ofrece la estupenda playa de ésta ciudad sin olvidar el bonito puerto de pesqueros, sus bonitas murallas con vistas al mar, plaza Moulay el Hassan etc…

 

La hermosa ciudad de Essaouira, también conocida como Mogadur o Esauira, es una ciudad portuaria marroquí bastante visitada por turistas; y es que cuenta con un encanto especial que enamora con gran facilidad. Tanto que incluso algunos directores de la gran y pequeña pantalla han caído presos de su maravillosa arquitectura, como la serie Juego de Tronos que fue rodada en su medina en 2012.

Aunque en su totalidad, es un lugar que reamente merece la pena visitar. Existen algunas zonas que destacan por encima de otras, como por ejemplo Skala du port. Esta es una plataforma elevada sobre un gran muro con almenillas que se construyó en la antigüedad para dar protección a la ciudad.

En sus altos muros rompen las olas del mar Atlántico, y cuenta con una longitud de 200 metros por la cual podremos pasear disfrutando de las vistas de la bahía de Essaouira, la medina fortificada y la isla de Mogador, que se sitúa frente a esta plataforma del puerto, a tan sólo 1 kilómetro de distancia.

Esta skala es, en realidad, una continuación de la muralla de Essaouira. Está compuesta por 2 torres fortificadas con forma rectangular. Un paseo por los restos de una construcción medieval que no nos dejará indiferente, un lugar que se perfila como una de las zonas más fotografiadas del núcleo urbano.

En nuestro agradable paseo junto al mar, encontraremos algunos elementos destacables, como por ejemplo los famosos cañones de la Skala. Estos cañones de bronce, con los que es frecuente ver posar a los turistas, fueron construidos en las fundiciones de Sevilla y Barcelona. Al parecer, serían botines de guerra conseguidos de los barcos españoles.

Como hemos comentado, muchas han sido las películas rodadas en esta preciosa ciudad. En concreto, en este gran paseo fortificado, se rodaron algunas escenas de la película el Reino de los Cielos, de Ridley Scott, al igual que en la histórica medina de Essaouira.

Hannón el Navegante fue un explorador cartaginense de gran importancia dentro de la historia de Marruecos; y es que además de explorar gran parte de toda la costa africana, en su arriesgado viaje, este cartaginés apoyado por una flota y cientos de colonos, fundó siete ciudades cartaginesas de la costa atlántica de Marruecos, dando por tanto paso a posteriores restos arqueológicos.

Nos situamos aproximadamente en el 500 a.C, momento en el que Hanno, o Janón, apodado “el Navegante”, emprendió su viaje sobrepasando las columnas de Hércules.

Estableció un puesto de comercio importantísimo en lo que posteriormente sería conocido como la ciudad de Essaouira, antes conocida como Mogador. Allí, Hannón conoció la técnica fenicia para teñir telas a través de una criatura marina.

Durante todo su trayecto, es de esperar que Hannón y su tripulación mantuvieran contacto directo con las tribus indígenas del lugar, bereberes en su mayoría, pues eran los que más abundaban en esta parte del continente por aquel entonces.

Existen partes bastante curiosas de su relato. En una ocasión encontraron una isla y descansaron en ella. Esta isla estaba poblada por extraños seres salvajes. Intentaron capturar uno vivo, pero su violencia y fuerza ante el ataque era imposible vencerla sin matarlos. Así pues, finalmente tomaron tres hembras. El problema es que en su vuelta a Cartago, estas hembras también murieron, pues se mostraron muy salvajes y furiosas. Sus pieles fueron llevadas hasta la ciudad, y allí se les dio el nombre de gorilae.

Cuando los exploradores europeos encontraron gorilas en el siglo XIX decidieron atribuirles ese nombre por prestar muchísima similitud con lo descrito por “El Navegante”.

Todas las aventuras vividas por Hannón fueron escritas en una tablilla que terminó colgada en el templo de Baal. Al regresar a Cartago, este relato fue traducido al griego dando como resultado la versión conocida como Periplo de Hannón.

En la costa atlántica de Marruecos y a tan sólo casi 3 horas desde Marrakech encontramos un pequeño remanso de paz, entre callejuelas de casas blancas y pórticos azules, mecido por playas ideales para practicar surf y una amplia gama de ofertas gastronómicas con pescados y mariscos de protagonistas. Bienvenidos a Essaouira, el encanto de la costa de Marruecos.

Essaouira: un lugar con historia

Essaouira se sitúa al norte de la conocida ciudad costera de Agadir, en la costa atlántica, y a casi tres al oeste de Marrakech. La ciudad sistituye la fiesta y bares de una ciudad de costa por arte y cafés, un ambiente relajante de fusiones, compras y turismo de deportes acuáticos.

La mayoría de sus casas blancas son de pórticos azul celeste y las gaviotas sobrevuelan constantemente este particular oasigs mecido por los fuertos vientos atlánticos, ideal para desconectar de las grandes urbes del país.

Essaouira es el resultado de numerosas fusiones y episodios históricos. Se dice que ya fue visitada por los cartaginenses en el siglo V, aunque su principal atractivo pasaría a ser la pequeña Isla de Mogador, situada frente la ciudad, y cuya particularidad corresponde a la de ser el primer lugar del que se extrajo el color púrpura, gracias a los murex, caracoles de mar que segregaban el tinte. Esto llamó la atención del rey bereber Juba II, quien construyó una factoría que comercializaba el tinte para teñir las togas del Imperio Romano.

Durante los siglos siguientes, la ciudad fue ocupada por portugueses, lugar de residencia para numerosos judíos y finalmente fue tomada por Marruecos en colaboración con Francia a finales del siglo XVIII, siendo Mohamed III quien decidió enfocar la ciudad hacia el comercio exterior con Europa.

Arte y cultura

Como suele suceder con la mayoría de ciudades árabes, la mayoría de atracciones turísticas se concentran dentro de la Medina (o ciudad antigua) de la localidad, normalmente amurallada y de un ambiente más comercial y bullicioso.

Típicamente marroquí, la Kasbah es una de sus obligados. Esta antigua vivienda de altos dirigentes fue construída en torno a 1775 en el barrio de Makhzen, al oeste de la Medina y donde aún se conservan los cañones asomando hacia el mar. Desde sus dependencias al aire libre se tienen inmejorables vistas y una típica foto a través de su famoso ojo de buey.

Si quereis conocer más a fondo la música e instrumentación bereber nada mejor que acercarse al Sidi Mohammed Ben Abdellah Museum o perderse entre los antiguos comercios de la plaza Moulay Hassan, antiguo barrio judío.

Ciudad de arte, los artistas callejeros o artesanos pueden verse en casi cualquier esquina, aunque el principal rincón es Bab Doukkala, es un pabellón entre la entrada de la muralla y la estación de buses, donde se concentran numerosos músicos y cuentacuentos. Por otra parte, Orson Welles utilizó la ciudad como escenario para su Otelo en 1949. Numerosas exposiciones y una plaza propia son algunos de los tributos del mago del cine en Essaouira.

Playas de surf y atardeceres

Otra de las principales atracciones de Esaouira son, sin duda, sus playas, extensas y de arena blanca fundida en dunas. Los fuerte vientos atlánticos permiten la práctica de numerosos deportes acuáticos como surf, windsurf o kite surf, mientras que un paseo en camello por la ensenada es otro de los pasatiempos típicos.

El ambiente costero de Essaouira se refleja no sólo en sus aguas, sino en los numerosos establecimientos. Si queréis tomar un bocado, nada mejor que un paseo por las carpas del puerto donde los pescadores ofrecen marisco fresco acompañado de ensalada y patatas.

Si queréis contemplar el atardecer nada mejor que una copa en Les Terrases de Essaouira o algunas compras por los zocos al aire libre, mucho más tranquilos y variados que el de otras ciudades como Marrakech.

Essaouira es una de las ciudades que forma parte del Plan Azur 2020 promovido por Marruecos con el objetivo de conseguir que el país sea uno de los principales destinos del mundo en tal año. Por el momento, Essaouira es un lugar de viajeros, bohemios y artistas que hará las delicias de quien se deje caer por este particular oasis de fusiones, arte y playas aún no tan explotado como otras ciudades costeras.

¿Alguna vez has estado en Essaouira? ¿O prefieres otra ciudad de Marruecos, como El Jadida? No te olvides consultar nuestros consejos para viajar a Marruecos?

Essaouira está situada en la costa occidental del Atlántico en Marruecos, al norte del cabo Sim, en la región de Marrakech-Tensift-El Haouz.

La ciudad, llamada anteriormente Mogador por los portugueses, fue mandada construir por el sultán de la dinastía Alaouita Sidi Mohamed Ben Abdel-lah en 1764.

La ciudad fortificada está dividida en un barrio judío, medina y Kabash. Las antiguas fortificaciones tienen una mezcla de arquitectura militar, portuguesa, francesa y bereber.

Desde su fundación, Essaouira ha sido uno de los principales puertos de Marruecos.

La Medina de Essaouira está dividida en cuatro partes, con dos calles principales en forma de cruz.

Su diseño y construcción fue encargado por el sultán Sidi Mohamed Ben Abdel-lah a uno de sus prisioneros, el ingeniero francés Théodore Cornut, que la bautizó como “As-Sawira”, que significa “la bien trazada”o “la dibujada”.

La Medina de Essaouira fue declarada en el año 2001 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con la kasbah y el mellah (barrio judío).

La Escala de la Medina de Essaouira es una plataforma almenada, de unos 200 metros de longitud, a la que se accede por el interior de la Medina.

Allí se concentran los talleres de marquetería y ebanistería de madera de tuya y limonero, que exponen y venden a lo largo de los pasadizos que hay en la Skala.

La ciudad de Essaouira, además de uno de los puertos más importantes de la historia de Marruecos, también se ha hecho un cierto prestigio entre los círculos artísticos de mayor renombre en África. Posee diferentes monumentos y piezas de arte, desde edificios de corte colonial hasta grabados en piedra, pinturas y esculturas realizadas por figuras importantes del arte africano.

Los escenarios naturales de los alrededores, así como la singular identidad de la ciudad, con sus edificios, callejuelas y embarcaciones, han servido como inspiración a numerosos graffitis y otras obras que se pueden ver tanto en galerías de arte como en las paredes de ciertas zonas de la ciudad.

Una de las exhibiciones de arte más importantes de la localidad es Air/Port, después de un 2013 muy activo, con cientos de visitantes, la exposición viaja a la ciudad de Antwerp en Bélgica donde estará por toda la temporada de verano 2014.

El objetivo de este proyecto es unificar el trabajo de artistas locales e internacionales para acercar los pantallazos de Essaouira y otras ciudades marroquíes, a la vez que se plantean diferentes rasgos de identidad propios de las localidades europeas. Una muestra muy interesante sobre el trabajo conjunto en materia artística.

#Marrakech | مراكش

Entre el Atlántico y el Mediterráneo, al pie del Alto Atlas, en la llanura de Haouz, a orillas de un afluente del río Tensift. Construida en el interior de un gran palmeral. Fundada entre el 1071 y el 1072 después de Cristo como capital imperial.

Es la ciudad más genuinamente marroquí, la que más se aproxima a nuestras expectativas. Se la conoce como “la ciudad de los cuatro colores“: el rojo propio de sus construcciones, el verde de las palmeras, el azul de un cielo que rara vez presenta su verdadero color, escondido, como muchas mujeres, bajo un velo amarronado de polvo y arena del sáhara; y el blanco de la nieve que en invierno cubre las cumbres del cercano Atlas, a sólo 60 quilómetros hacia el sur.

Marrakech, con algo más de un millón de habitantes, se ubica en una extensa llanura que muere a los pies del Atlas. Por ello, cuando nuestro avión la sobrevuela, la oscuridad de la noche nos permite ver una enorme superficie de pálidas farolas que se pierden en el horizonte. Esto se debe a que, como cabe esperar en cualquier país musulmán, la mayoría de las viviendas no superan los dos pisos de altura, por lo que la ciudad adquiere dimensiones descomunales. El número de familia que puede acoger un edificio de una ciudad europea, llegan a suponer varias manzanas de construcciones aquí, en Marruecos.

Sólo hay un tipo muy específico de construcciones en estas ciudades musulmanas que, por su altura, destacan notablemente sobre el resto y sirven de referencia al viajero: los alminares o minaretes de las mezquitas: torres utilizadas por el almuédano para llamar a la oración y símbolo de unión entre la tierra y el cielo; su función y simbología es casi idéntica a la de los campanarios de las iglesias católicas. No nos debe preocupar perdernos en Marrakech; podemos dejar el engorroso mapa ,imposible de doblar, en el hotel y entregarnos al placer de caminar libres; incluso, permitirnos el lujo de perdernos.

La Koutubia será nuestra mejor brújula. Este alminar, visita obligada, es lo único que queda de una antigua mezquita. De planta cuadrada y una decoración en cerámica verde y blanca en la parte superior, la Koutubia nos recuerda inmediatamente a la Giralda sevillana; es más, se dice que es su “hermana” marroquí. Su sencillez y su armonía hacen de ella el monumento más emblemático de la ciudad.

Ya que estamos cerca, podemos dar un breve paseo desde la Koutubia hasta la Mamounia, uno de los hoteles más lujosos del mundo. Siguiendo la filosofía árabe musulmana, todo lo bello se esconde bajo un aspecto austero y discreto que no hace sospechar las maravillas que contiene. Así es este hotel: un sencillo edificio en su exterior y todo un derroche del consabido lujo oriental, que nos puede transportar a los palacios de la época dorada de las dinastías árabes, por dentro. El precio de la Mamounia es prohibitivo, pero podemos entrar con absoluta tranquilidad, hacer fotos incluso y no veremos ninguna mala cara. Esto del “hotel-museo” no me resulta nuevo : el Plaza de Nueva York recibe cada día a decenas de curiosos que se quedan boquiabiertos ante el lujo que hallan a su alrededor.

En la calle nos espera el plato fuerte: un microcosmos en medio de la ciudad, la plaza de Yemá-l-Fná. Declarada por la UNESCO patrimonio oral de la humanidad, Yemá-l-Fná arrebató y arrebata a intelectuales y artistas como Juan Goytisolo, al que se puede ver a la mesa de alguna de las muchas terrazas que rodean la plaza, quizá con un té verde, el “whisky marroquí”, en la mano. Después de habernos sentido protagonistas de un cuento de hadas en la Mamounia, aquí podemos sentirnos protagonistas de un relato de Las mil y una noches: encantadores de serpientes, domesticadores de monos, aguadores, escribientes, mujeres con los rostros cubiertos que tatúan con henna, mendigos de chilaba y babuchas, cuentacuentos, vendedores de hierbas y mejunjes supuestamente medicinales…

Rodeando a todos estos personajes, decenas de puestos en los que se puede tomar un riquísimo y refrescante zumo de naranja por sólo 40 pesetas. Este pequeño mundo se prolonga a lo largo de las abigarradas y retorcidas callejuelas que, como hormigueros, salen de la plaza, o llegan a ella, vomitando o engullendo personas, turistas y marroquíes, todos mezclados. A pesar del río humano, en ningún momento tengo una mínima sensación de peligro; sé que nadie me va a hacer daño y las únicas precauciones que debo tomar son las propias de cualquier lugar muy concurrido.

En esta laberíntica medina, un olor intenso, cálido, mareante, abrumador, casi material, anula el resto de mis sentidos: innumerables especias, algunas conocidas y la mayoría extrañas; perfumes, cosméticos, cuero, frutos secos, infusiones, incienso… la pituitaria se vuelve loca y no puede abarcarlo. Todos los olores se unen para dar lugar a un sólo aroma penetrante, inconfundible. Por mi cabeza cruza una idea absurda: en algún recóndito lugar del desierto tiene que haber una fábrica en la que producen un potente ambientador con este olor. Y en los países árabes deben comprarlo masivamente; después, lo aplican en los zocos y consiguen el insólito efecto: si cierro los ojos, podría decir que estoy al mismo tiempo en un zoco egipcio, tunecino, iraní, marroquí; todos con el mismo característico olor, entre lo fétido y lo agradablemente perfumado, entre lo místico y lo nauseabundo.

Los vendedores nos reclaman desde la puerta de sus minúsculas y barrocas tiendecillas. No es difícil que, aunque no hayamos abierto la boca, averigüen al instante nuestra nacionalidad, haciendo uso de ese inusual sexto sentido o de una sobrenatural capacidad de observación. Tratarán de captar nuestra atención con frases como Más barato que en Pryca, Hala Madrid, Viva España. Una advertencia: las relaciones comerciales difieren mucho de lo que conocemos y, si tocamos cualquier objeto a la venta, aunque no nos interese mucho, estamos perdidos: se nos echarán encima con una paciencia y una vehemencia sorprendentes. Aquí el regateo es el deporte nacional. Todo es regateable, excepto lo que se ofrece en cafeterías, restaurantes, tiendas de hoteles y establecimientos de alto estandin. Los precios están abultadísimos y conseguir un buen negocio dependerá de nuestra destreza en el regateo.

Bien, son las siete de la tarde y debemos volver a la plaza, puede que a hacernos un bonito tatuaje de henna. ¡Pero qué ha pasado ! La plaza parece otra. Como de la nada, han surgido decenas de pequeños restaurantes portátiles alrededor de los que más nativos que turistas se han sentado para comer alguno de los muchos platos que, a muy buen precio, se ofrecen: pinchos morunos, pollo con curry, cabezas de cordero asadas (una verdadera delicatessen nacional), una apetitosa sopa de legumbres, pescado frito, platos desconocidos… De nuevo, en medio de la neblina originada por el humo de las frituras, la nariz se pone a trabajar frenéticamente. El olor invita a comer y nos sentamos al lado de los marroquíes que, sonrientes, nos hacen un sitio y, libres de prejuicios, disfrutamos de una cena en la que el sentido del gusto también se revoluciona con los nuevos sabores de especias y productos novedosos. Quedamos hartos por una cantidad ridícula. Hamdullah.

Como postre, nos tomamos un riquísimo té a la menta en el ático de una cafetería, desde donde contemplamos la marea humana que no para y llena todo el espacio. Finalmente, regresaremos al hotel en un petit taxi al que, naturalmente, regatearemos la carrera. Quince dirhams (1,5 €). En cualquier ciudad marroquí hay dos tipos de taxis: el petit taxi, que acepta un máximo de tres personas y sólo ofrece sus servicios dentro de la ciudad y el grand taxi, interurbano, de la marca Mercedes, con capacidad máxima para seis personas.

Pero esto no es todo lo que puede ofrecernos Marrakech. Debemos visitar los jardines de La Menara, una gran extensión de árboles frutales y olivos en cuyo interior encontramos una histórica laguna presidida por un armonioso edificio de tejado piramidal con el color verde del Islam. En la laguna, las carpas nos harán pasar un buen rato. A continuación, el palmeral, cuajado de lujosos chalets y hoteles, además de una exclusiva urbanización con campo de golf, alrededor de la que vagabundean niños descalzos que venden figuritas elaboradas con palmas secas a cambio de lo que sea; la riqueza y la pobreza son vecinas: un nuevo contraste.

Hemos hecho las visitas ineludibles de Marrakech; el resto, deben descubrirlo los viajeros. Decimos adiós a la “rosa entre las palmeras”.

Mahasalama, y espero que os haya gustado mi experiencia desde un punto de vista Marroqui y profesional.

Que Hacer

Djemaa el-Fna
El corazón pulsante de la Medina donde la vida marroquí está en su forma más colorida y vibrante, particularmente cuando ¡cae el crepúsculo en otro apacible día!

Palais el-Badi
Construido en el siglo XVI y famoso por haber sido uno de los palacios más hermosos en el mundo.

Tumbas Saadian
Las tumbas Reales de la dinastía Saadian están bellamente adornadas con techos domo, intrincados grabados y enyesados de ornato.

Jardines Menara
Sitio maravillosamente tranquilo ubicado en medio de huertos de olivo y con la perspectiva de las Montañas Atlas.

Koutoubia
El punto más alto de la silueta de la medina es el minarete de la Koutoubia (mezquita de los libreros). El minarete tiene 77 m de altura y por sus proporciones perfectas es un ejemplo para otras construcciones de mezquitas. La Koutoubia se ve desde lejos y sirve de punto de orientación.

Plaza Djemma-el-Fna
La plaza Djemma-el-Fna es el centro de la vida pública de Marrakech. Es un espacio libre bastante grande entre el souk y la Koutoubia, donde durante el día ilusionistas, encantadores de serpientes, narradores de cuentos, vendedores de zumos, grupos de música, vendedores de agua y faquires entretienen a los espectadores, visitantes y caminantes. Allí es posible desde sacarse una muela, conocer el porvenir, o hacerse un tattoo de henna en el brazo. Sobre las cinco de la tarde este espectáculo cambia. Desde todas las direcciones se acercan personas con cocinas transportables, así como mesas, sillas y toldos para montar restaurantes en la plaza, donde se puede cenar de todo: couscous, pinchos, ensaladas, sopas, tajines y mucho más.

Souk
En un laberinto de calles estrechas y oscuras, a veces como túneles, a veces llenas de rayos de sol, entrando por las grietas de los techos de cañas se enhebran tienda al lado de tienda, y uno se encuentra en un atmósfera llena de impresiones sensoriales de todo tipo. Olores desconocidos y sorpresas visuales a cada paso. En un primer momento todo parece caótico y desordenado, pero con el tiempo se puede comprobar que el souk está dividido en diferentes secciones: alimentación, tejidos, cuero, madera, hierro etc… y en muchas ocasiones no solo aparecen las tiendas sino también los correspondientes talleres. Se puede contemplar cómo se adorna una caja de madera con marquetería, o a un herrero dando forma a una reja, o a alguien que cose un bolso de cuero. No es dificil en este ambiente evocar tiempos pasados.

Menara
Menara es el nombre de las plantaciones de olivos y árboles frutales en las afueras de Marrakech. Las plantaciones se riegan con el agua de una balsa enorme que aparece como un lago pintoresco en el paisaje. Ya en el siglo XII existían los jardines de Menara que se ampliaron en el siglo XIX. El Sultán Sidi Mohammed encargó la construcción de un pabellón morisco con un tejado cubierto de tejas verdes. Si hoy en día un habitante de Marrakech quiere disfrutar unas horas de la vida campesina o pasárselo bien en un picnic debajo de un olivo, llega en pocos minutos a los jardines de Menara.

Jemaa-el-Fna Square at sunset Marrakech, Morocco

La Fuente Chrob ou Chouf en Marrakech

Marrakech es una ciudad con una gran historia de la que puedes encontrar huellas hasta en los rincones menos esperados y es muy fácil que pases por algunos de ellos sin que los reconozcas, como es el caso de la fuente Chrob ou Chouf.

Son miles los visitantes que llegan hasta Marrakech cada año para ver sus paisajes con las Montañas de Atlas en el fondo y sus lugares más famosos, aunque algunos quieren ver detalles que también son hermosos como lo es esta fuente.

Esta fuente, que también es escrita como Shrob ou Shouf por algunos, la puedes encontrar en las cercanías de la reconocida Mezquita Ben Youssef, y es fácil de ubicar porque está justo antes de que comience la calle Bab Taghzout. Cuando llegas hasta ella puedes ver unos detalles decorativos que son para destacar y que seguramente atraerán tu atención, en especial los que están sobre ella.

Chrob ou Chouf fue construida entre finales del siglo dieciséis y principios del diecisiete, durante el reinado de Ahmed El Monsour, quien fue el que gobernó Marruecos en esas épocas. La idea principal con la que fue hecho este sitio era la de brindar agua fresca tanto a los locales como a los visitantes que pasaban por este lugar, debido a su posición cercana al Valle del Sahara.

El agua que sale de esta fuente lo hace de tuberías subterráneas, que son las mismas que sirven a las mezquitas de los alrededores. La parte exterior de ella es considerada como toda una obra de arte, en especial la parte de arriba, que es la que la protege del sol y brinda sombra a los que la utilizan, y que está hecha de madera tallada de cedro, siendo uno de sus mayores atractivos.

 

En Chrob ou Chouf puedes ver también unas inscripciones en su base que fueron talladas en letras cursivas, estando escritas en árabe marroquí, y se pueden traducir como “bebe y admira” o “bebe y mira”. Todo este lugar fue restaurado hace pocas décadas para que quedara en el buen estado en el que lo puedes ver en la actualidad y mostrando la importancia que tiene dentro de esta medina desde hace siglos.

 

Que ver y que hacer en Marrakech
Durante un viaje a Marrakech existe un circuito turístico que nos permite recorrer el contorno de la Ciudad Vieja amurallada o Medina, para detenerse en los accesos mas transitados por el turismo como es la Puerta de los Jueves (Bab el-Jemis), llamada así, porque es la entrada a una explanada donde los días jueves se realiza el mercado de los animales. Mientras que Bab ed-Debbagh es la puerta de ingreso al colorido barrio de los curtidores instalados en Marrakech desde el siglo XII. Otra, es la Puerta Roja (Bab Ahmar), la cual nos permite llegar hasta la Plaza de Armas ubicada muy cerca del Palacio del Gobernador.
Así, cualquiera de estas puertas nos permite ingresar al fabuloso mundo de la Medina de Marrakech, uno de los principales sitios para conocer. Es la Ciudad Vieja, protegida por un cordón de bastiones hechos de tierra roja que encierran un laberinto de callejuelas, barrios, zocos y palacios, mezquitas, cúpulas y minaretes.
Dentro del gran número de mezquitas que se alzan al cielo de Marrakech con sus elegantes minaretes se destacan la Mezquita de Kutubia, una de las más amplias del mundo musulmán y también una de las más armoniosas. La Madraza de Ben Youssef posee algunos de los más bellos ejemplos de arte y arquitectura de Marruecos. La Mezquita El-Manzar que data del siglo XII, con su monumental fachada es otro de los templos religiosos que resultan imperdibles atractivos turísticos para conocer. La Necrópolis de Marrakech que data del siglo XVI, esta dedicada a las tumbas saadíes. Rodeada por bellos jardines contiene los mausoleos que guardan las sepulturas de numerosos soberanos de esa dinastía.
El famoso Hotel La Mamounia resulta un atractivo en si, por alojarse en uno de los palacios más lujosos del mundo, decorado con todos los elementos representativos del arte islámico, también en sus paredes interiores, en las habitaciones donde se alojan los huéspedes. La imperdible y popular Plaza Jamaa el Fna, llena de todo tipo de actividades a toda hora, se convierte en un fabuloso escenario cultural para el turismo que visita Marrakech.
Asimismo, resultan imperdibles atractivos las numerosas residencias reales levantadas en distintas épocas, entre las que se destacan el Palacio Dar-el Badi, construido en el siglo XVII utilizando los mas ricos materiales como oro, marfil, mármoles, onix, maderas preciosas de otros países, etc. Otra suntuosa morada es el Palacio Dar el-Bahia, que data del siglo XIX. Este palacio contiene lujosas habitaciones que rodean a los patios interiores.
También hay que destacar los bellos jardines que posee Marrakech, como por ejemplo los Jardines de Agdal diseñados en el siglo XII, los Jardines de Menara, el Jardín Majorelle de principios del siglo XX.

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Lugares para visitar en Marrakech

Marrakech es una ciudad única y muy diferente al resto según quienes la han visitado. A diferencia de otras ciudades marroquíes, Marrakech ofrece a sus visitantes tanto visitas culturales como diversión. Quienes disponen de más tiempo, pueden hacer excursiones a lugares cercanos como Essaouira, las Cascadas de Ouzoud, Ouarzazate y el Valle del Ourika.

Muchos sitios de viajes permiten hacer la reserva de vuelos low cost, gracias a las ofertas que gestionan aerolíneas de bajo coste como Vueling, Easyjet o Atlas Blue. En lo que concierne al alojamiento, encontramos dos opciones muy populares: los riads y los hoteles. Los riads son casas tradicionales que poseen un patio en medio y habitaciones alrededor de éste. Por lo general los mismos poseen varias plantas y una terraza en la azotea, donde hay comodidades tales como sillas, mesas, sofás, etc.

Es importante destacar que Marrakech no es una ciudad que impacta por sus monumentos, sin embargo ofrece otros atractivos que bien merecen la pena descubrir, a través de su cultura y sus gentes.

Algunos de los lugares más interesantes para visitar son: la Plaza de Jamaa el Fna, el zoco, la Mezquita Koutoubia, la Medersa ben Youssef, entre muchos otros más.

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Secretos para comprar en Marrakech

Cuando uno es turista es inevitable ceder ante la compra compulsiva de artículos en los mercados locales. Para ir de compras a Marrakech, una ciudad comercial en Marruecos, aquí hay una serie de consejos.

Artículos de cuero: Bolsos, cintos, maletas, zapatos, poufs. Los artículos en cuero son un producto muy vendido en Marrakech desde el siglo XV. Los bienes que se ven a lo largo de los souks (barrios comerciales) todavía son producidos a mano en las peleterías de la ciudad. Se utilizan principalmente pieles de camello, vaca o cabra. Los precios de un producto de alta calidad aquí muy probablemente sean un cuarto de lo que valen en casa.

Para reconocer un buen producto, primero que nada, huélelo. Muchos peleteros utilizan tratamientos con heces de pájaro o con orina para ablandar el cuero. El olor queda por meses, así que busca un artículo inodoro. Costará más, pero valdrá la pena. Segundo, frota con un paño el artículo. Muchas veces están pintados con tintes baratos que se desprenden y tiñen la ropa o la piel.

Aceite para el pelo: Elaborado con aceite de argán, es tratado por cooperativas de mujeres en la calle que conecta Marrakesh con Essouira. Evita comprar frascos en la calle, ya que usualmente lo diluyen en aceite vegetal. Mejor visita una farmacia tradicional. Para saber que es un buen producto tiene que oler a castañas. También venden otras especias aromáticas, como azafrán o vainilla. El azafrán debe tener una coloración naranja-roja intensa y puede llegar a durar tres o cuatro años aromatizando.

Cerámica: Si quieres reproducir alimentos marroquís tendrás que comprar un tajín. Busca tajines que tengan un color uniforme de terracota, pues son los únicos que pueden ser usados en un horno. También busca un tajín cuya tapa cubra perfectamente al contenedor (de otro modo no se podrá cocinar bien). Se recomienda hervir agua y luego aceite antes de usarlo por primera vez.

Tapetes: La regla de oro al comprar un tapete es que lo dejes al final del viaje. Eso te ayudará a ver la variedad y escoger el más adecuado. Puedes negociar con el vendedor para que queden pagados los costos de envío a menor precio, e incluso con impuestos pagados.

Viajes a Marrakech

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Lugares para visitar en Marrakech

Marrakech es una ciudad única y controversial, por esta razón, hacer turismo en Marrakech es una trepidante experiencia sensorial. Increíbles sensaciones cautivan la atención del viajero desde el momento que aterriza.

Los más aventureros, tienen la posibilidad de realizar diversas excursiones desde Marrakech a lugares cercanos como Ouarzazate, Essaouira, las Cascadas de Ouzoud y el Valle del Ourika.

Marrakech no es una ciudad que deslumbre por sus monumentos ni que tenga maravillosos museos que ver. Pero es un viaje ideal para quienes desean hacer inmersión en un mundo distinto donde la cultura de sus habitantes es lo más peculiar.

Algunas de las visitas más importantes en la ciudad son: la Plaza de Jamaa el Fna, el zoco, la Mezquita Koutoubia, el Palacio Bahia, la Medersa ben Youssef, entre muchos más.

Muchas compañías gestionan vuelos a Marrakech. Hay una gran variedad de aerolíneas que llegan a Marrakech desde España, como Vueling, Easyjet o Atlas Blue. La línea aérea más importante de Marruecos es Royal Air Maroc.

Si estás visitando otras ciudades marroquíes y no tenéis coche podrás encontrar autobuses que comuniquen todo Marruecos a diferentes horas del día.

¿A qué esperas para programar tu viaje a Marrakech, llamame / www.almusafir.es ?.

Viajes a Marruecos

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Marrakech tiene una buena variedad de lugares y de detalles que vale la pena visitar en una vuelta por ella, porque es sencillo visitar lo más conocido, pero ver esta ciudad desde otros ángulos es una experiencia que no te puedes perder.

Ya sea desde lo alto, explorando las aguas locales o caminando por los sitios más tradicionales de ella, existen muchas formas para conocer un poco más de esta importante ciudad.

Una buena cantidad de turistas que llegan hasta Marrakech decide tener el primer vuelo recreativo sobre esta ciudad de Marruecos. Allí tienes la oportunidad de ver todo de ella, la parte más antigua y la que es un poco más moderna, algunos prefieren al amanecer o al atardecer; ya sea en helicóptero, en avión ligero o en globo de aire caliente, que es el más popular.

Si quieres conocer la naturaleza de los alrededores, ver un poco más de lo que hay fuera del casco urbano y hacer alguna actividad al aire libre, te recomiendo ir al Lago Lalla Takerkoust, que está a sólo veinte minutos del centro histórico. Este lago tiene una extensión de siete kilómetros donde puede hacer desde recorridos en botes de pedal hasta esquí acuático, pasando por viajes en canoas de motor.

Para otros paseos naturales te recomiendo ir al resort de montaña de Oukaimeden en las Montañas de Atlas, en donde puedes hacer esquí en las temporadas invernales, y desde allí puedes subir hasta el monte Toubkal, que está a 4167 metros de altura sobre el nivel del mar, que no es un ascenso particularmente difícil y que con la guía de un experto puedes alcanzar fácilmente.

Y claro, no puedes descubrir los detalles de Marrakech sin darte una caminata por la medina, en donde puedes dar una verdadera vuelta al pasado no sólo con la arquitectura, sino con los juglares, los encantadores de serpientes, los magos y los otros artistas callejeros. Y después puedes ir a la fuente Chrob ou Chouf, que tiene una inscripción que dice “bebe y verás que es lo que va a pasar”, que es todo un misterio para todos.

Viajes a Marrakech

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Exposiciones en Marrakech recomendables

Artista, pintora y colorista expone en los lugares más prestigiosos. Nicole Caplain, reconocido talento en el mundo entero, expone a través de una treintena de obras expuestas en Marrakech, compartir su mundo íntimo, sus valores y sus colores. Ella pinta mujeres que aman la vida, utiliza los colores como símbolos, el amarillo para la vida y el sol, el rojo para la pasión, el naranja para la sensualidad y el azul para el destino….
Hasta el 31 de Octubre
Le Beld
Douar el Coucou
Route de l’Ourika, Km 7
Tél. 05 24 38 59 30

Exposición colectiva de fotógrafos marroquíes emergentes, alumnos de la Escuela Superior de Artes Visuales ( ESAV ). Ilham Antar, Mohaamed Zouhair Khatem y Mohammed Yassine Kadraoul.
Hasta el 30 de Septiembre
Institute Française du Marrakech, IFM
Route de Targa
Tél. 05 24 44 69 30

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Vacaciones en Marrakech

Ahora que ha llegado el frío, ¿qué mejor manera de volver a recordar el verano que haciendo una escapada a algún lugar que todavía conserve la calidez de la temporada? Una buena opción puede ser Marrakech. Conocida como “La ciudad roja”, tanto por la tonalidad de sus tejados como por la de su entorno, es una de las ubicaciones más conocidas de Marruecos, y sin duda un destino original para estas navidades, si nos estamos planteando unas pequeñas vacaciones.

Marrakech

Hay muchos hoteles en Marrakech baratos, que podemos escoger para que el desembolso no sea demasiado grande. Así podremos también guardar un buen presupuesto para traernos souvenirs de la zona, que destacan por su exotismo. Entre los numerosos atractivos de Marrakech hay que mencionar su plaza Djemaa el Fnaa: un lugar con mucha tradición en todo el país, en el que se reúnen una gran cantidad de puestos de comida y todo tipo de espectáculos artísticos y acrobáticos. No podemos dejar de visitarla si nos decidimos por este viaje.

En los alrededores de Marrakech existen numerosos parajes naturales de incomparable belleza que podemos visitar: entre ellos, el Valle del Ourka o las cascadas de Ouzoud, donde además encontraremos asentamientos tradicionales que nos acercarán a las costumbres ancestrales de la región. Lo mejor, claro está, es contar con un guía de viaje que ya hayamos contratado desde nuestro país de origen, para asegurarnos no caer en malentendidos o situaciones fraudulentas.

La comida típica de Marrakech es el cuscús; un nombre que no resulta ya desconocido en el extranjero, puesto que se ha puesto muy de moda en los últimos años. Es tradicional comerlo acompañado de guiso de carne o verduras variadas, y en un recipiente llamado tajín.

Si todo esto te ha llamado la atención, no dudes en seguir informándote. Marrakech puede ser una agradable e irrepetible experiencia, y una buena forma de desconectar estas vacaciones.

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Conoce qué visitar en Marrakech en tu viaje a Marruecos

 

Marrakech es una ciudad que te ofrece increíbles atractivos, donde además de ver monumentos, sobre todo tu visita se centrará en sentir el gran ambiente que tiene la ciudad, centrado sobre todo en su famosa plaza Jemaa El Fna.

 

A continuación te detallo las lista de temas que te permitirá saber qué ver y visitar en tu viaje a Marrakech, con los mejores consejos para visitar la Medina, los Zocos y los barrios europeos de esta bella ciudad de Marruecos.

 

Esta lista se convierte en una herramienta imprescindible para ayudarte a planificar tu viaje a Marrakech.

 

VISITAS RECOMENDADAS EN MARRAKECH

• 5 visitas imprescindibles en la Medina de Marrakech

• 15 galerías de fotos de Marrackech

 

Plaza Jemaa El Fna

• Mezquita Koutoubia, gran icono de Marrakech

• Plaza Jemaa El Fna, centro de actividades turísticas y comerciales

• Terrazas en la Plaza Jemaa El Fna para disfrutar de vistas panorámicas

• Serpientes, aguadores y otros personajes exóticos en la Plaza Jemaa El Fna

• Cenar barato en los chiringuitos de la Plaza Jemaa El Fna

• Galería de Fotos del ambiente en la Plaza Jemaa El Fna (1)

• Galería de Fotos de la Plaza Jemaa El Fna al atardecer (2)

 

Palacio de la Bahía

• Palacio de la Bahía, obra de arte de la arquitectura marroquí

• Galería de Fotos del Palacio de la Bahía (1)

• Galería de Fotos del Palacio de la Bahía (2)

 

Palacio Dar Si Said

• Palacio Dar Si Said, museo de arte marroquí en la Medina

• Galería de Fotos del Palacio Dar Si Said en la Medina

 

Madraza Ben Youssef

• Madraza Ben Youssef en la Medina

• Galería de Fotos de la Madraza Ben Yusef (1)

• Galería de Fotos de la Madraza Ben Yusef (2)

 

Museo de Marrakech

• Museo de Marrakech en el Palacio Menbhi

• Galería de Fotos del Museo de Marrakech

• Kuba Ba Adyin en la Medina

 

Zocos de la Medina

• Visitar y comprar en los Zocos de la Medina

• 6 consejos útiles sobre cómo regatear en los Zocos de la Medina

• Galería de Fotos de los Zocos de la Medina (1)

• Galería de Fotos de los Zocos de la Medina (2)

 

Kasba en la Medina

• Puerta Bab Agnaou en la kasba de Marrakech

• Tumbas Saadíes en la kasba de Marrakech

• Galería de Fotos de las Tumbas Saadíes en la kasba de Marrakech

• Mezquita de la Kasba en la Medina de Marrakech

• Palacio el Badí en la Kasba

• Galería de Fotos del Palacio El Badí

 

Otras visitas en la Medina de Marrakech

• Muralla de la Medina de Marrakech

• Plaza de los Hojalateros en la Medina de Marrakech

• Galería de Fotos de rincones, callejones y tiendas de la Medina de Marrakech

• Alojamiento en un riad en la Medina de Marrakech

• Fotos del riad Dar Taliwint en la Medina de Marrakech

 

Barrios europeos de Marrakech

• Jardín Majorelle en Gueliz

• Galería de Fotos del Jardín Majorelle en Gueliz

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Marrakech, una ciudad marroquí con mucho encanto

 

Marrakech es una ciudad con la capacidad suficiente para resumir todos los encantos propios de Marruecos. Visitar esta ciudad es una fascinante experiencia sensorial: el color, sabor y olor típico que se respira desde el momento que llegas difícilmente podrás olvidar.

 

Marrakech ofrece a sus visitantes tanto visitas culturales como diversión.

 

Para los viajeros que busquen algo más, desde Marrakech también es posible programar excursiones a lugares muy cercanos como Ouarzazate, Essaouira, las Cascadas de Ouzoud y el Valle del Ourika.

 

Marrakech no es una ciudad que deslumbre por sus monumentos ni que atesore sorprendentes museos. Sin embargo, auspicia un viaje a un mundo distinto en el que la gracia se encuentra en el acontecer diario de sus habitantes.

 

Algunos de los lugares más importantes para visitar en Marrakech son: la Plaza de Jamaa el Fna, el zoco, la Mezquita Koutoubia, la Medersa ben Youssef, el Palacio Bahía, las Tumbas Saadíes, el Museo Dar Si Said, los Jardines de Menara, entre muchos más.

 

Si estás pensando en disfrutar de unas vacaciones en Marruecos no puedes dejar de incluir Marrakech como un destino obligado en tu itinerario.

 

¿A qué esperas para armar tu hoja de ruta?… Marruecos espera por ti.

 

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Comer en Jema el Fnaa

 

Dentro de la medina de Marrakech, el casco antiguo que concentra buena parte de los atractivos turísticos de esta antigua ciudad, se encuentra la plaza de Jema el-Fnaa y su correspondiente mercado. Nos cuenta la historia que después de una cruenta lucha de poder la ciudad quedó bastante maltrecha y debió ser reconstruida, renovada y ampliada. Todo esto sucedió en el siglo XII pero a partir de entonces y de la mano de muchos sucesos históricos la plaza brilló y se opacó varias veces.

 

Hoy en día sigue siendo la plaza principal de la ciudad y lo mas llamativo cuando te decides a conocerla son sus puestos de venta de zumo de naranja. Después, promediando el atardecer los burros comienzan a aparecer por aquí llevando carretas cargadas con todo lo necesario para armar puestos que además de vender zumo de naranja se convierten en pequeños restaurantes. En apenas una hora todos los puestos se han armado y están funcionando. Los cocineros te enseñan la limpieza de sus parrillas y utensilios y empiezan a invitarte con algunas de sus delicias culinarias. Todo parece fresco y aromático pero por supuesto, ¡cuidado!

 

Los puestos aquí son baratos. No te va a costar nada caro comer un trozo de carne a la parrilla con un plato de ensalada. Pide agua embotellada o lleva la tuya y trata de no usar los tenedores que te ofrecen. Siempre hay “aventureros culinarios” y yo invito siempre a que lo sean. Basta observar un poco y decidir qué puesto nos resulta más limpio. Si no probamos la comida de un pueblo que visitamos… ¿qué gracia tiene?

 

La plaza entonces se convierte en un enorme mercado de comida y muchos puestos venden la misma comida así paseas un rato y decides cuál de ellas te parece mas fresca o higiénica. Cordero, pollo, pan, tagine, té, zumo de naranja, sopa de caracoles y muchos platos más.

 

Ya veréis como os resulta imprescindible pasar por esta plaza si tenéis vuestros hoteles Marrakech. Corazón de la vida social de la ciudad, su bullicio y sus puestos, entre otros detalles, os encantarán

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Tumbas Saadies, un oculto mausoleo de gran belleza arquitectónica

 

Uno de los rincones no demasiado conocido que no debes de dejar de visitar en tu viaje a Marrakech, en Marruecos, son las Tumbas Saadies.

 

Y digo rincón pues se encuentran en una zona que ha permanecido prácticamente oculta durante siglos, hasta que en 1917 fue redescubierto y abierto el acceso al mismo.

 

Las Tumbas Saadies las encuentras en la Kasba de la Medina de Marrakech. Si entras a la kasba cruzando bajo la bella Puerta Bab Agnaou, en el lado sureste de la muralla de la Medina, justo enfrente te encuentras la gran mezquita de la Kasba, y a la derecha, por un estrecho pasaje, puedes acceder a este precioso rincón de Marrakech.

 

El origen de las Tumbas Saadies de Marrakech se remonta a la época en la que la dinastía saadí reinaba en Marruecos, entre los años entre 1524 y 1659. El sultán Ahmed El Mansour, también conocido como El Dorado, decidió construir en 1557 un mausoleo sobre la tumba de su padre, el cual es conocido como el Mausoleo de Lalla Messaouda.

 

Pero es con posterioridad cuando se decide construir otro nuevo mausoleo, este formado por tres salas unidas por puertas entre sí, y en el que la sala central, conocida como la Sala de las Doce Columnas, ahora nos muestra una decoración de increíble belleza.

 

Tras la caída de la dinastía saadí, el sultán alauita Mulai Ismail ordenó destruir todos los vestigios de los saadíes, lo que supuso la destrucción de palacios y otros edificios. Una muestra de ello lo verás si visitas el cercano Palacio El Badi, de cuya histórica pujanza apenas quedan las murallas.

 

En el caso de las Tumbas Saadíes simplemente se decidió ocultarlas, de forma que, hasta el citado redescubrimiento en 1907, el recinto de las mismas estaba oculto tras una puerta cerrada que se encuentra en la mezquita de la Kasba.

 

Cuando pasas por el actual acceso a las Tumbas Saadies de Marrakech, entras en un recinto con una zona ajardinada (bastante descuidada) y completamente rodeada por unas altas murallas. Posiblemente veas una fila de visitantes; tendrás que ponerte a la cola pues están esperando para poder ver el mausoleo de la Sala de las Doce Columnas.

 

En una lado del jardín verás el Mausoleo de Lalla Messaouda, con el suelo cubierto por piedras alargadas, que son las primeras tumbas saadies que vas a ver. Asímismo, la decoración de este mausoleo es un simple adelanto de la joya vas a ver.

 

Efectivamente, tras hacer la cola, llegas a una muy estrecha puerta, en la que apenas caben dos personas; desde aquí vas a poder apreciar la enorme belleza de la decoración de la citada Sala de las Doce Columnas.

 

Esta sala de forma cuadra, con diez metros por cada lado, nos muestra uno de los rincones más bellos que vas a encontrarte en Marrakech. En el suelo verás varias tumbas saadies, pero la combinación entre las doce columnas de mármol de Carrara, el techo decorado de madera de cedro con relieves de oro, y la bella ilumación, te va a tentar a quedarte un buen rato apreciando su belleza arquitectónica.

 

Las paredes están decoradas con azulejos esmaltados, y por encima de los frisos, los muros están recubiertos con estucos con el característico dibujo de nido de abeja.

 

Un consejo: recuerda que detrás tienes la fila con numerosos visitantes esperando a que termines y les permitas asomarse al pórtico.

 

Junto a la Sala de las Doce Columnas se encuentran otras dos salas de menores dimensiones y más austeras, las denominadas Sala de los Tres Nichos y la Sala de Mirhab.

 

Finalmente, a la hora de planificar tu visita a las Tumbas Saadíes de Marrakech, ten en cuenta su horario, pues están cerrada entre las 11,45 y las 14,3o horas. Por la mañana abren a las 8,30 horas, y por la tarde cierran a las 17,45 horas.

 

El precio de la entrada a las Tumbas Saadíes es de 10 DH (0,90 euros).

 

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Palacio de la Bahía, obra de arte de la arquitectura marroquí

 

En tu viaje a Marrakech, en Marruecos, sin lugar a dudas el Palacio de la Bahía va a ser uno de los rincones que más te van a sorprender

 

Situado en la zona sur de la Medina de Marrakech, cuando vayas a visitar el Palacio de la Bahía no esperes ver un gran edificio con una bella arquitectura exterior. Por el contrario, te vas a encontrar ante una valla y, tras cruzar una puerta y andar por un sendero ajardinado, llegarás al primero de los salones de este palacio.

 

El Palacio de la Bahía de Marrakech se encuentra distribuido en planta baja, y es el resultado de haber ido añadiendo numerosas casas y patios adyacentes al edificio original.

 

Fue a finales del siglo XIX cuando el gran visir Sidi Moussa decidió iniciar la construcción de este palacio, para el cual convocó a los mejores artesanos de Marruecos.

 

Las obras duraron seis años y tras terminar su construcción en el año 1900, el Palacio de la Bahía se presenta como un gran laberinto de salones y patios, sin ninguna uniformidad, pero con rincones de una enorme belleza arquitectónica.

 

El palacio tiene 150 habitaciones y varios patios, si bien sólo se visita un tercio de sus dependencias que, para darte cuenta de su verdadera dimensión, en total ocupan ocho hectáreas. El que todas las dependencias se distribuyan en una planta baja se debe a la gran obesidad del visir, lo que le dificultaba subir escaleras.

 

En tu paseo por el Palacio de la Bahía de Marrakech vas a poder disfrutar de la máxima expresión artística de la arquitectura marroquí, la cual es una combinación de la árabe y la andaluza, con una bellísima decoración.

 

No esperes ver un edificio perfectamente conservado. Al contrario, el Palacio de la Bahía se encuentra bastante “abandonado”, en comparación con edificios equivalentes en países occidentales.

 

Sin embargo, debes de fijarte en los mosaicos de las paredes, en el trabajo artístico de las puertas de madera, en la increíble decoración de los arcos y en la gran belleza de los techos de madera cuidadosamente pintados.

 

El punto central de tu visita en el Palacio de la Bahía va a ser el gran Patio de Honor, de 50 metros de longitud, rodeado por una galería a la que dan las habitaciones que ocupaban las cuatro esposas y las 20 concubinas del gran visir.

 

El salón donde más vas a sorprenderte por su belleza arquitectónica es la Sala del Consejo, con sus paredes alicatadas con porcelana y el techo de madera de cedro pintado.

 

Tras la muerte del gran visir Sidi Moussa, en 1900, el sultán dió la orden de saquear el Palacio de la Bahía. Esto no impidió que, con posterioridad, fuera el lugar elegido por los franceses como sede principal del Protectorado. Y en la actualidad, la zona privada del palacio es residencia real.

 

El horario de visita del Palacio de la Bahía de Marrakech es, en invierno, desde las 8:30 hasta las 11:45 horas por la mañana, y de 14 a 17:45 horas por la tarde. En verano cierra a las 13 horas al mediodía y el horario por la tarde es desde las 16 a las 19 horas.

 

El precio de la entrada al Palacio de la Bahía es de 10 DH (90 céntimos de euro)

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La Plaza de Jamaa el Fna

 

Es cierto que todo el estado de Marruecos cuenta con una historia, una cultura, unos monumentos y unos rincones que, a mí parecer, llegan incluso a ser mágicos, pero, sin duda alguna, de todos esos lugares, y hay muchos, yo me quedaría con la preciosa ciudad de Marrakech, una de las más turísticas y populares que se sitúa al sur del país, justo al pie de la famosa cordillera del Atlas.

 

Se trata de una ciudad con mucho encanto, uno de los sitios de visita obligada en Marruecos que no debería pasar desapercibido. Hoy nos vamos a acercar hasta aquí para conocer uno de sus lugares más encantadores: la Plaza de Jamaa el Fna, la cual es probablemente el corazón de la ciudad y el lugar preferido para todos aquellos y para todas aquellas que tienen la oportunidad de disfrutarlo.

 

Dicha plaza la podremos encontrar muy cerquita de la Mezquita Kutubia, la cual también sería interesante que conociéramos. Aún así, el laberinto de calles que se localiza en los alrededores de la misma nos desvelan otras numerosas mezquitas y diversos lugares de interés.

 

Lo más llamativo de esta enorme plaza es que durante el día se encuentra plagada de zocos, algo que si ya es muy característico de las ciudades marroquíes lo es aún más de Marrakech. En ella podremos encontrar todo tipo de objetos y productos que comprar, y si el regateo nos sale bien, incluso a precios más bajos de lo normal.

 

Eso sí, en los bordes de la plaza nos topamos con los cafés, los bares y los restaurantes, aunque yo aconsejaría esperar a la noche para que el zoco se convierta en un completo cúmulo de puestos de comida, en los que no faltarán los malabaristas ni los encantadores de serpientes.

 

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El Palmeral de Marrakech

 

En la periferia urbana de Marrakech y a lo largo de unos 22km puede recorrerse el palmeral que agrupa más de 150.000 palmeras datileras que prosperan gracias al riego.

 

El sistema empleado aprovechó las antiguas khettaras, miles de pozos de los que se extrae el agua de las napas freáticas; donde una red de galerías subterráneas interconectadas y con una pendiente adecuada permiten aflorar a la misma como si se tratara de un surtidor natural de agua.

 

Según una antigua leyenda, hace mención que el fundador de la ciudad escogió este lugar que era un páramo, para que descansara su ejército, y tras comer muchísimos dátiles que traían de su periplo comenzaron a nacer palmeras, que tras muchos años pasaron a conformar este extenso palmeral.

 

Hoy día, el Palmeral de Marrakech es un atractivo turístico y una zona de lujo semejante a una Beverly Hills marroquí, donde se han levantado lujosas residencias privadas, hoteles de categoría y campos de golf, pero de manera conciente por el respeto a este medio ambiente, de modo que ninguna construcción puede dañar o interferir en el crecimiento de las palmeras.

 

Además, el palmeral sigue siendo una fuente de riqueza para la ciudad, por los dátiles y la madera que se obtiene de las propias palmeras, éstas crean un buen ecosistema para los árboles frutales y las plantaciones que allí conviven.

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Las fuentes de Marrakech

 

En oriente el uso del agua es magistral y por eso cuando estés por Marrakech no debes dejar de darte una vuelta por alguno de sus spas o Hammas. El agua es para los árabes una buena terapia y al combinarla con masajes y otros placeres seguro que pasarás un momento de lo mas relajante.

 

Hay hammas en la medina, en algunos hoteles y también en los alrededores pero no es son la única presencia del agua bendita en la ciudad. Cuando uno contempla Marrakech se da cuenta que las mezquitas, jardines, granjas y palacios que forman un cinturón verde a su alrededor deben requerir de mucha agua.

 

Pero los manantiales que traen agua de las profundidades de la tierra no fueron ni son suficientes así que los árabes han desarrollado un sistema de lo mas ingenioso para conseguir agua: las khettaras.

 

Se trata de galerías subterráneas que están conectadas directamente con el agua subterránea, arrean el agua de las montañas Atlas y la traen directamente a la ciudad. ¿Cómo? Mediante canales que fueron construidos siglos atrás y que permitieron el verdor de este oasis. Pero al mismo tiempo están las fuentes.

 

Las fuentes de Marrakech son especiales porque están ricamente decoradas y se cuentan a montones, desafiantes, considerando el clima de la ciudad. Por un lado hay reservorios enormes, como Agdal y Menara, pero por otro hay decenas de fuentes mas pequeñas que están distribuidas por toda la ciudad y que sirven para satisfacer la gran demanda de agua que tiene esta ciudad del desierto. Cada rey y persona importante ha construido alguna fuente para honrar los versos del Corán y así como algunas fuentes son de lo mas simples otras son obras de arte.

 

Una de las fuentes mas famosas es la Chrob ou Chouf, “Bebe y admira” sería su nombre en castellano. Esta fuente fue construida en el siglo XVI y tiene intrincados diseños y tallas en madera. Hasta los años ’20 y ’30 la ciudad todavía veía la aparición de nuevas fuentes pero la costumbre fue desde entonces decayendo. La gente tiene alrededor de estas fuentes un sinfín de actividades: beber, lavarse, cocinar, socializar. Al comienzo del siglo XX había unas 89 fuentes en la ciudad que servían para aprovisionar de agua 60 mezquitas, 10 huertos y 23 baños.

 

Hoy en día algunas fuentes han quedado en desuso ya que muchas casas están conectadas a la red de agua y muchas apenas si son utilizadas para lavarse los pies pero siguen siendo testigo de la maravillosa sobrevivencia de esta ciudad que se derrite al calor del desierto del Sahara.

 

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Marrakech en calesa

 

Como bien ya sabemos, una de las ciudades más turísticas de todo Marruecos, si no la que más, es Marrakech, y a ella llegan una infinidad de turistas a lo largo de todo el año. Hoy, desde Absolut Marruecos, te vamos a dar a conocer algunas de las formas que existen en dicha ciudad para dar un paseo y recorrerla, conociendo así sus mayores lugares de interés.

 

Para empezar, uno de los recorridos más típicos y recomendados que no te puedes perder es un paseo en calesa, el cual a pesar de lo que puede parecer (ya que en España un coche de caballos no suele ser muy económico) es apto para todos los bolsillos. Además, el precio siempre se puede negociar, ya que no olvidemos que nos encontramos en el país del regateo.

 

El itinerario más común es aquel que atraviera todo el palmeral y llega hasta el Hotel Palmeraie Golf, unas dos horas en las que pagarías entre 200-250 dirhams. Para hacernos con una calesa nos deberíamos de dirigir hacia la famosa Plaza de Jamma el Fna o hacia la Mezquita Koutoubia, puesto que es allí donde podremos localizarlas.

 

Sin embargo, debemos de saber que las calesas nunca se adentrarán en los zocos ni en los bullicios, sino que nos harán un recorrido por la ciudad y sus alrededores, dependiendo de lo que queramos conocer. Eso sí, se trata de una experiencia única que deberíais de probar si alguna vez viajáis hasta Marrakech. Un consejo que os damos es que evitéis parar en las tiendas, ya que suele ser normal que algunos conductores se encuentren asociados con los tenderos.

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La zona del norte de África, asi como en Medio Oriente, ha desarrollado una profunda valoración del agua, haciendo de ella toda una cultura. Es que es el medio por el cual se mitiga el impacto del desierto, y al ser escasa los habitantes de estos lugares tuvieron que buscar a lo largo de los años formas para tener a mano este gran recurso.

 

Una de las formas de tener a mano el agua es por medio de las tan conocidas fuentes. Y Marruecos es precisamente uno de estos lugares donde las fuentes predominan y son el centro de las actividades de la vida cotidiana. Las fuentes han sido desde siempre las proveedoras del agua para lugares públicos, tanto mezquitas como baños, etc.

 

Como todo punto importante en las ciudades, a las fuentes se las ha decorado de la mejor forma posible, y por ello son un lugar de atracción turística. El arte de los lugareños se expresa en estas construcciones. También la religión, pues la mayoría de las fuentes honran algún fragmento del Corán. El caso de Agdal y Menara son por un lado la muestra de mayor tamaño donde lo que prima son las dimensiones grandes. Pero hay otras fuentes con detalles muy atractivos como por ejemplo las fuente Chrob ou Chorf.

 

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El Palacio de la Bahía

En las entrañas de Marruecos yace un palacio pintoresco que no tiene muchos años de antigüedad, sino que hace honor a lo moderno: el Palacio Bahía. Este lugar fue creado en el siglo XIX para Si Moussa y su hijo, Ba Ahmed. Muhammad al-Mekki fue el arquitecto que encabezó la obra, y su idea fue crear el palacio moderno más grande de su tiempo.

El Palacio Bahía esta ubicado en el barrio judío de la Medina, al norte de la Mellah, y a medida que se fue ganando terreno, el proyecto tomo más dimensiones. Esto hace que el plano no sea regular, con un eje discontinuo de la construcción. Este lugar ocupa 8 hectáreas llenas de patios, jardines, pabellones, edificios, etc. Aproximadamente son 340 metros de largo y entre 45 y 95 de ancho las medidas del palacio.

El lugar mas impactante es el patio de piso de mármol, pero aún así, nada opaca la hermosura de sus jardines llenos de cipreses, jazmines, naranjos, y demás vegetación. En el medio se encuentra una fuente rectangular, rodeada de galerías techadas. Se dice que el sultán apreciaba mucho este palacio. Hoy en día funciona aquí el Ministerio de Cultura. Sin lugar a dudas un lugar fascinante como para visitar en nuestro próximo viaje a Marruecos.

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Marrakech, cuyo nombre significa Ciudad Roja, es una de las ciudades más fascinantes de Marruecos. Situada a los pies de la cordillera del Alto Atlas, a 466 metros de altura, Marrakech es sin duda la ciudad más exótica y mágica de Marruecos. Fue fundada por los almorávides en 1062 y posee algunos de los monumentos más característicos del arte islámico: el minarete de la Kutubiya, las tumbas Saadis, las ruinas del palacio El Badi , la medersa Ben Youssef y las murallas de tierra apisonada que siguen rodeando la medina.

Viajar a esta ciudad ofrece multitud de posibilidades. Puedes pasear por las calles cercanas a la plaza Jamaa el Fna, repletas de puestos callejeros de comida, cafés, encantadores de serpientes…es el epicentro vital de la ciudad para habitantes y turistas. Muy cerca puedes visitar el minarete de la Kutubiya, una torre de 77 metros de altura, hermana gemela de la Giralda de Sevilla y la torre de Hassan en Rabat.

El zoco es también uno de los mayores atractivos de la ciudad. Se trata de un mercado que vende artículos o prendas típicas de ropa confeccionados mediante métodos tradicionales. Suelen situarse en los bordes de las pequeñas calles que están alrededor de las grandes avenidas y hoteles de Marrakech. En estos tenderetes se venden multitud de artículos. Puedes encontrar ropa, bisutería o antigüedades a buen precio, siempre y cuando tengas habilidad en el “regateo”.

El ambiente, los colores y la tradición hacen de este destino un lugar mágico que no defrauda a los visitantes.

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EL Mellah de Marrakech

ElMellah de Marrakech es la parte de la ciudad que ocupaba la antigua judería de la misma. Una zona que se emplazó al amparo del Palacio Real, separada delresto de la ciudad por murallas y dos puertas de acceso.

Esta judería se creó en elsiglo XVI y serviría por aquel entonces para alojar a los judíos expulsados de España.

Este asilo no tenía nada que ver con una buena y desinteresada acción. Los sultanes conocían bien la fama de excelentes comerciantes que tenían los judíos, por tanto, decidieron acogerlos estableciendo para ello unos importantes tributos que deberían pagar si querían permanecer bajo la protección de El Mellah. Así fue como el Mellah se crearía en 1558, gracias a Moulay Abdallah de la dinastía saadí.

La prioridad era evitar conflictos con la población local, por este motivo el barrio judío quedó completamente sellado por una muralla y dos puertas, las cuales eran custodiadas por guardias y cerradas por la noche.

En la actualidad, pasear por elMellah es una experiencia única. Una parte de la misma en la que los mercados, como su antiguo mercado cubierto, cuenta con mejores ofertas incluso que las del zoco. Esto es debido principalmente a que este lugar es más frecuentado por locales que por turistas.

Entre otros puntos importantes, si tenemos interés en conocer esta parte de la ciudad, deberíamos visitar lugares como la Place des Ferblantiers, una preciosa plaza con bastantes tiendas dedicadas íntegramente a la forja. Es precisamente en esta plaza el lugar en el que encontraremos una de las entradas al barrio judío o ElMellah.

Si tenemos en cuenta la gran fama de los judíos en la elaboración de joyas sabremos que en esta parte de Marrakech encontraremos las mejores joyerías, emplazadas en la Kyssaria (mercado cubierto).

Además de joyas podremos apreciar el colorido zoco de las especias, que es el mercado más antiguo de todo el barrio.

Por último, para aquellos que quieran introducirse un poco más en la historia de este barrio, se puede acceder a las dos sinagogas de Negidim y Alzama. Cabe destacar que debido a que no cuentan con una fachada que la distinga delresto de construcciones quizá debamos hablar con alguno de los espontáneos guías parar llegar allí. Eso sí, siempre pactando el precio previamente.

 

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Viajar a Marrakech

Si estás pensando en viajar a Marruecos y deseas disfrutar de una ciudad única, y muy diferente al resto debes visitar Marrakech.

Este destino despierta una fascinante experiencia sensorial a través del color, el sabor y el olor que se respira. Marrakech ofrece a sus visitantes tanto visitas culturales como diversión.

Desde esta ciudad también se pueden hacer excursiones a lugares como Essaouira, Ouarzazate, las Cascadas de Ouzoud y el Valle del Ourika.

Algunos de los más imponentes hoteles en Marruecos se sitúan en Marrakech. Los riads son el tipo de alojamiento más habitual. Se trata de casas tradicionales con patio en medio y habitaciones alrededor del mismo. Las mismas suelen tener varias plantas y una terraza en la azotea, en la que podrás encontrar sillas, mesas, sofás y otras comodidades.

Si bien la ciudad no despierta admiración por sus monumentos, sino más bien por la peculiaridad de su ambiente, son muchas las visitas que se pueden realizar, como la Plaza de Jamaa el Fna, el zoco de Marrakech, la Mezquita Koutoubia, las Tumbas Saadíes, el Palacio Bahia, el Museo Dar Si Said, la Medersa ben Youssef, etc.

Marrakech es una ciudad fascinante que te enamorará desde tu llegada, ¿a qué esperas para visitarla?.

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Al viajar a cualquier ciudad es lógico y normal que nos preguntamos cómo está la seguridad en ella, pero quizá le tengamos un poco más de miedo a la hora de adentrarnos en un país como Marruecos. Sin embargo, y a pesar de que Marrakech es una ciudad bastante segura (es muy segura y está llena de gente) quizá sus laberínticas calles y su bullicio nos induzca a pensar lo contrario.

Eso sí, hay algunos detalles que deberíamos tener en cuenta. Por ejemplo, en la medina de Marrakech, la zona más conocida y el lugar donde transitan la mayoría de turistas, no suele tener mucha luz por las noches, por lo que si nos alojamos en un riad de la zona o deambulamos por callecitas pequeñas es probable que no nos encontremos luz.

Por otro lado, es probable que también te encuentres gente tirada por las esquinas o niños noctámbulos, pero aún así esto es lo único más llamativo en cuestiones de seguridad en Marrakech. De día todo cambia bastante y aunque te encuentres a gente pidiendo dinero la policía suele estar siempre presente, por lo que no te tienes que preocupar por nada.

Al parecer, la zona más conflictiva es el barrio judío, el cual se localiza al sur de la plaza Jamaa el Fna, pero aún así no tenemos que preocuparnos de nada.

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Todos y todas sabemos de sobra que Marrakech, además de ser una de las ciudades más turísticas de todo el estado de Marruecos es el paraíso de las compras, ¿verdad? Y es que en su Medina nos encontramos con el maravilloso mundo de los zocos, aunque en otros puntos de la ciudad también encontraremos un sinfín de tiendas.

El punto clave para salir de compras por Marrakech es tener en cuenta el arte del regateo, ya que a los vendedores de los zocos les encanta regatear, por lo que de primeras te dirán un precio bastante más alto del que en realidad se merece el producto. Además, si vemos que nuestro vendedor se muestra reticente a bajarnos el precio, tan sólo deberemos salir de la tienda para que, con toda seguridad, lo haga.

Algunos de los productos de artesanía que no nos podemos perder son las alfombras, los tapices, las chilabas o el cuero, aunque también veremos muchos objetos de metal realizados en plata y cobre. Numerosos artesanos se agolpan en los zocos para captarte, y algunos suelen ser bastante insistentes.

Por otro lado, no debemos olvidar los productos gastronómicos que nos ofrece una ciudad como ésta, y como no, atrevernos a probarlos. Yo recomendaría que degustáramos los dátiles, los dulces (sobre todo los de miel y almendras) y el té con menta, la bebida más típica de la zona. Y es que por si acaso ya lo hemos probado y nos ha dejado un buen sabor de boca, en el zoco encontraremos bolsitas preparadas para que no tengamos que echar de menos dicha bebida.

Por otro lado, el azafrán es bastante barato, y existen multitud de especias de cientos de sabores y olores que no estaría de más que nos lleváramos a nuestra cocina.

 

 

Viajes a Marrakech

Viajar a Marrakech

Escapada a Marrakech

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El Palacio Bahia, en la Medina de Marrakech

Hay mucho para ver y para hacer en Marrakech y entre su tesoro arquitectónico se encuentra un bonito palacio: el Palacio Bahia. No es muy antiguo pues se construyó en elsiglo XIX, pero entonces su diseñador se propuso que sería el palacio mas grande de su tiempo así que no puedes dejar de recorrerlo.

El Palacio Bahía está situado al norte de la Mellah, el barrio judío, en la Medina, y el arquitecto fue Muhammad alMekki quien lo diseñó y construyó para SiMoussa y su hijo, Ba Ahmed. La construcción tuvo lugar entre 1859 y 1900, en dos fases. Por tanto se trata de una las visitas imprescindibles que debemos hacer si tenemos reservados nuestros vuelos Marrakech.

La primera parte del palacio se conoce con el nombre de Dar SiMoussa y se construyó entre 1959 y 1873. La segunda fase de construcción fue entre 1894 y 1900 y fue dirigida por el hijo del de Si Moussa, Ba Ahmed, posteriormente convertido en sultán.

Es un enorme complejo palaciego que fue creciendo conforme se entregaba más terreno al proyecto. Por eso mismo el plano es irregular y no hay un eje continuo o un principio ordenador de la construcción. Eso hace del Palacio de Bahía un palacio realmente enorme y extenso que ocupa unas 8 hectáreas, tiene varios jardines, patios, edificios de distintos tamaños y pabellones. Se ha calculado que tiene unos 340 metros de largo y entre 45 y 95 metros de ancho.

En la parte antigua del palacio hay un jardín central con muchos cipreses, naranjos, plantas de jazmines, bananos y muchas fuentes. Dos habitaciones con techos coronados de tejas de cerámicas lo rodean y se ven inscripciones que datan de 1867. Esta es seguramente la parte más hermosa del palacio, por su refinamiento, aunque es la mas pequeña.

Las partes más nuevas del palacio tratan de ser todavía más grandiosas así que el hijo contrató a un famoso arquitecto que ya había dejado sus arabescos en Andalucía, España.

Lo más impresionante de todo el complejo es el gran patio con piso de mármol de 30 metros de ancho de norte a sur y 50 metros de este a oeste. Está dividido en cuatro por senderos multicolor y cada cuadrado está pavimentado en mármol y tiene bordes de mosaicos. En el centro hay una fuente rectangular y todo alrededor hay galerías techadas con tejas de cerámica. El arco interno de las galerías está pintado de amarillo y tiene detalles en azul con esculturas de estilo andalús.

Una belleza que la solo la enorme fortuna del vizir pudo construir. Y era tan hermoso que hasta el mismo sultán lo envidiaba.

Por eso, a su muerte, ordenó entrar al palacio y llevarse muebles y objetos de decoración. Por suerte algo de toda esa belleza sobrevivió y hoy aquífunciona elMinisterio de Cultura

Viajar a Marrakech

 

La ciudad de Marrakech está situada al centro de Marruecos, al pie del Atlas, una cordillera que alcanza los 466 metros de altura, y que puede verse casi desde cualquier punto de Marrakech. Por su riqueza artística y cultural varios de sus monumentos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La oferta en hospedajes es variada; se puede optar por importantes hoteles, apartamentos, o los riads, donde se puede vivir el auténtico espíritu marroquí.

Toda la ciudad de Marrakech gira entorno a la plaza Jamaa el Fna, donde hay mucha y muy variadas actividades, como encantadores de serpientes, acróbatas, cuenta cuentos, escritores, tiendas de especias etc. Está rodeada de cafés y restaurantes, pero por las noches, se forma una gran feria en la plaza, donde degustar los variados platos típicos en los distintos puestos.

Cercana a la plaza Jamaa el Fna se encuentra la Mezquita Koutoubia. Esta mezquita es muy famosa por su Alminar (Su torre), la cual tiene unos 69 metros de altura, y por lo tanto es el edificio más alto de la ciudad de Marrakech. (Por ley ningún edificio puede ser más alto) y puede verse desde numerosos puntos de la ciudad.

Imposible no visitar Los Zocos, que están agrupados por gremios, según sus mercancías. Vasijas, ropa, calzado, alfombras, artesanías en cobre y aromáticas especies se exhiben para el deleite del visitante, que es bueno recordar, siempre hay que regatear el precio, y no detenerse demasiado a mirar y no comprar.

Otros puntos imperdibles para conocer son:

La Menara

Las Tumbas de Saadiens

La Medersa Ben Youssef

La Koubba Almoravide

El Palacio de la Bahia

El Palacio Badii

El Jardín Majorelle

El Museo Dar Si Said

Viajar a Marrakech para Estudiantes

 

 

La medina de Marrakech es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985. Si no hemos estado nunca en Marruecos o no hemos tenido la oportunidad de conocer una medina, la de Marrakech es el mejor ejemplo para que podamos imaginarla: un laberinto de callejuelas estrechas, pequeñas casas con fachadas desconchadas, zocos, puestos ambulantes y mucho mucho bullicio a cualquier hora del día.

Para situarnos en el origen de esta medina tenemos que viajar en el tiempo hasta la segunda mitad del siglo XI. Los almorávides hicieron de ella su capital y su centro económico y político. La influencia de Marrakech en los musulmanes de África occidental fue enorme. De aquella época aún se conservan las murallas edificadas en el siglo XII y los palmerales del este de la ciudad, que ocupan más de un kilómetro cuadrado.

Para aquellos que aún no lo sepan, la medina es la parte más antigua de la ciudad, aquella que suele estar rodeada de murallas. La llegada de los almohades bereberes a mediados del siglo XII hizo que se perdieran muchos de los edificios anteriores, aunque fueron estos los que consiguieron que Marrakech viviera un auge sin precedentes. Precisamente fueron ellos los que construyeron uno de los monumentos más importantes de la medina y de la ciudad, la Mezquita de Koutoubia.

Esta mezquita está situada al lado de la Avenida Mohammed V y cuenta con un impresionante minarete de 69 metros de altura, el edificio más alto de Marrakech. Fue construida en 1147 y su nombre significa “la de los libros” por la biblioteca que tuvo y el mercado de libros que se desarrollaba en sus alrededores. El alminar de esta mezquita sirvió de modelo, entre otras, para la Giralda de Sevilla. Incluso el interior a base de rampas nos recuerda a ella.

Dentro de la medina de Marrakech hay otros monumentos de visita imprescindible, como por ejemplo el Palacio El Badi. Fue construido en el siglo XVI y cuenta con 360 habitaciones. Los cronistas de la época hablan de uno de los palacios más suntuosos del mundo musulmán. En la actualidad apenas queda una amplia explanada de muros y jardines, recuerdo de un pasado de pompa y esplendor.

A la mezquita y el palacio hay que añadirle las nuevas murallas construidas por los almohades, la kasbah y sus puertas de Bab Agnaou y Bab Robb, el Puente de Tensift, los maravillosos Jardines de la Menara del siglo XII (impresionantes al atardecer) o la Plaza de Jmaa el Fna, muy cerca de la Mezquita de Koutoubia y que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Ni que decir tiene que la medina de Marrakech es también el mejor lugar para ir de compras por la ciudad. Aquí se lleva eso del arte del regateo. Los vendedores, en algunos casos, resultan un tanto pesados con su insistencia en vender, pero forma parte del ritual. La vorágine de sonidos y colores que trepa por cada una de las callejuelas de esta medina es el principal encanto de un lugar mágico y especial.

 

Visitar Marruecos puede ser una oportunidad de conocer otra cultura y otra forma de vivir que además está cerca de España y no supone mucho gasto personarse allí (aparte de poder hacerlo por varios medios de transporte). Además, es uno de los lugares que más cosas tendrás para visitar sin que te cueste mucho dinero y encima, teniendo en cuenta que algunos famosos también suelen ir, quizás tengas suerte y veas a alguno. Te aconsejamos optar por la oferta de hoteles en Marruecos para que viajar, pero sobretodo hospedarte, no te cueste mucho dinero, encontrando asimismo excelentes ofertas de vuelos low cost.

En Marruecos tienes muchos lugares a visitar aunque hay algunos que no deberías perderte, al menos en tu primera visita, para así disfrutar de un agradable viaje y de conocer prácticamente todo lo que debes. Pero, ¿qué es lo mejor de conocer Marruecos? Sigue con nosotros.

La Mezquita de Koutoubia

El minarete de la mezquita de Koutoubia es el símbolo más famoso de Marruecos construido en un estilo tradicional almohade y rematado con cuatro globos de cobre – se puede ver desde cerca y lejos.

En realidad no es tan alto (77 metros), pero gracias a la topografía local y una ordenanza local que prohíbe a cualquier otro edificio en la Medina ser más alto hace que se vea tan alto.

El problema es que no podrás entrar si no eres musulmán.

Los mercadosHay una manera tonta de perder el tiempo: pasear por los mercados porque quizás puedes pensar que no es difícil perderse por un mercado porque es seguir la línea de los puestos pero me temo que en este caso sí.

El área del norte es comercial – al menos en sus zonas más centrales – con una red por los zocos donde bien puedes perderte porque van de callejón en callejón y claro, a menudo no es fácil dar con la salida ni tampoco lograr llegar hasta donde están esperándote. Siempre pon cuatro ojos cuando estés por estos lugares para no perderte.

Las dos rutas principales son rue Semarine (también conocido como Zoco Semarine) y rue Mouassine. La primera ofrece una visión más completa del bazar mientras que la última es mucho más tranquila y con tiendas más relajadas, de ropa, moda, etc.

Cada sección tiene su propia especialidad: alfombras y textiles, gorros de lana especias y suministros de magia, algodón, prendas de vestir, caftanes y mantas y bolsas (sobre todo de rafia y cestas).

El Palacio Badii

Construido por el sultán Ahmed El-Mansour (1578-1607), el Palacio Badii es uno de los dos principales monumentos de la época Saadian (el otro es las Tumbas Saadi).

Hoy en día sólo tan solo es una ruina desnuda que no le prestan la suficiente atención, o que al menos no tiene la importancia que tuvo antaño. Las paredes y los techos tenían incrustaciones de oro de Tombuctú, mientras que el atrio interior tenía una gran piscina central con una isla, flanqueada por cuatro jardines hundidos. Sin embargo, de eso lo cierto es que se conserva poco, y hay que echar mano a la imaginación.

En el centro de cada una de las cuatro paredes salían cuatro pabellones, también flanqueados por los arreglos de piscinas y fuentes.

El palacio costó unos 25 años terminarlo y, lo peor de todo, es que poco después de las celebraciones de inauguración, el gobernante murió y se mantuvo intacto el palacio durante un siglo hasta que el sultán meriní, Moulay Ismail, acabó con las riquezas y se trasladaron.

 

 

EXCURSIONES DESDE MARRAKECH 2013

-CIRCUIT DE LA PALMERAIE

A las afueras de la ciudad en dirección Casablanca, se extiende el Palmeral que dio origen a la ciudad de Marrakech. Es un circuito de 22 km que se puede hacer en coche o en calesa (un poco largo para hacerlo completo) y que alberga más de 150000 palmeras datileras. Cuenta la leyenda que, por las noches, los guerreros de Yusef Ben Tashfin comían dátiles traídos de otros oasis y que al tirar los huesos, estos caían en los agujeros que habían hecho las lanzas al clavarlas en la tierra, germinando tiempo después. El palmeral cuenta con un sistema de regadío sumamente sofisticado, llamado “jettara”, y que fue desarrollado a instancias de Alí Ben Yusef, hijo del fundador.

-TAMESLOUHT (19km)

Importante centro religioso, rodeado de olivares y naranjales.

-MAUSOLEO DEL REY DE SEVILLA (28km)

El mausoleo del Rey de Sevilla, Moatamid Ibn Abbad se encuentra en Aghmat a 28km al sur de Marrakech. A finales del siglo XI este rey andaluz pidió ayuda al emir almorávide Yusef ibn Tachfin, quien en principio se la prestó pero que luego se volvió contra él, apoderándose de Sevilla en el 1091. Moatamid Ibn Abbad fue deportado a Aghmat, donde murió 4 años después.

-EL VALLE DEL OURIKA (45 km)

Formado por las aguas torrenciales que provienen del Oukaïmeden, es una zona fértil, con pueblecitos de casas de adobe colgados de las laderas de la montaña. Merece acercarse, dando un paseo, al Yebel Yagour y contemplar los grabados rupestres.

-OUKAÏMEDEN Alto Atlas (74km)

Dominada en la parte norte por el Yebel Angour (3.616m), maravillosa estación de esquí de Diciembre a Abril, supone un refugio de frescor durante el verano para los habitantes de Marrakech.

-CHICHAOUA (73km)

Su interés radica en una cooperativa de venta de alfombras de las llamadas de Chichaoua,típicamente berebere, de fondo siempre rojo que va de los tonos más vivos, para las actuales, a los anaranjados o rosados para las antiguas Son enormemente originales en su decoración; algunas con motivos geométricos particulares, y otras -lo que es muy excepcional- con elementos figurativos, básicamente animales (influencia de las esclavas sudanesas).

-DEMNATE (99km)

Construida en terrazas sobre las laderas del Dir, tiene hermosas casa de adobe, jardines y olivares.

-LAS CASCADAS DE OUZOUD (159km)

Con más de 100m de caída, son realmente impresionantes.

-LA KASBAH DE TÉLOUET (173km)

Impresionante kasbah en el medio del país Glaoua, aunque una parte importante está en ruinas, se conservan un par de edificios con el esplendor del pasado. Desde esta kasbah, se puede seguir camino al mirador de Tizin’Tichka y a la kasbah de Aït Benhaddou, perfectamente conservada.

-BENI MELLAL (194km)

Situado en una colina del Dir y rodeado por un oasis, es un magnífico vergel de árboles frutales: naranjos, albaricoques, higueras, granados y olivares.

-TOUBKAL (cumbre más alta de Marruecos 4.167m)

La ascensión comienza en el encantador pueblecito de Imlil (130km al Sur de Marrakech).

-LA RUTA DEL MIRADOR DE TIZIN’TEST (al Suroeste de Marrakech)

Entre los paisajes verdes de las regiones de Asni y Ouirgan, se llega a este hermoso emplazamiento que proporciona una impresionante panorámica de la extensa llanura del Sous.

 

Marrakech es una ciudad fascinante y completamente diferente al resto. Recorrerla es una fascinante experiencia para cualquier viajero. El color, sabor y olor que se respira desde el momento que llegas, difícilmente podrás olvidarlo por su autenticidad.

Operadores como Rumbo ofrecen diversas facilidades para quienes deseen disfrutar lo mejor de este destino colmado de exotismo y misterio.

Marrakech es una ciudad marroquí sumamente interesante que ofrece a sus visitantes tanto visitas culturales como diversión. Desde aquí también se pueden hacer excursiones a lugares cercanos tales como Essaouira, Ouarzazate, las Cascadas de Ouzoud y el Valle del Ourika.

Marrakech no se destaca por su conjunto monumental, sino que es más bien un viaje a un mundo diferente en el que la gracia está en el acontecer diario de sus habitantes. Dicho esto, hay ciertas visitas turísticas que no debéis perderos.

La gran mayoría de los productos de elaboración artesanal de Marrakech son muy atractivos. Una gran parte de ellos se elaboran en los mismos puestos en los que se comercializan. Son muy recomendables los cueros y los tejidos.

Para los vendedores de los zocos el regateo es un comportamiento muy habitual, por lo que los precios en Marrakech pueden llegar a variar significativamente dependiendo de las aptitudes negociadoras del comprador.

 

 

Madraza Ben Youssef

Uno de las visitas que no debes de dejar de hacer en tu viaje a Marrakech, en Marruecos, es la Madraza Ben Youssef, la cual encontrarás justo en el límite norte de los zocos de la Medina, junto a la mezquita del mismo nombre, el Museo de Marrakech y la Kuba Ba´Adiyn.

Las madrazas son instituciones dedicadas a la enseñanza religiosa que se extendieron por el Magreb desde el siglo XIII.

En el caso de la Madraza Ben Youssef de Marrakech, el edificio data del siglo XVI, cuando fue construido en el lugar que ocupaba otra anterior madraza, y se trata de uno de los rincones más bellos de Marrakech desde el punto de vista arquitectónico.

Dedicada a escuela coránica, en su época adquirió un gran prestigio y llegó a alojar hasta 900 estudiantes.

En tu visita de la Madraza Ben Youssef comprobarás que el edificio se estructura alrededor de un gran patio central con un estanque rectangular. Dispone de un aula única, que cumplía las funciones de lugar de enseñanza y, asimismo, de oración.

La decoración, tanto del patio, como del aula única ,resulta realmente espectacular, con una mezcla de madera de cedro, mármol, estuco y mosaicos, típica de la arquitectura de la dinastía saadí.

El rincón quizás más destacado es el Santuario octogonal que se encuentra frente a la entrada de la escuela coránica, con un bellísimo techo de cedro tallado y la profusión decorativa con estuco.

Al acceder a la planta superior de la Madraza Ben Youssef de Marrakech podrás recorrer los largos pasillos y los patios interiores donde se distribuyen las 130 celdas donde se alojaban los alumnos de la escuela coránica.

Por la decoración de alguna de estas celdas, y los objetos que en ellas se exponen, podrás sentir el ambiente que se vivía en su tiempo en esta escuela coránica.

Sin duda, la Madraza Ben Youssef es una visita imprescindible en Marrackech.

 

Iglesia de los Santos Mártires

La Iglesia de los Santos Mártires es un edificio religioso católico localizado en la ciudad de Marrakech en el país africano de Marruecos,1 2 específicamente el distrito de Gueliz.

La Iglesia de los Santos Mártires se construyó en 1928 y se inauguró oficialmente en 1929, en el distrito de Gueliz, en el centro de la ciudad. Está situada en frente de la mezquita de Gueliz. Esta cercanía de los dos lugares de culto, hizo al lugar un punto de referencia para la tolerancia entre las religiones.

 

 

MARRAKECH, no cabe duda, es una de las ciudades incluida en todos los recorridos, circuitos o tours que se efectúen por Marruecos.

Fue fundada en 1062 por Youssef Ibn Tachfin, primer emir de la dinastía bereber de los almorávides, siendo capital del Imperio islámico.

Junto con Mequinez, Fez y Rabat, es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos..

Posee varios lugares y monumentos patrimonio de la humanidad con atractivo turístico, de los cuales estos son una muestra:

PLAZA JEMAA EL FNA

Esta gran plaza es el corazón de la Medina y de ella parten gran cantidad de callejuelas que nos internan en el zoco.

MEZQUITA KUTUBIA

Famosa sobre todo por su minarete que con sus 77 metros de altura es el edificio mas alto de Marrakech, y porque la Giralda de Sevilla se inspiró en él

MADRAZA BEN YOUSSEF

Escuela coránica del siglo XIV que llegó a albergar cerca de 900 estudiantes. Es uno de los monumentos mas interesantes de Marrakech

TUMBAS SAADÍES

Cementerio donde está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur y su familia

PALACIO BAHIA

Con 150 habitaciones, patios, estanques y jardines fue construido con la intención de ser el mas grande de todos los tiempos

JARDINES MAJORELLE

Creados por Jacques Majorelle son un paraíso de plantas tropicales, estanques y pérgolas de un fuerte color azul cobalto

EL MUSEO DE MARRAKECH alojado en un bonito palacio restaurado,

LOS JARDINES DE LA MENARA con un gran estanque central y un pabellón en uno de sus lados que se refleja en el agua,

PALACIO BADI enorme construcción de la que actualmente solo quedan ruinas habitadas por cantidad de cigüeñas,

EL PALMERAL una gran extensión de más de 13.000 hectáreas que se puede visitar en calesa

No hay que olvidar perderse por los zocos y aprovechar para realizar algunas compras

 

La ciudad de Marrakech, en Marruecos, es uno de esos lugares que hay que visitar dos veces en la vida: una para quedarte con la boca abierta y otra para cerrarla poco a poco mientras los cinco sentidos disfrutan de sus aromas cítricos, de sus sabores frutales, de su selva de palmeras sobre la tierra quemada del desierto y de la sintonía de las aves sobrevolando el cielo azul que quiebra la rutina de sus casas de barro.

Dicen que su fundación fue fruto de un espejismo que acabó siendo real, cuando los bereberes vieron a los lejos un palmar impresionante. Pero mucho ha cambiado el palmar convertido ahora en un recinto exclusivo de residencias y campos de golf.

Bajando por la avenida de Mohamed V se alza la torre Koutoubia, de 70 metros. Su nombre significa “libros”, porque la plaza en la que se asienta se veía inundada por libreros. Desafortunadamente, no se permite la entrada de turistas ni hipsters.

En el laberinto de calles de la zona amurallada se mezclan gritos, perfumes y colores. Al lado de carpinterías podemos encontrar tiendas de esencias; al lado de un telar, un cibercafé. Destacan los especialistas del Argán, un aceite de lujo que solo se produce en Marrakech que sirve tanto para la piel como para cocinar.

Tan diversa es la ciudad, que si te despistas puedes acabar en su fantástico barrio judío.

El alma de la cuidad es la plaza Jemma El Fna, impresionante a cualquier hora en la que se podían ver a las personas preparando zumos naturales casi gratis o los largos regateos con los vendedores que, incluso, se podían llegar a sentir ofendidos si no se observaba el dicho popular de “nunca aceptar el primer precio que imponga el vendedor”.

Al anochecer, la plaza se convierte en un comedor de lujo lleno de maquilladoras de henna, aguadores, músicos y encantadores de serpientes. Un auténtico popurrí de vida.

No te puedes perder

La Gran Medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las ruinas del otrora esplendoroso palacio El Badi.

 

 

Marrakech es una ciudad que te ofrece increíbles atractivos, donde además de ver monumentos, sobre todo tu visita se centrará en sentir el gran ambiente que tiene la ciudad, centrado sobre todo en su famosa plaza Jemaa El Fna.

A continuación te detallo las lista de temas que te permitirá saber qué ver y visitar en tu viaje a Marrakech, con los mejores consejos para visitar la Medina, los Zocos y los barrios europeos de esta bella ciudad de Marruecos.

Esta lista se convierte en una herramienta imprescindible para ayudarte a planificar tu viaje a Marrakech.

VISITAS RECOMENDADAS EN MARRAKECH

5 visitas imprescindibles en la Medina de Marrakech

15 galerías de fotos de Marrackech

Plaza Jemaa El Fna

Mezquita Koutoubia, gran icono de Marrakech

Plaza Jemaa El Fna, centro de actividades turísticas y comerciales

Terrazas en la Plaza Jemaa El Fna para disfrutar de vistas panorámicas

Serpientes, aguadores y otros personajes exóticos en la Plaza Jemaa El Fna

Cenar barato en los chiringuitos de la Plaza Jemaa El Fna

Galería de Fotos del ambiente en la Plaza Jemaa El Fna (1)

Galería de Fotos de la Plaza Jemaa El Fna al atardecer (2)

Palacio de la Bahía

Palacio de la Bahía, obra de arte de la arquitectura marroquí

Galería de Fotos del Palacio de la Bahía (1)

Galería de Fotos del Palacio de la Bahía (2)

Palacio Dar Si Said

Palacio Dar Si Said, museo de arte marroquí en la Medina

Galería de Fotos del Palacio Dar Si Said en la Medina

Madraza Ben Youssef

Madraza Ben Youssef en la Medina

Galería de Fotos de la Madraza Ben Yusef (1)

Galería de Fotos de la Madraza Ben Yusef (2)

Museo de Marrakech

Museo de Marrakech en el Palacio Menbhi

Galería de Fotos del Museo de Marrakech

Kuba Ba Adyin en la Medina

Zocos de la Medina

Visitar y comprar en los Zocos de la Medina

6 consejos útiles sobre cómo regatear en los Zocos de la Medina

Galería de Fotos de los Zocos de la Medina (1)

Galería de Fotos de los Zocos de la Medina (2)

Kasba en la Medina

Puerta Bab Agnaou en la kasba de Marrakech

Tumbas Saadíes en la kasba de Marrakech

Galería de Fotos de las Tumbas Saadíes en la kasba de Marrakech

Mezquita de la Kasba en la Medina de Marrakech

Palacio el Badí en la Kasba

Galería de Fotos del Palacio El Badí

Otras visitas en la Medina de Marrakech

Muralla de la Medina de Marrakech

Plaza de los Hojalateros en la Medina de Marrakech

Galería de Fotos de rincones, callejones y tiendas de la Medina de Marrakech

Alojamiento en un riad en la Medina de Marrakech

Fotos del riad Dar Taliwint en la Medina de Marrakech

Barrios europeos de Marrakech

Jardín Majorelle en Gueliz

Galería de Fotos del Jardín Majorelle en Gueliz

Otros Temas en Marrakech

Consejos prácticos para el día a día de tu visita a Marrakech

Cena en Casa Alí con espectáculos folklórico y ecuestre

Vídeos de Marrakech

 

Descúbrela en un fin de semana

Atención, pregunta: si tomamos un vuelo, por ejemplo en Madrid, ¿cuál sería el destino más exótico, más diferente, al que podríamos llegar en menos horas de vuelo? La respuesta es ¡Marrakech! A sólo dos horas de distancia allí vamos a encontrar otra cultura, otra arquitectura, otra gastronomía, precios más económicos y muchas tentaciones para comprar. El destino ideal para un fin de semana o una escapada corta con una característica insólita, la de viajar a otro mundo pero sin cruzar medio mundo.

Un nuevo Marrakech

Hay que decir que si bien Marrakech mantiene toda esa carga de exotismo, de olores a especias, de tintoreros en el zoco, de calles estrechas en la medina, ha realizado dos cambios importantes en los últimos años. Por un lado, han desaparecido esos pesados que arruinaban el viaje a cualquiera ofreciéndose como guías y no aceptando nunca un “no” como respuesta. Te seguían, te molestaban, impedían que tuvieras tranquilidad en tus paseos.

El otro cambio en los últimos años es la aparición de numerosos hoteles, restaurantes, agencias, tiendas y galerías de arte que han dado un nuevo aspecto al turismo en Marrakech. Es cierto que siempre ha estado La Mamunia, ese gran hotel junto a la muralla, uno de los mejores del mundo. Ahora hay muchos hoteles buenos, incluso muy buenos, y para todos los bolsillos, con algunas características: algunos son “ryads”, alojamientos en viejos inmuebles tradicionales, asomados a patios interiores, donde es posible vivir una atmósfera tranquila y verdaderamente marrakechí. Muchos de estos establecimientos cuentan con servicios de hamman, de masajes, de tratamientos de relax, etc., (que aprovechan productos locales: alheña, argán, arcillas…) lo que conduce a pensar en Marrakech no sólo como un destino “exótico”, sino también de “bienestar”.

El Marrakech de siempre

En cualquier caso, el centro de interés de Marrakech es la medina, y dentro de la medina, su corazón: la plaza Yemaa el-Fna y el zoco. Yemmaa el-Fna es un gran teatro de la vida que cambia de cara a lo largo del día pero nunca desfallece. Hay que vagar por esta plaza extraña que no está definida por los edificios que la rodean (ninguno de interés especial, la Kutubia está un poco apartada) sino por la sabiduría que brota en ella a cada paso. En realidad no es más que una explanada, que en cualquier otro lugar carecería absolutamente de gracia. Porque además de los aguadores, los músicos gnawa, los encantadores de serpientes y los domadores de monos que, efectivamente, viven de los dirhams de los turistas, hay una vida ajena al extranjero. La vida que desgranan los contadores de historias, los músicos ambulantes, los sanadores, los barberos, los sacamuelas o los escribanos. Un genio único que la Unesco ha considerado patrimonio intangible de la humanidad, dando una vuelta de tuerca al reconocimiento de la cultura centenaria de los pueblos.

Beber y comer en la plaza

Después de una borrachera de sensaciones llega la ocasión de cumplir con el rito de asimilarlas sorbiendo un té, como todo buen visitante, en la azotea de los cafés que se asoman a la plaza (Glacier, De la France), codo con codo con los demás turistas. En algún momento el cielo se tiñe de rojo, y para entonces la plaza ya ha cambiado su cara y se han levantado decenas de puestos de comida que a su vez son invadidos por comensales de toda condición y nacionalidad. Los cocineros, enfundados en sus batas blancas, preparan al momento todo tipo de jugosas recetas con materias primas que saben de verdad a lo que son. Un lujo en los tiempos del plástico. Y la higiene está garantizada.

El zoco

En la plaza de Yemaa el-Fna se abren las puertas que conducen a este universo de sensaciones, encuentros y regateos que es el zoco. Es difícil establecer un recorrido recomendable, incluso es mejor dejarse llevar, atravesar plazas y callejones, pasar de las tiendas de los tapices a las de las babuchas, de los aromas de las especias a los brillos del latón, de los colores de las telas teñidas al repiqueteo de los herradores o el olor acre de los cueros. También hay perfumes, joyas, frutas, instrumentos musicales y antigüedades. Todas las sensaciones posibles a cambio de unas horas de paseo, conversación y alguna compra.

Y algunos monumentos

Marrakech no es una ciudad especialmente monumental, ni falta que le hace. En cualquier caso, siempre hay que echarle un vistazo a la Kutubia, el alminar de casi setenta metros de altura que es faro y guía visible desde kilómetros de distancia, a las tumbas Saadianas, a las ruinas del palacio el-Badi y, sobre todo, a la madraza de Ben Yusuf, la más espléndida de todo Marruecos, en el extremo norte del zoco.

Ya fuera de la medina, hay que reposar a la sombra del jardín Majorelle, (en la ciudad nueva) un huerto botánico creado por este pintor francés luego mantenido por Yves Saint Laurent, o el paseo en calesa al atardecer por las murallas, cuando el sol hace saltar el rojo profundo de sus paredes y se descubre la esencia verdadera de Marrakuech, la de un oasis al pie de las montañas.

 

 

Carril bus en Marrakech

Parece que ahora vamos en serio, después de poner Zona Azul en todo Guéliz, ahora la Wilaya de Marrakech quiere dar un paso más en la “reforma” del centro neurálgico de la ciudad y (por fin), dotar a la Avenida Mohamed V de una mediana, carril Bus y otras mejoras.

La adaptación de los marrakechíes al pago por estacionamiento no ha sido fácil. Estaban acostumbrados a aparcar en todas partes y pagar 2-3 dirhams al “vigilante” de la calle. Que además te vigilarte el coche, lo limpiaba por otros pocos dirhams adicionales. Pasar de este sistema, al más racional y ordenado de insertar unas monedas para colocar un tiquet en el coche no ha sido una cosa fácil.

Debemos pensar que detrás de cada aparcamiento, un marrakechí debe:

Aparcar el coche e ir a pagar alejados unos metros del coche. A veces incluso 50 metros hasta que encuentra el palo azul para pagar.

Entenderse con la máquina y llevar monedas.

Lo más complicado, calcular bien el tiempo que vas a tenerlo aparcado. Eso en una ciudad dónde el cálculo del tiempo es tan complejo se vuelve muy complicado.

Colocar el ticket en zona visible.

Todo esto son pasos muy muy complejos a los que no estábamos acostumbrados y el proceso ha sido lento. Pero parece que después de un año y medio ya estamos (¿felizmente?) adaptados.

Como este tema está superado, la Wilaya ha decidido dar un paso más. Una prueba de fuego…CARRIL BUS y medianas entre carriles. Esto que parece sencillo no lo es, porque ahora mismo las motos, taxis y demás avanzan por la izquierda en doble continua en la arteria más importante de la ciudad. Como sabéis, los marrakechíes siempre tienen prisa…prisa, prisa…ellos dicen que tienen prisa por llegar a ninguna parte…y será verdad. En ese afán por ir deprisa, adelantan por tu izquierda invadiendo el carril contrario sin ningún miramiento. Por eso, la creación de esta mediana servirá para tener un poco de orden vial al menos, en la arteria más concurrida de la ciudad. El resto continuará como “ciudad sin ley”.

Lo sé, algunos pensareis que con todas estas medidas, la ciudad va perdiendo encanto. A medida que los marrakechíes van adaptándose al código de la circulación, Marrakech va perdiendo su esencia. ¿De verdad eso creéis? Yo os puedo asegurar que es necesario un poco de orden, de lo contrario, la ciudad es invivible y peligrosa.

 

La iglesia de Marrakech, se encuentra en el barrio de Gueliz, a 50 metros de la Av. Mohamed V.

La paroisse rassemble un noyau d’ « anciens », qui ont souvent travaillé toute leur vie dans ce pays, ainsi que ceux venus y prendre leur retraite,

celles (et ceux) qui y ont fondé un foyer avec un conjoint marocain, des centaines de personne, des couples, qui arrivent pour travailler quelques années ou davantage, un groupe important d’étudiants chrétiens de l’Afrique subsaharienne, des personnes et des groupes de passage … pour recevoir le témoignage d’une Eglise différente, vivante en terre

de l’Islam et tournée vers le monde marocain, vers les hommes et les femmes du Maroc auxquels tous sont liés pour apprendre la connaissance et la compréhension de ce peuple et de cette religion, avec lesquels ils ont voulu vivre ici.

D’autres communautés religieuses animent Marrakech :

– La Fraternité Franciscaine, qui habite dans la maison à côté de l’église, avec le frère Ivica K., responsable de la communauté paroissiale, le frère Gilles, compétent dans la vie économique et sociale, et participant activement au développement du mouvement associatif, du frère Barnabas, chargé des chrétiens anglophones et polonais de Rabat, Casablanca et Marrakech.

– Les Sœurs des Saints Cœurs de Jésus et Marie, arabe et chrétiennes, qui dirigent et animent une école catholique primaire, « La Saâdia », qui accueille environ mille enfants marocains et leurs familles.

– Les Sœurs Franciscaines Missionnaires de Marie, actives auprès des femmes en ville, par des visites à la prison, et par une présence auprès des handicapés et des personnes âgées, etc.

– Les Petits Frères de Jésus (Charles de Foucauld) qui habitent dans la médina, y travaillent, vivent et prient dans l’esprit de la vie de Jésus à Nazareth.

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INFOS PRATIQUES

Paroisse des Saints Martyrs

Rue El Imam Ali

Guéliz

Marrakech

+212 524 43 05 85

Horaires des messes :

– en semaine : 18h30

– samedi : 18h30

– dimanche : 10h00

 

 

Judería de Marrakech

En el siglo XVI la ciudad de Marrakech recibió a muchos judíos expulsados del territorio español. Para alojarlos se creó una zona especial en la ciudad que con el paso del tiempo paso a conocerse como El Mellah y hoy es uno de los atractivos imperdibles del casco histórico de la ciudad.

El recibimiento de los judíos no era desinteresado, los sultanes conocían muy bien la excelente fama de comerciantes de los judíos y la decisión fue acogerlos siempre y cuando pagarán importantes tributos para ser protegidos y alojados en la zona de el Mellah.

Moulay Abdallah de la dinastía saadí fue quién encomendó la creación de la judería en 1558. Al tenerlos aislados se reducían las posibilidades de conflicto con el resto de los habitantes, lo que habla del importante rasgo discriminador que había en la sociedad marroquí por ese entonces.

Hoy el Mellah es un paseo inolvidable donde podremos encontrar todo pido de accesorios y creaciones en orfebrería y joyería. Algunas de las ofertas del Mellah son incluso mejores que las del zoco, así que si buscamos un paseo histórico y buenas ofertas de regalos y accesorios el Mellah es un lugar imperdible para recorrer.

 

3 DÍAS EN MARRAKECH

Marrakech es un destino turístico que genera cierta controversia. Sentido por algunos como un lugar inseguro, de ambiente cansino y por otros como un lugar mágico lleno de exotismo. En mi caso pasar 3 días en Marrakech dejará un recuerdo imborrable en lo que supuso mi primer viaje de chicas a un país árabe. Una experiencia totalmente recomendable. ¿Tomamos un te mientras paseamos por Marrakech?

Cómo llegar

Nosotras sacamos los billetes de avión a Marrakech con poca antelación y viajamos desde Madrid con Ryanair. Pagamos menos de 70 euros cada una y sólo facturamos una maleta. De esta forma en caso de hacer más compras de las pensadas inicialmente, tendríamos donde guardarlas. Una hora y media después de tomar el vuelo aterrizamos en el Aeropuerto internacional de Marrakech-Menara. Un pequeño aeropuerto situado a unos 6 kilómetros de La Medina. A la salida encuentras numerosos taxis y también el bus que te lleva directamente a la ciudad.

En nuestro caso, para la llegada, contratamos el transporte directamente con nuestro alojamiento. Pagamos algo más de nos hubiera costado pactarlo con algún taxista pero de esta forma llegábamos más rápido al Riad. En una minifurgoneta viajamos cinco chicas del aeropuerto a la Medina, allí nos encontramos con un trabajador del Riad quién cargando nuestras maletas en un carro nos guió hasta el alojamiento. En algunas ocasiones estos trabajadores te piden algo de dinero por el trabajo realizado. Nosotras llegamos sin dinero cambiado y billetes de 5, 10 y 50 euros por lo que no le dejamos propina. Se supone que les paga el Riad y nosotras ya habíamos abonado 18 euros por el transporte y por su servicio. Se marchó un tanto descontento.

Marrakech

La ciudad de Marrakech fue la antigua capital de la que Marruecos tomó su nombre. Es conocida también como “La Tierra de Dios”, “La Ciudad Roja” o la “Perla del Sur” … Posee 1,5 millones de habitantes y recibe unos 3 millones de turistas anualmente. Una ciudad en crecimiento donde el turismo, durante el mes de marzo, no llega a ser excesivo y con una temperatura que permite recorrer cómodamente sus numerosos, coloridos y vibrantes callejones durante el día y disfrutar de la noche cenando al aire libre.

La zona turística por excelencia de Marruecos se concentra en La Medina. Una ciudad amurallada que también se conoce como la “ciudad vieja“. El centro de la misma es la famosa plaza Jemaa El Fna, en nuestro caso, punto de referencia para orientarnos dentro de ella. Algunos utilizan también el minarete de la Mezquita de Koutoubia, la hermana gemela de la Giralda en Sevilla, pero yo sinceramente no la llegaba a observar en la distancia. En Marrakech no existe el mapa ni el tiempo. Lo divertido es perderse entre los laberintos del zoco, un gran bazar al aire libre con unos 7000 puestos (eso dicen, no los llegamos a contar!) situados al norte de la plaza en estrechas callejuelas, muchas de ellas no pavimentadas, donde tendrás que ir sorteando algún burro cargado con mercancía, al coche de bombonas de gas, bicicletas, etc. Pasear por los zocos es hacer un viaje en el tiempo, un viaje al pasado. Muy próxima a la zona del zoco se encuentra la Madraza de Ben Youssef, una antigua escuela coránica que recuerda a La Alhambra de Granada. Su entrada cuesta 50 Dírham (5 euros al cambio) y merece la pena visitarla.

Alojamiento

En Marrakech encuentras hoteles, concentrados principalmente en la denominada “ciudad nueva“, fuera de la muralla, y riads. Las riads son las casas tradicionales marroquíes. Unos palacetes con varios pisos y de estilo andaluz con un patio interior al que dan las habitaciones. Se sitúan principalmente dentro de la Medina y hay una gran variedad.

En nuestro caso, pasamos horas y horas mirando Riads y comparando. Viajamos seis chicas y buscábamos uno cerca de la plaza Jemaa El Fna a un precio razonable. Finalmente nos decidimos por Riad Mouassine, a 5 minutos caminando de la plaza y pagamos 20 euros por persona y noche con desayuno incluido. La ubicación nos gustó mucho. Saliendo del riad y recorriendo durante menos de un minuto varias callejuelas te encontrabas en el zoco y a pocos minutos más en la plaza. El personal fue muy amable con nosotras. Siempre nos atendió con una gran sonrisa y el desayuno estuvo bien. Unos creps con mermelada, pan, huevos fritos, fruta, zumo de naranja y café. Suficiente para aguantar la mañana caminando por La Medina.

En Marrakech, lo ideal es alojarse cerca de la plaza si se viaja por pocos días a la ciudad. Es el centro de todo y si, además por la noche, deseas cenar en la plaza y regresar al alojamiento más tarde de las 21.30-22.00 considero recomendable que esté cerca para no deambular demasiado tiempo por los desiertos callejones. Y es que al caer el sol todo cambia. Los puestos cierran, los vendedores desaparecen y las calles se vuelven oscuras y desiertas. Sólo los gatos salen a buscar los restos del día y algunas señoras que con sus niños piden algo de dinero. No resulta inseguro pero tampoco es un ambiente muy agradable. En estos casos más vale prevenir y no tentar a la suerte como en cualquier otro lugar del mundo.

Compras y el arte de regatear

Si hay algo de lo que podríamos “quejarnos” de este viaje y todas coincidiríamos, es de lo agotador que resultó comprar en los zocos de Marrakech. El primer día del viaje, al encontrarnos alojadas tan cerca de los zocos, comenzamos a recorrerlos. Empezamos bien, a los 10 minutos de iniciar nuestro paseo nos llamaron la atención unos pañuelos. No tardamos en comenzar con el regateo al preguntarle por el precio. Nos pidió al cambio 12 euros por pañuelo, pagamos 3 y los vimos en otras zonas a 1 y 2 euros. Sentirse “estafada” es probablemente inevitable. Siempre vas a pensar que podrías conseguirlo más barato, de ahí la importancia de llegar a pactar un “precio democrático“, un precio que agrade a ambas partes.

En esta primera compra se nos fue la mañana ya que acabamos sentadas tomando té con el vendedor y el amigo de la tienda de enfrente. Lo pasamos genial y nos reímos muchísimo pero si nuestro viaje iba a durar dos días no podíamos perder tanto tiempo en unas compras. Sin embargo, el regateo forma parte de un viaje a Marruecos. Hay que probarlo. Te dará la sensación que los vendedores se aburren mucho y una forma de pasar el tiempo es acordar un precio para sus artículos. No tienen prisa ni necesidad de vender grandes cantidades. Pueden estar horas y horas esperando una mejor oferta. El pensamiento con el que hay que ir es el siguiente: si te gusta algo, negócialo hasta el final y continúa. Si lo dejas a medias piensa que en la siguiente tienda vas que tener que comenzar desde cero con el regateo, es cansino y se invierte mucho tiempo, demasiado. Para pequeños artículos de regalo, en la plaza de Jemaa El Fna hay algunas tiendas con los precios ya indicados. Tienen precios razonables y evitas el regateo.

En nuestro grupo había una chica que era especialmente buena regateando. Acudíamos a ella cuando queríamos comprar algo y nos parecía desorbitado el precio que nos daban. En mi opinión, los vendedores captan en seguida a la personas que pueden marear y a aquellas con las que van a tener que negociar bien duro si quieren vender.

Para concluir este pequeño paseo con Marrakech, decir que en dos o tres días se visita cómodamente La Medina. En nuestro caso, de haber contado con algún día más de vacaciones en Marruecos hubiéramos salido de la ciudad y reservado un tour por las montañas o por el desierto. ¡Nos queda pendiente para un próximo viaje a Marruecos!

 

 

Marrakech es una de las ciudades más turísticas de Marruecos. Por este motivo, la oferta hotelera es bastante amplia. Principalmente encontraremos dos tipos de alojamiento, los hoteles comunes y los riads.

A la hora de escoger zona las posibilidades son muchas; y es que existen varias áreas en las que podremos alojarnos.

Quizá la mejor zona sea la propia Medina. Es la parte más importante de Marrakech, la más antigua, la que más tradición muestra entre sus calles. Es el corazón de la ciudad y el lugar en el que encontraremos la mayoría de las visitas turísticas de interés.

Aquí, en La Medina, lo que más encontraremos serán los ya nombrados Riads. Son establecimientos alojados en construcciones típicas, así pues, el encanto es insuperable.

Normalmente suelen ser pequeños, por lo que el trato será muy familiar. Además, en los Riads también encontraremos variedad de precio, pudiendo alojarnos en alguno más económico o probando con aquellos más lujosos. Sea como sea, lo cierto es que los precios no son para nada altos.

Las ventajas son evidentes. Por un lado podremos estar cerca de las plazas y palacios de mayor interés. Por otro, podremos alojarnos en un establecimiento que sigue la arquitectura tradicional del lugar.

Guéliz, al oeste de la Medina, es considerada como el centro de negocios de la ciudad. Aquí encontraremos, sobre todo, oficinas, tiendas de marcas internacionales, restaurantes muy conocidos y bastantes locales nocturnos.

Aunque no estemos en la Medina, lo cierto es que no nos costará demasiado llegar a ella (dependiendo del tramo unos 15 o 20 minutos andando). Además, los taxis aquí son muy económicos, por lo que si viajamos en verano y nos da mucha pereza andar con el calor, tampoco será problema alguno.

Hivernage es la zona contigua a Guéliz, un barrio residencial lleno de antiguas casas y hoteles. Situada fuera de las murallas de la antigua Medina, aquí encontraremos los hoteles más grandes e importantes de la ciudad.

Lo bueno de esta zona es que no estamos nada lejos de la Medina, además, seguimos estando bastante próximos a la zona de fiesta nocturna en la ciudad, por lo que tanto ocio como visitas culturales estarán cubiertas.

La zona del Palmeraie está alejada del centro de la ciudad. No obstante, si lo que buscamos es lujo, está es la parte que más nos conviene. Está muy protegido a nivel de seguridad, pues aquí se aloja la gente más influyente cuando viene a la ciudad.

Aunque la distancia es grande, los hoteles suelen poner vehículos que acercan a sus huéspedes a los puntos de interés.

Por último, encontramos la zona de Agdal. Está aproximadamente a 7 minutos en coche de la Medina, pero los hoteles de la zona suelen habilitar vehículos durante el día para acercar a sus huéspedes a la Medina.

Aquí los hoteles son familiares, grandes y cercanos a lugares tan interesantes como centros comerciales.

 

Vista de Marrakech

¿Estás pensando en un destino exótico y misterioso para conocer? Marrakech es una ciudad única que vale la pena conocer. Ofrece una experiencia sensorial que difícilmente se puede reproducir: el color, sabor y olor generan sensaciones únicas.

Es importante destacar que Marrakech no destaca por su conjunto monumental. Se trata más bien de un viaje a “otro mundo” donde se debe aprender a apreciar su encanto cultural, a través de la interacción con sus gentes, la degustación de sus comidas y el conocimiento de sus costumbres.

Desde Marrakech también se pueden programar diversas excursiones con destino a lugares cercanos como Ouarzazate, Essaouira, las Cascadas de Ouzoud y el Valle del Ourika.

El zoco de Marrakech es un lugar que representa increíblemente la cultura local de la ciudad. Es el lugar donde los marroquíes hacen sus compras y donde podrás adquirir llamativos productos autóctonos. La Plaza de Jamaa el Fna por su parte, es el lugar más importante de la ciudad, y está considerado como el centro de la vida pública de los habitantes de la ciudad.

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Esta será la cuarta visita que se realice a este circuito urbano que recibe su nombre -Moulay el Hassan- en honor a Su Alteza el Heredero al Trono. El circuito fue inaugurado en 2009.

El encanto único de esta histórica ciudad, el entusiasmo del promotor y un circuito urbano de lo más exigente hacen que la carrera del WTCC de Marruecos un evento muy especial en el campeonato.

Situado a las afueras de las murallas de la antigua Ciudad Roja, en el centro de la zona hotelera del moderno Agdal, el circuito de 4,5 kilometros comprende dos líneas paralelas rectas interrumpidas por chicanes rápidas y difíciles y conectadas por una larga curva de izquierdas y una horquilla lenta. Las claves para ser competitivo aquí son la velocidad punta y evitar choques con los muros que rodean al circuito.

Entre los pilotos del WTCC actuales, sólo Gabriele Tarquini, Yvan Muller y Rob Huff han logrado ganar una carrera en Marrakech.

 

Comprar en los Zocos de Marrakech es sinónimo de regatear, al igual que sucede en prácticamente todo Marruecos y en la mayoría de los países árabes.

Al planificar tu viaje a Marrakech, has de asumir que en gran parte de las compras que quieras hacer debes regatear. Y si no lo haces, asumir que te estarán cobrando, como mínimo, el doble de lo que esperaban cobrarte.

Durante tu visita de Marrakech has de regatear en gran parte de los comercios, pero también con los taxistas o los conductores de las calesas. Evidentemente, no se regatea en todos los sitios, como por ejemplo en los restaurantes o en determinado tipo de tiendas, pero donde sí has de regatear siempre, siempre, siempre es en los Zocos.

Aunque no te guste demasiado ir de compras, te aseguro que en Marrakech vas a pasar muchas horas en los Zocos y, además, no vas a poder dejar de caer en la tentación de comprar algún recuerdo o algunos regalos.

Para ayudarte a hacer estas compras, a continuación te voy a dar 6 consejos útiles para regatear en los Zocos de Marrakech.

1.- Es imprescindible que regatear no te incomode especialmente. Si vas con tu pareja o con amigos, conviene que previamente acordéis quien es la persona que va a regatear, o sea, a negociar el precio final de una compra. El que tenga mayor “habilidad”, e incluso “disfrute”, es quien debe afrontar el inevitable proceso de negociación.

2.- Para poder regatear, en primer lugar es imprescindible tener una perspectiva de cuál es el “precio de mercado” de los productos que quieras comprar. Y la única forma de conocerlo, es preguntando por los precios en diversos sitios.

Por ello, dado que los Zocos de Marrakech tienen una gran extensión y vas a encontrar muchas tiendas donde comprar lo que deseas, lo recomendable en tu primera visita a los zocos es que pasees por las tiendas sin intención real de comprar, pero sí preguntando por los precios.

Si, lo sé, en cada tienda que preguntes te van “dar la paliza” intentando venderte algo, pero has de ser tajante y no entrar en conversación: te recuerdo que estás haciendo sólo una “prospección del mercado“.

Si no lo haces así, y te pones a regatear en la primera tienda que encuentres, realmente no podrás conseguir el precio adecuado, no sólo porque podrías comprar mucho más caro, sino que incluso puedes llegar a despreciar verdaderas gangas a la espera de encontrar un mejor precio….que luego no aparecerá.

3.- Para completar esta “prospección del mercado“, una vez ya sabes cuál es, más o menos, el precio que de entrada te piden por un producto determinado, antes de intentar comprar y empezar a regatear, has de tener en cuenta qué es lo que te costaría ese producto en tu ciudad de residencia.

En la mayoría de los casos no hay referentes, pues son productos artesanales o típicos de Marruecos, pero es imprescindible hacer este ejercicio no vaya a ser que, al final, puedas llegar a pagar más por comprarlo en Marrakech…

4.- Y, asímismo, antes de ponerte a regatear, has de prever cuál es el precio máximo que estas dispuesto a pagar por un producto determinado.

5.- Como regla general, inicialmente te pedirán más del doble del precio que realmente el vendedor está dispuesto a aceptar. Y a partir de aquí, empieza el regateo. Tú has de ofrecer, como mucho, la cuarta parte, y durante la mucha veces larga negociación, te has de ir acercando lentamente al precio que realmente estás dispuesto a pagar, que no debe ser más de la mitad de lo que te pidieron inicialmente.

Finalmente, cuando estés ya cerca del precio que vas a aceptar, piensa un momento cuál es la cantidad en euros que realmente te va a costar…pues seguramente será una cantidad por la que no valdrá la pena seguir “discutiendo”.

6.- Regatear en los Zocos de Marrakech no implica “exprimir” ni aprovecharse del vendedor. Es un proceso mezcla de negociación y juego, y siempre hay que hacerlo con el mejor tono y respetando al vendedor.

Es más, hay que regatear con buen humor, y en muchos casos, tras una buena negociación, o sea, tras ese “juego”, el vendedor y tú terminaréis realmente satisfechos.

 

Iglesia de los Santos Mártires

La Iglesia de los Santos Mártires es un edificio religioso católico localizado en la ciudad de Marrakech en el país africano de Marruecos,1 2 específicamente el distrito de Gueliz.

La Iglesia de los Santos Mártires se construyó en 1928 y se inauguró oficialmente en 1929, en el distrito de Gueliz, en el centro de la ciudad. Está situada en frente de la mezquita de Gueliz. Esta cercanía de los dos lugares de culto, hizo al lugar un punto de referencia para la tolerancia entre las religiones.

 

Marrakech es una de esas ciudades que no necesitan presentación. Rebosante de exotismo, intensidad y tradiciones, su visita no te deja indiferente. En este post os quiero comentar 10 sencillas razones para que te decidas a conocerla:

1. La plaza Fna. El corazón de la ciudad, ambiente cargado, lleno de buscavidas, “atrapaturistas”, tenderetes de comida, restaurantes de lujo. Un espacio que cambia de aspecto a lo largo del día y que debes visitar varias veces…

2.- Medersa Ben Youssef, la escuela coranica más grande del país. Construida hace 450 años y con capacidad para 900 estudiantes en su época, de ella destaca su precioso patio. Muy aconsejable visitar las celdas…

3.- Tumbas Saadíes.Los restos del Sultán Áhmad al-Mansur y su familia, descansan en este bello mausoleo repleto de historias. El complejo merece una visita corta y sentarse con la cámara en cualquier rincón para hacer fotos..

4. Dormir en un Riad. Estas casas palacio abundan dentro y fuera del recinto de la Medina. Son construcciones tradicionales, con un jardín interior o patio. La mayoría están restauradas y han sido convertidas en hoteles con un nivel de servicio y calidad muy alto.

5. Amplia oferta Gastronómica. Desde los tradicionales puestos callejeros en la Plaza Fna, a los pequeños bares en las calles adyacentes o restaurantes de lujo con estrellas Michelin. Interesante oferta para degustar comida tradional marroquí o internacional a precios muy asequibles…

6.- Mezquita Koutoubia y su minarete. La “mezquita de los libreros” y su torre constituyen la edificación más alta de la ciudad. El alminar de esta construcción del siglo XII sirvió como modelo de los de las mezquitas de Rabat, con la Torre Hasan y de Sevilla con la Giralda.

7.- La ciudad nueva. Visitar las afueras de la medina y comprobar las nuevas construcciones de la ciudad, dan un contraste a la visita casí único. Dos lugares totalmente distintos separados por escasos metros…

8.- Dar un paseo en una calesa. A última hora de la tarde es una de las mejores y divertidas formas de conocer la ciudad y un buen espectáculo…

9.- El Zoco. El lugar de las compras, piérdete por sus callejones, observa sus puestos y ten cuidado con los precios para turistas…

10.- Ver la vida de la ciudad desde sus terrazas. Una buena forma de conocer las costumbres del lugar, como se desarrolla la vida en ély que tipo de “personajes” lo frecuenta.

 

Marrakech no es excesivamente grande, lo cierto es que con un par de días podremos ver casi todos los monumentos importantes de la ciudad, siempre que nos guste madrugar para evitar colar innecesarias. Aun así, si contamos con poco tiempo, siempre se puede hacer una selección de aquellos lugares que resultan más turísticos.

Aunque hacer una selección siempre es difícil, pues es algo que varía mucho dependiendo de los gustos del viajero. Presentamos una serie de monumentos que deberían figurar en cualquier guía turística de la ciudad.

Zoco de Marrakech

Si vamos a Marrakech y no compramos o paseamos por el zoco, nos perderemos la mayor de las atracciones de la ciudad; y es que este lugar cuenta con muchísimos encanto.

El laberinto de callejuelas que nos encontraremos estará repleto de tiendas y vendedores. Un ambiente de lo más divertido en el que el regateo se convertirá en nuestro mejor aliado.

Es imposible marcarse una ruta, pues lo cierto es que ningún mapa puede descifrar los secretos de las calles del zoco. Aun así, perderse aquí no es para nada peligroso, así pues, os animamos a adentraros en este mundo lleno de tiendas de recuerdos artesanales, muy típicos del país.

Plaza de Yamaa el Fna

Pasaremos necesariamente por ella para adentrarnos en el zoco, pues es la ruta más recomendable, así que no desaprovechemos para observar esta monumental plaza central, el lugar más importante de toda la medina.

Puestos de naranjas, vendedores ambulantes a media noche y encantadores de serpientes. Un sinfín de personajes que irán dando pinceladas a este gran tapiz lleno de vida.

Cabe destacar que la plaza cambia completamente del día a la noche, por tanto es recomendable irse de la ciudad con las dos vivencias.

Mezquita Koutoubia

Es un imprescindible que nos ocupará poco tiempo, pues lo cierto es que la entrada, como en el resto de mezquitas de la ciudad, está prohibida a los no musulmanes. Aun así, este lugar cuenta con tanta belleza arquitectónica que es necesario verla.

Fue construida en 1158, y en el momento en el que finalizaron las obras se erigía como una de las mayores mezquita del mundo.

Esta mezquita cuenta con un minarete de 69 metros de altura, algo que la convierte en el techo de Marrakech. Es más, desde cualquier punto podremos observarla, siempre y cuando no nos encontremos en uno de los callejones estrechos de la medina. Un buen punto de referencia para guiarnos en la ciudad.

Palacio Bahia

Es, sin duda alguna, una de las obras arquitectónicas más importantes de la ciudad. Construida a finales del siglo XIX encontraremos un sinfín de estancias de una gran belleza, llenas de marquetería, azulejos y grandes fuentes.

El palacio tiene un total de 8 hectáreas, en las que hay unas 150 habitaciones que dan a patios y jardines. Asimismo, la parte más recomendable es la que pertenecía a las 4 esposas y 24 concubinas de Abu Bou Ahmed, un esclavo negro que ocuparía el cargo de visir en el siglo XIX.

Palmeral de Marrakech

Por último, entre los jardines que podemos ver en Marrakech recomendamos el palmeral. Quizá no sea el más bonito, pero lo cierto es que impresiona. Unas 100.000 palmeras, plantadas en la dinastía almorávide, ocupan un total de 13.000 hectáreas, que podremos recorrer o bien en calesa o bien realizando un paseo a camello.

 

 

El Aeropuerto de Marrakech-Menara, es el aeropuerto principal de Marrakech. Una instalación internacional que opera con algunos vuelos europeos, muchas conexiones con Casablanca y algunas naciones del mundo árabe.

Está situado a 6 kilómetros al suroeste de Marrakech. Así pues, si queremos viajar a esta hermosa ciudad marroquí, esta es la mejor opción. Lo cierto es que existen buenas conexiones con España, Alemania y Francia, entre otras, con compañías Low Cost como Ryanair.

En el año 2010 pasaron por sus instalaciones más de 3 millones de pasajeros, algo que lo convierte en el segundo aeropuerto más importante de Marruecos, detrás del Aeropuerto de Mohammed V de Casablanca.

No es demasiado grande. Cuenta con dos terminales, una para vuelos internacionales y otra para vuelos nacionales. No obstante, la tercera terminal no tardará demasiado en ser terminada, pues lo cierto es que cuenta con bastante afluencia.

El aeropuerto está equipado con parking con capacidad para 360 vehículos. Además también cuenta con servicios como centro de primeros auxilios u oficinas de cambio de divisas, algo que viene muy bien cuando llegamos a Marruecos sin dírhams.

Para trasladarnos a la ciudad, podremos tomar un taxi. Es imprescindible fijar el precio antes de subirnos, pues la mayoría de los taxistas en Marrakech no suelen usar mucho el taxímetro. Un precio razonable no debería superar los 100 dirhams.

Otra opción es contratar el servicio de transfer, pues lo cierto es que la mayoría de los hoteles en Marrakech cuentan con coches para estos casos. Lo ideal es preguntar si podemos contratarlo directamente en el hotel.

Por último, también podemos tomar el autobús. No es que sea del todo recomendable, pues tarda bastante y lo cierto es que no es demasiado cómodo. No obstante, como experiencia puede estar también bien.

En cuanto a la arquitectura del aeropuerto de Menara, lo cierto es que nos impresionará. Si bien es cierto que parece pequeño por dentro, por fuera, la estructura, es de lo más asombrosa. Se trata de una especie de fachada basada en el enrejado de alambre combinado con toques de modernidad. Un espacio en el que la luz se filtra por los arabescos que cubren los cristales.

 

Koubba Ba’Adyin

La Cúpula Almorávide o Koubba Ba’Adyin data del siglo XI y fue construida por el segundo rey almorávide, Ali Ben Yussef.

Descubierta en 1948, es el único testimonio que queda en Marrakech del arte almorávide y alberga una monumental fuente que era utilizada para las abluciones.

De planta rectangular y una altura total de 10 metros, presenta dos niveles con arcadas de diferentes estilos.

Por fuera está decorada con nervaduras, formadas por arcos entrelazados y galones que rodean una estrella de siete puntas. El interior de la qubba, es de madera de cedro decorada con motivos vegetales (piñas, hojas de palma y acanto) e inscripciones caligráficas, notables por ser las escrituras en cursiva más antiguas de toda África del Norte.

Dirección: Plaza Ben Youssef – Medina de Marrakech

Horarios de visita: Abierto todos los días de 9 a 18,30 h.

Precio de la entrada: 10 Dirhams.

 

– Autobús:

Es el transporte más económico. La compañía de autobuses urbanos de Marrakech es Alsa y el precio por el pasaje es de 3,50DH (0’27€).

– Bus Turístico:

Hace dos rutas: Marrakech Monumental por toda la parte antigua y Marrakech Romantique, que lleva a El Palmeral. Se toma en la Plaza Foucauld. El pasaje cuesta 130 DH (11.30 €) y es válido durante 24 horas.

– Taxis:

Hay dos tipos de taxis: los pequeños (petit taxi) y los grandes (grand taxi).

Los petit taxi se usan para desplazarse por el interior de la ciudad. No tienen tarifas oficiales, por lo que se recomienda negociar el precio.

Los grand taxi se utilizan para salir del núcleo urbano. Tienen estaciones, tarifas e itinerarios fijos.

– Bicicleta y moto:

Las bicicletas pueden alquilarse casi en cualquier esquina, especialmente en las cercanías de hoteles.

Las motos pueden alquilarse en Marrakech Motos, Nº 31 de Mohammed Abdelkrim El Kattabi, Gueliz, o en el Nº 14 de Abdelkarim el Khattabi. Los precios van de los 100 a los 800 DH por jornada completa (8.68 a 69.5 €).

– Caleche:

Se trata de un carruaje tirado por dos caballos. Se puede alquilar en la Plaza Foucauld, que está entre la Mezquita de Koutoubia y la Plaza Djemaa el Fna.

Tienen recorridos con tarifas fijas, pero también se puede pactar un precio por otro recorrido. El paseo cuesta alrededor de 80 DH la hora (7.20€).

Riads y hostels en Marrakech. Si quieres conocer un Marrakech distinto, más intimo y romántico los hostels y los Riads en Marrakech son la mejor opción.

Los Riads y los Hostels son alojamientos tradicionales en Marruecos que combinan el sabor de la tradición, buena calidad a un precio inmejorable. Tienes alojamiento en Riads o Hostels desde 12€ hasta más de 180€. Si buscas conocer Marrakech de forma más autentica los HostelBookers y los Riads de Marrakechs son para ti.

Conocer Marrakech es sumergirse en su zona antigua, la Medina. En esta zona apenas hay hoteles convencionales que suelen estar en las zonas más modernas como Gueliz e HIvernage. En la Medina si puedes encontrar otras opciones de alojamiento con todo el sabor del Marrakech más tradicional. Los riads y los hostels.

Riads en Marrakech disfruta de las tradiciones y la hospitalidad marroquí

Los Riads son como las casas rurales en España.Riad es la casa tradicional de Marruecos. Un patio interior central mosaicos de colores, un jardín en forma geométrica. Palmeras, jazmines, naranjo, fuentes y el sonido de agua al caer.

Los hostels son otra opción para poder disfrutar del Marrakechs autentico, recorrer las calles de la Medina y alojarte en un hostal o albergue es conocer Marrakech de otra forma, en barrios y casas tradicionales, decoradas de manera tradicional.

Los Riads tradicionales suelen entre 4 y 6 habitaciones, en dos plantas. Cada cuarto puede ser totalmente distinto pero suelen tener una decoración muy colorista, de inspiración morisca. Como recrear las mil y una noches.

Son muchos los Riads que conservando el aspecto tradicional han incorporado comodidades, aire acondicionado, calefacción. Todos los riads suelen tener su pequeña piscina o aljibe. Muchas de las habitaciones tiene su propia terraza donde admirar el paisaje. Siente el aroma especial de Marrakech.

Los hostels y los Riads están situados en la zona más misteriosa de Marrakech en la Medina. Suelen tener precios más económicos que los hoteles convencionales y te permiten conocer mejor la historia y tradiciones de Marruecos.

Si quieres deslumbrarte con riads de superlujo en Marrakech puedes encontrar lugares de ensueño. Si te va lo sencillo, también tienes riads encantadores donde disfrutar de toda la magia de Marrakech.

Hostels y Riads en Marrakech, descubre la esencia de Marruecos.

El Museo de Marrakech se encuentra en el antiguo Palacio Dar M’nebhi, junto a la Medersa Ben Youssef.

Fue construido a finales del siglo XIX y desde 1997 alberga al museo, que acoge obras de arte contemporáneo y orientalista así como actividades culturales.

El edificio sigue el estilo de la casa marroquí tradicional. La parte principal del museo es su patio, desde donde se accede a las salas de la planta baja y las plantas superiores. En estas salas se expone la colección del museo, compuesta principalmente de cerámica, armas y joyas bereberes, alfombras y otros objetos tradicionales de Marruecos.

Dirección: Plaza Ben Youssef.

Horario: Todos los días de 9:00 a 18:30 horas.

Precio: Adultos: 40 dirhams o 60 dirhams (combinada con Medersa Ben Youssef y Quobba Almoravide). Menores de 12 años: 30 dirhams ambas entradas.

En la ciudad de Marrakech podemos encontrar una gran oferta de restaurantes, por tanto, comer no será ningún problema; pues ya sea cocina internacional o platos marroquíes lo que queramos degustar, encontraremos multitud de opciones.

Para los que sean menos aventureros y prefieran degustar platos de la cocina internacional, como pasta, hamburguesas y pizzas, debéis poner rumbo a los distritos más nuevos, pues lo cierto es que en plena medina, esta opción resultará un poco más compleja, aunque no imposible. En Gueliz, en la Avenida de Mohamed V, encontrareis un McDonalds, PizzaHut y otras cadenas de comida rápida, así como algunos restaurantes de comida más concreta, incluso con platos españoles.

En cuanto a la cocina típica de Marrakech, que es lo que se recomienda siempre probar, existen un sinfín de platos típicos que podremos encontrar en la mayoría de restaurantes y bares.

Podemos destacar por ejemplo el cus-cus, el plato estrella de toda la cocina marroquí. Lo bueno de este plato es que cuenta con un sinfín de variantes, pues podemos comerlo con carne de ternera, cordero o pollo, con verduras con pescado incluso con dulce.

Los tajines son otro plato imprescindible en nuestro paso por Marrakech. Recibe ese nombre por el recipiente en el que se cocina y sirve. Podemos decir que se trata de un guiso ya sea de carne o pescado, acompañado de verduras o incluso fruta.

En la carta de los restaurantes de Marrakech, encontraremos también otra palabra recurrente, Méchoui. Se trata de una carne de cordero a la brase especiada, muy jugosa y realmente deliciosa.

También podemos encontrar Kefta, que son una especie de albóndigas de carne especiadas que pueden presentarse o bien en brochetas o bien en un plato acompañado de otros condimentos.

Podemos probar a cenar en los puestos de Jamma el Fna, la plaza de la mezquita. Eso sí, sólo es aconsejable si no somos escrupulosos y si no miramos demasiado las condiciones higiénicas del local.

Los precios, por norma general, son muy pero que muy económicos. No obstante, existe una serie de cosas que tenemos que tener en cuenta. Para empezar se aconseja no tomar agua que no sea envasada, por tanto, los productos crudos simplemente lavados, como las ensaladas, contendrán agua.

Si tenemos alguna alergia alimenticia, será mucho mejor no arriesgarnos con la comida. En ocasiones muchos camareros no conocen bien el idioma, y aunque así lo fuera, hay ciertos vocablos que se les escapan.

Marrakech es una ciudad que cautiva desde la primera impresión. Pero por sobre todas las cosas es diferente al resto. El color, el sabor y el olor tan característicos que se perciben en esta ciudad son verdaderamente únicos.

Los turistas que buscan algo más, desde Marrakech pueden programar una gran diversidad de excursiones a lugares cercanos tales como Essaouira, las Cascadas de Ouzoud, Ouarzazate y el Valle del Ourika.

Los Riads son los alojamientos más representativos de Marruecos. Si tuviésemos que establecer una analogía podríamos decir que son algo similar a los Bed and Breakfast de Londres. En este caso, son casas tradicionales con un patio en el medio y habitaciones alrededor de éste. Por lo general cuentan con varias plantas y una terraza en la azotea. Los más suntuosos tienen jacuzzi.

Si tienes la posibilidad de realizar una excursión de varios días, es aconsejable que recorras el fantástico desierto del Sáhara, que es la mayor superficie árida del planeta.

Son muchas las actividades que puedes hacer durante tu estancia como dar un paseo en calesa, visitar un Hammam, dar una vuelta en camello, visitar la Plage Rouge, entre muchas opciones más.

Hay buenas ofertas de viajes online con destino a Marrakech que incluyen vuelos y alojamiento. Así que si deseas disfrutar de un viaje cargado de exotismo, Marrakech es tu destino ideal.

Ir de compras en Marrakech es una auténtica aventura, donde para llevarse la mercadería a casa, habrá que seguir toda una ceremonia. Pero claro que no hablamos de comprar en un centro comercial, sino en el Souk o zoco. Este sitio se encuentra en los alrededores de la plaza Jemaa el Fna, donde hay varios tipos: el zoco de los tintoreros, donde venden alfombras y pieles; el zoco de la lana, donde venden lanas; el zoco de especias y perfumes; el zoco des Babouches, de zapatillas; el zoco de los herreros y demás.

Este sector de la ciudad se remonta al siglo XII y es un laberinto de callejuelas, algunas cubiertas, donde es muy fácil perderse. Pero a pesar de ello, jamás accedas a la compañía de un guía. Es que te llevarán a los sitios que a ellos les convengan y pretenderán cobrar una comisión de todo lo que compres. Estos mercados son ideales para realizar compras de productos autóctonos como calzados, bolsos, alfombras, vasos, lámparas, bandejas, teteras, lámpara, sillas, escritorios, objetos varios de hierro batido, vestidos típicos de algodón y de seda, collares de plata y piedras duras, objetos tradicionales beréberes, objetos de cobre, latón, macetas en terracota, bibelotes y utensilios de madera trabajada. Además de todo tipo de especias para cocinar, para perfumar, curativas o cosméticas.

Pero claro que como habíamos dicho, el comprar es toda una ceremonia y como toda ceremonia tiene sus reglas. Por ejemplo, antes de comprar nada, sólo habrá que mirar y sólo mirar. Una vez que se tenga en claro qué es lo que se quiere llevar, ese será el momento de comenzar a negociar. Es que comienzas el regateo y luego no llevar el producto, los vendedores se ofenderán porque dirán que has estado jugando. Los pasos de la compra son los siguientes: en primer lugar una ceremonia de té, bebida de menta que te ofrecerán como signo de amistad en las tiendas. Una vez que estés por terminar el té, el propietario de la tienda comenzará a mostrarte los artículos que puedan interesarte. Y por último… el regateo. El vendedor te dará un papel donde apuntar un precio global que estás dispuesto a pagar. Luego, le darás el papel y él debajo escribirá otro precio y así se llegará hasta llegar a un acuerdo.

Una vez a pie debéis ver:

La mezquita de Koutubia, es el edificio más representativo del arte almohade de la ciudad.

La medersa de Ben Youseff que llegó a ser la escuela coránica más grande de Marruecos

El Palacio de la Bahia, se puede visitar solo un tercio, el resto es propiedad privada de la familia real. Ahmed ben Moussa dedicó este magnífico palacio especialmente a su preferida entre las 4 esposas y 24 concubinas que formaban su harén; de hecho, palacio de la Bahia significa “palacio de la bella”

Las Tumbas Saadíes, bella necrópolis

Los Jardines de la Menara y el Palmeral, podéis dejar una tarde para dar un paseo por alguno de ellos.

También debéis dejaros una mañana para pasear por el zoco y la plaza Jemma el Fna. El viernes es día de descanso y mucho de los gremios de artesanos cierran, por lo que es mejor que vayáis otro día. Imprescindible animarse a comprar algún suvenir y ver cómo se va transformando la plaza según va atardeciendo.

Para alojaros tenéis un par de opciones: Podéis optar por un Riad, para los que no lo sepáis, los riads son casas tradicionales que han convertido en pequeños hoteles, tienen un encanto especial y una muy buena opción. Suelen tener un patio central en el medio, donde sirven el desayuno y las habitaciones están rodeando el patio. Cada habitación es diferente y os vais a sentir como protagonistas de la película “las mil y una noches”. Además, la mayoría de estos alojamientos han habilitado la azotea como terraza y podéis disfrutar de un te moruno viendo el atardecer.

El Palacio de las Especias, el Riad Shamala, Delano Marrakech y el Riad Kniza son acierto seguro.

Para los viajeros más tradicionales, Marrakech tiene una muy buena oferta hotelera.

Hoteles como el Sofitel Marrakech, donde he tenido la suerte de almorzar y disfrutar de un té en su impresionante hall, Four Season Resort, el emblemático hotel “La Mamounia”, (aunque no os alojéis en él os recomiendo que reservéis 15 minutos de vuestro viaje para que os acerquéis a verlo) o el hotel Le Meridein N´Fis (donde me alojé yo) Si optáis por este último pedir habitación reformada, son buenas opciones.

El hotel Palais Rhoul & Spa es uno de los hoteles Gran Lujo de la ciudad. Dispone de 18 suites, dos de ellas dan a la piscina, y seis son haimas (tiendas típicas del desierto en las que el viajero se sentirá como un príncipe o una princesa) Está situado en el corazón del palmeral de Marrakech y se trata de un exclusivo riad, todo un palacio oriental en medio del desierto. Una de las mejores opciones para disfrutar de esta ciudad marroquí, eso sí, si se dispone de 290€ la noche que es lo que cuesta una habitación doble con desayuno (las más caras oscilan entre los 340€ y los 490€ por noche)

Cada una de las estancias del hotel es un espacio único con muebles de época y objetos curiosos de diferentes lugares del mundo. Cada rincón encierra una sorpresa distinta, en su mayoría preciosos espacios relajantes. Así es el decorado de impresionantes columnas que se alzan sobre la piscina de agua dulce. Alrededor de la misma se sitúan dos de las mejores suites del hotel.

La vista del hamman (que es como se denomina a los baños en árabe) es una experiencia que merece la pena disfrutar, una ceremonia que invita al placer del baño. En torno a este tradicional baño árabe, se verá animado a degustar el té a la menta, junto a la piscina o en los jardines de 5 hectáreas. Podrá reposar a la sombra de las palmeras: todo un placer para los sentidos.

Eche un vistazo a la página web y sentirá como el misterio de las mil y una noches pueden estar a su alcance. Un detalle emocionante para un bonito aniversario o un simple viaje de placer en pareja.

Íntimas o populares, chics o sencillas y austeras, míticas y históricas, divertidas o serias….terrazas de Marrakech, siempre frescas, siempre inolvidables…he hecho una selección MUY PERSONAL de las mejores terrazas de la ciudad. Cada una de ellas tiene su momento, un instante que las hace diferentes…hasta en esto Marrakech es única.

Para desayunar

Extrablatt. En el barrio residencial de Hivernage. Packs de desayuno muy apetecibles…enorme zumo de naranja, mermelada, pan con mantequilla, croissant, fruta…Una terraza amplia con mesas muy grandes. Servicio amable, packs a partir de 30 Dh.

16 Cafè. En pleno verano solo la recomiendo en la hora del desayuno. Está ubicada a pleno sol y los parasoles no bastan para frenar el calor….en las mesas cercanas a la pared hay brumizadores…pero no bastan. De todas formas, la mejor pastelería de la ciudad merece una visita para un desayuno temprano. No perderse los milhojas de crema y el “eclair” de chocolate. Buen café.

Dino. En la misma Avenida Mohamed V. También ofrecen paquetes de desayuno francamente bien de precio. Su fuerte son los helados y los crepes. La terraza es muy grande y con brumizador de agua. El café extraordinario. Dino ya existe en España y no deja de ser un gusto conocido que se aprecia desde aquí.

Para tomar algo a cualquier hora

Le Lawrence Bar. Es el emblemático bar del Sofitel, elegante y cerca del hermoso jardín. Unos 240 Dh por una copa de champagne y 130 Dh por Wine Flight (un pequeño pasaporte degustación alrededor del vino).

Míticas

Cafè de France. Situado en la Place Djemaa el Fna, uno de los locales más míticos de la ciudad. Su terraza ha visto pasar la historia de Marrakech en los últimos 50 años, nada sofisticada y muy cosmopolita. Juan Goytisolo toma su te a la menta cada día a las cinco en ella.

Les Negociants. Situado en la esquina de la Mohamed V con….esta terraza está ubicada en la zona de más transito del Barrio de Gueliz. Todo el mundo que se mueve en el barrio pasa por delante de ella, si quieres que nadie te vea…no vengas aquí. Vendedores de relojes, de gafas, limpiadores de botas, de frutos secos…no hay paz en ella. (Lleva más de un año de reformas, dicen que lo abrirán este verano).

Para comer/cenar

Informales;

Cafè des Èpices. Con su decoración austera pero practica, sus mesas sencillas de madera, sus taburetes, su escalera imposible para patosos, su único baño para todos, su carta limitada y básica, pero a la vez completa….y sobre todo, al hecho que encontrar un local en la Medina donde comer un plato no demasiado caro y con cierto gusto europeo.

Chics:

Le Gran Cafè de la Poste. Terraza muy chic y cómoda en el Barrio de Guéliz en uno de los locales más elegantes de la ciudad. Si el calor no da tregua, encienden los brumizadores de agua en la terraza y convierten la comida en uno de los momentos más “frescos” del día. Lugar de encuentro de todos los europeos que viven en la ciudad roja. Buena selección de ensaladas, carnes, pescados y extensa carta de vinos.

Cosmopolitas:

L’Entrepotes. Un pequeño secreto para descubrir. Una entrada discreta se abre a una terraza preciosa y con una buena oferta de ensaladas y platos de cocina internacional. Una de los puntos fuertes del local, es que está muy bien situado pero al estar detrás de la Avenida Mohamed V es difícil encontrar turistas aquí. Buen ambiente.

Cools:

Mooï. Este hotel urbano situado en el barrio del Hivernage, es un lugar sencillo pero para mi gusto una preciosa terraza completamente desaprovechada. En realidad son dos terrazas en una. La exterior, está casi siempre vacía porque está como desangelada. Cuando no debería ser así porque la ubicación es excelente, casi en frente del Extrablatt. En cambio, la terraza interior es muy sugerente. Cuando cae la tarde, levantan el toldo y mezclan música Chill Out. Copas muy bien servidas y Happy Hour. Una de mis favoritas para tomar algo en buena compañía.

Turísticas (no exentas de belleza):

Kosybar. Terraza en la Place des Ferblantiers ( Medina ). Hermosa vista desde la zona sur de la Medina, cerca de los nidos de cigüeñas en las murallas de la ciudad. Menú de noche sobre los 370 Dh por persona. Tienen licencia alcohólica y una buena selección de cervezas y cocktails.

Dejeneur a Marrakech. Una de las terrazas más esplendidas de la ciudad. No por su espacio, no por su maravillosa decoración, no por la cantidad de peldaños que debes subir…es sobre todo por una mezcla de comida buenísima, gran atención, por la soprepsa de encontrar una presentación de los platos sublime y tambien porque todo es delicado allí. En fin, ya veis que me gusta este sitio situado cerca del Palais Bahia.

Kasbah Café: Ha entrado con fuerza en esta lista de terrazas. Este restaurante/Bar abierto hace un año está situado en frente de la Necrópolis de las Tumbas Saaditas. Tiene dos restaurantes en la planta acceso y en la primera. En la tercera la espléndida terraza. Cuando menos te lo esperas, encuentras un restaurante fantástico en donde comes a un nivel poco habitual en la Medina. Cocina internacional y marroquí pero con un toque español ( gazpacho incluido ). Los propietarios son españoles y han sabido dotar al local de un encanto propio. Lo mejor es una visita para corroborar lo que explico.

Para merendar:

Ice Bianco. En la Route del Ourika. Si necesitas salir del bullicio de la ciudad, te encantará esta confortable terraza situada más allá de la discoteca Pachá. Aquí los crepes, zumos naturales, copas de helados son excepcionales. La terraza está muy bien decorada con sofás cómodos, y televisiones con video clips de música. Si no tienes coche, debes coger un taxi. En realidad creo que es el último edificio de la ciudad antes de coger la ruta del Ourika. Ambiente 100% Marrekchí de clase alta.

Paul. Desayunar, comer, merendar…da para mucho esta coqueta terraza. Una de las mejores panaderías de Marrakech y donde preparan mejor los dulces (con permiso del 16eme y del Amoud). Además de una terraza con brumizador, encuentras también tartas y crepes muy dulces para una merienda calórica. El café es aceptable y la terraza relativamente tranquila. Una franquicia internacional que aquí te sentará a gloria.

El mejor atardecer de la ciudad

La Terrasse des Épices. Está decorada sencillamente pero efectiva, quiere representar un espacio Chill Out….está ubicada en un segundo piso alrededor de unas antiguas galerías. En la zona central un patio que consiguen esconder con cañas y alrededor de él, todo el local. En una zona, 4 pequeños reservados para una cena íntima. Al fondo, la barra del bar y a nuestra izquierda, los salones abiertos. Todo, con sofás sencillos y muchos cojines. Aquí todo es rústico, nada de grandes sofisticaciones. Sofás de cemento colorado ( color rouge Marrakech ) y encima, cojines para poder estirarte o sentarte. Cuando la luz de sol deja de iluminar, te acercan los farolillos a la mesa para iluminar la carta (usan una pizarra tamaño XL que te traen hasta la mesa). De día, sombreros repartidos por las mesas, ayudan a los clientes a soportar el calor.

El atardecer, cuando se pone el sol…un momento mágico en esta terraza.

Terrazas, terrazas, terrazas….¡¡¡ SUMMERTIME !!!

(Este es un post actualizado del que escribí el pasado año de las terrazas de Marrakech.)

Marrakech es una de las ciudades más importantes de Marruecos. Se sitúa al sur del país y es considerada una ciudad frenética, de inmensos zocos y apabullante bullicio. Sin embargo, los jardines de Marrakech son auténticos refugios de tranquilidad y belleza, y permiten el disfrute de la cultura marroquí.

Jardín Majorelle, un lugar de color

El jardín Majorelle, fundado por el pintor francés Jacques Majorelle en 1919, se sitúa en el corazón de la ciudad de Marrakech. Es posible llegar a pie desde el centro de la ciudad o por un precio económico, en los numerosos autobuses y taxis que circulan.

Inspirado por la luz, el color y los zouks (zocos) de la ciudad, Majorelle utilizó el jardín como lugar donde dar cuerpo a su inspiración, hasta que finalmente fue abierto al público en 1947. Bautizado como “jardín impresionista” por su creador, el lugar alberga un conjunto de plantas y árboles procedentes de los cinco continentes, numerosas especies de pájaros y peces y dos fuentes.

Una de las fuentes conduce hasta la villa Majorelle, una casa de típicos azulejos marroquíes de color ‘azul majorelle’. En su interior se encuentran diversas muestras de artesanía marroquí, un museo de arte bereber, una librería y una boutique.

Parte del acabado final del jardín fue obra de Yves Saint Laurent (uno de los diseñadores franceses más famosos del mundo), quien junto a Pierre Bergé, compró el complejo en 1980. Ambos perpetraron la obra de Majorelle, concibiéndola tal y como él hubiese soñado.

El Jardin Majorelle es actualmente uno de los lugares más visitados de Marrakech por su singularidad, la paz que se respira en su ambiente de oasis, la majestuosidad de sus colores y la fusión de culturas concentradas en media hectárea de terreno.

Jardín de la Menara, oasis de paz

Situado al oeste de la ciudad, tras los muros de la Medina y cerca del aeropuerto, el Jardín de la Menara es un lugar concebido como remanso de paz. Su sencillez invita al descanso en medio del viaje y a la contemplación, siendo una típica atracción del país magrebí.

El Jardín de la Menara fue fundado por el califa almohade Abd al-Mu’min en el siglo XVII. El nombre menara procede del tejado piramidal del pabellón, construido para albergar al sultán Abd Ar-Rahman ibn Hicham en 1869.

Si bien la palabra jardín puede aplicarse simplemente a las inmensas hectáreas de olivos que rodean el complejo, el Jardín de la Menara abarca el pabellón dominando la enorme piscina, conocida como dársena por los árabes. Al otro lado de la dársena, se sitúan unos palcos desde donde se puede contemplar las Cordillera del Atlas.

En la entrada del jardín se ofrecen paseos en camello y diversos bares donde refrescarse. El acceso es gratuito, excepto la visita interior del pabellón.

La Palmeraie, herencia almorávide

La Palmeraie, considerado patrimonio de la ciudad, se extiende a lo largo de 15 mil hectáreas y 20 kilómetros donde han sido construidos numerosos hoteles de lujo y campos de golf. Las palmeras del complejo, concebidas como símbolo de vida y fecundidad por los marroquíes, reúnen 100 mil árboles.

Esta zona apartada de la ciudad donde además se encuentran numerosas propuestas turísticas, fue fundada en el siglo XVII por Bereberes tras su llegada a Marrakech.

La ciudad de Marrakech es un destino obligado de cultura, sensaciones y compras. Y no debemos olvidar sus particulares jardines, verdaderos oasis de tranquilidad en la ciudad. ¿Cuál es tu jardín preferido? ¿Y tu mejor experiencia en terreno marroquí?

Dar Si Said

Ubicado en un fastuoso palacio del siglo XIX al norte del Bahia Palace (Marrakech, Marruecos), el Museo Dar Si Said es conocido como el Museo de Artes Marroquíes, y por su rica colección está considerado como uno de los mejores museos históricos de Marruecos. La colección del museo Dar Si Said está compuesto principalmente por objetos de arte y artesanía tradicional del sur de Marruecos, entre los que destacan joyas bereberes, piezas talladas en madera, alfarería, alfombras, además de armas (espadas) e instrumentos musicales.

El Dar Si Said alberga fascinantes tesoros históricos, como una pila de mármol blanco datada de principios del siglo IX o las puertas de madera que pueden encontrarse en las galerías del museo. Las colecciones de este museo regional provienen principalmente del sur de Marruecos, especialmente de regiones como Alto Atlas, Anti Atlas, Tensit y Tafilalet.

Además de la importante colección exhibida, este museo destaca por la belleza del edificio y del lugar donde se halla, una construcción histórica que perteneció como residencia de Dar Si Said, hermano del visir Ba Ahmed. El edificio fue originalmente construido por artesanos especialmente traídos desde Córdoba (España) y sobresalen las decoraciones de época del millar de paneles que la rodean.

Los turistas que viajen por la ciudad de Marrakech van a tener la ocasión de conocer múltiples museos realmente apasionantes, muy interesantes para los amantes de la cultura y de la historia de esta zona de Marruecos. Una de las mejores propuetas es el museo de Marrakech, una de las visitas clásicas que los turistas realizan y que se encuentra dentro del antiguo Palacio Dar Mnebhi de la ciudad. Dentro nos encontraremos con todo lo relacionado con el arte en exposiciones que van cambiando y algunas que se mantienen desde siempre.

También interesante es el museo Dar Si Said, una opción interesante para los amantes de todo lo relacionado con la artesanía, ya que dentro nos encontraremos con la historia de la artesanía de Marruecos y con artículos muy populares que se siguen vendiendo, como alfombras, artesanía elaborad con cobre, joyas, además de armas.

Fundamental también resulta conocer el museo Bert Flint, un museo donde el arte que se encuentra también en Marrakech y donde se ofrece una colección de obras de arte tradicionales del Valle del Sous y del Sáhara y que ha sido posible reunirlas gracias a Bert Flint, un historiador de arte.

No cabe duda que Marrakech está lleno de muchos encantos y de alicientes variados para disfrutar del arte y de la cultura en general y una de las propuestas más interesantes la encontraremos en el museo Majorelle, un interesante lugar donde nos encontramos con amplia colección de Arte Islámico, interesante para disfrutar de todo lo relacionado con este arte.

Ahora durante las vacaciones de verano son muchas parejas las que buscan un destino romántico con múltiples propuestas culturales para descubrir. De entre todos los rincones de Marruecos resulta altamente recomendable disfrutar en pareja en la ciudad de Marrakech, uno de los destinos más románticos del país y de parte del norte de África.

Los hermosos paisajes que se encuentran los turistas son sin duda una de las pruebas de lo interesante de esta ciudad, un lugar donde por ejemplo vamos a poder realizar algunas visitas altamente recomendables como la plaza Jamaa el Fna, una plaza muy especial para los propios ciudadanos y donde podemos encontrarnos con un zoco para poder hacer algunas compras.

Es interesante conocer algunas de las mezquitas que se pueden encontrar en la ciudad y donde podremos acceder con una serie de condiciones, como es el caso de la mezquita Kaotoubia, una de las maravillas arquitectónicas que nos ofrece esta mítica ciudad de Marrakech donde las parejas suelen acudir año tras año.

Dentro de las visitas recomendables se encuentran los famosos jardines de Menara y los de Majorelle, lugares hermosos donde los turistas tienen la posibilidad de ver estupendos paisajes y hacerse fotografías para disfrutar de un viaje por siempre. Desde luego no cabe duda que para muchos turistas conocer la ciudad de Marrakech es toda una experiencia y es un destino turístico que sigue siendo uno de los lugares destacados para disfrutar de unas intensas y espectaculares vacaciones románticas en pareja.

Plaza Jemaa El Fna, te va a sorprender por sus enormes dimensiones a pesar de estar situada en el centro de la Medina, un verdadero entramado de callejuelas y pasadizos.

Cuando visitas Marrakech y te mueves por la histórica Medina, todas las rutas van a confluir a la Plaza Jemaa El Fna, que con una forma alargada se extiende desde el gran centro espiritual de la ciudad, la gran torre, o alminar, de la mezquita Koutoubia.

El nombre Jemaa El Fna tiene un significado de asamblea o reunión, el cual se debe a que en el pasado era un gran arenal donde se exponían los cuerpos y las cabezas cortadas de los ejecutados.

Durante tu estancia turística en Marrakech, visitarás esta plaza durante el día, cuando quieras perderte por el increíble enjambre de tiendas que es el Zoco contiguo a la plaza. Y también durante la noche, cuando la plaza, en una increíble transformación, cambia totalmente de escenario y se llena de chiringuitos donde la gente se agolpa para cenar.

Por tanto, cuando ya estés en Marrakech, y te hayas asentado mínimamente en el ritmo tan especial de vida de esta ciudad, planifica adecuadamente tus diversas visitas a la Plaza Jemaa El Fna para poder disfrutar de sus distintos ambientes.

Durante la mañana, el gran movimiento de gente en la plaza se ve además perturbado por el continuo deambular de coches, motos y bicis, por lo que has de tener mucha atención a la hora de moverte por esta gran explanada para no ser atropellado por algún vehículo.

Las tiendas que rodean la plaza ya muestran un gran ambiente. Una cita obligada es subir a alguno de los miradores que tienen los restaurantes y cafés que rodean la plaza para, con las vistas panorámicas de la misma, poder contemplar el continua bullicio que hay en la misma.

Además, la llamada desde los altavoces a los sucesivos oficios religiosos de las varias mezquitas que se distribuyen por la Plaza Jemaa El Fna de Marrakech provocan un constante movimiento de feligreses por élla.

Cuando paseas por la plaza a lo largo del día, te mueves bajo el sonido de la flauta de los encantadores de serpientes. O entre amaestradores de monos y otros personajes exóticos como los aguadores o los vendedores de dentaduras postizas.

Y siempre con la invitación a tomarte un zumo de naranja natural o dátiles en alguno de los numerosos puestos de venta que se distribuyen por la plaza.

A media tarde te ves sorprendido por la llegada de una vorágine de carromatos con estructuras metálicas.

Pronto te darás cuenta de que con ese caos, como cada día del año, al atardecer se va a montar una amplia zona de chiringuitos de comida, donde muy pronto verás salir el humo de las cocinas ambulantes preparadas para dar de comer a las miles de personas que a lo largo de la noche acudirán a cenar en la Plaza Jemaa El Fna.

La vorágine de los chiringuitos, y el olor que desde ellos se desprende, será una invitación difícilmente evitable para sentarte en alguno de ellos a disfrutar de elaboraciones populares.

Tu último paseo por Jemma El Fna tras la cena posiblemente estará acompañado por la música de alguno de los numerosos eventos que se celebran en la plaza a lo largo del año, como centro neurálgico que es de la ciudad.

Las parejas que deseen disfrutar de unas relajadas vacaciones en la ciudad de Marrakech tienen la posibilidad de elegir entre múltiples hoteles, todos ellos recomendables para disfrutar de unas vacaciones diferentes. De entre todos los hoteles elegir el Red Hotel Marrakech puede ser sin duda una opción interesante.

Se trata de un hotel ubicado en una zona de la ciudad perfecta para que los turistas no ser pierdan sus principales atractivos y es también una buena propuesta como alojamiento gracias a sus amplias y bien decoradas habitaciones. Las parejas se encuentran con habitaciones con baño completo, televisión, teléfono, aire acondicionado y con todo aquello que puedan necesitar a lo largo de sus vacaciones en este hotel de Marrakech tan interesante para las parejas.

También merece la pena destacar que el hotel ofrece un completo y deliciosos desayuno tipo buffet, para deleite de todos los turistas, así como diferentes bebidas se sirven en el bar del hotel. Para los que quieran navegar por internet el hotel ofrece conexión Wifi gratis en el vestíbulo del hotel. También a la hora del almuerzo se ofrecen diferentes platos típicos de Marruecos y platos internacionales para que cada turista escoja todo aquello que le apetezca disfrutar en cada ocasión.

Lo cierto es que también es importante destacar que ofrece diferentes servicios como traslado al aeropuerto, servicio de lavandería, además de otras muchas propuestas para que todas estas facilidades puedan ayudar a que los turistas disfruten de una agradable experiencia a lo largo de su viaje por Marrakech.

Dentro de Marruecos son muchas las parejas las que suelen optar por disfrutar de unas vacaciones en Marrakech, una ciudad que se ha consolidado como uno de los grandes destinos turísticos gracias a su historia, atractivos naturales y por supuesto porque visitar la ciudad de Marrakech es disfrutar de una experiencia realmente diferente y a dí a de hoy es una de las ciudades más destacadas para una gran cantidad de turistas.

Es una ciudad donde hay muchos monumentos y lugares que se deben descubrir, pero además ofrece una serie de excursiones realmente interesantes para que los turistas puedan aprovechar algo más el tiempo, como una excursión para descubrir el famoso Valle del Ourika, así como conocer las Cascadas de Ouzoud, que es otra de las propuestas.

Además es una ciudad donde se ofrece buena parte de la gastronomía tradicional de Marruecos, con sabores y olores sensacionales que suelen cautivar a todos los turistas amantes de la buena gastronomía de la zona. Muchas parejas salen encantadas tras disfrutar de un viaje por Marrakech, una ciudad muy completa que ofrece grandes opciones para el disfrute de todos los turistas.

Lógicamente cualquier lugar de Marruecos puede ser interesante para que las parejas pasen unas vacaciones realmente diferentes y atractivas, aunque a día de hoy Marrakech tiene algo muy especial y es por tanto una de las grandes alternativas que merece la pena que los turistas tengan en cuenta, por su cultura, además de por otros atractivos que a día de hoy ofrece a todos los turistas.

La calidad de los hoteles de Marruecos es realmente una maravilla y uno de los más interesantes es el Delano Marrakech, que es un hotel de cinco estrellas que se encuentra ubicado en una zona de Marrakech que merece mucho la pena. Aquellas parejas que deseen disfrutar en esta ciudad de Marruecos pueden contar con este hotel tan elegante y moderno.

Dentro de este hotel los turistas van a disfrutar de unas vacaciones muy completas y tranquilas, debido a que tiene unas instalaciones amplias y unas habitaciones que merece mucho la pena. Dentro de las habitaciones se ofrece a los clientes aire acondicionado, televisión, teléfono y todo aquello que los turistas puedan disfrutar en vacaciones en este hotel que ofrece garantías suficientes como para convencer a todos los turistas que quieran disfrutar en vacaciones.

El hotel ofrece nada menos que tres restaurantes muy completos donde los turistas tienen la posibilidad de degustar los mejores productos de Marruecos, además de ofrecer otros muchos productos a nivel internacional como la cocina francesa e italiana. Los turistas tienen la posibilidad de descansar tranquilamente gracias a la piscina que se ofrece en la azotea para que los clientes puedan descansar.

También merece la pena destacar para los turistas la posibilidad de disfrutar de un spa que ofrece un hammam y sauna, que son propuestas relajantes que merecen mucho la pena. Lógicamente con todas estas propuestas los turistas van a poder disfrutar de unas vacaciones en Marrakech, que es un destino turístico perfecto para que la parejas puedan decantarse por este hotel.

Sin duda Marrakech es una de las ciudades más especiales para disfrutar en Marruecos y es una opción que los turistas suelen tener muy presente a la hora de realizar un viaje. En este sentido es un lugar que ofrece grandes rincones para descubrir, para poder disfrutar de su cultura, gastronomía y opciones de ocio.

Uno de los lugares de interés para que los turistas tengan la posibilidad de disfrutar a lo largo de las vacaciones es la plaza Jemma el-Fna, que es una de las mejores plazas donde todo viajero debe acudir para disfrutar a lo largo de sus vacaciones. En este caso nos encontramos con un lugar realmente interesante debido a que cerca de esta plaza nos encontraremos con excelentes restaurantes y también se puede tomar algo en pleno centro de la plaza, ideal para degustar productos de la zona.

Por otro lado muchos turistas suelen acudir a la Madraza Ben Youssef, que es una de las escuelas coránicas que se encuentran en Marruecos y lógicamente tiene una gran importancia para los musulmanes. Para los turistas tiene una gran importancia desde el punto de vista visual y arquitectónico, ya que ofrece muchos detalles en los que los turistas se pueden fijar para disfrutar durante su paso por esta zona de Marrakech, incluso con la posibilidad de hacer una visita a diferentes lugares de esta madraza.

Son dos lugares destacados para disfrutar a lo largo de las vacaciones en Marrakech, un viaje que sin duda es interesante para que los turistas puedan conocer esta zona de África.

Muchos turistas que acuden a Marrakech están interesados por descubrir algunos lugares naturales, que son siempre los que más suelen gustar a las parejas para disfrutar de una visión realmente agradable y tranquila. Una de las propuestas a lo largo de la tarde es acudir a los jardines de la Koutoubia, que es uno de los lugares de interés para que los turistas puedan disfrutar de esta zona verde y de las mejores vistas.

Es una de las zonas preferidas para los ciudadanos de la zona y por supuesto es un lugar al que pueden acceder los turistas para disfrutar de un paseo tranquilo antes del anochecer, por lo que es otra de las propuestas para tenerla muy en cuenta a lo largo de nuestro viaje por Marrakech, que a día de hoy es una de las ciudades más sugerentes para una gran cantidad de parejas.

En Marrakech también existen zonas donde habitan personas de otras religiones, como en este caso es el barrio judío. Se trata del Mellah, que es un barrio realmente interesante y visualmente muy atractivo donde se pueden hacer algunas compras de productos tradicionales gracias a que se encuentran algún que otro zoco. Estos barrios históricos son donde se encontraban ubicados hace siglos los judíos y a día de hoy quedan como lugares históricos.

La variedad de opciones para poder disfrutar en Marrakech son realmente variados y esto es algo que siempre merece la pena tener en cuenta debido a que permite a los turistas disfrutar de numerosas opciones a lo largo de las vacaciones.

Marrakech es una de las ciudades más destacadas para muchos turistas y dentro de esta ciudad nos podemos encontrar con una serie de hoteles que realmente merecen mucho la pena. Dentro de esta ciudad el Hotel Almas es una de las opciones principales para que las parejas tengan la posibilidad de disfrutar de unas tranquilas vacaciones.

Se trata de un hotel cuya ubicación permite a los turistas conocer algunos de los grandes atractivos de Marrakech, algo que siempre merece la pena destacar y es además un hotel que ofrece a los clientes una serie de habitaciones amplias y muy confortables, que es algo esencial para el disfrute de los turistas. Todas ellas ofrecen baño completo, televisión, aire acondicionado, además de otros servicios básicos para que los clientes tengan la posibilidad de disfrutar mucho en vacaciones.

El hotel pone a disposición de todos los clientes la posibilidad de disfrutar de wifi gratis, que es una de las opciones de interés, pero también el turista puede disfrutar de un desayuno buffet realmente perfecto para comenzar el día perfectamente, que es otro de los alicientes para que los turistas se decanten por este hotel de la ciudad de Marrakech.

Desde luego es una de las opciones a tener en cuenta para que Marrakech pueda ser un lugar en el que los clientes de este hotel pasen durante un tiempo y puedan descansar. La ubicación de este hotel es algo esencial para que los turistas tengan la posibilidad de conocer al máximo todos los atractivos de esta ciudad, que siempre es algo que los turistas desean.

A día de hoy Marruecos se ha convertido en un lugar que realmente gusta mucho entre los turistas, entre otras cosas porque ofrece excelentes paisajes con los que se puede disfrutar y es un lugar que ofrece gran variedad de atractivos variados, una de las propuestas que para las parejas merece mucho la pena a tener en cuenta para realizar un viaje a lo largo del año.

En primer lugar merece la pena saber que en Marruecos vamos a tener la oportunidad de elegir entre destinos de costa con diferentes playas realmente hermosas, zonas desérticas y además otros rincones realmente atractivos donde la montaña es la protagonista. Una de las opciones que se ofrecen en la ciudad de Marrakech es disfrutar de largos paseos por sus calles, interesante para poder descubrir algunos de sus edificios, casas y poder encontrarnos con algún que otro restaurante, que es donde se encuentra la cocina tradicional de Marrakech y del resto del país.

Además de la buena gastronomía de esta ciudad tan encantadora es importante destacar que los turistas tienen la posibilidad de disfrutar de otras muchas propuestas como la famosa plaza Djmaa el Fna y en especial es un lugar recomendable durante la noche, por lo que merece la pena tenerlo en cuenta.

Para disfrutar con una de las mejores muestras de arquitectura nada menor que prestarle atención al Palacio El Badi, que es una de las visitas más recomendables para los turistas, entre otras cosas porque sorprende mucho por dentro y es una excelente opción disfrutar con sus detalles arquitectónicos desde el interior.

Un sueño en Marrakech

Situado en el barrio de Bab Doukkala e inaugurado hace apenas dos años, el Riad Shambala se erige sobre un antiguo edificio árabe de más de un siglo de antigüedad.

El Riad Shambala es el sueño de sus propietarios, tres hermanos que un día decidieron dejar España para trasladar a la ciudad marroquí su espíritu valenciano.

Piscina del hotel.

El hotel, que goza de una ubicación privilegiada, ha sido construido sobre la base de una vivienda de la medina de Marrakech con más de cien años de historia. Para su remodelación, un trabajo completamente artesanal, se emplearon única y exclusivamente materiales tradicionales marroquíes, como el Tadelakt, cemento pulido a mano con una piedra, y el Bejmat, barro cocido en piezas cortadas una a una.

Ambiente exótico y acogedor

Con sólo cinco habitaciones, ofrece un trato íntimo y familiar que garantiza a quienes se alojan en él disfrutar de un remanso de paz y tranquilidad en pleno corazón de Marrakech. Además de sus dos salones, uno de invierno y otro de verano, el hotel dispone de una preciosa piscina en su patio, desde la que observar a lo lejos el Atlas nevado o contemplar una puesta de sol.

Terraza exterior del hotel.

Además de la buena distribución de sus plantas y su ambiente exótico y acogedor, la decoración es también una parte fundamental del encanto del Riad Shambala: su mobiliario y sus lámparas son piezas totalmente artesanales fabricadas a mano.

Para quienes quieran probar la gastronomía tradicional marroquí, el Shambala ofrece desayunos personalizados y la posibilidad de almorzar o cenar en cualquier rincón del riad. También pueden contratarse excursiones, visitas guiadas e incluso reservar la totalidad del hotel para celebrar eventos privados.

Más información en www.riadshambala.com

Una delas grandes ciudades que tenemos en Marruecos es Marrakech y precisamente hasta ella suelen acudir una gran cantidad de parejas en busca de un mayor descanso en vacaciones. En esta ciudad nos encontramos con hoteles tan interesantes y sugerentes como es el caso del Riad Viva, que es una de las opciones de ocio que merece mucho la pena tener en cuenta gracias a la calidad y a la ubicación de este precioso hotel.

Es un hotel perfecto para que las parejas puedan descansar, un establecimiento hotelero que ofrece a todos los turistas la posibilidad de disfrutar de un baño completo, televisión y teléfono en las habitaciones, además de ofrecer conexión wifi para que los clientes puedan estar conectados.

A la hora de comer se puede disfrutar de la mejor gastronomía típica de Marruecos, que siempre es algo que permite a los turistas disfrutar de unas vacaciones realmente intensas. En este sentido para los turistas amantes de la gastronomía típica de Marruecos es un buen hotel para poder conocer nuevos sabores en el restaurante a lo largo de la estancia.

Además existe una piscina que se encuentra a disposición de todos los turistas que permite a lo largo de todo el año darse un relajante baño, algo que en Marruecos siempre viene muy bien y suele gustar mucho entre todos los turistas a lo largo de las vacaciones. Las parejas suelen disfrutar mucho en este elegante hotel y es una excelente opción a tener muy en cuenta.

Marrakech no solo es una de las ciudades más turísticas de Marruecos, sino que también podemos estar ante uno de los principales destinos en África. En la actualidad cuenta con más de millón y medio de habitantes y es, junto a Mequinez, Fez y Rabat, una de las cuatro ciudades imperiales marroquíes. Fundada por los almorávides en 1602, fue desde sus orígenes la capital del imperio islámico, de ahí que ofrezca una gran cantidad de monumentos históricos en su rico patrimonio.

Un destino de este calibre no puede sino contar con algunos de los mejores hoteles del país. Nosotros os hemos hecho una pequeña selección con los que en estos momentos son los más valorados por los propios turistas que han estado alojados en ellos. La experiencia es un grado, y en este caso mucho más.

– Hivernage Hotel & Spa

Situado muy cerca de la medina y los zocos de Marrakech, este elegante hotel de cinco estrellas dispone de un total de 85 habitaciones, todas ellas con las principales comodidades. Entre sus servicios cuenta con el spa Viva Forme y dos restaurantes de cocina tradicional marroquí. Espectacular su terraza desde la que se divisa una hermosa panorámica de la fortaleza de Bab Jdid, los jardines de Agdal, la propia ciudad de Marrakech y las montañas de los alrededores.

– Sofitel Marrakech Lounge and Spa

Otro hotel de cinco estrellas, y que fue inaugurado en el año 2002. Situado cerca de la famosa Plaza Jamaa El Fna, cuenta con 139 habitaciones muy lujosas. Cada una de ellas ofrece un balcón privado con vistas al jardín o las montañas. Entre los servicios del hotel podemos destacar un spa, un gimnasio, tres piscinas, tres restaurante y bares, conexión gratuita a internet, recepción abierta las 24 horas y aparcacoches.

– Zalagh Kasbah Hotel & Spa

Situado junto a los jardines de Agdal, este hotel de cuatro estrellas fue construido en el año 2009 y cuenta con 344 habitaciones. Todas ellas son bastante amplias y disponen de todo lo necesario para una estancia más que estupenda. Entre los servicios del hotel hay que citar un restaurante de cocina internacional, un bar, un spa con sauna y jacucci, conexión gratuita a internet y aparcamiento privado gratuito.

– Hotel Dellarosa

Un hotel perfecto de cuatro estrellas situado en el corazón de la ciudad y a cinco minutos a pie de la medina y los zocos. Dispone de 80 habitaciones de lujo con todas las comodidades del mundo. Entre los servicios que ofrece a sus clientes está un excelente spa con tratamientos, hammán, masajes y balneoterapia, un centro fitness, salas de reuniones, conexión gratuita a internet, recepción abierta las 24 horas y aparcamiento gratuito.

– Hotel Al Ksar Riad and Spa

Este hotel de cuatro estrellas está situado en la antigua medina de Marrakech, en pleno centro de la ciudad. Inaugurado en el 2010, apenas cuenta con 9 habitaciones pero en todas ellas se respira el lujo, la comodidad y el exotismo más refinado. Entre los servicios que ofrece está un bar con una magníficas vistas de la ciudad y las montañas del Atlas, así como restaurante, aparcamiento gratuito y un spa con tratamientos de belleza y relajación.

– Albatros Garden

Otro hotel de cuatro estrellas situado en el centro de Marrakech es el Albatros Garden. Cuenta con 291 habitaciones repartidas en un edificio de cuatro plantas. Todas ellas están decoradas de forma tradicional, como todo el hotel, y cuentan con las mayores comodidades. Entre los servicios del establecimiento hay que destacar una piscina climatizada, otra infantil, gimnasio gratuito, zona de masajes, sauna, hammán tradicional, sala de conferencias, bar y restaurante y aparcamiento privado.

Para los turistas que viajan por Marrakech existen diferentes opciones dependiendo de los gustos y del tiempo que cada uno pueda tener disponible para viajar por la ciudad. Destacar en primer lugar que conocer la plaza Yamaa El Fna es una de las opciones preferentes ya que es una plaza realmente interesante.

También es una opción interesante disfrutar con las famosas tumbas Saadies, que es una de las visitas que los turistas suelen hacer con frecuencia a su paso por Marrakech. Ciertamente es una visita recomendable ya que se puede acceder a mausoleos realmente muy antiguos y es también una gran oportunidad para poder disfrutar con la arquitectura, que es uno de los alicientes.

Por supuesto en toda visita por Marrakech y otros puntos de Marruecos lo que no puede faltar es conocer el famoso zoco, ideal para poder hacer algunas compras de artículos de artesanía, prendas de vestir, elementos decorativos y demás. Es recomendable regatear los precios para poder encontrar el más adecuado para el turista y para el comerciante, que es de lo que se trata. No cabe duda que es una ciudad de lo más completa y una de las más recomendables para disfrutar en Marruecos.

De esta forma podemos disfrutar a lo largo de las vacaciones por Marrakech, sin olvidar que la buena gastronomía que se puede consumir en los restaurantes de la ciudad es otro de los alicientes a tener muy en cuenta. Lógicamente aprovechar todo el tiempo que cada uno disponga es una de las recomendacoines para conocer la mayor cantidad de atractivos posible.

En Marrakech aquellos turistas que deseen disfrutar de una vacaciones realmente tranquilas y relajantes pueden optar por elegir el Riad Utopia Suites And Spa, que es una de las opciones a tener en cuenta gracias a que ofrece a los turistas todo el descanso y relax que buscan, además de ser un establecimiento hotelero perfectamente ubicado dentro de la ciudad de Marrakech.

En cada una de las habitaciones se ofrece a los turistas la posibilidad de disfrutar de vacaciones tranquilas, gracia a que tiene habitaciones amplias, todas ellas con televisión, teléfono, aire acondicionado, entre otros muchos servicios. Las parejas se suelen quedar encantadas con todos estos servicios y además vana poder disfrutar de conexión a internet.

Destacar que es un buen hotel donde se ofrece un excelente spa para que los clientes se puedan relajar y donde además van a tener la posibilidad de disfrutar de excelentes masajes y otros tratamientos, sin olvidar de la piscina climatizada. De esta forma pueden relajarse a lo largo de sus vacaciones con todos estos tratamientos tan interesantes, que es realmente algo a tener en cuenta a la hora de realizar un viaje por esta ciudad de Marrakech.

A la hora de comer nada mejor que disfrutar en el restaurante donde pueden disfrutar de platos locales y además platos internacionales, de tal forma que es una de las opciones a tener en cuenta para que los turistas puedan disfrutar mucho a lo largo de todo el tiempo que quieran estar de vacaciones en este hotel de Marrakech, en pareja o bien en familia.

Para los turistas que viajan por la ciudad de Marrakech en Marruecos nada mejor que ir de compras por Jemaa el Fna para poder disfrutar de nuevas experiencias a lo largo de las vacaciones. Es sin duda una de las mejores zonas para poder ir de compras y disfrutar con otros muchos atractivos como la gastronomía a través de diferentes platos locales que se ofrecen en esta zona que tanto interesa a los turistas.

En esta zona durante todo el año podemos encontrarnos con diferentes puestos y lógicamente esto es algo importante para poder llevar regalos y comprarnos algunos de recuerdos de nuestra estancia en Marrakech. Se puede comprar tanto artículos artesanales, artículos de decoración, prendas de ropa y otras muchas opciones, por lo que hay gran variedad para poder elegir lo que más nos convenga en cada momento.

Por supuesto es una zona donde no pueden faltar los puestos de comida para poder recargar energías y la variedad de platos tradicionales que se ofrecen en los puestos es muy importante. Lógicamente el excelente sabor de los platos tradicionales que sirven es una de las características más importantes a tener en cuenta.

Ir de compras por esta zona de Marruecos es toda una experiencia y merece mucho la pena para que los turistas puedan disfrutar de unas vacaciones realmente intensas y es interesante dejar tiempo suficiente en el viaje por Marrakech para poder hacer algunas compras en esta zona. Con estas opciones los turistas pueden disfrutar de diferentes propuestas para disfrutar de un viaje en pareja.

No se trata de uno de los principales monumentos de Marrakech, pero las Tumbas Saadíes es uno de los rincones más sorprendentes que puedes ver en la bella ciudad marroquí.

Se trata del único exponente de la grandeza de la dinastía Saadí que queda en Marrakech, la cual reinó en el periodo entre 1524 y 1659.

Las Tumbas Saadíes son un mausoleo real que encuentras junto a la Mezquita de la Kasba, a la que se accede por la Puerta Bab Agnou.

Es un rincón de gran belleza, que está semioculto junto a dicha mezquita y la muralla de la Kasba, y que de hecho su existencia se “descubrió” en 1907.

Cuando las visites verás varios salones donde se distribuyen numerosos sepulcros, pero sobre todo descubrirás uno de los rincones de mayor riqueza artística de Marrakech, la denominada Sala de las Doce Columnas, con su exuberante decoración que combina el mármol de Carrara, la madera de cedro con relieves de oro, los azulejos esmaltados y los muros recubiertos con estucos.

Como adelanto a tu visita, aquí tienes una galería de fotos de las Tumbas Saadíes en Marrakech.

Una de las grandes propuestas a tener en cuenta para disfrutar de unas vacaciones por Marruecos es conocer la ciudad de Marrakech, una ciudad encantadora y recomendable para que las parejas puedan simplemente disfrutar de unas vacaciones increíbles en tierras africanas. Es una de las ciudades más interesantes para que los turistas puedan comenzar a conocer en Marruecos.

Uno de los lugares más concurridos y recomendables de la ciudad suele ser la plaza Yema El Fna, que es un lugar perfecto para disfrutar durante el día y la noche de la gran cantidad de puestos que se encuentran en la zona donde se ofrecen diferentes propuestas gastronómicas, entre otras muchas cosas que los turistas pueden comprar en caso de que les interese y de esta forma cada uno pueda comprar lo que le apetezca en cada momento.

Es importante destacar que es una zona de Marruecos donde se puede disfrutar de otras muchas propuestas como es el caso de dar un paseo por la Medina, conocer el zoco de la ciudad donde se puede hacer algunas compras con total tranquilidad y con unos buenos precios tras haber regateado adecuadamente para conseguir una rebaja del precio original.

Los turistas tienen muy en cuenta la gastronomía típica de Marruecos, una propuesta muy interesante para que los turistas puedan disfrutar de unas vacaciones realmente placenteras, ya que la gastronomía ofrece a los turistas la oportunidad de disfrutar con una gran cantidad de sabores únicos, además de aromas que merecen mucho la pena tener en cuenta para disfrute de todos los turistas.

A la hora de viajar por la ciudad de Marrakech los turistas se encuentran con una gran variedad de hoteles de diferentes categoría para disfrutar de unas vacaciones en pareja en esta ciudad tan interesante. Uno de los hoteles a tener en cuenta es el Riad Amiris, un establecimiento hotelero que ofrece a los turistas la posibilidad de estar a pocos minutos de la famosa plaza de Jemaa El Fna, que merece mucho la pena.

Además de estar en una zona perfecta de Marrakech es un hotel que merece mucho la pena tener en cuenta las habitaciones del establecimiento hotelero, donde se ofrece aire acondicionado, televisión, teléfono, baño completo y unas preciosas vistas para que los turistas puedan disfrutar. De esta forma merece la pena disfrutar en pareja de unas vacaciones en este hotel, ya que las habitaciones son realmente muy confortables y perfectas para disfrute de las parejas.

También dentro del establecimiento hotelero se puede disfrutar de un agradable hammam, terraza justo en la azotea para disfrutar con las vistas, entre otros atractivos como conexión a internet gratis para todos los clientes que deseen estar conectados con tranquilidad. Son servicios suficientemente amplios como para que los turistas puedan disfrutar en este hotel en Marrakech.

Por otro lado es un hotel que ofrece con reserva previa la posibilidad de disfrutar de una tranquila cena romántica donde se sirven platos típicos de Marruecos, que es otro de los grandes alicientes que realmente suelen tener muy en cuenta los turistas a la hora de viajar por Marruecos.

Una característica de tu viaje turístico a Marrakech, en Marruecos, es la visita en su Medina de bellos palacios, como es el caso del palacio de la Bahía, alguno de los cuales se han convertido en sede de museos, como el denominado Museo de Marrakech.

En la visita de estos palacios lo más importante es apreciar la belleza y finura artística de su decoración. Y ese debe ser el objetivo de tu visita del Palacio Dar Si Said, que desde 1932 alberga un museo de arte marroquí.

El palacio Dar Si Said lo encuentras en la zona sur de la Medina, muy cerca del citado palacio de la Bahía, y accediendo por unas callejuelas.

Detalle decorativo en el patio interior del Palacio Dar Si Said de Marrakech en Marruecos

Este palacio precisamente fué construido a finales del siglo XIX, por Sir Said Moussa, hermano del visir Ahmed Ben Moussa, quien en la misma época construyó el Palacio de la Bahía.

Tras su muerte en 1900, el palacio fué ocupado por autoridades del Protectorado Francés, y en 1932 el edificio pasó a manos de la Dirección General de Bellas Artes, y desde entonces diversas zonas del mismo albergan un museo de arte marroquí.

Decoración interior del Palacio Dar Si Said de Marrakech en Marruecos

En tu paseo por el museo Dar Si Said de arte marroquí, además de fijarte en los objetos artísticos que se muestran en sus diversas salas, sobre todo aprecia la belleza de sus distintos rincones.

Desde sus muy decoradas puertas de madera de cedro, hasta la placidez de su jardín central con su abundante vegetación, pasando por las decoraciones en estuco.

El horario de visita del museo Dar Si Said de Marrakech son de 9 as 12 horas por la mañana, y de 15 a 18 horas por la tarde. El precio de la entrada es de 10 DH (0,9 euros).

Aquí tienes más fotos del museo de arte marroquí en el palacio Dar Si Said de Marrakech.

Si alguien tiene proyectado un viaje a Marrakech, no puede prescindir de una visita fuera de circuitos y lejos de lo que cualquiera hubiera esperado encontrar en esta original ciudad de Marruecos.

Se trata del bellísimo Jardín Majorelle. Una reserva natural de cactus, bambúes, buganvillas y muchas otras plantas que dibujan un precioso jardín concebido en 1924 por el pintor Jacques Majorelle como un autentico remanso de paz, para ser su lugar de retiro.

El arquitecto Paul Sinoir fue quien proyecto el edificio del chalet, a imagen del estilo de los palacios marroquíes. Líneas arquitectónicas limpias, juegos de agua y luz y una frondosa vegetación crean un inigualable entorno. Paul Sinoir tuvo la idea de convertirlo en tienda taller y fue cuando Majorelle pensó en la creación de un jardín botánico. Compro plantas de todos los lugares del mundo, cactus, yucas, cocos, nenúfares, filodendros, papiros y un sin fin de flores, hasta 300 especies diferentes.

En 1947, este pequeño paraíso ideado para ser un lugar de descanso e inspiración abrió sus puertas al público, pero en 1962, Jacques Majorelle murió en Francia en un accidente de coche. Tras su desaparición el Jardín continuó abierto al público pero sufrió graves deterioros por la afluencia e admiradores del pintor.

El Jardín Majorelle fue adquirido por el diseñador Yves Saint Laurent y su colaborador Pierre Bergé que en 1980 lo rehabilitaron e instalaron una tienda paraexposición y venta de recuerdos de Marruecos, cerámica, alfombras, alfarería.

También crearon un patronato para garantizar la permanencia y el buen estado de la herencia Majorelle, además desde 2001 se ha creado también una asociaciónindependiente y se ha incorporado un servicio de seguridad.

La profusión de vegetación, los colores de la naturaleza y el fuerte contraste con el color azul cobalto -que ha pasado a denominarse “bleu Majorelle”– utilizado para los muros, paredes, fuentes y detalles del jardín, además de sus contrastes de luces y sombras son las características principales de este elegante y admirable vergel en el Sahara.

Marga G.-Chas Ocaña

A lo largo de unas vacaciones por el continente africano son muchos los turistas los que suelen optar por conocer alguna que otra ciudad de Marruecos, ya que es uno de los destinos clásicos que realmente merece mucho la pena y que permite disfrutar a todos los turistas de las mejores vacaciones.

Merece la pena tener en cuenta que estamos ante una ciudad que realmente suele sorprender mucho a todos los turistas, ya que es un lugar en el que se suele visitar algunas de sus mezquitas, el famoso zoco y también es un lugar conocido debido a que permite a todos los turistas conocer su gastronomía típica gracias a sus muchos y variados restaurantes

También es un destino que ofrece rincones naturales realmente perfectos para que todos los turistas puedan disfrutar mucho a lo largo de sus vacaciones y en ese sentido es uno de los lugares que realmente suele gustar mucho. Sin duda es una de las grandes ciudades para que los turistas puedan disfrutar mucho durante sus vacaciones.

Para todas las parejas se trata de un lugar de referencia desde el punto de vista natural gracias a que ofrece rincones hermosos y es también una ciudad que ofrece hoteles de gran calidad, que es algo que los turistas suelen valorar positivamente a lo largo de sus vacaciones y desde luego es uno de los grandes alicientes que realmente merece mucho la pena tener en cuenta para que el viaje por esta zona de Marruecos pueda ser lo más completo posible, que es de lo que se trata.

Ya hemos dicho que los alojamientos en Marruecos varían, y dependen de un montón de factores, entre ellos, el precio, los servicios, las comodidades, la ubicación… en fin, todo ese tipo de elementos que tenemos que analizar cuando buscamos un sitio donde pasar la noche. Y lo malo es que en muchas ocasiones tenemos que elegir cuál es más importante para nosotros: ¿precio o comodidad? ¿ubicación u otros servicios? Casi siempre es cuestión de prioridades, pero hoy vamos a tratar un hotel que reúne la mayoría de requisitos que buscamos.

Comodidades y servicios en Marrakech

El hotel Four Season de Marrakech es un lugar ideal para descansar. Tanto si hemos llegado a esta parte de Marruecos buscando la cultura, la historia, o el deporte de aventuras, este lugar será perfecto para hospedarnos, ya que ofrece una variedad de servicios a la altura de su categoría.

Y es que la firma de una gran empresa hotelera muchas veces es sinónimo de seguridad. Si lleva muchos años operando, y ofreciendo distintos servicios en cualquier rincón del mundo, además de forjarse cierto prestigio, lo más probable es que no nos defraude, ya que han tenido tiempo de mejorar los posibles defectos que pudiese tener. Además, en un lugar tan cercano, pero tan desconocido para nosotros, alojarse en un hotel que proporcione este tipo de confianza no es nada fácil, por lo que lo mejor es dejarse llevar por lo conocido y asegurarse un sitio en este hotel.

La ubicación del hotel no puede ser mejor, ya que tiene una posición privilegiada en la ciudad. Está cerca de casi todo, y aunque pueda suponer un coste extra para nuestro bolsillo, podemos ahorrárnoslo en los distintos transportes que tendríamos que usar en el caso de encontrar un hotel más barato, pero más lejos del centro de Marrakech.

Los servicios son inmejorables. Pero empecemos por lo básico: las habitaciones. Bien es cierto que el estilo de vida de Marruecos no coincide mucho con el nuestro, pero cuando se trata de comodidad, todos queremos lo mejor. Las habitaciones del Four Season Hotel tienen una decoración de lo más occidental, pero con toques locales, proporcionando toda clase de confortabilidad a sus clientes. De esta forma, se sentirán como en casa, y no tendrán deseos de cambiarse de hotel.

Todo es precioso, desde los jardines, que son un verdadero remanso de paz en medio de la ciudad, pasando por los distintos lugares para pasar el tiempo, como las piscinas familiares o el gimnasio hasta el spa, donde podremos relajarnos y elegir alguno de los más exóticos tratamientos que encontraremos aquí.

Como añadido, hablaremos de los baños. Este hotel ofrece un Hammam tradicional, en preciosas salas decoradas con mosaicos de distintos colores, según la sala. Imagínate entrar en una habitación, con paredes llenas de teselas que van desde el blanco hasta el verde pasando por el gris, todo muy elegante, y con el estilo árabe muy característico. En este caso, podemos relajarnos con los distintos baños, y los tratamientos naturales, que se hacen a base de jabón negro y que nos dejará completamente desintoxicados. Es una experiencia nueva en cuanto a la higiene y al cuidado personal.

Una de las sorpresas que te va a deparar tu viaje a Marrakech, en Marruecos, es el gran ambiente que se vive al anochecer en la plaza Jemaa El Fna.

Si visitas durante la tarde este gran centro neurálgico de la Medina y de la ciudad de Marrakech, verás como a partir de media tarde se produce una gran vorágine en la explanada que está frente a la entrada principal del Zoco.

Llegan los carros con las estructuras metálicas de los chiringuitos de comidas que, tras ser instalados rápidamente, en poco tiempo van a poblar la plaza.

A partir de ese momento, esta zona se llena de gente que viene a cenar.

Se trata de chiringuitos parecidos a los que encontraremos en una feria de las que se montan en verano en numerosas ciudades y pueblos de España.

Si paseas entre estos chiringuitos de Marrakech, los cuales expelen una gran humareda proveniente de sus cocinas ambulantes, te verás continuamente asaltado por los “ganchos” que te invitan de forma insistente a cenar en uno de éllos.

Si quieres cenar barato en Marrakech, esta es una buena opción, aunque no abierta a los estómagos “suspicaces”.

En la mayoría de los chiringuitos encuentras la típica cocina marroquí, como la harira, los tajines (o tayin), el couscous (o cuscús) y los pinchos morunos, si bien hay algunos que se especializan en servir determinadas comidas, como los puestos donde sólo se come cordero.

Y de postre, el típico té de menta, que se toma a cualquier hora en Marrakech, y la muy dulce chabakiya, masa frita recubierta de miel.

Una cena en una de estos chiringuitos de la plaza Jemaa El Fna de Marrakech te puede costar unos 60 DH (5,5 euros) por persona.

En suma, una experiencia obligada si quieres vivir el Marrakech más popular.

LOS HOTELES DE MARRAKECH VIP

Marrakech dispone de una amplisima oferta hotelera, pero en los últimos años, establecimientos exclusivos están abriendo sus puertas en la zona con más crecimiento de la ciudad, El Palmeral.

Aunque algo retirado del centro de Marrakech y de su famosa Medina, como contrapartida en esta zona se nos ofrecen unas espectaculares vistas de las montañas del Atlas situadas en el incomparable marco de lujo del que todos los hoteles que seguidamente enumeramos hacen gala.

Otra zona en la que proliferan los hoteles más lujosos es el Hivernage (barrio residencial de la clase alta marrakech) situado junto a las murallas que rodean la Medina

Aquí te presentamos nuestros 10 hoteles favoritos y si te lo puedes permitir, que los disfrutes mucho.

Y si se te va de presupuesto, recuerda que en Riad Belle Epoque, estaremos encantados de alojarte.

Le Palais Rhoul Spa

Este pequeño hotel apenas cuenta con 25 habitaciones y está a unos 5 km de Marrakech, situado en el Palmeral, lo que lo convierte en un lugar ideal para descansar tanto fisica como espiritualmente.

De diseño greco romano mezclado con detalles de inspiración marroquí, dispone de un magnifico spa y de dos piscinas de ensueño además de cinco hectareas de amplios jardines muy cuidados y con gran variedad de flores y plantas. Además cuenta con piscina cubierta, hammam, libreria y un salón marroquí.

Las habitaciones se dividen en 4 dobles (290€/350€), 4 dobles superiores (340€/450€), 5 Junior suites (420€/450€) y 4 luxury suites (490€/550€) todas perfectamente equipadas con camas tamaño queen o king size, aire acondicionado, lector de Cds, minibar, conexión wifi y cada una está esquisitamente decorada con obras de arte traidas de todo el mundo.

Las suites, tanto las Junior como las Luxury, rondan los 150 metros cuadrados y tienen chimenea, libreria de dvds, salón y terraza privada con vistas a la piscina o a los jardines.

Pero si buscas algo diferente, disponen de 8 lujosas tiendas que te harán soñar con desiertos y caravanas. Cuentan con todo tipo de detalles y comodidades, incluso chimenea y el precio oscila entre los 350€ y 650€.

El desayuno se sirve en el esplendido porche junto a la piscina.

El spa dispone de todo tipo de tratamientos de belleza y además se imparten cursos de cocina marroquí de la mano de los chefs de su restaurante.

El Palais Rhoul está especializado además en la realización de todo tipo de eventos desde bodas a reuniones de empresa.

http://www.palais-rhoul.com
Dirección: Route de Fes, km 6 | Dar Tounsi, Marrakech, Marruecos
Telefono: + 212 (0) 524 329 494/95

Palais Namaskar

Otro sueño hecho realidad, resultado de la mezcla entre arquitectura árabe y los principios del Feng shui, Este hotel acumula un sin fin de premios y ha estado considerado como el mejor de África. Pertenece a la afamada cadena Oetker Collection que cuenta con una decena de hoteles de lujo repartidos por todo el planeta.

Dispone de 14 habitaciones y 27 suites repartidas entre tres palacios, dos villas y el edificio principal.

Casi todas las residencias tienen una piscina privada o un jacuzzi al aire libre y los palacios disponen de hasta 4 dormitorios, lo que lo hace un lugar muy apropiado para reuniones familiares o de amigos.

¿El precio de las habitaciones? Desde 490€ por noche.

Sus jardines, que ocupan una extensión de 5 hectáreas con multiples lagos, nos ofrecen unas vistas impresionantes del cercano Atlas.

Un marco incomparable para relajarse y perder la vista en cielos infinitos.

Aquí podrás descubrir los beneficios del concepto Earth & Health en el que se funden el fitness, con los tratamientos de spa y la alimentación que podrás degustar en cada uno de sus tres restaurantes: Le Namaskar (cocina francesa), Le Sawadee (cocina tailandesa) y La Table (junto a la piscina, para comidas más ligeras).

Además podrás disfrutar de un picnic en los jardines.

Todo esto se complementa con un bar con vistas espectaculares desde su terraza, un lounge-bar de aires sofisticados y si tienes suerte y estás en domingo, la posibilidad de disfrutar de la garden party con un completo menú por 80€.

http://www.palaisnamaskar.com
Dirección: Route de Bab Atlas, No.88/69, Province Syba,، Marrakech، Marruecos
Telefono: +212 5242-99800

Les Cinq Djellabas
Diseñado por Thierry Isnadorn, este hotel de reciente construcción, combina a la perfección un diseño contemporaneo con toques de artesanía local. En sus inmensos jardines se alzan 10 cabañas ecologicas que nos ofrecen dos tipos de habitación, suite o suite de luxe.

Las cabañas disponen de camas king size, chimenea y todas las comodidades que se pueden esperar de un hotel boutique de esta categoría.

Y para descansar, nada mejor que su piscina exterior climatizada que podremos usarla durante todo el año.

Una opción más económica que las demás pero no por ello menos lujosa. De hecho ha sido ganador en 2015 del máximo galardón otorgado por Tripadvisor.

Los precios varian entre 230€ y 270€ por noche y si se reserva a través de su web dispone de interesantes ofertas. Además para estancias de 3 o más noches, incluye transfer desde el aeropuerto y a la medina.

http://www.hotel-les5djellabas.com
Dirección: Douar al Gribate Marrakech Palmeraie, Marrakech 40000, Marruecos
Teléfono:+212 644-091091

Selman Marrakech

Elegido mejor hotel de Africa en 2013, el Selman Marrakech es la culminación del proyecto de su dueño, un amante de los caballos, como nada más traspasar su umbral adivinaremos.

Cuenta con 56 habitaciones y 5 Riads con jardín privado, piscina climatizada y mayordomo 24 horas.

Los precios van desde 320€ por las habitaciones pudiendo llegar hasta 800€ por una suite y los riads desde 1360€.

Dispone además de un completísimo spa de 12.000 metros cuadrados donde caben todo tiempo de tratamientos para dejarnos como nuevos. Un día de spa sale por unos 150€.

Si te va más la actividad y la aventura, disponen de algunos caballos para pasear, pero no todos. Los otros son sólo para ver y no tocar, los niños mimados del Selman.

Luego podrás recuperarte en uno de sus 2 restaurantes y 3 bares

www.selman-marrakech.com
Dirección: Km 5, Route d’Amizmiz 40160 Marrakech (Marruecos)
Teléfono: +212 (0) 524 45 96 00

Amanjena

Sus instalaciones cuentan con zona de spa, jardines de olivos y palmeras con hermosas fuentes, pistas de tenis, campo de golf anexo y todo ello en un marco de ensueño con la experiencia en el arte del descanso del que la prestigiosa cadena Aman hace gala.

Sus habitaciones se reparten entre 32 pabellones con patio privado y 7 mansiones con piscina y jardín.

Cuenta además con dos restaurantes, uno en el atrio central y otro junto a la piscina profusamente decorados en un ambiente que nos traslada a tiempos de sultanes y califas

Con precios a partir de 900€ la noche, podrás descansar como en pocos sitios.

https://www.aman.com/resorts/amanjena
Dirección: Route de Ouarzazate, Km 12, Marrakech, Marruecos
Teléfono: +212 5243-99000

Beach Comber Royal Palm

Este hotelazo de 6 estrellas pertenece a la cadena Beach Comber y lleva el lujo a otro nivel. Con la experiencia adquirida con sus hoteles en Islas Mauricio y Seychelles, han abierto este nuevo establecimiento cerca de la ciudad de Marrakech para deleite de todos los que puedan y quieran pegarse un lujo a escasas horas de cualquier aeropuerto europeo.

Con una ubicación espectacular, sus excelsos jardines y su esplendido campo de golf de 18 hoyos rodean las 134 exquisitas suites y villas de inspiración bereber.

Las villas tienen piscina privada, baño turco y jardín y están integradas en medio de un olivar que garantizan la intimidad de quien tenga el privilegio de ocuparlas. Las suites, rodeadas por el campo de golf disfrutan de unas vistas sobre el Atlas de quitar el hipo.

Como no podía ser de otra manera, dispone de un lujoso spa de 3.500 metros cuadrados en colaboración con Clarins en el que podremos contratar todo tipo de tratamientos de salud y belleza. Además cuenta con unas estupendas instalaciones deportivas: tenis, piscina climatizada, salas de fitness, pilates, Kinesis, yoga……
La oferta gastronómica es amplia y variada, ya que cuentan con tres restaurantes, Al Ain (cocina marroquí), Le Caravane (cocina internacional) y L´Olivier (cocina ligera). Y que mejor que terminar tomandose una copa en Le Bar, con música en directo todas las noches.

Con precios entre 320€ y 1600€ por noche, merece la pena consultar las innumerables ofertas que tiene en su web.

http://www.beachcomber-hotels.com/hotel/royal-palm-marrakech.html
Dirección: Domaine Royal Palm, Km 12 Route d’Amizmiz, Marrakech, Marruecos
Teléfono: +212 524 487 800

La Sultana

Resultado de la uníon de 5 Riads en este hotel de 5 estrellas se nos ofrecen 28 habitaciones y suites junto a las principales atracciones de Marrakech.

Ideal para los que quieran estar cerca de los zocos y la plaza, en el interior de la Medina y deseen disfrutar de una estancia de sueño en un Riad de lujo.

Repleto de rincones recoletos y acogedores, tiene una terraza espectacular con hermosas vistas donde si el tiempo lo permite, sirven unas deliciosas cenas tradicionales elaboradas en su restaurante en el que también se imparten clases de cocina. En su atrio, una gran piscina hará las delicias de los más calurosos.

En su interior alberga uno de los spas más tradicionales de esta lista y en él podremos disfrutar de los tratamientos típicos de cualquier hammam. Al estar situado en el centro del recinto, el hammam se convierte en un templo de relajación de obligada visita. La carta de tratamientos es interminable, muy completa y con tratamientos para todos los gustos y casi bolsillo. Es imprescindible reservar con antelación.

Con precios entre 290€ y 990€ según el tipo de habitación y la temporada, todas están perfectamente equipadas en un marco que conserva a la perfección la tradición marroquí con los standares de confort europeos. Las habitaciones son bastante espaciosas y están entre los 30 metros cuadrados de las más económicas y los 75 de las Deluxe Suites. Mención aparte merece la Exclusive Suite que es en realidad un apartamento de lujo en el que se podrá disfrutar de un maravilloso salón con chimenea, jacuzzi y terraza privada.

http://www.lasultanahotels.com/marrakech
Dirección:403, Rue de la Kasbah – Marrakech
Teléfono:(00 212) 5 24 38 80 08

Mosaic Palais Aziza

Este Hotel boutique de 5 estrellas rodeado de exhuberantes jardines y piscinas, está situado en el Palmeral y es ideal para aquellos que buscan el descanso y la tranquilidad después de una ajetreada visita al centro de Marrakech.

Sus habitaciones se reparten entre DeLuxe o Superior, Junior suites y además ofrecen 6 pabellones que evocan los ambientes y colores de diferentes ciudades (Marrakech – Fez – Casablanca – Mogador – Tanger – Merzouga) y que cuentan con jardín privado. Además ofrecen 3 esplendidas villas con jardín y piscina para aquellos que aún deseen más privacidad.

Las Deluxe y Superior rondan los 300€ por noche mientras que las Suites empiezan en 400€. Los pabellones están disponibles desde 500€ y las Villas entre 800€ y 1.800€

El Spa junto con sus dos restaurantes y sus dos bares se encargarán de hacer de la estancia más placentera.

http://www.palaisaziza.com
Dirección:Mejjat 3/38, Cercle Ennakhil, Commune J’Nanate, Marrakech,
Teléfono:+212 (0) 524 329 988

Royal Mansour

Lo más parecido a un Riad de superlujo, este hotel se encuentra en una ubicación inmejorable si lo que buscas es perderte por el casco histórico ya que está junto a las murallas de la Medina, con 53 habitaciones repartidas entre varios riads comunicados por patios.

Alberga tres restaurantes (marroquí, francés e internacional) asesorados por el chef Yannick Alléno, con una estrella Michelin.

Dispone también de Spa que cuenta con todo tipo de tratamientos completos, una piscina cubierta, un área de baño watsu y un gimnasio.

Este es el lugar donde quedarse si quieres tener la experiencia de alojarte en un riad de lujo y si te lo puedes permitir, claro, ya que los precios de las habitaciones están entre 700€ de una habitación a los 6000€ para un Riad de 3 habitaciones.

http://www.royalmansour.com
Dirección: Rue Abou Abbas El Sebti 40000 Marrakech
Teléfono:+212 52980-8080

La Mamounia

Este hotel merece una mención especial y probablemente en alguna ocasión le dediquemos un post monográfico, pero para abrir boca aquí presentamos una pequeña introducción.

Con casi un siglo desde que abrió sus puertas por primera vez, este simbolo del lujo, situado junto a las murallas de la Medina, se ha convertido en uno de los iconos de Marrakech y es uno de los hoteles más prestigiosos del planeta. Ha conseguido triunfar mezclando asombrosamente bien el art decó con el estilo marroquí tradicional.

Rehabilitado recientemente por Jacques García, en sus obras que duraron más de 5 años, trabajaron más de 1.000 artesanos para devolverle la gloria del pasado a este palacio del buen gusto. Quizás por ello en estos últimos años está gozando de una posición privilegiada en la vida socio cultural de Marrakech y acoge multitud de esposiciones y actos culturales, como conciertos o premios literarios. Durante el festival de cine de Marrakech, que tiene lugar todos los años en el mes de Noviembre, se convierte en uno de los lugares donde ver y dejarse ver, aunque desde el principio de su historia, por sus instalaciones han pasado multitud de personalidades de toda índole, desde Winston Churchill que lo calificó como el lugar más encantador del mundo, hasta los Rolling Stones.

Con una posición privilegiada, junto a la muralla y las puertas de la ciudad y con vistas excepcionales ya sea sobre la cercana mezquita de la Koutoubia o sobre sus vastos jardines y las montañas del Atlas, cuenta 136 habitaciones y 71 suites además de tiendas de campaña de lujo con precios que se situan en un amplio rango entre 390€ y 5.500€ por noche, o 6.500€ por alojarse en alguno de sus 3 riads.

Su lujoso y completo Spa fusiona terapias modernas y tradicionales en un marco de belleza y relax incomparables repartidos entre sus más de 2.500 metros cuadrados.

Y no podemos olvidar sus legendarios jardines, con olivos milenarios, naranjos y palmeras y más de 5.000 rosas.

Cualquiera de sus 3 restaurantes (marroquí, francés e italiano) son referencia gastronómica en Marrakech. Claro que dos de ellos están bajo las ordenes de chefs con dos estrellas Michelin (Don Alfonso de L´Italien y y Jean Pierre Vigato de L´Français)

Guardían de multiples confidencias es el celebre bar Churchill donde se puede disfrutar de musica en directo que nos transportará a otra época.

http://www.mamounia.com/es/marrakech.htm
Dirección: Avenue Bab Jdid, Marrakech 40000, Marruecos
Teléfono: +212 5243-88600

El encanto de alojarte en un riad en Marrkech

En tu viaje a Marrakech, en Marruecos, a la hora de buscar alojamiento tienes la oportunidad de vivir en el ambiente más típico de la ciudad optando por el alojamiento en un riad dentro de la Medina.

Evidentemente, Marrakech te ofrece grandes y excelentes hoteles de cuatro y cinco estrellas, con muy buena relación calidad/precio, situados en los barrios de origen francés de Gueliz y Hivernage, o en la zona del Palmeral.

Pero, sin duda, la mejor forma de vivir el ambiente de una ciudad tan exótica como es Marrakech es optar por alojarte en un riad.

Los riad son el equivalente a los típicos bed and breakfast del Reino Unido, o una versión urbana de las casas rurales de España.

Situados en el barrio histórico de la Medina de Marrakech, son casas típicas de dicho barrio que han sido reconvertidas en un pequeño establecimiento hostelero.

Si bien hay riad de mayores dimensiones y con servicios exquisitos, que en realidad son pequeños hoteles de lujo, un característico riad de Marrakech es una típica casa de tres plantas, con patio central, que dispone de cuatro habitaciones.

Riad Dar Taliwint
Como ejemplo, a este respecto te voy a hablar del riad Dar Taliwint, en el que tuve ocasión de alojarme durante mi última estancia en Marrakech, situado muy cerca del Palacio de la Bahía.

Este riad ofrece una muy cuidada decoración con el típico estilo marroquí, sin grandes lujos, pero con mucho gusto.

Con solo cuatro habitaciones, dos en cada planta, cabe destacar la terraza superior, desde donde se pueden tener vistas panorámicas de la Medina y, en días despejados, hasta se pueden divisar las montañas del Atlas, cuyas cumbres están nevadas gran parte del año.

Además de vivir en una típica casa marroquí (eso sí, con decoración y nivel de servicio muy superior a lo habitual en dichas viviendas…), la otra gran característica de los riad son el trato muy personalizado que ofrecen los propietarios, muy similar al de las citadas casas rurales.

Dominique, quien se estableció en Marrakech hace ya más de ya bastantes años, en francés, o en un perfecto inglés, está continuamente pendiente de sus huéspedes durante la estancia en el riad Dar Taliwint.

Ya antes de tu llegada a Marrakech te ofrecerá el servicio (absolutamente imprescindible…) de traslado en taxi hasta la Medina, e irá personalmente a recibirte al aparcamiento donde dicho taxi te dejará, para luego acompañarte andando por las calles de la medina hasta el riad, con transporte de maletas incluido.

Y lo primero que hará nada más llegar al riad es ofrecerte un típico te de menta para, en una agradable charla, darte una amplia visión de lo que va a ser tu estancia en Marrakech, con los mejores consejos para disfrutar de la misma y poder adaptarte al ambiente tan peculiar de esa ciudad marroquí.

Y luego, cada vez que regreses el riad, o durante los agradables y típicos desayunos marroquís en la sala de la biblioteca, tendrás otra vez la ocasión de compartir con Dominique tus experiencias en la visita de Marrakech,

O también pedir asesoría sobre las diversas actividades turísticas a hacer en Marrakech, como, por ejemplo, ir a cenar a la típica Casa Ali, o contratar un vehículo con garantía para hacer una excursión por la ruta de las kasbas.

Entre los más de 300 riad donde te puedes alojar en tu viaje a Marrakech, tienes una amplia variedad de servicio y precios, los cuales en la práctica tienen niveles similares a los de los grandes hoteles de los barrios occidentales.

En el caso del riad Dar Taliwint, el precio de la habitación va desde 75 euros, si bien en temporada alta supera los 100 euros.

Pero, eso sí, si optas por alojarte en un riad durante tu estancia en Marrakech, tendras la plena sensación de estar viviendo en la Medina, en el centro de la ciudad histórica-

Restructuración en Asilah

viajes a asilah por un viajero Más de 178 millones de dírhams (16, 7 millones de euros) se dedicarán a fortalecer y modernizar las estructuras urbanas de Asilah. Esta decisión fue tomada por el Consejo Municipal de Assilah para estudiar y examinar un proyecto de convenio relativo al programa global de desarrollo urbano de la ciudad.

El programa se centrará en varios proyectos de desarrollo y estructuración en los diferentes sectores y permitirá realizar, en particular, la modernización de los barrios mal equipados; la construcción de una sala cubierta polideportiva con nuevas instalaciones; un centro deportivo para los jóvenes; un complejo de artesanía; una nueva estación de autobuses; dos institutos y dos escuelas primarias, así como la rehabilitación de tres escuelas de enseñanza primaria.

“Este importante proyecto de restructuración urbana se iniciará en Asilah y se seguirá las otras ciudades de la región de Tánger-Tetuán”, según los responsables del proyecto.

Dicho convenio será firmado por cuatro departamentos gubernamentales, así como los socios locales interesados. Estos diferentes socios se han comprometido a trabajar juntos para lograr el programa de desarrollo urbano de Asilah, que forma parte de los 23 proyectos incluidos en la política de la ciudad por un total de casi 900 millones de dírhams (80 millones de euros).

El programa integrado se logrará gracias a la movilización de diferentes socios, entre ellos el Ministerio de Vivienda (20 millones de dírhams), el Foro de Asilah (88 millones de dírhams), el Departamento de Educación (más de 16 millones de dírhams) el Consejo Municipal de Asilah (cerca de 39 millones de dírhams), la Cámara de Artesanía de Tánger (un millón de dírhams) y los dos departamentos de Artesanía (cuatro millones de dírhams), Juventud y Deporte (más de 10 millones de dírhams).

Artículo escrito por Najlaa Kounitrate / forome