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#Riad Blanco

El Hotel Blanco Riad, es un pequeño hotel en Tetuán (Marruecos), ubicado en una casa con patio del siglo XVIII. Columnas, pilares y arcos conforman el patio a cuya galería dan las distintas habitaciones. En 1860 fue Consulado Español y durante la época del protectorado fue la casa del “Bachá”.

Más tarde vivió una familia tradicional tetuaní, la familia Ben Hassain. En esos momentos todas las habitaciones de la casa estaban comunicadas entre sí y había un jardín con una fuente muy grande. Al cabo de los años, destinaron el riad a Casa de bodas, en ella se celebraban todo tipo de eventos. Raro es el tetuaní que no ha pasado por aquí invitado a un evento u a otro.

Aquella época pasó y un día, muchos años después, en un viaje que no estaba previsto, pasé una noche en Tetuán, en familia, casualmente nos enseñaron esta casa, medio en ruinas pero llena de luz y de sosiego, pocos meses más tarde dejaba mi trabajo y me lanzaba a esta aventura irrepetible. Estuvimos un año restaurándola, el arquitecto, Rafa Jiménez Atienza estuvo absolutamente entregado a la idea de ser respetuoso con la casa y con el entorno, así como de generar el confort que requiere un establecimiento como Blanco Riad. Así logramos el equilibrio: respetando la estructura, restaurando mosaicos, escayolas, puertas y rejas, así como poniendo especial cuidado en la calidad de las instalaciones.

¡Bienvenidos a esta casa y a esta ciudad!

El hotel Blanco Riad tiene 8 habitaciones silenciosas, acogedoras y luminosas, cada una con su baño y sus pequeños espacios para disfrutar.

Todas tienen aire acondicionado, calefacción, baño, televisión, teléfono, amenities y wi-fi. Secador de pelo disponible en recepción. Están divididas en 3 categorías.

Todas ellas tienen nombre de mujer. Mientras el Riad se restauraba, tuvimos tiempo de buscar personajes emblemáticos del mundo árabe y de ahí escoger 8 nombres: Aicha, Fatima, Shéhrezad, Leila, Balkis, Subh, Moraira y Meriem.

Aicha es la suite, se refiere a la favorita del profeta Mohamed, fue su consejera política, su coach y una luchadora nata. La llaman la esposa guerrera.
Shéhrezad, gracias a su astucia e inteligencia logró salvar su destino, así lo cuenta la historia de las Mil y una noches.
Fátima, por la influencia de la mano de Fátima que te protege contra los males.

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Ruta arquitectónica desde Málaga a Marruecos

La guía “Los colores de la memoria” propone una ruta “para viajeros emocionales” a través de la arquitectura y del legado cultural común que parte de Málaga y pasa por Tánger, Larache, Arcila, Tetuán, Chaouen y Alhucemas para terminar en Nador.

La publicación pretende ser “una herramienta para mantener la cooperación y la conexión, resaltar los valores culturales en común y rescatar y poner en valor el patrimonio arquitectónico”, ha explicado hoy a los periodistas su autora, la historiadora Mónica López-Soler.

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Impulsada por el proyecto Arrabales del programa europeo Poctefex para la cooperación entre España y Marruecos, la guía está disponible para su descarga gratuita a través de la página web www.malagamarruecos.com.

Esta ruta enlaza las ciudades incluidas a través del color, dividido en dos categorías, la primera de ellas los colores de la arquitectura, “que son los que dan unicidad a cada ciudad y su identidad propia”.

La segunda categoría es la de los colores de la historia, “que habitan en la memoria, como el mosaico andalusí, y que son un color transversal que une las ciudades a través de la ruta”.

López-Soler ha buscado “un enfoque nuevo y distinto sobre la puesta en valor del patrimonio arquitectónico” al hablar en la guía “no sólo de la ciudad construida, la arquitectura, sino también de la ciudad habitada”.

“La ciudad habitada es la que sentimos dentro, nuestras costumbres y nuestra cultura”, ha apuntado la historiadora, que ha precisado que cada ciudad “tiene un itinerario trazado desde sus espacios urbanos, las calles y plazas donde confluyen los ciudadanos”.

La ruta se puede hacer completa o de forma independiente en cada ciudad, y la guía incide en periodos concretos “como el Protectorado o la Edad Media por ser momentos de confluencia importantes”.

“Quería mostrar la belleza de la fusión y del encuentro entre dos tierras y dos mares, el Mediterráneo y el Atlántico, Europa y África”, ha señalado la autora, que se ha centrado en los centros históricos de las ciudades seleccionadas, aunque en casos concretos se ha desplazado también a su entorno “por el potencial de su patrimonio arquitectónico”.

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