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Hallan restos de una Mezquita del Al-√Āndalus en Valladolid

La construcci√≥n de un bloque de doce viviendas en el n√ļmero 5 de la c√©ntrica calle de Claudio Moyano en Valladolid ha sacado a la luz los restos de la antigua mezquita de la ciudad, un complejo que habr√≠a sido construido entre 1411 y 1415 y que fue derribado en el verano de 1506, como consecuencia de los ordenamientos de la pr√°gm√°tica de bautismo obligatorio promulgada en 1502. Este hallazgo, calificado como ¬ęmucho m√°s que excepcional¬Ľ por la medievalista y doctora en Historia de la Universidad de Valladolid, Olatz Villanueva, constata por primera vez la presencia musulmana a orillas del r√≠o Pisuerga y desvela los ¬ę√ļnicos restos arqueol√≥gicos de una mezquita¬Ľ que han aparecido hasta la fecha en Espa√Īa del Islam mud√©jar, fuera de Al-√Āndalus, al norte del Sistema Central.

En ese sentido, aclar√≥ en declaraciones a Ical que en la cuenca del Duero, al norte del Sistema Central, ¬ęnunca hubo una ocupaci√≥n pol√≠tica de Al-√Āndalus, por tanto el Islam que se puede encontrar en esa zona es un Islam mud√©jar, vivido en minor√≠a, permitido por la mayor√≠a cristiana castellana¬Ľ. ¬ęEsas mezquitas que se van construyendo donde existe una poblaci√≥n musulmana, a veces √ļnicamente sabemos que existieron, otras veces los documentos escritos nos permiten ubicarlos en el parcelario urbano, pero nunca se hab√≠an recuperado restos estructurales, arqueol√≥gicos, de una mezquita, ni en Castilla y Le√≥n ni en Arag√≥n¬Ľ, subray√≥ sobre una comunidad religiosa que ¬ęmantuvo su identidad isl√°mica hasta 1502¬Ľ.

¬ęLa ciudad de Valladolid tuvo una comunidad musulmana importante desde los primeros siglos de la Edad Media que, como sucedi√≥ en otras ciudades a principios del siglo XV, fueron obligados a recluirse en un barrio propio: la Morer√≠a. A partir de entonces, esa comunidad, que en esos momentos ten√≠a m√°s de medio millar de integrantes, ocupa un solar propiedad del cabildo de la ciudad y en √©l uno de los primeros edificios que se levanta es lo que ellos llaman el Complejo del Almaj√≠, un complejo religioso, de sociabilidad donde estar√≠an tanto la sala de oraci√≥n como una casa de reuni√≥n, una casa de bodas, una casa para los pobres y la casa del Alfaqu√≠, todo ello en torno a un patio¬Ľ, explic√≥ Villanueva, que ha participado en los trabajos arqueol√≥gicos junto a profesionales de la Comisi√≥n de Patrimonio, Patrimonio Inteligente y Pavalg√°n, promotora de las viviendas.

Restos de la segunda cerca medieval

Los trabajos de excavaci√≥n, investigaci√≥n y documentaci√≥n han permitido a los expertos documentar arqueol√≥gicamente la sala de oraci√≥n en su totalidad y parte del patio en torno al cual girar√≠a la actividad de la comunidad musulmana en Valladolid, as√≠ como los restos de la segunda cerca medieval de la ciudad y numerosos hornos que atestiguan la principal de las dedicaciones que ten√≠an en esos a√Īos: la alfarer√≠a.

¬ęLos investigadores saben que Valladolid tambi√©n contaba con una comunidad mud√©jar, musulmana, que convivi√≥ junto a la comunidad jud√≠a, en la zona de San Nicol√°s y la necr√≥polis que est√° en la Acera de Recoletos, y sab√≠amos tambi√©n la existencia de una necr√≥polis musulmana en la actual casa del estudiante, en la casa de la beneficencia. Lo que no se hab√≠a constatado f√≠sicamente hasta ahora es la existencia de restos de una presencia musulmana que ten√≠a una gran actividad econ√≥mica, comercial y artesanal. Son restos magn√≠ficos desde el punto de vista del hallazgo cient√≠fico hist√≥rico¬Ľ, valor√≥ el director general de Patrimonio, Enrique S√°iz.

La mezquita de #Antequera S. IX, M√°laga

Los investigadores fechan en el S. IX la construcción de la mezquita rural de Antequera (Málaga)

El templo destaca por sus caracter√≠sticas hist√≥rico-art√≠sticas y por el buen estado de conservaci√≥n que tiene, ¬ęembutido y enmascarado en las ruinas de un moderno cortijo¬Ľ. El edificio ha permanecido en el anonimato hasta el 2006 y en diciembre de 2008 fue declarado BIC, con la categor√≠a de Monumento, por la Junta de Andaluc√≠a. Continue Reading








Una mezquita perdida, un aljibe olvidado. La Casa de las Veletas, Museo de C√°ceres.

Una mezquita perdida, un aljibe olvidado. La Casa de las Veletas, Museo de C√°ceres.

Cuando llegu√© a casa, mi madre cantaba ‚ÄúDos gardenias para ti‚ÄĚ, lo recuerdo perfectamente. Yo ten√≠a 10 a√Īos, regresaba feliz del colegio. Aquella ma√Īana, el maestro, sin previo aviso, hab√≠a decidido sacarnos de la escuela y llevarnos de excursi√≥n a un lugar fascinante. Se lo agradecer√© siempre. Quiz√°s la emoci√≥n intensa del descubrimiento y la pasi√≥n por la Arqueolog√≠a, el Arte y la Historia se introdujeron en m√≠ ese d√≠a, quiz√°s el acceso a un mundo desconocido, sorprendente y misterioso despert√≥ impulsos dormidos, o puede que, sin darme cuenta, se abriera una puerta que a√ļn se mantiene de par en par, una puerta que permite el tr√°nsito a mundos pasados pero todav√≠a presentes en nosotros. Si alguien me hubiera dicho entonces que en el futuro realizar√≠a en el aljibe de la Casa de las Veletas, en el Museo de C√°ceres, un trabajo de investigaci√≥n encargado por el Ministerio de Cultura, no lo habr√≠a cre√≠do. As√≠ se construye la vida, ella teje sus hilos mientras nosotros hacemos otros planes. En 2003, la cantante brasile√Īa Maria Rita, hija de Elis Regina, realiz√≥ una actualizaci√≥n electr√≥nica de ‚ÄúDos Gardenias para ti‚ÄĚ, tema interpretado tantas veces por Mach√≠n y Omara Portuondo, entre otros. Iniciemos el post con ella, puede que no le guste esta versi√≥n a mi madre‚Ķ

El casco hist√≥rico de C√°ceres asombra por diversas razones. Algunas, como la espectacularidad del conjunto conservado, son obvias; otras, son menos conocidas pero igualmente sorprendentes. Entre estas √ļltimas hay que se√Īalar la escasez de estudios monogr√°ficos, tanto del n√ļcleo intramuros, como de sus monumentos m√°s destacados. ¬ŅC√≥mo es posible que la ‚Äúciudad antigua‚ÄĚ, la ‚ÄúParte Antigua‚ÄĚ, en expresi√≥n local, haya generado tan escasa literatura cient√≠fica? Es una pregunta dif√≠cil de responder. Diversos motivos se entrelazan hasta configurar esta realidad, entre ellos habr√≠a que citar la escas√≠sima o nula (dependiendo de los a√Īos) inversi√≥n p√ļblica en investigaci√≥n, conservaci√≥n y gesti√≥n de su Patrimonio, el incomprensible desinter√©s de la comunidad cient√≠fica y el peso desmesurado de las opiniones vertidas por eruditos del pasado hasta condicionar no s√≥lo el imaginario popular y sus ‚Äúmitos‚ÄĚ urbanos, sino tambi√©n las l√≠neas argumentales de los estudiosos, dedicados a caminar una y otra vez por los caminos ya andados sin plantearse si la senda es la correcta.

Fruto de la repetición constante de ideas preconcebidas, la mayoría no contrastadas o carentes de toda base científica, generación tras generación han sido elaboradas teorías variopintas, más o menos ingeniosas, con las que se ha pretendido explicar el origen y la evolución histórica de la ciudad, así como el significado y la funcionalidad de sus inmuebles más importantes.

Un edificio que ejemplifica como pocos lo dicho es la Casa de las Veletas, sede del Museo de C√°ceres. En su subsuelo se ubica el archiconocido aljibe, adjetivado tradicionalmente como ‚Äúhispanomusulm√°n‚ÄĚ, ep√≠teto poco adecuado que merecer√≠a una larga reflexi√≥n independiente en la que hoy no voy a adentrarme. Son tantas y tan poco afortunadas en su mayor√≠a las cosas que se han dicho y que se siguen diciendo sobre el aljibe, en particular, y sobre el Palacio de las Veletas, en general, que intentar desmontarlas sobrepasar√≠a con mucho los l√≠mites de este art√≠culo; adem√°s, lo har√≠a tan tedioso que pocos se atrever√≠an a proseguir su lectura. Por ello voy a exponer de forma sucinta los datos disponibles gracias a la intervenci√≥n efectuada sobre el aljibe que tuve la oportunidad de coordinar durante el a√Īo 2007. Dichos datos y las conclusiones a las que conducen no han sido a√ļn publicados, su divulgaci√≥n en este medio ayudar√° a hacer m√°s comprensibles los resultados obtenidos y, espero, a evitar la propagaci√≥n de ciertas ideas acient√≠ficas nacidas del sue√Īo de la raz√≥n (ese que seg√ļn Goya produce monstruos) que generan confusi√≥n en la opini√≥n p√ļblica.

El trabajo fue realizado por un amplio y cualificado equipo de profesionales de la empresa ARQVEOCHECK, que durante varios meses llevaron a cabo tareas tan diversas como: estudio del subsuelo y de los muros mediante georradar, análisis fisico-químico de muestras en laboratorio especializado, lectura estratigráfica paramental, investigación histórica, sondeo arqueológico en el patio y consulta archivística.

El georradar, que es una herramienta de prospecci√≥n del subsuelo o de otras superficies mediante impulsos electromagn√©ticos, no invasiva ni destructiva, permiti√≥ determinar que la construcci√≥n no es subterr√°nea y no se edific√≥ sobre roca, como sucede con casi todos los aljibes, sino sobre unos rellenos de naturaleza antr√≥pica superiores al metro de espesor. Asimismo facilit√≥ la comprensi√≥n de los muros al poder ‚Äúmirar‚ÄĚ m√°s all√° de su piel exterior.

Fueron tomadas muestras para su an√°lisis en laboratorio mediante diversos m√©todos tanto f√≠sicos como qu√≠micos, fruto de los cuales se puso de manifiesto que los morteros originales que revistieron la edificaci√≥n carecen de las propiedades adecuadas para el almacenamiento de agua, siendo disgregados por su presencia continuada. Adem√°s, se detectaron pinturas solubles en agua de colores blanquecino y rojizo y, muy importante, restos de decoraci√≥n aplicada mediante placas de cal sobre las enjutas y el intrad√≥s de los arcos, decoraci√≥n totalmente degradada por la acci√≥n del agua hasta convertirla en una masa irreconocible formalmente. Por √ļltimo se detect√≥ la presencia de un acabado uniformador del conjunto fruto de las reformas contempor√°neas.

La lectura estratigráfica muraria, o lectura de paramentos, es una técnica de investigación arqueológica utilizada para el estudio de la arquitectura. Su aplicación en el aljibe fue realmente complicada dado que el edificio está totalmente revestido. Pese a ello, pudieron definirse diversas técnicas y materiales que abrieron la posibilidad de establecer una secuencia de la evolución constructiva del inmueble que, grosso modo, se establece del siguiente modo:

РEl edificio fue construido inicialmente sin bóvedas, o al menos con bóvedas diferentes a las que hoy pueden contemplarse (una huella que recorre la totalidad de los muros noroeste y sureste, por encima de la cota máxima de inundación, permite comprender la altura del edificio). El edificio primitivo fue dotado de decoración en los arcos, decoración aplicada de cal que confirma un uso no hidráulico de la construcción.

РUna gran reforma puso fin al uso para el que fue concebida la construcción inicial, siendo convertido en aljibe. En este momento (segunda mitad del siglo XII), se sellaron las juntas murarias (pared-pared y pared-suelo) mediante boceles; los lienzos noroeste y sureste fueron recrecidos y se alzaron las esbeltas bóvedas que hoy cubren las cinco naves con las que se corona el edificio.

– Tras a√Īos de abandono se recupera su uso como aljibe, siendo utilizado para abastecer la poblaci√≥n a fines del siglo XV, momento en el que debi√≥ construirse, sobre los restos de la arruinada alcazaba almohade, una casa fuerte con autorizaci√≥n regia de Enrique IV.

– Entre los siglos XVI y XVIII, la antigua casa fuerte bajomedieval se convierte en palacio dando lugar a la actual Casa de las Veletas. Siguiendo la normativa real, los vecinos de C√°ceres pudieron seguir abasteci√©ndose del aljibe, al que acced√≠an por una puerta creada con tal fin, hoy desaparecida. En la esquina Norte del aljibe se construy√≥ una peque√Īa estancia separada para separar el agua accesible al vecindario de la exclusiva de los propietarios de la casa.

– Despu√©s del ‚Äúdescubrimiento‚ÄĚ de la edificaci√≥n, pasado un largo tiempo de abandono, el aljibe fue sometido a diversas reparaciones y reformas fruto de las obras realizadas durante la primera mitad del siglo XX, algunas de ellas encaminadas a convertir la Casa de las Veletas en Museo Provincial. Se trata de reformas de car√°cter m√°s ‚Äúest√©tico‚ÄĚ que estructural, con las que se ‚Äúhomogeiniza‚ÄĚ el aspecto general del conjunto dot√°ndolo de una gama crom√°tica acorde con lo esperado para un aljibe; se elimin√≥ la estancia existente en la esquina norte y se dot√≥ de un acceso escalonado que permitiera la bajada al inmueble.

– Durante la segunda mitad del siglo XX tuvieron lugar peque√Īas reformas. √Čstas se relacionan con reparaciones de escasa entidad en un intento por perpetuar y mantener el edificio en uso y apto para la visita.

La gran cantidad de datos novedosos obtenidos nos obligaron a replantearnos las hip√≥tesis de trabajo iniciales, muchos de ellos enviaban directamente a la papelera las ideas que ten√≠amos sobre el aljibe, ideas preconcebidas heredadas de la tradici√≥n. La informaci√≥n apuntaba en una direcci√≥n radicalmente nueva, revolucionaria, capaz de convertir el aljibe de las Veletas en algo muy diferente de lo que nos hab√≠an ense√Īado y repetido en tantas ocasiones. Por ello, apoyados en el amplio volumen de datos de car√°cter cient√≠fico, objetivos, realizamos una reinterpretaci√≥n de la construcci√≥n que ha dado lugar a una teor√≠a bien aceptada en √°mbitos acad√©micos y, curiosamente, controvertida a nivel popular. La expongo r√°pidamente.

Durante √©poca Omeya, posiblemente durante la fase emiral, se erigi√≥ una construcci√≥n hip√≥stila no vinculada a uso hidr√°ulico, hecho que evidencian tanto las decoraciones de las que estuvieron dotados los arcos y el magn√≠fico acabado constructivo, como algunas pinturas que cubr√≠an los paramentos cuyos pigmentos son solubles en agua. La pregunta que ha de formularse es: ¬Ņsi no se trata de un aljibe, qu√© tipo de construcci√≥n fue?

Dada la disposici√≥n formal del edificio y el contexto temporal y espacial en el que fue levantado, no puede establecerse una funcionalidad distinta a la de mezquita, sus dimensiones y calidad constructiva s√≥lo podr√≠an relacionarla con una edificaci√≥n de car√°cter √°ulico, de la que carecer√≠a C√°ceres en ese momento hist√≥rico. La supuesta relaci√≥n con unos ba√Īos, como han propuesto algunos, resulta inapropiada teniendo en cuenta que no hay elemento alguno que ayude a establecer esta vinculaci√≥n. As√≠ pues, tendr√≠amos un edificio complejo del que, aunque muy transformado, ha llegado una de las estancias principales: la sala de oraci√≥n. Esta sala se construy√≥ de una sola vez y sin apariencias de haber sufrido ampliaciones, aunque s√≠ numerosas modificaciones a posteriori. La edificaci√≥n est√° orientada hacia el sureste, algo muy propio de las mezquitas del per√≠odo Omeya en al-Andalus, situ√°ndose hacia esa direcci√≥n el muro de la qibla. En dicho muro se abrir√≠a el nicho (o se dispondr√≠a una placa) destinado a dirigir la oraci√≥n, el mihrab, estructura no visible pues debi√≥ ser desmontada, sell√°ndose su emplazamiento mediante un nuevo muro en el proceso de conversi√≥n del espacio en aljibe. Las cinco naves en que la construcci√≥n es fragmentada por las galer√≠as arcuadas son perpendiculares a la qibla (algo muy caracter√≠stico en las mezquitas de al-Andalus), sobre ellas se dispondr√≠a una cubierta de madera, luego sustituida por el sistema de abovedamiento situado a una cota m√°s elevada. Los cuatro arcos que formaban cada una de las arquer√≠as, estar√≠an decorados con placas realizadas mediante moldeado previo, placas que se adherir√≠an sobre los morteros a√ļn frescos. Desde la sala de oraci√≥n debe accederse al sahn, patio que conecta √©sta con el exterior, con la calle, quiz√°s situado hacia el noroeste.

La siguiente pregunta a la que hay que responder es: ¬Ņc√≥mo una mezquita se convierte en aljibe? La historia del C√°ceres isl√°mico, hisn Qasr As, se divide en dos etapas perfectamente definidas: una larga primera fase extendida desde los tiempos de la invasi√≥n isl√°mica hasta la conquista cristiana de Coria (1142); y una segunda dispuesta entre la toma de Coria y la anexi√≥n de la ciudad al reino de Le√≥n (1229). A lo largo del primer per√≠odo la poblaci√≥n no pasar√≠a de ser un emplazamiento fortificado m√°s de los muchos existentes, por el contrario, la segunda etapa se corresponder√≠a con un momento de notable protagonismo del asentamiento en tanto que plaza fronteriza, perdidas ya Coria (Quriya), Plasencia (Ambroz) y otras poblaciones situadas al norte del r√≠o Tajo. Fruto precisamente de su posici√≥n en vanguardia, C√°ceres es refortificada y dotada de un impresionante complejo defensivo que puede ser considerado como de los m√°s avanzados desde el punto de vista poliorc√©tico de su √©poca.

Es en este momento de gran inestabilidad militar, de cercanía de la frontera con portugueses, leoneses y castellanos, cuando los almohades realizan enormes esfuerzos para convertir Cáceres en un bastión infranqueable, que frenara el avance cristiano hacia el Sur. Motivado por esas circunstancias, y en pleno proceso de reestructuración tanto de la muralla urbana como de la alcazaba, la antigua mezquita mayor fue totalmente reformada, siendo transformado su uso para convertirla en un aljibe. En primer lugar, en tanto que la orientación del templo no era canónica para los almohades, quienes derriban numerosas mezquitas en al-Andalus por tal motivo; en segundo lugar, por la necesidad de contar en la alcazaba con una cisterna suficientemente capaz de abastecer a la numerosa tropa que defendería la ciudad y a los que llegaban camino de las razzias a territorio cristiano.

La antigua mezquita, quiz√°s maltrecha durante el breve per√≠odo en que la poblaci√≥n fue ocupada por tropas leonesas (entre 1170 y 1173), sufri√≥ modificaciones estructurales y fue incorporada a la alcazaba, que ahora ocupar√≠a una zona mayor a la inicial. Las cubiertas de madera, fueron sustituidas por esbeltas b√≥vedas en las que se abrieron luceras para permitir tanto la llegada del agua, proveniente de las cubiertas de los edificios vecinos, como para facilitar su acceso mediante cubos. Los muros testeros (SE y NO) fueron recrecidos y se sellar√≠an el nicho del mihrab y la puerta de acceso al sahn; los paramentos perimetrales y la soler√≠a fueron impermeabilizados y boceles de media ca√Īa sellar√≠an las juntas. Tambi√©n se construy√≥ una escalera en la nave SW para facilitar el acceso desde la alcazaba. El edificio se llen√≥ de agua y las galer√≠as arcuadas fueron cubiertas, comenzando as√≠ el proceso de degradaci√≥n de unas estructuras no adecuadas para estar en un medio l√≠quido; especialmente la decoraci√≥n aplicada sobre los revestimientos se adentr√≥ en un proceso de degeneraci√≥n imparable hasta nuestros d√≠as que ha dejado irreconocibles los √ļnicos restos supervivientes.

A pesar de los denodados esfuerzos almohades, la ciudad cayó en manos cristianas definitivamente en 1229. Es factible suponer que, fruto del conflicto, las defensas quedaran muy maltrechas, especialmente la alcazaba y su entorno inmediato, que debieron ser literalmente echados por tierra. El aljibe se salvaría del arrasamiento general en tanto que en este momento sería una estructura semisubterránea (recordemos que inicialmente se alzaría por encima de la cota de uso convencional del resto de la población, apreciándose, por tanto, un notable cambio en la topografía de la zona). No sería hasta dos siglos más tarde cuando el aljibe sería recuperado e integrado en nuevas construcciones, primero una casa fuerte, y más tarde un palacio, germen de la actual Casa de las Veletas, construcciones que perpetuarían su uso como aljibe y que llevarían a cabo sobre él intervenciones puntuales para mantenerlo en funcionamiento como contenedor de agua.

Toda la informaci√≥n, ampliamente desarrollada, form√≥ parte del conjunto de estudios previos a las obras de restauraci√≥n y reforma del Museo de C√°ceres, tristemente paralizadas desde 2011. En ese a√Īo, falleci√≥ el arquitecto adjudicatario, dejando entregado un proyecto b√°sico de obras y musealizaci√≥n. Durante estos tres a√Īos la Subdirecci√≥n de Museos Estatales de la Direcci√≥n General de Bellas Artes no ha resuelto el problema legal derivado de una adjudicaci√≥n a una persona fallecida, baraj√°ndose la posibilidad de realizar un nuevo concurso p√ļblico. Desde entonces, la inversi√≥n planificada para las obras se ha congelado y el montante econ√≥mico previsto se ha reducido a la mitad, de los 8.000.000 iniciales a 4.000.000 de ‚ā¨. En este tiempo se han completado la reforma del Museo Arqueol√≥gico Nacional y la ampliaci√≥n del Reina Sof√≠a, quiz√°s con parte del dinero que deber√≠a haber llegado a Extremadura.

Mientras tanto, el Museo de C√°ceres espera. Lleva d√©cadas esperando. La paciencia parece que se ha convertido en una de las se√Īas de identidad de una instituci√≥n cuyas instalaciones claman por una mejora urgente. No s√≥lo es que su magn√≠fica colecci√≥n arqueol√≥gica, etnogr√°fica y art√≠stica requieran de un nuevo discurso museogr√°fico, m√°s acorde con las nuevas tecnolog√≠as que nuestros tiempos ofrecen, sino que el edificio adolece de problemas estructurales realmente graves, especialmente su mezquita-aljibe, problemas que precisan de una respuesta urgente. Repito, urgente.

El Museo de C√°ceres guarda en su interior la memoria colectiva de nuestra tierra, es, por ello, uno de nuestros tesoros m√°s preciados. Por sus salas deambulan cada a√Īo en torno a 160.000 visitantes, siendo uno de los atractivos m√°s destacados de la regi√≥n (es el segundo museo m√°s visitado, despu√©s del Museo Nacional de Arte Romano de M√©rida). Pese a ser uno de nuestros principales escaparates, la ciudadan√≠a siente que ha sido abandonado a su suerte. Es posible, en parte, que se haya llegado a esta situaci√≥n por la complejidad del reparto deparado por el Estado de las Autonom√≠as, pues si bien el Museo es de titularidad estatal y las obras le corresponden al Estado, su personal y el mantenimiento dependen del Gobierno de Extremadura. Unos por otros‚Ķ

El Museo espera con la paciencia de atesorar un legado creado por los siglos; sin embargo, hasta el estoicismo más sereno tiene sus límites. En este caso las fronteras se han superado ampliamente. Las instituciones tienen que actuar ya, dejando la desidia a un lado, nuestra memoria está en juego, el aljibe requiere una intervención valiente e inmediata, los problemas de conservación son más que evidentes.

Fuente








Mezquita de Antequera

j022mu01¬†Una fundaci√≥n comienza el proyecto de recuperaci√≥n de la mayor mezquita rural de Espa√Īa y √ļnica en Andaluc√≠a, reconocida como BIC por la Junta en el a√Īo 2009

El inmueble se encuentra justo en el centro geográfico de Andalucía, a unos 24 kilómetros de Antequera

Una fundaci√≥n recuperar√° la conocida como mezquita de Antequera, √ļnica rural de Andaluc√≠a y declara Bien de Inter√©s Cultural en el a√Īo 2009 por la Junta de Andaluc√≠a. Este espacio, cuyas dimensiones sorprendieron desde el principio a los investigadores hace a√Īos, est√° en unos terrenos privados situados a unos 24 kil√≥metros de Antequera, estrat√©gicamente cerca de Campillos, Sierra de Yeguas y Fuente de Piedra, en pleno centro de Andaluc√≠a.

El monumento ha estado durante a√Īos camuflado como un antiguo cortijo y fue descubierto de manera casual en 1982. Pr√°cticamente desde entonces se ha ido deteriorando hasta encontrarse en un estado de abandono que preocupa a sus propietarios, que ahora afrontan con ilusi√≥n el proyecto de recuperar la que, por los siglos X y XI, fue una de las mezquitas de mayores dimensiones de Al Andalus. ¬ęLa fundaci√≥n llamada Facna est√° ya lista y hemos pedido presupuesto para la limpieza del lugar, quitar la broza y permitir despu√©s que se pueda investigar porque hay muchas cosas que explicar y descubrir de este lugar √ļnico¬Ľ, explica Trinidad Torreblanca, una de las propietarias del monumental inmueble y fundadora de Facna.

Las inc√≥gnitas sobre este espacio han despertado ya el inter√©s de arque√≥logos del lugar y tambi√©n de expertos del ente auton√≥mico, que ya en 2006 realizaron varios estudios y una publicaci√≥n sobre los or√≠genes de esta mezquita rural, que formar√≠a parte de una ciudad que nunca lleg√≥ a materializarse. ¬ęTodo apunta a que se trata de una mezquita fundacional, es decir, en torno a ella se quer√≠a construir una ciudad, especialmente porque est√° en un cruce de caminos¬Ľ, explica una de las arquitectas del equipo de Granada que redactar√° el proyecto, Elena Rivas, y que adem√°s han realizado un v√≠deo de presentaci√≥n donde se hace una reconstrucci√≥n virtual de c√≥mo ser√≠a la mezquita en su origen.

El asentamiento en su totalidad lo forman una mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro. Así, la mezquita ocuparía unos 840 metros cuadrados y está datada entre los siglos X y XI, aunque posteriormente fue transformada en vivienda de uso agrario. La mezquita mide en su conjunto 841 metros cuadrados y está formada por una sala de oración de 29 por 16 metros y de un patio de 29 por 13 metros, que tendría una capacidad de hasta 700 personas.

A pesar de su estado de deterioro, a√ļn se mantienen muros de sillares de piedra de m√°s de cuatro metros de altura y varios arcos de herradura totalmente √≠ntegros y especialmente en lo que podr√≠a considerarse el acceso al haram. Este √ļltimo espacio destaca por tener grandes naves separadas por pilares cuyos muros a√ļn conservan los contrafuertes, de 40 √≥ 50 cent√≠metros de ancho.

Proyecto de conservación

Los trabajos de limpieza comenzar√°n en los primeros meses del pr√≥ximo a√Īo 2014, al igual que el proyecto de conservaci√≥n que requerir√° de varias fases importantes y muy costosas pero que esperan poder ir ejecutando. ¬ęHay que limpiar y despu√©s fijar lo que hay para evitar que siga deterior√°ndose y desprendi√©ndose y despu√©s dejar que se intervenga en la zona para investigar y conocer m√°s detalles del inmueble¬Ľ, asegura Rivas.

El sue√Īo de los familiares propietarios de la mezquita es poner en valor este espacio y para ello se han puesto en contacto con la Universidad de M√°laga, a la espera de una posible colaboraci√≥n para desarrollar las investigaciones. Del mismo modo, desde la Delegaci√≥n de Cultura de M√°laga han mostrado su apoyo a que se comiencen a despejar los secretos hasta ahora escondidos de la que ser√≠a la √ļnica mezquita rural de Andaluc√≠a.

Preocupación por su estado de deterioro

El monumento ha estado durante a√Īos camuflado como un antiguo cortijo y fue descubierto de manera casual en 1982. Pr√°cticamente desde entonces se ha ido deteriorando hasta encontrarse en un estado de abandono que preocupa a sus propietarios que afrontan con ilusi√≥n el proyecto de recuperarlo.

Descubrimiento casual de un edificio √ļnico en Andaluc√≠a

Fue en 1982 cuando Carlos Gozalbes Cravioto buscaba un yacimiento romano en Antequera para la publicaci√≥n de un libro y encontr√≥ la conocida como Mezquita de Antequera. entonces el hallazgo fue calificado como ¬ęel descubrimiento m√°s importante de la arqueolog√≠a medieval en los √ļltimos 50 a√Īos¬Ľ. As√≠, en plena Vega de Antequera, hab√≠a un antiguo cortijo deshabitado que escond√≠a una joya de los siglos X y XI, la que es hasta el momento la mezquita rural m√°s importante y grande de Espa√Īa. El asentamiento est√° constituido por una mezquita, su patio y un muro rodeando todo el per√≠metro. Contar√≠a, seg√ļn los estudios realizados en 2008, con una capacidad para unas 700 personas. Destacan las tres naves, separadas por pilares, cuyos muros a√ļn conservan los contrafuertes y los arcos de herradura.

Fuente

A veces pensamos que las formaciones naturales más impactantes están muy lejos de nuestro territorio. Así, por ejemplo, pensamos que paisajes cársticos como el Bosque de Piedra de China son cosa solo de la otra punta de mundo, pero resulta que son muy frecuentes en nuestro país. El más destacado de todos ellos es el Torcal de Antequera, una extensión de 20 km2 de curiosas formaciones rocosas que tienen su origen en el Jurásico.

‚ÄúAntes todo esto de aqu√≠ era mar‚ÄĚ, dir√≠a alguno de los extintos dinosaurios si hubiera llegado hasta nuestros d√≠as. Y es que este espacio natural malague√Īo se encontraba bajo las aguas del mar de Titon hace millones de a√Īos. Era, por tanto, parte de un fondo marino en el que se acumulaba una gran cantidad de sedimientos. No obstante, los movimientos tect√≥nicos empujaron esta superficie rocosa hacia la superficie, en un proceso que a√ļn dura a d√≠a de hoy. Las sucesivas lluvias, heladas y vientos erosionaron estas formaciones reci√©n emergidas, y as√≠ se ha conformado el paisaje actual.

Quienes duden del origen de estas rocas encontrar√°n una prueba de su veracidad en el inmenso f√≥sil del caparaz√≥n de un molusco, similar a un caracol marino, que a√ļn pervive sobre una de las rocas. Este es sin duda uno de los atractivos del Torcal de Antequera, un espacio que hoy en d√≠a se considera Paraje Natural y que tiente todas las comodidades de acceso y vistas necesarias para una escapada perfecta.

De este modo, la accesibilidad al Torcal de Antequera est√° adaptada al gran p√ļblico, e incluso pueden recorrerlo personas en silla de ruedas o con un carrito de beb√© mediante dos senderos: el del Mirador de las Ventanillas y el del Monumento Natural del Tornillo. Adem√°s de los adaptados, existen otras dos rutas, la amarilla y la verde. Es bueno saber, adem√°s, que se ofrecen visitas guiadas para un m√≠nimo de dos y un m√°ximo de veinte personas, siempre con reserva previa en el apartado de Actividades de la web o por correo electr√≥nico: grupos@torcaldeantequera.com.

Una buena visita al Torcal puede finalizar con un desayuno o merienda en la Cafeter√≠a Torcal Alto, un lugar perfecto para degustar la mejor gastronom√≠a de la zona. Tambi√©n es posible dejarse caer por el observatorio astron√≥mico, con actividades abiertas al p√ļblico para grupos durante todo el a√Īo. Deben reservarse con antelaci√≥n, puesto que es un centro dedicado a la investigaci√≥n, y el precio de la entrada general es de 8 euros por persona.

Como ves, actividades no faltan en uno de los parajes naturales m√°s impresionantes de nuestra geograf√≠a. Si te gusta el senderismo y te apetece una escapada al sur de Espa√Īa, no descartes esta oportunidad.








¬ŅQu√© es una mezquita?

mezquitas relax La palabra mezquita procede de la palabra árabe masyid que significa: el lugar de postración. La postración es la forma más evidente de sometimiento al Creador del Universo. El musulmán se postra cinco veces al día: al amanecer, a mediodía, a media tarde, al ponerse el sol y cuando la oscuridad de la noche cubre el cielo.

La tierra entera, cualquier sitio que no sea impuro o sucio, es una lugar de adoración y postración. No obstante, desde los primeros días de Islam, la comunidad musulmana ha creado espacios reservados, limpios y protegidos en el centro de las ciudades para establecer en ellos la oración en congregación. Eso son las mezquitas.

La mezquita es el corazón de la comunidad musulmana. No solo sirve como lugar de oración. Es también un lugar de conocimiento y estudio. Alguna mezquitas fueron escuelas y universidades. Las primeras mezquitas eran también municipio y parlamento; lugares de reunión y encuentro para decidir y solucionar asuntos de la comunidad.

Las grandes mezquitas tiene habitualmente anexas o en su proximidad otras instituciones de car√°cter gratuito y ben√©fico como hospitales, albergues para viajeros, comedores para los pobres, hospicios para los hu√©rfanos escuelas, ba√Īos p√ļblicos y a menudo un mercado de libre acceso y sin plazas reservadas.

Estas instituciones de beneficencia y una mercado libre con moneda de oro y plata entorno a la mezquita forman la célula primaria de una sociedad compasiva y generosa

El Rol de las Mezquitas

1.- Mandato Divino:

El Corán exhorta de manera recurrente a los fieles a adquirir el conocimiento, el conocimiento que los acercará a Allah y a su creación. Muchos versos del libro sagrado ordenan este acto, por ejemplo:

Entonces ¬ęDi [a ellos, ¬°Oh Muhammad]: Pueden aquellos que saben y los que no saben ser considerados iguales?. S√≥lo se dejan amonestar los dotados de intelecto¬Ľ (Cor√°n 39: 9).

¬ęY ha sujetado a vuestro servicio lo que est√° en los cielos y en la tierra. Todo procede de √Čl. Ciertamente, hay en ello signos para gente que reflexiona ¬Ľ (Cor√°n 45: 13).

El Corán utiliza la repetición para incrustar ciertos conceptos claves en la conciencia de sus lectores (1). Allah (Dios) y Rab (el Sustentador) se repiten 2.800 y 950 veces, respectivamente, en el texto sagrado; Ilm (conocimiento) ocupa el tercer lugar, con 750 repeticiones (2) . El Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) ordenó a todos los musulmanes a buscar el conocimiento.

A la luz de estos vers√≠culos del Cor√°n y las tradiciones prof√©ticas, los gobernantes musulmanes dieron un apoyo considerable a la educaci√≥n y a sus instituciones, insistiendo en que todos los ni√Īos musulmanes tuvieran acceso a ella. Por lo tanto, la educaci√≥n primaria se hizo casi universal entre los musulmanes. Wilds dice: ¬ęFue esta gran liberalidad que se mostr√≥ en la educaci√≥n de sus pueblos en las escuelas, uno de los factores m√°s potentes en el crecimiento brillante y r√°pida de su civilizaci√≥n. La educaci√≥n fue difundido de manera tan universal, que se dec√≠a que era dif√≠cil encontrar un musulm√°n que no supiera leer ni escribir ¬ę. (3)

En la Espa√Īa musulmana, no hab√≠a un pueblo donde ¬ęlas bendiciones de la educaci√≥n¬Ľ no pod√≠an ser disfrutados por los hijos de los campesinos m√°s indigentes, y en C√≥rdoba, hubo ochocientos colegios p√ļblicos frecuentados por musulmanes, cristianos y Jud√≠os por igual (4). Y en la gran Universidad de C√≥rdoba, musulmanes, jud√≠os y cristianos se distinguieron como reconocidos profesores (5). En tan alta estima ten√≠an a dicha universidad, que tanto los profesores como los alumnos eran respetados en gran medida por la masa de la poblaci√≥n, y las grandes bibliotecas patrocinadas por los ricos terratenientes y comerciantes mostraban que el aprendizaje – como en el Renacimiento italiano (600 a√Īos despu√©s) – era una de las marcas de un caballero (6). Pedersen dice que: ¬ęEn casi ninguna otra cultura, la vida literaria desempe√Īado un papel como en el Islam. El conocimiento (ilm), que se extendi√≥ a todo el mundo de la intelectualidad, hizo frente a los intereses de los musulmanes m√°s que cualquier otra cosa … La vida que se desarroll√≥ en las mezquitas se extendi√≥ hacia afuera para poner su marca en los c√≠rculos influyentes de todo el mundo¬Ľ. (7)

Todas las instituciones p√ļblicas, las mezquitas y madrasas a los hospitales y los observatorios, eran lugares de aprendizaje. Los estudiosos tambi√©n organizaban reuniones en sus propias casas. Al-Ghazali, Al-Farabi y Ibn Sina (Avicena), entre muchos otros, despu√©s de ense√Īar en las escuelas p√ļblicas, se retiraron a sus bibliotecas privadas y a sus estudios, pero continuaron ense√Īando a quienes tenian la suerte de ser invitados. (8)

Esta universalidad, la sed, y el impulso a la educación, ni siquiera han sido igualados hoy (9) , fue una marca distintiva de este período, cuando el Islam estaba en su apogeo, tanto como religión y como civilización. Se examinará el papel y el lugar del conocimiento en esa época (si Allah lo quiere) en obras posteriores. El papel de la madraza, otro tema muy largo, también se cubrirá posteriormente. En este caso, se hará hincapié en la organización de la educación, sus objetivos, y las formas en que se impartía, y sobre todo el papel de la mezquita.

2.- La mezquita como una institución educativa

La mezquita jugó un papel importante en la difusión de la educación en el mundo musulmán, y la asociación de la mezquita con la educación sigue siendo una de sus principales características a lo largo de la historia (10), y, la escuela se convirtió en un apéndice indispensable a la mezquita (11) . Desde los primeros tiempos del Islam, la mezquita fue el centro de la comunidad musulmana, un lugar para la oración, la meditación, la instrucción religiosa, la discusión política, y una escuela. Y a todo lugar donde llego el Islam, se establecieron mezquitas, y se inicio la instrucción religiosa y educativa básica. Una vez establecidas, las mezquitas se desarrollaron en lugares bien conocidos de aprendizaje, muchas veces con cientos, incluso miles, de estudiantes, y con frecuencia conteniendo importantes bibliotecas (12) .

La primera escuela conectada a una mezquita fue establecido en Medina en el a√Īo 653, y en el 900. casi todas las mezquitas ten√≠an una escuela primaria para la educaci√≥n de los ni√Īos y las ni√Īas (13). Los ni√Īos por lo general se iniciaban en la escuela a las cinco a√Īos, una de las primeras lecciones que aprend√≠an era c√≥mo escribir los noventa y nueve nombres m√°s bellos de Allah y los versos sencillos del Cor√°n (14) . Despu√©s de que dominar los rudimentos de la lectura y la escritura, el Cor√°n era estudiado a fondo, y la aritm√©tica se introdujo con posterioridad. Para aquellos que quer√≠an seguir estudiando, las mezquitas m√°s grandes, donde la educaci√≥n era m√°s avanzado, ofrec√≠an instrucci√≥n en gram√°tica √°rabe y la poes√≠a, la l√≥gica, √°lgebra, biolog√≠a, historia, derecho y teolog√≠a (15). Aunque la ense√Īanza avanzada a menudo se llevaba a cabo en las madrasas, los hospitales, los observatorios y las casas de los estudiosos, en Espa√Īa, la ense√Īanza se llevaba a cabo en su mayor√≠a en las mezquitas, a partir de la mezquita de C√≥rdoba en el siglo VIII (16) .

El formato b√°sico en el que la educaci√≥n se llev√≥ a cabo en la mezquita era el c√≠rculo de estudio, m√°s conocido en el mundo musulm√°n como ¬ęHalaqat al-‘Ilm¬Ľ , o Halaqa para abreviar. Una Halaqa se define literalmente como ¬ęuna reuni√≥n de personas sentadas en un c√≠rculo¬Ľ o ¬ęuna reuni√≥n de estudiantes en torno a un maestro¬Ľ (17). A los acad√©micos invitados se les permit√≠a sentarse junto a los profesores como una se√Īal de respeto, y en muchos Halaqas una secci√≥n especial siempre estaba reservada para los visitantes (18). Aunque los profesores estaban a cargo de los Halaqas, a los estudiantes se les permit√≠a – de hecho, se les animaba – a desafiar y corregir al profesor, a menudo en acalorados intercambios (19). Disputas, sin restricciones, en todos los campos del conocimiento tuvieron lugar los viernes en los c√≠rculos de estudio celebrados en torno a las mezquitas (20) , y no fueron excluidos (21).

Al-Bahluli (d.930) un magistrado de una ciudad en Irak fue a Bagdad, en compa√Ī√≠a de su hermano, para hacer una ronda en tales c√≠rculos de estudio. Los dos llegaron donde un erudito con una ¬ęllameante con inteligencia¬Ľ estaba aceptando a todos los interesados ‚Äč‚Äčen diferentes campos de conocimiento (22). Ibn Battuta registraron que m√°s de quinientos estudiantes asistieron a los Halaqas de la mezquita omeya (23) . La Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas en El Cairo ten√≠a m√°s de cuarenta Halaqas en un momento dado (24), mientras que en la mezquita m√°s importante del Cairo hab√≠a ciento veinte (25) . El viajero y ge√≥grafo Al-Muqaddasi informa que entre las dos oraciones principales de la noche, mientras √©l y sus amigos se sentaron a hablar en la Mezquita de Amr ibn Al-‘Aas, oy√≥ un grito: ¬ęVuelvan sus rostros a la clase! ¬Ľ y se dio cuenta que estaba sentado entre dos halaqas; la mezquita estaba llena de clases en la ley, el Cor√°n, la literatura, la filosof√≠a y la √©tica (26).

En la mayor√≠a de las mezquitas m√°s grandes, la ense√Īanza y el estudio se convirtieron en una profesi√≥n de pleno derecho y la escuela mezquita asumi√≥ la apariencia de una academia o incluso llego a convertirse en una universidad en el futuro. De esta manera, los centros importantes de la educaci√≥n superior llegaron a existir. Llegando a ser bien reconocidos y atrajeron a un gran n√ļmero de estudiantes y acad√©micos, incluidos los nombres m√°s ilustres de la erudici√≥n musulmana. En Basora, en Irak, Al-Jalil ibn Ahmad fue profesor de filosof√≠a en una mezquita y uno de sus estudiantes era Sibawayh, quien m√°s tarde se convirti√≥ en uno de los m√°s grandes gram√°ticos √°rabes de todos los tiempos. Las universidades de la Espa√Īa musulmana, en particular las de Granada, Sevilla y C√≥rdoba, que se originaron desde las mezquitas, estuvieron en alta estima en todo el mundo. Entre sus graduados figuran a Ibn Rushd (Averroes) e Ibn Bajja. En la Universidad de C√≥rdoba en el siglo IX, cuatro mil estudiantes fueron matriculados solo en el departamento de teolog√≠a, y el n√ļmero total de estudiantes que asistieron a la universidad era de casi once mil alumnos .Muchos de los centros musulmanes de aprendizaje todav√≠a existen, y son considerados como las universidades m√°s antiguas del mundo. Entre ellas se encuentran Al-Qayrawan y Al-Zaytuna en T√ļnez, Al-Azhar en Egipto y Al-Qarawiyin en Fez, Marruecos.

La ¬ęgloria¬Ľ de Al-Qarawiyin, que fue establecido en el siglo IX, era su cuerpo de acad√©micos, los ulemas. Entre los acad√©micos que estudiaron y ense√Īaron sobresalen Ibn Jald√ļn, Ibn Al-Jatib, Al-Bitruji, Ibn Harazim, Ibn Maimun, e Ibn Wazzan. Al-Qarawiyin atrajo a un gran n√ļmero de estudiantes de todo el norte de √Āfrica, Espa√Īa y del Sahara. En general, fueron alojados por las dinast√≠as marroqu√≠es y la gente com√ļn de Fez.

Los estudiosos de Al-Azhar, que es probablemente la m√°s famosa universidad isl√°mica de hoy, incluyen a Ibn al-Haytham, quien vivi√≥ all√≠ durante un largo per√≠odo, Al-Baghdadi, quien ense√Ī√≥ la medicina all√≠ a finales del siglo XII, y Ibn Jaldun, que ense√Īado all√≠ hacia el final del siglo XIV, despu√©s de mudarse de Al-Qarawiyin. En la v√≠spera de la ocupaci√≥n brit√°nica de Egipto en 1881, hab√≠a 7.600 estudiantes y 230 profesores de Al-Azhar. En los primeros d√≠as del Islam, las mezquitas ense√Īaban una o m√°s de las ciencias isl√°micas, pero despu√©s de la mitad del siglo IX, se dedicaron cada vez m√°s a temas jur√≠dicos (27). Asignaturas cient√≠ficas tambi√©n eran impartidas, las que inclu√≠an la astronom√≠a, la ingenier√≠a y la medicina en Al-Azhar (28). Este √ļltimo tambi√©n se ense√Īaba en la mezquita de Ibn Tulun en Egipto (29) .

En Irak, la farmacolog√≠a, la ingenier√≠a, la astronom√≠a y otras materias se ense√Īaban en las mezquitas de Bagdad, y los estudiantes proven√≠an de Siria, Persia y la India (30). Mientras que en la Mezquita Qarawiyin, hab√≠a cursos de gram√°tica, ret√≥rica, l√≥gica, matem√°ticas y astronom√≠a (31), y, posiblemente, de historia, geograf√≠a y de qu√≠mica (32). Al Qayrawan y Zaytuna en T√ļnez, ense√Īaban gram√°tica, matem√°ticas, astronom√≠a y la medicina junto con el Cor√°n y la jurisprudencia isl√°mica (33). En Qayrawan, Ziad imparti√≥ clases de medicina. Ibn Jald√ļn, Ishaq Ibn Imran e Ishaq Ibn Sulayman (34), cuyas obras fueron posteriormente traducidos por Constantino el Africano en el siglo XI, qui√©n se las ense√Ī√≥ en Salerno, en el sur de Italia, convirtiendos√© en la primera instituci√≥n de educaci√≥n superior en Am√©rica Europa .

3. La fundación de los colegios

Las mezquitas gradualmente comenzaron a abarcar m√°s funciones, adem√°s del aprendizaje. Rastreando esta evoluci√≥n, Makdisi afirma que en el siglo X se produjo un florecimiento de un nuevo tipo de universidad, la combinaci√≥n de la mezquita con un Jan o una posada para los estudiantes de leyes fuera de la ciudad. El gran mecenas de esta etapa en el desarrollo de la universidad fue Badr ibn Hasanawayh (m. 1014/1015), gobernador de varias provincias bajo los buy√≠es, siendo construidos 3.000 complejos de Mezquitas-Jan durante el trig√©simo per√≠odo del a√Īo de su gobierno (36) . La raz√≥n para el complejo de la Mezquitas-Jan era que el estudiante de la ley ten√≠a que continuar sus estudios en un per√≠odo de tiempo, generalmente de cuatro a√Īos de estudios de pregrado, y un per√≠odo indeterminado para estudios de postgrado, a menudo hasta veinte a√Īos, durante los cuales ayudaba a su maestro en la ense√Īanza. La mezquita en s√≠ no pod√≠an ser utilizadas para el alojamiento, excepto en circunstancias especiales, por lo que los Jan se convirtieron en el lugar de alojamiento del personal y de los estudiantes. La madraza, que ser√° considerado en una fase ulterior, era, seg√ļn Makdisi, la √ļltima etapa en el desarrollo de la universidad musulmana, que combinaba la funci√≥n de la ense√Īanza de la mezquita con la funci√≥n de alojamiento del Jan (36). Esto sigue una larga tradici√≥n establecida por el Profeta Muhammad (Allah le bendiga y le de paz) , cuya mezquita fue conectado a un edificio que serv√≠a como escuela y como un albergue para estudiantes pobres y de los que venian desde el exterior (37) .

La asistencia para los estudiantes en las mezquitas fue sustancial. En Qarawiyin, por ejemplo, los estudiantes no s√≥lo estaban exentos del pago de derechos, adem√°s tambi√©n se les daba una ayuda monetaria peri√≥dica (38). Los estudiantes viv√≠an en los patios interiores de las viviendas, que conten√≠a dos y tres edificios de pisos de diferentes tama√Īos, cada uno con capacidad desde 60 hasta 150 estudiantes, quienes recib√≠an una ayuda m√≠nima para la comida y el alojamiento (39). El n√ļmero de estudiantes de Al-Azhar fue siempre alto, Al-Maqrizi menciona 750 estudiantes extranjeros de tierras tan distantes como Marruecos y Persia que resid√≠an en la mezquita a la vez (40), adem√°s de los estudiantes de todo Egipto. Aquellos alumnos que no ten√≠an casas en El Cairo, fueron asignados a una unidad residencial, que fue dotado para cuidar de ellos. En general, las unidades daban a sus residentes pan gratis, que complementa la comida dada a ellos por sus familias, mientras que los alumnos m√°s pudientes pod√≠an permitirse el lujo de vivir en hoteles y alojamientos cerca de la mezquita. Cada unidad tambi√©n inclu√≠a una biblioteca, una cocina, un ba√Īo, y un poco de espacio para muebles (41). En su visita a Damasco, el viajero Ibn Jubayr inform√≥ el elevado n√ļmero y la variedad de instalaciones para los estudiantes extranjeros y visitantes en la mezquita de los Omeyas (42), lo que llev√≥ a declarar que ¬ęnadie en Occidente que busque el √©xito, venga a esta ciudad para estudiar, porque la asistencia aqu√≠ es abundante. Lo principal es que el alumno aqu√≠ queda exonerado de toda preocupaci√≥n por la comida y el alojamiento, que es una gran ayuda ¬ę. (43)

Los gobernantes jugaron un papel importante en la dotaci√≥n de las mezquitas con fines educativos. En la Mezquita Qarawiyin, hab√≠a tres bibliotecas independientes, la m√°s prestigioso de los cuales era la Biblioteca Abu Inan (44), fundada por el Sultan Al-Mutawakkil Abu Inan. Un √°vido lector y coleccionista, el Sult√°n depositado libros sobre temas como la religi√≥n, la ciencia el lenguaje en su nueva biblioteca, y tambi√©n nombr√≥ a un bibliotecario para hacerse cargo de sus asuntos (45). En T√ļnez, cuando los espa√Īoles ocuparon T√ļnez entre 1534 y 1574, hurgado en sus mezquitas y bibliotecas, y eliminaron muchos de los valiosos libros y manuscritos (46). Posteriormente, el sult√°n otomano expuls√≥ a los espa√Īoles, y restaur√≥ y ampli√≥ la mezquita Zaytuna, sus bibliotecas y madraza, y lo hizo de nuevo un centro de alta cultura isl√°mica (47). En El Cairo, en 1365, el pr√≠ncipe mameluco Al-Umari Yalbagha orden√≥ que cada estudiante de la mezquita de Ibn Tulun se le diera cuarenta dirhams (la unidad monetaria b√°sica de la √©poca) y una cierta cantidad de trigo al mes (48). Los mamelucos tambi√©n pagaron los sueldos y estipendios de un gran n√ļmero de profesores y estudiantes (49). Esta tendencia fue particularmente alentada por el sult√°n Husam Al-Din Lajin, que restaur√≥ la mezquita de Ibn Tulun en el distrito Qatayi de El Cairo, el pago los salarios a los profesores y estipendios a los estudiantes, y le pidi√≥ a su m√©dico Sharaf al-Din Muhammad ibn al-Hawafir para diera conferencias sobre medicina all√≠ (50).

La siguiente historia nos iluminar√° en gran medida de la educaci√≥n y la vida en general, en la edad de oro del Islam (51). Cuando Ibn Tulun gobern√≥ Egipto, a algunos estudiantes que asist√≠an a la clase de un profesor que dictaba diariamente una peque√Īa porci√≥n de la tradici√≥n, se les acab√≥ su dinero antes de que el curso hubiera terminado, y tuvieron que vender todo lo que ten√≠an para comprar comida. Despu√©s de pasar hambre durante tres d√≠as, recurrieron a la mendicidad, aunque ninguno de ellos quer√≠a enfrentarse a tal desgracia. Les consto mucho hacerlo y se fueron a un rinc√≥n de la mezquita en la que viv√≠an, pidiendo a Dios que le liberar√° de su dif√≠cil situaci√≥n. En ese momento, lleg√≥ un mensajero de Ibn Tulun con el dinero, porque √©l hab√≠a sido advertido en sue√Īos a ayudarlos; tambi√©n les envi√≥ un mensaje, que los ir√≠a a visitar en persona al d√≠a siguiente. Para evitar este honor, que podr√≠a haber sido visto por otros como un deseo de gloria personal, los estudiantes huyeron de El Cairo aquella noche. Ibn Tulun compr√≥ la totalidad de ese barrio y dot√≥ a la mezquita con √©l para el beneficio de los estudiantes y los extranjeros que residen en ella.

4. Diseminación del modelo de educación islámica a Europa

El sistema musulm√°n de la educaci√≥n influy√≥ en Europa y m√°s tarde el resto del mundo, en muchos aspectos, tales como su universalidad, y sus m√©todos de ense√Īanza y la concesi√≥n de diplomas. Georges Makdisi ilustra bien esta influencia, mostrando que los aspectos de la ense√Īanza universitaria, como la tesis doctoral y su defensa, la revisi√≥n por pares de los trabajos acad√©micos basado sen el consenso de los compa√Īeros, y lo m√°s importante – el concepto de libertad acad√©mica para profesores y estudiantes, fueron todos adquiridos por Europa desde el mundo musulm√°n. Las discusiones acad√©micas abiertas en las mezquitas eran sin duda la principal fuente de estas influencias en tiempos en que la intolerancia cient√≠fica dictamin√≥ en otros lugares, y el pensamiento de un estudiante libre a menudo se castigaba con la quema en la hoguera. Influencias acad√©micas tambi√©n llegaron en la forma de los muchos libros escritos por eruditos isl√°micos que se convirtieron en los textos fundamentales de la educaci√≥n en las primeras universidades europeas (Montpellier, Bolonia, Par√≠s, Oxford, etc), todos los cuales fueron fundadas entre los siglos XII y XIII. Hubo muchas otras formas en que los musulmanes influenciaron la educaci√≥n en Europa, que son demasiado largos y demasiado detallados para entrar aqu√≠. Consulte las excelentes obras de este por Makdisi y Ribera (52) .

Por √ļltimo, para responder a los que culpan a la decadencia de la civilizaci√≥n musulmana en el Islam y no a la ocupaci√≥n y devastaci√≥n de sus centros de ense√Īanza, tales como C√≥rdoba, Bagdad, y Sevilla, se concluye que desde sus primeros d√≠as, el Islam fue de la mano con la erudici√≥n y el conocimiento. Adem√°s de los versos del Cor√°n y los dichos del Profeta (Allah le bendiga y le de paz) , que instan a la gente a aprender y buscar el conocimiento, la mezquita, el s√≠mbolo concreto del Islam, fue el m√°s importante centro de aprendizaje en el mundo musulm√°n. De hecho, en la mayor√≠a de los pa√≠ses musulmanes, la palabra Jami ‘ significa a la vez la mezquita y la escuela. En √°rabe, la palabra para la universidad, Jami’a , se deriva de Jami ‘ (mezquita). No existe una derivaci√≥n similar en cualquier otra lengua o cultura, y no hay mejor ejemplo de la asociaci√≥n entre el Islam y la educaci√≥n que esto.

Taha Hussein (1889-1973) fue uno de los escritores e intelectuales más influyentes de Egipto. Comenzó su educación en la kuttab (escuela primaria en la mezquita), y luego fue enviado a la Universidad de Al-Azhar, donde fue educado en la religión y la literatura árabe.

Fuente: Muslimheritage.com

Mezquita en Samarcanda

Mezquita y Universidad Qarawiyyin, Fez

Mezquita Azul, Estambul








Mezquitas de Marruecos

mezquitas de marruecos¬†Marruecos es un pa√≠s en el que la religi√≥n oficial es el islam, por lo que la mayor√≠a de sus edificios religiosos estar√°n relacionados en ella. Es el caso, obviamente, de las mezquitas, el templo sangrado donde se re√ļnen los musulmanes para orar, y aunque √©stas sean su s√≠mbolo arquitect√≥nico m√°s tur√≠stico, lo cierto es que en la mayor√≠a de ellas los no musulmanes no pueden entrar. A√ļn as√≠, visitarlas por fuera tambi√©n es un aut√©ntico placer.

Hoy conoceremos las tres mezquitas que no deberías perderte de Marruecos:

Mezquita Hassan II. Nos trasladamos hasta la ciudad de Casablanca para conocer su mezquita, la cual es también el templo más alto del mundo y el segundo más grande, tan sólo por detrás de la mezquita de La Meca. A pesar de lo anteriormente dicho, en esta mezquita sí se le permiten la entrada a turistas no musulmanes, por lo que también la podremos conocer por dentro.

Mezquita Kutubia. La preciosa ciudad de Marrakech nos presenta una preciosa mezquita que se sit√ļa al suroeste de la conocida plaza de Jamaa el Fna. √Čsta se compone de un emblem√°tico alminar que sirvi√≥ de modelo para, por ejemplo, la Giralda de Sevilla. En esta mezquita no est√° autorizada la entrada de turistas no musulmanes.

Mezquita de Rabat. Otra de las mezquitas que podremos visitar por dentro es la que se localiza en la capital del país, Rabat, y aunque todo el conjunto sea de gran interés, de éste destacamos principalmente la denominada Torre Hasán, es decir, el alminar.

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